El economista Roubini insta a los bancos centrales a rebajar los tipos 100 puntos básicos
"Tal vez deberían comenzar hoy (los bancos centrales) con una reducción coordinada de 100 bps [puntos básicos] en los tipos en las mayores economías del mundo para demostrar que están empezando a reconocer seriamente y reconducir este rápido empeoramiento de la crisis financiera". Nouriel Roubini, profesor de Economía de la Stern School of Business de la Universidad de Nueva York, es uno de los analistas norteamericanos más requeridos en los momentos de la crisis financiera producida en aquel país. Desde su site, este economista explica en tiempo casi real los sucesos históricos que se están produciendo estos días en las finanzas estadounidenses y sus consecuencias por todo el planeta.
Roubini Call Bailout a Disgrace
Por su interés reproducimos su análisis de la situación el mismo lunes 29 de septiembre de 2008, día en que el Congreso de EEUU dijo "no" al plan de 700.000 millones de dólares concebido por la Administración Bush con la fallida pretensión de rescatar el sistema financiero. "Es obvio que la actual crisis financiera se está profundizando a pesar del plan de rescate del Tesoro (o tal vez porque este plan es totalmente defectuoso). Las tensiones severas en los mercados financieros (monetarios, crediticios, de valores, CDS y derivados) se acentúan más a pesar de la opción nuclear del pack de 700.000 millones de dólares, especialmente después de que el rescate bazooka de 200.000 millones de dólares a Fannie y Freddie haya fracasado en su intento de restaurar la confianza: los spreads [diferenciales] interbancarios se están ampliando (TED spread, swaps, Libo-OIS) y se han situado en unos niveles nunca antes vistos; los spreads de crédito se están ampliando hasta nuevos picos; los short-term Treasury yields están voviendo a niveles cercanos a cero mientras hay un vuelo hacia la seguridad; los spreads de los CDS para instituciones financieras se están disparando a niveles extremos (los de Morgan Stanley hasta 1.200 la semana pasada) mientras la prohibición sobre posiciones bajistas en bolsa ha trasladado las presiones de las firmas financieras al mercado de CDS; y los mercados de valores de todo el mundo han reaccionado muy negativamente a este plan de rescate. Déjenme explicarles con más detalle por qué volvemos ahora al riesgo de una explosión financiera sistémica total. No es ninguna sorpresa que las instituciones financieras estadounidenses y de las economías avanzadas están estallando: en EEUU, las últimas víctimas fueron WaMu (la mayor S&L de EEUU) y Wachovia el lunes (la sexta entidad más grande de EEUU); en Reino Unido, tras Northern Rock y la adquisición de HBOS por Lloyds TSB ahora asistimos a la quiebra y rescate de B&B; en Bélgica tenemos Fortis, que tuvo que ser rescatada durante el fin de semana; en Alemania HRE, una major institución financiera está también cerca de la quiebra y está necesitada de un rescate gubernamental. Así que no es sólo una crisis financiera norteamericana; es una crisis financiera global que está golpeando entidades en EEUU, Reino Unido, Eurozona y otras economías avanzadas como Islandia, Australia, Nueva Zelanda, Canadá…Y las tensiones en los mercados financieros –especialmente en los mercados interbancarios a corto- se están agravando pese a que la Fed y otros bancos centrales han inyectado literalmente cerca de 300.000 millones de dólares de liquidez en el sistema financiero sólo la semana pasada, incluyendo masivos préstamos de liquidez a Morgan y Goldman.La liquidez va sólo a los mayores bancos y el resto del sistema no tiene acceso. En una crisis de solvencia y crediticia que va bien delante de la iliquidez nadie presta a las contrapartes, porque nadie confía en ninguna contraparte (incluso las más seguras) y todo el mundo está acaparando la liquidez que está siendo inyectada por los bancos centrales. Y desde que esta liquidez va sólo a los bancos y a los mayores brokers, el resto del sistema bancario no tiene acceso a esta liquidez mientras que los mecanismos de transmisión del crédito están bloqueados. Tras la quiebra de Bear y Lehman y la fusión de Merrill con Bank of America supuse que Morgan Stanley y Goldman Sachs se fusionarían también con una gran institución financiera que tiene una gran base de depósitos asegurados para evitar un pánico en sus pasivos. En cambio, Morgan y Goldman intentaron la solución cosmética de convertirse en holdings bancarios como una manera de encontrar más apoyo de liquidez –y regulación como bancos- por parte de la FED y como una manera de adquirir depósitos seguros. Pero ninguna institución puede crear en poco tiempo una franquicia de sucursales y ninguna tiene tiempo ni fuerzas para adquirir bancos menores. Y la inyección de 8.000 millones de dólares de capital japonés en Morgan y la de 5.000 millones de dólares de Buffet en Goldman son una gota en el océano, porque ambas entidades necesitan mucho más capital.
El beso de la muerte de Goldman Sachs Por tanto, la táctica de convertirse en bancos mientras que aún no lo son no ha funcionado, y el pánico que han generado se ha acelerado en la última semana: el spread de los CDS de Morgan llegó al techo el viernes hasta alrededor de 1.200 y la firma ha perdido ya cerca de un tercio de sus clientes de hedge funds junto con su muy rentable negocio de brokeraje prime (esto es realmente un beso de la muerte para Morgan); y el próximo trasbordo de las líneas interbancarias a Morgan podría sellar su colapso. Incluso Goldman Sachs está bajo un estrés severo perdiendo negocios, dinero, experimentando un severo ensanchamiento de sus CDS spreads y bajo el riesgo de perder la mayor parte de sus valores, la mayor parte de sus líneas de negocio (incluido el trading). Se les ha recomendado a ambas instituciones que paren de titubear, porque el retraso será destructivo: deberían fusionarse ya con una gran entidad financiera extranjera, ya que ninguna entidad estadounidense parece suficientemente grande como para ser un partner. Si Mack [CEO de Morgan Stanley] y Blankfein [CEO de Goldman Sachs] no quieren terminar como Fuld [CEO de Lehman] deberían hacer hoy como Thain [CEO de Merrill Lynch] y fusionarse tan rápido como puedan con otros grandes bancos comerciales. Puede que Mitsubishi y un ramillete de aseguradoras japonesas puedan tomar el control de Morgan. En Europa, Barclays tiene problemas y sólo se ha zampado una parte de Lehman. Mientras, la mayor parte del resto de bancos británicos son demasiado débiles para tomar Goldman. La única entidad que puede engullir a Goldman puede ser HSBC. O puede que el japonés Nomura pudiera presentar una oferta sobre Goldman. Mack y Blankfein deberían vender a mayor descuento del precio actual sus firmas antes de que terminen como Bear y sean ofrecidas en unas semanas por un puñado de dólares. Y la Fed y el Tesoro deberían decirles que se apresuren, porque son mucho mayores que Bear o Lehman, y su colapso podría tener severos efectos sistémicos.Ninguna autoridad parece capaz de controlar la falta de confianza. Cuando los inversores ya no confían ni siquiera en venerables instituciones tales como Morgan Stanley y Goldman Sachs sabes que esa crisis financiera es más severa que nunca y el miedo de un desplome de las contrapartes no libra a nadie. Cuando una opción nuclear monstruosa como un plan de rescate de 700.000 millones de dólares ni siquiera es capaz de hacer subir los mercados (el lunes estaban en caída libre) sabes que esta es una crisis global de confianza en el sistema financiero. Estuvimos literalmente cerca de un estallido total del sistema el miércoles (y el jueves por la mañana) hace dos semanas cuando el rescate de 85.000 millones de dólares de AIG condujo a una caída del 5% a los mercados de valores (en vez de a un rally). Entonces las autoridades de EEUU fueron a por la opción nuclear del plan de los 700.000 millones, como una manera de evitar el estallido con prohibiciones sobre las ventas a corto, una garantía sobre los fondos del mercado monetario y una inyección de alrededor de 300.000 millones de dólares en el sistema financiero. Ahora la perspectiva de este plan no es suficiente para hacer que las bolsas suban en tanto en cuanto hay una falta generalizada de confianza en los mercados financieros y en las entidades que ninguna acción de ninguna autoridad parece capaz de controlar. El próximo paso de este pánico podría convertirse en la madre de todos los pánicos bancarios, un pánico de un billón de dólares, porque los bancos extranjeros comienzan a preocuparse por la seguridad de sus exposiciones a las instituciones financieras en EEUU; tal pánico bancario transfronterizo silencioso ya ha empezado toda vez que los bancos extranjeros están preocupados por la solvencia de los bancos de EEUU y están empezando a reducir sus exposiciones. Y si este pánico se acelera –tal y como parece ahora- puede derivarse una explosión total del sistema financiero USA. Estamos ahora por tanto en una situación de pánico generalizado y volvemos a correr el riesgo de un estallido del sistema financiero entero. Y EE.UU. y las autoridades extranjeras no parecen tener la clave de cuál es el siguiente paso a seguir. Tal vez deberían comenzar hoy con una reducción coordinada de 100 bps [puntos básicos] en los tipos en las mayores economías del mundo para demostrar que están empezando a reconocer seriamente y reconducir este rápido empeoramiento de la crisis financiera".
(*)Nouriel Roubini es profesor de economía en la Stern School of Business de la Universidad de Nueva York y presidente de RGE Monitor (www.rgemonitor.com). http://www.rgemonitor.com/blog/roubini @Fátima Martín. - 01/10/2008 06:00hEn Cotizalia, Sábado, 11 de octubre de 2008 Disponible en:http://www.cotizalia.com/cache/2008/10/01/noticias_13_economista_roubini_insta_bancos_centrales.html
La Doctrina del "shock" económico se muerde la cola
27 de Septiembre, 2008, 22:37
La Doctrina del "shock"
La periodista Naomi Klein, publicó su último libro: "The Shock Doctrine: The Rise of Disaster Capitalism" (2007). Klein ha sido mejor conocida por su libro del año 2000: "No Logo: Taking Aim at the Brand Bullies", un incisivo y perspicaz informe en torno a la reacción contra los oligopolios transnacionales, orientado a la resistencia frente a la historia-pop fraguada por la perspectiva de sus enormes intereses económicos; que llegó a ser considerado por New York Times como la Biblia del movimiento antiglobalización. Klein en este libro se refiere a "The Shock Doctrine" (La doctrina del Shock), dando una explicación consistente a cómo surgió la doctrina económica, social y política dominante en los últimos treinta años.Ella da cuenta de cómo las tesis monetaristas en torno al liberalismo económico, sustentadas por Milton Friedman y la Escuela de Chicago, sirvieron de fundamento para los devastadores impactos socioeconómicos de la doctrina de shock, cuando fueron aplicadas desde los 70´s por el régimen de Pinochet en Chile, hasta la última administración de Bush. Klein afirma que las ideas del premio Nobel Milton Friedmany sus colegas los Chicago Boys, están detrás de los acontecimientos ligados a las dictaduras de Chile, Argentina, Brasil y explican Ios motivos subyacentes en la guerra de Irak y los escándalos de la reconstrucción en Nueva Orleans y Sri Lanka. Los Chicago Boys, para imponer su doctrina de shock económico, han necesitado, del uso de la fuerza del ejército y de la tortura para introducir las iniciativas de libre mercado y privatización extrema cruciales en su doctrina en los países donde han sido llamados como asesores. La doctrina delliberalismo económico monetarista, la doctrina de shock de los Chicago Boys, o el denominado neoliberalismo, se muestra insolvente para dar cuenta y plantear estrategias económicas ha seguir, ante la descomunal crisis económica de finales de la primera década siglo XXI y que fue gestada en las entrañas mismas de un monetarismo ciego y autista.Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal de EE.UU. (FED), ha señalado que se trata de la crisis financiera peor en 50 años y probablemente desde hace un siglo: "Debemos reconocer que esto (esta crisis) es un evento que se produce una vez cada medio siglo". El premio Nóbel de Economía Joseph E. Stiglitz(2001) ha escrito: "El Fin del Neoliberalismo", expresando que: "El neoliberalismo, ese revoltijo de ideas basadas en la concepción fundamentalista de que los mercados se corrigen a sí mismos, asignan los recursos eficientemente y sirven bien al interés público. Ese fundamentalismo del mercado era subyacente al thatcherismo, a la reaganomía y al llamado "consenso de Washington" en pro de la privatización y la liberalización y de que bancos centrales independientes se centraran exclusivamente en la inflación". [...] "El fundamentalismo neoliberal es una doctrina política al servicio de intereses privados, no reposa sobre una teoría económica. Es ahora evidente que tampoco reposa sobre una experiencia histórica. Esta lección es el único beneficio que podemos sacar de la amenaza que pesa sobre la economía mundial". Consecuentemente Stiglitz, considera que la crisis originada en Wall Street, ha traído como una caída de dominó a los grandes centros financieros del mundo y ha alcanzado dimensiones dramáticas en el 2008, lo que ha puesto en evidencia que el modelo de fundamentalismo de mercado no funciona y que esta representa el equivalente a lo que fue la caída del muro de Berlín para el comunismo. Por ello, hoy que se derrumban como un castillo de naipes los centros financieros de Wall Street y de las principales potencias económicas del mundo, son aquellas que habían exigido a los países periféricos, seguir "a pie juntillas", la doctrina económica monetarista, la que incluía: la apertura de sus mercados,el libre flujo financiero, la privatización de las instituciones estatales, la competitividad del libre mercado, la disminución del tamaño del Estado y la casi prohibición de la intervención del estado en el mercado (-el pie invisible, lo denominaba Friedman-), de las subvenciones al sector productivo y del aumento en el gasto público, incluso hacia sectores básicos como la salud y la educación, todo ello en el contexto del Consenso de Washington, el FMI, el BM y la OMC, con el respaldo a las dictaduras militares regionales por parte de los "halcones" de Washington, que causaron muertes y desaparecidos en Latinoamérica, abriendo heridas que aun hoy sangran, infringiendo sin piedad el dolor causado a millones de seres humanos. En el 2001, el FMI, bajo la doctrina de shock monetarista del saneamiento fiscal de la economía, prohibió el salvataje de las instituciones financieras argentinas, creando una crisis sin precedentes y empobreciendo a millones de argentinos de la noche a la mañana. Una de las principales secuelas que dejó la crisis de 2001 fue el aumento de la inequidad en la distribución de la riqueza en comparación con los demás países de América Latina.A nivel nacional la pobreza alcanzó al 57,5% de la población, la indigencia al 27,5% y la desocupación al 21,5%, todos niveles récord para el país gaucho. Pero ahora, cuando entran en crisis de las grandes entidades financieras, que se sustentan en gigantescos capitales especulativos, se renuncia abruptamente a las tesis monetaristas, y se decide que es imposible evitar la intervención estatal, pues el libre mercado sin esta intervención que lo sostenga, que le inyecte grandes capitales provenientes del erario público, se viene abajo. Se hace visible la mano invisible que había propuesto Adam Smith, y se descubre que ha sido invisible, para favorecer el lucro desmedido de los principales agentes sustentadores de un "capitalismo sin trabas". La mano que sostiene el libre mercado es invisible, para evitar los controles gubernamentales, para realizar e inventar nuevos tipos de transacciones riesgosas, que generen multibillonarias ganancias por los movimientos relámpagos de los capitales especulativos. Es invisible para lograr impunemente la explotación laboral de millones de seres humanos, para evitar las normas fiscales y la redistribución social de los capitales nacionales, lo que propicia el aumento significativo de la concentración de la riqueza en unos pocos plutócratas y extendiendo impunemente la pobreza y la miseria entre millones de seres humanos, sin que se pueda encontrar las causas visibles de estas. El capitalismo especulativo y la globalización propiciada por el liberalismo económico, ha llevado a más de 200 millones de personas más alrededor del mundo, a cruzar la línea de la pobreza en los últimos 20 años. Asimismo, su invisibilidad posibilita la dominación y explotación de los recursos naturales, energéticos, humanos y financieros de naciones enteras bajo la piel del libre comercio. Así, a pesar de las maravillas que ostentaban los vestuarios del emperador monetarista del liberalismo económico, hoy develamos lo que era evidente, que: !este emperador siempre estuvo desnudo¡. Queda visible entonces, que los supuestos subyacentes de la doctrina monetarista, se sustentan en una perspectiva ética, tipificable como un utilitarismo egoísta, conformando una visión de mundo alevosamente perverso, en tanto ha convertido el egoísmo humano en un acto virtuoso, en tanto lo "bueno", es todo aquello que es útil o utilitario para los intereses de lucro individuales, todo lo que sustenta a los individuos "exitosos", sin considerar los medios requeridos para este éxito financiero, y por otra parte la solidaridad y la cohesión social, son consideradas como disvalores, propiciadas por individuos débiles y fracasados, y por sistemas económicos "no competitivos". Entonces, cuando los monetaristas o los Chigago Boys, han abogado por la tesis medular del liberalismo económico, que es que en el contexto del libre mercado, del libre flujo de capitales, las empresas o instituciones privadas deben optimizar sus ganancias y minimizar sus pérdidas; guiados por el afán de lucro, más que la búsqueda del bien común o de la distribución equitativa de la riqueza ( -pues se le considera como una distribución de la pobreza inaceptable para los individuos "exitosos" -), aquello que permite el progreso de un sistema económico. Por todo ello, es medular promover el afán de lucro empresarial o institucional, que permita la competitividad y así obtener la mayor tasa de ganancias posibles; por lo que para poder lograrlo debe ponderarse, la osadía y la astucia financiera para ganar por encima de los otros. Se necesita entonces asumir una espiral sin fin de nuevos y más grandes riesgos, pues existe existe un principio financiero básico, que establece una proporción directa entre el grado de riesgo adquirido y tasa de ganancia obtenida. Las empresas y las instituciones financieras incurrirán en transacciones o movimientos con riesgos bajos, moderados o altos, y si son exitosas, tienen todo el derecho a obtener el nivel de utilidades, de acuerdo al riesgo que han tomado; pero si fracasan, tienen que pagar el precio, asumir las pérdidas, e incluso quebrar y desaparecer en el contexto de la libre competencia. Cuando, los anillos financieros en los últimos 10 años, lograron obtener descomunales utilidades por medio de nuevos tipos de complejas transacciones riesgosas, esto hizo emerger gigantescas fortunas y a decenas de nuevos "supermillonarios", que llegaron a ser considerados casi como -una mezcla de héroes épicos griegos y santos medievales- cuya vida y milagros debía ser imitada, por todos aquellos que anhelaban ansiosamente entrar en el "Olimpo" o el "Paraíso" prometido por este "capitalismo sin trabas". Un caso evidente de este paraíso de un capitalismo sin trabas, han sido la gestión de fondos de cobertura o de riesgos (Hedge Funds).Son unas 1.300 personas, las más ricas de Wall Street, las gestoras de fondos de riesgos o cobertura, que especulan a más no poder con instrumentos derivativos y contratos derivados. En la burbuja de esta elite, 1 dólar de sustento puede llegar a generar 40 o 50 de aire. En 1990 los fondos de riesgo manejaban menos de US$ 40.000 millones. Actualmente se aproximan a un billón, es decir, veinticinco veces más. Un estudio reciente de Crédit Suisse First Boston advierte que los fondos de cobertura son responsables de casi la mitad de la especulación financiera en Occidente. Este tipo de especulación financiera ha gestado las burbujas, que cuando se han inflado más allá de sus posibilidades, no resisten y han terminado por estallar. Casi como una norma revelada y superlativa de la moral de los osados especuladores, tipificados como el modelo de los individuos "competitivos" o "exitosos", es considerar sin la más mínima dubitación, que la rentabilidad, las ganancias, las utilidades deben ser privadas y pertenecientes de manera exclusiva a aquellos que ha resultado "ganadores" o han demostrado ser "exitosos" y que todos los demás que no alcanzaban la meta del éxito financiero, debían resignarse con su miserable destino. Entonces, la pobreza tendría que ser explicada como un castigo merecido a los individuos sin aspiraciones, sin competitividad, a los débiles de carácter, vagos y antisociales. Por ello, la redistribución social de estas ingentes ganancias, debería ser considerada como algo ilegítimo, inmoral, y como un manifiesto desestímulo a la inversión de capitales privados, por lo que cualquier propuesta fiscal que intente esto, debe ser "anatemizada a priori". No obstante la ideología del monetarista del individuo exitoso premiado, en su espiral infinita de lucro, obnubiló a miles de financieros rapaces por billonarias ganancias a corto plazo, y no solo se olvidaron del bien común, sino de obvios avatares financieros como "la incertidumbre", y se olvidaron de tener una sólida teoría económica capaz de explicar satisfactoriamente las relaciones entre capital, trabajo y mercado, quedándose en alevosamente complejas herramientas financieras de corto plazo, que optimizaran el lucro, por medio de instancias "maquiladoras de crédito" y por cualquier medio promovieran un desenfadado y acelerado ciclo de: consumo / despilfarro / desecho, sin consideraciones económicas bien justificadas, ni de lo imprescindible de considerar factores a largo plazo, como los sociales y los ecológicos. Lo más perverso de la historia, es que los grandes magnates, involucrados, que quedaron cegados en su cinismo financiero, se enfrentan a lo que se veía venir mucho tiempo atrás, cuando se desata una descomunal crisis financiera a finales de la primera década del siglo XXI, que ha llevado a las grandes entidades financieras a pérdidas trillonarias, entonces, los "exitosos" entran en pánico y corren a cobijarse temorosos y temblorosos al amparo de los anillos políticos protectores, moviendo sus pesadas influencias(- por medio de funcionarios que se mueven por una puerta giratoria que los hace pasar ligeramente de puestos ejecutivos del sector financiero privado a puestos públicos en instancias gubernamentales que fijan las políticas financieras sustentadas en el erario público-), para lograr así, a toda costa que sus pérdidas, sí sean socializadas,y para ello se realizan compulsivamente intervenciones estatales y nacionalizaciones para salvar a las grandes instituciones financieras privadas que han fracasado en sus transacciones riesgosas, por parte de las autoridades políticas y económicas de Washington y de las otras potencias industriales,con una rapidez y una magnitud, que muestran a los presidentes suraméricanos, adheridos a los ideales del Socialismo del Siglo XXI: Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa, en sus acciones de intervención del estado, expropiaciones y nacionalizaciones, como intervencionistas amateurs. Si los EE.UU. ( - con unagujero fiscal de más de US $53 trillones- ) y las otras potencias industriales del mundo fracasan en su intento de salir flote de la actual pandemia económica en la que están sumergidos, y como Estados fallan, se vuelven insolventes y finalmente quiebran, con todas las consecuencias derivadas; el resto del de las grandes masas humanas del mundo, que ha padecido pobreza, hambre y pauperización por causa de la histórica explotación a que han sido sometidos por centurias; es completamente seguro, que no derramarán ni una lágrima por ellas, y sabrán salir adelante mejor ante los nuevos avatares económicos, que los nuevos millones de pobres y miserables emergidos de los países ex-centrales y ex-económicamente hegemónicos.
Un momento histórico en Bolivia Xavier Caño Tamayo
Las provincias de la Media Luna, las más ricas de Bolivia, se han rebelado contra el gobierno de Evo Morales. Se han declarado autónomas unilateralmente, han tomado edificios públicos, han bloqueado carreteras y han protagonizado actos de vandalismo y atentados. Han muerto treinta personas.
Pero todo se inició a finales de 2007. Entonces el pretexto fue qué ciudad debía ser capital, La Paz o Sucre. Y enfrentaron a pobres contra pobres.
Ahora han sido las provincias Santa Cruz, Pando, Tarija, Cochabamba y Beni, provincias en manos de una minoría blanca que concentra la mayor parte de riqueza. Bolivia está formada por el altiplano andino de mayoría indígena pobre (más del 62% de habitantes) y una tierra baja al Este, donde vive la minoría blanca y la población mestiza.
Si esta minoría ya tiene la mayor parte de riqueza del país, ¿qué quiere ahora? Como el gangster Johnny Rocco en la película 'Cayo Largo', quiere más. Quedarse con la mayor parte de beneficios del gas y petróleo que el gobierno del presidente Morales ha recuperado para Bolivia; impedir la reforma agraria que devolvería tierras a millones de indígenas, porque las quieren ellos para cultivar soja, exportarla y ganar aún más.
Se han rebelado contra el gobierno que aumentó 340 millones de dólares los ingresos fiscales por hidrocarburos y los ha dedicado a salud reproductiva, cobertura de salud para niños y mayores de 60 años, clínicas rurales, dos millones de hectáreas repartidas entre campesinos pobres. Se han rebelado contra un gobierno que intenta ser justo con ese 62% de indígenas apartado del bienestar y la justicia durante medio milenio.
Los rebeldes dicen sentirse discriminados por este gobierno por ser blancos. ¡Qué cinismo! Quien dio un puñetazo en la nariz acusa al golpeado de agredir su puño con la nariz. Pero, además de ocupar edificios oficiales, cortar carreteras y protagonizar algaradas con muertes, los blancos rebeldes difundían rumores de inexistentes grupos indígenas que "toman lo que es nuestro" y asesinan a personas blancas. Porque esa minoría rebelde y rica además es racista, como se deduce de lo que medios informativos afines publican sin rubor.
Como ha escrito el profesor de la Universidad Autónoma de México, Guillermo Almeyra, "es evidente que detrás del poder económico de los separatistas [de las provincias de la Media Luna] está también el de Washington, el de los terratenientes y cultivadores de soja argentinos y brasileños y el de empresas petroleras extranjeras que prefieren negociar el precio del petróleo y del gas con sus aliados de la minoría rica".
Sospechas de que la larga mano del Departamento de Estado de Estados Unidos estuviera detrás de la rebelión hicieron que el presidente Morales expulsara al embajador de ese país, Philip Goldberg, quien al despedirse pareció amenazar al decir que Morales "comete un grave error al expulsarlo, porque esa decisión podría tener efectos serios en muchas formas".
¿Paranoia antiamericana? No, pero no podemos dejar de recordar los muy documentados casos del Chile de Allende, Brasil de João Goulart, y recientemente Venezuela y su fracasado golpe de estado contra el presidente Chávez, entre otros. Conflictos en los que se olía el tufo de cierta agencia de inteligencia precediendo al ruido de sables locales. Pero esta vez intervino Unasur (Chile, Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, Bolivia, Paraguay, Uruguay y Venezuela), que no ha tolerado la ruptura de la democracia en Bolivia ni nada que comprometa su integridad territorial. Unasur ha apoyado sin fisuras a Evo Morales y, por primera vez en la historia latinoamericana, facilitado una salida sin la intervención de Estados Unidos.
"Si los bolivianos no logran un valor justo por la riqueza natural de su país, sus perspectivas son sombrías. El mundo debería celebrar que Bolivia tenga un gobernante electo democráticamente que intenta representar los intereses de los pobres de su patria. Se trata de un momento histórico". Palabras del premio Nobel de Economía estadounidense Joseph Stiglitz, que no podemos menos que compartir.
Por Xavier Caño Tamayo es Periodista y escritor Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS) Disponible en: http://elmercuriodigital.es/content/view/13168/146/
El domingo, el secretario del Tesoro, Henry Paulson, intentó trazar una línea en la arena contra rescates adicionales de entidades financieras en crisis; cuatro días después, frente a una crisis financiera fuera de control, muchos en Washington parecen haber decidido que el Gobierno no es el problema, es la solución. Lo impensable -una asunción estatal de mucha de la deuda contaminada del sector privado- se ha convertido en lo inevitable.
Así es la historia hasta aquí: el auténtico shock tras el fracaso de la Fed en el rescate de Lehman no fue el desplome del Dow Jones, fue la reacción de los mercados crediticios.Básicamente, los prestamistas se pusieron en huelga: los inversores agotaron las existencias de deuda pública de Estados Unidos, que todavía se percibe como la más segura de todas las inversiones -¿si el Gobierno se va a la quiebra, cuánto puede valer cualquier otra cosa?-, y eso a pesar de que prácticamente no daba rentabilidad alguna, mientras que los prestatarios privados se quedaban ahogados.
Los bancos son normalmente capaces de prestarse dinero entre sí a tipo de interés sólo ligeramente por encima de las letras del Tesoro. Pero el jueves por la mañana, el tipo de interés interbancario medio era del 3,2%, mientras que el tipo de interés de los títulos del Tesoro a ese plazo era del 0,05%. No, no es un error de imprenta.
Esta huida hacia lo seguro ha cortado el crédito de muchos negocios, incluyendo el de los principales actores de la industria financiera, y eso, a su vez, nos conduce a nuevas grandes quiebras y más pánico. También está deprimiendo el gasto de las empresas, un mal asunto cuando las señales apuntan que la contracción económica se está agudizando.
Y la Reserva Federal, que normalmente asume el liderazgo en la lucha contra las recesiones, no puede hacer mucho esta vez, porque las herramientas tradicionales de política monetaria han perdido su eficacia. Normalmente, la Fed responde a la debilidad económica comprando letras del Tesoro, con el fin de hacer caer los tipos de interés. Pero a efectos prácticos, el tipo de interés de esos títulos es cero; ¿qué más puede hacer la Fed?
Bueno, puede prestar dinero al sector privado -y ha estado haciéndolo a una escala impresionante-, pero estos préstamos no han evitado que la situación se deteriore.
Hay sólo un destello de luz en el panorama: los tipos de interés hipotecarios han caído bruscamente desde que el Gobierno federal tomó el control de Fannie Mae y Freddie Mac y garantizó su deuda. Y hay una lección para aquellos preparados para escucharla: las tomas de control estatal pueden ser la única vía para hacer funcionar de nuevo al sistema financiero.
Algunos han estado elaborando esa tesis desde hace tiempo. Más recientemente, el antiguo presidente de la Fed Paul Volcker y otros dos veteranos de crisis financieras pasadas publicaron una carta abierta en The Wall Street Journal señalando que la única manera de evitar "la madre de todas las contracciones crediticias" es crear una nueva agencia estatal que "compre todo el papel problemático", es decir, que los contribuyentes asuman los activos dañados generados por el estallido de las burbujas inmobiliaria y crediticia.Viniendo de Volcker, esa propuesta tiene alta credibilidad.
Miembros influyentes del Congreso, incluyendo la senadora Hillary Clinton y el demócrata Barney Frank, presidente del Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, han estado manejando argumentos similares. Y el jueves, el senador Charles Schumer, presidente del Comité de Finanzas del Senado (y partidario de crear una nueva agencia para resolver la crisis) dijo a los periodistas que "la Reserva Federal y el Tesoro se están dando cuenta de que necesitamos una solución más integral".
El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, y Paulson se reunieron el jueves por la noche con los líderes del Congreso para debatir una "aproximación integral" al problema.
No sabemos todavía en qué consistirá esa "aproximación integral". Ha habido esperanzadoras comparaciones con el rescate financiero ejecutado por el Gobierno sueco a principios de los noventa, un rescate que supuso la toma de control pública temporal de una gran parte del sistema financiero del país. No está claro, sin embargo, si las autoridades de Washington están preparadas para ejercer un grado semejante de control.
Y si no lo están, éste podría convertirse en la clase equivocada de rescate, un salvamento de los accionistas y del mercado, librando a la industria financiera de los efectos de su propia avaricia.
Más aún, incluso un rescate bien diseñado costaría un montón de dinero. El Gobierno sueco dedicó el 4% de su producto interior bruto, lo que en nuestro caso serían unos 600.000 millones de dólares, si bien la carga final para los contribuyentes suecos fue mucho menor, porque el Gobierno fue ocasionalmente capaz de vender los activos que había adquirido, a veces con un agradable beneficio.
Pero no merece la pena lloriquear (disculpe, senador Gramm) sobre las perspectivas de un plan de rescate financiero. El sistema político de hoy en día en Estados Unidos no va a seguir el infame consejo que Andrew Mellon [secretario del Tesoro de Estados Unidos de 1921 a 1932, durante el crash de 1929 que condujo a la gran depresión] le dio a Herbert Hoover [presidente de Estados Unidos de 1929 a 1933]:"Liquida la mano de obra, liquida las acciones, liquida a los granjeros, liquida los bienes raíces". El gran rescate se acerca; la única duda es si se hará bien.
---------------------------- (*) Paul Krugman es profesor de Economía en la Universidad de Princeton. 2008 New York Times Service.
Joseph Stiglitz asegura que: el plan de salvataje de Estados Unidos es "monstruoso"
22 de Septiembre, 2008, 0:25
Joseph Stiglitz asegura que: el plan de salvataje de Estados Unidos es "monstruoso"
El premio Nobel de economía 2001 dijo que la operación anunciada por George W. Bush, estimada en US$ 700 mil millones, "no es más que una solución a corto plazo".
El premio Nobel de Economía 2001, Joseph Stiglitz, calificó de "monstruoso" para los contribuyentes estadounidenses el plan de apoyo al sector bancario anunciado por Washington, en una entrevista que publicará el domingo un diario alemán.
Este plan "no es más que una solución a corto plazo", declaró al Frankfurter Allgemeine Sonntagszeitung (FAS) en una entrevista difundida el sábado por la noche.
"Ponemos las inversiones de riesgo en manos de los contribuyentes", agregó. Como ningún inversor privado quiere inversiones de riesgo " se las empapelamos al contribuyente, es monstruoso", juzgó el premio Nobel estadounidense.
Joseph Stiglitz ve en la crisis actual "el fin de un modelo económico desastroso" y el "final de la ideología según la cual los mercados libres y 'desregularizados' funcionan siempre". Según el economista, tanto el sistema financiero estadounidense como el gobierno de ese país han perdido toda credibilidad.
Para desatascar el sistema y llevar la estabilidad a los mercados, el gobierno estadounidense quiere comprar a los bancos e instituciones financieras los activos "no líquidos" que nadie quiere y que son el origen de una de las mayores y más graves crisis de Wall Street desde la Gran Depresión de 1929.
Según este plan transmitido al Congreso el viernes por la noche, la administración estadounidense pondrá 700 mil millones de dólares sobre la mesa para frenar la crisis de confianza de los mercados financieros.
Sin embargo, para el catedrático de la Universidad de Columbia, en Nueva York,