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Las ciencias cognoscitivas

Por Episteme - 18 de Septiembre, 2007, 14:52, Categoría: Cognoscitivismo

Las ciencias cognoscitivas

en el análisis de Fracisco Varela

Adán Salinas Araya.

Para Francisco Varela, las ciencias cognitivas son el "nombre, con el que hoy designamos el análisis científico moderno del conocimiento, en todas sus dimensiones, es un campo multidisciplinario aun no bien definido".[i]

F. Varela, afirma que en Occidente no se ha escrito la historia natural del conocimiento de sí-mismo, pero sí han habido precursores de las ciencias cognitivas, se refiere a todos aquellos, que se han dedicado al estudio y especulación de la mente humana, como fuente primordial y ejemplo de la cognición y el conocimiento.

La mutación, que tiene apenas treinta o cuarenta años, al igual que como lo hizo en su tiempo el programa darwiniano, ha provocado que el conocimiento sea ligado con una tecnología, capaz de producir cambios sociales, incluso sobre las mismas causas que en nuestra sociedad le han dado surgimiento. Cabe señalar, como una de las expresiones más tangibles de este cambio, el fenómeno cada vez más desarrollado de  "la inteligencia artificial". Con ello, la sociedad va produciendo una exploración científica de la mente, que hace que las sociedades puedan verse a sí mismas. ¿Seremos capaces hoy de imaginar nuestras sociedades sin una pantalla que nos esté informando y comunicando, sin satélites que nos conecten, sin Internet ni correo electrónico, sin robots que nos faciliten la producción, sin calculadoras, sin tarjetas magnéticas? Al ver todas estas características nos reconocemos como un momento distinto de la historia de la humanidad, con cambios y avances vertiginosos y fascinantes, pero que, a la vez, nos sumergen en una pregunta límite: ¿Hasta donde llegará el desarrollo de la capacidad humana, de la mente y su ingenio? Al reconocernos como una etapa distinta de la sociedad, nos damos cuenta que todos los avances se guían por un modelo o prototipo: la mente humana, la conciencia, las habilidades sensorio-motrices, el habla comunicacional del hombre. Otear el horizonte del mundo es mirar al hombre y su sombra, cada giro del planeta, en su traslación y rotación, es al mismo tiempo el hombre que avanza y el hombre que queda atrás.

Consecuentemente, hoy somos capaces de cuestionarnos sobre cómo se constituye la mente y, si se le puede o no manipular para fines de diversa aplicación. Y, lo que antes era una cuestión espontánea en la comprensión de la mente, hoy es un esfuerzo, por lograr una comprensión de la mente a través de la ciencia considerando su emergente y constante estado de  transformación.

Cabe destacar, que por primera vez la comunidad científica internacional, ha reconocido las investigaciones del conocimiento mismo como legítimas, rebasando los límites impuestos por ella, dejando cabida, por ejemplo, a estudios interdisciplinarios con áreas de investigación no antes exploradas, como la fenomenología, la neurobiología, la lingüística.

Este cambio, ha llevado al conocimiento a involucrarse con otro fenómeno moderno: la tecnología. Ambos, conocimiento y tecnología han sido capaces de transformar las prácticas sociales. Un ejemplo tangible en nuestra experiencia, por el uso de la computación e Internet, que nos permiten compartir conocimientos, de las más diversas índoles y superando las barreras disciplinares.

Hoy, nuestra sociedad es capaz de hacerse preguntas tales como: "¿Es la mente una manipulación de símbolos? ¿Puede una máquina comprender el lenguaje?"[ii] ¿Serán capaces las máquinas de realizar tareas sólo privativas del hombre, e incluso realizarlas de mejor manera?

Nuestra era, lentamente ha ido superando el reduccionismo y dogmatismo científico que gobierna la legitimación de las teorías. La verdad absoluta, la búsqueda de una realidad objetiva se ha debilitado y ha surgido una nueva forma de validación y reconocimiento, más cercano a la intersubjetividad teórica. Hoy en día, diferentes disciplinas pueden estudiar un mismo fenómeno, desde diversos intereses y perspectivas, llegando no siempre a las mismas conclusiones; esto ha enriquecido el debate y la investigación, ampliando las posibilidades para describir un fenómeno, dando cabida a una colaboración abierta, para enfrentar la dinámica de los cambios y que van desde la "teoría de la relatividad (Einstein) al desarrollo de la mecánica cuántica y cómo minaron sus principios; también pusieron en tela de juicio, la posibilidad de la percepción objetiva pura"[iii].  No obstante, las ciencias cognitivas aparecen como un "mosaico" de perspectivas compatibles en mayor o menor grado referidas a un mismo dominio. Pero, aún las ciencias están atravesadas por ciertas "corrientes de poder", que manejan la legitimación de teorías. Nos dice Jeremy Hayward: "Cualquier hecho sugerido por la observación que vaya contra las teorías imperantes tiende a ser descartado"[iv].

F. Varela busca abrir espacio para un cúmulo de reflexiones e investigaciones, todas ellas novedosas y con argumentos potentes, pero que no provienen desde el centro hegemónico de las ciencias, que pueden tender sendas a nuevas posibilidades de mirar al hombre y al mundo. Él mismo se confiesa como un "inveterado amante de la heterodoxia"[v]; sin embargo, siempre un científico y un investigador con serias intenciones.

Breve reseña de Las Ciencias y Tecnologías de la Cognición (CTC).

Las Ciencias y Tecnologías Cognitivas, o "CTC" como las llama F. Varela, son un híbrido de diversas disciplinas interrelacionadas y donde cada cual, aporta sus intereses y preocupaciones propias.

Las ciencias cognitivas, como muchas otras, poseen una parte "formal", "pura" o "dura" y otra "aplicada". Los diferentes intereses estudiados, no se quedan en la teorización, que permite ayudarnos a conocer la realidad de la mente y su funcionamiento, sino que, se concreta en distintos tipos de aplicaciones. Sin duda, las más notables aplicaciones se han hecho en el ámbito de la Inteligencia Artificial, pero éste, no es el único campo ni de investigación ni de acción. De esta manera, preocupaciones que ayer eran meramente formales o teóricas, hoy las vemos en aplicaciones muy patentes en nuestro mundo actual. Veamos el siguiente ejemplo:

 Áreas de Investigación:              Ciencias aplicadas y Tecnologías:

 

Percepción                                     Reconocimiento de imágenes.

 

Lenguaje                                         Comprensión del lenguaje.

 

Inferencia.                                       Sistemas de programas.

 

Acción                                              Robótica.

En el anterior ejemplo, podemos apreciar cómo diferentes preocupaciones de diversas áreas de saber e investigación han desembocado en la búsqueda de aplicaciones manifiestas, en especial en los modernos ordenadores o computadores, que tienen como función reconocer y crear imágenes, comprender un código de pleno uso computacional (lenguaje), con reglas lógicas ordenadoras (programas computacionales) y con aplicaciones de trabajo y acción productiva, concretizadas en diversos prototipos de robots tanto para uso industrial, doméstico, espacial, entre otros.


Etapas sucesivas de las ciencias y tecnologías de la cognición.

Estas Ciencias y Tecnologías de la Cognición tienen un natural desarrollo, que se ha dado de forma paulatina. Nuestro autor guía reconoce, por lo menos, cuatro fases o etapas, que él considera como capas superpuestas: 

1ª Fase: Los años Fundacionales. 1940 – 1953.

2ª Fase: Los Símbolos: El Paradigma Cognitivista.

3ª Fase: La Emergencia: Una alternativa ante la manipulación de símbolos.

4ª Fase:La enacción: Una alternativa ante la Representación.

Este abordaje en Cuatro Etapas reconoce la base de algo que ya esta establecido como un "paradigma"[vi]. Este paradigma, según F. Varela, se ha perfilado claramente en las dos primeras etapas de las CTC y ha allanado el camino a nuevas perspectivas emergentes, propias de la tercera y cuarta etapa.

Para conocer más detalladamente el desarrollo histórico y teórico de cada una de las fases, a continuación, trataremos en breves enunciados a cada una de ellas, destacando los elementos relevantes y los acentos puestos en cada caso.

Primera Fase: Los Años Fundacionales. 1940 – 1956.

Los "Padres fundadores", como los llama el autor, tenían muy claro que sus investigaciones conducirían a una nueva ciencia y la bautizaron con el nombre de "Epistemología"[vii].

F. Varela también llama a este periodo la  "Fase Cibernética"[viii]. La Principal intención de este movimiento, era crear una "ciencia de la mente", dedicada al estudio de los fenómenos mentales, los que con anterioridad, sólo habían sido estudiados por filósofos y psicólogos. Estos investigadores "cibernéticos"[ix], buscaban expresar estos fenómenos de la mente, en mecanismos explícitos y formalismos matemáticos.

Dos de los exponentes más destacados de la etapa, cibernética, son Warren Mc Culloch y Walter Pitts. Ellos aseguraban, que la lógica era una disciplina que podía ayudar a comprender, tanto el cerebro como la actividad mental. Para ellos, el cerebro no era más que un "artilugio que corporiza principios lógicos en sus componentes o neuronas"[x]. Fue justamente bajo esta concepción, que se dio origen a lo que conocemos como "ordenadores digitales"[xi].

A esta etapa, también se la llama "epistemológica". Esta expresión es poco usada en la actualidad. Las ciencias cognitivas, en sus primeros años, estuvieron muy relacionadas con el esfuerzo de comprender el cómo y hasta dónde los seres vivos y, en especial, el hombre, conocían, es decir, con una teoría del conocimiento, aunque no exclusivamente filosófica. No es por casualidad, que en los años 40 serían varios los autores que utilizarían en diversos campos, el término epistemología; por ejemplo, Mc Culloch bautiza a su proyecto como "epistemología experimental"; Jean Piaget acuña la expresión "epistemología genética" y; Konrad Lorenz (zoólogo) comienza a hablar de "epistemología evolutiva". Sin duda, todos los ejemplos citados, a pesar de provenir de diferentes campos de la ciencia, compartían su interés por la forma o modo de conocer o interpretar la realidad.

Alrededor del año 1953, la mayoría de los cibernéticos se fueron distanciando o murieron.

Algunos de los principales resultados de esta primera fase son[xii]:

1.- El uso privilegiado de la lógica matemática, para comprender tanto el funcionamiento del sistema nervioso, como del razonamiento humano.

2.- Se inventan y crean máquinas de procesamiento de la información (los primeros operadores digitales), que van a constituir la base, de lo que hoy conocemos como Inteligencia Artificial.

3.- Instauración de una meta – disciplina, la teoría de los Sistemas, que ha influido en muchas áreas de la ciencia (Administración, biología, antropología, sociología, economía, y otras).

4.-  La "teoría de la información", como una teoría estadística de la señal y de los canales de comunicación, que constituye la base de muchas de las actuales tecnologías de la comunicación.

5.- la construcción y experimentación con los primeros ejemplos  de sistemas autoorganizativos y autónomos ( prototipos de robots)

Los aportes de esta primera fase de las CTC son muy amplios. Muchas de estas ideas hoy son parte habitual de nuestras vidas, pero antes de la década de los 40 no existían, no se habían pensado. Para los padres fundacionales, la mente humana era un mero mecanismo. En la década de los 50, se dará paso a una nueva perspectiva más desarrollada y que hasta nuestros días, es acogida por las corrientes más ortodoxas de la ciencia. Es así que se da paso al enfoque cognitivista.

Segunda Fase: Los Símbolos: La Hipótesis Cognitivista.

1956 fue el año de nacimiento de una nueva etapa de las ciencias cognitivas. Ese año se llevaron a cabo reuniones científicas en Cambridge y Darmouth, donde personajes como Herbert Simon, Noam Chomsky, Marvin Minsky o John McCarthy, afianzarían una serie de ideas que configurarían las líneas de investigación, reflexión y acción de las ciencias cognitivas. Es así como se da inicio al Cognitivismo[xiii]. La intuición central de este nuevo enfoque, es que "la inteligencia -la humana incluida- se asemeja tanto a la informática en sus características esenciales que la cognición se puede definir como computaciones de representaciones simbólicas"[xiv]. En esta etapa, la mente humana es equiparada a un computador u ordenador, es decir, una de las tesis, entre tantas, de la fase anterior es  reconocida en ésta como hipótesis central.

En esta Fase nuclear de las ciencias cognitivas, la Cognición[xv] es entendida como computación. Como ya citamos una computación es un proceso que se lleva a cabo mediante símbolos o elementos que "representan" aquello que designan o aquello a que se refieren.

Una idea central es la noción de "representación" o "intencionalidad", es decir, está referida a lo que se entiende generalmente en filosofía como algo "acerca de" algo o como una adecuatio rei ad cerebrum - adecuación de las cosas en el cerebro (sic) - o, incluso, adecuatio rei ad Máquina (sic), pensando en la visión que muchos cognitivistas tenían del cerebro: un sistema central.

Para los cognitivistas toda conducta inteligente supone la capacidad del agente o sujeto cognoscente para representarse el mundo, como si éste, el mundo, fuera ya de cierta manera. Esto nos hace pensar en un mundo dado y objetivo, del cual, el agente cognoscente, representa los rasgos fundamentales de la situación, o porción de mundo, en que se encuentra: "existe un mundo exterior que debemos conocer y la tarea del sistema nervioso es hacerlo mediante la aprehensión de sus características"[xvi]. Para este paradigma, mientras más precisa sea la representación de los rasgos relevantes de esa porción del mundo, mayor éxito alcanzará, siempre y cuando los rasgos representados no cambien en la realidad. Esta visión es continuadora de enfoques adaptacionistas, ya presentes en la teoría evolutiva y en la de selección natural.

En segundo lugar, el cognitivismo afirma que la manera unívoca de explicar tanto la inteligencia como la intencionalidad, se logra impulsando una hipótesis donde la cognición es entendida como acción "a partir de representaciones que se realizan físicamente en forma de un código simbólico dentro del cerebro o de una máquina"[xvii].

Para el cognitivismo, la computación humana es simbólica, esto da entender que los símbolos son elementos físicos, pero a la vez semánticos. Toda computación de símbolos se encaja y se rige por la carga de significados o de valores semánticos que poseen estos símbolos. Esto explicaría una necesaria correlación existente entre los estados intencionales o representacionales (creencias deseos, intenciones...) y los cambios físicos que se dan en la conducta del agente. Dicho de otra forma, esto explicaría la causa de la conducta humana a partir de la representación e interpretación de símbolos rescatados del mundo objetivo. En el caso de ciertos computadores, sólo se observa una operación sobre la base física de los símbolos que computa, no se reconoce en ellos conducta. Sin embargo, cada programa puede ser perfilado de tal forma que pueda reconocer y leer la distinción semántica del lenguaje computacional utilizado, es decir, reconozca los códigos y los decodifique. "Para un ordenador, la sintaxis es reflejo o paralelo de la semántica"[xviii]. Si la conducta y la inteligencia en los humanos se entienden gracias al significado o intencionalidad con que se representa o computa, para el computador el orden y contexto de los símbolos produce ciertos tipos de computaciones presentes en ciertos programas.

La hipótesis cognitivista, por tanto, es "que los ordenadores brindan un modelo mecánico del pensamiento,... el pensamiento consiste en computaciones simbólicas y físicas. Las ciencias cognitivas se transforman en el estudio de esos sistemas simbólicos cognitivos y físicos"[xix].

Hay que tener en cuenta, que si bien los símbolos se computan a nivel físico, esto no quiere decir que la cabeza o el cerebro del hombre este lleno de pequeños elementos físico-espaciales, no hay "simbolitos" moviéndose de un lugar a otro. La actividad cerebral puede ser descrita por un encefalograma pero no por una radiografía que nos muestre componentes físicos como letras, paisajes, ideas o deseos.

Para F. Varela el programa cognitivista se puede sintetizar de la siguiente forma:

"1.- PREGUNTA: ¿Qué es la Cognición?

      RESPUESTA: Procesamiento de la información como computación simbólica, es decir, manipulación de símbolos basadas en reglas.

2.- PREGUNTA: ¿Cómo funciona?

     RESPUESTA: A través de cualquier dispositivo que pueda soportar y manipular elementos funcionales discretos: los símbolos. El sistema interactúa sólo con la forma de los símbolos(sus atributos físicos), no su significado.

3.- PREGUNTA: ¿Cómo sé cuando un sistema cognitivo funciona adecuadamente?

 RESPUESTA: Cuando los símbolos representan adecuadamente algún aspecto del mundo real y el procesamiento de información conduce a una adecuada solución del problema presentado al sistema"[xx]

Por lo tanto, para el cognitivista el mundo existe como algo exterior al individuo que lo representa a partir de símbolos. Lo que se quiere lograr, es averiguar como esta configuración interna del hombre, que llamamos mente, representa y procesa la información, para luego dar respuestas adecuadas y eficientes en el medio externo. No obstante, se reconoce que si bien el cerebro puede ser comparado a un operador digital (computador), el sistema cognitivo o mental del hombre es mucho más intrincado y complejo que un sistema computacional o programa.

El enfoque cognitivista recoge como su interpretación más literal a la Inteligencia Artificial, ya que se presupone, que en el estudio de la cognición es imposible separar ciencia de tecnología, ya que de esta unión, necesariamente, surgen efectos que influyen directamente a la sociedad o el público en general. La actividad mental y sus representaciones, junto con sus creencias, deseos e intenciones, dan sustento a los artilugios o sistemas cognitivos artificiales.

El cerebro es visto por los cognitivistas como un perfecto procesador de información que reacciona selectivamente ante ciertas características ambientales. Esta mirada, en particular,  ha influido, prácticamente a toda la neurobiología, la que da por sentado estos juicios. Un ejemplo muy gráfico de esta visión se da en la teoría de la "célula abuela" de H. Barlow donde los conceptos se corresponden con las percepciones, que a la vez están asociadas a ciertas neuronas específicas[xxi].

De esta forma, el enfoque cognitivista pasaría a ocupar el lugar privilegiado en la ortodoxia de las ciencias cognitivas, en especial, en la psicología cognitiva, la lingüística y la neurobiología. Pero con el tiempo, pasados veinticinco años de hegemonía, salen al tapete nuevas formas de explicar los fenómenos mentales.

Tercera Fase: La Emergencia: Una alternativa ante la manipulación de símbolos.

En esta etapa el tema central será la noción de "propiedades emergentes" y nace como una superación del enfoque anterior donde predominaba la manipulación de símbolos. Ya, desde los años fundacionales de las ciencias cognitivas, hubo controversias sobre si existía o no en los cerebros alguna norma o procesador lógico central o si su información se encontraba o no localizada y almacenada en direcciones o lugares precisos. En 1949, Donald Hebb "sugería que el aprendizaje se podía basar en cambios cerebrales que surgen del grado de actividad correlativa entre neuronas"[xxii] , dicho en otras palabras, los cerebros operarían sobre la base de interconexiones masivas, de forma distribuida, donde la misma conectividad cambiaría según la experiencia. De esta manera, la conectividad del sistema sería inseparable de su historia de transformación y estaría directamente relacionada con la clase de tarea definida para el sistema. A esta manera de ver estos problemas se le llamó "conexionismo" o neo-conexionismo. La estrategia conexionista, en vez de partir de reglas o descripciones simbólicas abstractas, parte de una trama de componentes (al parecer) absurdos, no inteligentes o sin sentido; que, interconectados apropiadamente, alcanzarían importantes propiedades a nivel global. Para entender de mejor manera, hay que precisar que elementos simples se conectan dinámicamente, cada componente actuaría en su ámbito local. El sistema se constituye como una red de neuronas interconectadas, de donde emergería una cooperación global en forma espontánea. Este paso de lo local a lo global es lo que se conoció en la era cibernética como "autoorganización" y que se le denomina actualmente "propiedades emergentes o globales", "dinámicas de red", "redes no lineales", "sistemas complejos", "teoría del caos" o, incluso, "sinergia".

Desde la década de 1970, hubo un creciente renacer de estas ideas. Lo que motivo el dar un nuevo vistazo al conexionismo o autoorganización, fue la existencia de dos deficiencias del cognitivismo o Representacionismo:

1)      El procesamiento de información simbólica se basa en reglas secuenciales, aplicadas una a la vez. Pero, ¿Qué pasa cuando una tarea requiere una gran cantidad de operaciones secuenciales a la vez?

2)      El procesamiento simbólico está localizado y, la pérdida o mal funcionamiento de uno de sus componentes, es decir, cualquier parte de los símbolos o del sistema, conlleva a una falla o daño grave a nivel global; mientras, al contrario, las operaciones distribuidas aseguran una relativa equipotencialidad e inmunidad que suplirían cualquier mutilación o falla de uno de los elementos conectados en red.

Si bien, no se puede hablar de una teoría formal unificada de la Emergencia, al contrario, existen variados puntos de vista acerca de qué es la ciencia cognitiva y cuál es su futuro, podemos mencionar ciertos principios básicos:

"1.- PREGUNTA: ¿Qué es la Cognición?

RESPUESTA: La emergencia de estados globales en una red de componentes simples.

2.- PREGUNTA: ¿Cómo funciona?

RESPUESTA: A través de reglas locales que rigen las operaciones individuales y, de reglas de cambio que rigen la conexión entre los elementos.

3.- PREGUNTA: ¿Cómo sé cuando un sistema cognitivo funciona adecuadamente?

RESPUESTA: Cuando vemos que las propiedades emergentes (y la estructura resultante) se corresponden con una aptitud cognitiva específica: una solución adecuada para la tarea requerida"[xxiii].

Este nuevo enfoque provocó una nueva manera de concebir el cerebro, el cual necesariamente operaría bajo propiedades emergentes y, las neuronas operarían como miembros de una serie de conjuntos que aparecen y desaparecen repetidas veces. Cada neurona tendría una determinada y distinta respuesta según cada contexto y conexión. Por lo cual, el cerebro ya no sería un sistema central unificado de procesos informativos sino, más bien, un sistema altamente cooperativo, desde lo local a lo global y de lo global a lo local; entre el sistema y los subsistemas; entre los subsistemas y los elementos locales. El sistema en conjunto cobraría coherencia, a pesar de que sus componentes por separado no la tengan. Una neurona tendría muy poca importancia y funcionalidad si se la toma por separado o aisladamente. Esto da la base de variadas capacidades cognoscitivas que emergerían de una labor conjunta de diversos elementos y no de uno en particular.

Estas conclusiones han tenido variadas consecuencias en diversas áreas de investigación y estudio. Es así que podemos encontrar modelos emergentes o autoorganizativos en la física, en las matemáticas no lineales, en la inteligencia artificial, en inmunología, en genética, en psicología experimental, en economía y sociología.

Cuarta fase: El Enfoque Enactivo: Una alternativa a la representación.

Hasta el momento, hemos conocido la vida de F. Varela y como se acercó al estudio de la mente, es decir, a las ciencias cognitivas. Luego, hemos conocido cuales han sido las etapas de desarrollo de estas ciencias, pero nos falta reconocer su última y más reciente fase, el enfoque enactivo, en el que F. Varela aporta de forma significativa, ejerciendo una importante influencia hasta hoy.

Las diferentes fases del desarrollo de las ciencias cognitivas, paulatinamente, han dado lugar a una tendencia que avanza cada vez más hacia la temporalidad de la cognición como historia vivida, y se aleja de aquella actitud objetivista/subjetivista que predomina en la ciencia occidental moderna. F. Varela, comprometido en esta tarea, nos ayuda a comprender que, hasta hoy, al intentar definir lo qué es la cognición ha existido una falta de sentido común. Para F. Varela, la cognición ya no puede ser identificada con una representación de un mundo externo, sino que debe transformarse en una "acción corporeizada" inextricablemente ligada a historias vividas.

Hasta el momento, la cognición ha sido vista como representación y su principal función consistía en "resolver problemas". Pero para F. Varela, el éxito de cualquier actividad depende necesariamente de habilidades motrices adquiridas y del uso continuo del sentido común o "know how", ya que, se trata de una especie de "disposición" o "conocimiento práctico" que se basa en la acumulación de experiencia adquirida en un gran número de casos. El know how contextual se transforma así en la esencia misma de la cognición creativa. La fuente filosófica hacia el sentido común, la encontramos en filósofos europeos, especialmente en la escuela hermenéutica, y se desprende de la obra temprana de M. Heidegger y también de H. Gadamer, M. Foucault o M. Merleau-Ponty. La hermenéutica, que en principio nace como una forma de interpretar textos antiguos, "denota  todo el fenómeno de la interpretación, entendida como "enactuar" o "hacer emerger" el sentido a partir de un trasfondo de comprensión"[xxiv] La mayor capacidad de la cognición viviente consiste en gran medida en plantear las cuestiones relevantes que van surgiendo en cada momento de nuestra vida y que no son predefinidas sino enactuadas: se las hace emerger desde un trasfondo, ya que, el conocimiento se relaciona con el hecho de estar en un mundo que resulta inseparable de nuestro cuerpo, nuestro lenguaje y nuestra historia social, es decir, de nuestra "corporización"[xxv]

Las ciencias cognitivas, entonces, asumen este desafío: cuestionar el supuesto que el mundo es independiente del conocedor. Al contrario, "conocedor y conocido, la mente y el mundo se relacionan mediante una especificación mutua o un coorigen dependiente"[xxvi], es decir, surgen o emergen conjuntamente. De ahí que, no podamos ponerlos en ninguno de los dos polos (¿Qué es primero el huevo o la gallina?"):

Por un lado, el objetivismo representacionista (Postura de la gallina) que  propone que el mundo está afuera de nosotros y tiene leyes fijas, precede a la imagen que nos hacemos de él y que proyecta sobre nuestro sistema cognitivo, el cual captura y representa mediante símbolos.

Por otro lado, el subjetivismo solipsista, conexionista o constructivista (Postura del huevo) que plantea que es el sistema cognitivo o el propio organismo, y la solidez de sus propias leyes internas, quien crea o construye su propio mundo.

El enfoque enactivo propone una vía intermedia: "nuestra intención es sortear esta geografía lógica de "interno-externo" estudiando la cognición ni como recuperación ni como proyección, sino como acción corporeizada"[xxvii]. "Acción corporeizada" quiere decir dos cosas:

(1)"la  cognición depende de las experiencias originadas en la postura de un cuerpo con diversas aptitudes sensorio-motrices:

(2) estas aptitudes sensorio-motrices están encastradas en un contexto biológico, psicológico y cultural más amplio"[xxviii].

Por lo tanto, lo biológico y la experiencia vivida son inseparables. Nuestro cuerpo es a la vez un organismo vivo y ser que vivencia. Al mismo tiempo, el ambiente (Unwelt) emerge  a través de la puesta en acto del ser del organismo y, a la vez, el organismo vive porque el ambiente se lo permite -el organismo configura o inicia el medio ambiente pero a la vez es modelado por él. Para el enfoque enactivo, las personas, los objetos, el mundo, no se ven por medio de la extracción de rasgos posibles de representar o simbolizar, sino que son enactuados e interactuamos con ellos mediante la guía sensorial de la acción, esto constituye la historia de nuestro acoplamiento estructural donde conocedor y conocido se codeterminan y se constituyen recíprocamente. En consecuencia, la cognición deja de ser un dispositivo que resuelve problemas mediante representaciones, para hacer emerger un mundo donde el único requisito es que la acción sea efectiva: por lo tanto, podemos responder a las mismas preguntas de las fases anteriores con las siguientes respuestas:

"PREGUNTA N° 1:  ¿Qué es la cognición?

RESPUESTA: Acción efectiva: historia del acontecimiento estructural que enactúa (hace emerger) un mundo.

PREGUNTA N° 2: ¿Cómo funciona?

RESPUESTA: A través de una red de elementos interconectados capaces de cambios estructurales durante una historia ininterrumpida.

PREGUNTA N° 3: ¿Cómo saber que un sistema cognitivo funciona adecuadamente?

RESPUESTA: Cuando se transforma en parte de un mundo de significación preexistente (como lo hacen los vástagos de toda especie), o configura uno nuevo (como ocurre en la historia de la evolución)"[xxix].

Las representaciones han dejado de cumplir papel alguno, la inteligencia ya no desempeña la propiedad de resolver problemas y ha pasado a entenderse como la capacidad de ingresar en un mundo compartido.

 Las ciencias cognitivas y su investigación práctica se ven afectadas por el enfoque enactivo, no sólo la robótica y la inteligencia artificial, sino también la filosofía. Como veremos en el siguiente capítulo, también se abre una nueva perspectiva de comprender la experiencia ética.

En esta cuarta fase, que corresponde a las teorías de la enacción, encontramos las tres categorías básicas del pensamiento vareliano respecto del conocer y que son, al mismo tiempo, las categorías centrales de nuestro trabajo. Por tal razón, le dedicaremos un capítulo completo. Las categorías son: enacción, microidentidades y Micromundos. No obstante, resulta necesario dar un paso previo para entender mejor estas mismas nociones. El paso es detallar en forma general las tradiciones de Sabiduría que salen al paso de las Ciencias cognitivas; pues en tal encuentro aparece con más claridad la postura de F. Varela

Conclusiones.

Deben distinguirse, en la obra de Francisco Varela, dos momentos importantes. El primero, es en el que predomina la noción de autopoiesis. Esta etapa está marcada por el trabajo conjunto con H. Maturana. Se distingue por ser una teoría general de los seres vivos de corte mecanicista que plantea el concepto de máquina como noción básica para la definición de los seres vivos y propone la autoorganización como su característica fundamental. De tal concepción surge una teoría del conocimiento que F. Varela asumirá como primer postulado durante esta etapa y que servirá de base para su desarrollo posterior. Los textos claves de este momento son "De máquinas y seres Vivos", donde se encuentran los postulados básicos; y "El árbol del conocimiento", en el cual se elabora una teoría del conocimiento que deviene de los postulados básicos planteados en el texto anterior. También pertenecen a este primer momento algunos pasajes de "El fenómeno de la Vida", texto editado el año 2000 en retrospectiva del trabajo de 30 años y que incorpora escritos del momento de la autopoiesis y del enfoque enactivo.

El segundo momento, corresponde al enfoque enactivo. Hay que entenderlo en conexión con el momento anterior; pues profundiza la comprensión de los postulados biológicos allí desarrollados. El surgimiento de este segundo momento está mediado por los lazos teóricos y vivenciales que F. Varela asume con la fenomenología y el budismo. El concepto de máquina es reemplazado por el concepto de cuerpo, evolución que explicare mejor en clases posteriores. La teoría del conocimiento se transforma y deviene en postulados éticos y se comienza a forjar un método de trabajo que F. Varela menciona como ecología filosófica o neurofenomenología, dependiendo de ciertos matices. El resto de los textos mencionados corresponden a esta etapa. "Conocer" es un texto que trata los postulados básicos de la teoría del conocimiento, en diálogo con las diferentes posturas desarrollada al interior de las ciencias cognitivas. "Ética y Acción", "Habilidad ética" y "De cuerpo presente" tratan en más detalle los postulados éticos, aunque con el vicio editorial de la reproducción textual en muchos pasajes. Por último, están los textos que recopilan las conferencias "Mente y Vida" con el Dalai Lama, los cuales se dirigen a dar cuenta de la práctica de transformación del sujeto que F. Varela asumió privilegiadamente, es decir, el Budismo, y el modo en cómo lo entiende al contacto de las ciencias cognitivas. "El fenómeno de la Vida" tiene pasajes que corresponden al enfoque enactivo y otros, al momento de la autopoiesis. Una de las pistas para distinguirlos es la fecha de publicación original de los artículos; pero ellas no vienen indicadas en el texto. La segunda pista es la revisión de las notas al pie y la bibliografía ocupada para cada artículo; pero F. Varela al parecer ha revisado y ampliado dicho trabajo bibliográfico. De tal modo que, la única manera de distinguir entre ambos periodos es la temática de cada artículo; aunque eso requiere una cierta comprensión previa de ambos momentos.

Esta mirada general al desarrollo intelectual de F. Varela y la explicación de sus fuentes principales nos preparan para entender más acabadamente los conceptos de enacción, microidentidades y micromundos, que desarrollaré a continuación. Se trata del primer paso, según el propio camino que trazó Varela: Del conocer a la ética y a las prácticas concretas de transformación.

 

Notas:

[i] Varela, F. Conocer. Las Ciencias cognitivas: Tendencias y perspectivas. Cartografía de las ideas actuales. Ed. Gedisa Barcelona 1990.

[ii]. Varela, F.Conocer. Op. Cit. pág. 13.

[iii] Varela, F.; Hayward, J. Un puente para dos miradas. Conversaciones con el Dalai Lama sobre las Ciencias de la Mente. Dolmen Ediciones S.A. Santiago de Chile. 1997. pág. 28.

[iv] Ibid. pág 36.

[v] Varela, F. Conocer. Op. Cit p.

[vi] Un paradigma, según E. S. Kuhn es el modo habitual de referirse al conjunto coherente de ideas científicas que se aceptan como explicación de un "corpus" fenomenológico.

[vii] F. Varela utiliza el término "epistemología" más cercana a la connotación de origen anglosajona, este sentido del término se relaciona fuertemente con lo que solemos llamar "Teoría del Conocimiento", y no le da la connotación que se ha aplicado en Francia, donde se utiliza en estrecha relación con lo que entendemos por "historia y/o Filosofía de las Ciencias" Cf.: Varela, F.Conocer. Pág. 30.

[viii] Cf.: Rosh, Thompson y Varela, F. De cuerpo presente. (The Embodied Mind) Op cit. Pág. 62.

[ix]  El termino cibernéico proviene de la palabra de origen griego: "cibernetes", que significa el "arte del piloto", es decir, del que sabe conducir, del que gobierna. Actualmente se la entiende como la imitación, a través de las máquinas, de los sistemas de regulación de los seres vivos.

[x].: Rosh, Thompson y Varela, F. De cuerpo presente. Op. Cit Pág. 63.

[xi] "Un ordenador o computador es un artilugio físico (artefacto) construido de tal modo que un conjunto particular de sus cambios físicos se puede interpretar como computaciones. Una computación es una operación llevada a cabo sobre símbolos, es decir, sobre elementos que representan aquello a que aluden". Ibid. Pág. 32.

[xii] Cf.: Varela, F.Conocer. Op cit. p. 34 – 35. También en Rosh, Thompson y Varela, F.De cuerpo presente. Op cit p. 62.

[xiii] "A veces se describe el cognitivismo como el "paradigma simbólico" del "enfoque informático". Aquí ambas designaciones serán sinónimas" (Nota del autor) Rosh, Thompson y Varela, F. De cuerpo presente. Op. cit Pág. 32.

[xiv] Ibíd. Pág. 64.

[xv] Término que deriva del latín cognitio, -entablar conocimiento con- entendido generalmente como el proceso mental con el que se adquiere conocimiento, que supone, fundamentalmente, la percepción, el recuerdo, la imaginación, el concepto y la idea o pensamiento

[xvi]Varela, F.El fenómeno de la vida Op. cit. Pág. 155.

[xvii] Ibíd. Pág. 65.

[xviii] Ibíd. Pág. 65.

[xix] Ibíd. Pág. 66.

[xx] Ibíd. Pág. 67.

[xxi] Varela, F. cita la obra "Single Units and Sensation: A Neuron Doctrine for Perceptual Psycology" de H. Barlow, en especial las páginas 371-394. (Perception 1, 1972).

[xxii]Varela, F. et alts.. De cuerpo presente. Op. cit. Pág. 113.

[xxiii] Ibíd. Pág. 126.

[xxiv]Varela, F. De Cuerpo Presente. Op Cit. Pág. 176.

[xxv] Nuestro mundo, por lo tanto, no está en un "allá afuera", en una "realidad pre-dada", sino que se constituye, emerge de nuestra capacidad de comprensión arraigada a nuestra estructura de corporización. No nos representamos el mundo, sino que lo hacemos emerger. Nuestro conocimiento es el resultado de la interpretación que surge de esta capacidad que tenemos de comprender desde nuestra corporización biológica, pero que se experimenta, se vive, dentro de un dominio de acción consensual e historia cultural. Fenomenológicamente hablando, "tenemos un mundo", existimos con él y en él, porque somos en y con el mundo podemos tener una precomprensión que emerge de nuestra experiencia vivida. El significado nace de nuestra experiencia corporeizada y de las estructuras preconceptuales de nuestra sensibilidad. Percibimos, nos orientamos e interactuamos con los objetos, los acontecimientos y las personas. Pero estos modelos corporeizados no son intimistas ni solipsistas, es decir, en ningún caso se restringen a la persona que los experimenta. Interpretamos en una comunidad según modelos de sentimiento y modalidades culturales compartidas de experiencia que constituyen "nuestra" comprensión significativa y coherente de nuestro mundo. Cf. F. Varela. Ibíd. Pág. 177.

[xxvi] Ibíd. Pág. 178.

[xxvii] Ibíd. Pág. 202.

[xxviii] Ibíd. Pág. 203.

[xxix] Ibíd. Pág. 240.

Disponible en:

http://es.geocities.com/nayit8k/apuntes/maqu/cogn.doc

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