Epistemología: Fundamentación
epistemológica de las teorías
Abril del 2008
La crisis alimentaria del 2008
17 de Abril, 2008, 2:14
Los cereales se vuelven salvajes
Por: Paul Krugman(*)
Estos días deben haber oído hablar mucho sobre la crisis financiera mundial. Pero hay otra crisis mundial, -pero que es subterránea-, y está afectando a mucha más gente. Me refiero a la crisis de los alimentos. Desde hace unos pocos años los precios del trigo, el maíz, el arroz y otros productos alimenticios básicos se han doblado o triplicado, y se tiene que la mayor parte de este aumento se ha dado en unos pocos meses. Los altos precios de los alimentos pueden ser sobrellevados por los estaudienses, pero son verdaderamente devastadores en los países pobres, donde la comida usualmente tiene un costo que abarca más de la mitad de los gastos familiares.
Se han sucitado diversos conflictos por causa de los alimentos en el mundo. Países que son productores de alimentos, desde Ucrania a Argentina, han estado limitando sus exportaciones, con la intención de proteger a sus consumidores internos, lo cuál ha provocado airadas protestas por parte de sus agricultores- y las cosas se están poniendo aún peores en los países que necesitan importar sus alimentos.(**)
¿Cómo ha ocurrido esto? La respuesta está en una combinación de las tendencias a largo plazo: mala suerte y una mala política.
Empezaremos con aquellas cosas en las que nadie ha cometido errores. Primero, el ritmo creciente de consumo alimenticio de los chinos, esto es, el crecimiento del número de personas en las economías emergentes que, -por primera vez-, son lo suficientemente ricas como para empezar a consumir alimentos como lo hacen los occidentales. Y, en tanto que son necesarias cerca de 700 calorías de alimento animal para producir 100 calorías por pieza de carne, este cambio en la dieta, ha producido un incremento de la demanda global de granos.
En segundo lugar está el precio del petróleo. Las granjas son altamente intesivas en consumo de energía: gran parte de los B.T.U. (British Termal Unit) se orientan a la producción de fertilizantes, el funcionamiento de los tractores y por último, y no por ello menos importante, al transporte de los productos agrarios a los consumidores. Con el petróleo en constante aumento por encima de los U$ 100 por barril, los costes en energía se han convertido en el principal factor que aumenta los costos agrarios.
Los altos precios de petróleo, en este sentido, también tienen mucho que ver con el crecimiento de China y de las otras potencias económicas emergentes. Directa o indirectamente, estas nacientes economías energéticas, están compitiendo con el resto de nosotros por los escasos recursos, incluidos el petróleo y las tierras de cultivo,aumentando los precios en todo tipo de materias primas.
En tercer lugar, ha habido mala racha meteorológica en las principales zonas de cultivo. En particular, Australia, normalmente el segundo exportador de trigo del mundo, ha sido afectada por una sequía épica
Muy bien, hasta ahora he mencionado aquellos factores que están detrás de la crisis de los alimentos y que no se deben a fallos de nadie; pero esto no es del todo cierto. El crecimiento de China y otras economías emergentes es la principal causa del aumento de los precios del petróleo, pero la invasión de Irak -cuyos partidarios prometieron que conllevaría un abaratamiento del petróleo- ha reducido los suministros mundiales de petróleo, muy por debajo de lo que habría sido fuera de este contexto.
Y el mal tiempo, especialmente la sequía de Australia, está probablemente relacionado con el cambio climático. Así que los políticos y gobernantes que han persistido en el uso de gases que provocan el efecto invernadero también tienen alguna responsabilidad de la escasez de alimentos.
Donde los efectos de una mala política son más claros, no obstante, es en el aumento del demonio del etanol y otros biocarburantes. La conversión subencionada de cultivos en combustible, se suposo para que promover la independencia energética y ayudar a limitar el recalentamiento del planeta. Pero esta promesa fue, según la revista "Time", para decirlo sin rodeos, una "estafa".
Esto es especialmente cierto en el caso del etanol procedente del maíz: aún siendo optimistas, la producción de un galón de etanol usando maiz, se consume la mayor parte de la energía que se produce. Pero resulta que incluso las aparentemente "buenas" políticas de los biocarburantes, como en en el caso de Brasil, el uso de etanol de la caña de azúcar, acelerara el ritmo del cambio climático mediante el aumento de la deforestación.
Y mientras tanto, las tierras utilizadas para el cultivo de materias primas para biocarburantes no es la tierra disponible para cultivar alimentos, asi que los subsidios a los biocarburantes son un factor importante en la crisis alimentaria. Puede ser expresado de esta manera: las personas están muriendo de hambre en África a fin de que los políticos americanos puedan cortejar sus votos en los estados agroproductores.
¡Ah!, y en el caso de que usted se esté preguntando: todos los contendientes presidenciales estaudinenses, son tremendamente desconocedores en este tema.
Una cosa más: una de las razones de la crisis alimentaria se ha hecho tan grave, tan rápidamente, es que los principales actores del mercado de granos, han estado muy confiados en la diversificación productiva mundial. Los gobiernos y los comerciantes privados de grano usualmente tratan de mantener grandes inventarios en tiempos ordinarios, para en el caso que se presejte una mala cosecha, creado una escasez repentina. Con los años, sin embargo, estos inventarios de precaución se fueron reduciendo, sobre todo porque todo el mundo llegó a pensar que los países que sufren pérdidas de cosechas siempre puede importar los alimentos que necesitan.
Este provocó un equilibrio mundial de alimentos altamente vulnerable a una crisis que afecta a muchos países a la vez - de manera análoga que la comercialización de valores financieros complejos, que se suponía fuera de diversificar el riesgo, llevó a los mercados financieros mundiales a ser altamente vulnerables a una impactante crisis de todo el sistema financiero.
¿Qué se debe hacer? La necesidad más inmediata es el aumento de la ayuda a las poblaciones en peligro: el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas hizo un desesperado llamamiento para obtener más fondos.
También la economía de las distintas naciones del mundo, necesitan un retorno de la incursión en los biocarburantes, que sin duda ha sido un terrible error.
Pero no esta claro cómo se podría hacer mucho al respecto. Los alimentos y un petróleo barato, serán cosas del pasado. (*) Paul Robin Krugman (1953). Economista, divulgador y periodista estaudinense, cercano a los planteamientos neokeynesianos. Actualmente profesor de Economía y Asuntos Internacionales en la Universidad de Princeton. Desde 2000 escribe una columna en el periódico New York Times. Ha escrito más 200 artículos y 21 libros - alguno de ellos académicos, y otros de divulgación. Su libro: "Economía Internacional: La teoría y política", es un libro de texto estándar en la economía internacional. En Setiembre de 2003, Krugman publicó una colección de sus columnas titulada: "The Great Unraveling" ("El Gran Desenredo"), donde su argumentación principal se centraba en cómo el creciente déficit fiscal de EE.UU., generado por la disminución de impuestos, el aumento del gasto público y la guerra en Iraq, a largo plazo es insostenible, y generará eventualmente una crisis económica importante. (**) El gobierno mexicano eliminó el sistema de subsidios a los productores de tortillas en 1999 cuando las importaciones de maíz procedentes de Estados Unidos resultaron más baratas en el marco de lo acordado en el NAFTA (Tratado de Libre Comercio de América del Norte). Asimismo y sin el consenso de la sociedad civil, el gobierno mexicano acordó la liberalización del maíz en este Tratado. Bajo sus supuestos, la apertura comercial forzaría la reconversión de cultivos hacia productos con mayor competitividad en el mercado internacional. En menos de 10 años, para el 2007 el precio de la harina de maíz -con la cual se hacen las tortillas- había subido hasta un 400%. Los incrementos se debieron al aumento en la demanda de maíz en Estados Unidos -de donde México importa el grano- para hacer biocarburante. Además, el gobierno mexicano eliminó las empresas estatales de regulación que operaban en el sector agropecuario. Esta desregulación agropecuaria en México, fue aprovechada por los grandes oligopolios trasnacionales subsidiarias de firmas estadounidenses, muchas de las cuales se vincularon a partir de fusiones o compra de acciones con las empresas mexicanas más fuertes. La integración del mercado norteamericano a favor de las transnacionales es un hecho sin precedentes, que se llevó a cabo siguiendo distintos patrones de acuerdo al tipo de producción, pero que en todos los casos significó una transferencia de renta del sector campesino al sector empresarial, con la mediación del Estado. Los mercados de los granos básicos como el maíz, el trigo, el arroz, la soya están controlados por muy pocas empresas transnacionales, subsidiarias de empresasestadounidenses, que participan en ambos lados de la frontera. Además de incidir en la fijación de los precios al productor y participar en las importaciones, pueden actuar como monopolios, tal como lo se hizo durante la crisis de la tortilla del 2007, que registró una abrupta alza de precios (entre un 42 y un 67%) al pasar de 6 pesos, a un mínimo de 8,50 pesos, que desplomó el poder de compra de los salarios. La crisis de la tortilla es la muestra del fracaso de las políticas neoliberales para la agricultura y la alimentación, que han impulsado desde hace 25 años los sucesivos gobiernos.Mostrando asimismo, que uno de los supuestos básicos del NAFTA, el de beneficiar a los consumidores, sin importar el sacrificio de los campesinos es una falacia macabra.
Por otra parte, según el último informe de la FAO: "Perspectivas de cosechas y situación alimentaria", con unas reservas cada vez más escasas, la continua fuerte demanda de cereales está manteniendo la presión ascendente sobre los precios internacionales, a pesar de la cosecha record del año 2007. Los precios internacionales del trigo fueron un 83 por ciento más elevados en enero de 2008 que un año antes. Aunque los precios son elevados, se prevé que el comercio total mundial de cereales alcance niveles máximos en 2007/08, debido en gran parte al brusco aumento en la demanda de cereales secundarios (todos a excepción del trigo y el arroz), especialmente los destinados a la alimentación animal en la Unión Europea. Además, la FAO lo advirtió sobre los efectos del cambio climático en la agricultura amenazan la vida de millones de personas en África, Asia y América Latina. También alertó sobre el aumento de los precios internacionales de los productos agrícolas, al que ha contribuido también el cambio del uso de las tierras de cultivos alimentarios para su empleo en la industria bioenergética.
En Asia, el panorama deviene cada vez más crítico. La carestía del arroz, en su techo máximo de los últimos 20 años, ha sido como un gancho al estómago de los pobres, unos dos mil quinientos millones de personas. Nadie puede contar ya con adquirir el cereal en China y la India, dos gigantes productores que cortaron de un golpe las exportaciones para garantizar la demanda doméstica. Tailandia y Vietnam, los suministradores número uno y dos respectivamente del mercado mundial, parecen a simple vista beneficiarios del alza de precios que les procura ingresos por torrentes. Sin embargo, Hanoi paró al cierre del primer trimestre del año 2008, la expansión de sus exportaciones. Se atendrá a cumplir los compromisos contraídos de 3,5 millones de toneladas tras destinar el resto de sus existencias al consumo nacional. Se espera que hasta fines de año 2008 la tonelada suba unos U$ 50 más dada las malas cosechas, la creciente demanda, el alza del precio de los combustibles, los efectos del cambio climático y la gradual desaparición de los arrozales
Todo esto parece mostrar que la crisis del arroz pone en riesgo la estabilidad social primeramente de los países asiáticos y eventualmente de muchos otros países del mundo, dependientes de la importación. Esto pues el arroz es un producto extremadamente sensible para cualquier gobierno. Es muy posible entonces que el progresivo aumento del precio, lleve a disminución y eventualmente carestía alimentaria total en muchas regiones del mundo, lo que sin duda llevará a disturbios sociales e inestabilidad política. Se tratará de una crisis alimentaria mundial en el contexto de la globalización neoliberal, que ha propiciado la concentración de la riqueza en unas pocas manos, y la expansión de la pobreza y de la inminente hambre extrema en más de mil millones de personas en el mundo. Disponible en: http://sinfuturoysinunduro.wordpress.com/2008/04/09/la-crisis-de-los-alimentos/ Traducción basada en la de Pablo Lopez. Abril 9, 2008 Traducción revisada, notas e imágenes, por: Rodolfo-J.Rodríguez-R.,17 de Abril, 2008 Original en inglés: Grains Gone Wild By PAUL KRUGMAN The New York Times Published: April 7, 2008 Op-Ed Columnist http://www.nytimes.com/2008/04/07/opinion/07krugman.html Vínculo directo aquí
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La Halliburton y los intereses petroleros de los políticos de Washington
16 de Abril, 2008, 20:02
La Halliburton va por el petróleo de México
¿Con quién quiere Felipe Calderón asociar PEMEX?
Felipe Calderón nos dice, mediante costosos spots, que tenemos un tesoro, el petróleo, pero en el fondo del mar; que para sacarlo necesitamos "asociarnos" con empresas que tengan tecnología y el capital necesarios; pero lo que está ocultando es que ya llegó al acuerdo de entregar "el tesoro" a la Halliburton. Les enviamos la información que al respecto hemos recopilado.
¿Qué es Halliburton? ¿A qué se dedica Halliburton? Según Wikipedia, enciclopedia en Internet, Halliburton es una empresa trasnacional de capital estadounidense. Se sospecha que uno de sus principales accionistas es el propio George W. Bush; sin embargo, se tiene la certeza de que Dick Cheney, vicepresidente de Estados Unidos, posee 433 mil acciones de Halliburton, empresa de la que fue presidente antes del año 2000. Manu Dornbierer, con su habitual estilo epigramático, directo y profundo, nos dice en pocas líneas que es la Halliburton. Apunta: " "No es posible entender la guerra de Estados Unidos si no se conocen los vínculos del dueto Bush-Cheney en el colosal imperio del petróleo y del narcotráfico internacional"… LA MÁXIMA MAFIA ES LA PETROLERA en la que sobresalen el Presidente y el Vicepresidente del país más poderoso de la Tierra, George W. Bush y Dick Cheney. Este último ha ordeñado desde décadas a los contribuyentes estadounidenses y lo sigue haciendo a través de su compañía Halliburton en la que posee 45.5 millones de dólares. La guerra es su principal negocio.Halliburton cobra y gana dinerales por la manutención de las tropas de ocupación. Vende hasta la comida, "el rancho", de los soldados. Obviamente la megamafia se ha propuesto obtener el control absoluto del petróleo en el mundo, arrebatándolo, como vemos a sus dueños a costa de lo que sea".
Proyecto Halliburton: combinar la Guerra con los negocios
Manuel Freytas, en sus análisis acerca de Dick Cheney y George W. Bush, nos proporciona más detalles del lobby de negocios con el que Felipe Calderón busca afanosamente "asociarnos". Indica Freytas que Dick Cheney, "junto con Donald Rumsfeld y Condoleezza Rice, conforman el "terceto estratégico" de los halcones petroleros de la Casa Blanca… Su misión como vicepresidente de EEUU: [es] invadir países, expandir las ganancias del consorcio petrolero Halliburton y cuidar las espaldas del Presidente Bush, por encargo de su padre George, el jefe indiscutido de la dinastía en el poder". Cheney: "Asesorado en las sombras por su socio y amigo el ex presidente George Bush (padre de W.), se valió de esa circunstancia para colocar en la primera línea de la administración republicana a los más reputados intelectuales y tecnócratas que hoy diseñan la política militar de EEUU… Esos funcionarios, los llamados neocons, provienen principalmente del lobby sionista de Israel, la derecha cristiana, los think-tanks, las fundaciones y los grandes consorcios mediáticos -diarios y cadenas televisivas y radiales- que integran la logia empresarial contratista del Complejo Militar Industrial". Nótese aquí la común afiliación política de la megamafia petrolera, y la comandada por Felipe Calderón y Camilo Mouriño. Felipe Calderón, de la derecha mexicana y Mouriño, de la derecha española ligada a Aznar, ambos afiliados a la derecha cristiana como parte de la ultraderecha internacional conocida como los neocons o neoconservadores.
Al mando del complejo militar e industrial norteamericano, nos dice Freytas, "desde ese espacio clave empezaron a construir las nuevas coordenadas de la política exterior del Imperio y diseñaron la nueva estrategia colonizadora del Estado norteamericano: las guerras preventivas contra el "eje del mal"… Desde allí el lobby construyó las principales teorías legitimadoras de la nueva invasión a Irak en base a informes falsos como lo fue, por ejemplo, la información provista a Bush sobre las armas químicas de Saddam, y sus presuntas vinculaciones con la organización Al Qaeda de Bin Laden. Experiencia que le valió el mote de "fabrica de mentiras" con que se conocía a esta oficina invisible del lobby en el Pentágono y en la Casa Blanca".
"Argumentado las crecientes dificultades que encuentra el Pentágono para reclutar soldados que combatan en las guerras de conquista de Bush, los estrategas de la defensa de EEUU han desempolvado un proyecto de privatización de las fuerzas armadas norteamericanas salido de la galera creativa del vicepresidente Dick Cheney. Como se sabe, durante la era Bush-Cheney-Rumsfeld, y con el lobby judío de los neocon operando a full en Washington, la combinación de la guerra con los negocios capitalistas (invasión militar=conquista de nuevos mercados) adquirió un grado de perfección que supera y sintetiza todo lo conocido hasta ahora".
¿Cómo se desempeña la Halliburton? "Halliburton… es el actor dominante tanto en Irak como en Afganistán, y participa desde los negocios del petróleo y de la "reconstrucción" hasta en funciones de entrenamiento y asesoramiento militar, no sólo para las fuerzas de EE.UU. sino para el nuevo ejército iraquí". "La "veta de negocios" de los ejércitos privados incluyen servicios de custodia a empresas privadas, operaciones de seguridad, programa de interrogatorios (torturas), espionaje y entrenamientos militares, o ejercitación de escuadrones especiales (de la muerte) que operan en la clandestinidad "".También pueden ser contratados para tareas como recolección de cadáveres, investigación de secuestros, custodia de pozos petroleros, controles fronterizos, protección de importantes directivos, o para cuidar las espaldas de los periodistas y ejecutivos de los consorcios mediáticos que construyen la "información oficial" de la situación en Irak". "Irak se ha convertido en la meca comercial de los ejércitos privados. Halliburton…a través de sus subsidiarias figura como una de las empresas más favorecidas".
"En territorio estadounidense existen por lo menos treinta corporaciones transnacionales que se dedican a la prestación de servicios militares y de seguridad privados. Algunas, como es el caso de Blackwater USA, se especializan en contraterrorismo y lucha urbana".
"Otras, como Brown & Root, subsidiaria de Halliburton, o Dyncorp, se desempeñan particularmente en el área de inteligencia o entrenamiento militar".
El tráfico de influencias y la Halliburton
José Luis de Haro, el 28 de marzo de 2007 en el Economista.es, enumera los métodos de trabajo de la Halliburton: "Corrupción, fraude al Ejército estadounidense, presuntos beneficios ilegales de sus relaciones con Irán o distribuir agua y alimentos contaminados a las tropas estadounidenses destinadas en Irak. Este es el currículum que pesa sobre la espalda de Halliburton, una multinacional con presencia en más de 120 países que ofrece servicios y productos energéticos especializados esencialmente en el codiciado oro negro".
Para poder enfrentar mejor las investigaciones federales y fiscales que pesaban sobre la compañía en EEUU, Halliburton tuvo que trasladar parte de la sede de sus operaciones a Dubái. Un pequeño gran detalle a tener en cuenta cuando se habla de la mudanza de Halliburton a Dubái es que EU no cuenta con un tratado de extradición con los Emiratos Árabes.
La empresa petrolera estadounidense Halliburton tuvo que pagar 7.5 millones de dólares para acabar con las acusaciones de falseamiento de sus cuentas en la época en la que estaba dirigida por el actual vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney, según indicó la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC)… El antiguo auditor financiero de Halliburton, Robert Muchmore, aceptó también pagar una compensación, valorada en este caso en 50,000 dólares.
¿Cuánto ha penetrado en México la Halliburton? La Prensa de Negocios el 23 enero de este año, dio un resumen de los contratos que ha obtenido Halliburton de PEMEX: "En un periodo que abarca de junio de 2003 hasta marzo de 2007, la Halliburton obtuvo 65 contratos para trabajos de perforación y mantenimientos de pozos en las principales regiones productoras de crudo, ubicadas en las zonas del Golfo de México y la sonda de Campeche, llegando así a la cifra de 160 contratos".
"Los 160 contratos que la empresa ha obtenido con Pemex ascienden a 2,000 millones de dólares, situación que la convierte en el principal socio de la petrolera mexicana. [Y esa "sociedad" está en aumento] El lunes 21 de enero de 2008 la empresa estadounidense de servicios petroleros, anunció que ganó un contrato de tres años y 683 millones de dólares con Petróleos Mexicanos para la perforación y terminación de 58 pozos ubicados al sur del país".
"La empresa estadounidense que es señalada por haber obtenido contratos por 16,000 millones de dólares para la reconstrucción de Irak sin licitación, proveerá a Pemex de soluciones integrales de perforación que incluyen herramientas, tecnología inalámbrica y personal capacitado".
Dan Briody, en su libro "La Agenda de Halliburton, la política del petróleo y el dinero" (John Wiley & Sons, 2004), daba cuenta del nivel que alcanzó ya en ese año la penetración de la Halliburton en las importaciones de PEMEX: "Halliburton proporciona ya 88 por ciento de todo el equipo importado por Pemex".
De la apropiación de PEMEX por la Halliburton dan cuenta también testimonios visuales. En un foro de Internet sobre el Petróleo encontramos la siguiente información: "Estimado Enrique, pensar que el negocio de Pemex con Halliburton es reciente es incorrecto, si tú te das una vuelta por las instalaciones que Petróleos Mexicanos tiene en el sureste del país podrás ver que cerca de cada activo de Pemex encuentras una instalación de Halliburton que por cierto no parecen de reciente construcción. Valdría la pena investigar desde cuando están y cuál es la relación con Pemex que repito, seguro no es nueva. Jesús Oliver".
Acerca de los estos últimos contratos obtenidos por la Halliburton, el Frente de Trabajadores de la Energía, evaluó el 24 de enero: "Pemex y Halliburton violan la Constitución. Los contratos con particulares deben ser cancelados. La región sur está integrada por 5 activos que son: Cinco Presidentes, Bellota-Jujo, Samaria-Luna, Muspac y Macuspana, de donde se extraen poco más 500 mil barriles diarios de petróleo crudo. Estos activos aportan el 16% de la producción nacional de petróleo crudo. Los pozos en manos de Halliburton serán: Samaria, Iride, Cunduacán, Platanal, Oxiacaque, Jacinto, Chinchorro, Palangre, Jujo, Suntuario, Pijije, Tupilco, Costero y Tiumut… Halliburton y demás transnacionales están interesadas en los contratos con Pemex en el marco de una estrategia política de mayor alcance. Se trata de lograr el control de los recursos energéticos (petróleo y gas), acuíferos, fuentes energéticas renovables y biodiversidad en México y en todo el mundo. Eso implica para México un problema de seguridad nacional".
¿Cuál es el objetivo de la asociación de Halliburton con PEMEX?
Un artículo de Israel Rodríguez del 10 de julio de 2005, que publica análisis de John Saxe Fernández, catedrático de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, nos debela el propósito de largo plazo de la denominada "asociación". Nos dice Saxe Fernández que el esquema de la "asociación" es el impuesto y ordenado por el gobierno estadunidense que pretende dejar a Pemex como un cascarón burocrático. Esta imposición está fijada en el ordenamiento del Banco Mundial, brazo financiero de Estados Unidos, que busca inclusive eliminar el nombre de Pemex y solo dejar una institución de administración de los contratos para la explotación de petróleo. Para ello, indicó Saxe, la administración torpe al frente de Pemex está desmantelando las direcciones generales,donde se encuentran los técnicos especializados, mediante despidos hormiga en flagrante violación al sentido común y dando entrada a la inversión privada en contra de la Constitución.
Halliburton y la democracia. John Ross, nos entrega una nota acerca de la "ideología democrática" del promotor de Halliburton: "De humor religioso, el vicepresidente Cheney se preguntó a voces una vez por qué Dios no había colocado el petróleo bajo países democráticos, y con esa misión en mente se lanzó a democratizar a petroligarquías extranjeras. Su esfuerzo por llevar la democracia a Iraq provocó más de 650.000 muertos iraquíes, la guerra civil, la devastación y la destrucción en cada rincón del país, y el sabotaje sistemático de la infraestructura petrolera de esa nación".
El ejemplo ilustrativo las consecuencias políticas de la actuación de Halliburton lo tenemos en las prácticas de violación extrema de los derechos humanos en la prisión que construyó y administró la trasnacional en Guantánamo. Al respecto nos ilustra Manuel Freytas, dice: "Las prácticas de tortura ejercidas actualmente en Irak, Guantánamo y Afganistán son las mismas que fueron escritas en los manuales militares de EEUU aún vigentes y aplicados desde hace cuarenta años en América Latina, en un comienzo bajo las órdenes de Klaus Barbie, posteriormente bajo instrucciones de Dick Cheney y Donald Rumsfeld". Klaus Barbie, torturador nazi, fue su instructor. La senadora Rosario Ibarra, en su intervención en la tercera asamblea de la CND hizo la siguiente consideración con relación a la prisión Guantánamo y de la ley gestapo promovida por Felipe Calderón: "Así como en Estados Unidos buscan justificar la tortura en Guantánamo o en Abu Grahib con reformas legales, en México los traidores a la patria también quieren restringir derechos. En abril pasado aprobaron lo que se conoce como ley contra el terrorismo, copia del Patriot Act de Estados Unidos, que apunta a criminalizar la protesta social". ¿Será que Felipe está promoviendo la ley gestapo bajo presiones y para beneficio de la Halliburton?
Al respecto, no se le ha prestado la atención que merece a las actividades de Halliburton contra los migrantes mexicanos. Roberto González Amador, de La Jornada, informó de manera escueta: "En 2006 Halliburton obtuvo del gobierno estadunidense un contrato para construir una prisión para migrantes, en el marco de un programa gubernamental para contener el flujo de personas que buscan un trabajo en Estados Unidos". La Halliburton construyó no solo una prisión para migrantes, mexicanos en su inmensa mayoría, sino 22; y no se trata de "prisiones" normales, sino de verdaderos campos de concentración. Ya sabemos que no solo construyen las prisiones, sino que también las administran y aplican en ellas interrogatorios, es decir, torturas. Así llegamos al paradójico resultado de que una empresa mexicana, PEMEX, debido a la administración neoliberal que padece, le entrega todos sus recursos a la empresa del país vecino encargada precisamente de encarcelar y combatir a los mexicanos.
Pero eso no es todo. John Roos, en tono irónico, lanzó una grave denuncia específica, que involucra puntualmente no solo a Halliburton, sino también a Felipe Calderón. Es una advertencia ignominiosa que no debemos pasarla por alto los mexicanos. Dice así: "Democratizando a México"… Ahora, Cheney y sus asociados de Halliburton están democratizando a México, al ayudar y favorecer el robo de la elección presidencial del 2 de julio al izquierdista López Obrador. Como mencionamos anteriormente, Felipe Calderón se comprometió a privatizar PEMEX. En su calidad de miembro del Consejo de Comunicación que agrupa a transnacionales con negocios en México, Halliburton ayudó a pagar un vil spot televisivo con contenido difamatorio, presentando a López Obrador como un peligro para México. Como sólo los partidos políticos pueden montar campañas semejantes, la participación de Halliburton fue flagrantemente ilícita según el máximo tribunal electoral de México, el TRIFE".
Marivilia Carrasco, en el numero 181 de "Voces del Periodista", nos recuerda las declaraciones de Felipe Calderón en su última gira a los Estados Unidos. Dice Marivilia: "Antes de de regresar a México de un reciente viaje a los Estados Unidos, Felipe Calderón dijo abiertamente que México debe buscar alianzas con la iniciativa privada para perforar en aguas profundas…La buena noticia en este caso es que tenemos mucho petróleo, "un tesoro enterrado en el mar" y solo falta ir por ese recurso". Cuando Felipe Calderón habla en Estados Unidos de buscar alianzas con la iniciativa privada para perforar en aguas profundas queda muy claro que fue a negociar la entrega del petróleo del Golfo de México con los mandamases de la Halliburton, con Bush y Cheney como pago de la ayuda que recibió para robarse las elecciones de julio del 2006. Y queda claro también que con la entrega del petróleo se estará entregando al mismo tiempo la soberanía nacional; de ahora en adelante, si no los paramos, quien decidirá el gobierno de este país no seremos los mexicanos, será la Casa Blanca.
Conclusión
La "reforma energética" de Felipe Calderón tiene como propósito especifico asegurar legalmente la participación y el dominio, hasta ahora ilegal, que las empresas trasnacionales, principalmente la Halliburton, están adquiriendo en el campo energético de México, en petróleo, gas y electricidad. Este proceso, en el caso especifico del petróleo, está avanzando mediante la figura principal de la "asociación" de Halliburton con PEMEX. El gobierno de Felipe Calderón está entregando gradualmente la materia de trabajo, la riqueza energética, a Halliburton y las trasnacionales, hasta cumplir con el decreto del Banco Mundial, al servicio del lobby de negocios de la Casa Blanca, de convertir a PEMEX en un cascarón burocrático, para transformarlo en un simple organismo administrador de contratos. Dada la oposición que esta encontrado la entrega del petróleo a las trasnacionales, los neoliberales están tratando de realizar la "reforma energética" mediante cambios en las leyes reglamentarias, pero solo como paso hacia la reforma del 27 constitucional que les permita a las trasnacionales, con Halliburton a la cabeza, y a sus socios amouriñados, la propiedad legal del petróleo, gas, electricidad y recursos naturales del país. ¡Nos robaron la elección, ahora quieren robarnos el petróleo! Disponible en: http://cinoticias.wordpress.com/2008/03/25/la-halliburton-va-por-el-petroleo-de-mexico/
Guerra y economía ¿Quién habría pensado que un gobierno causaría tanto daño en tan poco tiempo?
Joseph E. Stiglitz, profesor de Economía en la Universidad de Columbia, recibió el Premio Nobel de Economía en el 2001. Su libro más reciente, escrito en conjunto con Linda Bilmes, es The Three Trillion Dollar War: The True Costs of the Iraq Conflict (La guerra de tres billones de dólares: los verdaderos costos del conflicto de Iraq).
NUEVA YORK – Algunos dicen que existen dos temas en las inminentes elecciones norteamericanas: la guerra de Iraq y la economía. En los días en que la guerra parece ir mejor de lo que se esperaba, y la economía peor, la economía eclipsa a la guerra, pero a ninguna de las dos les está yendo bien. De alguna manera, existe un único tema, la guerra, que exacerbó los problemas económicos de Estados Unidos. Y cuando la economía más grande del mundo está enferma –y hoy está muy enferma–, todo el mundo sufre.
Antes se creía que las guerras eran buenas para la economía. Después de todo, en general se tienda a pensar que la Segunda Guerra Mundial ayudó a sacar a la economía global de la Gran Depresión. Pero, al menos a partir de Keynes, sabemos cómo estimular la economía de manera más efectiva, y de modos que aumenten la productividad a largo plazo y mejoren los niveles de vida. Esta guerra en particular no ha sido buena para la economía por tres razones. Primero, contribuyó a un aumento de los precios del petróleo. Cuando Estados Unidos entró en guerra, el barril de petróleo costaba menos de 25 dólares, y los mercados a futuro esperaban que se mantuviera allí durante una década. Los operadores de futuros eran conscientes del crecimiento de China y de otros mercados emergentes; pero esperaban que la oferta –principalmente de los proveedores de bajo costo de Oriente Medio– aumentara a la par de la demanda.
Cambio de ecuación. La guerra cambió esa ecuación. Los precios más altos del petróleo implican que los norteamericanos (y los europeos y los japoneses) están pagando cientos de millones de dólares a dictadores petroleros de Oriente Medio y a exportadores de petróleo en otras partes del mundo en lugar de gastarlos en casa.
Es más, el dinero gastado en la guerra de Iraq hoy no estimula la economía tanto como el dinero invertido fronteras adentro en caminos, hospitales o escuelas, y no contribuye tanto al crecimiento a largo plazo. Los economistas hablan de "obtener más por menos" –cuánto estímulo económico ofrece cada dólar que se gasta–. Cuesta imaginar menos estímulo que el de los dólares gastados en un contratista nepalés que trabaja en Iraq.
Con tantos dólares que se van al exterior, la economía norteamericana debería haber estado en mucha peor forma de lo que parecía. Pero, a pesar de todo lo que intentó la administración Bush ocultar los verdaderos costos de la guerra mediante una rendición de cuentas incompleta y engañosa, las deficiencias de la economía fueron compensadas por una inundación de liquidez de parte de la Reserva Federal y por una regulación financiera laxa.
Se inyectó tanto dinero en la economía y tan laxos fueron los reguladores que un banco norteamericano líder publicitaba sus préstamos con el eslogan "calificado desde el nacimiento" –un claro indicio de que, en efecto, no había ninguna norma crediticia–. De alguna manera, la estrategia funcionó: una burbuja inmobiliaria alimentaba el frenesí del consumo, mientras las tasas de ahorro se desplomaban a cero. Las debilidades económicas se posponían para alguna fecha futura; la administración Bush esperaba que el momento de rendir cuentas llegara después de noviembre del 2008. Por el contrario, las cosas empezaron a desembrollarse en agosto del 2007.
Paquete insuficiente. Ahora respondió con un paquete de estímulo que es demasiado pequeño, llega demasiado tarde y está pésimamente diseñado. Para ver la inepcia de ese paquete, basta con compararlo con el más de 1,5 billón de dólares que se pidieron en concepto de préstamos con garantía hipotecaria en los últimos años, la mayor parte de los cuales se gastaron en consumo. Ese juego –basado en la idea de que los precios inmobiliarios entrarían en una espiral interminable– terminó.
Frente a una caída de los precios inmobiliarios (que seguirán cayendo) y dada la incertidumbre de los bancos respecto de su posición financiera, los prestadores no prestarán y los hogares no pedirán prestado. Así las cosas, si bien la liquidez adicional inyectada al sistema financiero por la Fed puede haber impedido una catástrofe, no estimulará el consumo o la inversión. Por el contrario, gran parte de esta liquidez encontrará su destino en el exterior.China, por ejemplo, teme que el estímulo de la Fed aumente su inflación interna.
Existe una tercera razón por la cual esta guerra es económicamente mala para Estados Unidos. No solo Estados Unidos ya gastó mucho dinero en esta guerra –12.000 millones de dólares por mes y siguen sumando–, sino que todavía se debe saldar gran parte de la cuenta, como la compensación y la atención sanitaria del 40% de los veteranos que regresan con incapacidades, muchas de las cuales son muy serias. Financiación externa. Es más, esta guerra estuvo financiada de manera diferente que cualquier otra guerra en la historia de Estados Unidos –tal vez en la historia reciente de cualquier país–. Normalmente, los países piden un sacrificio compartido, cuando piden a sus jóvenes, mujeres y hombres, que arriesguen sus vidas. Se aumentan los impuestos. Existe un debate sobre la carga a traspasar a las generaciones futuras. En esta guerra, este debate no existió. Cuando Estados Unidos entró en guerra, existía un déficit. Sin embargo, llamativamente, Bush pidió y obtuvo un recorte impositivo impulsivo para los ricos. Eso significa que cada dólar gastado en la guerra, en efecto, se pidió prestado.
Por primera vez desde la Guerra Revolucionaria, hace dos siglos, EE. UU. tuvo que recurrir a los extranjeros en busca de financiación, porque los hogares norteamericanos no han estado ahorrandonada . Cuesta creer los números. La deuda nacional se incrementó el 50% en ochos años, y de este incremento casi 1 billón de dólares se debe a la guerra –una cantidad factible de aumentar más del doble en diez años–.
¿Quién habría pensado que una administración podía causar tanto daño en tan poco tiempo? Estados Unidos y el mundo pagarán para repararlo en las próximas décadas. Disponible en: http://www.nacion.com/ln_ee/2008/abril/13/opinion1496174.html
¿Quién puede aún dudarlo? La crisis que está contagiando al resto del mundo es ya "la más dolorosa desde el final de la Segunda Guerra Mundial". No lo afirma cualquiera, sino el propio Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal estadounidense (1). Dos cifras bastan para dar una idea de ese "dolor": En sólo sesenta días, las mil principales empresas del planeta han perdido 158.000 millones de euros, es decir, más que el Producto Interior Bruto (PIB) anual de países como la República Checa o Colombia. Y el valor bursátil de esas mismas mil grandes corporaciones, en los últimos ocho meses, ha disminuido en unos tres billones de euros, o sea más que la suma de los PIB anuales de Alemania y Brasil (2).
España no está a salvo. La crisis de los sectores ligados al "ladrillo" (léase, p. 3, el artículo de Aleksandro Palomo Garrido) empieza a trasladarse a las entidades financieras. Según el Banco de España, al cierre de 2007, las Cajas de Ahorro acumulan ya 1.600 millones de euros en créditos dudosos concedidos a constructoras e inmobiliarias. Y todo parece acelerarse. El verano pasado, cuando estalló la burbuja de las hipotecas basura, la Reserva Federal estimaba que las pérdidas de los bancos se elevarían a unos 100.000 millones de euros. Hoy se calcula que se sitúan entre 200.000 y 300.000 millones aunque diversos analistas consideran que alcanzan, en realidad, los 600.000 millones. Y algunos expertos hasta sostienen que el volumen real de las pérdidas no es inferior a los dos billones de euros... (3).
Tan dispares apreciaciones -¡del uno al veinte!- de la verdadera dimensión de la crisis, contribuyen a agravarla. Traducen nerviosismo, ignorancia. Nadie parece saber nada, lo cual enloquece más al sistema. Y deja perplejos a los ciudadanos. Algunos analistas señalan lo siguiente: comparadas con un presupuesto familiar ordinario, las cifras citadas pueden parecer oceánicas y demenciales. Sin embargo, referidas a la vida ordinaria de la Bolsa, son por así decirlo normales y banales. Por ejemplo, si tomamos la cifra más generalmente admitida de 300.000 millones de euros de pérdidas, y si la comparamos con el volumen del mercado financiero, representa apenas una caída del 1% del mercado de acciones estadounidense (4). Algo que se produce habitualmente en Wall Street. Sin que nadie se preocupe. Y que banqueros y agentes de bolsa absorben de modo rutinario.
¿Por qué entonces ese granito de arena ha podido engendrar semejante crisis? Porque ha habido tanta especulación y tanto engaño, que ahora domina la desconfianza. Se extienden como regueros de pólvora los rumores. Y toca el sálvese quien pueda. Lo cual no impide, en medio de lo que empieza a parecer un naufragio, que los carroñeros financieros sigan al acecho. Conducidos por su instinto depredador, sin importarles el destino de un sistema que se tambalea. Ellos son los culpables de la espectacular caída de Bear Stearns, el quinto banco de inversión del mundo. Detalladamente, el New York Times (5) ha relatado cómo una jauría de especuladores que el diario califica de "Gang de Wall Street" y del cual formaban parte "algunas de las personas más poderosas de Wall Street y de Washington", organizó, en apenas tres días, la caída de Bear Stearns. Y, con la complicidad de la Reserva Federal, favoreció su compra -que el periódico llama "latrocinio"- en favor de JPMorgan Chase. Metódicamente, desde la sede de este banco se lanzó una campaña de rumores, insistiendo en una pretendida falta de liquidez de Bear Stearns. Con llamadas telefónicas personales a grandes inversores, aterrorizándoles y empujándoles a retirar de inmediato sus fondos. En menos de cien horas, el precio de la acción se hundió de 70 a 2 dólares. El presidente de Bear Stearns, Alan Schwartz trató de lanzar una contraofensiva, demostrando, con documentos y pruebas, la falsedad de los rumores. No lo consiguió.
El propio Secretario del Tesoro (equivalente a ministro de Finanzas), Henry Paulson Jr, ex director ejecutivo del banco Goldman Sachs y que algunos sospechan que forma parte de la conspiración, intervino cerca del presidente de Bear Streans para darle el golpe de gracia. Dice el New York Times : "Le puso el cañón de la pistola en la sien: "o aceptas un acuerdo con JPMorgan, o abrimos expediente de bancarrota".
Da pánico. Al borde del volcán, estos especuladores aún aprovechan la inquietud reinante para obtener ganancias, a costa de quien sea. Encarnan la versión más infernal del capitalismo. Y lo peor es que hacen escuela. Ahora, muchos quieren cometer el mismo crimen: conseguir que el valor de un establecimiento bancario, en sólo tres días, se divida por 15. Y pueda ser adquirido a precio de ganga.
Desde entonces, a base de campañas de rumores, el valor del banco hipotecario Halifax Bank of Scotland (HBOS), por ejemplo, se ha desplomado un 18%. El del Lehman Brothers ha perdido un 20%. Y Union des Banques Suisses (UBS), atacado también por la especulación, ha tenido que desmentir que esté a punto de ser comprado por el Crédit Suisse.
Los especuladores saben que arriesgan poco. Están ahora seguros -es la otra lección del asunto Bear Streans- de que, en caso de dificultad, los Estados intervendrán. Porque los Gobiernos le tienen pánico a la posibilidad de que el derrumbe de un banco, por efecto dominó, sea capaz de hundir el sistema.
Hace unas semanas, renegando de su fe absoluta en el mercado, el Gobierno británico se vio obligado a nacionalizar el banco Northern Rock. Y en muchos países de sesgo neoliberal, donde no se ha cesado de repetir el sagrado mandamiento neocon según el cual "aún hay demasiado intervencionismo del Estado", hemos asistido a una multiplicación de intervenciones estatales: paquetes de medidas fiscales, reducción de tipos de interés, inyecciones de liquidez, y hasta nacionalizaciones. Medidas ruidosamente aprobadas ahora por los críticos de antaño. Y todas ellas -suprema inmoralidad- financiadas por los contribuyentes.
De nuevo se socializan hoy o se mutualizan las pérdidas, mientras ayer se privatizaban las ganancias y los beneficios. Y una vez más queda demostrado que el mercado, por sí solo, es incapaz de autorregularse. ¿Qué espera el Estado para poner límites por fin a este capitalismo de pánico? Notas: (1) Financial Times , Londres, 17 de marzo de 2008. (2) L'Expansion , París, marzo de 2008. (3) Ibid. (4) Jacques Cremer y Christian Gollier, "La faute à l'incertitude", Les Échos , París, 20 de marzo de 2008. (5) International Herald Tribune , 19 de marzo de 2008. Disponible en: http://www.monde-diplomatique.es/
El 20 de marzo se cumple el quinto aniversario de la invasión de Irak por parte de tropas dirigidas por Estados Unidos, y es un buen momento para revisar lo que ha ocurrido hasta ahora. En nuestro libro "The three trillion dollar war", la profesora de Harvard Linda Bilmes y yo sugerimos que el coste de la guerra para EE UU asciende, según cálculos conservadores, a tres billones de dólares (1,95 billones de euros), más otros tres billones a cargo del resto del mundo; una cantidad muy superior a los cálculos que hizo el Gobierno antes de iniciar el conflicto. El equipo de Bush no sólo engañó al mundo sobre los posibles costes de la guerra, sino que además ha tratado de seguir ocultándolos a medida que la guerra se desarrollaba.
No debe sorprender a nadie. Al fin y al cabo, el Gobierno de Bush mintió sobre todo lo demás, desde las armas de destrucción masiva de Sadam Husein hasta sus supuestos vínculos con Al Qaeda. La verdad es que Irak no fue ningún semillero de terroristas hasta después de la invasión.
El Gobierno de Bush dijo que la guerra iba a costar 50.000 millones de dólares; Estados Unidos gasta hoy en Irak esa cantidad cada tres meses. Para situar esa cifra en su contexto: con la sexta parte del coste de la guerra, EE UU podría asegurar la base de su sistema de pensiones durante más de medio siglo, sin necesidad de recortar prestaciones ni elevar cotizaciones.
Además, el Gobierno de Bush recortó los impuestos a los ricos al mismo tiempo que iba a la guerra, a pesar de que tenía un déficit presupuestario. Como consecuencia, ha tenido que utilizar ese déficit -en gran parte, financiado por países extranjeros- para pagar el conflicto. Ésta es la primera guerra en la historia de Estados Unidos que no ha pedido algún sacrificio a los ciudadanos mediante la subida de impuestos; se está haciendo recaer todo el coste sobre futuras generaciones. Si las cosas no cambian, la deuda nacional estadounidense -que era de 5,7 billones de dólares cuando Bush llegó a la presidencia- será 2 billones mayor debido a la guerra (además del aumento de 800.000 millones con Bush antes de la guerra).
¿Ha sido incompetencia o falta de honradez? Casi con seguridad, las dos cosas. La contabilidad en efectivo ha permitido que el Gobierno de Bush se centrara en los costes actuales, no en los futuros, entre ellos los gastos de discapacidad y atención sanitaria para los veteranos que regresan. El Gobierno tardó varios años en encargar los vehículos acorazados especiales que habrían podido salvar la vida de muchos muertos por bombas en las cunetas. Como no se ha querido volver a implantar el reclutamiento obligatorio, y es difícil encontrar a gente dispuesta a ir auna guerra impopular, los soldados han tenido que llevar a cabo dos, tres y hasta cuatro turnos llenos de tensión destinados en Irak.
El Gobierno de Bush ha intentado ocultar los costes de la guerra a la opinión pública estadounidense. Los grupos de veteranos han alegado la ley de Libertad de Acceso a la Información para averiguar el número total de heridos, 15 veces el de fallecidos. Ya hay 52.000 veteranos a quienes se ha diagnosticado síndrome de estrés postraumático. Se calcula que el Estado tendrá que pagar pensión de discapacidad al 40% de los 1.650.000 soldados desplegados. Y, por supuesto, la sangría persistirá mientras dure la guerra, con unas facturas de sanidad y discapacidad que ascenderán a más de 600.000 millones de dólares, en cifras de hoy en día.
La ideología y la codicia también han contribuido a aumentar los costes de la guerra. Estados Unidos ha recurrido a contratistas privados, que no han sido baratos. Un guardia de Blackwater Security puede costar más de 1.000 dólares diarios, sin incluir los seguros de vida y discapacidad, y el que paga es el Gobierno. Cuando los índices de paro en Irak llegaron hasta el 60%, habría tenido sentido contratar a iraquíes; pero los contratistas prefirieron importar mano de obra barata de Nepal, Filipinas y otros países. La guerra no ha tenido más que dos vencedores: las compañías petrolíferas y los contratistas de defensa.El precio de las acciones de Halliburton, la compañía petrolífera del vicepresidente Dick Cheney, se ha disparado. Sin embargo, el Gobierno, al mismo tiempo que ha ido utilizando cada vez más contratistas, les ha supervisado cada vez menos.
El mayor precio de esta guerra tan mal gestionada lo ha pagado Irak. La mitad de los médicos iraquíes han muerto o se han ido del país, el paro es del 25% y, cinco años después del comienzo de la guerra, Bagdad sigue teniendo menos de ocho horas de electricidad al día. De la población total de Irak, unos 28 millones, cuatro millones viven desplazados y dos millones han huido del país.
Las miles de muertes violentas han acostumbrado a la mayoría de los occidentales a la situación: ya casi no es noticia la explosión de una bomba que mata a 25 personas. Pero los estudios estadísticos sobre el número de muertes antes y después de la invasión dejan clara, en parte, la triste realidad. Las muertes en Irak han aumentado, desde unas 450.000 en los primeros 40 meses de la guerra (150.000 de ellas, muertes violentas), hasta un total de 600.000 en la actualidad.
Con tanto sufrimiento de tanta gente en Irak, puede parecer cruel hablar del coste económico. Y puede parecer egocéntrico hablar del coste económico para Estados Unidos, que emprendió esta guerra violando las leyes internacionales. Pero esos costes económicos son inmensos, y van mucho más allá de los desembolsos presupuestarios. Pronto intentaré explicar de qué forma ha contribuido la guerra a las actuales penalidades económicas de EE UU.
A los estadounidenses nos gusta decir que no existe la comida gratis. Tampoco existe una guerra gratis. Estados Unidos y el mundo seguirán pagando el precio de Irak durante muchos años. Joseph E. Stiglitz, premio Nobel de Economía en 2001, es catedrático de la Universidad de Columbia y coautor, con Linda Bilmes, de The three trillion dollar war: the true costs of the Iraq conflict. Project Syndicate, 2008. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia Disponible en: http://www.elpais.com/articulo/opinion/guerra/billones/dolares/elpepiopi/20080313elpepiopi_4/Tes
Los TLC sirven para dividir a América Latina: Stiglitz 17-12-07. Quito, Ecuador
El premio Nobel Joseph Stiglitz aseguró que no existe negociación en los tratados de libre comercio con EU, sino una imposición de "contratos" elaborados de manera unilateral.
La crisis del modelo económico ortodoxo afecta en especial a los pobres y los tratados de libre comercio son impulsados por Washington para dividir a América Latina y destruir el multilateralismo, destacó el premio Nobel Joseph Stiglitz a su paso por Ecuador, donde asesora al gobierno.
Durante un encuentro organizado por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales y la Secretaría Nacional de Planificación de este país, el economista estadunidense señaló que con la globalización, el sistema neoliberal y los acuerdos comerciales bilaterales actualmente hay muchos más pobres que hace siete años.
El ingreso medio en los países en desarrollo es menor que hace tres décadas, agregó Stiglitz, quien entre 1997 y 2000 fue economista jefe del Banco Mundial y se alzó en 2001 con el premio Nobel de Economía.
Conocido por sus críticas a las instituciones financieras multilaterales y especialmente al Fondo Monetario Internacional (FMI), el experto afirmó que en la década de los 90 le hicieron creer a la gente que el "fundamentalismo del mercado" iba a solucionar todos los problemas económicos y sociales.
Las crisis del modelo ortodoxo golpearon sobre todo a los más pobres y a las clases medias, dijo, y citó como ejemplo la explosión de la "burbuja" inmobiliaria en Estado Unidos, como consecuencia de la expansión descontrolada y la especulación con hipotecas de alto riesgo.
Quienes más pierden son los que se quedan sin la posibilidad de acceder a una vivienda, no las instituciones de crédito, señaló Stiglitz.
La globalización ha sido diseñada para promover mayores ganancias del sistema financiero y para que haya una mayor transferencia de dinero desde los países en desarrollo a los industrializados, aseguró el economista.
El "mercado capitalista es un fraude" y es necesario que exista "un equilibrio entre el Estado y el mercado, porque en caso contrario se producen distorsiones" que generalmente afectan a los países en desarrollo y a los sectores más pobres, indicó Stiglitz.
La globalización profundiza la desigualdad en el mundo, y particularmente en los países de América Latina, porque produjo una liberalización del capital en lugar del empleo, argumentó.
Stiglitz expresó su preocupación por la ausencia de procesos de discusión democrática, o entidades que la promuevan, para cuestionar el modelo globalizador. "Como se sabe, el FMI y el Banco Mundial son contrarios a cualquier proceso democrático" interno y tampoco promueven la discusión hacia fuera, señaló.
La desigualdad también se alimenta con los tratados de libre comercio, a los que caracterizó como una herramienta utilizada por Estados Unidos para "dividir a los países subdesarrollados, destruir el multilateralismo e imponer sus industrias", como ocurre en el caso de las patentes medicinales.
Washington, aseguró Stiglitz, busca fortalecer su proyecto económico y político. Por lo tanto no existe negociación en los tratados de libre comercio, sino una imposición de "contratos" elaborados de manera unilateral.
Si Ecuador u otros países en desarrollo redactaran un tratado de acuerdo a sus intereses, seguramente ese texto no sería aceptado por el gobierno estadunidense, indicó el economista.
Como ejemplo, Stiglitz mencionó que una de las cláusulas podría establecer que, mientras Estados Unidos no elimine los subsidios a sus productos, Ecuador mantendría altos aranceles a todas las importaciones de ese país que planteen una competencia desleal a los ecuatorianos. Esto no sería aceptado, indicó.
Sin embargo, los países en desarrollo deben preparase para obtener de la globalización todas las ventajas posibles, aconsejó.
"El mundo es injusto y está ahí, pero no podemos sentarnos a llorar y esperar que esto cambie. Hay que sacar las ventajas que se puedan, como lo han hecho China e India, que son las naciones que más han crecido en los últimos años", aseguró.
Stiglitz señaló que la Organización Mundial del Comercio establece que los bancos nacionales y extranjeros tienen la obligación de ofrecer cierto porcentaje de créditos con bajas tasas de internes a los sectores sociales vulnerables.
"Esto es algo que los gobiernos deben exigir y controlar su cumplimiento por parte de los bancos, para que esos fondos vayan a quienes realmente los necesitan y, sobre todo, que se destinen a créditos para la producción y no para el consumo", afirmó.
Asimismo, consideró fundamental una mayor solidaridad entre los países del Sur para enfrentar en forma conjunta la globalización.
Stiglitz destacó que los estados no deben renunciar a la planificación económica y, en este sentido, elogió el nuevo Plan Nacional de Desarrollo de Ecuador, que contó con su participación como asesor.
Por su parte, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, aseguró que es reconfortante que un premio Nobel de Economía, de nacionalidad estadounidense, coincidiera con algunas ideas que se venían debatiendo en el país y que eran atacadas por economistas, políticos de derecha y sectores empresariales defensores del modelo neoliberal.
"Podemos aceptar que Estados Unidos defienda sus intereses, pero lo que es inaceptable es que exista gente en Ecuador que se dedique a trabajar a favor de esos intereses en lugar de defender los intereses ecuatorianos", afirmó.
Al asumir la presidencia en enero, Correa definió a su gobierno como "bolivariano", reivindicó el "socialismo del siglo XXI" e instó a los países de la región a unirse para reestructurar la deuda pública.
Correa también postuló la supresión de la autonomía de los bancos centrales, que muchas veces "responden a los intereses del sector financiero y de organismos como el FMI o el Banco Mundial".
El presidente ecuatoriano dijo que no tenía expectativas respecto de una globalización más justa en el futuro, si no existe una modificación de las relaciones de poder.
"El problema no es sólo económico, sino político, ya que no existe voluntad en los centros de poder del mundo para cambiar su curso", indicó.
Correa destacó que "lo que más indigna" es que se mantienen las enormes desigualdades no por falta de recursos sino por ausencia de voluntad política.
América Latina, dijo, es la región más desigual, "donde podemos tener personas muchísimo más ricas que en los países desarrollados y gente más pobre que en África. Para vencer la desigualdad es fundamental ir hacia la integración".
Un paso muy importante es la constitución del Banco del Sur, que permitirá que las reservas de los países de la región dejen de financiar a las naciones ricas. fuente: La Jornada Disponible en: http://www.bilaterals.org/article.php3?id_article=10729
Joseph Stiglitz, profesor de la Universidad de Columbia, recibió, el pasado 9 de octubre, junto a sus colegas George Akerlof de la Universidad de Berkeley y Michael Spence de Standford, el Premio Nobel de Economía, por su análisis del funcionamiento de los mercados cuando unas personas sabén más que otras (asimetría de la información ).
El análisis de Stiglitz demuestra que la asimetría de la información es importantísima para permitir la comprensión de fenómenos de mercado como el desempleo y la falta de crédito. Si bien se desempeñó como economista jefe del Banco Mundial hasta hace pocos años, Stigltz es, hoy en día, uno de mayores criticos del F.M.I. y sus políticas económicas.
A su paso por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, en noviembre último (antes de la debacle argentina), Stiglitz dictó una conferencia dónde repasó la historia de las reformas económicas en América Latina, sus pros y sus contras, como también la perpectiva hacia el futuro, el rol del F.M.I y una manera alternativa de pensar la politica económica.
En el siguiente artículo remarcaremos los puntos más importantes citados por el flamante Nobel en Economía. Con respecto a las reformas, Stiglitz reconoce que hubo un periodo muy activo de reformas que comenzó a fines de los '80 y principios de los '90 que tuvo un principio de éxito.En cierto sentido, hubo 7 años de crecimiento muy sólido debido al entusiasmo generado por dicho proceso. Luego hizo hincapie en las consecuencias de las mismas: " Esos 7 años de abundancia fueron seguidos por 4 o 5 años de penurias. El crecimiento, no sólo no fue sostenido, sino que tampoco fue equitativo", declara. Tambien agregó " Gran parte de los beneficios del crecimiento fueron para los estratos superiores y en los inferiores había estancamiento ".
Hay personas que dicen "bueno el problema no fue inherente. Fue simplemente mala suerte, porque quién podría haber predicho que el mundo iba a atravesar una crisis financiera como la asiática del '97 y después la gran crisis financiera mundial del '98". ¿Quién podría haber predicho que un problema en Rusia a miles de Km. de distancia hubiera tenido los tics, las repercusiones que tuvo en la Argentina? Después de todo, los problemas de Rusia tuvieron que ver con una transición que no tuvo éxito hacia una economía de mercado. Fue una transición guiada por las instituciones internacionales, pero que al cabo de una década, dejaron a Rusia 40% más pobre de lo que era al comenzar el proceso.
" Creo que hubo problemas inherentes - dijo Stiglitz - en las reformas en la primera parte de la década. En cierto sentido, hasta el crecimiento fue un poco engañoso. Cuando una economía tiene un período prolongado de estancamiento, declinación o recesión, el periodo inmediatamente posterior, registra un alto crecimiento y esto ocurre después de toda recesión "
La desigualdad que marcó el proceso de reforma económica ha sido aún más devastadora. No se trata solamente del fracaso de la economía en cascada, ni tampoco de que los beneficios no han llegado a los pobres. De hecho, los pobres en muchos de los países se han ido desmejorando y el ejemplo contundente es México que ha podido, pese a la crisis tequila, restaurar el crecimiento. Pero ese crecimiento ha sido casi enteramente para beneficio del 30% superior de la sociedad, mientras que el 30% inferior ha sufrido una declinación en sus ingresos. "
"En parte, esto se debe - asegura Stiglitz - al proceso de reforma que consiguió dos cosas: abrió los mercados particulares, pero sin redes de seguridad, expusiendo así a los pobres y a la franja inferior de la sociedad a mayores riesgos ". " Las reformas, en realidad, han afectado negativamente la posición de negociación de los trabajadores. Porque las reformas han abierto mercados de capitales y de hecho, si se crean impuestos, los capitales dicen "nosotros nos vamos". Pero los trabajadores no están en la misma posición. Por lo menos los trabajadores no calificados. Entonces la posición de negociación de los trabajadores con respecto al capital ha cambiado enormemente y por lo tanto, no sorprende que el resultado sea tal que la distribución de ingresos haya cambiado adversamente en contra de los intereses de los trabajadores, particularmente la de los no calificados".
Hoy, en toda América Latina, las personas se preguntan: ¿Qué falló en América Latina, la reforma o la globalización?
" Yo creo que la diferencia entre estas dos preguntas, en cierto sentido, es equívoca, porque en alguna parte de la reforma se abrió los países a la globalización y la globalización trajo, no solo desigualdades, sino también inestabilidad. Inestabilidad que se refleja en los flujos de capitales que marcaron el final de los '80. Y ahora una nueva inestabilidad generada por el ralentamiento económico mundial (debido en parte al mal manejo de la política económica en los EE.UU) ".
Stiglitz remarca que el problema de la reforma fue su concepción por parte de intereses ideológicos. " El problema, creo yo, no fue que las reformas en particular no fueron deseables, sino el hecho de que el proceso de reforma en sí se concentró demasiado en la ideología, en un conjunto particular de ideas que no estaban basadas en una sólida economía, sino en una combinación de intereses ideológicos. Y las consecuencias de esta perspectiva ideológica fueron que las reformas carecieron de un sentido de equilibrio y también, a menudo, de sensibilidad ante la situación que se vivía ".
Con esto se refiere, en particular, a un conjunto de ideas conocidas como "fundamentalismo de mercado". Es decir, una excesiva creencia en los libres mercados. " Yo creo que los mercados son de extrema importancia y que son la clave para el éxito, pero siempre he sostenido que los mercados tienen que trabajar muy estrechamente con el gobierno, es la asociación de los dos - la complementariedad - lo que hace falta ".
Los fundamentalistas de mercado creyeron que los mercados libres, de por sí garantizarían, no solamente, resultados eficientes sino también resultados de justicia social. Que algunos procesos de la economía de infiltración iban a ponerse en juego y que todo lo que se precisaba era el crecimiento y que este crecimiento en el futuro iba a beneficiar a toda la sociedad. Uno de los aspectos claves aquí, corresponde a una de las ideas más antiguas e importante de la economía: la mano invisible de Adam Smith.
" Este principio sostiene que el mercado libre de por sí, como si fuera una mano invisible, lidera la economía y la lleva hacia una asignación más eficiente de recursos. El trabajo que hemos realizado en economía de la información, sugiere que uno no puede ver la mano invisible. Una de las razones por las cuales esa mano es invisible es porque no existe, no está ahí. O, en el mejor de los casos, es una mano que sufre de cierto temblor ". La paradoja del rol del F.M.I. Dicha institución fue creada para cumplir ciertos objetivos entre los cuales se encontraban: poner presión sobre las economías para que lograran el pleno empleo y para proporcionar fondos. "¿Por qué era importante? -cuestiona Stiglitz - Porque había una necesidad mundial: mantener la fortaleza en cada economía. Y algo muy interesante, no siempre sabido, es el primer ejemplo de condicionalidad.
Donde a un país se le decía básicamente: " no va a recibir ningun préstamo a no ser que haga tal y tal cosa". El caso de Bélgica por ejemplo, donde el Banco Central era demasiado restrictivo, dijeron: "a no ser que Uds. tengan un Banco Central más expansionado no van a lograr fondos". Bueno, hoy el mundo es bastante distinto, el foco de las instituciones económicas internacionales, particularmente el FMI, trataron de cambiar, de expandir la economía a tomar políticas contraccionista ".
Subyaciendo el problema del desempleo, el racionamiento del crédito y otros fenómenos claves de la economía, están las asimetrías de la información:personas distintas saben cosas distintas. El prestatario sabe más sobre su posibilidad de devolver el dinero que el prestador. El trabajador conoce mejor sus habilidades y cuanto se esfuerza, que el empleador.
" La asimetría de la información predomina en nuestra economía y a menudo, gran parte de lo que sucede en las economías es un intento para generar asimetrías o para reducirlas. Pero solamente cuando la persona no se contacta con las demás, surge la asimetría de la información. Entonces, en cierto sentido, el marco intelectual, los modelos utilizados, excluían por suposición todos los problemas claves de la economía y por su puesto, si excluimos los problemas claves, los mercados funcionan muy bien y esto fue la estrategia de investigación que se llevó a cabo en muchas universidades. El problema surge cuando los formuladores de políticas comienzan a jugar con los modelos. Las instituciones económicas internacionales tratan de implementar y de imponer estas políticas a los países en desarrollo ".
Rematando finalmente contra el F.M.I: " EE.UU. es un país afortunado porque - digo EE.UU. e incluyo a los países que no están en consulta permanente con el FMI-, que no tienen que darle tanta atención a lo que dice. Desgraciadamente la mayoría de los países en desarrollo no se encuentran en esta situación y ahí es donde los modelos equivocados y la economía equivocada tienen graves consecuencias ".
"Bolivia fue uno de los estudiantes estrella del FMI, había hecho todo bien, había tenido hiperinflación y la bajó. Realizó las privatizaciones, los fondos de jubilación; hizo todo lo que le decían con mucha penuria, con la gente más pobre. Pasaron 16 años y dicen ya con la paciencia gastada: ¿cuándo podemos crecer, que pruebas tenemos de que su teoría fue correcta, que ejemplos tenemos?. Digamos, podemos ver a la Argentina, pero a la Argentina no le va tan bien " (esta conferencia se realizó durante los primeros días de noviembre de 2001).
El resultado es que, en todo el mundo, los problemas se están tornando cada vez más serios a medida que el ralentamiento mundial por debilidades en EE.UU., debilidades en Japón y en Europa con casos de bancos centrales independientes que solo se centran en la inflación y un camino de estabilidad que no deja lugar a la situación fiscal, generan un crecimiento lento. Entonces ahora la falta de crecimiento se convirtió en recesión.
Pero el problema, la pregunta que todos se hacen es la siguiente: ¿cuándo logramos crecimiento económico, cuando cosechamos los beneficios?, ¿qué es lo que tenemos que hacer ahora? Finalmente Stiglitz menciona cinco temas que representan una manera alternativa de pensar la política económica:
" En primer lugar tiene que ver con los orígenes del FMI y la economía keynesiana. Y es que lo más importante en cualquier economía es mantener una macroeconomía fuerte. Y es la responsabilidad central del gobierno. Los mercados de por sí, no mantienen el pleno empleo. Esto es una idea que tendría que haberse adoptado, un punto que también suscitó Keynes en los años '30 ".
" Todo el mundo acuerda con que hay necesidad de estímulos, de que hay necesidad de cortar el déficit y los gastos. EE.UU. rechazó la noción de enmienda para un presupuesto equilibrado. La administración Bush dice "está bien tener déficit, no solo en la seguridad social, sino también tener un déficit en términos absolutos, es bueno tener este tipo de política estimulativa" y entonces la gente me pregunta: ¿Por qué un país desarrollado como los EE.UU. considera que esto es bueno y para los países en desarrollo es inaceptable? Yo creo que no hay una buena respuesta para esto, creo que tenemos que seguir haciéndonos esta pregunta: ¿por qué existe este tipo de hipocresía?".
La segunda observación general es que para que haya una macroeconomía fuerte es esencial el crecimiento y la creación de empleo.
" Una de las principales responsabilidades del gobierno es garantizar que la economía se desempeñe de manera tal que proporcione empleo para todo el que busque trabajo. Cuando digo todos, bueno, a veces hay un índice natural de desempleo de 4 o 5%, pero 18; 15; 20%, debería ser inaceptable como cifra. Un sistema económico que deja tal cantidad de población desempleada, es un sistema económico que no funciona y debemos decir: Algo debe cambiar ".
El tercer punto a identificar es un área absolutamente vital y es la capacidad de las empresas para obtener financiación.
" No se puede crecer, no se puede generar empleo si no obtenemos capital. Las economías modernas requieren capital, aún las pequeñas empresas requieren capital para poder crecer ".
El fundamentalismo de mercado - insiste Stiglitz - pensó: "el mercado de capitales es como cualquier otro mercado. Pero el mercado de capitales es totalmente distinto. Tiene que ver con el racionamiento del crédito. No es un mercado de opciones. Ningún banco va a decir voy a prestar dinero a quien me ofrezca más. El préstamo no es un mercado de opciones, es un mercado de asignaciones y por lo tanto debe ser dirigido de una manera muy distinta ".
El tema de las finanzas públicas es para Stiglitz un problema que atañe a todos.
"Yo creo que los problemas que han enfrentado los países de América Latina es que una y otra vez han sido inducidos a acudir a los mercados de capitales extranjeros como fuente de financiamiento para su crecimiento económico". Hay que distinguir entre la inversión extranjera directa y capital financiero: préstamos de bancos.
" El capital financiero es capital que puede ingresar y salir de la noche a la mañana. No se puede construir fábricas sobre la base del dinero que puede entrar un día y salir al siguiente; es lo que llamamos un amigo en las buenas. Hay una expresión de los bancos y no quiero con esto ofender a ningún banquero, que es: "a los bancos les encanta prestar a la gente que no precisa. Y cuando mostramos que precisamos su dinero, lo primero que hacen es salir corriendo ".
Como era de suponer, el tema de la deuda externa no fue evadido y dirigiéndose a los presentes sostuvo: " Yo creo que, en el futuro, tienen que basarse mucho menos, en la financiación internacional, y esforzarse mucho más en los propios recursos del país. En cierto nivel, la deuda de la Argentina no es tan alta, porque la relación deuda/PBI, si no supieran que existen todos otros problemas, diría es una relación buena, comparado con Japón que tiene 130% de relación deuda/PBI. Ustedes tienen 8 o algo más. Pero es un problema, porque la gente piensa que ustedes no van a poder pagar la deuda, ¿por qué?, porque los intereses son tan altos y ¿por qué los intereses son tan altos?, porque la gente no cree que la puedan pagar. Entonces es un ciclo vicioso del cual es muy difícil salir y la única manera de salir de esta disyuntiva - yo creo - es mediante una refinanciación muy profunda y abarcativa ".
El último punto que Stiglitz menciona es el "contrato social ", para él un punto muy importante porque sostiene que la economía tradicional se ha centrado - no sorprendentemente - en la economía y por lo tanto trata de separar la economía del resto de la sociedad.
" Uno de los aspectos más importante de cualquier economía es el capital social, la cohesión social y quien no se de cuenta de esto, no aprecia como funciona la economía moderna ".
" Celebremos el hecho de que en América Latina ha habido un retorno a la democracia. Creo que esta es la reforma más importante que hemos visto en los últimos 20 años. Este retorno a la democracia ha significado que - en cierto sentido - hay competencia, hay contestabilidad en el proceso político. Esa contestabilidad, significa que las políticas van a ser cuestionadas. Las preguntas de cuales son las políticas económicas correctas no son fáciles, como dije, no hay respuestas fáciles. Pero la función de la democracia es presentar y cuestionar ante las autoridades. Cuestionar la ideología. Y el papel de la universidad en ese sentido es de particular importancia. Cuestionar la ideología, cuestionar la ortodoxia y reemplazarlas con la ciencia económica y con la comprensión de las generaciones del conocimiento que tenemos. Cuando los académicos cuestionamos, podemos recibir ataques y críticas, pero por lo menos tenemos un cierto tipo de seguridad y la libertad trae la responsabilidad de ejercer la libertad y de cuestionar lo que está sucediendo, no solo a nivel nacional sino también a nivel internacional "
La tercera vía
Para concluir Stiglitz plantea la posibilidad de una tecera vía para la economía:
" Yo creo que tiene que haber más que un consenso o una preocupación por el crecimiento y el incremento del PBI. También tiene que haber preocupación por la justicia social y por cómo nuestros sistemas económicos afectan, no solo a los que les va bien en la sociedad, sino también a los pobres".
"Yo sostengo - muy contundentemente - que la visión de la economía que presento, la limitación de los procesos del mercado, implican que hay una tercera vía entre la economía de mercado, la libre economía y, por otro lado, el dominio del gobierno que tenían los economistas del pasado".
En efecto, hay una vía alternativa y es solo entendiendo las limitaciones del mercado y las limitaciones del gobierno que podremos tratar de construir esta tercera vía que va a diferir. Va a ser diferente en todos los países. Pero creo que es la única manera de lograr un sistema económico que aporte no solo prosperidad, sino también justicia social. Disponible en: http://www.mujeresdeempresa.com/actualidad/actualidad020201.shtml | Lic. Emilio Depetris | 28.Enero.02 |
Globalización y mundialización: clarificando términos
En los últimos años se ha popularizado una vieja discusión sobre el alcance de la globalización y la mundialización, produciéndose una notable confusión sobre el significado de cada uno de estos términos, y en la que se muestran un conjunto de varias tendencias, que no siempre están conectadas entre sí. La "globalización" es un proceso multidimensional (cultural, tecnológico, social, etc.), basado en hechos reales, objetivos, con aspectos positivos y negativos, y que afecta de manera desigual a la gente. Es verdad que puede llevarnos al desastre si al final agranda aún más el foso que separa a los ricos de los pobres, pero es también una ocasión para crear una ciudadanía cosmopolita y para que las personas y las sociedades estén más conectadas. La globalización permite, en todo caso, una mayor interconexión y comunicación, gracias a las nuevas tecnologías, y ello conlleva mayores posibilidades de influir e incidir en los asuntos mundiales. La parte buena de la globalización, por tanto, es que potencialmente permite que la gente sea participativa y creativa en cosas transformadoras. Pero el aspecto negativo no es ya una potencialidad, una posibilidad, sino la constatación de una cruel realidad: ha ayudado a la concentración en muy pocas manos de la riqueza, los beneficios, los conocimientos y el poder. En definitiva, existe ya una globalización elitista.
La mundialización (o internacionalización) de la economía, en cambio, podemos definirla como una ofensiva capitalista, un reflejo del capitalismo actual y de la expansión de las fuerzas del mercado, con nuevas estrategias que se han ido consolidando en las últimas dos décadas. Los movimientos de capitales buscan su propio provecho financiero, no la inversión productiva, y quieren hacerlo en condiciones de absoluta libertad y sin controles externos. Aunque es un proceso fundamentalmente económico, tiene consecuencias sociales, culturales, medioambientales y políticas. Los actores fundamentales de la mundialización son bancos, instituciones financieras, grupos multinacionales, seguros y fondos privados de pensiones, toda una oligarquía transnacionalizada que utiliza de manera muy interesada a los Organismos Internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM), o la Organización Mundial de Comercio (OMC), organismos muy poco transparentes y democráticos, que actúan de mensajeros del gran capital transnacionalizado.
¿Qué persigue esta mundialización vinculada a la violencia estructural? En primera instancia, la liberalización del comercio y de los flujos de capitales, buscando la movilidad sin restricciones del capital; por el contrario, se limitan los movimientos de las personas y trabajadores inmigrantes. El segundo objetivo de la mundialización es garantizar la internacionalización y la especulación financiera. La tecnología actual permite a los financieros operar en tiempo real por todo el mundo y manejar gigantescas operaciones financieras y especulativas, con lo que el desarrollo de las redes financieras es muy superior al comercio internacional de bienes y servicios. Esto implica un debilitamiento de la capacidad de intervención y control de los Estados, por la ausencia de un contrapeso político a las dinámicas económicas, y de ahí que se hable de la existencia de un déficit democrático, una falta de transparencia en estas políticas, del desarrollo de una estrategia de privatización de los servicios, y de una incapacidad para frenar los abusos del poder.
Otro componente de la mundialización económica es la "internacionalización de la producción". Sus aspectos más visibles son la "deslocalización", es decir, la práctica de invertir y producir en países más pobres donde se pagan menos salarios y donde existe menor protección social (con lo que ello supone de flexibilización del mercado de trabajo, la desregulación, la precariedad del empleo, la aceptación de los trabajadores de los países ricos de disminuir sus conquistas sociales), y la subcontratación (que permite controlar sin ser los propietarios). Todo ello está comportando una profunda transformación de los sistemas de trabajo. La mundialización, por tanto, tiene un fuerte sentido de la territorialidad. Las fronteras físicas desaparecen para los más ricos y se refuerzan para los más pobres.
Este tipo de dinámicas económicas buscan también una desconexión del poder respecto a sus obligaciones. Se ha formado un auténtico gobierno en la sombra dirigido por las empresas transnacionales, exentas de responsabilidad, porque no han de rendir cuentas a nadie, de ahí que una estrategia de paz orientada a combatir esta violencia estructural insista en pedir responsabilidades sobre cuanto hacemos y en saber a quien hay que pedirlas.
Este apasionante debate sobre los efectos de la mundialización va de la mano con una crítica a lo que se denomina el "pensamiento único" y al neoliberalismo. Para Ramonet, director de Le Monde Diplomatique, el llamado "pensamiento único" no es más que la traducción, en términos ideológicos y con pretensión universal, de los intereses de un conjunto de fuerzas económicas, en particular las del capital internacional. Es el discurso y la estrategia que busca naturalizar la mundialización económica, un discurso donde prima la lógica económica y la presenta como la nueva utopía, rechazando y despreciando las grandes ideologías y los meta-relatos del siglo pasado.
Si insistimos en estos conceptos no es porque sí, sino porque su extensión por todo el planeta está provocando cotas impresionantes de exclusión y de pobreza. Y lo que es realmente grave es que la pobreza en la que viven centenares de millones de personas no es el resultado de la escasez, sino que, como nos recuerda John Berger, es el fruto de las prioridades establecidas por los ricos. La miseria, insisto, no es algo inevitable, como un fenómeno natural, sino el resultado de un planificación deliberada.
Este "pensamiento único" va ligado a la sacralización de dos conceptos estrechamente vinculados entre sí, nada inocentes y muy presentes en la sociedad occidental industrializada, a saber, el superproductivismo y la competitividad. Y no son inocentes o inocuos, porque la competitividad llevada al extremo supone, inevitablemente, la pérdida del sentido comunitario, de la cooperación, la solidaridad, la justicia y la equidad, es decir, la pérdida de todos aquellos valores y prácticas asociadas a la paz. Vicenç Fisas (Titular de la Cátedra Unesco sobre Paz y Derechos Humanos, UAB) Disponible en: http://www.telepolis.com/especiales/globalizacion/opiniones1.htm
Comenzaré por contar en brevísimas palabras un hecho notable de la vida rural ocurrido en una aldea de los alrededores de Florencia hace más de cuatrocientos años. Me permito solicitar toda su atención para este importante acontecimiento histórico porque, al contrario de lo habitual, la moraleja que se puede extraer del episodio no tendrá que esperar al final del relato; no tardará nada en saltar a la vista.
Estaban los habitantes en sus casas o trabajando los cultivos, entregado cada uno a sus quehaceres y cuidados, cuando de súbito se oyó sonar la campana de la iglesia. En aquellos píos tiempos (hablamos de algo sucedido en el siglo XVI), las campanas tocaban varias veces a lo largo del día, y por ese lado no debería haber motivo de extrañeza, pero aquella campana tocaba melancólicamente a muerto, y eso sí era sorprendente, puesto que no constaba que alguien de la aldea se encontrase a punto de fenecer. Salieron por lo tanto las mujeres a la calle, se juntaron los niños, dejaron los hombres sus trabajos y menesteres, y en poco tiempo estaban todos congregados en el atrio de la iglesia, a la espera de que les dijesen por quién deberían llorar. La campana siguió sonando unos minutos más, y finalmente calló. Instantes después se abría la puerta y un campesino aparecía en el umbral. Pero, no siendo éste el hombre encargado de tocar habitualmente la campana, se comprende que los vecinos le preguntasen dónde se encontraba el campanero y quién era el muerto. 'El campanero no está aquí, soy yo quien ha hecho sonar la campana', fue la respuesta del campesino. 'Pero, entonces, ¿no ha muerto nadie?', replicaron los vecinos, y el campesino respondió: 'Nadie que tuviese nombre y figura de persona; he tocado a muerto por la Justicia, porque la Justicia está muerta'.
¿Qué había sucedido? Sucedió que el rico señor del lugar (algún conde o marqués sin escrúpulos) andaba desde hacía tiempo cambiando de sitio los mojones de las lindes de sus tierras, metiéndolos en la pequeña parcela del campesino, que con cada avance se reducía más. El perjudicado empezó por protestar y reclamar, después imploró compasión, y finalmente resolvió quejarse a las autoridades y acogerse a la protección de la justicia. Todo sin resultado; la expoliación continuó. Entonces, desesperado, decidió anunciar urbi et orbi (una aldea tiene el tamaño exacto del mundo para quien siempre ha vivido en ella) la muerte de la Justicia. Tal vez pensase que su gesto de exaltada indignación lograría conmover y hacer sonar todas las campanas del universo, sin diferencia de razas, credos y costumbres, que todas ellas, sin excepción, lo acompañarían en el toque a difuntos por la muerte de la Justicia, y no callarían hasta que fuese resucitada. Un clamor tal que volara de casa en casa, de ciudad en ciudad, saltando por encima de las fronteras, lanzando puentes sonoros sobre ríos y mares, por fuerza tendría que despertar al mundo adormecido... No sé lo que sucedió después, no sé si el brazo popular acudió a ayudar al campesino a volver a poner los lindes en su sitio, o si los vecinos, una vez declarada difunta la Justicia, volvieron resignados, cabizbajos y con el alma rendida, a la triste vida de todos los días. Es bien cierto que la Historia nunca nos lo cuenta todo...
Supongo que ésta ha sido la única vez, en cualquier parte del mundo, en que una campana, una inerte campana de bronce, después de tanto tocar por la muerte de seres humanos, lloró la muerte de la Justicia. Nunca más ha vuelto a oírse aquel fúnebre sonido de la aldea de Florencia, mas la Justicia siguió y sigue muriendo todos los días. Ahora mismo, en este instante en que les hablo, lejos o aquí al lado, a la puerta de nuestra casa, alguien la está matando. Cada vez que muere, es como si al final nunca hubiese existido para aquellos que habían confiado en ella, para aquellos que esperaban de ella lo que todos tenemos derecho a esperar de la Justicia: justicia, simplemente justicia. No la que se envuelve en túnicas de teatro y nos confunde con flores de vana retórica judicial, no la que permitió que le vendasen los ojos y maleasen las pesas de la balanza, no la de la espada que siempre corta más hacia un lado que hacia otro, sino una justicia pedestre, una justicia compañera cotidiana de los hombres, una justicia para la cual lo justo sería el sinónimo más exacto y riguroso de lo ético, una justicia que llegase a ser tan indispensable para la felicidad del espíritu como indispensable para la vida es el alimento del cuerpo. Una justicia ejercida por los tribunales, sin duda, siempre que a ellos los determinase la ley, mas también, y sobre todo, una justicia que fuese emanación espontánea de la propia sociedad en acción, una justicia en la que se manifestase, como ineludible imperativo moral, el respeto por el derecho a ser que asiste a cada ser humano.
Pero las campanas, felizmente, no doblaban sólo para llorar a los que morían. Doblaban también para señalar las horas del día y de la noche, para llamar a la fiesta o a la devoción a los creyentes, y hubo un tiempo, en este caso no tan distante, en el que su toque a rebato era el que convocaba al pueblo para acudir a las catástrofes, a las inundaciones y a los incendios, a los desastres, a cualquier peligro que amenazase a la comunidad. Hoy, el papel social de las campanas se ve limitado al cumplimiento de las obligaciones rituales y el gesto iluminado del campesino de Florencia se vería como la obra desatinada de un loco o, peor aún, como simple caso policial. Otras y distintas son las campanas que hoy defienden y afirman, por fin, la posibilidad de implantar en el mundo aquella justicia compañera de los hombres, aquella justicia que es condición para la felicidad del espíritu y hasta, por sorprendente que pueda parecernos, condición para el propio alimento del cuerpo. Si hubiese esa justicia, ni un solo ser humano más moriría de hambre o de tantas dolencias incurables para unos y no para otros. Si hubiese esa justicia, la existencia no sería, para más de la mitad de la humanidad, la condenación terrible que objetivamente ha sido. Esas campanas nuevas cuya voz se extiende, cada vez más fuerte, por todo el mundo, son los múltiples movimientos de resistencia y acción social que pugnan por el establecimiento de una nueva justicia distributiva y conmutativa que todos los seres humanos puedan llegar a reconocer como intrínsecamente suya; una justicia protegida por la libertad y el derecho, no por ninguna de sus negaciones. He dicho que para esa justicia disponemos ya de un código de aplicación práctica al alcance de cualquier comprensión, y que ese código se encuentra consignado desde hace cincuenta años en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, aquellos treinta derechos básicos y esenciales de los que hoy sólo se habla vagamente, cuando no se silencian sistemáticamente, más desprestigiados y mancillados hoy en día de lo que estuvieran, hace cuatrocientos años, la propiedad y la libertad del campesino de Florencia. Y también he dicho que la Declaración Universal de los Derechos Humanos, tal y como está redactada, y sin necesidad de alterar siquiera una coma, podría sustituir con creces, en lo que respecta a la rectitud de principios y a la claridad de objetivos, a los programas de todos los partidos políticos del mundo, expresamente a los de la denominada izquierda, anquilosados en fórmulas caducas, ajenos o impotentes para plantar cara a la brutal realidad del mundo actual, que cierran los ojos a las ya evidentes y temibles amenazas que el futuro prepara contra aquella dignidad racional y sensible que imaginábamos que era la aspiración suprema de los seres humanos. Añadiré que las mismas razones que me llevan a referirme en estos términos a los partidos políticos en general, las aplico igualmente a los sindicatos locales y, en consecuencia, al movimiento sindical internacional en su conjunto. De un modo consciente o inconsciente, el dócil y burocratizado sindicalismo que hoy nos queda es, en gran parte, responsable del adormecimiento social resultante del proceso de globalización económica en marcha. No me alegra decirlo, mas no podría callarlo. Y, también, si me autorizan a añadir algo de mi cosecha particular a las fábulas de La Fontaine, diré entonces que, si no intervenimos a tiempo -es decir, ya- el ratón de los derechos humanos acabará por ser devorado implacablemente por el gato de la globalización económica.
¿Y la democracia, ese milenario invento de unos atenienses ingenuos para quienes significaba, en las circunstancias sociales y políticas concretas del momento, y según la expresión consagrada, un Gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo? Oigo muchas veces razonar a personas sinceras, y de buena fe comprobada, y a otras que tienen interés por simular esa apariencia de bondad, que, a pesar de ser una evidencia irrefutable la situación de catástrofe en que se encuentra la mayor parte del planeta, será precisamente en el marco de un sistema democrático general como más probabilidades tendremos de llegar a la consecución plena o al menos satisfactoria de los derechos humanos. Nada más cierto, con la condición de que el sistema de gobierno y de gestión de la sociedad al que actualmente llamamos democracia fuese efectivamente democrático. Y no lo es. Es verdad que podemos votar, es verdad que podemos, por delegación de la partícula de soberanía que se nos reconoce como ciudadanos con voto y normalmente a través de un partido, escoger nuestros representantes en el Parlamento; es cierto, en fin, que de la relevancia numérica de tales representaciones y de las combinaciones políticas que la necesidad de una mayoría impone, siempre resultará un Gobierno. Todo esto es cierto, pero es igualmente cierto que la posibilidad de acción democrática comienza y acaba ahí. El elector podrá quitar del poder a un Gobierno que no le agrade y poner otro en su lugar, pero su voto no ha tenido, no tiene y nunca tendrá un efecto visible sobre la única fuerza real que gobierna el mundo, y por lo tanto su país y su persona: me refiero, obviamente, al poder económico, en particular a la parte del mismo, siempre en aumento, regida por las empresas multinacionales de acuerdo con estrategias de dominio que nada tienen que ver con aquel bien común al que, por definición, aspira la democracia. Todos sabemos que así y todo, por una especie de automatismo verbal y mental que no nos deja ver la cruda desnudez de los hechos, seguimos hablando de la democracia como si se tratase de algo vivo y actuante, cuando de ella nos queda poco más que un conjunto de formas ritualizadas, los inocuos pasos y los gestos de una especie de misa laica. Y no nos percatamos, como si para eso no bastase con tener ojos, de que nuestros Gobiernos, esos que para bien o para mal elegimos y de los que somos, por lo tanto, los primeros responsables, se van convirtiendo cada vez más en meros comisarios políticos del poder económico, con la misión objetiva de producir las leyes que convengan a ese poder, para después, envueltas en los dulces de la pertinente publicidad oficial y particular, introducirlas en el mercado social sin suscitar demasiadas protestas, salvo las de ciertas conocidas minorías eternamente descontentas...
¿Qué hacer? De la literatura a la ecología, de la guerra de las galaxias al efecto invernadero, del tratamiento de los residuos a las congestiones de tráfico, todo se discute en este mundo nuestro. Pero el sistema democrático, como si de un dato definitivamente adquirido se tratase, intocable por naturaleza hasta la consumación de los siglos, ése no se discute. Mas si no estoy equivocado, si no soy incapaz de sumar dos y dos, entonces, entre tantas otras discusiones necesarias o indispensables, urge, antes de que se nos haga demasiado tarde, promover un debate mundial sobre la democracia y las causas de su decadencia, sobre la intervención de los ciudadanos en la vida política y social, sobre las relaciones entre los Estados y el poder económico y financiero mundial, sobre aquello que afirma y aquello que niega la democracia, sobre el derecho a la felicidad y a una existencia digna, sobre las miserias y esperanzas de la humanidad o, hablando con menos retórica, de los simples seres humanos que la componen, uno a uno y todos juntos. No hay peor engaño que el de quien se engaña a sí mismo. Y así estamos viviendo.
No tengo más que decir. O sí, apenas una palabra para pedir un instante de silencio. El campesino de Florencia acaba de subir una vez más a la torre de la iglesia, la campana va a sonar. Oigámosla, por favor. Disponible en: http://www.elpais.com/articulo/opinion/mundo/injusticia/globalizada/elpepiopi/20020206elpepiopi_6/Tes/
Epistemología: la fundamentación epistemológica de las teorías http://epistemologia.zomblog.com Menú izquierdo: Vínculos Menú derecho: Publicaciones en este blog Rodolfo-J.Rodríguez-R. San José, Costa Rica Blog alternativo: Reflexiones desde mi cognoscibilidad: http://cognoscibilidad.blogspot.comE-mail: rodolfojrr@gmail.com
Desde la revolución industrial en Inglaterra que se caracterizó por la sustitución de capacidades y esfuerzos humanos por máquinas, sustitución de fuentes de energía animal por energía mecánica, incorporación de nuevas materias primas como los minerales, pero también por la separación del trabajo del hombre en trabajo manual e intelectual, en donde el obrero tuvo que adaptarse a los tiempos de la fábrica impuestos por el ritmo de las máquinas, perdiendo así el control de lo que fabricaba; la producción económica ha ido en constante avance hacia formas que permitan un mayor control sobre la producción y una mayor productividad para poder competir en el mercado.
Pero estas formas lejos de hacer que el hombre se realice en su trabajo y despliegue su creatividad y personalidad, según Braverman este "progreso del capitalismo parece ahondar solamente la brecha entre obrero y máquina y subordinar al obrero cada vez más decisivamente al imperio de la máquina"[1].
Además que al ser este sistema social capitalista quien dicta las formas de utilización de la maquinaria y de organizar el trabajo no según las necesidades humanas y objetivos generales sino según los objetivos de aquellos que controlan los procesos de trabajo, la aplicación de los métodos más avanzados de la ciencia y la tecnología producen más bien irracionalidad, paradójicamente por la racionalización, mecanización y renovación veloz de la industria y el comercio que por mantenerse en la competencia solo buscan eficiencia y mayor productividad llevando estas metas al absurdo.
Así, por ejemplo La Filosofía de la Excelencia[2] nos muestra como en las empresas más modernas triunfa el fenómeno de lo irracional, en el empleo de prácticas de quiromancia, numerología , exaltación del pensamiento positivo, etc, como estrategias para hacerle frente al caos que reina y a la competencia feroz que pone en el éxito económico la meta suprema de la sociedad a la cual se deben subordinar todas las demás necesidades y deseos de los individuos que se ven así identificados con la suerte de su empresa y envueltos en una carrera loca donde la angustia es el signo de sus vidas.
Así, en la búsqueda del control sobre la producción y el aumento de productividad aparece el taylorismo y el fordismo, que logran la producción de mercancías estandarizadas en grandes series, la reducción de los costos de fabricación y un aumento del ritmo de trabajo, pero consigue esto despojando al obrero del control sobre los modos operatorios al despojarlo de su saber profesional y fragmentar este en las fases de que se compone confinándolo a una máquina especializada y al regular mecánicamente el ritmo de trabajo de manera exterior al obrero por medio de la línea de montaje y el cronómetro, prolongando la duración efectiva de la jornada de trabajo. Consigue también un control sobre la mano de obra por medio de estos procesos mecánicos y de los supervisores que ahora vigilan a los obreros, que socava las bases de la organización obrera la cual no puede tampoco luchar contra los estímulos y ventajas salariales que ofrecen estas nuevas empresas al trabajador, pero que sin embargo no compensan su desgaste.
Pero, pese a la gran capacidad de las técnicas tayloristas para aumentar la productividad, nuevos paradigmas basados en principios diferentes se mostraron superiores a este en la búsqueda de mayor control y productividad aunque partiendo del taylorismo o gracias a sus logros.
En la década de 1990, la tecnología de la información (telecomunicaciones, computadores en red,etc) ha permitido desarrollar nuevas formas de organización del trabajo al hacer posible la flexibilización de los tipos de contrato, de la localización del trabajo y el horario de trabajo con lo que se ejercen nuevas formas de control dentro de la producción y un incremento de la productividad ahora independiente de la expansión de las horas de aportación de trabajo y centrado ya, no como el taylorismo en la producción masiva de objetos estandarizados mediante la extrema división del trabajo en tareas especializadas, sino en la calidad y la innovación tecnológica por medio de reunificación de funciones en los niveles superiores .
Este modelo de trabajo en la nueva economía basada en la información es el de una mano de obra nuclear, formada por profesionales que se basan en la información, que aunque mejor pagada y más estable, está sometida a la movilidad por la reducción del período de vida laboral en el que los profesionales son reclutados para formar parte del núcleo de la empresa, y por otra parte una mano de obra que trabaja a tiempo parcial, que puede ser contratada, despedida o externalizada según la demanda del mercado y los costes laborales y que no goza de seguridad laboral, prestaciones de jubilación o recompensas por buen desempeño.
En Japón por ejemplo las mujeres suponen dos tercios de los trabajadores de tiempo parcial y el resto lo componen los jóvenes mal preparados y los trabajadores de edad de las empresas medianas y pequeñas[3].
Así, este sistema de subempleo permitido por la tecnología informacional, aumenta la productividad también a costa de los trabajadores ya que las ventajas están en que la empresa se ahorra los riesgos de producir más de lo que la demanda exige al comprar a los contratistas sólo lo necesario, sustituye puestos de trabajo de manera más fácil para cumplir con las nuevas exigencias tecnológicas, y las instalaciones productivas son usadas de un modo más compacto, intensivo y prolongado lo que ahorra costos de mantenimiento[4].
En cuanto a los trabajadores, podemos decir que el tipo de puestos laborales cambia en cantidad, en calidad y en cuanto a la naturaleza del trabajo que se realiza.
Así, correspondiendo a la afirmación de Braverman de que "cada adelanto en la productividad reduce el número de obreros verdaderamente productivos"[5] Beck[6] nos dice que la gran cantidad de trabajadores poco cualificados o sin cualificación es sustituida por una reducida cantidad de trabajadores de automatización profesionalizados (ejecutivos, profesionales y técnicos), que según Castells[7] son los que toman las decisiones en virtud de la información que han almacenado en sus computadores y de los cuales se exige según él que sean autónomos, preparados y capaces para programar y decidir secuencias enteras del trabajo a mayor difusión de esa tecnología de la información.
Mientras las tareas repetitivas de rutina tenderían a desaparecer al ser precodificadas y programadas para su ejecución por máquinas. El trabajo de los operadores consistiría entonces en alimentación de material a la máquina, patrullaje e inspección y según Braverman[8] en una mayor reducción de la actividad de atención, juicio, decisión, acción, a niveles más altos de mecanización.
Lo que significa que están desapareciendo muchos puestos de trabajo por la automatización tanto en la fabricación como en los servicios. Mientras el trabajo degradado que se concentra en actividades poco cualificadas y mal remuneradas, así como en el trabajo temporal o los servicios diversos está siendo ocupado por mujeres, minorías étnicas, inmigrantes y jóvenes en los países más desarrollados, o como en Estados Unidos por ejemplo se pueden ubicar trabajadores muy cualificados y ejecutivos informatizados en las fábricas de ese país mientras en el exterior mantienen en talleres explotadores a trabajadores poco cualificados y mal pagados.
Este sistema en donde la información es un componente fundamental para el funcionamiento de la economía, se orienta entonces hacia una estructura de empleo que se caracteriza por el aumento de la industria y los servicios en detrimento de la agricultura, que no implica que la mayoría de los trabajos estén orientados al procesamiento de información, aunque si se pueden ver tasas muy altas como en Estados Unidos.
A este respecto Castells[9] se muestra optimista y dice que los trabajos tradicionales que desaparecen al igual que los agrícolas pueden ser sustituidos por los nuevos trabajos que se crean en la industria de alta tecnología y los servicios, pero lo que Beck[10] observa es que en este sistema el subempleo es integrado como síntesis entre la plena ocupación y el paro en el sistema ocupacional, con lo que el problema del desempleo no se resuelve sino que se presenta de forma diferente, afectando también a las instituciones educativas que ya no pueden asegurar completamente el paso a la vida laboral.
Por otra parte las compañías multinacionales, el comercio y la tecnología de la información posibilitan los vínculos entre la mano de obra de distintos países que según Castells[11] aunque tienen salarios y protecciones diferentes son cada vez más parecidas en cuanto a cualificación y tecnología, sufriendo así las economías de los países subdesarrollados las cargas y recibiendo ayudas determinadas por las economías dominantes.
La anterior caracterización de la mano obrera en este nuevo tipo de sociedad nos ayuda a entender la afirmación de Touraine[12] de que la clase obrera ya no es un actor histórico privilegiado y que las luchas de los sindicatos se hallan más a un nivel institucional resolviendo problemas que se refieren a la organización de la producción que poniendo en cuestión el poder social aunque los nuevos conflictos sociales se sitúen en el centro del sistema de producción. Además, como afirma Castells[13] los nuevos trabajadores flexibles son muy vulnerables ya que además de no tener garantías sobre su estabilidad laboral y vivir en continua angustia por la competencia y por resultar los más rentables, se han convertido en individuos aislados subcontratados en una red flexible y los sindicatos no han sido capaces de representar a los nuevos trabajadores ni de actuar en los nuevos lugares de trabajo.
Por esto la desaparición de estas formas de oposición no son el resultado de la resolución de los problemas entre el capital y el trabajo, sino que más bien es el grado tan alto de dominación del aparato tecnológico lo que vela las contradicciones y la explotación manipulando a los individuos en tres frentes según Touraine[14]:
-La integración social, se acabaron las alternativas de vida, o se integra al mercado laboral mediante el estudio de una profesión, con más posibilidades en las científicas y tecnológicas, o el individuo es excluido socialmente y sin posibilidades de subsistencia material;
-Manipulación cultural, a través de la educación y los medios de comunicación se moldean las necesidades y las actitudes de acuerdo a la oferta de productos de las grandes empresas, para hacer que los individuos se sientan satisfechos con las posibilidades siempre limitadas del mercado y siempre quieran más de lo mismo, lo que es necesario debido a la gran productividad ofrecida por los modernos sistemas de trabajo;
-El dominio de las grandes organizaciones políticas y económicas sobre esta sociedad, que hacen aparecer las formas de organizar el trabajo como producto de la tecnología y los avances científicos, mientras como afirma Piore y Sabel[15] las posibilidades tecnológicas que se llevan a la práctica dependen de la distribución de poder y riqueza, los que controlan los recursos y los rendimientos de la inversión eligen la más favorable a sus intereses, así la sociedad se orienta hacia el control político de su funcionamiento interno y de su entorno.
Características que se encuentran tanto en sociedades capitalistas como socialistas, al convertirse ambas en sociedades donde la información y la tecnología están en el centro de la organización de los sistemas productivos.
Así, en esta sociedad el hombre sigue alienado, que es la nueva forma de llamar a la explotación porque persiste la apropiación privada por la clase dominante y los cambios que suceden en esta sociedad no son controlados por la colectividad. A la vez que se seduce a los individuos con los avances tecnológicos y la ilusión de ser la meta a la que siempre quiso llegar la sociedad al alcanzar el máximo control sobre la producción, ya que desde un pequeño computador puedo saber todo lo que necesito y a la vez manejar datos y ejecutar procesos . Se los seduce también con estrategias como la de hacerle creer a los trabajadores que ellos participan de la organización de la empresa o al hacer coincidir los intereses de los individuos con los intereses de la empresa, por lo tanto esta sociedad también manipula, y al manipular integra.
El paradigma de la producción artesanal como contrapuesto al de producción en serie que cristalizó con el modelo japonés ohno[16] de especialización flexible, consistente en la producción a partir del pedido de series cortas de productos diversificados, sin desperdicios, sin inventarios, con una innovación permanente a través del trabajo cualificado de obreros que trabajan en equipos, aunque con una vigilancia muy grande, aparece como una alternativa, que aunque no socava las bases del sistema capitalista, ni promete romper con la alienación del hombre, hace posible imaginar formas distintas de producción a las predominantes en Estados Unidos y Europa y ofrece resultados muy buenos por lo que sería importante investigar más para ver si en realidad sí se separa de los modelos occidentales o por el contrario implica mayores controles sobre la mano de obra y mayor separación de las habilidades entre los trabajadores, así como para ver sus potencialidades, ya que más alternativas a las que nos ofrece la sociedad del riesgo no se ven claras en las lecturas de estos importantes autores a no ser la oposición desde los jóvenes y la universidad que plantea Touraine[17], que en sociedades como la nuestra se ve como una opción ingenua al estar estos dos actores tan integrados al sistema productivo como los otros.
RENATA MORENO.
[1] BRAVERMAN,Harry. Trabajo y capital monopolista:la degradación del trabajo en el sigloXX. México: Editorial Nuestro Tiempo. 1983.
[2] AUBERT, Nicole, DE GAULEJAC Vincent. Cap.III y IV. El coste de la Excelencia ¿del caos a la lógica o de la lógica al caos?. Barcelona. Editorial Paidos. 1992.
[3] CASTELLS,Manuel.La era de la información:economía, sociedad y cultura. La sociedad red. México:sigloXXI editores. 1996
[4] BECK, Ulrich. La sociedad del riesgo:hacia una nueva modernidad. Barcelona:Editorial Paidós. 1986.
[5] BRAVERMAN, Harry. op cit.
[6] op.cit.
[7] op.cit.
[8] op.cit.
[9] op.cit.
[10] op.cit.
[11] op.cit
[12] TOURAINE, Alain. La sociedad post-industrial. Barcelona: editorial Ariel. 1973.
[13] op.cit.
[14] op.cit.
[15] SABEL; Charles. PIORE; Michael. Cap.I y II. La segunda ruptura industrial. Madrid: Alianza Universidad. 1994.
[16] CORIAT. Benjamín. Pensar al revés: trabajo y organización en la empresa japonesa. México: Siglo XXI Editores. 1991.