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13 de Abril, 2008

Capitalismo de pánico

Por Episteme - 13 de Abril, 2008, 17:10, Categoría: Crisis financiera

Capitalismo de pánico

¿Quién puede aún dudarlo? La crisis que está contagiando al resto del mundo es ya "la más dolorosa desde el final de la Segunda Guerra Mundial". No lo afirma cualquiera, sino el propio Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal estadounidense (1). Dos cifras bastan para dar una idea de ese "dolor": En sólo sesenta días, las mil principales empresas del planeta han perdido 158.000 millones de euros, es decir, más que el Producto Interior Bruto (PIB) anual de países como la República Checa o Colombia. Y el valor bursátil de esas mismas mil grandes corporaciones, en los últimos ocho meses, ha disminuido en unos tres billones de euros, o sea más que la suma de los PIB anuales de Alemania y Brasil (2).

España no está a salvo. La crisis de los sectores ligados al "ladrillo" (léase, p. 3, el artículo de Aleksandro Palomo Garrido) empieza a trasladarse a las entidades financieras. Según el Banco de España, al cierre de 2007, las Cajas de Ahorro acumulan ya 1.600 millones de euros en créditos dudosos concedidos a constructoras e inmobiliarias.

Y todo parece acelerarse. El verano pasado, cuando estalló la burbuja de las hipotecas basura, la Reserva Federal estimaba
que las pérdidas de los bancos se elevarían a unos 100.000 millones de euros. Hoy se calcula que se sitúan entre 200.000 y 300.000 millones aunque diversos analistas consideran que alcanzan, en realidad, los 600.000 millones. Y algunos expertos hasta sostienen que el volumen real de las pérdidas no es inferior a los dos billones de euros... (3).

Tan dispares apreciaciones -¡del uno al veinte!- de la verdadera dimensión de la crisis, contribuyen a agravarla. Traducen nerviosismo, ignorancia. Nadie parece saber nada, lo cual enloquece más al sistema. Y deja perplejos a los ciudadanos.
Algunos analistas señalan lo siguiente: comparadas con un presupuesto familiar ordinario, las cifras citadas pueden parecer oceánicas y demenciales. Sin embargo, referidas a la vida ordinaria de la Bolsa, son por así decirlo normales y banales. Por ejemplo, si tomamos la cifra más generalmente admitida de 300.000 millones de euros de pérdidas, y si la comparamos con el volumen del mercado financiero, representa apenas una caída del 1% del mercado de acciones estadounidense (4). Algo que se produce habitualmente en Wall Street. Sin que nadie se preocupe. Y que banqueros y agentes de bolsa absorben de modo rutinario.

¿Por qué entonces ese granito de arena ha podido engendrar semejante crisis? Porque ha habido tanta especulación y tanto engaño, que ahora domina la desconfianza. Se extienden como regueros de pólvora los rumores. Y toca el sálvese quien pueda. Lo cual no impide, en medio de lo que empieza a parecer un naufragio, que los carroñeros financieros sigan al acecho. Conducidos por su instinto depredador, sin importarles el destino de un sistema que se tambalea. Ellos son los culpables de la espectacular caída de Bear Stearns, el quinto banco de inversión del mundo.

Detalladamente, el New York Times (5) ha relatado cómo una jauría de especuladores que el diario califica de "Gang de Wall
Street" y del cual formaban parte "algunas de las personas más poderosas de Wall Street y de Washington", organizó, en apenas tres días, la caída de Bear Stearns. Y, con la complicidad de la Reserva Federal, favoreció su compra -que el periódico llama "latrocinio"- en favor de JPMorgan Chase.

Metódicamente, desde la sede de este banco se lanzó una campaña de rumores, insistiendo en una pretendida falta de liquidez
de Bear Stearns. Con llamadas telefónicas personales a grandes inversores, aterrorizándoles y empujándoles a retirar de inmediato sus fondos. En menos de cien horas, el precio de la acción se hundió de 70 a 2 dólares. El presidente de Bear Stearns, Alan Schwartz trató de lanzar una contraofensiva, demostrando, con documentos y pruebas, la falsedad de los rumores. No lo consiguió.

El propio Secretario del Tesoro (equivalente a ministro de Finanzas), Henry Paulson Jr, ex director ejecutivo del banco Goldman Sachs y que algunos sospechan que forma parte de la conspiración, intervino cerca del presidente de Bear Streans para darle el golpe de gracia. Dice el New York Times : "Le puso el cañón de la pistola en la sien: "o aceptas un acuerdo con JPMorgan, o abrimos expediente de bancarrota".

Da pánico. Al borde del volcán, estos especuladores aún aprovechan la inquietud reinante para obtener ganancias, a costa de quien sea. Encarnan la versión más infernal del capitalismo. Y lo peor es que hacen escuela. Ahora, muchos quieren cometer el mismo crimen: conseguir que el valor de un establecimiento bancario, en sólo tres días, se divida por 15. Y pueda ser adquirido a precio de ganga.

Desde entonces, a base de campañas de rumores, el valor del banco hipotecario Halifax Bank of Scotland (HBOS), por ejemplo, se ha desplomado un 18%. El del Lehman Brothers ha perdido un 20%. Y Union des Banques Suisses (UBS), atacado también por la especulación, ha tenido que desmentir que esté a punto de ser comprado por el Crédit Suisse.

Los especuladores saben que arriesgan poco. Están ahora seguros -es la otra lección del asunto Bear Streans- de que, en caso de dificultad, los Estados intervendrán. Porque los Gobiernos le tienen pánico a la posibilidad de que el derrumbe de un banco, por efecto dominó, sea capaz de hundir el sistema.

Hace unas semanas, renegando de su fe absoluta en el mercado, el Gobierno británico se vio obligado a nacionalizar el banco Northern Rock. Y en muchos países de sesgo neoliberal, donde no se ha cesado de repetir el sagrado mandamiento neocon según el cual "aún hay demasiado intervencionismo del Estado", hemos asistido a una multiplicación de intervenciones estatales: paquetes de medidas fiscales, reducción de tipos de interés, inyecciones de liquidez, y hasta nacionalizaciones. Medidas ruidosamente aprobadas ahora por los críticos de antaño. Y todas ellas -suprema inmoralidad- financiadas por los contribuyentes.

De nuevo se socializan hoy o se mutualizan las pérdidas, mientras ayer se privatizaban las ganancias y los beneficios. Y una vez más queda demostrado que el mercado, por sí solo, es incapaz de autorregularse. ¿Qué espera el Estado para poner límites por fin a este capitalismo de pánico?

Notas:
(1) Financial Times , Londres, 17 de marzo de 2008.
(2) L'Expansion , París, marzo de 2008.
(3) Ibid.
(4) Jacques Cremer y Christian Gollier, "La faute à l'incertitude", Les Échos , París, 20 de marzo de 2008.
(5) International Herald Tribune , 19 de marzo de 2008.

Disponible en:
http://www.monde-diplomatique.es/

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La guerra de los tres billones de dólares

Por Episteme - 13 de Abril, 2008, 16:52, Categoría: Economistas

La guerra de los tres billones de dólares

JOSEPH E. STIGLITZ 13/03/2008


El 20 de marzo se cumple el quinto aniversario de la invasión de Irak por parte de tropas dirigidas por Estados Unidos, y es un buen momento para revisar lo que ha ocurrido hasta ahora. En nuestro libro "The three trillion dollar war", la profesora de Harvard Linda Bilmes y yo sugerimos que el coste de la guerra para EE UU asciende, según cálculos conservadores, a tres billones de dólares (1,95 billones de euros), más otros tres billones a cargo del resto del mundo; una cantidad muy superior a los cálculos que hizo el Gobierno antes de iniciar el conflicto. El equipo de Bush no sólo engañó al mundo sobre los posibles costes de la guerra, sino que además ha tratado de seguir ocultándolos a medida que la guerra se desarrollaba.

No debe sorprender a nadie. Al fin y al cabo, el Gobierno de Bush mintió sobre todo lo demás, desde las armas de destrucción masiva de Sadam Husein hasta sus supuestos vínculos con Al Qaeda. La verdad es que Irak no fue ningún semillero de terroristas hasta después de la invasión.

El Gobierno de Bush dijo que la guerra iba a costar 50.000 millones de dólares; Estados Unidos gasta hoy en Irak esa cantidad cada tres meses. Para situar esa cifra en su contexto: con la sexta parte del coste de la guerra, EE UU podría asegurar la base de su sistema de pensiones durante más de medio siglo, sin necesidad de recortar prestaciones ni elevar cotizaciones.

Además, el Gobierno de Bush recortó los impuestos a los ricos al mismo tiempo que iba a la guerra, a pesar de que tenía un déficit presupuestario. Como consecuencia, ha tenido que utilizar ese déficit -en gran parte, financiado por países extranjeros- para pagar el conflicto. Ésta es la primera guerra en la historia de Estados Unidos que no ha pedido algún sacrificio a los ciudadanos mediante la subida de impuestos; se está haciendo recaer todo el coste sobre futuras generaciones. Si las cosas no cambian, la deuda nacional estadounidense -que era de 5,7 billones de dólares cuando Bush llegó a la presidencia- será 2 billones mayor debido a la guerra (además del aumento de 800.000 millones con Bush antes de la guerra).

¿Ha sido incompetencia o falta de honradez? Casi con seguridad, las dos cosas. La contabilidad en efectivo ha permitido que el Gobierno de Bush se centrara en los costes actuales, no en los futuros, entre ellos los gastos de discapacidad y atención sanitaria para los veteranos que regresan. El Gobierno tardó varios años en encargar los vehículos acorazados especiales que habrían podido salvar la vida de muchos muertos por bombas en las cunetas. Como no se ha querido volver a implantar el reclutamiento obligatorio, y es difícil encontrar a gente dispuesta a ir auna guerra impopular, los soldados han tenido que llevar a cabo dos, tres y hasta cuatro turnos llenos de tensión destinados en Irak.

El Gobierno de Bush ha intentado ocultar los costes de la guerra a la opinión pública estadounidense. Los grupos de veteranos han alegado la ley de Libertad de Acceso a la Información para averiguar el número total de heridos, 15 veces el de fallecidos. Ya hay 52.000 veteranos a quienes se ha diagnosticado síndrome de estrés postraumático. Se calcula que el Estado tendrá que pagar pensión de discapacidad al 40% de los 1.650.000 soldados desplegados. Y, por supuesto, la sangría persistirá mientras dure la guerra, con unas facturas de sanidad y discapacidad que ascenderán a más de 600.000 millones de dólares, en cifras de hoy en día.

La ideología y la codicia también han contribuido a aumentar los costes de la guerra. Estados Unidos ha recurrido a contratistas privados, que no han sido baratos. Un guardia de Blackwater Security puede costar más de 1.000 dólares diarios, sin incluir los seguros de vida y discapacidad, y el que paga es el Gobierno. Cuando los índices de paro en Irak llegaron hasta el 60%, habría tenido sentido contratar a iraquíes; pero los contratistas prefirieron importar mano de obra barata de Nepal, Filipinas y otros países.

La guerra no ha tenido más que dos vencedores: las compañías petrolíferas y los contratistas de defensa. El precio de las acciones de Halliburton, la compañía petrolífera del vicepresidente Dick Cheney, se ha disparado. Sin embargo, el Gobierno, al mismo tiempo que ha ido utilizando cada vez más contratistas, les ha supervisado cada vez menos.

El mayor precio de esta guerra tan mal gestionada lo ha pagado Irak. La mitad de los médicos iraquíes han muerto o se han ido del país, el paro es del 25% y, cinco años después del comienzo de la guerra, Bagdad sigue teniendo menos de ocho horas de electricidad al día. De la población total de Irak, unos 28 millones, cuatro millones viven desplazados y dos millones han huido del país.

Las miles de muertes violentas han acostumbrado a la mayoría de los occidentales a la situación: ya casi no es noticia la explosión de una bomba que mata a 25 personas. Pero los estudios estadísticos sobre el número de muertes antes y después de la invasión dejan clara, en parte, la triste realidad. Las muertes en Irak han aumentado, desde unas 450.000 en los primeros 40 meses de la guerra (150.000 de ellas, muertes violentas), hasta un total de 600.000 en la actualidad.

Con tanto sufrimiento de tanta gente en Irak, puede parecer cruel hablar del coste económico. Y puede parecer egocéntrico hablar del coste económico para Estados Unidos, que emprendió esta guerra violando las leyes internacionales. Pero esos costes económicos son inmensos, y van mucho más allá de los desembolsos presupuestarios. Pronto intentaré explicar de qué forma ha contribuido la guerra a las actuales penalidades económicas de EE UU.

A los estadounidenses nos gusta decir que no existe la comida gratis. Tampoco existe una guerra gratis. Estados Unidos y el mundo seguirán pagando el precio de Irak durante muchos años.

Joseph E. Stiglitz, premio Nobel de Economía en 2001, es catedrático de la Universidad de Columbia y coautor, con Linda Bilmes, de The three trillion dollar war: the true costs of the Iraq conflict.  Project Syndicate, 2008.

Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia

Disponible en:
http://www.elpais.com/articulo/opinion/guerra/billones/dolares/elpepiopi/20080313elpepiopi_4/Tes

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Los TLC sirven para dividir a América Latina

Por Episteme - 13 de Abril, 2008, 16:18, Categoría: Economistas

Los TLC sirven para dividir a América Latina: Stiglitz
17-12-07. Quito, Ecuador



El premio Nobel Joseph Stiglitz aseguró que no existe negociación en los tratados de libre comercio con EU, sino una imposición de "contratos" elaborados de manera unilateral.




La crisis del modelo económico ortodoxo afecta en especial a los pobres y los tratados de libre comercio son impulsados por Washington para dividir a América Latina y destruir el multilateralismo, destacó el premio Nobel Joseph Stiglitz a su paso por Ecuador, donde asesora al gobierno.




Durante un encuentro organizado por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales y la Secretaría Nacional de Planificación de este país, el economista estadunidense señaló que con la globalización, el sistema neoliberal y los acuerdos comerciales bilaterales actualmente hay muchos más pobres que hace siete años.


El ingreso medio en los países en desarrollo es menor que hace tres décadas, agregó Stiglitz, quien entre 1997 y 2000 fue economista jefe del Banco Mundial y se alzó en 2001 con el premio Nobel de Economía.

Conocido por sus críticas a las instituciones financieras multilaterales y especialmente al Fondo Monetario Internacional (FMI), el experto afirmó que en la década de los 90 le hicieron creer a la gente que el "fundamentalismo del mercado" iba a solucionar todos los problemas económicos y sociales.

Las crisis del modelo ortodoxo golpearon sobre todo a los más pobres y a las clases medias, dijo, y citó como ejemplo la explosión de la "burbuja" inmobiliaria en Estado Unidos, como consecuencia de la expansión descontrolada y la especulación con hipotecas de alto riesgo.

Quienes más pierden son los que se quedan sin la posibilidad de acceder a una vivienda, no las instituciones de crédito, señaló Stiglitz.

La globalización ha sido diseñada para promover mayores ganancias del sistema financiero y para que haya una mayor transferencia de dinero desde los países en desarrollo a los industrializados, aseguró el economista.

El "mercado capitalista es un fraude" y es necesario que exista "un equilibrio entre el Estado y el mercado, porque en caso contrario se producen distorsiones" que generalmente afectan a los países en desarrollo y a los sectores más pobres, indicó Stiglitz.

La globalización profundiza la desigualdad en el mundo, y particularmente en los países de América Latina, porque produjo una liberalización del capital en lugar del empleo, argumentó.

Stiglitz expresó su preocupación por la ausencia de procesos de discusión democrática, o entidades que la promuevan, para cuestionar el modelo globalizador. "Como se sabe, el FMI y el Banco Mundial son contrarios a cualquier proceso democrático" interno y tampoco promueven la discusión hacia fuera, señaló.

La desigualdad también se alimenta con los tratados de libre comercio, a los que caracterizó como una herramienta utilizada por Estados Unidos para "dividir a los países subdesarrollados, destruir el multilateralismo e imponer sus industrias", como ocurre en el caso de las patentes medicinales.

Washington, aseguró Stiglitz, busca fortalecer su proyecto económico y político. Por lo tanto no existe negociación en los tratados de libre comercio, sino una imposición de "contratos" elaborados de manera unilateral.

Si Ecuador u otros países en desarrollo redactaran un tratado de acuerdo a sus intereses, seguramente ese texto no sería aceptado por el gobierno estadunidense, indicó el economista.

Como ejemplo, Stiglitz mencionó que una de las cláusulas podría establecer que, mientras Estados Unidos no elimine los subsidios a sus productos, Ecuador mantendría altos aranceles a todas las importaciones de ese país que planteen una competencia desleal a los ecuatorianos. Esto no sería aceptado, indicó.

Sin embargo, los países en desarrollo deben preparase para obtener de la globalización todas las ventajas posibles, aconsejó.

"El mundo es injusto y está ahí, pero no podemos sentarnos a llorar y esperar que esto cambie. Hay que sacar las ventajas que se puedan, como lo han hecho China e India, que son las naciones que más han crecido en los últimos años", aseguró.

Stiglitz señaló que la Organización Mundial del Comercio establece que los bancos nacionales y extranjeros tienen la obligación de ofrecer cierto porcentaje de créditos con bajas tasas de internes a los sectores sociales vulnerables.

"Esto es algo que los gobiernos deben exigir y controlar su cumplimiento por parte de los bancos, para que esos fondos vayan a quienes realmente los necesitan y, sobre todo, que se destinen a créditos para la producción y no para el consumo", afirmó.

Asimismo, consideró fundamental una mayor solidaridad entre los países del Sur para enfrentar en forma conjunta la globalización.

Stiglitz destacó que los estados no deben renunciar a la planificación económica y, en este sentido, elogió el nuevo Plan Nacional de Desarrollo de Ecuador, que contó con su participación como asesor.

Por su parte, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, aseguró que es reconfortante que un premio Nobel de Economía, de nacionalidad estadounidense, coincidiera con algunas ideas que se venían debatiendo en el país y que eran atacadas por economistas, políticos de derecha y sectores empresariales defensores del modelo neoliberal.

"Podemos aceptar que Estados Unidos defienda sus intereses, pero lo que es inaceptable es que exista gente en Ecuador que se dedique a trabajar a favor de esos intereses en lugar de defender los intereses ecuatorianos", afirmó.

Al asumir la presidencia en enero, Correa definió a su gobierno como "bolivariano", reivindicó el "socialismo del siglo XXI" e instó a los países de la región a unirse para reestructurar la deuda pública.

Correa también postuló la supresión de la autonomía de los bancos centrales, que muchas veces "responden a los intereses del sector financiero y de organismos como el FMI o el Banco Mundial".

El presidente ecuatoriano dijo que no tenía expectativas respecto de una globalización más justa en el futuro, si no existe una modificación de las relaciones de poder.

"El problema no es sólo económico, sino político, ya que no existe voluntad en los centros de poder del mundo para cambiar su curso", indicó.

Correa destacó que "lo que más indigna" es que se mantienen las enormes desigualdades no por falta de recursos sino por ausencia de voluntad política.

América Latina, dijo, es la región más desigual, "donde podemos tener personas muchísimo más ricas que en los países desarrollados y gente más pobre que en África. Para vencer la desigualdad es fundamental ir hacia la integración".

Un paso muy importante es la constitución del Banco del Sur, que permitirá que las reservas de los países de la región dejen de financiar a las naciones ricas.


fuente: La Jornada
Disponible en: http://www.bilaterals.org/article.php3?id_article=10729

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Tercera Vía

Por Episteme - 13 de Abril, 2008, 16:13, Categoría: Economistas

Joseph Stiglitz afirma que hay una tercera vía


Joseph Stiglitz, profesor de la Universidad de Columbia, recibió, el pasado 9 de octubre, junto a sus colegas George Akerlof de la Universidad de Berkeley y Michael Spence de Standford, el Premio Nobel de Economía, por su análisis del funcionamiento de los mercados cuando unas personas sabén más que otras (asimetría de la información ).


El análisis de Stiglitz demuestra que la asimetría de la información es importantísima para permitir la comprensión de fenómenos de mercado como el desempleo y la falta de crédito. Si bien se desempeñó como economista jefe del Banco Mundial hasta hace pocos años, Stigltz es, hoy en día, uno de mayores criticos del F.M.I. y sus políticas económicas.

A su paso por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, en noviembre último (antes de la debacle argentina), Stiglitz dictó una conferencia dónde repasó la historia de las reformas económicas en América Latina, sus pros y sus contras, como también la perpectiva hacia el futuro, el rol del F.M.I y una manera alternativa de pensar la politica económica.

En el siguiente artículo remarcaremos los puntos más importantes citados por el flamante Nobel en Economía. Con respecto a las reformas, Stiglitz reconoce que hubo un periodo muy activo de reformas que comenzó a fines de los '80 y principios de los '90 que tuvo un principio de éxito. En cierto sentido, hubo 7 años de crecimiento muy sólido debido al entusiasmo generado por dicho proceso.

Luego hizo hincapie en las consecuencias de las mismas: " Esos 7 años de abundancia fueron seguidos por 4 o 5 años de penurias. El crecimiento, no sólo no fue sostenido, sino que tampoco fue equitativo", declara.

Tambien agregó " Gran parte de los beneficios del crecimiento fueron para los estratos superiores y en los inferiores había estancamiento ".

Hay personas que dicen "bueno el problema no fue inherente. Fue simplemente mala suerte, porque quién podría haber predicho que el mundo iba a atravesar una crisis financiera como la asiática del '97 y después la gran crisis financiera mundial del '98".

¿Quién podría haber predicho que un problema en Rusia a miles de Km. de distancia hubiera tenido los tics, las repercusiones que tuvo en la Argentina?

Después de todo, los problemas de Rusia tuvieron que ver con una transición que no tuvo éxito hacia una economía de mercado. Fue una transición guiada por las instituciones internacionales, pero que al cabo de una década, dejaron a Rusia 40% más pobre de lo que era al comenzar el proceso.

" Creo que hubo problemas inherentes - dijo Stiglitz - en las reformas en la primera parte de la década. En cierto sentido, hasta el crecimiento fue un poco engañoso. Cuando una economía tiene un período prolongado de estancamiento, declinación o recesión, el periodo inmediatamente posterior, registra un alto crecimiento y esto ocurre después de toda recesión "

La desigualdad que marcó el proceso de reforma económica ha sido aún más devastadora. No se trata solamente del fracaso de la economía en cascada, ni tampoco de que los beneficios no han llegado a los pobres. De hecho, los pobres en muchos de los países se han ido desmejorando y el ejemplo contundente es México que ha podido, pese a la crisis tequila, restaurar el crecimiento. Pero ese crecimiento ha sido casi enteramente para beneficio del 30% superior de la sociedad, mientras que el 30% inferior ha sufrido una declinación en sus ingresos. "

"En parte, esto se debe - asegura Stiglitz - al proceso de reforma que consiguió dos cosas: abrió los mercados particulares, pero sin redes de seguridad, expusiendo así a los pobres y a la franja inferior de la sociedad a mayores riesgos ".

" Las reformas, en realidad, han afectado negativamente la posición de negociación de los trabajadores. Porque las reformas han abierto mercados de capitales y de hecho, si se crean impuestos, los capitales dicen "nosotros nos vamos". Pero los trabajadores no están en la misma posición. Por lo menos los trabajadores no calificados. Entonces la posición de negociación de los trabajadores con respecto al capital ha cambiado enormemente y por lo tanto, no sorprende que el resultado sea tal que la distribución de ingresos haya cambiado adversamente en contra de los intereses de los trabajadores, particularmente la de los no calificados".


Hoy, en toda América Latina, las personas se preguntan: ¿Qué falló en América Latina, la reforma o la globalización?

" Yo creo que la diferencia entre estas dos preguntas, en cierto sentido, es equívoca, porque en alguna parte de la reforma se abrió los países a la globalización y la globalización trajo, no solo desigualdades, sino también inestabilidad. Inestabilidad que se refleja en los flujos de capitales que marcaron el final de los '80. Y ahora una nueva inestabilidad generada por el ralentamiento económico mundial (debido en parte al mal manejo de la política económica en los EE.UU) ".

Stiglitz remarca que el problema de la reforma fue su concepción por parte de intereses ideológicos. " El problema, creo yo, no fue que las reformas en particular no fueron deseables, sino el hecho de que el proceso de reforma en sí se concentró demasiado en la ideología, en un conjunto particular de ideas que no estaban basadas en una sólida economía, sino en una combinación de intereses ideológicos. Y las consecuencias de esta perspectiva ideológica fueron que las reformas carecieron de un sentido de equilibrio y también, a menudo, de sensibilidad ante la situación que se vivía ".

Con esto se refiere, en particular, a un conjunto de ideas conocidas como "fundamentalismo de mercado". Es decir, una excesiva creencia en los libres mercados.

" Yo creo que los mercados son de extrema importancia y que son la clave para el éxito, pero siempre he sostenido que los mercados tienen que trabajar muy estrechamente con el gobierno, es la asociación de los dos  - la complementariedad - lo que hace falta ".


Los fundamentalistas de mercado creyeron que los mercados libres, de por sí garantizarían, no solamente, resultados eficientes sino también resultados de justicia social. Que algunos procesos de la economía de infiltración iban a ponerse en juego y que todo lo que se precisaba era el crecimiento y que este crecimiento en el futuro iba a beneficiar a toda la sociedad. Uno de los aspectos claves aquí, corresponde a una de las ideas más antiguas e importante de la economía: la mano invisible de Adam Smith.

" Este principio sostiene que el mercado libre de por sí, como si fuera una mano invisible, lidera la economía y la lleva hacia una asignación más eficiente de recursos. El trabajo que hemos realizado en economía de la información, sugiere que uno no puede ver la mano invisible. Una de las razones por las cuales esa mano es invisible es porque no existe, no está ahí. O, en el mejor de los casos, es una mano que sufre de cierto temblor ".

La paradoja del rol del F.M.I.
Dicha institución fue creada para cumplir ciertos objetivos entre los cuales se encontraban: poner presión sobre las economías para que lograran el pleno empleo y para proporcionar fondos. "¿Por qué era importante? -cuestiona Stiglitz - Porque había una necesidad mundial: mantener la fortaleza en cada economía. Y algo muy interesante, no siempre sabido, es el primer ejemplo de condicionalidad.

Donde a un país se le decía básicamente: " no va a recibir ningun préstamo a no ser que haga tal y tal cosa". El caso de Bélgica por ejemplo, donde el Banco Central era demasiado restrictivo, dijeron: "a no ser que Uds. tengan un Banco Central más expansionado no van a lograr fondos". Bueno, hoy el mundo es bastante distinto, el foco de las instituciones económicas internacionales, particularmente el FMI, trataron de cambiar, de expandir la economía a tomar políticas contraccionista ".

Subyaciendo el problema del desempleo, el racionamiento del crédito y otros fenómenos claves de la economía, están las asimetrías de la información: personas distintas saben cosas distintas. El prestatario sabe más sobre su posibilidad de devolver el dinero que el prestador. El trabajador conoce mejor sus habilidades y cuanto se esfuerza, que el empleador.

" La asimetría de la información predomina en nuestra economía y a menudo, gran parte de lo que sucede en las economías es un intento para generar asimetrías o para reducirlas. Pero solamente cuando la persona no se contacta con las demás, surge la asimetría de la información. Entonces, en cierto sentido, el marco intelectual, los modelos utilizados, excluían por suposición todos los problemas claves de la economía y por su puesto, si excluimos los problemas claves, los mercados funcionan muy bien y esto fue la estrategia de investigación que se llevó a cabo en muchas universidades. El problema surge cuando los formuladores de políticas comienzan a jugar con los modelos. Las instituciones económicas internacionales tratan de implementar y de imponer estas políticas a los países en desarrollo ".

Rematando finalmente contra el F.M.I: " EE.UU. es un país afortunado porque - digo EE.UU. e incluyo a los países que no están en consulta permanente con el FMI-, que no tienen que darle tanta atención a lo que dice. Desgraciadamente la mayoría de los países en desarrollo no se encuentran en esta situación y ahí es donde los modelos equivocados y la economía equivocada tienen graves consecuencias ".

"Bolivia fue uno de los estudiantes estrella del FMI, había hecho todo bien, había tenido hiperinflación y la bajó. Realizó las privatizaciones, los fondos de jubilación; hizo todo lo que le decían con mucha penuria, con la gente más pobre. Pasaron 16 años y dicen ya con la paciencia gastada: ¿cuándo podemos crecer, que pruebas tenemos de que su teoría fue correcta, que ejemplos tenemos?. Digamos, podemos ver a la Argentina, pero a la Argentina no le va tan bien "
(esta conferencia se realizó durante los primeros días de noviembre de 2001).


El resultado es que, en todo el mundo, los problemas se están tornando cada vez más serios a medida que el ralentamiento mundial por debilidades en EE.UU., debilidades en Japón y en Europa con casos de bancos centrales independientes que solo se centran en la inflación y un camino de estabilidad que no deja lugar a la situación fiscal, generan un crecimiento lento. Entonces ahora la falta de crecimiento se convirtió en recesión.

Pero el problema, la pregunta que todos se hacen es la siguiente:
¿cuándo logramos crecimiento económico, cuando cosechamos los beneficios?, ¿qué es lo que tenemos que hacer ahora?

Finalmente Stiglitz menciona cinco temas que representan una manera alternativa de pensar la política económica:

" En primer lugar tiene que ver con los orígenes del FMI y la economía keynesiana. Y es que lo más importante en cualquier economía es mantener una macroeconomía fuerte. Y es la responsabilidad central del gobierno. Los mercados de por sí, no mantienen el pleno empleo. Esto es una idea que tendría que haberse adoptado, un punto que también suscitó Keynes en los años '30 ".

" Todo el mundo acuerda con que hay necesidad de estímulos, de que hay necesidad de cortar el déficit y los gastos. EE.UU. rechazó la noción de enmienda para un presupuesto equilibrado. La administración Bush dice "está bien tener déficit, no solo en la seguridad social, sino también tener un déficit en términos absolutos, es bueno tener este tipo de política estimulativa" y entonces la gente me pregunta: ¿Por qué un país desarrollado como los EE.UU. considera que esto es bueno y para los países en desarrollo es inaceptable? Yo creo que no hay una buena respuesta para esto, creo que tenemos que seguir haciéndonos esta pregunta: ¿por qué existe este tipo de hipocresía? ".

La segunda observación general es que para que haya una macroeconomía fuerte es esencial el crecimiento y la creación de empleo.

" Una de las principales responsabilidades del gobierno es garantizar que la economía se desempeñe de manera tal que proporcione empleo para todo el que busque trabajo. Cuando digo todos, bueno, a veces hay un índice natural de desempleo de 4 o 5%, pero 18; 15; 20%, debería ser inaceptable como cifra. Un sistema económico que deja tal cantidad de población desempleada, es un sistema económico que no funciona y debemos decir: Algo debe cambiar ".

El tercer punto a identificar es un área absolutamente vital y es la capacidad de las empresas para obtener financiación.

" No se puede crecer, no se puede generar empleo si no obtenemos capital. Las economías modernas requieren capital, aún las pequeñas empresas requieren capital para poder crecer ".


El fundamentalismo de mercado - insiste Stiglitz - pensó: "el mercado de capitales es como cualquier otro mercado. Pero el mercado de capitales es totalmente distinto. Tiene que ver con el racionamiento del crédito. No es un mercado de opciones. Ningún banco va a decir voy a prestar dinero a quien me ofrezca más. El préstamo no es un mercado de opciones, es un mercado de asignaciones y por lo tanto debe ser dirigido de una manera muy distinta ".

El tema de las finanzas públicas es para Stiglitz un problema que atañe a todos.

"Yo creo que los problemas que han enfrentado los países de América Latina es que una y otra vez han sido inducidos a acudir a los mercados de capitales extranjeros como fuente de financiamiento para su crecimiento económico".


Hay que distinguir entre la inversión extranjera directa y capital financiero: préstamos de bancos.


" El capital financiero es capital que puede ingresar y salir de la noche a la mañana. No se puede construir fábricas sobre la base del dinero que puede entrar un día y salir al siguiente; es lo que llamamos un amigo en las buenas. Hay una expresión de los bancos y no quiero con esto ofender a ningún banquero, que es: "a los bancos les encanta prestar a la gente que no precisa. Y cuando mostramos que precisamos su dinero, lo primero que hacen es salir corriendo ".

Como era de suponer, el tema de la deuda externa no fue evadido y dirigiéndose a los presentes sostuvo:
" Yo creo que, en el futuro, tienen que basarse mucho menos, en la financiación internacional, y esforzarse mucho más en los propios recursos del país. En cierto nivel, la deuda de la Argentina no es tan alta, porque la relación deuda/PBI, si no supieran que existen todos otros problemas, diría es una relación buena, comparado con Japón que tiene 130% de relación deuda/PBI. Ustedes tienen 8 o algo más. Pero es un problema, porque la gente piensa que ustedes no van a poder pagar la deuda, ¿por qué?, porque los intereses son tan altos y ¿por qué los intereses son tan altos?, porque la gente no cree que la puedan pagar. Entonces es un ciclo vicioso del cual es muy difícil salir y la única manera de salir de esta disyuntiva - yo creo - es mediante una refinanciación muy profunda y abarcativa ".


El último punto que Stiglitz menciona es el "contrato social ", para él un punto muy importante porque sostiene que la economía tradicional se ha centrado - no sorprendentemente - en la economía y por lo tanto trata de separar la economía del resto de la sociedad.

" Uno de los aspectos más importante de cualquier economía es el capital social, la cohesión social y quien no se de cuenta de esto, no aprecia como funciona la economía moderna ".

" Celebremos el hecho de que en América Latina ha habido un retorno a la democracia. Creo que esta es la reforma más importante que hemos visto en los últimos 20 años. Este retorno a la democracia ha significado que - en cierto sentido - hay competencia, hay contestabilidad en el proceso político. Esa contestabilidad, significa que las políticas van a ser cuestionadas. Las preguntas de cuales son las políticas económicas correctas no son fáciles, como dije, no hay respuestas fáciles. Pero la función de la democracia es presentar y cuestionar ante las autoridades. Cuestionar la ideología. Y el papel de la universidad en ese sentido es de particular importancia. Cuestionar la ideología, cuestionar la ortodoxia y reemplazarlas con la ciencia económica y con la comprensión de las generaciones del conocimiento que tenemos. Cuando los académicos cuestionamos, podemos recibir ataques y críticas, pero por lo menos tenemos un cierto tipo de seguridad y la libertad trae la responsabilidad de ejercer la libertad y de cuestionar lo que está sucediendo, no solo a nivel nacional sino también a nivel internacional "

La tercera vía

Para concluir Stiglitz plantea la posibilidad de una tecera vía para la economía:

" Yo creo que tiene que haber más que un consenso o una preocupación por el crecimiento y el incremento del PBI. También tiene que haber preocupación por la justicia social y por cómo nuestros sistemas económicos afectan, no solo a los que les va bien en la sociedad, sino también a los pobres".

"Yo sostengo - muy contundentemente - que la visión de la economía que presento, la limitación de los procesos del mercado, implican que hay una tercera vía entre la economía de mercado, la libre economía y, por otro lado, el dominio del gobierno que tenían los economistas del pasado".

En efecto, hay una vía alternativa y es solo entendiendo las limitaciones del mercado y las limitaciones del gobierno que podremos tratar de construir esta tercera vía que va a diferir. Va a ser diferente en todos los países. Pero creo que es la única manera de lograr un sistema económico que aporte no solo prosperidad, sino también justicia social.

Disponible en:
http://www.mujeresdeempresa.com/actualidad/actualidad020201.shtml
| Lic. Emilio Depetris | 28.Enero.02 |


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