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La crisis alimentaria del 2008

Por Episteme - 17 de Abril, 2008, 2:14, Categoría: Crisis de materias primas

Los cereales se vuelven salvajes

Por: Paul Krugman(*)


Estos días deben haber oído hablar mucho sobre la crisis financiera mundial. Pero hay otra crisis mundial, -pero que es subterránea-, y está afectando a mucha más gente.

Me refiero a la crisis de los alimentos. Desde hace unos pocos años los precios del trigo, el maíz, el arroz y otros productos alimenticios básicos se han doblado o triplicado, y se tiene que la mayor parte de este aumento se ha dado en unos pocos meses. Los altos precios de los alimentos pueden ser sobrellevados por los estaudienses, pero son  verdaderamente devastadores en los países pobres, donde la comida usualmente tiene un costo que abarca más de la mitad de los gastos familiares.



Se han sucitado diversos conflictos por causa de los alimentos en el mundo. Países que son productores de alimentos, desde Ucrania a Argentina, han estado limitando sus exportaciones, con la intención de proteger a sus consumidores internos, lo cuál ha provocado airadas protestas por parte de sus agricultores- y las cosas se están poniendo aún peores en los países que necesitan importar sus alimentos.(**)


¿Cómo ha ocurrido esto? La respuesta está en una combinación de las tendencias a largo plazo: mala suerte y una mala política.

Empezaremos con aquellas cosas en las que nadie ha cometido errores.

Primero, el ritmo creciente de consumo alimenticio de los chinos, esto es, el crecimiento del número de personas en las economías emergentes que, -por primera vez-, son lo suficientemente ricas como para empezar a consumir alimentos como lo hacen los occidentales. Y, en tanto que son necesarias cerca de 700 calorías de alimento animal para producir 100 calorías por pieza de carne, este cambio en la dieta, ha producido un incremento de la demanda global de granos.




En segundo lugar está el precio del petróleo. Las granjas son altamente intesivas en consumo de energía: gran parte de los B.T.U. (British Termal Unit) se orientan a la producción de fertilizantes, el funcionamiento de los tractores y por último, y no por ello menos importante, al transporte de los productos agrarios a los consumidores. Con el petróleo en  constante aumento por encima de los U$ 100 por barril, los costes en energía se han convertido en el principal factor que aumenta los costos agrarios.

Los altos precios de petróleo, en este sentido, también tienen mucho que ver con el crecimiento de China y de las otras potencias económicas emergentes. Directa o indirectamente, estas nacientes economías energéticas, están compitiendo con el resto de nosotros por los escasos recursos, incluidos el petróleo y las tierras de cultivo, aumentando los precios en todo tipo de materias primas.


En tercer lugar,
ha habido mala racha meteorológica en las principales zonas de cultivo. En particular, Australia, normalmente el segundo exportador de trigo del mundo, ha sido afectada por una sequía épica



Muy bien, hasta ahora he mencionado aquellos factores que están detrás de la crisis de los alimentos y que no se deben a fallos de nadie; pero esto no es del todo cierto. El crecimiento de China y otras economías emergentes es la principal causa del aumento de los precios del petróleo, pero la invasión de Irak -cuyos partidarios prometieron que conllevaría un abaratamiento del petróleo- ha reducido los suministros mundiales de petróleo, muy por debajo de lo que habría sido fuera de este contexto.

Y el mal tiempo, especialmente la sequía de Australia, está probablemente relacionado con el cambio climático. Así que los políticos y gobernantes que han persistido en el uso de gases que provocan el efecto invernadero también tienen alguna responsabilidad de la escasez de alimentos.

Donde los efectos de una mala política son más claros, no obstante, es en el aumento del demonio del etanol y otros biocarburantes. La conversión subencionada de cultivos en combustible, se suposo para que promover la independencia energética y ayudar a limitar el recalentamiento del planeta. Pero esta promesa fue, según la revista "Time", para decirlo sin rodeos, una "estafa".

Esto es especialmente cierto en el caso del etanol procedente del maíz: aún siendo optimistas, la producción de un galón de etanol usando maiz, se consume la mayor parte de la energía que se produce. Pero resulta que incluso las aparentemente "buenas" políticas de los biocarburantes, como en en el caso de Brasil, el uso de etanol de la caña de azúcar, acelerara el ritmo del cambio climático mediante el aumento de la deforestación.

Y mientras tanto, las tierras utilizadas para el cultivo de materias primas para biocarburantes no es la tierra disponible para cultivar alimentos, asi que los subsidios a los biocarburantes son un factor importante en la crisis alimentaria. Puede ser expresado de esta manera: las personas están muriendo de hambre en África a fin de que los políticos americanos puedan cortejar sus votos en los estados agroproductores.

¡Ah!, y en el caso de que usted se esté preguntando: todos los contendientes presidenciales estaudinenses, son tremendamente desconocedores en este tema.

Una cosa más: una de las razones de la crisis alimentaria se ha hecho tan grave, tan rápidamente, es que los principales actores del mercado de granos, han estado muy confiados en la diversificación productiva mundial. Los gobiernos y los comerciantes privados de grano usualmente tratan de mantener grandes inventarios en tiempos ordinarios, para en el caso que se presejte una mala cosecha, creado una escasez repentina. Con los años, sin embargo, estos inventarios de precaución se fueron reduciendo, sobre todo porque todo el mundo llegó a pensar que los países que sufren pérdidas de cosechas siempre puede importar los alimentos que necesitan.

Este provocó un equilibrio mundial de alimentos altamente vulnerable a una crisis que afecta a muchos países a la vez - de manera análoga que la comercialización de valores financieros complejos, que se suponía fuera de diversificar el riesgo, llevó a los mercados financieros mundiales a ser altamente vulnerables a una impactante crisis de todo el sistema financiero.
  
¿Qué se debe hacer? La necesidad más inmediata es el aumento de la ayuda a las poblaciones en peligro: el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas  hizo un desesperado llamamiento para obtener más fondos.
 

También la economía de las distintas naciones del mundo, necesitan un retorno de la incursión en los biocarburantes, que sin duda ha sido un terrible error.

Pero no esta claro cómo se podría hacer mucho al respecto. Los alimentos y un petróleo barato,  serán cosas del pasado.

(*)
Paul Robin Krugman (1953). Economista, divulgador y periodista estaudinense, cercano a los planteamientos neokeynesianos. Actualmente profesor de Economía y Asuntos Internacionales en la Universidad de Princeton. Desde 2000 escribe una columna en el periódico New York Times. Ha escrito más 200 artículos y 21 libros - alguno de ellos académicos, y otros de divulgación. Su libro: "Economía Internacional: La teoría y política", es un libro de texto estándar en la economía internacional. En Setiembre de 2003, Krugman publicó una colección de sus columnas titulada: "The Great Unraveling" ("El Gran Desenredo"), donde su argumentación principal se centraba en cómo el creciente déficit fiscal de EE.UU., generado por la disminución de impuestos, el aumento del gasto público y la guerra en Iraq, a largo plazo es insostenible, y generará eventualmente una crisis económica importante.

(**)
El gobierno mexicano eliminó el sistema de subsidios a los productores de tortillas en 1999 cuando las importaciones de maíz procedentes de Estados Unidos resultaron más baratas en el marco de lo acordado en el NAFTA (Tratado de Libre Comercio de América del Norte). Asimismo y sin el consenso de la sociedad civil, el gobierno mexicano acordó la liberalización del maíz en este Tratado. Bajo sus supuestos, la apertura comercial forzaría la reconversión de cultivos hacia productos con mayor competitividad en el mercado internacional. En menos de 10 años, para el 2007 el precio de la harina de maíz -con la cual se hacen las tortillas- había subido hasta un 400%. Los incrementos se debieron al aumento en la demanda de maíz en Estados Unidos -de donde México importa el grano- para hacer biocarburante. Además, el gobierno mexicano eliminó las empresas estatales de regulación que operaban en el sector agropecuario. Esta desregulación agropecuaria en México, fue aprovechada por los grandes oligopolios trasnacionales subsidiarias de firmas estadounidenses, muchas de las cuales se vincularon a partir de fusiones o compra de acciones con las empresas mexicanas más fuertes. La integración del mercado norteamericano a favor de las transnacionales es un hecho sin precedentes, que se llevó a cabo siguiendo distintos patrones de acuerdo al tipo de producción, pero que en todos los casos significó una transferencia de renta del sector campesino al sector empresarial, con la mediación del Estado. Los mercados de los granos básicos como el maíz, el trigo, el arroz, la soya están controlados por muy pocas empresas transnacionales, subsidiarias de empresas estadounidenses, que participan en ambos lados de la frontera. Además de incidir en la fijación de los precios al productor y participar en las importaciones, pueden actuar como monopolios, tal como lo se hizo durante la crisis de la tortilla del 2007, que registró una abrupta alza de precios (entre un 42 y un 67%) al pasar de 6 pesos, a un mínimo de 8,50 pesos, que desplomó el poder de compra de los salarios. La crisis de la tortilla es la muestra del fracaso de las políticas neoliberales para la agricultura y la alimentación, que han impulsado desde hace 25 años los sucesivos gobiernos. Mostrando asimismo, que uno de los supuestos básicos del NAFTA, el de beneficiar a los consumidores, sin importar el sacrificio de los campesinos es una falacia macabra.

Por otra parte, según el último informe de la FAO: "Perspectivas de cosechas y situación alimentaria", con unas reservas cada vez más escasas, la continua fuerte demanda de cereales está manteniendo la presión ascendente sobre los precios internacionales, a pesar de la cosecha record del año 2007. Los precios internacionales del trigo fueron un 83 por ciento más elevados en enero de 2008 que un año antes. Aunque los precios son elevados, se prevé que el comercio total mundial de cereales alcance niveles máximos en 2007/08, debido en gran parte al brusco aumento en la demanda de cereales secundarios (todos a excepción del trigo y el arroz), especialmente los destinados a la alimentación animal en la Unión Europea. Además, la FAO lo advirtió sobre los efectos del cambio climático en la agricultura amenazan la vida de millones de personas en África, Asia y América Latina. También alertó sobre el aumento de los precios internacionales de los productos agrícolas, al que ha contribuido también el cambio del uso de las tierras de cultivos alimentarios para su empleo en la industria bioenergética.

En Asia, el panorama deviene cada vez más crítico. La carestía del arroz, en su techo máximo de los últimos 20 años, ha sido como un gancho al estómago de los pobres, unos dos mil quinientos millones de personas. Nadie puede contar ya con adquirir el cereal en China y la India, dos gigantes productores que cortaron de un golpe las exportaciones para garantizar la demanda doméstica. Tailandia y Vietnam, los suministradores número uno y dos respectivamente del mercado mundial, parecen a simple vista beneficiarios del alza de precios que les procura ingresos por torrentes. Sin embargo, Hanoi paró al cierre del primer trimestre del año 2008, la expansión de sus exportaciones. Se atendrá a cumplir los compromisos contraídos de 3,5 millones de toneladas tras destinar el resto de sus existencias al consumo nacional. Se espera que hasta fines de año 2008 la tonelada suba unos U$ 50  más dada las malas cosechas, la creciente demanda, el alza del precio de los combustibles, los efectos del cambio climático y la gradual desaparición de los arrozales

Todo esto parece mostrar que la crisis del arroz pone en riesgo la estabilidad social primeramente de los países asiáticos y eventualmente de muchos otros países del mundo, dependientes de la importación. Esto pues el arroz es un producto extremadamente sensible para cualquier gobierno. Es muy posible entonces que el progresivo aumento del precio, lleve a disminución y eventualmente carestía alimentaria total en muchas regiones del mundo, lo que sin duda llevará a disturbios sociales e inestabilidad política. Se tratará de una crisis alimentaria mundial en el contexto de la globalización neoliberal, que ha propiciado la concentración de la riqueza en unas pocas manos, y la expansión de la pobreza y de la inminente hambre extrema en más de mil millones de personas en el mundo.

Disponible en:
http://sinfuturoysinunduro.wordpress.com/2008/04/09/la-crisis-de-los-alimentos/
Traducción basada en la de  Pablo Lopez. Abril 9, 2008

Traducción revisada, notas  e imágenes, por: Rodolfo-J.Rodríguez-R.,17 de Abril, 2008

Original en inglés:
Grains Gone Wild
By PAUL KRUGMAN
The New York Times
Published: April 7, 2008
Op-Ed Columnist
http://www.nytimes.com/2008/04/07/opinion/07krugman.html
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