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Economía política y monetarismo en Costa Rica

Por Episteme - 13 de Mayo, 2008, 23:16, Categoría: Economía costarricense

Mercado cambiario ineficiente
Luis E. Loría*

En Costa Rica, aumentó significativamente el nivel de incertidumbre relacionado con el mercado cambiario. Es importante distinguir entre incertidumbre, el tema que ahora interesa, y simple riesgo.

En 1921, Frank H. Knight, Profesor de Economía de Chicago, explicó que el "riesgo" es cuantificable mientras que la "incertidumbre" simplemente no se puede cuantificar (Risk, Uncertainty and Profit). En ese sentido, la creciente incertidumbre acerca del valor futuro del colón con respecto al dólar dificulta la toma de decisiones sobre la moneda en que conviene ahorrar, pedir un préstamo, fijar los precios para bienes y servicios, negociar un contrato, elaborar presupuestos y evaluar alternativas de inversión.

En momentos de gran incertidumbre aparecen oportunidades para quienes cuentan con capacidad para ver más allá de la tormenta. En nuestro caso, la incertidumbre es aplaudida por el Fondo Monetario Internacional, el BCCR y, muy especialmente, por quienes participan activamente y ganan con la especulación. En las circunstancias actuales, la ventaja mística y entendimiento superior que proyectan estos grupos, al supuestamente consultar sus bolas de cristal, se deriva de una realidad mundana: el acceso a información privilegiada—conocer un dato importante antes de todos los demás actores en el mercado.


Mercado ineficiente.
El mercado cambiario costarricense se ajusta a la definición de un mercado ineficiente de Andrei Shleifer, Profesor de Economía de Harvard:
 "…, desviaciones sistemáticas y significativas con respecto a la eficiencia se espera que persistan por largos periodos de tiempo." (Inefficient Markets, Oxford University Press, 2000)



En declaraciones recientes, el Gerente del BCCR manifestó que:
"el Banco revelará después el monto con el cual intervino, ya que, si esa suma se publica el mismo día, se podría "propiciar la participación de otros agentes que, al conocer los montos o la regla de intervención, de alguna manera terminan encontrando oportunidades de negocio."

En otras palabras, reconoce que cuentan con información privilegiada y que es factible utilizar esa información para intervenir en el mercado y realizar ganancias extraordinarias.

En la práctica, la información supuestamente secreta del BCCR se filtra a través de contactos formales e informales hacia los "grandes jugadores"en el mercado.  Estos incluyen, entre otros, bancos de inversión, analistas financieros, asesores de inversión y grandes inversionistas individuales, tanto nacionales como internacionales.
Las ganancias que realizan sistemáticamente esos grupos son en todos los casos equivalentes a las pérdidas en las que incurren las partes menos informadas—todos los ciudadanos no privilegiados.


Para acabar con esa incertidumbre y clausurar el ineficiente mercado cambiario, sería necesario permitir la libre competencia entre monedas, eliminando la condición del colón como moneda de curso legal forzoso, y prohibir la intervención del BCCR en el mercado cambiario.

*Investigador IICE-UCR - lloria@strategic-la.com

Fuente: http://www.tribunademocratica.com/2008/05/mercado_cambiario_ineficiente.html

Dolarizar la economía es nuestra mejor opción
 Luis E. Loría* 


El dólar en Costa Rica, luego de un largo periodo de bonanza, atraviesa una situación muy difícil. Para mayor claridad, dividiremos nuestro análisis en tres etapas. La primera etapa es un largo verano que comprende más de veinte años de minidevaluaciones, durante el cual el valor del dólar con respecto al colón aumentó. Entre enero de 1988 y enero de 2008, el tipo de cambio pasó de 72 a 493 colones por dólar, una devaluación acumulada del 576%. Durante los últimos 10 años, el valor de la moneda nacional frente a la norteamericana cayó en un 100%, de acuerdo con cifras del Banco Central de Costa Rica—BCCR.

Para poner en perspectiva la magnitud de las devaluaciones vale la pena recordar que la devaluación del peso mexicano que contribuyó al colapso de la economía mexicana (efecto tequila), en diciembre de 1994, fue de un 110%, la devaluación del sucre ecuatoriano, a finales de 1999 y el inicio del año 2000, que llevó al país a la peor crisis financiera de su historia y a sacar de circulación su moneda fue del orden del 400% y la devaluación del peso argentino, a finales del 2001 y el primer semestre del 2002, al romper con el sistema de convertibilidad e instaurar el famoso "corralito" para evitar la fuga de capitales fue de aproximadamente 260%.

La principal diferencia entre las devaluaciones en México, Ecuador y Argentina y el caso de Costa Rica radica en la gradualidad del proceso, no en el resultado que es, en todos los casos, el empobrecimiento de la gran mayoría de la población.



La segunda etapa es un corto otoño que inicia con la entrada al sistema de bandas (del 17 de octubre de 2006 al 22 de noviembre de 2007), durante el cual el tipo de cambio —controlado por el BCCR— se mantuvo relativamente estable.

La tercera etapa es un crudo invierno que inicia con una nueva ampliación de las bandas el 23 de noviembre, desde ese momento hasta la fecha (10 de febrero) el tipo de cambio se desplomó en un 4.5%, para ubicarse en 493 colones por dólar, y se esperan caídas adicionales que podrían oscilar entre un 9% y un 19%, que ubicarían al tipo de cambio en niveles cercanos a 450 y 400 colones por dólar, respectivamente.
Desde la implantación del sistema de bandas cambiarias, el 17 de octubre de 2006, hasta la mitad de febrero de 2008 el colón se revaluó en un poco más de un 5%. Es la primera vez, en más de dos décadas, en que los tenedores de colones se han beneficiado. Este resultado extraordinario y atípico no responde a un acierto particular en materia de política económica.
Por el contrario, responde a la corrección impuesta por el mercado (pero limitada por el BCCR a través de la fijación de los límites de las bandas) a distorsiones en el tipo de cambio acumuladas durante el periodo en que estuvo vigente el sistema de minidevaluaciones.
Sin embargo, los encargados de la política monetaria, hasta el momento, han preferido ajustes graduales —al igual que en caso de las minidevaluaciones, a través de ensanchamientos entre las bandas, no anunciados anticipadamente, frente a un ajuste más definitivo, que implicaría una liberación del tipo de cambio y la eliminación de las intervenciones del ente emisor en el mercado para defender el tipo de cambio.

Existe un amplio consenso entre analistas económicos en torno a que el tipo de cambio actual, fijado por el límite inferior de la banda en 493 colones por dólar, no es sostenible en el corto plazo.

La intervención del BCCR para comprar dólares en el mercado y poner a circular más colones para que el tipo de cambio se mantenga en el nivel establecido por la banda y no siga cayendo ha dificultado, a su vez, el control de la inflación —que se mantiene en niveles por arriba del 10%, que son muy superiores a los niveles internacionales y latinoamericanos.

Esa "defensa" del tipo de cambio durante el periodo de vigencia de las bandas cambiarias contribuyó a que las reservas netas del BCCR crecieran en más de un 50% para ubicarse en su nivel histórico más alto de 4,389 millones de dólares, al 1 de febrero de 2008.



Al mismo tiempo, la reciente baja en la tasa de interés —a niveles todavía más negativos en términos reales— desincentivará el ahorro y promoverá el consumo, lo cual introducirá presiones inflacionarias adicionales.


Con el esquema de minidevaluaciones el riesgo al que estaban expuestos los actores económicos, tanto individuos, empresas e inversionistas, era muy reducido ya que era fácil predecir el valor futuro del tipo de cambio.

Entre las principales críticas al sistema de minidevaluaciones
, que sirvieron como argumentos para su abandono, se encuentran, entre otras:

a) que introdujo una inercia inflacionaria en el sistema,

b) los elevados costos financieros para el BCCR por concepto de esterilización (intervención del BCCR en el mercado cambiario para influir en el tipo de cambio) y, como resultado,

c) la pérdida de efectividad de la política monetaria en el mediano y largo plazo.


Lamentablemente, la migración hacia el sistema de bandas no contribuyó a eliminar ninguno de los tres males anteriores.
Por el contrario, la banda inferior se convirtió virtualmente en un tipo de cambio fijo que es "defendido" mediante la intervención del BCCR en el mercado, la inflación anual continúa en niveles superiores al 10%, el riesgo cambiario y la especulación han aumentado.

El nivel de incertidumbre en el sistema económico relacionado con el manejo de la política cambiaria ha aumentado significativamente.


Es importante distinguir entre incertidumbre, el tema que nos ocupa, y simple riesgo.

En 1921, Frank H. Knight, en su famosa obra Risk, Uncertainty and Profit, explicó que el "riesgo" es cuantificable y la "incertidumbre" simplemente no se puede cuantificar.
En ese sentido, la creciente incertidumbre acerca del valor futuro del colón con respecto al dólar dificulta la toma de decisiones acerca de la moneda en que conviene ahorrar, pedir un préstamo, fijar los precios para bienes y servicios, negociar un contrato, elaborar presupuestos y evaluar alternativas de inversión.

Los aciertos o desaciertos que se derivan de las decisiones adoptadas por los actores económicos ex ante, que se traducen en ganancias o pérdidas ex post, no dependen, en este momento, de la rigurosidad y calidad del análisis que pueda hacerse con base en la información disponible, sino de las decisiones en materia cambiaria que adopte y comunique, sin previo aviso, el BCCR.

¿Cuánto durará el invierno del dólar en Costa Rica?
El Presidente del BCCR, en entrevista publicada en el diario La Nación el 11 de febrero de 2008, indicó que por ahora no pensaban ampliar los límites de las bandas, reconoció que existe mucha expectativa y especulación acerca del tema y que sería muy riesgoso pasar a un sistema de flotación libre del colón frente al dólar.
En su opinión, "…es mejor esperar y aguantar el chaparrón con el esquema que tenemos ahora, que tratar de dar un paso que va a tener más riesgo. Prefiero que estemos bien preparados para hacerlo y no echar a perder esa idea (flotación)".

Ante la falta de señales claras por parte de las autoridades monetarias, se hace necesario evaluar las alternativas que permitan salir, con el menor costo posible para el sistema económico, de la situación incómoda en que se ha ubicado el manejo de la política cambiaria.

Una primera opción sería el regresar a un sistema de minidevaluaciones, opción desprestigiada por sus resultados históricos y que no es capaz de solucionar los problemas que nos ocupan
.

Una segunda opción sería el mantener la banda cambiaria en su nivel actual y en algún momento, que no conoceremos con anticipación, ampliarla (esa es la que, por el momento, sigue el BCCR).

Esta opción, como mencionamos arriba, no es muy atractiva ya que ha demostrado ser incapaz de solucionar los problemas del esquema de minidevaluaciones y ha creado nuevos. Adicionalmente, se ha convertido virtualmente en un sistema de tipo de cambio fijo y, de esa manera, es opuesto a la libre determinación del precio de la moneda a través de las fuerzas del mercado.

Una tercera opción sería el saltar a la libre flotación de la moneda, que era la intención inicial del BCCR.
Esa opción que hacía mucho sentido cuando se inició el sistema de bandas en octubre de 2006 ha perdido su atractivo y se ha convertido en una opción de alto riesgo bajo las condiciones actuales. Al liberar el tipo de cambio se esperaría inmediatamente una abrupta caída que sería seguida por variaciones significativas en el corto plazo, un mundo ideal para especular con la moneda.

Una cuarta opción sería pensar en un esquema del tipo caja de convertibilidad que operó con éxito durante varios años en Argentina.

La crisis en ese país suramericano demostró que esquemas de ese tipo son eficientes para reducir la inflación, atraer la inversión y promover el crecimiento económico. Sin embargo, no eliminan el riesgo cambiario ya que en cualquier momento, no anunciado con anticipación, las autoridades económicas pueden salirse del esquema mediante una devaluación de la moneda, con consecuencias terribles para el sistema económico.

Una quinta alternativa sería abandonar de manera definitiva nuestro devaluado signo monetario, el colón costarricense, y adoptar una moneda más fuerte y de aceptación internacional como el dólar, lo que se conoce como dolarización.
La dolarización de la economía sería, en este momento, la opción más acertada para eliminar de manera permanente el riesgo cambiario y la incertidumbre que se ha generado alrededor del manejo de la política cambiaria.
De esa manera, se pondría fin al invierno y se daría un salto a una cuarta etapa: una ansiada y refrescante primavera monetaria, necesaria para sentar las bases para el florecimiento de nuestra economía.


*Investigador IICE-UCR - lloria@strategic-la.com

Fuente: Tribuna Democrática: http://www.tribunademocratica.com/2008/02/dolarizar_la_economia_es_nuestra_mejor_opcion.html

Comentario en Tribuna Democrática #3083
 27 de Febrero 2008 a las 04:07

Luis Paulino Vargas Solís:

No sé si algo de todo esto "haría mucho sentido" (¿make sense?). Lo que yo intetaría ver es si tiene algún sentido. Y, la verdad, no me parece demasiado riguroso sugerir un paso tan fuerte y de implicaciones tan amplias y complejas -cual efectivamente es el caso de la dolarización- con base en un análisis estrictamente de corto plazo.

El caso es que se nos sugiere dolarizar la economía en vista de la evidente inutilidad del Banco Central y su política monetaria y aprovechando, como oportuno pretexto, una situación especulativa que nadie podría garantizar que vaya a tener perdurabilidad en el tiempo. Me refiero a la de la actual abundancia de dólares en la economía costarricense.

Estas son del tipo de recomendaciones que, en su momento, quedaron plasmadas en el TLC.

Este impone una suerte de constitución - paralela -de - contrabando, que, a su vez, impone un proyecto de sociedad, el cual resulta ideológicamente saturado.

Es la imposición, por vía de un tratado, de la ideología neoliberal como proyecto obligatorio para la sociedad en su conjunto y para todos los tiempos por venir.

Y si todavía alguien se atreve a decir que esta es una exageración, yo le recomendaría que examine con cierta objetividad la tal agenda de implementación. Ésta efectivamente implementa, en forma extensiva y sin admitir matiz alguno,una visión ideológicamente rígida e intransigente.

Similar con la cosa de la dolarización.
De ahí en más la única política monetaria aplicable es la no-política-monetaria, sujetos, como quedaremos, a las decisiones del banco central estadounidense, o sea, la tristemente célebre y comprobadamente inepta e interesada Reserva Federal estadounidense.


Bien se ve que quienes dirigen hoy el país -igualito que todos quienes lo han hecho en los últimos veinte y tantos años- han decidido actuar dentro de los marcos inamovibles y muy restrictivos que les impone su propia ideología.

Justo por ello el Banco Central es hoy un fantoche incapaz de manejar la política monetaria. Pero, en fin, es su decisión: se sobreimponen su propia ideología y de ahí en adelante se amarran las manos.


Pero lo que este artículo pretende es que esa ideología quede escrita en piedra y para todos los tiempos por venir. En adelante, y sin más, nos quedemos sin política monetaria alguna. Es el mismo mecanismo, impositivo y arbitrario, al que se recurrió vía TLC.

El caso es que podría acontecer que gente con una visión más amplia de las cosas y un mayor compromiso con los intereses del pueblo costarricense, llegue a controlar los mecanismos del poder político-institucional, incluido el Banco Central.

Esa gente querría -y tendría derecho tras ser elegidos democráticamente- a hacer una política monetaria distinta que, cuanto menos, restablezca espacios de acción no tan ideológicamente sobredeterminados.


La dolarización, decidida así sobre una base estrictamente cortoplacista, impediría que tal cosa fuese factible.

Restringiría a priori las opciones disponibles a largo plazo y se impondría incluso a programas de gobierno dispuestos a recuperar y dar algún sentido de realidad a conceptos tan básicos como los de justicia, soberanía y democracia
.


UNA VISIÓN DESDE LA ECONOMÍA POLÍTICA:
EL DISCURSO ECONÓMICO CONVENCIONAL
 Y LA SOLIDARIDAD DEL PUEBLO COSTARRICENSE

MSc. Sergio Reuben Soto*


El licenciado Luis Enrique Loría, investigador del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad de Costa Rica
, en un artículo publicado en la edición del pasado 28 de febrero de Tribuna Democrática, nos propone como mejor solución a la embarazosa situación por la que atraviesa el dólar en Costa Rica, la dolarización de nuestra economía, adoptando la divisa norteamericana como moneda nacional.

La propuesta no es nueva ni mucho menos original, en otros foros ha sido discutida y analizada.

Es una propuesta hasta cierto punto congruente con el pensamiento económico convencional.

Y digo hasta cierto punto porque obviamente, no forma parte del discurso de economistas británicos, ni de los de la comunidad del euro, ni de las escuelas económicas de Japón o China, ni de los economistas del Common Welth, ni tampoco del resto de los países del sudeste asiático…, es, pues, una propuesta tercermundista; y dentro de estos países sólo los centroamericanos y el Ecuador caótico anterior al régimen de Correa, se la han planteado con "seriedad".

Y digo que forma parte del pensamiento económico convencional porque la costumbre de los economistas que piensan en esa clave, es aplicar con rigurosidad la lógica de los postulados que constituyen la estructura de esa particular perspectiva del comportamiento económico, sin parar mientes en la complejidad de las relaciones que conforman una sociedad.



Sin embargo, el modelo que formaliza esa particular perspectiva (Harrod), no puede explicar la distribución del excedente social (y en general del ingreso nacional) entre los dos factores de la producción fundamentales, esto es, entre el trabajo y el capital; como quedó demostrado luego de la polémica entre las escuelas económicas de los Cambridge en los años 70, originada en el trabajo de Piero Sraffa (1960) (1) con el que demolió la valoración del capital hecha por medio de la tasa de ganancia, de la escuela convencional.

Y si el modelo que guía el pensamiento económico convencional no es capaz de explicar la distribución del ingreso entre los trabajadores y los dueños de empresa, no hay por qué pensar que sus recomendaciones puedan conducir a una sociedad justa y equitativa.

Más bien, estas lo que hacen, por lo general, es reproducir la estructura económica y las relaciones sociales que la sustentan, sin poder valorar otras opciones de organización económica que mejor respondan a las demandas y aspiraciones de las grandes mayorías ciudadanas.

Efectivamente, la recomendación de dolarizar la economía que nos propone el señor Loría es una recomendación política disfrazada de "racionalidad económica convencional".

Pero que si se desviste de esa "racionalidad", la idea desnuda es, en este momento, pedirle al pueblo de Costa Rica que esté dispuesto a echarse solidariamente sobre sus hombros, una parte alícuota de la deuda de los casi un millón de norteamericanos que viven en casas más grandes y lujosas de las que podían en realidad pagar. O contribuir con la guerra internacionalmente repudiada contra Irak… O …, etc.

Si realmente se quisiera resolver con toda seriedad el problema cambiario que vive la economía costarricense –esto es, dentro de la misma racionalidad económica convencional, sin pensar siquiera en otras opciones que se abren cuando uno deja de pensar en clave neoclásica– habría que aplicar la solución que han seguido la gran mayoría de las economía del mundo, esto es la flotación regulada con bandas cambiarias que se modifican según el comportamiento del mercado.


La evidencia empírica muestra, según lo ha planteado el investigador Sebastián Edwards en un reciente libro publicado por la CEPAL, que los países que han dolarizado su economía, presentan mayores efectos negativos, que los que tienen regímenes fluctuantes.



No se ve en el horizonte económico costarricense y mundial factores que justifiquen una modificación en la política cambiaria
. Pero, eso sí, habría que ser consecuente con ella. Y en este momento lo que impone la racionalidad de esa política es "bajar el listón", bajar las bandas con el objeto de que se revalore el colón con respecto al dólar (que no lo hará con respecto a otras monedas como el euro, el yen y el yuan, entre otras muchas más, por lo que la tendencia a la inflación y al deterioro de la balanza comercial no es tan real como la pintan).
Es tiempo de que los asalariados costarricenses empiecen a probar las mieles de la bonanza, luego de más de 20 años de sacrificios y posposiciones de mejoras. Volver a las minidevaluaciones es someter a nuevas expiaciones a los trabajadores asalariados.

* Economista y sociólogo. Catedrático de la Universidad de Costa Rica

Fuente: Diario Extra: http://www.diarioextra.com/2008/mayo/13/opinion05.php

Notas:
(1)
 
Piero Sraffa (Turín, 5 de agosto de 1898 - Cambridge, Inglaterra, 1983) fue un importante economista y fundador de la escuela Neo Ricardiana.



Con su obra: "Producción de mercancías por medio de mercancías, Preludio a una crítica de la teoría económica" (Production of Commodities by Means of Commodities. Prelude to a critique to economic theory) (1960) se propuso sentar las bases teóricas para una crítica de la escuela económica predominante en su época, y triunfante hoy en día, la escuela marginalista o NeoClásica (la corriente principal), y perfeccionar la teoría clásica del valor desarrollada por Smith, Ricardo y Marx.

En esa obra, que se convirtió en piedra angular de la historia del pensamiento económico, Sraffa elaboró un modelo lineal de producción en el que es posible determinar la estructura de los precios relativos y una de las dos variables distributivas (la tasa de ganancias o de salarios), dada exógenamente la otra variable y la tecnología, representada por las cantidades físicas de los bienes individuales necesarios para producir las diversas mercancías con los productos relativos. Mostrando así, como se distribuye el excedente físico, por el mecanismo de los precios de producción.

La determinación simultánea implica que el valor del capital utilizado sólo se puede conocer junto con los precios de las mercancías de las que está constituido.

De este modo, las teorías que parten de valores dados de los factores de producción y explican los precios mediante la remuneración de los factores con base en su productividad marginal se tornan incompatibles con el sistema de Sraffa.

Pero el resultado más importante es que si el sistema posee más de una mercancía, el análisis marginal se vuelve autocontradictorio en la definición del factor capital si se la independiza de la distribución del ingreso.

Este aparato analítico también fue utilizado por los seguidores de Sraffa para criticar, otros dirían complementar, la teoría del valor de Karl Marx y para presentar, una, de muchas soluciones, al "problema de la trasformación de los valores en precios de producción


El problema que Sraffa resolvió en "Producción de Mercancías por Medio de Mercancías" es indudablemente aquel que preocupó a David Ricardo en todas sus obras: independizar el estudio de la distribución de la renta de la teoría del valor.

Sraffa logró encontrar la mercancía numerario que tanto buscó Ricardo, resolviendo además el problema de hacer posible la determinación de la tasa de beneficios (en el caso de que la tasa de salarios sea dada exógenamente) antes de determinar los precios y en forma independiente.

Además, en Producción también hay una crítica implícita a toda la construcción marginalista.  El subtítulo de la obra es Preludio a una crítica de la teoría económica y en el Prefacio Sraffa afirma:

"Es, sin embargo, un rasgo particular de la serie de proposiciones que ahora se publican que, aunque no se adentran en el examen de la teoría marginalista del valor y de la distribución, fueron concebidas, no obstante, para que sirvieran de base a una crítica de dicha teoría. Si la base se sostiene, la crítica se podrá intentar más tarde, bien sea por el autor o por alguien más joven y mejor equipado para la tarea."

Y "la base" se ha sostenido porque se ha reconocido que las críticas son válidas, aún por parte de los principales teóricos marginalistas (como Paul Samuelson), que en un comienzo intentaron rechazarlas.

El análisis del desplazamiento de los métodos de producción, que Sraffa desarrolla en la tercera parte de Producción, tuvo efectos destructivos sobre las nociones tradicionales.

Las ideas básicas de la teoría neoclásica de la producción, que durante medio siglo fueron el fundamento de la economía política –el capital como uno de los factores de producción, la tasa de beneficios como precio y, por tanto, racionador óptimo del factor capital, la función de producción en términos de capital y trabajo, las isocuantas, la productividad marginal del capital, el efecto de sustitución entre factores productivos cuando varían las variables distributivas– demostraron ser fundamentos defectuosos.

Sraffa quizá desarrolló su análisis gracias a la contribución de John Von Neumann, quien publicó en 1945 un escrito –cuyo título, en la traducción inglesa a cargo de Nicholas Kaldor es: A model of general economic equilibrium– en el que trataba el problema del desplazamiento de los métodos de producción en términos análogos. Sraffa seguramente conoció la obra, y fue citado por David Gawen Champernowne, quien estuvo a cargo del apéndice matemático de la traducción inglesa, por la ayuda que le prestó.

Sraffa vio crecer el monstruo del fascismo en Italia mientras iniciaba su vida profesional. A los 28 años era catedrático de Economía Política, y en esta etapa, y mucho antes, ya había manifestado su ideología izquierdista. En Turín conoció a un tal Antonio Gramsci, que, junto con Palmiro Togliatti y otros, pertenecía todavía a la extrema izquierda del socialismo, y que fundarían un semanario denominado L'Ordine Nuovo, que se convirtió pronto en el portavoz del movimiento de los consejos obreros. Sraffa forma parte del equipo de redacción de la revista.

Desde el año 1918, en el que se encuentra por primera vez con Gramsci, mantendría su amistad y su apoyo al revolucionario italiano hasta el final de su vida, pese a que sus ideologías caminarán, en el acontecer de los hechos, por caminos diferentes. Gramsci, en un texto muy polémico de 1924, definirá a Sraffa como un intelectual de formación demócrata-liberal, es decir, "normativa y kantiana, no marxista y no dialéctica".


Cuando Gramsci es detenido por Mussolini, en 1926,
y enviado a la prisión de la remota isla de Ustica, Sraffa no solamente proporcionará consuelo personal y ayuda económica a su amigo, sino que arriesgará su suerte haciendo de vínculo entre el partido clandestino y su dirigente.  Durante once años, hasta la muerte de Gramsci, le proporcionará (porque el líder italiano se interesa por ellos) todo tipo de materiales sobre el debate económico -específicamente sobre el que, con una espectacular riqueza, se está dando en Cambridge con una generación de economistas que, además de Keynes, cuenta con gente como Nicholas Kaldor, Maurice Dobb, Joan Robinson, Richard Kahn, etcétera-, además de mantener una cuenta bancaria abierta a su nombre para que se abastezca sin agobios de todo tipo de libros.

Nunca será militante del PCI, frente al que reivindicará independencia de pensamiento y de acción, pero sí compañero de viaje de los comunistas italianos, a través de su relación intelectual y personal con el más fecundo y antidogmático de todos ellos.

El encarcelamiento, junto a Gramsci, de muchos profesores universitarios, en un intento de domeñar a las fuerzas democráticas de la cultura, y el hecho de haber escrito artículos sobre la crisis económica italiana en publicaciones británicas que llenaron de ira al Duce en persona (en 1922 Mussolini dirigió un telegrama al padre de Sraffa, rector de universidad, considerando esos artículos como "un acto de derrotismo bancario puro y simple, y un acto de sabotaje real de las finanzas italianas") inducen a Sraffa a pensar, con lógica, que su libertad está en precario y decide irse a vivir a Gran Bretaña.  Poco antes, el régimen fascista ha dictado las "leyes fascistísimas": anulación de todos los pasaportes y severa represión de las salidas clandestinas del país; supresión de todos los partidos y de todas las publicaciones antifascistas; creación del confinamiento, residencia vigilada para los adversarios del régimen.

Probablemente hayan sido estas riesgosas ideas marxistas y sus comprometidas amistades, conjuntamente al hecho de que aún se mantenía fuera de discusión académica su teoría del valor, originada en su famoso trabajo de 1926, "The Laws of Returns Under Competitive Conditions" (revisión de su paper italiano de 1925, "Sulle Relazione fra Costo e Quantita Perdotta"), lo que llevó a John Maynard Keynes a invitar a Sraffa a la Universidad de Cambridge, la que pasaría a convertirse en su segundo hogar, y en donde llevaría a cabo una vida tranquila, dedicada al estudio y a su gran afición, la colección de libros antiguos.

Una vez allí, no tardó en convertirse en una de las figuras más destacadas del impetuoso Cambridge de la primera mitad del siglo XX,  junto con el resto de los sobresalientes miembros, entre los que se encontraban N. Kaldor, J. Robinson, M. Kalecki, M. Dobb y, como no, J. M. Keynes. También allí se uniría al conocido como el "cafeteria group", suerte de club informal de discusión, del que formaban parte también el filósofo austriaco Ludwig Wittgenstein y Frank Ramsey, en donde estudió y debatió la teoría de probabilidad de Keynes y la teoría de los ciclos económicos de Friedrich Hayek.


En su obra principal "
Producción de mercancías por medio de mercancías", que tiene su origen en un manuscrito fechado en 1928, pero fue publicado finalmente en 1960,  se intenta en palabras del propio Sraffa:

"Es necesario volver a la política económica de los fisiocratas, Smith, Ricardo y Marx. Y uno debe proceder en dos direcciones: i) purgar la teoría de todas las dificultades e incongruencias que los economistas clásicos (y Marx) no fueron capaces de superar, y ii) seguir y desarrollar la relevante y verdadera teoría económica como se vino desarrollando desde Petty, Cantillon, los fisiocratas, Smith, Ricardo, Marx. Este natural y consistente flujo de ideas ha sido repentinamente interrumpido y enterrado debajo de todo, invadido, sumergido y arrastrado con la fuerza de una ola marina de economía marginal.Debe ser rescatada".


Este libro tuvo un carácter polémico de la obra desató en los años 60 un intenso debate sobre la consistencia lógica de la teoría de los precios neoclásica (dominante por ese entonces y hoy en día) entre los dos Cambridge, el inglés y el norteamericano. Polémica de la que no participó el propio Sraffa, ya que después de 1960 prácticamente no volvió a escribir.

Sraffa mantuvo una fecunda amistad con Ludwig Wittgenstein, quien le agradeció sus importantes apreciaciones acerca de dos de sus obras filosóficas, el Tractatus Logico-Philosophicus y Philosophical Investigations. Durante una caminata Sraffa puso en graves dificultades la convicción que Wittgenstein expresó en el Tractatus de que el lenguaje se podía reducir a la lógica, preguntándole simplemente a cuál lógica se podían reducir los gestos que tanto utilizan los napolitanos.

En lo que respecta a su legado bibliográfico, sus obras completas podrían reunirse en un volumen de apenas unas 300 páginas. De hecho hay editados unos ensayos en italiano por su discípulo Garegnani. Estos ensayos incluían sus dos famosos artículos de 1925 y 1926, una polémica con Hayek de 1932, el Prefacio a las Obras Completas de David Ricardo y la Introducción a sus Principios, un comentario a una recensión de Producción de Mercancías de Harrod, un breve intercambio epistolar con von Newman sobre temas tratados en el libro y poco más. A ello habría que sumar su Tesis Doctoral de 1920 y, por supuesto, la propia Producción de Mercancías. Todo de altísima calidad, muy trabajado y sumamente refinado pero, al lado de la obra de muchos otros pensadores y economistas no deja de ser escasa. No obstante ello, su influencia e importancia distan ampliamente de ser insignificante.

¿Qué queda de Marx, como conclusión, después de Sraffa?,
se preguntan Howard y King (1992)(A History of Marxian Economics: Volume II, 1929-1990, Princeton University Press, Princeton).
Y su respuesta es esclarecedora, ya que al menos para algunos neoclásicos como M. Morishima(1973)(La teoría económica de Marx.Una teoría dual del valor y el crecimiento, Tecnos, Madrid, 1977) y Catephores queda el "teorema marxiano fundamental", que explica los beneficios en términos de plusvalía.

Sin embargo, G. Hodgson (After Marx and Sraffa, St. Martin's Press, Nueva York) considera que incluso esto es redundante, ya que la noción misma de trabajo incorporado "sólo puede ser una metáfora, desprovista de base material en cualquier realidad social".

I. Steedman(1977)(Marx, Sraffa y el problema de la transformación.FCE, 1985) escribía, siguiendo a Hodgson, que "hay dos formas de calibrar el producto excedente (...) la existencia de explotación (entendida en sentido estricto) y la existencia de beneficios no son más que las dos caras de una misma moneda: sólo son las expresiones en 'trabajo' y en 'dinero' del hecho de que existe un excedente físico".

Entonces siguiendo la opinión de Howard y King, de que:
 "para los sraffianos, la significación de la teoría del valor de Marx es puramente histórica", ya que, según estos autores, tal teoría "fue el principal medio a través del cual se conservó el paradigma del excedente, y se desarrolló, tras el declive de la economía marxiana".

Sin embargo, puesto que los sraffianos creen que Dmitriev(1904)(Ensayos económicos: sobre el valor, la compe­tencia y la utilidad, Siglo XXI, México, 1977), Leontief(1951)(La estructura de la economía americana, 1919-1939, Bosch, Barcelona, 1958) y J. von Neumann(1938)(A model of general economic equilibrium,Review of Economic Studies), desarrollaron a su vez dicho paradigma más allá de donde lo dejara Marx, estos autores afirman también que "es esencial ser revisionista si se quiere conservar las verdades del marxismo".

Empero, no hay acuerdo sobre el alcance de este revisionismo.

Unos, como Garegnani(1960)(Il capitale nella teorie della distribuzione, Giuffré, Milán), Eatwell y Milgate(A Dictionary of Economics,Macmillan, Londres), propugnan simplemente el desarrollo de las tesis del libro de Sraffa (1960).

Otros, como Pasinetti(1981)(Cambio estructural y crecimiento económico, Pirámide, Madrid, 1985), Morishima, prefieren la teoría lineal de la producción a partir de los desarrollos de J. von Neumann.

Un tercer grupo, con Joan Robinson(1962)(Filosofía económica, Gredos, Madrid, 1966),(1971) (Herejías económicas, Ariel, Barcelona, 1977) y los postkeynesianos a la cabeza  insisten en el trabajo de Keynes, interpretándolo "al estilo de  M. Kalecki" (1954)(Teoría de la dinámica económica, FCE, México 1956), (1980)(Ensayo sobre las economías en vías de desarrollo, Crítica, Barcelona).

Y por último, gente como Marglin (1984)( Growth, Distribution and Prices, Harvard Univer­sity Press, Cambridge, Mass.), Harris (1978)( Capital Accumulation and Income Distrubution, Stanford University Press), o Lichtenstein (1983)(An Introduction to Post-Keynesian and Marxian Theories of Value and Price, Sharpe, Nueva York), intentan combinar todo lo anterior.

En cualquier caso, una característica común de todos estos grupos es que "la amalgama de las ideas de Marx con las de otros economistas tiene el efecto de diluir su componente específicamente marxiano, de forma que se hace difícil saber qué es exactamente la moderna economía política marxista"


Notas e imágenes: Rodolfo-J. Rodríguez-R. http://epistemologia.zoomblog.com.
14/5/07


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