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Rodolfo-J. Rodríguez R.

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Junio del 2008

El "mundo de la vida"(lebenswelt) en J. Habermas

Por Episteme - 24 de Junio, 2008, 19:59, Categoría: Sociofenomenología

LOS   "TRES NIVELES" DEL MUNDO DE LA VIDA,

DE JÜRGEN   HABERMAS (1)

Tomás   Austin Millán

Sociólogo,   Antropólogo Social

Diciembre   del 2000/ Revisado 10.1.2007


Habermas cree que la racionalización del mundo de la vida implica la diferenciación   progresiva de sus diversos elementos. El mundo de la vida se compone de la cultura,   la sociedad y la personalidad (apréciese la influencia de Parson y sus sistemas   de acción). Cada uno de estos elementos hace referencia a pautas interpretativas   o suposiciones básicas sobre la cultura y su influencia sobre la acción, a pautas   apropiadas de relaciones sociales (la sociedad) y al modo de ser de las personas (la personalidad) y de comportarse. Comprometerse en la acción comunicativa   y lograr la comprensión en cada uno de estos elementos conduce a la reproducción   del mundo de la vida mediante el refuerzo de la cultura, la integración de la   sociedad y la formación de la personalidad. Si bien estos componentes están   inextricablemente ligados en las sociedades arcaicas, la racionalización del   mundo de la vida implica la "creciente diferenciación entre la cultura, la sociedad   y la personalidad".

Un aspecto interesante en el análisis de Habermas es la cuestión sobre   la reproducción de las estructuras simbólicas del mundo de la vida(2). Para   Habermas, estas estructuras se reproducen por tres vías fundamentales: el aspecto   funcional del entendimiento, esto es, la continuación del saber válido, la tradición   y la renovación del saber cultural; el aspecto de coordinación de la acción,   o la estabilización de la solidaridad de los grupos, y el aspecto de socialización,   o la formación de actores capaces de responder de sus acciones. A cada uno de   estos tres aspectos o procesos de reproducción simbólica le corresponde un componente   estructural del mundo de la vida; a saber: la cultura, la sociedad, y la personalidad.

                                                       
Reproducción de las estructuras simbólicas del mundo de la vida
Aspecto funciona del entendimiento
Aspecto de coordinación de la acción
Aspecto de socialización
Continuación del saber válido, la tradición y la renovación del saber cultural
Estabilización de la solidaridad de los grupos

Formación de actores capaces de responder de sus acciones

Cultura
Sociedad
Personalidad
 

La cultura.   Habermas define la cultura como un acervo de saber en que los participantes   en la comunicación se abastecen de interpretaciones para entenderse sobre algo   en el mundo. La reproducción cultural del mundo de la vida se encarga de que,   en su dimensión semántica, las muevas situaciones que se presenten queden puestas   en relación con los estados del mundo ya existentes.(3) Se trata de asegurar   la continuidad de la tradición. Sin embargo, esta continuidad y esta coherencia   tiene su medida en la racionalidad del saber aceptado como válido. 

  • La sociedad. sociedad     se define como aquel conjunto de ordenaciones legítimas a través de las cuales     los participantes regulan sus pertenencias a grupos sociales, asegurando con     ello la solidaridad. Como en el caso anterior, también aquí la integración     social del mundo de la vida se encarga de que las situaciones nuevas queden     conectadas con los estados del mundo ya existentes. Pero, y a diferencia de     la cultura, no se trata aquí de la dimensión semántica, sino del espacio social.       
  • La personalidd. La     personalidad es el conjunto de competencias que convierten a un sujeto en     capaz de lenguaje y de acción, esto es, en capaz de tomar parte en procesos     de entendimiento. Se distingue de los anteriores en que aquí se trata de asegurar     la novedad con lo ya existente a partir del tiempo histórico.(4)

Al unir estos tres conceptos con el cuadro desarrollado anteriormente, queda   como sigue:                                                                                                                        

MUNDO DE LA VIDA
mundo objetivo
mundo social
mundo subjetivo
Como totalidad de las entidades sobrelas que son posibles enunciados verdaderos        
Como totalidad de
las relaciones interpersonales legítimamente reguladas       
Como totalidad de las propias vivencias a las que cada cual tiene un acceso privilegiado y
que el hablante puede manifestar verazmente
ante un público
criterios de verdad
verdad
rectitud
veracidad
Reproducción de las estructuras simbólicas del mundo de la vida
Aspecto funcional del entendimiento
Aspecto de coordinación de la acción
Aspecto de socialización
Continuación del saber válido, la tradición y la renovación del saber cultural
Estabilización de la solidaridad de los grupos
Formación de actores capaces de responder de sus acciones
Cultura
Sociedad
Personalidad
 


El "Sistema".

Mientras el mundo de la vida representa   el punto de vista de los sujetos que actúan sobre la sociedad, el sistema   implica una perspectiva externa que contempla la sociedad "desde la perspectiva   del observador, de alguien no implicado"(5) En el análisis de los sistemas   es preciso toma en cuenta la interconexión de las acciones, así como su significado   funcional y su contribución al mantenimiento del sistema. Cada uno de los principales   componentes del mundo de la vida (la cultura, la sociedad y la personalidad)   tienen sus elementos correspondientes en el sistema. La producción cultural,   la integración social y la formación de la personalidad tiene lugar en el   nivel del sistema

El sistema   tiene sus raíces en el mundo de la vida, pero en última instancia, desarrolla   sus propias características estructurales. Entre estas estructuras figuran la   familia, la judicatura, el estado y la economía. A medida que estas estructuras   evolucionan se distancian cada vez más del mundo de la vida. Al igual que ocurre   en el mundo de la vida, la racionalización en el nivel del sistema implica una   diferenciación progresiva y una mayor complejidad. Aumenta también la autosuficiencia   de estas estructuras. Cuanto más poder tienen, más y más capacidad de gobierno   ejercen sobre el mundo de la vida. En otras palabras, estas estructuras racionales,   en lugar de aumentar la capacidad de comunicación y lograr la comprensión, amenazan   esos procesos al ejercer control externo sobre ellos .


Integración   social (mundos de la vida) e integración del "sistema".

Tras analizar   el mundo de la vida y el sistema, Habermas concluye: "El problema   fundamental de la Teoría social es el modo de conectar satisfactoriamente las   dos estrategias conceptuales que entrañan las ideas de "sistema"   y "Mundo de la vida". Habermas denomina esas dos estrategias   conceptuales: "la perspectiva de la integración social" y la   "perspectiva de la integración del sistema".

La perspectiva   de la integración social se centra en el mundo de la vida y los modos en   los que el sistema de la acción se integra por medio de un consenso garantizado   normativamente o alcanzado mediante la comunicación. Los teóricos convencidos   de que la sociedad se integra mediante la integración social parten de la acción   comunicativa y consideran la sociedad como el mundo de la vida. Adoptan   la perspectiva interna de los miembros del grupo y emplean   un enfoque hermenéutico para poder relacionar su comprensión con   la de los miembros del mundo de la vida. La reproducción constante de la sociedad   se considera, pues, como un resultado de las acciones realizadas por los miembros   del mundo de la vida para mantener sus estructuras simbólicas. Se contempla   esta reproducción únicamente desde su perspectiva. Por tanto, lo que se ignora   en este enfoque hermenéutico es el punto de vista del que está fuera, así como   una percepción de los procesos reproductores que tienen lugar en el nivel del   sistema.

La perspectiva   de la integración del sistema hace referencia al sistema y al mundo en que   se integra mediante el ejercicio de control externo sobre las decisiones individuales   no coordinadas subjetivamente. Los que adoptan esta perspectiva contemplan la   sociedad como un sistema autorregulador. Adoptan esta perspectiva   externa del observador , (lo que incluye las metodologías cuantitativas   de investigación) y esto les impide captar las pautas estructurales que sólo   pueden comprenderse hermenéuticamente desde la perspectiva interna de los miembros   del mundo de la vida.(6)

De este modo,   Habermas concluye que aunque ambas perspectivas tienen algo que ofrecer, ambas   tienen serias limitaciones. Sobre la base de su crítica a la integración social   y sistémica, Habermas ofrece su alternativa, cuyo objetivo es integrar estas dos orientaciones teóricas y que considera:

La sociedad como un sistema que tiene que cumplir   condiciones par el mantenimiento de los mundos de la vida socioculturales. Las sociedades-fórmula son complejos sistemáticamente estabilizados de acción de   grupos socialmente integrados... Defiendo la propuesta heurística de que consideremos la sociedad como una entidad que, en el transcurso de la evolución social, se   va diferenciando como sistema y como mundo de la vida (151-152)

Tras su declaración   de interés tanto por el sistema como por el mundo de la vida, Habermas aclara   que también preocupa la evolución de ambos. Mientras ambos evolucionan hacia   una mayor racionalización, esta racionalización adopta diferentes formas   en el mundo de la vida y en el sistema, y tal diferencia constituye el fundamento   de la colonización   del mundo de la vida.

La colonización del mundo   de la vida.

           Para comprender la idea de colonización es crucial tener en cuenta el hecho   de que Habermas considera la sociedad como una entidad compuesta de ambos elementos:   el mundo de la vida y el sistema. Si bien en la sociedades arcaicas ambos estaban   estrechamente entretejidos, en la actualidad se aprecia una divergencia cada   vez mayor entre ellos; se ha "desacoplado". aunque ambos han emprendido   un proceso de racionalización, ese proceso ha adoptado diferentes formas en   los dos reinos. Habermas aprecia una relación dialéctica entre el sistema y   el mundo de la vida (ambos se limitan y se abren nuevas posibilidades nuevamente),   por su preocupación central es el modo en que en el mundo moderno el sistema   controla el mundo de la vida. En otras palabras, su interés central es la ruptura   de la dialéctica entre el sistema y el mundo de la vida y el creciente poder   del primero sobre el segundo.

Habermas compara   la racionalización creciente del sistema y del mundo de la vida. La racionalización   del mundo de la vida implica un aumento de la racionalidad de la acción comunicativa.   Además, la acción orientada hacia la comprensión mutua se libera cada vez más   de la constricción normativa y se basa cada vez más en el lenguaje cotidiano.   En otras palabras, la integración social se hace cada vez más posible mediante   los proceso de la formación del consenso en el lenguaje.

Pero el resultado   de este es el hecho de que las demandas en el lenguaje crecen y llegan a agotar   su capacidad. Los medios no lingüísticos (especialmente el dinero y el poder)   --que emanan del sistema y se diferencia en él --llenan el vacío y reemplazan,   al menos en cierta medida, el lenguaje cotidiano. En lugar de ser el lenguaje   el que coordina la acción, el sistema, cada más complejo, "libera imperativos   sistémicos que agotan la capacidad del mundo de la vida que instrumentalizan"     Así, Habermas escribe sobre la "violencia" que ejerce el sistema sobre   el mundo de la vida mediante los modos en los que restringe la comunicación.   Esta violencia, a su vez, produce "patologías" en el mundo de la vida.  

Perturbaciones   o crisis del proceso de reproducción.

En el análisis de Habermas, es interesante el estudio de las perturbaciones   de los distintos componentes estructurales; perturbaciones o crisis del mundo   de la vida en sus tres dimensiones: cultura, sociedad y personalidad. La crisis   de la cultura es la "perdida de sentido", la de la sociedad la "carencia   de normas" (anomia), y la de la personalidad las "psicopatologías".   Todas ellas tienen en común una racionalización, una colonización sistémica   del mundo de la vida.

Habermas enmarca   este desarrollo dentro de su visión de la historia del mundo:

El enorme   desacoplamiento del sistema del mundo de la vida constituía una condición necesaria   para la transición de las sociedades estratificadas en clases del feudalismo   europeo a la sociedades de clases económicas de los inicios del periodo moderno;   pero la pauta capitalista de la modernización está marcada por una deformación,   una reificación de las estructuras simbólicas del mundo de la vida bajo los   imperativos de los subsistemas que se diferencian a partir del dinero y el poder   y que se convierten en autosuficientes. (1987:283)

Crítica de Ritzer.

A lo anterior   Ritzer agrega que, "merece la pena señalar que al vincular la deformación   al capitalismo Habermas opera todavía, al menos en este sentido, dentro de una   orientación neomarxista". Sin embargo, cuando analiza el mundo moderno,   Habermas se ve en la obligación de abandonar el enfoque marxista, ya que concluye   que la deformación del mundo de la vida "ya no puede identificarse en términos   específicos de clase"(333) Debido a esta limitación, y en consonancia con   sus raíces en la teoría crítica, Habermas demuestra la profunda influencia de   la teoría de Weber en su teoría. De hecho, señala que la distinción entre el   mundo de la vida y el sistema, y la colonización última del mundo de la vida,   nos permite enfocar con una luz distinta la tesis weberiana "de una modernidad   en desacuerdo con ella misma"(299) En la teoría de Weber esta idea reside   en el conflicto entre la racionalidad formal y la sustantiva y en el triunfo   de la primera sobre la segunda en el mundo occidental. Para Habermas, la racionalización   del sistema se impone sobre la racionalización del mundo de la vida por parte   del sistema."(7)

Habermas concreta   sus reflexiones sobre la colonización cuando señala que las principales fuerzas   en el proceso son "dominios formalmente organizados de acción" en el   nivel del sistema, tales como la economía y el estado. En términos marxistas   tradicionales, Habermas cree que la sociedad esta sujeta a crisis sistémicas   recurrentes. En su análisis de estas crisis, instituciones como el estado y   la economía emprenden acciones contra el mundo de la vida y producen en él patologías   y crisis. En lo fundamental, estos sistemas despojan al mundo de la vida y la   acción comunicativa se orienta cada vez menos hacia el logro del consenso. La   comunicación se hace menos flexible, se empobrece y se fragmenta cada vez más   y el mundo de la vida aparece como un mundo envenenado al borde de la disolución.   Este ataque contra el mundo de la vida inquieta enormemente a Habermas debido   a su preocupación central por la acción comunicativa que tiene lugar en él.   No obstante, por mucho que aumente la colonización del mundo de la vida por   parte del sistema, el mundo de la vida nunca será totalmente despojado"(311)

Si el problema   fundamental del mundo moderno es el desacoplamiento del sistema y el mundo de   la vida y la dominación del sistema sobre el mundo de la vida, las soluciones   son evidentes. Por un lado, el mundo de la vida y el sistema requieren un restablecimiento   de manera que en lugar de tener un mundo de la vida deformado por el sistema,   se conviertan ambos en mutuamente enriquecedores. aunque ambos estuvieron ligados   en la sociedad primitiva, el proceso de racionalización que se ha producido   en los dos hace posible que el futuro reacoplamiento de lugar a un tipo de sistema,   de mundo de la vida y de su interrelación sin precedentes en la historia humana.

Así, de nuevo,   Habermas retorna a sus raíces marxistas. Sin lugar a dudas, Marx no volvió la   vista atrás en la historia para buscar el estado ideal, pero sí miraba hacia   el futuro y lo vislumbraba bajo la forma de comunismo y de florecimiento pleno   del ser genérico. En su búsqueda del estado ideal Habermas tampoco se remontó   a las sociedades arcaicas, donde el sistema y el mundo de la vida racionalizados   se encontraban más unidos, sino que entrevé un estado futuro que implique una   unificación mucho más satisfactoria de un sistema y un mundo de la vida.

Habermas también   reinterpreta la teoría marxista de las luchas básicas en el seno de la sociedad.   Por supuesto, Marx acentuó el conflicto entre el proletariado y los capitalistas,   así como la naturaleza explotadora del sistema capitalista. Habermas se centra   no sólo en la explotación sino también en la colonización, y arroja una nueva   luz sobre las luchas que se han venido produciendo durante las últimas décadas.   Es decir, considera los movimientos sociales orientados, por ejemplo, en pro   de una mayor igualdad, una mayor autorrealización, de la preservación del medio   ambiente y la paz como "reacciones a los ataques del sistema contra el mundo   de la vida. A pesar de la diversidad de intereses y de proyectos políticos de   estos grupos heterogéneos, se han opuesto a la colonización del mundo de la   vida" (Seideman, 1989:25). el futuro se encuentra en la oposición a la invasión   del mundo de la vida y en la creación de un mundo en el que el sistema y el   mundo de la vida estén en armonía y se enriquecían mutuamente en un grado histórico   sin precedentes.


Recapitulando, podemos decir,   que:

     
  1. Habermas ve a la sociedad     humana constituyéndose a partir de unidades mínimas de acción, como     Mead y Parson, pero esta acción no es la del individuo aislado, sino     la de individuos en comunicación, los que definen acciones mínimas y significativas,     simbólicamente estructuradas. 
  2. La acción comunicativa     existe porque se da un consenso no consciente en el significado de lo hablado(8),     de allí que se diga que es problemático. 
  3. Este consenso problemático,     no consciente, a su vez, es posible porque se comparte criterios de verdad;     convirtiendo a la temática de la verdad en la acción comunicativa,     en un importante tema de discusión para diversos autores, porque proporciona     los conceptos necesarios para enfrentar el problema de la falsa conciencia     (Marx) y la reificación (Lukács). 
  4. Cuando la comunicación     se problematiza, es decir, no hay consenso, surge la importancia del tema     del argumento en la comunicación, que Habermas toca en el comienzo de     su trabajo.


NOTAS
       
  1.    

    Ud. descubre los potenciales socioculturales de la moderna evolución cultural       y social en el proceso de racionalización comunicativa del mundo de la vida.       Y ese proceso lo ve usted articulado en tres nivelas, de modo correspondiente       al concepto, básico para usted, de acción comunicativa. Jünger Habermas,       LA NECESIDAD DE REVISIÓN DE LA IZQUIERDA, Tecnos,       1991, Pág. 125  

  2. "La acción educativa     desempeña aquí un papel básico", agrega Joan-Carles Mêlich, citado, Pág.     49. J. Habermas II, Pág. 200.  
  3.    

    Joan-Carles       Mêlich ,citado, Pág. 50, destaca en este punto "...cómo los tres procesos       de reproducción simbólica del mundo de la vida están íntimamente relacionados       con la educación, aunque Habermas no lo explicite. ... los tres proceso       son educativos. La educación es, desde esta perspectiva, el conjunto de       procesos de reproducción simbólica en sus tres momentos: cultura, sociedad       y personalidad"  

  4.    

    Habermas,       1987, Pág. 117, citado por Ritzer, citado, Pág. 508. Encuentro interesante       la forma en que Habermas va combinando dialécticamente las tradiciones de       las ciencias sociales y sus características; en este caso, se ha dicho repetidamente       que Marx y Weber teorizaron desde el punto de vista del actor que viven       en la sociedad, desde dentro de la sociedad; mientras que Durkheim los hizo       desde la perspectiva del observador externo a la sociedad estudiada.  

  5. Encuentro que estos dos     puntos de vista sobre la integración de la sociedad e integración del sistema,     así presentados, son una perfecta justificación para una epistemología que     justifica una metodología mixta (o de triangulación, como se la llama), tanto     objetivista cuantitativa como hermenéutica cualitativa.  
  6. George Ritzer, CITADO,     1994:511.  
  7. Aquí esta el tema de la     comunicación intersubjetiva de los fenomenólogos de la sociología.        

     

 

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Debate: ¿Cuál ciencia?

Por Episteme - 20 de Junio, 2008, 16:59, Categoría: Debate:¿Cuál ciencia?

Debate : ¿Cuál Ciencia?


Contexto del debate

En el suplemento Ancora, del periódico: La Nación de Costa Rica, del 24 de junio del 2007, el Dr. Róger Churnside inicio un poco común debate sobre los fundamentos y la naturaleza de "la ciencia" o "las ciencias", con el artículo: "¿Cuál ciencia?: Criterio discutible se privilegia la importancia de las ciencias naturales sobre las ciencias sociales. Por su parte el Dr. Julio Mata realiza una réplica el 12 de agosto, 2007 con el artículo: ¿Cuál ciencia?: La única. Varía exactitud de las ciencias "naturales" y las "sociales" ofrecen diferentes grados de certidumbre". Por otra parte el M.Sc.: Enrique Castillo Barrantes, expuso su propuesta el 09 de septiembre, 2007, con su artículo: Una ciencias, varios tipos. Unidad de los conocimientos de todas las disciplinas científicas deben ser un solo sistema. Finalmente el 30 de septiembre de 2007, el Dr. R. Churnside cierra su posición con el artículo: Seamos todos científicos. Conciencia. Actuar en la sociedad de modo científico nos hace ser mejores ciudadanos. A partir de eso, me di a la tarea de abrir un espacio virtual por medio de un Blog dedicado a la Epistemología de las teorías (http://epistemologia.zoomblog.com), en las que incorporé vínculos a los artículos mencionados y otra serie de documentos subsumidos dentro de la temática. Como replica a la última propuesta del Dr. Churnside, el Dr. Minor E. Salas de la Facultad de Derecho de la Universidad de Costa Rica, escribió un artículo: La Falacia de "Todos Podemos" y lo publicó el 1 de Octubre del 2007 en el Blog en mención en la sección dedicada a esta discusión académica. Finalmente yo hago una propuesta con el artículo: ¿Cuál ciencia?: la transdisciplinaria.

Consideraciones iniciales:

Considero que el Dr. Róger Churnside no imaginó que se diera este rico debate a partir de su artículo. A su vez se mostró de manera explícita la necesidad académica debatir en torno a naturaleza de "la ciencia" o "las ciencias", para esclarecer los fundamentos gnoseológicos, metodológicos y epistemológicos, ya sea de las ciencias "naturales" o ya sea de las "ciencias sociales". Desde mi perspectiva, el problema abierto sobre la naturaleza de las ciencias, no puede ser resuelto por medio de definiciones -a-priori- de lo que es no es ciencia, ni desde perspectivas monodisciplinarias que sustentan la "visión de túnel" o los "feudalismos académicos", ni mucho menos apelando a "optimismos cientificistas", bastante ingenuos, y por eso propongo un recorrido histórico del surgimiento de algunas de las ciencias(naturales/sociales) más relevantes, como también realizar una reclasificación de las ciencias y las tecnologías a partir de la naturaleza transdisciplinaria de estas y de los esfuerzos realizados por diversas comunidades científicas de diversas épocas y regiones por lograr una convergencia metodológica que supere el dualismo metodológico defendido aun hoy en día en muy diversos ámbitos académicos.

Refiero al final de este documento, las direcciones electrónicas de los artículos que han salido publicados, tres de ellos en el Suplemento Ancora del diario La Nación, por los académicos universitarios: Róger Churnside, Julio F. Mata Segrega  y Enrique Castillo Barrantes. 

Emitiendo un primer juicio, puedo decir que no concilio mis criterios epistemológicos con las propuestas presentadas en sendos artículos, en tanto tienen múltiples problemas conceptuales, terminológicos y metodológicos(- aun cuando  esto es comprensible pues se tratan de artículos periodísticos de divulgación científica que intentan llegar a un público amplio-). No obstante como un efecto no previsto en el primer artículo del Dr. Churnside, la discusión ha girado de manera poco afortunada, en torno a las definiciones de "Ciencia" del "Diccionario de la Real Academia Española", convirtiéndolo en un debate de corte más bien de tipo escolástico, fuera de un contexto  de lo que debería ser más bien un debate actual de la fundamentación epistemológica, e inclusive la ontológica y la lógica, de las ciencias sean estas Naturales, Sociales o Cognoscitivas.  No obstante, cada artículo aporta lo suyo, que recomendaría explorar y comentar en el Blog.

Finalmente sugiero otro artículo, del Dr. Minor E. Salas, recientemente publicado en la Revista Reflexiones de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Costa Rica, abordando críticamente el dualismo epistemológico que se ha dado en la confrontación entre Ciencias Naturales y Ciencias Sociales. Este artículo también ha sido incorporado en el Blog, gracias al amable ofrecimiento del autor de la versión de texto del artículo en mención.

Reflexiones derivadas:

Resulta particularmente apremiante, si analizamos el artículo del Dr. Julio Mata Segrega, sobre como se han hecho las divisiones académico-administrativas, históricamente, y a lo interno en la Universidad de Costa Rica, que muestran una postura de fondo en torno a la naturaleza de las Ciencias, las Tecnologías, las Artes y las Letras, que citando al Dr. Mata: "parece ser más cuestión de costumbre y de conveniencias gremiales que asunto científico". Entonces se puede inferir que estas "conveniencias gremiales y costumbres", han llevado a un verdadero laberinto administrativo-académico,  cuya racionalidad es mucha veces cuestionado por mismos miembros de la academia y que es difícil de sustentar con criterios epistemológicos y metodológicos robustos,  como se muestra, en la argumentación del Dr. Mata:

"El grupo de las escuelas que estudian biología, física, geología, matemática y química en la UCR se denomina Facultad de Ciencias, así a secas. A su vez, la Facultad de Ciencias Sociales agrupa solo a las escuelas que estudian antropología, comunicación colectiva humana, geografía, historia, política, psicología y ámbitos sociológicos. Otras disciplinas que también estudian a la sociedad humana, no son parte de esa Facultad, aunque globalmente se las reconoce como área de Ciencias Sociales. Sería interesante conocer el criterio de los estudiosos de la pedagogía, la economía, el derecho o la demografía."

Esta reflexión del Dr. Mata, muestra sólo parcialmente la situación de este laberinto administrativo-académico, que sin duda es mucho más compleja, en el contexto del amplio tinglado de un centro de educación superior como lo es la Universidad de Costa Rica, pero de la que difícilmente se salvan las otras universidades estatales de Costa Rica. Esto merece cuando menos hacer un alto en el camino, para así poder ser discutido, si no se quiere dejar la evolución de la investigación y la docencia metida en este tipo de  camisas de fuerza, que terminarán por mutilar las perspectivas futuras a muchas disciplinas, en particular a la apertura, desarrollo e innovación de disciplinas "no tradicionales", como las Ciencias y las Tecnologías Cognoscitivas, que en algunas universidades tienen departamentos y facultades completas. Entonces, podemos concluir que hacen falta estudios detallados de carácter epistemológico, pero que no se queden una desiderata especulativa, sino que a partir de los mismos se construyan propuestas de acción sobre la naturaleza de los curricula universitarios, acordes a las condiciones socio-históricas actuales. Esto debe ser considerado como una necesidad permanente de cualquier disciplina académica, en tanto toda disciplina requiere fundamentarse teórica y metateóricamente, y por lo tanto, más allá de la necesidad, es un deber de la labor intelectual universitaria,  teorizar y re-teorizar permanentemente, pues la labor epistemológica es como patinar sobre hielo fino, si no nos movemos rápidamente nos hundimos (-o en sentido académico, nos anquilosamos-). 

RODOLFO-J. RODRIGUEZ-R.

Correo-E: rodolfojrr@gmail.com


DEBATE

¿Cuál Ciencia?

Artículos iniciales referenciados


1)¿Cuál ciencia?

Criterio discutible SE PRIVILEGIA la importancia de LAS CIENCIAS NATURALES SOBRE LA DE LAS CIENCIAS SOCIALES

Róger Churnside chimi00@racsa.co.cr

Disponible en: La Nación, Ancora, Domingo 24 de junio, 2007

http://www.nacion.com/ancora/2007/junio/24/estaedicion1130061.html


2)¿Cuál ciencia? La única

LAS CIENCIAS "NATURALES" Y LAS "SOCIALES" OFRECEN DIFERENTES GRADOS DE CERTIDUMBRE

Julio F. Mata Segrega. jmata@cariari.ucr.ac.cr

Catedrático Humboldt 2006, UNIVERSIDAD DE COSTA RICA.

Disponible en: La Nación. Ancora, Domingo 12 de agosto, 2007:

http://www.nacion.com/ancora/2007/agosto/12/estaedicion1194481.html


3) Una ciencia, varios tipos unidad de los conocimientos de todas las disciplinas científicas deben ser un solo sistema.

Enrique Castillo Barrantes ecastillo@fayca.com
Disponible en: La Nación, Ancora  Domingo 09 de septiembre, 2007:

http://www.nacion.com/ancora/2007/septiembre/09/estaedicion1228781.html


4) La explicación den las ciencias sociales: consideraciones intempestivas contra el dualismo metodológico en la teoría social

Dr. Minor E.  Salas. msalas@derecho.ucr.ac.cr
Catedrático de Filosofía del Derecho y Derecho Penal, Facultad de Derecho, Universidad de Costa Rica.
Disponible en:

http://www.reflexiones.fcs.ucr.ac.cr/documentos/84_2/consideraciones.pdf

Nota: Se encuentra incluido en el Blog, en la categoría de Explicación-Comprensión:

http://epistemologia.zoomblog.com/art/233617


5)Seamos todos científicos. Conciencia. Actuar en la sociedad de modo científico nos hace ser mejores ciudadanos.

Róger Churnside chimi00@racsa.co.cr

Disponible en: La Nación, Ancora. Domingo 30 de septiembre de 2007

http://www.nacion.com/ancora/2007/septiembre/30/ancora1249928.html


6) La falacia de "Todos podemos"

Dr. Minor E. Salas. msalas@derecho.ucr.ac.cr
Catedrático de Filosofía del Derecho y Derecho Penal, Facultad de Derecho, Universidad de Costa Rica.

Disponible en este Blog:

http://epistemologia.zoomblog.com/archivo/2007/10/01/la-Falacia-de-Todos-Podemos.html


7) ¿Cuál ciencia?: la transdisciplinaria

Rodolfo-J. Rodríguez-R. Autor del Blog

Disponible en:

http://epistemologia.zoomblog.com/art/233625



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La transdicisciplinaridad en la teorías científicas

Por Episteme - 20 de Junio, 2008, 15:53, Categoría: Debate:¿Cuál ciencia?

¿Cuál ciencia?: La transdisciplinaria(*).

Rodolfo-J. Rodríguez-Rodríguez

San José, Costa Rica

E-mail: rodolfojrr@gmail.com

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Introducción:

La naturaleza de la investigación científica como proceso y de la ciencia como su producto, han sido exploradas, descritos, explicadas, normadas y clasificadas desde muy diversas perspectivas. Han surgido tradiciones, enfoques y muy diversas propuestas sobre la naturaleza y metodología de las ciencias.  Se han hecho distinciones sobre aquellas disciplinas que se orientan a lo fáctico, lo empírico, lo experimental, lo observacional y aquellas orientadas a lo formal, lo analítico, lo teorético.  Asimismo, el estudio de facticidad ha llevado al desarrollo de disciplinas que orientadas a estudiar lo fenoménico, lo natural, escindiéndolas en sus fines y sus métodos de las disciplinas que estudian lo espiritual y lo cultural.  Esto ha abierto una brecha entre los estudios de los fenómenos de la naturaleza y las manifestaciones del espíritu humano, planteándose para el estudio de las primeras a las ciencias naturales por una parte y para el estudio de las segundas a las ciencias humanas o sociales por otra parte. Lo anterior se le ha denominado "dualismo metodológico", que ha sido y sigue siendo sostenido por estudiosos e investigadores de muy diversas tradiciones y estilos cognoscitivos. A esta propuesta dualista se han añadido aquellas que consideran que todos los métodos de la diversidad de las ciencias pueden ser reducidos a sólo uno. Este es el denominado reduccionismo metodológico, del que es posible descubrir muy diversas variantes como: el logicismo, el fisicalismo, el economicismo, el psicologismo, el naturalismo, el sociologismo,  etc. Otra perspectiva considera en la posibilidad que cada ciencia siga su propio método de manera independiente y de acuerdo a sus necesidades y finalidades disciplinarias, es decir un "pluralismo metodológico". Asimismo está la propuesta que las diversas investigaciones científicas que se han realizado y que se siguen realizando, aun cuando han asumido como un ideal el denominado como: "el método científico", en su práctica cotidiana no se adhieren a ningún método o recetas rígidas sino que resuelven sus situaciones-problemas por medio de la "prueba y error", y sólo después se intenta justificar metodológicamente como se obtuvieron los resultados, pero que a partir de tales prácticas es imposible demostrar que la investigación científica se adhiera a algún método en particular. Esto es lo que se ha denominado como "anarquismo metodológico".

Asumir una postura reduccionista, dualista, pluralista o anarquista conlleva asumir una serie de presupuestos ontológicos, gnoseológicos, epistemológicos, metodológicos y sociológicos insalvables, que exigen ser esclarecidos, ser comprendidos, explicados, ser cuestionados y que tienen consecuencias sociales, éticas y políticas ineludibles. Tales presupuestos teóricos tendrán consecuencias sobre el tipo de modelos que se confuten corporativamente con la difusidad reticulada de los sistemas dinámicos óntico-fácticos referenciados.  Es decir, a partir de la opción teórica que sea asumida, se ensamblarán los modelos que definirán, entre otras muchas acciones de transformación del mundo:  el trasfondo estatal de lo que se legisle,  las políticas económicas, sociales, educativas y de salud, que involucren todas ellas de una u otra medida, los resultados de las investigaciones  científicas y tecnológicas. De tales presupuestos dependerá la perspectiva de cómo establecer las relaciones productivas entre: usufructo de las tierras, el capital – trabajo,  investigación y desarrollo. Asimismo, instituciones académicas como las universidades, han establecido su estructura académico-administrativa (facultades, escuelas, institutos, centros, etc.) a partir de tales presupuestos (-implícita o explícitamente-), y consecuentemente esto ha llevado a la conformación de las carreras profesionales, que capaciten a individuos, los envistan de una categoría y de un rol social, y a la vez que lleguen a satisfacer las necesidades sociales, cuturales y del sector productivo.

Por eso, no resulta solo un quehacer especulativo el cuestionarse entonces: ¿Cuál ciencia?. La respuesta que aquí se esboza es que las ciencias y las tecnologías sólo son posibles a partir de construcciones interteóricas emergentes de carácter transdisciplinario y de los esfuerzos interdisciplinarios por lograr convergencias metodológicas orientadas a algún o varios fines. Una manera de demostrarlo es hacer un recorrido histórico de lo que han sido y son hoy en día algunas ciencias, tanto de las denominadas como "naturales" como de aquellas consideradas como "humanas" o "sociales" y mostrar como estas fronteras han sido un tipo de "ficción metodológica" y que la praxis investigativa como regla ha transgredido siempre las fronteras metodológicas que se la han impuesto.

1. La primera revolución científica y la primera revolución industrial

La emergencia y consolidación de las ciencias naturales y de la tecnologías modernas, es posible enmarcarlo a partir del éxito en los alcances explicativos de las teorías de fundamento experimental (fácticas), en un primer momento en el contexto de la denominada: "primera gran revolución científica" del siglo XVII,  y en un segundo momento con la consolidación decimonónica de diversos núcleos teóricos de las denominadas ciencias naturales como, la química por medio de la teoría atómica de la materia,  la geología con la teoría uniformista y de la biología por medio de la teoría la evolución de las especies por selección natural y de la genética.  Se consolidan con esto, diversos modelos de teorías, cuya característica fundante es poder sustentar diversos rangos de explicación. Es decir, el rango explicativo de una teoría, se establece a partir de diversos procesos de observación o experimentación con una serie de fenómenos dados, que hacen posible inferir abductivamente un amplio rango de hipótesis, evaluarlas y confutarlas gradualmente (- confirmarmarlas o refutarlas corporativamente -), y establecer finalmente en un contexto estrictamente delimitado de una teoría T, la relación que se da a partir de los fenómenos observados con su causa o causas plausibles, tal que si se alteran las segundas se alterarán indefectiblemente los primeros.  Si la explicación se extrapola a hacia un tiempo pasado, se le denomina como retrodicción y si se extrapola hacia el futuro se le denomina como predicción.

La emergencia de una teoría es un proceso diacrónico, que involucra varios elementos:

a) el ensamblaje articulado de un núcleo de principios teóricos generales, que se traduzca en un entramado de categorías de alto alto alcance, enmarcadas en discurso consistente,  que tenga competencias o descriptivas o interpretativas o explicativas o predictivas o retrodictivas o todas ellas;

b) el ensamblaje subjetivo y consistente de los modelos derivados o herederos del núcleo téorico-discursivo general, tanto aquellos de alto alcance, de medio alcance y de corto alcance, como de los modelos actuales o potenciales que permiten las aplicaciones objetivas propuestas de la teoría;

c) un ámbito de aplicaciones propuestas a la dinamicidad de los sistemas óntico-facticos, que a su vez, permitan la confutación corporativa (- confirmación  o refutación -) de alguno o algunos de los modelos de la teoría;

d) una comunidad comunicativa que por medio de sus sistemas comunicativos  formales y acciones comunicativas, establezcan la validez intersubjetiva de las aplicaciones objetivas de los modelos del núcleo teórico-discursivo;

e) un lapso o período histórico que permite la consolidación del núcleo teórico y el conjunto derivado de todos sus modelos y de sus aplicaciones propuestas.

Así, a partir de las transformaciones socioeconómicas suscitadas por la "primera revolución industrial" en los siglos XVIII y XIX, se hizo manifiesto un claro optimismo sobre la racionalidad humana entre las élites intelectuales.  Se considera que se ha logrado un  significativo progreso en las ciencias y las diversas tecnologías y que estas propiciaron la industrialización y la producción en serie de mercancías, todo ello en el contexto  del surgimiento de los sistemas socioeconómicos denominados como: "capitalistas". En ese contexto emerge una teoría económica que pretende explicar la naturaleza del trabajo, del capital, del mercado y del valor de las mercancías: "la teoría de la mano invisible"(-mano que interviene para lograr adecuación entre la oferta y la demanda-), desarrollada por Adam Smith (1723-1790) en el siglo XVIII en su libro: Naturaleza y causa de las riquezas de las naciones (1776). Este será el inicio de las teorías denominadas como liberalismo económico y que se hará sinónimo de ciencia económica, cuyo núcleo teórico centra al libre mercado como mecanismo único para alcanzar el equilibrio en la fijación de los precios de las mercancías y que cualquier interferencia gubernamental o monopólico propicia una distorsión en la producción de bienes y servicios y por consecuencia una disminución en la riqueza de las naciones.  Esta teoría pretende tener un amplio rango explicativo análogo a las ciencias naturales, tal que pueda dar cuenta de lo que acontezca en cualquier mercado posible. No obstante las explicaciones de Adam Smith no están ausentes de una dimensión intencional, es decir de sus propias creencias previas o pre-juicios éticos y religiosos;  tal y como será observado ulteriormente por  Karl Marx en sus críticas de la economía política,  mostrando  el sesgo ideológico  producto  de una conciencia enajenada o falsa conciencia sustentada en un modo y en relaciones de producción capitalistas; y  como lo señalará Max Weber en el contexto de su sociología comprensiva,  que esta visión de mundo o espíritu capitalista  encuentra sus raíces ideológicas  en la ética puritana.

2. Optimismo positivista

El optimismo en el éxito explicativo de las ciencias naturales, en particular de la física newtoniana, fue extrapolado hacia la filosofía en la obra: "Crítica de la Razón pura"(1781) de I. Kant (1724-1804). Kant se propone dar cuenta de cómo la física es posible como un saber a priori porque el mundo tiene una estructura matemática (al estar sometido al tiempo y al espacio) y a su vez sintético porque las categorías del entendimiento encuentran su fundamento en la experiencia empírica y hacen cognoscible a lo fenoménico; así, los juicios sintéticos-a priori son los que hacen avanzar a la ciencia porque aportan información empírica y a su vez reúnen las condiciones de ser universales y necesarios. Sobre la base de estos juicios sintéticos-a priori Kant pretendió dar un fundamento epistemológico al universo newtoniano.

Por otra parte el optimismo por el éxito de las ciencias naturales y de la industrialización asociada, es el caldo del cultivo en el que emergen la filosofía y la sociología positivista del frances: A. Comte (1798-1957), quedando manifiesto en sus obras: "Curso de filosofía positiva"(1830-1842), "Discurso sobre el espíritu positivo"(1844),  en los cuales entre otras cosas, propuso la creación de la "ciencia de la sociedad" emulando los métodos de la física o con una física social que denomina con el neologismo: "sociología". Derivada de la fisiología (-estudio de la naturaleza: "fisis"-), la sociología o física social, como culminación del espíritu positivo, tendrá como objeto de estudio los fenómenos sociales y de sus leyes y buscará explicar la evolución de la humanidad y favorecer un progreso controlado de la sociedad que excluya todo posible cambio o revolución incontrolada.

Por su parte, el británico: H. Spencer (1820-1903), en el contexto de la consolidación del imperio británico y de su ideología victoriana, propone abordar el estudio de la sociedad, por medio de una sociología evolucionista, en obras como: La estática social (1850), La clasificación de las ciencias (1864), Principios de sociología (1877-1896) y El individuo contra el Estado (1884). La sociología de Spencer, puede ser tipificada como explícitamente positivista pues, siguiendo la propuesta programática de Comte, la sociología debe explicar las cuestiones sociales, de manera similar a como las ciencias naturales explican a los fenómenos naturales. Asimismo, para Spencer existe un estrecho vínculo entre la Sociología y la Biología, pues para explicar satisfactoriamente las acciones sociales, se requiere acudir a las leyes básicas de la Biología. La estructura y función de una sociedad, para Spencer es análoga a la estructura y función de un organismo vivo, por lo que la sociología evolucionista spenceriana puede ser clasificada a su vez como organicista o como funcionalista. Aun cuando el evolucionismo de Spencer es de origen lamarckiano, el spencerianismo influirá significativamente sobre C. Darwin (1809-1882), tal y como este último lo expresa en el "Origen de las especies"(1859), señalando que el concepto de "supervivencia del más apto", lo ha tomado de Spencer.

El optimismo cientificista se traduce, por otra parte, en un "funcionalismo metodológico" en la obra del francés E. Durkheim (1858-1917), expuesto en obras como: "Las reglas del método sociológico" (1895), que en un intento de lograr una metodología científica basada en "hechos"(fácticos) como en el caso de las ciencias naturales, se propone establecer el punto de partida de la sociología:  "los hechos sociales" y que deben ser observados y estudiados en forma sistemática y científica. De manera análoga que los hechos naturales, los hechos sociales, existen con anterioridad al nacimiento de un individuo en determinada sociedad; por lo tanto, son exteriores a él. Son colectivos porque son parte de la cultura de la sociedad, y son coercitivos porque los individuos se educan conforme a las normas y reglas de ella sólo por el hecho de nacer en aquélla. De la misma manera que existen "leyes naturales", Durkheim considera que es posible descubrir ciertas regularidades en los hechos sociales, y que por es posible establecer "leyes sociales" que explican las mismas. Esto lo considera en su obra: "El suicidio" (1897), que se convierte en la primera investigación sociológica basada en datos y análisis estadísticos, estableciendo a partir estos, que se puede explicar que la tasa de suicidios depende más del tipo de sociedad en la que se producen que de las circunstancias psicológicas de los individuos particulares que finalmente optan por quitarse la vida. La determinación social del suicidio, se explica a partir de correlaciones estadísticas entre los  índices de suicidios y las condiciones sociales de los suicidas, a partir de las cuales se inferirían relaciones causales. Entonces a partir del tipo de suicidios (un hecho social) es posible determinar las condiciones sociológicas de un grupo social. Esto lleva a Durkheim a distinguir cinco tipos de suicidio: (1) Suicidio altruista (por obligación moral), (2) Suicidio egoísta (por exclusión social), (3) Suicidio anómico (por una repentina ruptura del equilibrio social), (4) Suicidio fatalista (por reglas sociales demasiado férreas), (5) Suicidio protagonista (por la desatención del grupo y por tratar de llamar la atención). No obstante, aun cuando Durkheim,  acude a datos estadísticos para explicar los hechos sociales geográfica e históricamente ubicados, como en el caso de su estudio sobre suicidio, a la hora de de establecer una relación causal plausible de hechos como que el índice de suidicios entre los protestantes es mayor que el índice de suicidio entre los católicos, transgrede las fronteras de la explicación y se adentra en las tierras de la intepretación, pues Durkheim considera que los católicos son menos individualistas que los protestantes, y que la más fuerte integración de la Iglesia católica inmuniza a los católicos de suicidarse.

El funcionalismo metodológico de Durkheim tendrá una significativa influencia  en el siglo XX, como en el caso del funcionalismo estructural (B. K. Malinowski (1884 – 1942), A. R. Radcliffe-Brown (1881 – 1955), T. Parsons (1902 - 1979)), del neofuncionalismo (J. C. Alexander, P. Colomy) y de las diversas variantes del sistemismo (Teoría de juegos (1947-50), Cibernética (1948-55), Teoría de la Información (1948), Teoría General de Sistemas (1950), Teoría de la decisión racional(1950), Teoría de las Catástrofes (1970), Teoría del Caos (1980), Teoría de sistemas adaptativos complejos (1990))

3. El materialismo histórico

En otro contexto, y como reacción a las filosofías positivas, surgen propuestas disidentes al reduccionismo físico y al optimismo cientificista. Así, como una crítica a una dinámica social basada en una explotación desmesurada a los obreros industriales,  generada por los emergentes sistemas capitalistas de Europa y EE.UU.,  producto de una acelerada industrialización, basada en las nuevas tecnologías como las máquinas de combustión externa(máquinas de vapor) e interna (máquinas de gasolina y diesel); surge en la primera mitad del siglo XIX una contrapropuesta denominada: "materialismo histórico" y desarrollado teóricamente por K. R. Marx (1818-1883) y F. Engels (1820-1895), un tipo de holismo metodológico que es a la vez una filosofía socio-histórica, una crítica meta-económica y una propuesta sociológica de cambio social, a partir de la lucha de clases. Karl Marx acudió a la historia de la humanidad y con ello poder explicar desde una perspectiva materialista el carácter dinámico de las relaciones sociales y el origen de explotación humana en el contexto de las relaciones entre capital y trabajo de los sistemas capitalistas decimonónicos. Para ello se da a la tarea de construir una crítica a la economía política o una metaeconomía, en obras como: Manuscritos económicos y filosóficos de 1844, Contribución a la crítica de la economía política (1859) y sobre todo "El Capital. Crítica de la economía política" (1867,1885, 1894), que giran en torno a constructos teóricos como: relaciones de producción, modo de producción, explotación, plusvalor o plusvalía, crisis cíclicas, sobreproducción, fetichismo de la mercancía, entre otros.

Resulta particularmente interesante notar como en los "Cuadernos económico filosóficos de 1844", Marx desarrolló de forma exhaustiva la teoría de la enajenación o alienación, centrándola en cuatro aspectos: la alienación del trabajador con su producto, la alienación de la actividad del trabajador, la alienación del trabajador con la especie o consigo mismo, y la alienación del trabajador con las demás personas. Este esfuerzo del joven Marx es sutilmente comprensivo de las condiciones psico-sociológicas de una conciencia alienada, pero a la vez es exhaustivamente explicativo, pues postula relaciones causales de carácter socio-histórico de los distintos tipos de alienación. La alienación económica consiste entonces en el hecho de que los humanos, en la realización de su trabajo, se deshumanizan, se desposeen de sí mismos, se transforman en cosa, en algo ajeno. La alienación económica genera formas derivadas de enajenación, formas que se superarán cuando se supere la forma fundamental, la económica. Una de estas formas derivadas es la alienación religiosa. Marx interpreta y explica a la vez como las religiones han sido un medio para mantener oprimidas y resignadas las clases más desfavorecidas. En la sociedad capitalista, el trabajador sufre una doble enajenación. El producto de su trabajo no sólo no le pertenece sino que, al convertirse en capital, deviene instrumento de explotación; el obrero fabrica el medio de su explotación. Por otro lado, el acto mismo de trabajar, con sus condiciones infrahumanas, es un acto enajenante o alienante, no desarrolla sus capacidades intelectuales y espirituales sino que deviene una pieza más, totalmente substituible, del engranaje productivo. Esta metodología interpretativo-explicativa, es madurada gradualmente con sus aportes a la interpretación científica de la historia y que permita a Marx situar la alienación como el principio fundamental del materialismo histórico por el cual, se puede interpretar y explicar el conjunto de mecanismos que están presentes en la explotación capitalista. En la "Ideología Alemana" (1845-46), obra conjunta de Marx y Engels, se sintetizan por primera vez las principales tesis del materialismo histórico. Esta obra mantiene un abordaje comprensivo o interpretativo de la "conciencia alienada" o "falsa conciencia" (falsche Bewutseins), como antitética de "conciencia de clase". Esta aproximación comprensiva coadyuvó a Marx y Engels a explorar el concepto de "ideología", que permite comprender la naturaleza ilusoria del universo mental de los sujetos históricamente determinados. Estos últimos manifiestan analíticamente su ideología de manera conciente a partir de la determinación histórica de una "falsa conciencia". Entonces se comprende a las ideologías como determinaciones particulares, propias de la conciencia, no como determinaciones universales. La denominada "conciencia objetiva", es impuesta al sujeto histórico por los otros sujetos del grupo social al que pertenece. Así, es el ser social el que determina la conciencia individual, no la conciencia individual la que determina el ser social. Es posible pasar de lo meramente comprensivo y explicar que "la falsa conciencia" de los trabajadores asalariados, tiene como causa la pertenencia a una clase dominada. Es por esto que estos trabajadores asalariados, adoptan la ideología burguesa. Esto se explica a raíz que ese trabajador carece de conciencia de clase, ya que adopta una visión del mundo que no concuerda con sus intereses individuales y de clase, sino con los intereses de clase de la burguesía. Entonces, la explicación es posible por medio del siguiente principio general: "si la actividad social de los individuos es alienada (no se corresponde con sus necesidades y deseos), la conciencia de estos individuos también lo será".

Este hallazgo comprensivo-explicativo de la teoría de la alienación Marx, es retomado por G. Lukács (1885-1971) en: "Historia y conciencia de clase"(1922), a partir del análisis exhaustivo de las obras hasta entonces conocidas de Marx. En esta obra, Lukács trató el problema de la alienación como si tuviera a la mano "Los manuscritos económico – filosóficos" de Marx, que sin embargo no serían dados a conocer sino diez años más tarde. Lukács refina el concepto de alienación, traduciéndolo en el concepto de reificación o cosificación, en tanto el mismo humano se percibe como objeto y no como sujeto, obedeciendo a supuestas leyes que rigen el mercado.

Lukács expone que la conciencia ha de estar referida al "todo" de la sociedad, y esto descubre las ideas, sentimientos de los sujetos históricos en determinadas situaciones vitales adecuadas a su situación objetiva. La conciencia de clase es entendida como la reacción racionalmente adecuada a situaciones determinadas en el contexto del proceso de producción. La actuación de la clase como totalidad en su contexto histórico estaría determinada por esta "conciencia de clase" y no por pensamientos o intereses individuales. Según Lukács "conciencia de clase" es el "sistema de creencias compartidas" por los que se encuentran en una misma situación histórica de clases en una sociedad. La capacidad potencial que propicie desarrollar una "conciencia de clase", se encuentra latente sobre todo a las sociedades capitalistas (-ya que la base economía alienante del capitalismo propicia la lucha de clases-), y más específicamente en el proletariado, ya que tiene la capacidad potencial de llegar a reconocer la sociedad en la crudeza de su realidad.

En este contexto es posible establecer un cierto parangón metodológico entre "conciencia de clase" en Lukács y los tipos ideales de Weber (- estrategia metodológica de tipo comprensivo-explicativa-). Lukács se inmuniza de previo, al afirmar que no se puede "estudiar las relaciones del materialismo histórico con tendencias análogas de la ciencia burguesa" (como los tipos ideales de Max Weber). No obstante, si se analiza en detalle su definición de "conciencia de clase", esta tipifica perfectamente como un "tipo ideal", y a la vez se expresa en formas y terminologías demasiado similares. Entonces, si se parte que la noción lukácsiana de "conciencia de clase" puede ser comprendida como un tipo ideal, esto implicaría a su vez que no es posible encontrar ningún caso histórico concreto en el que se aplique como unidad de análisis (- ni siquiera en la Comuna de Paris de 1870, aludida por Marx como ejemplo de revolución proletaria -), ya que se convierte en un enunciado teórico y no una práctica concreta de grupos humanos. El accionar ideal de los sujetos imbuidos por la "conciencia de clase", en su desenvolvimiento histórico concreto, se verá afectado por otras cuestiones como matices culturales, irracionalidades (-intereses egoístas y personalistas-) y falta una información completa (-o de la totalidad-). Si se presupone la extrema complejidad de la sociedad, inaprensible como totalidad a cualquier individuo e incluso a un grupo, la existencia de una clara conciencia de clase en un grupo resulta en la práctica altamente improbable.

Aun cuando Marx no utilizó la distinción entre materialismo histórico y materialismo dialéctico, esta distinción comienza a ser fraguada en la formulación adoptada por Friedrich Engels (Dialéctica de la Naturaleza (1873-86)). Engels se dio a la tarea de realizar una síntesis de los mayores adelantos de las ciencias naturales de mediados del siglo XIX desde una perspectiva de una dialéctica materialista y hace una crítica de las concepciones idealistas adoptadas en las ciencias naturales. Así pues, la "Dialéctica de la Naturaleza" procedería más bien según las tres grandes leyes dialécticas: ley del paso de la cantidad a la cualidad, ley de la interpenetración de los contrarios (u opuestos) y ley de la negación de la negación. La primera ley propone que cuando se agrega o desagrega materia o movimiento, se producirán variaciones cualitativas naturales. Es decir una variación cuantitativa implica una variación cualitativa y a la inversa. La segunda ley es la que explicita la que unidad de lo diverso determina la continuidad en el cambio permanente en la naturaleza. La tercera es el principio fundamental de la dialéctica, que toda síntesis es a su vez la tesis de una nueva antítesis, que quedará a la cabeza de una nueva síntesis. Estas leyes serían válidas según Engels tanto para la evolución natural como de la subsecuente evolución histórica. Engels se manifiesta completamente optimista con el progreso evolutivo de la naturaleza y de las sociedades humanas. Considera que un tipo de organización de la producción será posible en la sociedad comunista planificada y que estaría destinada a elevar a los hombres por encima del mundo animal desde el punto de vista social, como el uso de los medios instrumentales propios del proceso de la producción lo ha hecho desde el punto de vista de la especie humana. Posteriormente en el contexto de un marxismo estructuralista en el siglo XX, Louis Althusser (1918-1920), reelaborando la clasificación de G. V. Plejánov (1856-1918), propuso considerar al materialismo histórico como la ciencia marxista y al materialismo dialéctico como la filosofía marxista ("La revolución teórica de Marx"(1967), "Para leer El capital"(1969)).

4. El dualismo metodológico

En la segunda parte del siglo XIX, y como otra reacción a los reduccionismos positivistas, que pretendían que el método de la sociología debía reducirse al de la física, surgen diversas propuestas que por enfocar los estudios humanos y de la sociedad a la historia individual, a las cualidades compresivas del sujeto, pueden ser clasificadas como variantes de "individualismos metodológicos".

El dualismo metodológico (métodos explicativos-métodos comprensivos) queda manifiesto en Wilhem Dilthey (1833-1911) en su obra "Introducción a las ciencias del espíritu"(1883), al señalar que el método de las "Ciencias de la Naturaleza" (Naturwissenschaften), es la explicación (Erklären) o dirección del conocimiento de dentro hacia fuera y el método de las "Ciencias del Espíritu" (Geisteswissenschaften) es la comprensión (Verstehen) o dirección del conocimiento hacia dentro: la vida es captada desde dentro. El método de "la comprensión" (Verstehen) es hermenéutico, pues se trata de analizar de manera descriptiva y comprensiva la realidad humana, la vida, partiendo de la conciencia histórica. Para Dilthey lo humano es "comprensible" en conexión histórica con los demás con los otros, y la historia sólo es comprensible partiendo de las vivencias de la conciencia personal. Dilthey llega a afirmar que la vida humana es historia. Así, el método de la "comprensión", que tiene como punto de partida el ámbito de lo psicológico (-la "comprensión" es el acto por el cual se aprehende lo psíquico a través de sus múltiples manifestaciones, se aprehende el sentido-) se convierte en un procedimiento más amplio: en una hermenéutica, en una interpretación de todas las estructuras objetivas, en cuanto expresiones de la vida psíquica. Adicionalmente a esto, Dilthey pone atención en señalar que la "comprensión" se realiza en el contexto de una "concepción del mundo" (Weltanschauung), la idea general que cada individuo tiene de la totalidad del mundo y de la vida, la cual da luz sobre los enigmas de mi vida (Lebensratseln).

Es con Dilthey que se realiza esta escisión metodológica que se ha denominado como "dualismo metodológico" (explicación-comprensión), considerándose entonces que las ciencias naturales se formulan sobre la base del método explicativo, es decir, explicar es contestar a la pregunta por qué a un efecto dado, se le asocia siempre una causa específica. Una vez que es posible explicar un fenómeno natural dado (- v. g. la caída de los cuerpos-), estableciendo la relación causal y enmarcándolo espacial y temporalmente, entonces será posible establecer los principios o las leyes naturales, y con base en estos, será posible también extrapolar temporalmente las explicaciones y realizar entonces predicciones y retrodicción. Por otra parte Dilthey considera que las "ciencias del espíritu"(-o lo que se llamará como ciencias humanas o sociales-) no pueden seguir el método de las ciencias naturales, por lo que siguen más bien métodos "comprensivos" o "histórico-hermenéuticos", esto debido a que la experiencia de lo humano no pude ser estudiada como un objeto natural más, por eso, por lo que Dilthey apela a la "introspección comprensiva"; es decir, los acontecimientos humanos y sus contextos históricos, como estructuras objetivas, solo se les puede dar significado, solo pueden ser interpretados, si son consideradas en última instancia como expresiones de la "psiqué" humana.

Este tipo de aproximaciones introspectivitas, que apela a la interioridad humana como el camino que lleva a la comprensión (Verstehen) de los fenómenos sociales, fue continuada por pensadores como G. Droysen (1808-1884), H. Rickert (1863-1936) y W. Windelband (1848-1915). Consideran que solo por medio del el método comprensivo es posible dar cuenta del carácter individual e irrepetible de los asuntos humanos y la determinación cultural de los acontecimientos históricos.

5. La sociología comprensiva

Por su parte Max Weber (1864-1920), en algunas de sus obras como: "La ética protestante y el espíritu del capitalismo" (1903-1905),"Ensayo acerca de algunas categorías de la sociología comprensiva" (1913), "La ciencia como vocación y La política como vocación" (1919),"Estudios de metodología" (1922),"Economía y sociedad" (1922), mantuvo el empleo de los dos métodos de conocimiento, pero asumiendo que ambos se aplican en la sociología, en las ciencias sociales. Weber desarrolló los principios de una "sociología comprensiva" (verstehende Soziologie), la clave para entender el proceso de análisis de la realidad social es el concepto que la sociología debe ser una comprensión interpretativa (o Verstehen) o "Histórico-culturalista", de la acción social. En este sentido la sociología se define en oposición al positivismo como una ciencia histórica que trata de comprender por la vía de la interpretación el sentido de la acción social. Para Weber no obstante, aunque el punto de partida de los estudios sociológicos debería ser "la comprensión", esta debe ser complementada por una dilucidación por medio de una teoría de carácter explicativo. Entonces, Weber abandona la antítesis entre lo comprensivo y lo explicativo, al considerar que el mismo "comprender" lejos de ser un procedimiento intuitivo y emotivo, desemboca en una interpretación constituida esencialmente por una explicación causal. No obstante, Weber considera que en ciencias sociales no se puede aspirar a descubrir leyes universales tal y como se hace en las ciencias naturales, pero si se produce un conocimiento científico, aunque de distinta naturaleza, al buscarse y ofrecerse explicaciones causales de los fenómenos sociales. Ofrecer explicaciones es posible porque la conducta humana es básicamente racional, esto es, no es una secuencia discontinua de arrebatos emotivos, sino regular, ya que las personas procuraran vivir racionalmente.  Aun cuando un sociólogo se encuentra inmerso en un contexto social que lo inunda de valores, y la previa internalización de estos pueden afectar sus investigaciones, esto no hace imposible la ciencia social.  Para ello Weber propone una cierta "neutralidad axiológica" del sociólogo, que le permita dar explicaciones sensatas o insensatas de los fenómenos sociales que se están investigando, permitiendo o impidiendo que sus valores se entrometan en su explicación causal sin traicionar sus criterios de racionalidad y considerando que las acciones de los individuos estudiados también se encuentran orientadas según la tradición o costumbres sociales de su contexto social. Para poder explicar los fenómenos sociales, Weber considera que es necesario construir conceptos teóricos que faciliten el análisis y el comportamiento de las conductas en distintos contextos sociales. Estos conceptos los denomino "tipos ideales". Un tipo ideal es entonces un concepto teórico y a la vez una herramienta heurística (-un ejemplo de tipo ideal es: burocracia-). Como concepto teórico un tipo ideal no puede ser un concepto demasiado amplio, sino tienen que ser de alcance medio que permitan decir cosas sensatas acerca del tipo de los fenómenos sociales estudiados. En cuanto que herramientas heurísticas,  los tipos ideales no son ciertos o falsos, sólo son útiles o menos útiles para el análisis sociológico.  Los tipos ideales se construyen laboriosamente, mediante análisis comparativos e históricos, buscando una idealización o representación lógica del tipo de relaciones sociales que parece útil para el análisis sociológico. Así, los tipos ideales no pueden agotar la onto-facticidad social esta es más compleja que los referentes y constreñimientos propios de los tipos ideales construidos. Asimismo Weber señala que las ciencias naturales nos dicen qué debemos hacer si queremos dominar técnicamente la vida, pero no nos dicen si este dominio tiene un sentido, así también las ciencias culturales nos hacen entender los fenómenos políticos, artísticos, literarios y sociales con base en las condiciones de su aparición, pero no nos dicen si tales fenómenos han tenido o tienen un valor y no responden a la cuestión de si vale la pena conocerlos. En este sentido, la ciencia misma es una "vocación" (Beruf): la vocación a la claridad, es decir, a la conciencia que los humanos pueden conseguir sobre los fines de la propia acción y sus medios para realizarlos.

6. Fenomenología y sociofenomenología

Edmund Husserl (1859-1938), a partir de  su obra "Investigaciones lógicas" (Logische Untersuchungen 1900-1901), funda la fenomenología, que es un intento gnoseológico de dilucidar los contenidos y procesos involucrados en la conciencia humana. Lo objetivo está en función de lo dado en los actos intencionales de la conciencia humana.  Así pues, el sujeto cognoscente, accede a la cognoscibilidad de las esencias (-objetivamente cognoscibles-), obviando (-poniendo entre paréntesis-) todas las presunciones sobre la existencia de un mundo exterior y los aspectos no esenciales (-subjetivos-) de cómo el objeto es dado en nuestra cognoscibilidad. Este proceso fue llamado epoché por Husserl. La fenomenología se establece como un programa de investigación continuado por figuras como M. Scheler, N. Hartman, M. Heidegger, G. Gadamer, J. P. Sartre, M. Merleau-Ponty, A. Meinong, E. Stein, J. Ortega y Gasset, E. Levinas, e inclusive llegando a sus lindes en el deconstruccionismo de J. Derridá, considerado por este como una fenomenología hermenéutica marginal.

Un propuesta integrativa de la sociología comprensiva de Weber y de la fenomenología de Husserl, surge en la primera mitad del siglo XX el programa de investigación socio-fenomenológico iniciado por A. Schütz (1899-1959), en obras como: "La construcción significativa del mundo social. Introducción a la sociología comprensiva"(1932), "El problema de la realidad social"(1962). Incorpora entonces, a las ciencias sociales el método de la fenomenología. Para ello propone que la realidad como un mundo en el que los fenómenos están dados, sin importar si éstos son reales, ideales, imaginarios, etc. Se considera, entonces, un "mundo de la vida cotidiana" que los sujetos viven en una actitud natural, desde el sentido común. Esta actitud frente a la realidad permite a los sujetos suponer un mundo social externo regido por leyes, en el que cada sujeto vive experiencias significativas y asume que otros también las viven, pues es posible ponerse en el lugar de otros; desde esta actitud natural el sujeto asume que la realidad es comprensible desde los conceptos del sentido común que maneja, y que esa comprensión es correcta.

Herederos en parte de esta tradición sociofenomenológica, surgirán otros programas de investigación en la segunda mitad del siglo XX, la sociología del conocimiento de P. L. Berger y T. Luckmann a partir de su obra: "La construcción social de la realidad" (1966) y la etnometodología de H. Garfinkel ("Studies in ethnomethodology"(1967), "Ethnomethodology's program: Working out Durkheim's aphorism" (2002) ) y de B. Latour ("Laboratory Life: the Social Construction of Scientific Facts" (1979), "Reassembling the social: an introduction to actor-network-theory"(2005) ).

7. Ontofenomenología hermenéutica

El individualismo metodológico comprensivo enfatizará entonces los aspectos subjetivos propios e irrepetibles por ningún método experimental de lo humano y de lo social. Ya en el siglo XX surgirán programas de investigación en las "ciencias humanas" de naturaleza hermenéutica.

Hans-Georg Gadamer (1900–2002) quien propone acercarse a los estudios humanos por medio de un tipo ontofenomenología hermenéutica y sustentada en una apertura compresiva del lenguaje. En Gadamer es posible descubrir la influencia directa de la hermenéutica de la facticidad de Martin Heidegger(1889-1976), quien en su obra "Ser y tiempo"(Sein und Zeit,1926), hace su manifiesto intelectual, resumido en la siguiente definición: "La filosofía es la ontología fenomenológica universal, partiendo de la hermenéutica del "Dasein"(Ser ahí) que, como analítica de la existencia, ha amarrado el cabo del hilo conductor de todo cuestionamiento filosófico ahí donde éste tiene su origen y a donde vuelve". En este contexto, Gadamer en "Verdad y método" ( Wahrheit und Methode ) (1960), sostiene que el concepto de verdad está íntimamente ligado al de método y que no puede considerarse un concepto sin el otro. No obstante debe considerarse que "la verdad" gadameriana es de naturaleza hermenéutica, no se trata de conceptos precisamente deducidos, ni de resultados experimentales, es más bien un acercamiento develativo y gradual, una aproximación comprensiva a los horizontes históricos, de la fusión dialéctica de horizontes (- del cognoscente y lo cognoscible -).

Gadamer fue muy crítico con los dos enfoques metodológicos que se emplean en las ciencias humanas (Geisteswissenchaften). Por un lado, fue crítico con los enfoques que buscan modelar el método de las ciencias humanas de acuerdo al método de las ciencias naturales. Por otro lado, también criticó el método tradicional de las humanidades, cuyos enfoques se han mantenido en la tradición dualista de W. Dilthey, al seguir considerándose que es posible llegar a "interpretaciones correctas" y que por ende es posible llegar exegéticamente a la "intención original" que manejaba el autor de una obra histórica determinada. Estas dos posiciones que critica Gadamer, pueden ser sintetizadas, el primero como "monismo metodológico reduccionista" y el segundo como "dualismo metodológico humanista". Gadamer sostiene que debe considerarse que los humanos tenemos una conciencia históricamente moldeada, es decir, que la conciencia es un efecto de la historia y que estamos insertos plenamente en la cultura e historia de nuestro tiempo y lugar y, por ello, plenamente formados por ellas. Gadamer sostiene que un texto o una obra de arte, se comprende como una "fusión de horizontes" donde el sujeto cognoscente (- el "Da Sein" -) encuentra la vía o la apertura que le da la historia del texto o que la obra articula en relación con su propio trasfondo cultural e histórico. Gadamer en "Verdad y método" pretende dar una descripción de lo que hacemos permanentemente cuando realizamos un proceso de comprensión interpretativa, incluso desconociendo que dicho proceso está produciendo, y esto, Gadamer considera que es válido para todas las ciencias las humanas o para la comprensión interpretativa de una obra de arte (- su ontologicidad -), en las cuales sus verdades se develan en la riqueza de la pluralidad significativa del trasfondo cultural e histórico, tanto del sujeto cognoscente como de lo cognoscible.  La apertura del acto de comprensión interpretativa del "Da Sein" (-el sujeto cognoscente-) con respecto a lo cognoscible (- un texto, una obra, otro sujeto- ), encuentra su fundamento en el lenguaje. La experiencia de la "onticidad" (-lo dado, lo real-), se faculta por la ontologicidad del "Da Sein", que se devela expresivamente en palabras. Entonces, hablar y pensar, palabra y cosa (-lo óntico-fáctico-), constituyen una unidad indisoluble. La ontologicidad del lenguaje precede a todo lo que es (- la onticidad -). El mundo es mundo en cuanto se expresa en el lenguaje, y el lenguaje existe en cuanto en éste se representa el mundo. Así, el lenguaje sintetiza dialécticamente la totalidad del "Da sein" (-el sujeto cognoscente-) y del mundo (-lo cognoscible, lo óntico-). Si se trata de la apertura comprensiva a los mundos históricos, diferidos en el tiempo del mundo actual; esta apertura es posible pues cada uno es un mundo lingüístico, y por tanto, accesible. Ergo, no es posible la apertura comprensiva sin la experiencia lingüística previa. La pretendida objetividad de la ciencia queda subsumida dentro de las posibilidades comprensivas del lenguaje.

8. La teoría de la acción comunicativa

Es posible descubrir en la obra de J. Habermas (1929): "Teoría de la acción comunicativa: I. Racionalidad de la acción y racionalidad social, II. Crítica de la razón funcionalista"(1981), una propuesta de convergencias interteóricas de lo comprensivo y lo explicativo.. Habermas muestra en esta obra una ruptura con la ortodoxia de la Escuela crítica de Frankfurt (M. Horkheimer, T. Adorno, H. Marcuse), dejando de lado la centralidad de la dialéctica como método, cambiando los ideales revolucionarios de los años 60´s (-en particular de los acontecimientos suscitados en 1968 en diversas partes del mundo-) y apostando a las democracias de estados de derecho(-como los de la Unión Europea-), abandonado la razón autoconsciente de herencia hegeliana y proponiendo la intersubjetividad concensual como criterio de verdad. El primer tomo de la "Teoría de la acción comunicativa", se inicia con una crítica a la Etnometodología de Garfinkel en un lenguaje heideggeriano. El núcleo teórico del programa de investigación de Habermas es la "acción comunicativa" insertada en contextos lingüísticos y su fundamento racional, empleando para ello varios conceptos extraídos de la fenomenología de Husserl, como es el caso de "mundo-de-la-vida" (lebenswelt). La acción comunicativa le permite sustituir el trabajo y la alienación, típicas del pensamiento marxista, por la tensión entre mundo-de-la-vida (lebenswelt) y sistema. Así, el denominado "mundo-de-la-vida" (lebenswelt) sería, pues, el trasfondo de experiencias y vivencias "prerreflexivas" a partir del cual se dota de sentido a todo cuanto se dice. Es el fundamento cognoscitivo que hace que sea posible la comunicatividad intersubjetiva. En el contexto pragmático (herencia de L. Wittgenstein y J. L. Austin), se entiende como los presupuestos que conforman los actos comunicativos, en particular las propias reglas de los juegos del lenguaje y determinados enunciados con los que "todo el mundo" está de acuerdo (reglas concensuadas de los actos comunicativos). Por otra parte, el entramado social se comprende sistémicamente, en tanto tiende al equilibrio autorregulativo por medio de la especificación funcional de los diferentes subsistemas. La acción de cada individuo es determinada mediante cálculos interesados, maximizadores de la utilidad. El sistema es un ámbito social constituido por una serie de mecanismos anónimos dotados de una dinámica propia que, en las sociedades avanzadas, han cristalizado en dos subsistemas sociales diferenciados regidos por reglas estratégicas y medios materiales o técnicos: el subsistema político-administrativo y el subsistema económico.

Entonces, para J. Habermas, la "comprensión reflexiva" implica "participar en acciones comunicativas". Pretende de este modo que la sociología comprensiva por su parte, cambie de sus directrices programáticas, en términos de una teoría del lenguaje: la teoría de la acción comunicativa, que se ocupa de una clase de acción social que está simbólicamente mediada. Asimismo, los elementos normativos son medulares en el programa de investigación de Habermas, por lo que propone una pragmática universal (derechos universales sobre las formas de vida particulares), que examina las pretensiones de validez, verdad, inteligibilidad, veracidad. De este modo, Habermas, pretende la "Teoría de la acción comunicativa" se convierta en "la teoría social" que enmarca tanto comprensivamente (-trasfondos cognoscitivos del mundo de la vida de herencia sociofenomenológica y su contexto pragmático, de herencia analítica-), como explicativamente (-contextos de los elementos constitutivos de los sistemas sociales autoregulativos, herencia del funcionalismo-sistémico-) a todas las disciplinas sociales, incluyendo una reformulación del materialismo histórico, que quedará embutido en la teoría de la acción comunicativa.

9. La segunda revolución científica y el optimismo neopositivista

En el devenir de un convulsionado siglo XX de guerras mundiales y revoluciones armadas, se produce una "segunda gran revolución científica", por una parte en las ciencias naturales con la aparición de la física cuántica (M. Planck, W. Heisemberg, E. Schrödinger, W. E. Pauli), la física relativista (A. Einstein) y la biología molecular(J. Watson, F. Crick, R. Franklin), que establecen teorías sólidamente explicativas, tanto del microcosmos, del macrocosmos, como de los fundamentos últimos de la vida; y por otra parte en las ciencias formales, como la matemática y la lógica, sustentada en por las innovaciones formales de G. Cantor, G. Boole, G. Frege, A. Türing, K. Gödel, entre otros. Paralelamente al uso cada vez más intensivo de las tecnologías basadas en máquinas de combustión interna, surgen como una nueva revolución tecnológica, las "tecnologías electro-magnéticas", dependientes del electromagnetismo y de la electrónica.

El pujante éxito de las ciencias, las tecnologías y la industrialización, se manifiesta en un optimismo de algunos enfoques de tradición empirista, surgiendo así en la primera mitad del siglo XX, diversas tradiciones neopositivistas, concentradas principalmente en Europa y EEUU. Como centros intelectuales en el contexto del empirismo lógico, es posible citar a: "El circulo de Viena"(M. Schlick, R. Carnap, O. Neurath), la "Escuela de Berlin"(H. Reichenbach, R. von Mises) y el Círculo de Varsovia-Lwöw(J. Lukasiewicz, A. Tarksi), cuya propuesta programática, pretendía reducir las ciencias sociales al método inductivo-probabilístico de las ciencias naturales, de esta misma manera las ciencias naturales debían ser reducidas metodológicamente a las estrategias explicativas de las ciencias físicas. A su vez las ciencias físicas debían encontrar su fundamento último en los axiomas y reglas de la lógica matemática. Con esto se pretendía  dar cuenta de una única ciencia unificada.

Con una clara influencia del empirismo lógico, se propuso otro patrón inferencial para la investigación científica, el denominado método: "hipotético-deductivo" de K. R. Popper y el nomológico-deductivo" de C. G. Hempel. El método hipotético deductivo de K. R. Popper (1902-1994) expuesto a partir de su obra: "La lógica de la investigación científica" (Logik der Forschung), gira entorno al concepto de "falsación", que considera que el conocimiento científico no avanza confirmando nuevas leyes, sino descartando leyes que contradicen la experiencia. Entonces la labor científica consiste principalmente en criticar y refutar leyes y principios de la naturaleza para reducir así el número de las teorías compatibles con las observaciones experimentales de las que se dispone. El criterio de demarcación puede definirse entonces como capacidad de una proposición de ser refutada o falsabilidad. Sólo se admitirán como proposiciones científicas aquellas para las que sea conceptualmente posible un experimento o una observación que las contradiga. Así, dentro de la ciencia queda por ejemplo la teoría de la relatividad y la mecánica cuántica y fuera de ella el marxismo o el psicoanálisis.

Por su parte C. G. Hempel (1905-1997) ("La explicación científica" (1965), "Fundamentos de la formación de conceptos en ciencia empírica"(1988)) propone que los principios de la explicación generados en la física son también aplicables a las ciencias sociales. La explicación científica, de acuerdo a la concepción hempeliana, no sólo requiere condiciones antecedentes, sino que una legalidad fuerte que conecte dichas condiciones con el fenómeno que se desea explicar.  La ley general es una condicional universal del tipo para todo x, si x es a, entonces x es b. Además, si se habla de leyes es porque ya existe un conjunto de evidencia empírica que nos permite sostener esta legalidad. Una buena teoría sería aquella que tuviera un cuerpo de hipótesis que cada vez fuera apoyada por la evidencia empírica y que estuviesen sistemáticamente relacionadas entre si.

Hempel en un ensayo originalmente publicado en 1942, titulado: "La función de las leyes generales en la Historia" (The Function of General Laws in History), señala que por ley general se entenderá una aseveración de forma condicional universal que es capaz de ser confirmada o desconfirmada por evidencia empírica y que una ley o hipótesis universal presenta una regularidad de cierto tipo. Ley o hipótesis universal presenta una regularidad de cierto tipo: en cada caso donde un evento de un tipo específico C ocurre en un cierto espacio y tiempo, un evento de un tipo específico E ocurrirá en un espacio y tiempo que está relacionado de una manera específica al espacio y tiempo de la ocurrencia del primer evento (los símbolos C y E son abreviaciones de los términos causa y efecto) y se entenderá que las teorías son cuerpos de hipótesis sistemáticamente relacionadas. Hempel asevera que la explicación en la ciencia natural puede ser replicada en la historia, ya que la explicación histórica tiene por objetivo mostrar que un evento en cuestión no fue un "hecho de la casualidad", sino que era esperable en vista de ciertas condiciones antecedentes o simultáneas. Hempel considera que la explicación probabilística es muy común en historia. Sin embargo, las explicaciones probabilísticas no tienen una característica fundamental de la explicación científica, esto es, la forma condicional universal.

Hempel opina que el método de la comprensión empática, que se señala como el rival en la explicación en historia, puede caracterizarse de la siguiente manera: el historiador se imagina a sí mismo en el lugar de las personas involucradas en los eventos que él quiere explicar. Trata de dar cuenta tan completamente como sea posible de las circunstancias bajo las cuales ellos actúan y los motivos que influencian sus acciones y, por esta autoidentificación imaginaria con sus héroes, él llega a la comprensión y, así, a una adecuada explicación de los eventos que le ocupan. Sin embargo, dice Hempel, esto no constituye una explicación; más bien, es un intento de generalizar sus descubrimientos en una regla general que usa como un principio explicativo que no lleva, por lo tanto, a una explicación histórica, aunque puede ser útil para generar hipótesis, la cual debe ser probada empíricamente de acuerdo a ciertas leyes generales. Del mismo modo se habla de la interpretación de los fenómenos históricos, dice Hempel, que consiste en subsumir el fenómeno en cuestión bajo alguna explicación científica o un intento de subsumirla bajo alguna idea general que no se presta para una prueba empírica. En el primer caso, la interpretación es claramente una explicación por medio de hipótesis universales y, en el segundo, es una pseudo-explicación. Del mismo modo, el procedimiento de acceder al "significado" de un evento histórico dado, puede consistir en determinar qué otros eventos están relevantemente conectados con el evento en cuestión, sea como "causas" o "efectos".

10. El optimismo organicista del funcionalismo sistémico

Un segundo momento, particularmente en la segunda mitad del siglo XX, se asume la biología y en particular la selección natural y su aleatoriedad implícita, como la nueva propuesta, por medio de la cual se intenta establecer un tipo de patrón explicativo y adecuable a todas las nuevas ciencias emergentes, y cuya nueva propuesta queda enmarcada por medio de las teorías de sistemas autopoiéticos (N. Luhmann, F. Varela, H. Maturana) y dinámicos negentrópicos (I. Priggogine(1917-2003): "El fin de las certezas, tiempo, caos y las nuevas leyes de la naturaleza", "Explorando la complejidad, orden y caos", "Entre el tiempo y la eternidad"), cuya pretensión es explicar e inclusive predecir tanto a los ambientes físicos y biológicos como los sociales.

El concepto de "autopoiesis" fue propuesto en 1971 por los biólogos H. Maturana (1928)("El árbol del conocimiento: Las bases biológicas del entendimiento humano"(1984),"Evolución de las especies por medio de la deriva natural"(1992) "Del ser al Hacer: los orígenes de la biología del conocer"(2005)) y F. Varela(1946-2001)( Conocer: Las Ciencias Cognitivas (1988), El Fenómeno de la Vida(2000)),para designar la organización de los sistemas vivos. Es la condición de existencia de los seres vivos en la continua producción de si mismos.

N. Luhmann (1927-1998) (Sistemas sociales: lineamientos para una teoría general(1991), Die Gesellschaft der Gesellschaft (1997)) desarrolló una reconstrucción general y rigurosa de la teoría de sistemas y un esfuerzo por darle a la sociología una nueva base para la descripción de lo que la propia sociología se ha adjudicado como objeto de estudio, el orden social.  La obra de Luhmann se convierte una "Sociología de la sociedad" y al mismo tiempo se convierte en una "epistemología social", al establecer la única forma de aproximación a cómo la sociedad genera su propio conocimiento y todo el conocimiento posible. El problema del conocimiento ya no solo se abordará transdisciplinariamente en la filosofía y en ciencias cognoscitivas, sino que para Luhman solo puede ser resuelto por la sociología, pues todo conocimiento posible es un conocimiento social. Si la sociología se ha adjudicado el problema del orden social con ello ha heredado no solo el problema de cómo es éste posible sino además de cómo ha sido posible su distinción y con él el de los demás problemas y objetos de estudio científico. Asimismo, Luhman ha utilizado el concepto de autopoiesis para generar un nuevo programa de investigación: el de los sistemas autopoiéticos, como producto de una reflexión interdisciplinaria sobre los exitosos desarrollos de otras disciplinas. La aplicación del concepto de autopoiesis a los sistemas sociales implica que el carácter auto-referencial de estos sistemas no se restringe al plano de sus estructuras sino que incluyen sus elementos y sus componentes es decir, que él mismo construye los elementos de los que consiste. Luhmann afirma que la autopoiesis no se limita a ser una propiedad de sistemas biológicos o físicos, y la define como la "capacidad universal" de todo sistema para producir "estados propios" bien diferenciados enlazando a estos las operaciones propias del sistema gracias a la "auto-organización" de éste. Este enfoque sociológico pasa así el concepto de un nivel físico a un nivel cognoscitivo. La intención de Luhmann es buscar equivalentes funcionales a la integración normativa para dar solución al problema que afecta la auto-organización y la auto-producción de las sociedades en contextos de contingencia y riesgo. Desde esta perspectiva,  es constituido en torno a la distinción entre sistema y entorno como condición de posibilidad para el sostenimiento del límite, el cual permite las operaciones auto-referenciales.

11. La segunda revolución industrial y el fundamentalismo de mercado

Asimismo, desde finales del siglo XIX y durante el XX, como exigencias de maximización, propias de las estructuras empresariales y burocracias crecientes, sustentadoras de la segunda revolución industrial, se establecen los estándares para lograr la mayor eficacia en producción industrial por medio de estrictos controles de calidad y se crean las tecnologías de la administración empresarial que han quedado expresadas en diversos patrones prescriptivos como: la "taylorización", la "fordización", la "toyotización", "macdonilización" entre otros, que a su vez propician el surgimiento de una nueva característica de las sociedades industrializadas: el consumismo / despilfarro / desecho, y que pronto se convierte en la razón última del libre mercado.

En este contexto se consolidan diversas teorías económicas de corte neoliberal (-pues apelan mediatizadamente a la "mano invisible" de A. Smith -), que se han desenvuelto en varias escuelas como la Escuela de Cambridge, la Escuela austríaca, la Escuela de Chicago y más recientemente la tradición de ecpnómica del M.I.T.

La denominada como: "Escuela austríaca", es una escuela de pensamiento económico que se opone a la utilización de los métodos de las ciencias naturales para el estudio de las acciones humanas, y prefiere utilizar métodos lógicos y comprensivos (-de herencia la sociología weberiana-), por lo que tipifican en lo que se denomina como: "individualismo metodológico".

Entre sus principales teóricos fundadores se encuentran: Carl Menger (1840-1921) ("Investigaciones en el Método de las Ciencias Sociales con Referencia Especial a la Economía" (1883), "La Teoría del Capital" (1888),"Dinero" (1892) ), Eugen von Böhm-Bawerk (1851-1914) ("La conclusión del sistema marxiano"(1896)), Friedrich Freiherr von Wieser(1851-1926) ("El Valor Natural"(1889), "Teoría de la Economía Social" (1914)), Ludwig von Mises (1881-1973) ("La teoría del dinero y del crédito"(1912), "Problemas epistemológicos de la economía" (1933), "El fundamento último de la ciencia económica" (1962) ), Friedrich August von Hayek (1899-1992) ("La teoría monetaria y el ciclo económico"(1929), "Beneficios, interés e inversión"(1939), "Teoría pura del capital"(1941)). Para esta escuela, el socialismo será imposible y el papel de las instituciones no podrá quedar reducido al de mera superestructura ideológica. Así, el socialismo y la colectividad comunista implementada por el estado serían inviables por la falta de precios de mercado, pero además, en un plano más filosófico y político, eran incompatibles con la libertad individual, y que, además, estos sistemas, necesariamente llevaban al establecimiento de régímenes totalitarios, ya que los que llegarían al poder serían siempre los peores elementos de la sociedad. Estas críticas no iban dirigidas tan sólo hacia los sistemas de economía planificada, sino en general hacia cualquier intervención del estado en la economía, que significaría un socialismo progresivo. En el contexto de la Escuela austriaca se desarrolla la "praxeología" o "teoría de la acción humana", como raíz conceptual de la economía. Por ello, en el contexto de la praxiología se rechaza el uso de la observación directa, en tanto que los actores humanos eran demasiado complejos como para reducirlos a sus componentes y demasiado conscientes de sí mismos como para no alterar su comportamiento al saberse observados. Además la racionalidad plena no es posible, pues los factores psicológicos, subjetivos, impregnan por doquier todos los momentos de las acciones. La observación de la acción humana, o la extrapolación a partir de datos históricos, por tanto, sufrirían siempre de la contaminación por factores pasados por alto, a diferencia de las ciencias naturales. Para contrarrestar la naturaleza subjetiva de los resultados del análisis histórico y estadístico, se propuso el estudio de la estructura lógica de la acción humana. Así, cada acto consciente del ser humano tiene como meta la mejora del nivel de satisfacción de la persona, eliminando las fuentes de descontento. Dado que el futuro es incierto, toda acción es especulativa.

Dentro de sus desarrollos teóricos, se explican la relación entre el crédito bancario, el crecimiento económico y los errores de inversión masivos que se acumulan en la fase alcista del ciclo, explotando con la burbuja y destruyendo valor. En principio sus propuestas no pretenden ser una teoría predictiva, sino explicativa, no obstante, algunas de sus propuestas se convirtieron predicciones plausibles sobre las distintas crisis que se han suscitado. como en 1929, 1987, 2001 y 2008.

La Escuela de Chicago es una escuela de pensamiento económico partidaria del libre mercado desde mediados del siglo XX, cuyos principales exponentes ha sido: George Joseph Stigler (1911-1991) ("Teoría de los precios" (1942), "El ciudadano y el Estado" (1975)) y Milton Friedman (1912-2006) ("Essays in Positive Economics" (1953), "Capitalism and Freedom" (1962), "Inflation: Causes and consequences" (1963) ). En buena medida se encuentra ligado a las teorías de la Escuela Austriaca de Economía. Las teorías de la Escuela de Chicago han servido como fundamento a las políticas del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, instituciones que en cierta medida se caracterizan por su apoyo al libre mercado. Muchos países tomaron en cuenta su teoría económica a partir de los años 80´s, siendo la década de los 90´s el periodo de mayor auge de las teorías económicas liberales en buena parte del mundo, siendo la Escuela de Chicago en parte responsable de este auge. Esto ha llegado a denominarse como "consenso de Washington", que ha comprendido aquellas medidas encaminadas a ampliar el papel d los mercados y limitar el del Estado.

La expresión superlativa de las tesis sustentadas por la Escuela austriaca y la de Chicago, que grosso modo han sido denominadas como "neoliberales", se convertirán en las pretensiones en un primer momento de lograr la "modernización" de las sociedades tradicionales, de tal manera que aquellos pasos seguidos por las sociedades "industrialmente desarrolladas", debe ser seguido por todas las sociedades que pretendan dejar de ser "subdesarrolladas" (-propuestas auspiciadas a su vez por el funcionalismo sociológico que hacía énfasis en el consenso, el orden y el progreso social - ).

El neoliberalismo encuentra su razón de ser y su culminación en la internacionalización de las economías. Para ello reclama el librecambio de mercancías y servicios y la libre movilidad de capitales. Una tesis fundamental es la relación directa entre crecimiento económico y comercio internacional, apoyada en las ventajas comparativas y la eficiencia de los mercados libres de intervenciones. Todo debe ir siempre acompañado de un férreo control financiero y monetario de los agregados macroeconómicos, para eliminar riesgos a las inversiones realizadas. Esto solo sería posible en el contexto de economías de libre mercado (-sin distorsiones gubernamentales o monopólicas -) y que en un segundo momento solo será posible lograrse los fines últimos de la modernización por medio de una "economía globalizada", perfilada a partir de la transnacionalización de grandes corporaciones oligopólicas, que se han encargado de adaptar y comercializar las principales innovaciones tecnológicas suscitadas en la segunda mitad del siglo XX (-presentándose entonces la dependencia tecnológica por parte de las naciones periféricas(subdesarrolladas) con respecto a las naciones centrales(desarrolladas)-).

Los patrones pautados por los ideólogos de la globalización, se muestran como una variante tecnológicamente refinada de los patrones pautados durante los procesos de explotación colonialista y neocolonialista por parte de los imperios o de las naciones centrales.

Las alternativas de economías socialistas y de economías equitativamente distributivas han desaparecido como ideal y como propuesta de praxis a inicios del siglo XXI (-ni China continental, ni los países escandinavos, ni socialismos nacionalistas sudamericanos escapan al la dinámica económica liberal y a su concentración de la riqueza derivada-), quedando eclipsadas por la promesa de sociedades de bienestar y confort a partir del libre mercado y del consumo, el despilfarro y el desecho masivo.

Paradójicamente las tesis de los economistas neoclásicos y que han promulgado la modernización y la globalización (-o de fundamentalismo de mercado como lo han llamado: J. E. Stiglitz y G. Soros-), que sostienen que los mercados tienden al equilibrio y que la mejor manera de satisfacer el bien común es permitiéndole a los actores buscar la maximización de sus utilidades, han entrado a a finales de la primera década del siglo XXI, en la crisis más significativa desde finales de la segunda guerra mundial, haciendo tambalear en un primer momento al sector financiero y eventualmente a la economía en general de las grandes naciones industrializadas, como es el caso EE.UU. que se encuentra bordeando la recesión/estanflación, arrastrando las principales economías de la UE y de Japón. La denominada globalización ha entrado en una crisis, tanto de las bases teóricas que la habían sustentado, como fáctica: un monumental derrumbe del sector financiero, estancamiento y recesión de las economías, precios sin precedentes en las materias primas, en particular del petróleo, crisis en abastecimiento alimentario internacional, todo ello haciendo volver a las políticas proteccionistas a todas las naciones del mundo, para salvaguardar sus poblaciones de eventuales desabastecimientos alimentarios e incluso hambrunas. El capitalismo oligopóico y especulativo del siglo XXI, se enfrenta a una autogestión intestina de las condiciones materiales que han propiciado el derrumbe estrepitozo de la globalización neoliberal, tal que la misma voracidad de las compulsivas y gigantescas transacciones electrónicas especulativas de las grandes entidades financieras cuasi-anónimas, se encuentran las fagocitanto las entrañas a las mismas economías propociadoras de estas ideologías monetaristas y favorecido más bien otras como la: República Popularde China, -en camino a convertirse en la primera potencia económica mundial antes de finalizar la primera mitad del siglo XXI-, pero que se mantiene bajo el control de un Partido Comunista Central que en sus orígenes revolucionarios se inspiró en los principios anticapitalistas del materialismo histórico. Este éxito de un modelo mixto inédito, ha exigido un replanteamiento transdisciplinario a la "visión de túnel monodisciplinaria" del fundamentalismo de mercado sustentado por las ciencias económicas neoliberales.

No obstante, la disidencia teórica a esta "visión de túnel" de las tesis neoliberales de la Escuela de Chicago y del "Concenso de Whashinton", ha sido también presentada por los economistas de la "Escuela de MIT", que han propuesto explicaciones económicas, que superen las explicaciones sostenidas por los sustentadores del fundamentalismo de mercado, como que: las sociedades necesitan de la equidad y que los fallos en la intervención estatal pueden ser prevenidas por aquellos planteamientos institucionales idóneos y que incluyan la democracia. Esta escuela se asocia con economistas heterodoxos como: Paul Samuelson, Paul Krugman, J. Stiglitz, L. Summers, Dani Rodrik. Este último ha expuesto sus ideas en: "One Economics, Many Recipes: Globalization, Institutions, and Economic Growth" (2007): "Una sola economía y muchas recetas: Globalización, instituciones y crecimiento económico", que abre la posibilidad que aunque existe una sola teoría económica explicativa, pero que puede ser desarrollada en múltiples recetas o modelos, con los cuales alcanzar diversos grados y tipos de bienestar económico. En este sentido, las naciones pueden lograr su desarrollo siguiendo diversas políticas convergentes y adaptadas a las condiciones concretas de cada país y no siguiendo fórmulas genéricas expuestas por algunos teóricos de la economía. No obstante, más allá de la tesis de "una economía" de Rodrik, existen en materia de desarrollo económico, comercio y mundialización, profundas divisiones intelectuales en los enfoques económicos, por lo que resulta imprescindible la exigencia de crear otros espacios transdisciplinarios que permitan otras perspectivas sobre el análisis y las políticas económicas.

12. Más allá del dualismo metodológico

Resulta insoslayabe para las ciencias y tecnologías objetuales y las ciencias subjetuales e histórico-subjetuales, esclarecer los procesos subyacentes y  de base cognoscitiva (subjetivos), que son el sustrato ontológico del ensamblaje de sus núcleos teórico-discursivos, de sus modelos derivados y de su rango de acciones aplicativas a los sistemas dinámicos óntico-fácticos de tales modelos, por parte de las comunidades comunicativas que los sustentan, como de las validación intersubjetiva de los resultados de tales acciones aplicativas.

Diversos programas y enfoques de investigación emergen entonces a partir de las construcción de puentes inteteóricos, que brindan los instrumentos descriptivos, interpretativos, explicativos e inclusive retrodictivos y predictivos, para dar cuenta de sus rangos de aplicación a la difusividad de los sistemas dinámicos óntico-fácticos , que permiten un ensamblaje subjetivo de modelos de distintos alcances, tal que las condiciones o principios generales o categoriales de alto alcance, comunes a todos los modelos, permiten el ensamblajes a su vez un un modelo general o núcleo teórico-discursivo, que permita subsumir a todos los otros modelos, que requieren  a su vez ser validados  intersubjetivamente por  una comunidad científica o comunidad comunicativa.

Entonces, se puede concluir que las teorías científicas en su praxis disciplinaria, muestran que las fronteras entre las ciencias sociales y las naturales son ficciones metodológicas, y que ha sido  más bien la transdisciplinaridad (inter y multidisciplinaridad) que ha permitido que emerjan y se desarrollen sus núcleos téorico-discursivos. De esta integración transdisciplinaria emergen propiedades disciplinarias que no están presentes en sus ciencias constituyentes y que han exigido indefectiblemente una convergencia metodológica.

No obstante, en algunos contextos académicos, el dualismo metodológico tradicional se mantiene como aun lo hacen las "monarquías europeas", es decir como vestigios que se considera que no hacen ningún daño y por diversos intereses creados.

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(*)Una versión revisada, se encuentra como:

“Epistemología de las teorías sociales: Comprensión y explicación de los fenómenos sociales.”

En: Academia.edu > http://bit.ly/2vZkePP

Rodolfo-J. Rodríguez-Rodríguez

San José, Costa Rica

E-mail: rodolfojrr@gmx.com

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Explicación en las ciencias sociales

Por Episteme - 20 de Junio, 2008, 14:48, Categoría: Explicación-Comprensión

La explicación en las ciencias sociales:
Consideraciones intempestivas contra el dualismo metodológico en la teoría social
M i n o r E. S a l a s(*)
Universidad de Costa Rica

"El deseo que nos anima es muy simple: denunciar la impostura y la deshonestidad intelectuales, cualquiera que sea su procedencia."
A. Sokal / J. Bricmont §


Resumen: La discusión metodológica respecto a la explicación científica en la teoría social ha estado dominada, históricamente, por el mito de que existe una separación tajante entre los métodos de las ciencias sociales y los de las ciencias naturales. Este mito ha asumido la forma de un dualismo metodológico que se expresa a través de conceptos como: lo "nomotético" y lo "ideográfico", la "explicación" (Erklären) y la "comprensión" (Verstehen), la "razón" y la "causa". Estos binomios conceptuales han representado, no obstante, mamparas semánticas para fomentar la impostura y la falta de rigor empírico, especialmente en el campo de lo social. El empleo de estos artilugios no es una cuestión del pasado, sino que en la actualidad está presente en corrientes de moda como las "post-modernistas", "discursivas", "hermenéuticas", "funcionalistas", "teorías de la estructuración", entre otras. A continuación se realiza una crítica del dualismo metodológico y sus fundamentos. Palabras claves: método, explicación, comprensión, razón, causa, dualismo, nomotético, ideográfico.


Abstract: The methodological debate about scientific explanation in the social theory has been historically dominated by the Myth that there exists a radical gap between the methods of social sciences and those of natural sciences. This Myth brings about a methodological dualism, which takes the form of concepts like: "nomothetic", "ideographic", "explanation" (Erklären), "comprehension" (Verstehen), "reason", "cause". These polar concepts have been used, nevertheless, as verbal magic to disguise lack of empirical rigor in the social field. The use of these notions is not a matter of the past, since nowadays they are in vogue in social theories like "postmodernism", "hermeneutics", "functionalism", "theories of Structuration", among others. Hereafter follows a critic of methodological dualism and its philosophical fundaments.

Keywords: method, explanation, comprehension, reason, cause, dualism, nomothetic, ideographic.


Desde el surgimiento de las ciencias sociales en los siglos XVIII y XIX se han generado allí tres dogmas fundamentales que, de una u otra forma, han influido enormemente en la praxis de la teoría social: el primero de estos dogmas expresa que para el estudio de la sociedad debe existir un método particular mediante el cual los expertos de estas disciplinas lleven a cabo su trabajo; el segundo dogma postula que este método especial (algo así como una "receta mágica" para el estudio de la sociedad) se diferencia, en aspectos primordiales, del método empleado por los científicos naturales; finalmente, el tercer dogma dice que entre el método propio de las ciencias sociales y el de las ciencias naturales existen grandes diferencias que deben ser respetadas para no violentar el objeto de estudio.i

Estos tres dogmas se conjugaron (en el plano epistemológico) de tal suerte que dieron origen al llamado dualismo metodológico.ii El dualismo metodológico consiste, básicamente, en la tesis de que la actividad científica se vale de diferentes reglas, dependiendo de qué tipo de fenómeno (objeto) se quiera estudiar. Según esta posición, resulta inadecuado que el método científico empleado por un físico, por un biólogo o por un ingeniero mecánico, sea también utilizado por un sociólogo, un psicólogo o un jurista. La realidad social –por ser histórica, dialéctica y contradictoria– requiere, según este enfoque, de unos procedimientos sui generis para ser captada en su vasta complejidad. Es un error, por lo tanto, aplicar al estudio de los fenómenos humanos las mismas reglas de trabajo que se utilizan para estudiar un mineral o una célula. La sociedad es mutable e impredecible, las leyes físicas no tanto; una roca no reacciona ante nuestros pronósticos y predicciones, una persona sí; un elemento químico tiene estas o aquellas propiedades que pueden ser determinadas a priori con mucha exactitud; las propiedades de un grupo humano son emergentes y no pueden conocerse de antemano; las personas reaccionan frente a los intereses, las ideologías o las mentiras, las cosas físicas no. Todo esto hace que el universo de la realidad socio-histórica sea infinitamente más complejo y vasto que el de la realidad natural y que, por lo tanto, esté justificada una neta separación en sus respectivos protocolos investigativos.iii Hasta aquí la tesis esencial del dualismo metodológico.

Ahora bien, para justificar esta dicotomía tajante entre las ciencias naturales y las ciencias sociales se han utilizado, a lo largo de la historia de la Metodología, muy diversas estrategias argumentativas. Estas estrategias consisten, en lo esencial, en el uso de ciertos topoi (conceptos) que vienen, de una u otra manera, a defender el empleo de métodos distintos en el campo social y natural. En lo sucesivo, vamos a estudiar críticamenteiv algunas de estas estrategias que favorecen el dualismo metodológico, tratando, después, de medir su consistencia lógica y rigor discursivo.

1. El conflicto entre lo "nomotético" y lo "ideográfico"

Una de las principales formas discursivas en que se introdujo el dualismo metodológico en el análisis científico de la sociedad consistió en postular una división tajante entre lo nomotético y lo ideográfico. Según este esquema, propuesto originalmente por el filósofo neokantiano Windelband y desarrollado por su discípulo Rickert, las ciencias naturales se basan en criterios universalizadores; es decir, en leyes (de allí el término "nomos") que son aplicables de manera extensiva a una misma categoría de objetos ónticos; es decir, de fenómenos físicos. Por su parte, las disciplinas sociales e históricas son, fundamentalmente, "ideográficas" en el tanto ellas buscan captar lo individual, lo biográfico y, por ende, lo irrepetible en el acontecer humano.v

Muchos de los argumentos a favor de esta dicotomía (que ha influido tanto en autores como Weber, Collinwood o Popper), se encuentran en la obra clásica de Heinrich Rickert: "Ciencia Cultural y Ciencia Natural".vi Es allí donde este autor postula los elementos fundamentales para justificar metodológicamente la separación que aquí nos ocupa:

a) La división refleja, según Rickert, el contraste de intereses cognoscitivos que hay entre un científico natural y uno cultural. Si negásemos la distinción, negaríamos también, se dice, la diferencia de los intereses, lo cual es, a todas luces, absurdo. Siempre habrá individuos con gustos epistemológicos distintos: unos que se preocupan (y ocupan) de la realidad humana e histórica y otros de la realidad física. Ello será siempre así y no se ven razones por las cuales deba cambiar.

b) Las ciencias naturales se valen de un método empírico (natural), mientras que las disciplinas culturales emplean un método histórico. Lo característico del método natural radica en la pretensión de legalidad de sus preconceptos, es decir, en una validez generalizadora; mientras que lo propio del método histórico es su naturaleza singular o individualizadora. Tal y como dice Rickert: "La realidad se hace naturaleza cuando la consideramos con referencia a lo universal; se hace historia cuando la consideramos con referencia a lo particular e individual. Y, en concordancia con ello, quiero oponer al proceder generalizador de la ciencia natural el proceder individualizador de la historia."vii

c) Las ciencias naturales apelan, en su labor, al conocimiento puramente fáctico, mientras que lo social está también emparentado, en no raras ocasiones, con lo intuitivo.

d) Las ciencias culturales operan sobre bases valorativas, "en oposición a la ciencia natural, que es una investigación encaminada a descubrir las conexiones legales o de conceptos universales, sin preocuparse lo más mínimo de los valores culturales..."viii

Creo que con este pequeño listado (que no es exhaustivo, por supuesto) quedará suficientemente neta la distinción entre una disciplina nomotética y una ideográfica. Por lo demás, resulta claro que desde el nacimiento de este esquema hasta la fecha ha corrido mucha agua bajo el puente. Hoy día no es posible sostener, sin reservas, que las ciencias naturales se basan solo en lo empírico, que allí no juega un papel la intuición o que los valores están al margen del conocimiento natural. Estas aseveraciones han sido, entretanto, descartadas como insuficientes o, en muchos casos, como ilusorias. Pero de esto nos encargaremos más adelante. Por ahora, veamos un segundo argumento que se utiliza a favor del dualismo metodológico.

2. El conflicto entre el "erklären" (explicar) y el "verstehen" (comprender)

Se ha dicho que las ciencias naturales explican los fenómenos, mientras que las ciencias sociales los comprenden. La diferencia entre estos dos conceptos reposa en que mientras en el primero se buscan las causas materiales (ontológicas) de un acontecimiento, en el segundo se buscan las razones del fenómeno en cuestión. La explicación apunta, por lo tanto, hacia las estructuras empírico-reales de la naturaleza mientras que la comprensión hacia el significado social de esas estructuras para las comunidades humanas. De allí que la explicación suele ser una respuesta a la pregunta por qué; la comprensión a la pregunta cómo.ix Un ejemplo sencillo servirá para ilustrar mejor la diferencia entre ambos enfoques:

Imaginemos que en una determinada comunidad se comete semanalmente una serie de homicidios violentos contra las mujeres. Un seguidor del esquema de la explicación tratará de encontrar una (o varias) hipótesis de trabajo que le permitan conocer las condiciones (causas eficientes) por las cuales se han cometido esos delitos. Por ejemplo, podría asumir que los homicidios son explicables a partir del alto consumo de drogas que existe en la comunidad, o a partir de la pobreza extrema del sitio, u otras hipótesis semejantes. Sobre esta base, tratará de someter las hipótesis en cuestión a una validación empírica, investigando si hay una relación causa-efecto entre el consumo de drogas, la pobreza y la comisión de los crímenes. Si no se estable tal correlación nomotética o legal, entonces la hipótesis será descartada como insuficiente o falsa. Lo que priva en estos casos, como puede fácilmente apreciarse, es la necesidad de falsar o confirmar fácticamente los enunciados universales adoptados por el científico. Es decir, en términos de Popper, se trata de postular teorías verdaderas sobre los hechos examinados.x

El esquema de explicación dominante en la actualidad, en el campo de la filosofía de la ciencia, es el propuesto por Carl Hempel y Paul Oppenheim.xi La explicación obedece, según este enfoque, a un modelo con la siguiente forma lógica: SI (se presentan ciertas circunstancias), ENTONCES (se producen ciertos efectos) xii. Para comprender mejor el alcance de dicho modelo podemos ofrecer otro ejemplo:

Ejemplo: SI una persona enfrenta graves problemas financieros y familiares, ENTONCES es probable que cometa ciertos delitos (por ejemplo hurtos).xiii

Esta primera parte del esquema (conocido como el "explanans") se debe complementar con dos partes adicionales, a saber: con las condiciones marginales y con el llamado "explanandum". El esquema completo de lo que es una teoría explicativa, en este sentido estricto de la teoría de las ciencias, sería, entonces, el siguiente:

Esquema de Explicación:
1. Teoría: SI una persona tiene graves problemas financieros y familiares, ENTONCES comete, con mayor frecuencia, ciertos delitos (por ejemplo hurtos).
2. Condiciones marginales: La persona X tiene graves problemas financieros y familiares.
3. Explanandum: La persona X cometió un delito de hurto.

Por supuesto, en este trabajo no es posible profundizar en todos los detalles y problemas particulares de este esquema.xiv Baste únicamente con observar que una explicación, en este sentido específico, ofrece un modelo metodológico para la dilucidación analítica de los fenómenos sociales a partir de su validación empírica. Además, no hay que olvidar que, si bien es cierto el esquema de Hempel-Oppenheim goza de preferencia en el ámbito científico, él no excluye otros tipos de explicación (que no se ajusten exactamente a lo postulado por esos autores).

Por su parte, un seguidor de la "verstehen" (comprensión) verá las cosas muy distintas a como se ha expuesto. Él argumentará que las hipótesis empíricas postuladas por el defensor de los métodos explicativos no son suficientes para entender el fenómeno social de la delincuencia. Considerará que es necesario ir mucho más allá de las causas puramente materiales o empíricas e incluso, es probable, que califique al partidario de la "erklären" (explicación) como un reduccionista metodológico.xv Para una comprensión profunda de lo sucedido, dirá, es pertinente acudir a otros baremos, en especial, al sentido que tienen los delitos para la comunidad estudiada, a la experiencia subjetiva de quien cometió el delito, al significado psicológico profundo del homicidio para el ser humano, etc.

3. El conflicto entre "razón" y "causa"

El tercer y último binomio conceptual que se utiliza para justificar el dualismo metodológico está dado por las nociones de causa y de razón. Se dice que en las ciencias naturales es posible (y deseable) localizar las "causas" materiales de los fenómenos: "Felix, qui potuit rerum cognoscere causam"; mientras que en las ciencias sociales hay que conformarse con las "razones" que existen para adoptar una decisión determinada. Dado que la conducta humana, en especial la acción social, no está sujeta a patrones puramente físicos o mecánicos, entonces resulta ilusorio encontrar siempre las causas subyacentes a cualquier evento. Lo pertinente es entender la conducta sobre la base de los motivos (expresos o no) que se ofrezcan para su ejecución.xvi

El concepto de razón está relacionado (a diferencia de lo que sucede con la noción de causa) con el fenómeno de la justificación. Por lo tanto, cuando se le pide a una persona que ofrezca las razones por las cuales actuó de una cierta manera, lo que estamos haciendo es, en realidad, solicitándole que justifique su conducta. Esta justificación opera, por lo general, sobre bases morales, religiosas, éticas o ideológicas en general y no sobre elementos puramente físico-naturales. Así, por ejemplo, si se le solicita a un creyente que nos diga por qué asiste a Misa, es probable que nos llame la atención sobre sus convicciones religiosas, sobre sus tradiciones familiares o sobre las creencias de su círculo cultural. Resultaría inusual una respuesta en el sentido de que sus visitas a la iglesia obedecen a un desbalance neuronal, a un desequilibrio bioquímico o alguna otra causa de índole fisiológica.

De allí –concluyen muchos teóricos de las ciencias sociales partidarios de la "verstehen" y de lo ideográfico– que la comprensión de los fenómenos humanos es imposible si no se toman en cuenta las motivaciones (no siempre racionales) que subyacen a la conducta. Una acción social no es solo un conjunto de causas y efectos mecánicos, sino un agregado de sentido (simbólico), cuya base está dada por las creencias, las convicciones y los valores de los individuos particulares.

Estos han sido, pues, los argumentos más comunes que se ofrecen como apoyo al dualismo metodológico. Ahora bien: ¿Qué pensar al respecto? ¿Es defendible, desde el punto de vista epistemológico, la distinción entre ciencias "nomotéticas" e "ideográficas", entre "explicación" y "comprensión" o entre "razón" y "causa"? ¿O se trata todo ello de una impostura intelectual, de un falso planteamiento del problema? De estas preguntas nos ocuparemos seguidamente.

4. Críticas al planteamiento dualista (posición propia)

Procedamos, acto seguido, a presentar nuestro punto de vista respecto al problema planteado, así como respecto a las distinciones que se han hecho.

a) Punto de partida.
Cualquier debate en torno al concepto de "explicación" en las ciencias sociales debe partir, desde nuestro punto de vista, de la siguiente idea básica:


Qué se acepte como una "explicación científica" en una disciplina determinada (no importa si esta es "natural" o "social"), depende, finalmente, de los valores en juego del investigador. De allí que, y sin necesidad de recurrir a redundancias o tautologías inútiles, se puede decir que una "explicación" es aquello que se admite como una "explicación" en la comunidad respectiva.xvii Un debate (racional) sobre cualquier tema solo es posible para aquellos que acepten un conjunto de postulados lógicos, epistemológicos y, sobre todo, axiológicos iguales o similares. De no aceptarse dichos postulados, entonces cualquier discusión al respecto es literalmente imposible. En este caso, no hay nada que discutir y nos encontramos ante tesis incomensurables, o sea, ante un diálogo de sordos. Así, por ejemplo, si una persona insiste (en virtud de sus convicciones religiosas básicas) que la cura a su enfermedad terminal se debe a un "milagro de Dios" y no a las intervenciones de la ciencia médica, entonces NO habrá explicación racional que valga. Su "explicación" será siempre la de los milagros. En este supuesto, los marcos de referencia (tanto cognitivos como vitales) resultan incompatibles en virtud de las visiones de mundo que sustentan los participantes del debate. Aquí se da, tal y como lo expuso Thomas Kuhn, una "inconmensurabilidad" radical en las teorías defendidas, lo que significa, a la postre, la imposibilidad de una comunicación horizontal y productiva.

En fin: las explicaciones científicas solo son aceptadas como tales por aquellos que creen en la ciencia. Para quienes adoren otras deidades, no habrán templos, ni oraciones, ni santuarios, pero tampoco laboratorios científicos, que logren mermar su incredulidad. Tal y como sabiamente sostenía F. Waismann: "El desconsuelo del corazón no ha de ser jamás acallado por la lógica".xviii Esto no significa, por supuesto, que cualquier explicación sea igualmente válida. Una cosa es el derecho (fe) a creer y otra cosa distinta es pretender que nuestra creencia se ajuste a la realidad del mundo. Un hombre de ciencia no tiene porque rechazar a priori las creencias que no concuerden con sus esquemas, pero tampoco tiene porque aceptar acríticamente aquellos postulados que contradigan, de manera abierta, todas las evidencias empíricas y los hechos conocidos hasta ese momento.

b) Estrategia de inmunización

Lo más grave de postular una tajante dicotomía entre la ciencia social y la ciencia natural radica en que quien no acepte este dualismo (por ejemplo, porque considera que para ambos casos los métodos son básicamente los mismos) es considerado como un "positivista" que quiere reducir lo social a la física, según el mejor estilo de Comte.xix El discurso del dualismo metodológico puede servir, pues, como un "expediente de inmunización" (Albert)xx para desestimar, a priori, cualquier tipo de crítica o, peor aún, para justificar la falta de rigor, la charlatanería y la ignorancia de las evidencias empíricas.

No es inusual, así, que quienes predican unos ciertos "métodos" muy especiales (hermenéuticos, dialécticos, post-estructuralistas) para las ciencias sociales, sean los mismos que se cobijan bajo los mantos de una jerga incomprensible o bajo la negativa a discutir abiertamente sus postulados epistemológicos. Son ellos quienes, precisamente, consideran que pueden hacer teoría social sin tomar en cuenta la realidad o sin acercarse a las evidencias fácticas; es decir, que se puede hacer ciencia desde un "inmaculado cielo de los conceptos" (R. von Jhering).

c) Función ideológica:
En tercer lugar, es necesario señalar que el dualismo metodológico cumple, visto bien el problema, una doble función (ideológica):


Por un lado, legitima la especialización del saber y con ello la consecuente división gremial del trabajo, lo que conduce a una justificación de ciertos grupos de poder académicos: los "gurus intelectuales" y su séquito de aduladores y falsos profetas. Es claro que si para el análisis de un problema social se requiere un conjunto de conocimientos sui generis, entonces es necesario que existan personas que dominen precisamente esos conocimientos. Estos serán los legitimados (y autorizados) para decidir cuándo se han respetado los "juegos del lenguaje" (Wittgenstein) admitidos en la disciplina y cuándo un miembro de esa comunidad se encuentra acreditado para ejercer la profesión respectiva. Esta función, propia de la sociología de las profesiones, no es del todo irrelevante, pues ella viene, en la práctica cotidiana del saber, a determinar, en una gran medida, la difusión, la relevancia o la aceptación que tenga una concepción teorética en el mundo académico respectivo.xxi La defensa de una especialización metodológica; es decir, la afirmación de que el ejercicio de las ciencias sociales requiere, necesariamente, de unos conocimientos especializados (que solo pueden ser ejecutados por una casta sacerdotal entrenada) garantiza un puesto de trabajo, o al menos un mercado laboral abierto. En definitiva: la praxis del conocimiento está aquí sujeta a las condiciones materiales e ideológicas de su reproducción mercantil.

Pero, por otro lado, y esto también es importante, el dualismo metodológico tiene como función (al menos latente) soslayar la falta de rigor e incluso ocultar la charlatanería en el planteamiento de hipótesis de trabajo. Si yo no me encuentro obligado a confutar empíricamente mis afirmaciones y si, por otra parte, tampoco mis colegas se interesan por ello (pues les basta algunos planteamientos supergenerales sobre la "cultura" o sobre la "postmodernidad"), entonces las puertas se encuentran abiertas para defender los más descabellados planteamientos.xxii Tal y como certeramente lo han denunciado Alan Sokal y Jean Bricmont, detrás de algunos planteamientos "relativistas" de la teoría social contemporánea, asechan, en no raras ocasiones, verdaderas "imposturas intelectuales". "Cuando se combina el olvido de lo empírico con una buena dosis de dogmatismo cientificista, se suele caer en las peores lucubraciones..."xxiii

d) Ausencia de un criterio (o método) único:
En último lugar, es necesario tener presente que en la investigación científica NO existen –contrario a lo que predican algunos de los gurus de la ciencia social– unos criterios de distinción definitivos. Pretender que haya una fórmula mágica (llámesele "verificación" al estilo del positivismo lógico, "falsación" al estilo de Popper o "explicación" a lo Hempel) para dividir el terreno de lo histórico del de lo físico es ilusorio. Lo anterior no implica, clara está, que conceptos como "explicación" y "comprensión" o "causa" y "razón" no posean una cierta utilidad heurística. De hecho, la tienen. Lo que no se puede aceptar es que estas nociones sean absolutizadas. Un poco de información –y sobre todo de honradez intelectual– bastará para darse cuenta de que, prácticamente en ninguna cuestión humana, existe "la" piedra filosofal que permita resolver todos los enigmas. Si analizamos con cuidado, por ejemplo, el tema de la explicación y la comprensión nos percataremos de que hay ámbitos, o sea, problemas específicos, en los que la explicación es mucho más factible que en otros y, por su parte, hay problemas en los cuales no es posible una explicación causal, resultando necesario, por ende, valerse de argumentos comprensivos. En definitiva: todo depende de los casos o problemas concretos que se encuentren bajo nuestro estudio. No es conveniente incurrir en las típicas "falacias del todo" y en las falsas generalizaciones, propias de algunas corrientes "holistas" de la sociología.


Así, es probable que en lo que atañe a las cuestiones históricas (¿por qué Alemania invadió Rusia durante la II Guerra Mundial? o ¿por qué Julio César cruzó el Rubicón en el 49 A.C.?) no se puedan encontrar con facilitad "causas" o "explicaciones" en el sentido de las ciencias naturales. Sin embargo, y esto es lo fundamental, ello no significa que las causas o las explicaciones naturalistas no tengan validez en otros ámbitos de las ciencias sociales y que sean allí plenamente posibles. Por ejemplo, hoy día es más o menos aceptado de que determinados factores fisiológicos (determinables médica- y químicamente) juegan un papel en ciertas formas de agresión y, por lo tanto, en la comisión de ciertos delitos. Sería absurdo que el Derecho o la Sociología criminal cerraran las puertas a este tipo de datos por mera pureza metodológica, indicando que en estas disciplinas están vedadas las explicaciones y que hay que aspirar a la comprensión.

5. Conclusiones

La clásica distinción entre los métodos de las ciencias naturales y los de las ciencias sociales es artificial. Se trata de un pseudo-problema. No hay que dejarse aquí marear por las modas o los esquemas metodológicos facilistas y simplificadores de distinta ralea. Esta separación puede inducirnos a errores o incluso a engaños. Detrás del pretendido "dualismo metodológico" (con sus estrategias argumentativas) pueden esconderse muchas cosas: una ideología gremial que propicia las elites intelectuales de poder, una falta de rigor en lo relativo a la constatación empírica de los postulados básicos de la disciplina, una poca seriedad en cuanto a las exigencias con que se utiliza el lenguaje científico o, incluso, al decir de Sokal y Bricmont, una buena dosis de "impostura intelectual".

No existe, pues, en la ciencia social ?o natural? un "punto arquimédico del conocimiento" (Albert); es decir, una base única y segura para comprender los distintos fenómenos, ello puesto que el científico capta únicamente parcelas del mundo mediante procesos muy complejos de selección. Presuponer una unidad ontológica subyacente que pueda ser capturada mediante la explicación científica es el resultado de un prejuicio racionalista. Dicha "unidad del mundo" refleja más que todo el carácter sintetizador y, por qué no, mitológico de nuestra conciencia, mas no el estatuto empírico de la realidad. Tal y como decía hermosamente William Blake: "Menos que Todo no puede satisfacer al hombre".xxiv El científico tendrá que enfrentarse, empero, quiéralo o no, con un universo fragmentario, contingente, discontinuo y, en muchas ocasiones, arbitrario y azaroso.xxv De allí que la búsqueda de un instrumento teorético que genere una síntesis total (llámesele "explicación" o "comprensión") es producto más de sus deseos, de su afectividad existencial, que de las evidencias fácticas que se le presentan.

La llamada "explicación científica" es, por lo dicho, una mezcla indisoluble de hecho y valor, de conocimiento y creencia. Solo quienes comparten un sistema axiológico o una visión de mundo similares, es decir, quienes cultivan una misma "forma de vida", al decir de Wittgenstein, están en capacidad de aceptar la legitimidad epistemológica de la explicación y de reconocer así su estatuto científico. Para quien no acepte esas mismas premisas, es decir, para aquellos que manejan "gramáticas" de interpretación del mundo diferentes, no habrá tal "explicación", ni podrá esta ser catalogada jamás como "científica". Él se adscribirá, probablemente, más a la sentencia de Oscar Wilde:

"La ciencia es la historia de las religiones muertas." xxvi


Bibliografía citada

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Notas:

§ Epígrafe tomado de la obra de Alan Sokal y Jean Bricmont 1999: Imposturas Intelectuales, traducción de Joan Carles Guix, Editorial Paidós, Barcelona, Buenos Aires, México, p. 33.

i.Para una discusión detallada de los problemas que se anuncian con estos tres dogmas, véase la obra clásica (lamentablemente no traducida al español) de Topitsch, E. 1980: Logik der Sozialwissenschaften,10. edición, Verlagsgruppe Athenäum. Haim. Scriptor. Hanstein, Königstein/Ts., in toto.
ii.Anunciando ya el surgimiento del dualismo metodológico: Dilthey, W. 1966: Introducción a las ciencias del espíritu. Ensayo de una fundamentación del estudio de la sociedad y de la historia, traducción al castellano de Julián Marías, prólogo de José Ortega y Gasset, 2. edición, Revista de Occidente, Madrid, España. Siempre vale la pena leer al respecto los trabajos de Homans, G. 1967: en especial, The Nature of Social Science, Harcourt, Bace & World, New York.Una discusión clara en: Bunge, M. 1999: Buscar la filosofía en las ciencias sociales, trad. de Tziviah Aguilar Aks, Editores Siglo XXI, México, cap. 9. Para una discusión general véase Giddens, A., Turner, J., et. al. 2000: La teoría social, hoy, trad. de Jesús Alborés, Alianza Universidad, Madrid.
iii.Es interesante señalar el gran "parecido de familia" (Wittgenstein) que existe entre el dualismo metodológico y lo que Karl Popper denominó el "historicismo". Según esta última posición "the course of historical development is never shaped by theoretical constructions, however excellent, although such schemes might, admittedly, exert some influence, along with many other less rational (or even quite irrational) factors." Vid. Popper, K. 1974: The Poverty of Historicism, Routledge & Kegan Paul, Londres, p. 47.
iv.El enfoque crítico que aquí se adopta justifica, al menos eso espero, lo relativo a las "consideraciones intempestivas" que se anuncian en el subtítulo. Hay que aclarar, empero, que el libro de Nietzsche, con ese nombre, no fue utilizado más que de inspiración.
v.Para una discusión actual del problema: Bunge, M. 1999? Las ciencias sociales en discusión. Una perspectiva filosófica, traducción de Horacio Pons, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, Argentina, en especial las páginas 36-48, aunque con algunas tesis que nos parecen insostenibles (o al menos exageradas). Sigue siendo clásico el trabajo de Dilthey citado, así como la obra de Heinrich Rickert que se menciona en la siguiente nota al pie No. 5.
vi.Rickert, H. 1965: Ciencia Cultural y Ciencia Natural, traducido del alemán por Manuel García Morente, Espasa-Calpe S.A., cuarta edición, Madrid.
vii.Ibid., p. 92.
viii.Ibid., p. 131-132.
ix.Una posición crítica, catalogando la discusión como "falsa querella del método" en: Boudon, R. 1978: Los métodos en Sociología, traducción de Amanda M. Forns de Gioia, Librería "El Ateneo" Editorial, Buenos Aires, et. al., en especial el primer capítulo. Igualmente puede consultarse los trabajos recogidos en el libro editado por Borger, R., y Cioffi, F. 1970: Explanation in the Behavioural Sciences, Cambridge University Press, Cambridge.
x.Sobre este procedimiento y el proceso de inducción que él lleva aparejado véase Popper, K. 1994: Logik der Forschung, 10. edición, J.C.B. Mohr, Tübingen, en especial los capítulos 1-4 y 10. Para el análisis de ejemplos propios del Derecho (penal) véase la obra: Salas, Minor E. 2005: Kritik des strafprozessualen Denkens. Rechtstheoretische Grundlagen einer (realistischen) Theorie des Strafverfahrens Verlag C.H. Beck, Munich, Alemania, en especial el parágrafo 1.
xi.Véase el libro: Hempel, C., y Oppenheim, P. 1979: La explicación científica. Estudios sobre la filosofía de la ciencia, traducción castellana de M. Frassineti de Gallo et al., Editorial Paidós, Buenos Aires, en especial la cuarta parte, páginas 233 y siguientes.
xii.Por supuesto, se trata aquí de una presentación bastante simplificada del esquema de Hempel-Oppenheim. Más detalles se podrán encontrar en: Stegmüller, W. 1978: Hauptströmungen der Gegenwartsphilosophie, Bd. I, S. 449 ff.; Opp, K.-D. 1970: Methodologie der Sozialwissenschaften, Kap. II und VII y, finalmente, Hempel, C. y Oppenheim, P., en la obra citada en la nota al pie número 10 supra.
xiii.Aquí es importante tener en cuenta la forma lógica de la teoría y no necesariamente su contenido de verdad.
xiv.Para mayores detalles, véase la obra de Opp, K.D., citada supra ?nota al pie número 11, en especial el capítulo I.
xv.Respecto a la objeción del "reduccionismo metodológico" véase la clásica disputa entre Jürgen Habermas y Hans Albert, recogida en: Adorno, Th., Albert, H., et.al. 1993: Der Positivismusstreit in der deutschen Soziologie, Deutscher Taschenbuch Verlag, Hamburg.
xvi.Consúltese el esclarecedor ensayo de Stephen Toulmin, "Reasons and Causes", en la obra de Borger/Cioffi ya citada en la nota al pie número 8, a partir de la página 1.
xvii.Quien me llamó la atención sobre este hecho, muy elemental pero frecuentemente olvidado y de una gran importancia práctica, fue el Profesor E. P. Haba.
xviii. F. Waismann 1968, en su extraordinario artículo: "How I See Philosophie", en la obra con el mismo título, editor R. Harré, Editorial Macmillan, New York, página 13. Trad. M.E.S.
xix.Véase el ilustrativo caso de Habermas y su calificación de Popper y Albert como "reduccionistas", "panfleteros" y "positivistas", en: Adorno, Th., Albert, H., et.al. 1993: Der Positivismusstreit in der deutschen Soziologie, Deutscher Taschenbuch Verlag, Hamburg.
xx. Respecto al importante tema de los "expedientes o estrategias de inmunización" hay que consultar sobre todo a Albert, H. 2000: "Wissen, Glaube und Heilsgewissheit", recogido en: Kritischer Rationalismus. Vier Kapitel zur Kritik illusionären Denkens, UTB für Wissenschaft, Tübingen, pp. 138 y ss.
xxi. Respecto al tema, se puede consultar: MacDonald, K. 1999: The Sociology of the Professions, Sage Publications, Londres et al.
xxii. Estas situaciones las denunciaba Andreski muchos años atrás, vid: Andreski, S. 1974: Die Hexenmeister der Sozialwissenschaften. Missbrauch, Mode und Manipulation einer Wissenschaft, List Verlag, Munich.
xxiii. Sokal, A., Bricmont, J., op.cit., p. 211
xxiv.Citado en Kolakowski, L. 1974: Die Gegenwärtigkeit des Mitos, R. Piper & Co. Verlag, Munich, p. 11.
xxv.Véase Salas, Minor E. 2006? Vade Retro, Fortuna. O de la expulsión de "Satanás" –el Azar– del mundo de las Ciencias Sociales (con especial énfasis en la "ciencia" jurídica), en DOXA. Cuadernos de Filosofía del Derecho, Universidad de Alicante, España.
xxvi.Citado en Strich, M., y Hossfeld, P. 1985: Wissenschaft im Zitat, Verlag Werner Dausien Hanau, Leipzig, p. 19, trad. del autor.


(*)Dr. Minor E. Salas
Universidad de Costa Rica
Cátedras de Filosofía del Derecho y de Derecho Penal
Tel. (00506) 207-5872
Fax. (00506) 234-1220
E-Mail: msalas@derecho.ucr.ac.cr


(*)Minor E. Salas, costaricense, estudios en Arte y Filosofía, en la Universidad de Georgetown en Washington, USA
Estudios postgrado en Filosofía en la Universidad de Costa Rica. Licenciatura en Derecho en la Universidad de Costa Rica con una investigación titulada: "Entre lo Mítico y lo Verde", en la cual critica las tendencias "ecologistas" (mitológicas) de los fallos de la Sala Constitucional de Costa Rica.
Estudios de Maestría de la Universidad Maximiliana de Münich: "Institut für die gesamten Strafrechtswissenschaften", Prof. Dr.h.c.mult. Claus Roxin. Graduación con la tesis: "Dogmatische und Rechtstheoretische Überlegungen über den Legalitäts- und Opportunitätsgrundsatz",la cual recibió la máxima calificación. Estudios de doctorado, trabajo final: "Kritik des strafprozessualen Denkens. Rechtstheoretische Grundlagen einer (realistischen) Theorie des Strafverfahrens", que recibe la distinción "Summa Cum Laude", premiada y publicada por la Universidad Maximiliana de Münich en la prestigiosa editorial C. H. Beck Verlag en el 2005. Los referentes de la tesis fueron el Prof. Dr. Claus Roxin y el Prof. Dr. Heinz Schöch. En el año 2005 el libro fue galardonado con el premio de la Universidad de Munich: Fakultätspreis 2004.
Se desempeña, actualmente, como Catedrático en las Cátedras de Filosofía del Derecho y de Derecho Penal conjuntamente. Además, dedica medio tiempo de su jornada de trabajo al Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad de Costa Rica, desde el cual ha realizado diversas publicaciones nacionales e internacionales (Alemania, España, Colombia, México, Argentina, etc.).





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