Web-Blog

Epistemología



Rodolfo-J. Rodríguez R.

rodolfojrr@gmail.com

about.me/rodolfojrr

San José, Costa Rica,

América Central




 


Calendario

<<   Julio 2008  >>
LMMiJVSD
  1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31    

Subscripción

Sindicación

Ciencias y tecnologías económicas

Latindex

Programas de investigación filosófica

Julio del 2008

Psicoterror laboral

Por Episteme - 26 de Julio, 2008, 20:43, Categoría: General

Psicoterror laboral


Ronald Ávalos Monge

Abogado laboralista

   
Suena el teléfono y me dice que si he revisado las fotocopias que me ha  enviado el día de hoy; su voz está contenida. Cuando llegó a mi oficina inmediatamente le doy una lectura a los documentos y  pienso que  está a punto de ser despedida. Se lo digo directamente y eso forma parte del proceso de preparación para que asuma su realidad y  preparar de seguido su defensa. Juntos, preparamos su defensa…

De nuevo al  teléfono, se encuentra al otro lado del país. Espera mi respuesta. Por mi mente pasan muchas imágenes y siento una mezcla de potencia e impotencia.  Una mezcla de afectos y razones se debate en mi cerebro. Trato de discernir; todo sucede en  pelésimos. Ordeno las ideas y  le razono en clave de tres: primero, protéjase en lo personal; segundo, escriba qué fue lo que pasó; tercero, piense en qué medida pudo causar el motivo del despido. En ese instante, me interrumpe y cuestiona ¿podría  ser un caso de acoso laboral? Y su pregunta alumbra nuevas preguntas que sucesivamente llevan  a la respuesta. Me cuenta de las ansiedades, de los pánicos que le sobrevienen, de los comentarios negativos de aquí o allá, de las consultas médicas por su estado de salud deteriorada, del traslado de su sitio de trabajo al plantel, lugar impropio para la responsable del archivo institucional; me relata su tristeza y sus miedos…Su voz ya no està contenida ni detenida,  destapa su corriente de dolor…

Psicoterror laboral; acoso psicológico, proceso de destrucción; persecución laboral, aislamiento, marginación, deterioro de la confianza, desvaloración lenta y gradual, destrucción de la autoestima, alteración del equilibrio emocional y físico, restricciones, prohibiciones, obstaculizaciones, eliminaciones, disminuciones, negaciones…Esa es la realidad real que està viviendo a sus treinta y tres años, luego de lograr su  título profesional , en la Universidad de Costa Rica, llena de ilusiones y proyectos, para, tiempo después, enfrentar el psicoterror laboral .


Estoy ante esa plaga laboral que destruye seres humanos en el trabajo, que lentamente los va derrumbando, destruyendo su autoestima…muchas veces hasta  enloquecerlos. Las consecuencias son graves: aniquila física y emocionalmente, daña a sus familias, a sus parejas, a las mismas empresas y a la  Seguridad Social, que debe asumir la atención médica y psicológica, de quienes llegan como despojos para la atención de una salud perdida…

Urge crear  una cultura que visibilice esa violencia, que empodere a las víctimas del terror laboral. Una cultura que nos permita repudiar y contestar colectivamente esa práctica dañina. La Seguridad Social debe atender a las víctimas con atención médica y psicológica adecuada; los jueces laborales pretorianamente deberán preservar la vida de las víctimas, con medidas cautelares adecuadas y aislar a los agresores. Los sindicatos deben erigir este tema como condición indispensable y necesaria del trabajo decente. Las empresas  deberán  comprometerse contra el Psico Terror Laboral, creando instrumentos reales en los centros de trabajo para la denuncia, su punición y  la defensa de quienes son agredidos en el trabajo. Y los ciudadanos organizados no consumir los productos o servicios que se producen con este nuevo tóxico: el Psico Terror Laboral.

Conforme a la Constitución Política el trabajo no es una mercancía y todos han de encontrar reparación para las injurias o daños que hayan recibido en su persona, propiedad o intereses morales. La aplicación directa de la Constitución Política  protege a quienes viven del trabajo y ordena la reparación de los daños causados a todos, incluyendo a los trabajadores.

En el entre tanto, el  expediente legislativo15211 contra el acoso tiene cuatro años de dormir en la corriente parlamentaria, pero, nosotros, los ciudadanos, podemos y  debemos asumir la defensa del trabajo decente y denunciar este nuevo tóxico,  exigiendo La Ley contra el Psico Terror Laboral…

Disponible en:

http://www.semanario.ucr.ac.cr
Julio 24

Permalink :: Comentar | Referencias (0)

El deterioro de la Seguridad Social en Costa Rica

Por Episteme - 26 de Julio, 2008, 20:34, Categoría: General

A Johnny, compañero indispensable

Ángel Ocampo

Como una amenaza la muerte rastrera deja tras su paso una ausencia que se quiere eterna; una partida que por definitiva siempre desgarra con su gélido "ya no más". Sin embargo, con su temprana y dolorosa despedida, Johnny debilita esta amenaza al recordar el lazo que irremisiblemente atraviesa a los seres humanos. Al fin y al cabo, tan sólo se nos adelantó. Por ello, los íngrimos Héroes o incluso Superhéroes, son incapaces de hacerle siquiera mella a la muerte vulgar. Su engañoso aislamiento perpetúa la opresión sobre una falsa trascendencia. El heroísmo de Johnny estuvo en mantenerse entre los suyos y entre nosotros con la sencillez de un sabio, que no transita el falso camino de los héroes agresores.

En los informales encuentros de compañeros de carrera sabíamos que Johnny, con cierta picardía, haría su propuesta de esos días: el sistema se derrota con la alegría. Al final, lograba su cometido: subvertía el orden de la actividad y sobrevenía la fiesta sin culpa. En el oficio de la docencia itinerante, hicimos dilatadas travesías -Ciudad Neyli, Liberia, Quepos, Puntarenas- durante las cuales me conversaba de las obras recientes en las bibliotecas que serían de mi interés; sobre su oficio de panadero con el cual, ya a temprana edad y desde las dos de la mañana, se agenciaba el sustento de la familia que amorosamente lo cuidó hasta su partida; con indignación analizaba la exclusión social de los PAE´ S, y la lucha social que se sobrevenía. Varias veces comentó apesadumbrado, la capacidad de cooptación del sistema: "¿qué fácil -y barato- se vendieron algunos?" Nunca supe a quienes se refería, pero no era necesario.

Recuerdo haberle dicho que no les pudo ser difícil porque nunca cambiaron; siempre fueron así y siempre estuvieron ahí. Sedientos de figurar, no de ayudar, antes y ahora maltratan al otro enarbolando un revolucionarismo de cafetín, ayuno de las condiciones reales del pueblo al que invocan; con afán desmedido se lanzan sobre cuanta pasarela aparezca, a decir lo mismo en distinto orden, una y otra vez. Junto al individualismo de mercado, esta pose del tipo "yo-contra-el-mundo", cúmulo de odio y rencor solapado contra los humildes, esconde una subyugación e idolatría por los poderosos, detrás de pueriles egolatrías que no conocen de las privaciones reales que empujan a los que luchan, no por esnobismo sino por necesidad.

Contrario a la indolencia y fogoso como fue, no malgastó energías en quejas y reclamos por su suerte; reclamó, eso sí, por la suerte de los otros en los que se sabía incluido. La valentía con la que enfrentó el dolor indecible provocado por su severo quebranto de salud, no mermó su persistente y genuina denuncia del mundo que se erige sobre las espaldas de la mayoría, y vive precisamente de espaldas a ella. Fue una mezcla poco común de dignidad y humildad, de honestidad y tesón, propia de un compañero indispensable a quien la "sensibilidad" excluyente del "yo sí, usted no", le fue ajena; recurrentemente, con su actuar testimoniaba la sensibilidad inclusiva del "yo sí, usted también".

En la que fue mi última visita, horas antes de su muerte, adquirí un compromiso que ahora honro. En medio de su lucha titánica contra el aletargamiento de las drogas inútiles y el dolor infeliz que lo tenía sin dormir ni comer ya casi por una semana, Johnny nos demandó -con todo derecho- que denunciáramos la deshumanización del sistema hospitalario. Me han tratado como un perro -insistió. Con enormes esfuerzos al fin puntualizó: "Otros pacientes me dan el auxilio que los enfermeros me niegan. Me dicen que se les olvidó. ¡Se les olvidó! No fue sólo Memito, un ex alumno mío. ¡Ningún enfermero atiende mis súplicas!" Ya exhausto, redobló esfuerzos y concluyó: "¡sí eso me lo hacen a mí, que saben que soy profesor universitario, qué no están haciendo con la gente humilde! Unos campesinos que venían de Guanacaste los dejaron ahí solos. Yo quiero que esto se sepa. Quieren privatizar la seguridad social". Hasta en su última hora, consecuente hasta su último aliento, Johnny denunció lo que tanto le indignaba: el avasallamiento del que son objeto los humildes.

Si su cuerpo agotado hasta el último aliento no pudo más, nosotros hoy podemos prestarle generosamente el nuestro, y albergar ahí su espíritu para que crezca vigoroso. Cuando logremos testimoniar en nuestras vidas algo parecido a su humildad y valentía, a su tesón y sinceridad, extirpando toda arrogancia y agresión hacia el otro real y concreto, la muerte cobarde habrá sido derrotada. De lo contrario, Johnny nos pasará desapercibido y, nuestra pobreza espiritual, ya desnuda, mostrará tristemente que los muertos hemos sido nosotros.



Disponible en:

http://www.semanario.ucr.ac.cr/

Conferir adicionalmente:

CAJA COSTARRICENSE DE SEGURO SOCIAL VIOLA DERECHOS HUMANOS

LA CAJA, POR EL CAMINO DEL BANCO ANGLO


Permalink :: 1 Comentarios :: Comentar | Referencias (0)

Un ‘tsunami’ silencioso

Por Episteme - 24 de Julio, 2008, 10:41, Categoría: Economía costarricense

Un "tsunami" silencioso
Jorge Arturo Chaves (*)

Es necesario un "contrato social" entre particulares y empresas transnacionales

La frase dio la vuelta al mundo: "Estamos ante un tsunam i silencioso que está afectando a casi todos los países en vías de desarrollo". Quien así habla sabe lo que dice, es Josette Sheeran, directora ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU. Un Programa que se ve a sí mismo como "el canario en las minas de carbón". Es decir, como el primero que se da cuenta de que empieza a faltar el oxígeno, para la supervivencia de todos los demás.

Aunque se trataba de un desastre anunciado, no fue sino hasta este mes de junio "cuando los precios iniciaron una agresiva espiral de aumentos, cuando el planeta, por fin, empezó a prestar atención", observa Sheeran. Es, en realidad, algo peor que un tsunami . Sumadas todas las víctimas de los desastres naturales de los últimos años, incluyendo el terrible tsunami asiático, ni de lejos alcanzan la cifra de 290 millones de personas, que se estiman como víctimas potenciales de la actual subida de precios de los alimentos.

Situación grave. La gravedad de la situación la reflejan en parte los números. No solo los de aquellos sobre cuyas vidas recaen la pobreza y el hambre. También las cantidades de las ayudas para remedios. Basten un par de comparaciones. Analistas estiman que la financiación necesaria para asistir de manera inmediata a las poblaciones más pobres en 53 países en desarrollo, más vulnerables a la subida de precios de los alimentos, es tan solo de $14.500 millones; y, si ese "tan solo" extraña al lector, compárelo con estos números: desde diciembre de 2007 la Reserva Federal de los EE. UU. ha ofrecido $510.000 millones y el Banco Central Europeo, $500.000 millones para sacar adelante el sistema financiero internacional.

Claro que es importante, pero ¿costará tanto a políticos y economistas apreciar, al menos de parecida manera, el valor de millones de vidas humanas de los países "en vías de desarrollo"? Unas últimas cifras de contraste: la ayuda internacional actual a la agricultura alcanza $4.000 millones, apenas algo más del 3% de los $125.000 millones con los que los países ricos de la OECD subsidiaron directamente a sus agricultores en el 2006. Mientras tanto, el presupuesto del PMA de la ONU para este año es de $755 millones.

Causas del problema. Para saber si en Costa Rica estamos preparándonos para enfrentar y prevenir los resultados del desastre que se avecina (en 34 países ya se han producido disturbios sociales por comida, incluyendo luchas por el agua), hay que retomar el análisis de las causas del problema.

No es fácil, porque el problema es múltiple e interrelaciona muchos factores: la crisis alimentaria, la energética, la financiera y ciertos rasgos del actual estilo y trayectoria de crecimiento al punto que algunos, como el propio economista jefe del FMI, piensan que la situación actual puede convertirse en "la tormenta perfecta".

Por otra parte, porque dos décadas y media de bombardeo doctrinario han pintado un cuadro idílico de un mundo regido solamente por las fuerzas del mercado, con Estados debilitados y a la agricultura como especie de reliquia bucólica de sociedades premodernas. Finalmente, porque la dinámica de la actual globalización condiciona y limita el margen de acción para un pequeño país como el nuestro.

Posibilidades. Las mencionadas son dificultades reales. Pero no menos innegables son las posibilidades con las que cuenta un país de nuestras dimensiones. Claro que, para realizarlas, es preciso ante todo saber actuar como unidad. No apelando a una supuesta igualdad, de la que nos hemos ido alejando cada vez más en los últimos años. Más bien, construyendo objetivos comunes, tras identificar intereses generales, a partir de la innegable diversidad social y económica que caracteriza a nuestra sociedad, y con un ojo puesto, de manera privilegiada, en los más afectados por esta conjunción de crisis.

Como siempre, a quien más tiene, más se le puede pedir. Al Estado, por función, y a las empresas, sobre todo las transnacionales, por el control cada vez mayor que ejercen sobre la producción y distribución de alimentos y de agua. Unos y otros tienen un protagonismo que ejercer en esta tarea, si quieren actuar con responsabilidad. El secretario general de la ONU, con acierto, ha recordado a la Asamblea General que estos temas de alimentación son materia de derechos humanos.

Por eso, los Gobiernos no pueden dejar a un lado su obligación de proteger a la población de los efectos negativos que puedan tener, por ejemplo, prácticas monopolísticas que atenten contra el derecho a la alimentación y a la seguridad alimentaria: tecnologías que impiden la regeneración de las semillas, y el uso de derechos de propiedad intelectual sobre ellas que no vaya compensado equilibradamente con la defensa de los derechos de los pequeños productores agrícolas, así como los de los consumidores, para producir y consumir con independencia los alimentos más saludables.

Otro secretario general de la ONU, Boutros Boutros–Ghali, advirtió, hace años, que "no existe un sistema mundial coherente de rendición de cuentas que corresponda al ámbito mundial de las empresas transnacionales". No existe un "contrato social" entre los particulares y las empresas transnacionales, y, si se elaboraron normas de derechos humanos para que los Gobiernos no abusaran de su poder sobre los ciudadanos, en una época en que las empresas son más poderosas que los Gobiernos, hay que ampliar el ámbito de aplicación de las normas de derechos humanos para que no abusen de la posición de poder que han adquirido.

Quizás no sea tan utópico pensar que ese tipo de "contrato social" pueda edificarse en un país como Costa Rica.


(*) Economista UNA, Costa Rica

Permalink :: Comentar | Referencias (0)

Esquizofrenias de la globalización

Por Episteme - 24 de Julio, 2008, 10:36, Categoría: Crisis financiera

Esquizofrenias de la globalización
Jorge Arturo Chaves  

Estas semanas dos países –Sudáfrica e Italia– han saltado a primera página por problemas en torno al tema de la inmigración. ¿O será por el de la xenofobia? ¿O acaso por el de la imposibilidad de manejar los temas del desempleo, desigualdad y pobreza en economías relativamente pujantes?

En el caso sudafricano, –una potencia regional–, el horror incluye, además de violencia con las casas y linchamiento de personas extranjeras, asesinatos de decenas de estos, algunos quemados vivos. "¡Inmigrantes, fuera a patadas!" era uno de los gritos de los atacantes, según la prensa. Lo llamativo es que muchos de estos violentos procedían también de áreas pobres. Eran pobres contra pobres, negros contra negros, azuzados por la creencia de que los inmigrantes eran criminales, que venían a quitarles sus puestos de trabajo y sus viviendas. En algunos casos, se dice, la única manera como los agresores podían reconocer y atacar a sus víctimas era por su acento.

Pero las llamas también se prendieron en Italia. En Nápoles fueron quemados varios campamentos de gitanos sin lograr de algún ministro de gobierno más comentarios que la afirmación de que su país pide seguridad y hay que dársela, o que la gente alcanza lo que los dirigentes no pueden.

Penalización. Lo que más alarma es la reciente aprobación gubernamental de una serie de medidas que incluyen la clasificación de la inmigración ilegal como delito, la penalización agravada en un tercio de los sin papeles que infrinjan la ley; los poderes dados a los alcaldes para controlar y expulsar a los extranjeros; la posibilidad de retener a los sin papeles en centros temporales hasta por 18 meses.

Como afirman analistas cercanos, muchas obligaciones y ningún derecho para los inmigrantes: restricciones a la entrada, la libre circulación y los derechos de los ciudadanos extranjeros que residen en el país; para el reagrupamiento familiar, para quienes pidan asilo político, y riesgos serios de cárcel, multa y de la confiscación del inmueble. para quienes alquilen casas a extranjeros sin papeles.

¿Y la reacción del resto de países de la Unión Europea? Un comentario crítico de la vicepresidenta española rechazando la violencia, el racismo y la xenofobia, y, por tanto, no compartiendo lo que sucede en Italia, casi suscita un incidente diplomático y la reacción indignada del Ministerio de Relaciones Exteriores italiano.

Por su parte, la propia España también se debate entre posiciones encontradas y prácticas migratorias rígidas y algunas hasta de mal- trato para visitantes latinoamericanos.

El propio secretario de Estado español para la UE expresó una posición ambigua ante las nuevas disposiciones italianas, comentando que el convertir en delito la inmigración ilegal, podría desviar los flujos migratorios a los países vecinos, incluido el suyo propio. Ciertamente, abogó por que la política común europea sea dialogada y reflexionada con el resto de países de la Unión.

Ahí están, sin embargo, en contradicción con esas tímidas críticas, las propuestas de un "contrato de integración" para ser firmado por los inmigrantes en España que ha sido seriamente criticado por promover la estigmatización y pérdida de identidad de estos, y por no favorecer la integración y la convivencia, sino su asimilación.

Compromiso. Aunque Sudáfrica no quede a la vuelta de la esquina y los países europeos defiendan celosamente su soberanía al legislar, la dinámica globalizadora no permite pensar que Costa Rica pueda mirar los toros desde la barrera como si nada de esto nos afectara. Estamos metidos en la misma economía global cuya lógica no es ajena a estas grandes corrientes migratorias que, al decir de Manuel Castells, apenas están empezando.

Estamos también comprometidos con el resto de Centroamérica en la negociación de un acuerdo de asociación con la Unión Europea y esa es una coyuntura única para replantear el tema del libre movimiento de personas entre los países signatarios. No es ignorando el tema como desaparece el problema, y sería vergonzoso que los meros intereses comerciales hicieran a nuestros negociadores mirar hacia otro lado en relación con estas materias, tanto más por estar en el 2008, cuando se cumplen sesenta años de la firma de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Comprometerse en serio en una defensa efectiva de los derechos de los migrantes sería para Costa Rica una forma ejemplar de celebrar tan importante aniversario.


(*) Economista UNA, Costa Rica

Permalink :: Comentar | Referencias (0)

Otros mensajes en Julio del 2008