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24 de Julio, 2008

Un ‘tsunami’ silencioso

Por Episteme - 24 de Julio, 2008, 10:41, Categoría: Economía costarricense

Un "tsunami" silencioso
Jorge Arturo Chaves (*)

Es necesario un "contrato social" entre particulares y empresas transnacionales

La frase dio la vuelta al mundo: "Estamos ante un tsunam i silencioso que está afectando a casi todos los países en vías de desarrollo". Quien así habla sabe lo que dice, es Josette Sheeran, directora ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU. Un Programa que se ve a sí mismo como "el canario en las minas de carbón". Es decir, como el primero que se da cuenta de que empieza a faltar el oxígeno, para la supervivencia de todos los demás.

Aunque se trataba de un desastre anunciado, no fue sino hasta este mes de junio "cuando los precios iniciaron una agresiva espiral de aumentos, cuando el planeta, por fin, empezó a prestar atención", observa Sheeran. Es, en realidad, algo peor que un tsunami . Sumadas todas las víctimas de los desastres naturales de los últimos años, incluyendo el terrible tsunami asiático, ni de lejos alcanzan la cifra de 290 millones de personas, que se estiman como víctimas potenciales de la actual subida de precios de los alimentos.

Situación grave. La gravedad de la situación la reflejan en parte los números. No solo los de aquellos sobre cuyas vidas recaen la pobreza y el hambre. También las cantidades de las ayudas para remedios. Basten un par de comparaciones. Analistas estiman que la financiación necesaria para asistir de manera inmediata a las poblaciones más pobres en 53 países en desarrollo, más vulnerables a la subida de precios de los alimentos, es tan solo de $14.500 millones; y, si ese "tan solo" extraña al lector, compárelo con estos números: desde diciembre de 2007 la Reserva Federal de los EE. UU. ha ofrecido $510.000 millones y el Banco Central Europeo, $500.000 millones para sacar adelante el sistema financiero internacional.

Claro que es importante, pero ¿costará tanto a políticos y economistas apreciar, al menos de parecida manera, el valor de millones de vidas humanas de los países "en vías de desarrollo"? Unas últimas cifras de contraste: la ayuda internacional actual a la agricultura alcanza $4.000 millones, apenas algo más del 3% de los $125.000 millones con los que los países ricos de la OECD subsidiaron directamente a sus agricultores en el 2006. Mientras tanto, el presupuesto del PMA de la ONU para este año es de $755 millones.

Causas del problema. Para saber si en Costa Rica estamos preparándonos para enfrentar y prevenir los resultados del desastre que se avecina (en 34 países ya se han producido disturbios sociales por comida, incluyendo luchas por el agua), hay que retomar el análisis de las causas del problema.

No es fácil, porque el problema es múltiple e interrelaciona muchos factores: la crisis alimentaria, la energética, la financiera y ciertos rasgos del actual estilo y trayectoria de crecimiento al punto que algunos, como el propio economista jefe del FMI, piensan que la situación actual puede convertirse en "la tormenta perfecta".

Por otra parte, porque dos décadas y media de bombardeo doctrinario han pintado un cuadro idílico de un mundo regido solamente por las fuerzas del mercado, con Estados debilitados y a la agricultura como especie de reliquia bucólica de sociedades premodernas. Finalmente, porque la dinámica de la actual globalización condiciona y limita el margen de acción para un pequeño país como el nuestro.

Posibilidades. Las mencionadas son dificultades reales. Pero no menos innegables son las posibilidades con las que cuenta un país de nuestras dimensiones. Claro que, para realizarlas, es preciso ante todo saber actuar como unidad. No apelando a una supuesta igualdad, de la que nos hemos ido alejando cada vez más en los últimos años. Más bien, construyendo objetivos comunes, tras identificar intereses generales, a partir de la innegable diversidad social y económica que caracteriza a nuestra sociedad, y con un ojo puesto, de manera privilegiada, en los más afectados por esta conjunción de crisis.

Como siempre, a quien más tiene, más se le puede pedir. Al Estado, por función, y a las empresas, sobre todo las transnacionales, por el control cada vez mayor que ejercen sobre la producción y distribución de alimentos y de agua. Unos y otros tienen un protagonismo que ejercer en esta tarea, si quieren actuar con responsabilidad. El secretario general de la ONU, con acierto, ha recordado a la Asamblea General que estos temas de alimentación son materia de derechos humanos.

Por eso, los Gobiernos no pueden dejar a un lado su obligación de proteger a la población de los efectos negativos que puedan tener, por ejemplo, prácticas monopolísticas que atenten contra el derecho a la alimentación y a la seguridad alimentaria: tecnologías que impiden la regeneración de las semillas, y el uso de derechos de propiedad intelectual sobre ellas que no vaya compensado equilibradamente con la defensa de los derechos de los pequeños productores agrícolas, así como los de los consumidores, para producir y consumir con independencia los alimentos más saludables.

Otro secretario general de la ONU, Boutros Boutros–Ghali, advirtió, hace años, que "no existe un sistema mundial coherente de rendición de cuentas que corresponda al ámbito mundial de las empresas transnacionales". No existe un "contrato social" entre los particulares y las empresas transnacionales, y, si se elaboraron normas de derechos humanos para que los Gobiernos no abusaran de su poder sobre los ciudadanos, en una época en que las empresas son más poderosas que los Gobiernos, hay que ampliar el ámbito de aplicación de las normas de derechos humanos para que no abusen de la posición de poder que han adquirido.

Quizás no sea tan utópico pensar que ese tipo de "contrato social" pueda edificarse en un país como Costa Rica.


(*) Economista UNA, Costa Rica

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Esquizofrenias de la globalización

Por Episteme - 24 de Julio, 2008, 10:36, Categoría: Crisis financiera

Esquizofrenias de la globalización
Jorge Arturo Chaves  

Estas semanas dos países –Sudáfrica e Italia– han saltado a primera página por problemas en torno al tema de la inmigración. ¿O será por el de la xenofobia? ¿O acaso por el de la imposibilidad de manejar los temas del desempleo, desigualdad y pobreza en economías relativamente pujantes?

En el caso sudafricano, –una potencia regional–, el horror incluye, además de violencia con las casas y linchamiento de personas extranjeras, asesinatos de decenas de estos, algunos quemados vivos. "¡Inmigrantes, fuera a patadas!" era uno de los gritos de los atacantes, según la prensa. Lo llamativo es que muchos de estos violentos procedían también de áreas pobres. Eran pobres contra pobres, negros contra negros, azuzados por la creencia de que los inmigrantes eran criminales, que venían a quitarles sus puestos de trabajo y sus viviendas. En algunos casos, se dice, la única manera como los agresores podían reconocer y atacar a sus víctimas era por su acento.

Pero las llamas también se prendieron en Italia. En Nápoles fueron quemados varios campamentos de gitanos sin lograr de algún ministro de gobierno más comentarios que la afirmación de que su país pide seguridad y hay que dársela, o que la gente alcanza lo que los dirigentes no pueden.

Penalización. Lo que más alarma es la reciente aprobación gubernamental de una serie de medidas que incluyen la clasificación de la inmigración ilegal como delito, la penalización agravada en un tercio de los sin papeles que infrinjan la ley; los poderes dados a los alcaldes para controlar y expulsar a los extranjeros; la posibilidad de retener a los sin papeles en centros temporales hasta por 18 meses.

Como afirman analistas cercanos, muchas obligaciones y ningún derecho para los inmigrantes: restricciones a la entrada, la libre circulación y los derechos de los ciudadanos extranjeros que residen en el país; para el reagrupamiento familiar, para quienes pidan asilo político, y riesgos serios de cárcel, multa y de la confiscación del inmueble. para quienes alquilen casas a extranjeros sin papeles.

¿Y la reacción del resto de países de la Unión Europea? Un comentario crítico de la vicepresidenta española rechazando la violencia, el racismo y la xenofobia, y, por tanto, no compartiendo lo que sucede en Italia, casi suscita un incidente diplomático y la reacción indignada del Ministerio de Relaciones Exteriores italiano.

Por su parte, la propia España también se debate entre posiciones encontradas y prácticas migratorias rígidas y algunas hasta de mal- trato para visitantes latinoamericanos.

El propio secretario de Estado español para la UE expresó una posición ambigua ante las nuevas disposiciones italianas, comentando que el convertir en delito la inmigración ilegal, podría desviar los flujos migratorios a los países vecinos, incluido el suyo propio. Ciertamente, abogó por que la política común europea sea dialogada y reflexionada con el resto de países de la Unión.

Ahí están, sin embargo, en contradicción con esas tímidas críticas, las propuestas de un "contrato de integración" para ser firmado por los inmigrantes en España que ha sido seriamente criticado por promover la estigmatización y pérdida de identidad de estos, y por no favorecer la integración y la convivencia, sino su asimilación.

Compromiso. Aunque Sudáfrica no quede a la vuelta de la esquina y los países europeos defiendan celosamente su soberanía al legislar, la dinámica globalizadora no permite pensar que Costa Rica pueda mirar los toros desde la barrera como si nada de esto nos afectara. Estamos metidos en la misma economía global cuya lógica no es ajena a estas grandes corrientes migratorias que, al decir de Manuel Castells, apenas están empezando.

Estamos también comprometidos con el resto de Centroamérica en la negociación de un acuerdo de asociación con la Unión Europea y esa es una coyuntura única para replantear el tema del libre movimiento de personas entre los países signatarios. No es ignorando el tema como desaparece el problema, y sería vergonzoso que los meros intereses comerciales hicieran a nuestros negociadores mirar hacia otro lado en relación con estas materias, tanto más por estar en el 2008, cuando se cumplen sesenta años de la firma de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Comprometerse en serio en una defensa efectiva de los derechos de los migrantes sería para Costa Rica una forma ejemplar de celebrar tan importante aniversario.


(*) Economista UNA, Costa Rica

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El hambre reta a la democracia

Por Episteme - 24 de Julio, 2008, 10:33, Categoría: Crisis de materias primas

El hambre reta a la democracia

Jorge Arturo Chaves  

El hambre tiene que ver con el funcionamiento de las instituciones públicas y sociales

Las cifras actuales y las proyectadas son espectaculares. Baste mencionar unos datos: el valor de los comestibles básicos en el mercado internacional ha subido en los últimos 18 meses, cerca de un 80 %. Por solo el uso de productos agrícolas para la elaboración de biocombustibles, el precio de los cereales ha aumentado en el último año de forma increíble: trigo, 130%; arroz, 74%; maíz, 53%, y soya, 87%.

No es de extrañar que el secretario general de la ONU, Ban Ki - Moon, haya dicho que la inmediata prioridad de la comunidad internacional es "alimentar a los hambrientos", y por ello haya urgido a los países a financiar el Programa Mundial de Alimentos. Solo en un país, en Camboya, el creciente precio del arroz ya ha obligado a dejar de proveer del desayuno a 450.000 niños pobres en las escuelas. Y alertó: "Sin un financiamiento total de estos requerimientos de emergencia, corremos otra vez el riesgo de una hambruna generalizada, malnutrición y disturbios sociales en una escala sin precedentes".

Medidas inmediatas. En practicar una de las clásicas "obras de misericordia" –dar de comer al hambriento– parecen coincidir todos como medida inmediata, aunque difieran en otras decisiones por tomar. ¿Podrá evitarse esa hambruna generalizada que algunos creían ya relegada al ámbito de la ciencia ficción? Algo se está escribiendo al respecto en nuestro país –demasiado poco– y ante un foro potencial sobre este tema vale la pena recordar la riqueza del enfoque de Amartya Sen, el Nobel indio de Economía, así como el de los análisis empíricos que lo avalan. Solo pueden mencionarse unas de sus ideas en un espacio limitado como este.

Quizás su afirmación más importante resulte incómoda: el hambre no está relacionada solo con la producción de alimentos y la expansión de la agricultura, sino también con el funcionamiento de toda la economía. Para entender el problema, no basta tener en cuenta solo la producción y oferta de alimentos.

Y añade algo más llamativo aún: el problema del hambre y las hambrunas tiene que ver "con el funcionamiento de las instituciones políticas y sociales que pueden influir directa o indirectamente en la capacidad de los individuos para adquirir alimentos y para gozar de salud y alimentarse".

Papel del Estado. De hecho, el mercado por importante papel que desempeñe, no puede resolver este tipo de problemas, dada la interdependencia de variables económicas, políticas y sociales que determinan la incidencia del hambre en nuestro mundo. De esta visión Sen deduce la importancia del papel del Estado y de instituciones económicas y sociales en la construcción de soluciones. Hay dos que destaca en particular: los partidos políticos y los medios de comunicación realmente libres e independientes, por lo que pueden contribuir a un debate público bien fundamentado.

Sen habla de eliminar el distanciamiento de gobernantes y políticos y los gobernados, como factor importante en la prevención de las hambrunas. Las percepciones y las interpretaciones que acompañan al ejercicio del poder y de la autoridad pueden condicionar el tratamiento del problema y la posibilidad de atacarlo, como lo ilustra con dos ejemplos históricos. Churchill, ante la hambruna de Bengala de 1943 –última padecida por la India–, dijo que se debía a la tendencia de los nativos "a criar como conejos". Y, Treveylan, director del Tesoro británico durante la gran hambruna de Irlanda en el siglo XIX, lo atribuyó en parte al "escaso arte culinario de las irlandesas" que "apenas sabían algo más que cocer una patata". Típicos casos de culpabilización de las víctimas, desde una cómoda posición social.

La verdadera democracia propaga las consecuencias de la hambrunas a los grupos gobernantes y a líderes políticos y les impide distanciarse del problema, sea cual sea su nivel económico y social. Y la auténtica libertad de prensa y de información ayuda a sacar a luz hechos que pueden resultar embarazosos para las políticas económicas del Gobierno. De ahí la firme convicción de Amartya Sen de que "una prensa libre y una oposición política activas constituyen el mejor sistema de alerta inmediata que puede tener un país amenazado con hambrunas". Pareciera que ese mecanismo de alarma apenas está empezando a sonar con timidez en Centroamérica.

(*) Economista UNA, Costa Rica

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El dólar se disparó, ¿o lo dispararon?

Por Episteme - 24 de Julio, 2008, 10:15, Categoría: Economía costarricense

El dólar se disparó, ¿o lo dispararon?
Juan Manuel Villasuso (*)

La semana pasada el dólar se disparó. Entre el lunes 14 y el viernes 18 de julio el tipo de cambio aumentó de 523 a 556 colones por dólar. En sólo cinco días se produjo una variación superior al 6 porciento. ¿Qué pasó? ¿Qué factores provocaron tan descomunal incremento? ¿Cómo explicar ese inusual y sorpresivo comportamiento?

En verdad es casi imposible, a partir del análisis económico, encontrar respuestas a esas interrogantes. Si recurrimos a lo que algunos gustan llamar "los fundamentos", es decir, el desempeño real de las variables que tienen incidencia sobre la tasa cambiaria, vemos que en los últimos meses se han producido modificaciones en las tendencias, pero eso no permite entender las sacudidas violentas de los últimos días.

Era de esperar, y lo habíamos anticipado en enero cuando comentamos sobre las "pintas económicas": que el panorama macroeconómico se modificaría este año como consecuencia de factores externos y de políticas internas desacertadas que se han venido impulsando en Costa Rica.


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Señalamos que el estancamiento de la economía de los Estados Unidas, provocada por la crisis inmobiliaria, afectaría de manera negativa tanto nuestras exportaciones como la llegada de inversión extranjera proveniente de ese país. Ambos pronósticos se están cumpliendo. Las exportaciones redujeron su crecimiento a un 8% y el flujo de capitales en el primer trimestre se contrajo. Eso significa menores ingresos de divisas.

Además, se sabia que los aumentos en los precios de los alimentos, las alzas en los combustibles y, en general, el deterioro de los términos de intercambio, provocarían un incremento en el valor de las importaciones costarricenses, ocasionando una mayor salida de dólares.

Así las cosas, era de prever que el déficit de la balanza comercial se ampliaría considerablemente, tal y como ha ocurrido. La comparación de los datos de los primeros cinco meses de este año con los del 2007, muestran que el desequilibrio se ha duplicado, llegando a $2,255 millones de dólares.

Evidentemente el mayor desbalance comercial conlleva una reversión en la acumulación de reservas monetarias internacionales del Banco Central. Las estadísticas lo confirman. Las reservas brutas cayeron de $4,936 millones en abril de este año a $4,260 millones a la fecha.


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Esos son los fundamentos. Con base en ellos era previsible que este año el dólar se moviera al alza, lo cual obligaba a introducir correcciones en el sistema cambiario para enfrentar las nuevas circunstancias y asegurar ajustes graduales. Si las bandas se habían ampliado a tal grado que permitía variaciones de hasta un 20% era indispensable reducir su holgura. Pero el Banco Central no lo hizo, a pesar de que cuando cambian las tendencia los mercados son mas propicios para la especulación.


Aunque no podemos afirmar con certeza que lo ocurrido durante la semana pasada fue un episodio especulativo, que disparó el dólar generando ganancias para unos y pérdidas para otros, hasta el momento no hay otra explicación convincente. Solo los bancos comerciales y el Banco Central conocen los detalles y seria saludable que nos lo contaran, ojalá con nombres y apellidos, o al menos cédula jurídica.


Lo que preocupa ahora es la aprensión de que el régimen cambiario vigente constituye terreno fértil para que agentes económicos, con poder de mercado, actúen a su gusto e influyan cuando les plazca sobre la cotización del dólar. En esas condiciones el futuro de los costarricenses será muy inestable .

(*) Economista UCR
Disponible en:
http://www.diarioextra.com/2008/julio/22/opinion13.php

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