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26 de Julio, 2008

Psicoterror laboral

Por Episteme - 26 de Julio, 2008, 20:43, Categoría: General

Psicoterror laboral


Ronald Ávalos Monge

Abogado laboralista

   
Suena el teléfono y me dice que si he revisado las fotocopias que me ha  enviado el día de hoy; su voz está contenida. Cuando llegó a mi oficina inmediatamente le doy una lectura a los documentos y  pienso que  está a punto de ser despedida. Se lo digo directamente y eso forma parte del proceso de preparación para que asuma su realidad y  preparar de seguido su defensa. Juntos, preparamos su defensa…

De nuevo al  teléfono, se encuentra al otro lado del país. Espera mi respuesta. Por mi mente pasan muchas imágenes y siento una mezcla de potencia e impotencia.  Una mezcla de afectos y razones se debate en mi cerebro. Trato de discernir; todo sucede en  pelésimos. Ordeno las ideas y  le razono en clave de tres: primero, protéjase en lo personal; segundo, escriba qué fue lo que pasó; tercero, piense en qué medida pudo causar el motivo del despido. En ese instante, me interrumpe y cuestiona ¿podría  ser un caso de acoso laboral? Y su pregunta alumbra nuevas preguntas que sucesivamente llevan  a la respuesta. Me cuenta de las ansiedades, de los pánicos que le sobrevienen, de los comentarios negativos de aquí o allá, de las consultas médicas por su estado de salud deteriorada, del traslado de su sitio de trabajo al plantel, lugar impropio para la responsable del archivo institucional; me relata su tristeza y sus miedos…Su voz ya no està contenida ni detenida,  destapa su corriente de dolor…

Psicoterror laboral; acoso psicológico, proceso de destrucción; persecución laboral, aislamiento, marginación, deterioro de la confianza, desvaloración lenta y gradual, destrucción de la autoestima, alteración del equilibrio emocional y físico, restricciones, prohibiciones, obstaculizaciones, eliminaciones, disminuciones, negaciones…Esa es la realidad real que està viviendo a sus treinta y tres años, luego de lograr su  título profesional , en la Universidad de Costa Rica, llena de ilusiones y proyectos, para, tiempo después, enfrentar el psicoterror laboral .


Estoy ante esa plaga laboral que destruye seres humanos en el trabajo, que lentamente los va derrumbando, destruyendo su autoestima…muchas veces hasta  enloquecerlos. Las consecuencias son graves: aniquila física y emocionalmente, daña a sus familias, a sus parejas, a las mismas empresas y a la  Seguridad Social, que debe asumir la atención médica y psicológica, de quienes llegan como despojos para la atención de una salud perdida…

Urge crear  una cultura que visibilice esa violencia, que empodere a las víctimas del terror laboral. Una cultura que nos permita repudiar y contestar colectivamente esa práctica dañina. La Seguridad Social debe atender a las víctimas con atención médica y psicológica adecuada; los jueces laborales pretorianamente deberán preservar la vida de las víctimas, con medidas cautelares adecuadas y aislar a los agresores. Los sindicatos deben erigir este tema como condición indispensable y necesaria del trabajo decente. Las empresas  deberán  comprometerse contra el Psico Terror Laboral, creando instrumentos reales en los centros de trabajo para la denuncia, su punición y  la defensa de quienes son agredidos en el trabajo. Y los ciudadanos organizados no consumir los productos o servicios que se producen con este nuevo tóxico: el Psico Terror Laboral.

Conforme a la Constitución Política el trabajo no es una mercancía y todos han de encontrar reparación para las injurias o daños que hayan recibido en su persona, propiedad o intereses morales. La aplicación directa de la Constitución Política  protege a quienes viven del trabajo y ordena la reparación de los daños causados a todos, incluyendo a los trabajadores.

En el entre tanto, el  expediente legislativo15211 contra el acoso tiene cuatro años de dormir en la corriente parlamentaria, pero, nosotros, los ciudadanos, podemos y  debemos asumir la defensa del trabajo decente y denunciar este nuevo tóxico,  exigiendo La Ley contra el Psico Terror Laboral…

Disponible en:

http://www.semanario.ucr.ac.cr
Julio 24

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El deterioro de la Seguridad Social en Costa Rica

Por Episteme - 26 de Julio, 2008, 20:34, Categoría: General

A Johnny, compañero indispensable

Ángel Ocampo

Como una amenaza la muerte rastrera deja tras su paso una ausencia que se quiere eterna; una partida que por definitiva siempre desgarra con su gélido "ya no más". Sin embargo, con su temprana y dolorosa despedida, Johnny debilita esta amenaza al recordar el lazo que irremisiblemente atraviesa a los seres humanos. Al fin y al cabo, tan sólo se nos adelantó. Por ello, los íngrimos Héroes o incluso Superhéroes, son incapaces de hacerle siquiera mella a la muerte vulgar. Su engañoso aislamiento perpetúa la opresión sobre una falsa trascendencia. El heroísmo de Johnny estuvo en mantenerse entre los suyos y entre nosotros con la sencillez de un sabio, que no transita el falso camino de los héroes agresores.

En los informales encuentros de compañeros de carrera sabíamos que Johnny, con cierta picardía, haría su propuesta de esos días: el sistema se derrota con la alegría. Al final, lograba su cometido: subvertía el orden de la actividad y sobrevenía la fiesta sin culpa. En el oficio de la docencia itinerante, hicimos dilatadas travesías -Ciudad Neyli, Liberia, Quepos, Puntarenas- durante las cuales me conversaba de las obras recientes en las bibliotecas que serían de mi interés; sobre su oficio de panadero con el cual, ya a temprana edad y desde las dos de la mañana, se agenciaba el sustento de la familia que amorosamente lo cuidó hasta su partida; con indignación analizaba la exclusión social de los PAE´ S, y la lucha social que se sobrevenía. Varias veces comentó apesadumbrado, la capacidad de cooptación del sistema: "¿qué fácil -y barato- se vendieron algunos?" Nunca supe a quienes se refería, pero no era necesario.

Recuerdo haberle dicho que no les pudo ser difícil porque nunca cambiaron; siempre fueron así y siempre estuvieron ahí. Sedientos de figurar, no de ayudar, antes y ahora maltratan al otro enarbolando un revolucionarismo de cafetín, ayuno de las condiciones reales del pueblo al que invocan; con afán desmedido se lanzan sobre cuanta pasarela aparezca, a decir lo mismo en distinto orden, una y otra vez. Junto al individualismo de mercado, esta pose del tipo "yo-contra-el-mundo", cúmulo de odio y rencor solapado contra los humildes, esconde una subyugación e idolatría por los poderosos, detrás de pueriles egolatrías que no conocen de las privaciones reales que empujan a los que luchan, no por esnobismo sino por necesidad.

Contrario a la indolencia y fogoso como fue, no malgastó energías en quejas y reclamos por su suerte; reclamó, eso sí, por la suerte de los otros en los que se sabía incluido. La valentía con la que enfrentó el dolor indecible provocado por su severo quebranto de salud, no mermó su persistente y genuina denuncia del mundo que se erige sobre las espaldas de la mayoría, y vive precisamente de espaldas a ella. Fue una mezcla poco común de dignidad y humildad, de honestidad y tesón, propia de un compañero indispensable a quien la "sensibilidad" excluyente del "yo sí, usted no", le fue ajena; recurrentemente, con su actuar testimoniaba la sensibilidad inclusiva del "yo sí, usted también".

En la que fue mi última visita, horas antes de su muerte, adquirí un compromiso que ahora honro. En medio de su lucha titánica contra el aletargamiento de las drogas inútiles y el dolor infeliz que lo tenía sin dormir ni comer ya casi por una semana, Johnny nos demandó -con todo derecho- que denunciáramos la deshumanización del sistema hospitalario. Me han tratado como un perro -insistió. Con enormes esfuerzos al fin puntualizó: "Otros pacientes me dan el auxilio que los enfermeros me niegan. Me dicen que se les olvidó. ¡Se les olvidó! No fue sólo Memito, un ex alumno mío. ¡Ningún enfermero atiende mis súplicas!" Ya exhausto, redobló esfuerzos y concluyó: "¡sí eso me lo hacen a mí, que saben que soy profesor universitario, qué no están haciendo con la gente humilde! Unos campesinos que venían de Guanacaste los dejaron ahí solos. Yo quiero que esto se sepa. Quieren privatizar la seguridad social". Hasta en su última hora, consecuente hasta su último aliento, Johnny denunció lo que tanto le indignaba: el avasallamiento del que son objeto los humildes.

Si su cuerpo agotado hasta el último aliento no pudo más, nosotros hoy podemos prestarle generosamente el nuestro, y albergar ahí su espíritu para que crezca vigoroso. Cuando logremos testimoniar en nuestras vidas algo parecido a su humildad y valentía, a su tesón y sinceridad, extirpando toda arrogancia y agresión hacia el otro real y concreto, la muerte cobarde habrá sido derrotada. De lo contrario, Johnny nos pasará desapercibido y, nuestra pobreza espiritual, ya desnuda, mostrará tristemente que los muertos hemos sido nosotros.



Disponible en:

http://www.semanario.ucr.ac.cr/

Conferir adicionalmente:

CAJA COSTARRICENSE DE SEGURO SOCIAL VIOLA DERECHOS HUMANOS

LA CAJA, POR EL CAMINO DEL BANCO ANGLO


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