Epistemología: Fundamentación
epistemológica de las teorías
Septiembre del 2008
La Doctrina del "shock" económico se muerde la cola
27 de Septiembre, 2008, 22:37
La Doctrina del "shock"
La periodista Naomi Klein, publicó su último libro: "The Shock Doctrine: The Rise of Disaster Capitalism" (2007). Klein ha sido mejor conocida por su libro del año 2000: "No Logo: Taking Aim at the Brand Bullies", un incisivo y perspicaz informe en torno a la reacción contra los oligopolios transnacionales, orientado a la resistencia frente a la historia-pop fraguada por la perspectiva de sus enormes intereses económicos; que llegó a ser considerado por New York Times como la Biblia del movimiento antiglobalización. Klein en este libro se refiere a "The Shock Doctrine" (La doctrina del Shock), dando una explicación consistente a cómo surgió la doctrina económica, social y política dominante en los últimos treinta años.Ella da cuenta de cómo las tesis monetaristas en torno al liberalismo económico, sustentadas por Milton Friedman y la Escuela de Chicago, sirvieron de fundamento para los devastadores impactos socioeconómicos de la doctrina de shock, cuando fueron aplicadas desde los 70´s por el régimen de Pinochet en Chile, hasta la última administración de Bush. Klein afirma que las ideas del premio Nobel Milton Friedmany sus colegas los Chicago Boys, están detrás de los acontecimientos ligados a las dictaduras de Chile, Argentina, Brasil y explican Ios motivos subyacentes en la guerra de Irak y los escándalos de la reconstrucción en Nueva Orleans y Sri Lanka. Los Chicago Boys, para imponer su doctrina de shock económico, han necesitado, del uso de la fuerza del ejército y de la tortura para introducir las iniciativas de libre mercado y privatización extrema cruciales en su doctrina en los países donde han sido llamados como asesores. La doctrina delliberalismo económico monetarista, la doctrina de shock de los Chicago Boys, o el denominado neoliberalismo, se muestra insolvente para dar cuenta y plantear estrategias económicas ha seguir, ante la descomunal crisis económica de finales de la primera década siglo XXI y que fue gestada en las entrañas mismas de un monetarismo ciego y autista.Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal de EE.UU. (FED), ha señalado que se trata de la crisis financiera peor en 50 años y probablemente desde hace un siglo: "Debemos reconocer que esto (esta crisis) es un evento que se produce una vez cada medio siglo". El premio Nóbel de Economía Joseph E. Stiglitz(2001) ha escrito: "El Fin del Neoliberalismo", expresando que: "El neoliberalismo, ese revoltijo de ideas basadas en la concepción fundamentalista de que los mercados se corrigen a sí mismos, asignan los recursos eficientemente y sirven bien al interés público. Ese fundamentalismo del mercado era subyacente al thatcherismo, a la reaganomía y al llamado "consenso de Washington" en pro de la privatización y la liberalización y de que bancos centrales independientes se centraran exclusivamente en la inflación". [...] "El fundamentalismo neoliberal es una doctrina política al servicio de intereses privados, no reposa sobre una teoría económica. Es ahora evidente que tampoco reposa sobre una experiencia histórica. Esta lección es el único beneficio que podemos sacar de la amenaza que pesa sobre la economía mundial". Consecuentemente Stiglitz, considera que la crisis originada en Wall Street, ha traído como una caída de dominó a los grandes centros financieros del mundo y ha alcanzado dimensiones dramáticas en el 2008, lo que ha puesto en evidencia que el modelo de fundamentalismo de mercado no funciona y que esta representa el equivalente a lo que fue la caída del muro de Berlín para el comunismo. Por ello, hoy que se derrumban como un castillo de naipes los centros financieros de Wall Street y de las principales potencias económicas del mundo, son aquellas que habían exigido a los países periféricos, seguir "a pie juntillas", la doctrina económica monetarista, la que incluía: la apertura de sus mercados,el libre flujo financiero, la privatización de las instituciones estatales, la competitividad del libre mercado, la disminución del tamaño del Estado y la casi prohibición de la intervención del estado en el mercado (-el pie invisible, lo denominaba Friedman-), de las subvenciones al sector productivo y del aumento en el gasto público, incluso hacia sectores básicos como la salud y la educación, todo ello en el contexto del Consenso de Washington, el FMI, el BM y la OMC, con el respaldo a las dictaduras militares regionales por parte de los "halcones" de Washington, que causaron muertes y desaparecidos en Latinoamérica, abriendo heridas que aun hoy sangran, infringiendo sin piedad el dolor causado a millones de seres humanos. En el 2001, el FMI, bajo la doctrina de shock monetarista del saneamiento fiscal de la economía, prohibió el salvataje de las instituciones financieras argentinas, creando una crisis sin precedentes y empobreciendo a millones de argentinos de la noche a la mañana. Una de las principales secuelas que dejó la crisis de 2001 fue el aumento de la inequidad en la distribución de la riqueza en comparación con los demás países de América Latina.A nivel nacional la pobreza alcanzó al 57,5% de la población, la indigencia al 27,5% y la desocupación al 21,5%, todos niveles récord para el país gaucho. Pero ahora, cuando entran en crisis de las grandes entidades financieras, que se sustentan en gigantescos capitales especulativos, se renuncia abruptamente a las tesis monetaristas, y se decide que es imposible evitar la intervención estatal, pues el libre mercado sin esta intervención que lo sostenga, que le inyecte grandes capitales provenientes del erario público, se viene abajo. Se hace visible la mano invisible que había propuesto Adam Smith, y se descubre que ha sido invisible, para favorecer el lucro desmedido de los principales agentes sustentadores de un "capitalismo sin trabas". La mano que sostiene el libre mercado es invisible, para evitar los controles gubernamentales, para realizar e inventar nuevos tipos de transacciones riesgosas, que generen multibillonarias ganancias por los movimientos relámpagos de los capitales especulativos. Es invisible para lograr impunemente la explotación laboral de millones de seres humanos, para evitar las normas fiscales y la redistribución social de los capitales nacionales, lo que propicia el aumento significativo de la concentración de la riqueza en unos pocos plutócratas y extendiendo impunemente la pobreza y la miseria entre millones de seres humanos, sin que se pueda encontrar las causas visibles de estas. El capitalismo especulativo y la globalización propiciada por el liberalismo económico, ha llevado a más de 200 millones de personas más alrededor del mundo, a cruzar la línea de la pobreza en los últimos 20 años. Asimismo, su invisibilidad posibilita la dominación y explotación de los recursos naturales, energéticos, humanos y financieros de naciones enteras bajo la piel del libre comercio. Así, a pesar de las maravillas que ostentaban los vestuarios del emperador monetarista del liberalismo económico, hoy develamos lo que era evidente, que: !este emperador siempre estuvo desnudo¡. Queda visible entonces, que los supuestos subyacentes de la doctrina monetarista, se sustentan en una perspectiva ética, tipificable como un utilitarismo egoísta, conformando una visión de mundo alevosamente perverso, en tanto ha convertido el egoísmo humano en un acto virtuoso, en tanto lo "bueno", es todo aquello que es útil o utilitario para los intereses de lucro individuales, todo lo que sustenta a los individuos "exitosos", sin considerar los medios requeridos para este éxito financiero, y por otra parte la solidaridad y la cohesión social, son consideradas como disvalores, propiciadas por individuos débiles y fracasados, y por sistemas económicos "no competitivos". Entonces, cuando los monetaristas o los Chigago Boys, han abogado por la tesis medular del liberalismo económico, que es que en el contexto del libre mercado, del libre flujo de capitales, las empresas o instituciones privadas deben optimizar sus ganancias y minimizar sus pérdidas; guiados por el afán de lucro, más que la búsqueda del bien común o de la distribución equitativa de la riqueza ( -pues se le considera como una distribución de la pobreza inaceptable para los individuos "exitosos" -), aquello que permite el progreso de un sistema económico. Por todo ello, es medular promover el afán de lucro empresarial o institucional, que permita la competitividad y así obtener la mayor tasa de ganancias posibles; por lo que para poder lograrlo debe ponderarse, la osadía y la astucia financiera para ganar por encima de los otros. Se necesita entonces asumir una espiral sin fin de nuevos y más grandes riesgos, pues existe existe un principio financiero básico, que establece una proporción directa entre el grado de riesgo adquirido y tasa de ganancia obtenida. Las empresas y las instituciones financieras incurrirán en transacciones o movimientos con riesgos bajos, moderados o altos, y si son exitosas, tienen todo el derecho a obtener el nivel de utilidades, de acuerdo al riesgo que han tomado; pero si fracasan, tienen que pagar el precio, asumir las pérdidas, e incluso quebrar y desaparecer en el contexto de la libre competencia. Cuando, los anillos financieros en los últimos 10 años, lograron obtener descomunales utilidades por medio de nuevos tipos de complejas transacciones riesgosas, esto hizo emerger gigantescas fortunas y a decenas de nuevos "supermillonarios", que llegaron a ser considerados casi como -una mezcla de héroes épicos griegos y santos medievales- cuya vida y milagros debía ser imitada, por todos aquellos que anhelaban ansiosamente entrar en el "Olimpo" o el "Paraíso" prometido por este "capitalismo sin trabas". Un caso evidente de este paraíso de un capitalismo sin trabas, han sido la gestión de fondos de cobertura o de riesgos (Hedge Funds).Son unas 1.300 personas, las más ricas de Wall Street, las gestoras de fondos de riesgos o cobertura, que especulan a más no poder con instrumentos derivativos y contratos derivados. En la burbuja de esta elite, 1 dólar de sustento puede llegar a generar 40 o 50 de aire. En 1990 los fondos de riesgo manejaban menos de US$ 40.000 millones. Actualmente se aproximan a un billón, es decir, veinticinco veces más. Un estudio reciente de Crédit Suisse First Boston advierte que los fondos de cobertura son responsables de casi la mitad de la especulación financiera en Occidente. Este tipo de especulación financiera ha gestado las burbujas, que cuando se han inflado más allá de sus posibilidades, no resisten y han terminado por estallar. Casi como una norma revelada y superlativa de la moral de los osados especuladores, tipificados como el modelo de los individuos "competitivos" o "exitosos", es considerar sin la más mínima dubitación, que la rentabilidad, las ganancias, las utilidades deben ser privadas y pertenecientes de manera exclusiva a aquellos que ha resultado "ganadores" o han demostrado ser "exitosos" y que todos los demás que no alcanzaban la meta del éxito financiero, debían resignarse con su miserable destino. Entonces, la pobreza tendría que ser explicada como un castigo merecido a los individuos sin aspiraciones, sin competitividad, a los débiles de carácter, vagos y antisociales. Por ello, la redistribución social de estas ingentes ganancias, debería ser considerada como algo ilegítimo, inmoral, y como un manifiesto desestímulo a la inversión de capitales privados, por lo que cualquier propuesta fiscal que intente esto, debe ser "anatemizada a priori". No obstante la ideología del monetarista del individuo exitoso premiado, en su espiral infinita de lucro, obnubiló a miles de financieros rapaces por billonarias ganancias a corto plazo, y no solo se olvidaron del bien común, sino de obvios avatares financieros como "la incertidumbre", y se olvidaron de tener una sólida teoría económica capaz de explicar satisfactoriamente las relaciones entre capital, trabajo y mercado, quedándose en alevosamente complejas herramientas financieras de corto plazo, que optimizaran el lucro, por medio de instancias "maquiladoras de crédito" y por cualquier medio promovieran un desenfadado y acelerado ciclo de: consumo / despilfarro / desecho, sin consideraciones económicas bien justificadas, ni de lo imprescindible de considerar factores a largo plazo, como los sociales y los ecológicos. Lo más perverso de la historia, es que los grandes magnates, involucrados, que quedaron cegados en su cinismo financiero, se enfrentan a lo que se veía venir mucho tiempo atrás, cuando se desata una descomunal crisis financiera a finales de la primera década del siglo XXI, que ha llevado a las grandes entidades financieras a pérdidas trillonarias, entonces, los "exitosos" entran en pánico y corren a cobijarse temorosos y temblorosos al amparo de los anillos políticos protectores, moviendo sus pesadas influencias(- por medio de funcionarios que se mueven por una puerta giratoria que los hace pasar ligeramente de puestos ejecutivos del sector financiero privado a puestos públicos en instancias gubernamentales que fijan las políticas financieras sustentadas en el erario público-), para lograr así, a toda costa que sus pérdidas, sí sean socializadas,y para ello se realizan compulsivamente intervenciones estatales y nacionalizaciones para salvar a las grandes instituciones financieras privadas que han fracasado en sus transacciones riesgosas, por parte de las autoridades políticas y económicas de Washington y de las otras potencias industriales,con una rapidez y una magnitud, que muestran a los presidentes suraméricanos, adheridos a los ideales del Socialismo del Siglo XXI: Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa, en sus acciones de intervención del estado, expropiaciones y nacionalizaciones, como intervencionistas amateurs. Si los EE.UU. ( - con unagujero fiscal de más de US $53 trillones- ) y las otras potencias industriales del mundo fracasan en su intento de salir flote de la actual pandemia económica en la que están sumergidos, y como Estados fallan, se vuelven insolventes y finalmente quiebran, con todas las consecuencias derivadas; el resto del de las grandes masas humanas del mundo, que ha padecido pobreza, hambre y pauperización por causa de la histórica explotación a que han sido sometidos por centurias; es completamente seguro, que no derramarán ni una lágrima por ellas, y sabrán salir adelante mejor ante los nuevos avatares económicos, que los nuevos millones de pobres y miserables emergidos de los países ex-centrales y ex-económicamente hegemónicos.
Un momento histórico en Bolivia Xavier Caño Tamayo
Las provincias de la Media Luna, las más ricas de Bolivia, se han rebelado contra el gobierno de Evo Morales. Se han declarado autónomas unilateralmente, han tomado edificios públicos, han bloqueado carreteras y han protagonizado actos de vandalismo y atentados. Han muerto treinta personas.
Pero todo se inició a finales de 2007. Entonces el pretexto fue qué ciudad debía ser capital, La Paz o Sucre. Y enfrentaron a pobres contra pobres.
Ahora han sido las provincias Santa Cruz, Pando, Tarija, Cochabamba y Beni, provincias en manos de una minoría blanca que concentra la mayor parte de riqueza. Bolivia está formada por el altiplano andino de mayoría indígena pobre (más del 62% de habitantes) y una tierra baja al Este, donde vive la minoría blanca y la población mestiza.
Si esta minoría ya tiene la mayor parte de riqueza del país, ¿qué quiere ahora? Como el gangster Johnny Rocco en la película 'Cayo Largo', quiere más. Quedarse con la mayor parte de beneficios del gas y petróleo que el gobierno del presidente Morales ha recuperado para Bolivia; impedir la reforma agraria que devolvería tierras a millones de indígenas, porque las quieren ellos para cultivar soja, exportarla y ganar aún más.
Se han rebelado contra el gobierno que aumentó 340 millones de dólares los ingresos fiscales por hidrocarburos y los ha dedicado a salud reproductiva, cobertura de salud para niños y mayores de 60 años, clínicas rurales, dos millones de hectáreas repartidas entre campesinos pobres. Se han rebelado contra un gobierno que intenta ser justo con ese 62% de indígenas apartado del bienestar y la justicia durante medio milenio.
Los rebeldes dicen sentirse discriminados por este gobierno por ser blancos. ¡Qué cinismo! Quien dio un puñetazo en la nariz acusa al golpeado de agredir su puño con la nariz. Pero, además de ocupar edificios oficiales, cortar carreteras y protagonizar algaradas con muertes, los blancos rebeldes difundían rumores de inexistentes grupos indígenas que "toman lo que es nuestro" y asesinan a personas blancas. Porque esa minoría rebelde y rica además es racista, como se deduce de lo que medios informativos afines publican sin rubor.
Como ha escrito el profesor de la Universidad Autónoma de México, Guillermo Almeyra, "es evidente que detrás del poder económico de los separatistas [de las provincias de la Media Luna] está también el de Washington, el de los terratenientes y cultivadores de soja argentinos y brasileños y el de empresas petroleras extranjeras que prefieren negociar el precio del petróleo y del gas con sus aliados de la minoría rica".
Sospechas de que la larga mano del Departamento de Estado de Estados Unidos estuviera detrás de la rebelión hicieron que el presidente Morales expulsara al embajador de ese país, Philip Goldberg, quien al despedirse pareció amenazar al decir que Morales "comete un grave error al expulsarlo, porque esa decisión podría tener efectos serios en muchas formas".
¿Paranoia antiamericana? No, pero no podemos dejar de recordar los muy documentados casos del Chile de Allende, Brasil de João Goulart, y recientemente Venezuela y su fracasado golpe de estado contra el presidente Chávez, entre otros. Conflictos en los que se olía el tufo de cierta agencia de inteligencia precediendo al ruido de sables locales. Pero esta vez intervino Unasur (Chile, Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, Bolivia, Paraguay, Uruguay y Venezuela), que no ha tolerado la ruptura de la democracia en Bolivia ni nada que comprometa su integridad territorial. Unasur ha apoyado sin fisuras a Evo Morales y, por primera vez en la historia latinoamericana, facilitado una salida sin la intervención de Estados Unidos.
"Si los bolivianos no logran un valor justo por la riqueza natural de su país, sus perspectivas son sombrías. El mundo debería celebrar que Bolivia tenga un gobernante electo democráticamente que intenta representar los intereses de los pobres de su patria. Se trata de un momento histórico". Palabras del premio Nobel de Economía estadounidense Joseph Stiglitz, que no podemos menos que compartir.
Por Xavier Caño Tamayo es Periodista y escritor Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS) Disponible en: http://elmercuriodigital.es/content/view/13168/146/
El domingo, el secretario del Tesoro, Henry Paulson, intentó trazar una línea en la arena contra rescates adicionales de entidades financieras en crisis; cuatro días después, frente a una crisis financiera fuera de control, muchos en Washington parecen haber decidido que el Gobierno no es el problema, es la solución. Lo impensable -una asunción estatal de mucha de la deuda contaminada del sector privado- se ha convertido en lo inevitable.
Así es la historia hasta aquí: el auténtico shock tras el fracaso de la Fed en el rescate de Lehman no fue el desplome del Dow Jones, fue la reacción de los mercados crediticios.Básicamente, los prestamistas se pusieron en huelga: los inversores agotaron las existencias de deuda pública de Estados Unidos, que todavía se percibe como la más segura de todas las inversiones -¿si el Gobierno se va a la quiebra, cuánto puede valer cualquier otra cosa?-, y eso a pesar de que prácticamente no daba rentabilidad alguna, mientras que los prestatarios privados se quedaban ahogados.
Los bancos son normalmente capaces de prestarse dinero entre sí a tipo de interés sólo ligeramente por encima de las letras del Tesoro. Pero el jueves por la mañana, el tipo de interés interbancario medio era del 3,2%, mientras que el tipo de interés de los títulos del Tesoro a ese plazo era del 0,05%. No, no es un error de imprenta.
Esta huida hacia lo seguro ha cortado el crédito de muchos negocios, incluyendo el de los principales actores de la industria financiera, y eso, a su vez, nos conduce a nuevas grandes quiebras y más pánico. También está deprimiendo el gasto de las empresas, un mal asunto cuando las señales apuntan que la contracción económica se está agudizando.
Y la Reserva Federal, que normalmente asume el liderazgo en la lucha contra las recesiones, no puede hacer mucho esta vez, porque las herramientas tradicionales de política monetaria han perdido su eficacia. Normalmente, la Fed responde a la debilidad económica comprando letras del Tesoro, con el fin de hacer caer los tipos de interés. Pero a efectos prácticos, el tipo de interés de esos títulos es cero; ¿qué más puede hacer la Fed?
Bueno, puede prestar dinero al sector privado -y ha estado haciéndolo a una escala impresionante-, pero estos préstamos no han evitado que la situación se deteriore.
Hay sólo un destello de luz en el panorama: los tipos de interés hipotecarios han caído bruscamente desde que el Gobierno federal tomó el control de Fannie Mae y Freddie Mac y garantizó su deuda. Y hay una lección para aquellos preparados para escucharla: las tomas de control estatal pueden ser la única vía para hacer funcionar de nuevo al sistema financiero.
Algunos han estado elaborando esa tesis desde hace tiempo. Más recientemente, el antiguo presidente de la Fed Paul Volcker y otros dos veteranos de crisis financieras pasadas publicaron una carta abierta en The Wall Street Journal señalando que la única manera de evitar "la madre de todas las contracciones crediticias" es crear una nueva agencia estatal que "compre todo el papel problemático", es decir, que los contribuyentes asuman los activos dañados generados por el estallido de las burbujas inmobiliaria y crediticia.Viniendo de Volcker, esa propuesta tiene alta credibilidad.
Miembros influyentes del Congreso, incluyendo la senadora Hillary Clinton y el demócrata Barney Frank, presidente del Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, han estado manejando argumentos similares. Y el jueves, el senador Charles Schumer, presidente del Comité de Finanzas del Senado (y partidario de crear una nueva agencia para resolver la crisis) dijo a los periodistas que "la Reserva Federal y el Tesoro se están dando cuenta de que necesitamos una solución más integral".
El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, y Paulson se reunieron el jueves por la noche con los líderes del Congreso para debatir una "aproximación integral" al problema.
No sabemos todavía en qué consistirá esa "aproximación integral". Ha habido esperanzadoras comparaciones con el rescate financiero ejecutado por el Gobierno sueco a principios de los noventa, un rescate que supuso la toma de control pública temporal de una gran parte del sistema financiero del país. No está claro, sin embargo, si las autoridades de Washington están preparadas para ejercer un grado semejante de control.
Y si no lo están, éste podría convertirse en la clase equivocada de rescate, un salvamento de los accionistas y del mercado, librando a la industria financiera de los efectos de su propia avaricia.
Más aún, incluso un rescate bien diseñado costaría un montón de dinero. El Gobierno sueco dedicó el 4% de su producto interior bruto, lo que en nuestro caso serían unos 600.000 millones de dólares, si bien la carga final para los contribuyentes suecos fue mucho menor, porque el Gobierno fue ocasionalmente capaz de vender los activos que había adquirido, a veces con un agradable beneficio.
Pero no merece la pena lloriquear (disculpe, senador Gramm) sobre las perspectivas de un plan de rescate financiero. El sistema político de hoy en día en Estados Unidos no va a seguir el infame consejo que Andrew Mellon [secretario del Tesoro de Estados Unidos de 1921 a 1932, durante el crash de 1929 que condujo a la gran depresión] le dio a Herbert Hoover [presidente de Estados Unidos de 1929 a 1933]:"Liquida la mano de obra, liquida las acciones, liquida a los granjeros, liquida los bienes raíces". El gran rescate se acerca; la única duda es si se hará bien.
---------------------------- (*) Paul Krugman es profesor de Economía en la Universidad de Princeton. 2008 New York Times Service.
Joseph Stiglitz asegura que: el plan de salvataje de Estados Unidos es "monstruoso"
22 de Septiembre, 2008, 0:25
Joseph Stiglitz asegura que: el plan de salvataje de Estados Unidos es "monstruoso"
El premio Nobel de economía 2001 dijo que la operación anunciada por George W. Bush, estimada en US$ 700 mil millones, "no es más que una solución a corto plazo".
El premio Nobel de Economía 2001, Joseph Stiglitz, calificó de "monstruoso" para los contribuyentes estadounidenses el plan de apoyo al sector bancario anunciado por Washington, en una entrevista que publicará el domingo un diario alemán.
Este plan "no es más que una solución a corto plazo", declaró al Frankfurter Allgemeine Sonntagszeitung (FAS) en una entrevista difundida el sábado por la noche.
"Ponemos las inversiones de riesgo en manos de los contribuyentes", agregó. Como ningún inversor privado quiere inversiones de riesgo " se las empapelamos al contribuyente, es monstruoso", juzgó el premio Nobel estadounidense.
Joseph Stiglitz ve en la crisis actual "el fin de un modelo económico desastroso" y el "final de la ideología según la cual los mercados libres y 'desregularizados' funcionan siempre". Según el economista, tanto el sistema financiero estadounidense como el gobierno de ese país han perdido toda credibilidad.
Para desatascar el sistema y llevar la estabilidad a los mercados, el gobierno estadounidense quiere comprar a los bancos e instituciones financieras los activos "no líquidos" que nadie quiere y que son el origen de una de las mayores y más graves crisis de Wall Street desde la Gran Depresión de 1929.
Según este plan transmitido al Congreso el viernes por la noche, la administración estadounidense pondrá 700 mil millones de dólares sobre la mesa para frenar la crisis de confianza de los mercados financieros.
Sin embargo, para el catedrático de la Universidad de Columbia, en Nueva York, esto no significará la superación de la crisis. "Existe una gran probabilidad de que vuelva a golpear a otro banco", aseguró.
En otra entrevista, con agencia EFE, el académico había dicho que el paquete de medidas está "desatinado", pues no responde directamente a la crisis inmobiliaria, la raíz del problema.
Para Stiglitz, "esto sólo es el principio de la crisis", por lo que el ciudadano común debería estar muy preocupado, ya que el país está al borde de la recesión.
Según el economista, la solución más adecuada no era la compra de la deuda "tóxica" de los bancos, sino la renegociación de las hipotecas de las personas que están "con el agua al cuello".
-------- BERLÍN Sábado 20 de Septiembre de 2008 Disponible en: http://www.emol.com/noticias/internacional/detalle/detallenoticias.asp?idnoticia=322668 ----------------------------------------------------
A cada ciclo intervencionista o conservador sigue una crisis
Robert Skidelsky (*)
La bancarrota amenazadora de Lehman Brothers y la venta forzada de Merrill Lynch, dos de los nombres más importantes en el mundo de las finanzas, marcan el fin de una era. Pero ¿qué vendrá a continuación?
Los ciclos de las modas económicas son tan antiguos como los ciclos comerciales y normalmente son causados por profundos disturbios comerciales. Tras los ciclos "liberales" vienen los ciclos "conservadores", que dan lugar a nuevos ciclos liberales, y así sucesivamente.
Los ciclos liberales se caracterizan por una intervención gubernamental y los ciclos conservadores, por un repliegue gubernamental. Un ciclo liberal prolongado se extendió desde los años 1930 hasta los años 1970, seguido por un ciclo conservador de desregulación económica, que ahora parece haber seguido su curso.
Con la nacionalización de dos bancos hipotecarios gigantescos de Estados Unidos, Fannie Mae y Freddie Mac, tras la nacionalización a principios de este año del británico Northern Rock, los gobiernos empezaron a intervenir para impedir colapsos en el mercado. Los días temerarios de economía conservadora terminaron –por ahora–.
Cada ciclo de regulación y des-regulación es provocado por crisis económicas. El último ciclo liberal, asociado con el Nuevo Trato del presidente Franklin Roosevelt y el economista John Maynard Keynes, fue generado por la Gran Depresión, aunque hizo falta el masivo gasto gubernamental de la Segunda Guerra Mundial para que se pusiera en marcha como corresponde. Durante las tres décadas de era keynesiana, los Gobiernos en el mundo capitalista manejaron y regularon sus economías para mantener el pleno empleo y moderar las fluctuaciones comerciales.
El nuevo ciclo. El nuevo ciclo conservador fue provocado por la inflación de los años 1970, que parecía ser producto de las políticas keynesianas. El gurú económico de esa era, Milton Friedman, sostenía que la búsqueda deliberada del pleno empleo indefectiblemente alimentaría la inflación. Los Gobiernos deberían concentrarse en mantener "sólido" el dinero y dejar que la economía se cuide a sí misma. La "nueva economía clásica", como se la llegó a conocer, enseñó que, a falta de una interferencia gubernamental egregia, las economías gravitarían naturalmente hacia el pleno empleo, una mayor innovación y tasas de crecimiento más elevadas.
La crisis actual del ciclo conservador refleja la acumulación masiva de deuda incobrable que se volvió evidente con la crisis que comenzó en junio de 2007 y ahora se propagó a todo el mercado de crédito, hundiendo a Lehman Brothers. "Hay que pensar en una pirámide invertida", escribe el banquero inversor Charles Morris. "Cuantos más reclamos se apilen sobre el resultado real, más tambaleante se vuelve la pirámide".
Cuando la pirámide empieza a derrumbarse, el Gobierno –es decir, los contribuyentes– deben intervenir para refinanciar el sistema bancario, revivir los mercados hipotecarios e impedir el colapso económico. Pero una vez que el Gobierno interviene en esta escala, se suele quedar por mucho tiempo.
Lo que está en cuestión aquí es el dilema sin resolver más antiguo de la economía: ¿las economías de mercado son "naturalmente" estables o necesitan ser estabilizadas mediante políticas? Keynes hacía hincapié en la fragilidad de las expectativas sobre las que se basa la actividad económica en los mercados descentralizados. El futuro es inherentemente incierto y, por lo tanto, la psicología de los inversores es caprichosa.
Desregulación. "La práctica de la calma, la inmovilidad, la certeza y la seguridad de repente se quiebra", escribió Keynes. "Los nuevos temores y esperanzas, sin preaviso, se harán cargo de la conducta humana". Esa es una descripción clásica del "comportamiento de rebaño" que George Soros identificó como la característica dominante de los mercados financieros. Es tarea del Gobierno estabilizar las expectativas.
La revolución neoclásica creía que los mercados eran mucho más estables cíclicamente de lo que pensaba Keynes, que los riesgos en todas las transacciones de mercado se pueden conocer con antelación y que los precios, por eso mismo, siempre reflejarán probabilidades objetivas.
Este optimismo de mercado condujo a la desregulación de los mercados financieros en los años 1980 y 1990, y la subsiguiente explosión de la innovación financiera que hizo que resultara "seguro" pedir prestadas sumas de dinero cada vez mayores respaldadas en activos predeciblemente en aumento. La burbuja de crédito que acaba de estallar, alimentada por los llamados vehículos especiales de inversión, derivados, obligaciones de deuda colateralizada y calificaciones triple A falsas, se basó en las ilusiones del modelo matemático.
Corrupción del poder.Los ciclos liberales, pensaba el historiador Arthur Schlesinger, sucumben a la corrupción del poder; los ciclos conservadores, a la corrupción del dinero. Ambos tienen sus beneficios y costos característicos.
Pero si analizamos los antecedentes históricos, el régimen liberal de los años 1950 y 1960 fue más exitoso que el régimen conservador que vino después. Fuera de China y la India, cuyo potencial económico fue generado por la economía de mercado, el crecimiento económico fue más rápido y mucho más estable en la era dorada keynesiana que en la era de Friedman; sus frutos se distribuyeron más equitativamente; y se mantuvo mejor la cohesión social y los hábitos morales. Estos son beneficios serios para compensar cualquier inactividad comercial.
La historia, por supuesto, nunca se repite exactamente. Hoy existen cortacorrientes para impedir una caída en el desastre, al estilo de 1929. Pero, cuando el sistema financiero, librado a sus propios dispositivos, se atora, como sucedió ahora, claramente estamos frente a una nueva ronda de regulación.La industria quedará en libertad, pero las finanzas pasarán a estar bajo control.
Los ciclos económicos muestran cuánto dista la economía de ser una ciencia. No podemos pensar en alguna ciencia natural en la que la ortodoxia oscila entre dos polos. Lo que le da a la economía la apariencia de ser una ciencia es que sus proposiciones se pueden expresar matemáticamente abstrayéndose de muchas características decisivas del mundo real.
Atrapados en la ortodoxia.La economía clásica de los años 1920 se abstrajo del problema del desempleo asumiendo que no existía. La economía keynesiana, a su vez, se abstrajo del problema de la incompetencia y la corrupción oficial suponiendo que los gobiernos son dirigidos por expertos omniscientes y benévolos. La "nueva economía clásica" de hoy se abstrajo del problema de la incertidumbre suponiendo que se la podía reducir a un riesgo mensurable (o protegido).
Dejando de lado a unos pocos genios, los economistas adaptan sus suposiciones para que se adecuen a los estados de situación existentes, y luego les adjudican un aura de verdad permanente.Son mayordomos intelectuales que sirven a los intereses de los que están en el poder y no observadores vigilantes de la realidad cambiante. Sus sistemas hacen que queden atrapados en la ortodoxia.
Cuando, por alguna razón, los acontecimientos coinciden con sus teoremas, la ortodoxia que ellos abrazan goza de su momento de gloria. Cuando los acontecimientos cambian, se vuelve obsoleta. Como escribió Charles Morris, "los intelectuales son indicadores rezagados confiables, guías casi infalibles hacia lo que solía ser verdad".
(*)Miembro de la Cámara de los Lores británica, es profesor emérito de Economía Política en la Universidad Warwick, autor de una biografía galardonada del economista John Maynard Keynes y miembro de la junta de la Moscow School of Political Studies.
La ONG Human Rights Watch (HRW) sabe cómo funciona el mundo. Eso es algo que debe quedar fuera de toda duda desde un principio. Sabe cómo funciona el mundo porque ofrece informes de todo él, con toda su complejidad. Tienen contactos en muchos países, y su agenda de medios sería la envidia de cualquier persona que tuviera mucho interés en dar a conocer algo al máximo número de gente posible.
Un solo vistazo a la página web de HRW evidencia que, a parte de tener mucha información muy diversa y muy completa, también es mucha la gente que debe trabajar en ella. Ofrecen de forma gratuita informes sobre el estado de los derechos humanos en buena parte del globo, informes de su factura en los que intentan alertar sobre los problemas que detectan y ofrecer recomendaciones para superar esas situaciones. Eso sí, a pesar de ofrecer informes de todo el mundo únicamente tienen cuatro sedes: Washington, Nueva York, Londres y Bruselas.Curiosamente, la amplísima mayoría de esos informes no hablan sobre el estado de los derechos humanos en esos tres países (Estados Unidos, Gran Bretaña y Bélgica). La respuesta podría ser simple: en Europa y en Estados Unidos se violan mucho menos los derechos humanos que en otras regiones, puesto que sus democracias son las más asentadas y estables de todo el planeta. Podría surgir otra pregunta: ¿Y cómo hacen para monitorear tantos lugares del mundo sin estar en ellos? Otra vez la respuesta podría ser simple: estudian, realizan informes e incluso entrevistan a personas locales en viajes "in situ". Dichos viajes, también realizados en el caso de Venezuela, son preparados al detalle desde el lugar de origen. Si no fuera así, ¿cómo justificar los gastos, dietas y demás facturas de la organización? En cualquier ONG mediamente seria, el libro de cuentas tiene que estar al día, previsto para pasar revista a cualquier auditoría. De otra manera no se puede justificar las subvenciones recibidas, normalmente destinadas a proyectos concretos.
Para ser justos, también hay que señalar que la credibilidad de HRW debería estar a salvo de cualquier mala interpretación. No únicamente han criticado a una serie de países con una ideología determinada, sino que también lo ha hecho en otras ocasiones a Colombia o a Estados Unidos, si bien en ocasiones mucho más puntuales.
Como ONG, HRW no recibe fondos directamente de ningún Gobierno. "Directamente", hay que destacarlo. Cualquier persona que haya trabajado alguna vez en una ONG entiende que la financiación para sus proyectos se adjudica, muchas veces, en virtud de la concesión de subvenciones que, si bien no "directamente", sí que provienen de los Gobiernos, o de entes adscritos, o de instituciones que éstas sí reciben financiación directa. No creo que sea un mecanismo perverso, pero sin lugar a dudas a veces ata a las ONG"s a no poder actuar con total independencia. La lógica es aplastante, no le vas a pagar a alguien para que lance piedras contra tu propio tejado todos los días. A la mayoría de miembros de cualquier ONG que se le pregunte contestará lo mismo: que los Gobiernos sean su principal fuente de financiación es un problema.
HRW decidió venir a Venezuela esta semana, para presentar su último informe: "Una década de Chávez. Intolerancia política y oportunidades perdidas para el progreso de los derechos humanos en Venezuela".No hace falta ser muy avispado para saber qué vas a encontrar en un informe que se titula así. El documento tiene 267 páginas, una cantidad nada despreciable, por lo que el estudio, el tiempo dedicado y la recolección de la información obligan, sin duda, a destinar a dicho informe una cantidad de recursos importantes. Hasta aquí todo correcto, salvo un pequeño detalle. Bueno, en realidad es un detalle tonto, sobre el que seguro que poca gente habrá reflexionado. Chávez no está celebrando todavía diez años en el poder. El director para las Américas de HRW, el chileno José Miguel Vivanco, se desplazó hasta Venezuela junto con el subdirector, el estadounidense Daniel Wilkinson, para presentar el informe. En diciembre de 1998 fue elegido presidente, pero no asumió la presidencia de la República hasta febrero de 1999. Técnicamente, Chávez cumplirá una década al frente de Venezuela dentro de medio año.Claro que, si esperas a presentarlo en diciembre o en febrero el mundo no conocerá el estado de los derechos humanos en el país antes de las próximas elecciones, previstas para el 23 de noviembre. Nuevamente, creo que para ser plenamente justos también hay que decir eso. No es la primera vez que Vivanco viene a Venezuela, ni habla sobre ella. Ya estuvo aquí haciendo campaña activa contra la nueva constitución que promovía Chávez en diciembre del año pasado. Ya comentó también en marzo pasado que Venezuela debería de explicar en qué consisten sus hipotéticos vínculos con la guerrilla de las FARC. Por tanto, la presencia de una clara intencionalidad también hay que destacarla.
Alguien de HRW llamó desde Washington a la redacción de Efe en Caracas. Nos concedían una entrevista personal con Vivanco, y nos lo avisaban un día antes. Puesto que el teléfono de contacto que nos ofrecían era de Washington, la delegada se puso en contacto con la delegación de allí para ver qué sabían ellos. Es lógico, si van a presentar el informe en dos sitios a la vez no es necesario hacer la misma información por duplicado. Pero no, iba a ser en Venezuela en exclusiva. La mañana misma de la entrevista, el encuentro se pudo confirmar con Wilkinson, ya en el país, después que desde Washington nos facilitaran el teléfono de contacto de los hombres de HRW en Venezuela. La cita, a las 16.45 en el Hotel Meliá. Allá fuimos, con el fotógrafo. Pero, oh, desilusión, no era exactamente una entrevista personal. Vivanco alagaba nuestros oídos al afirmar que confiaba en EFE por su imparcialidad. Bueno, en realidad solo a mí, porque el fotógrafo tuvo que irse ante la negativa de Vivanco a que le tomáramos fotos. De hecho tampoco se puedo grabar la conversación. En realidad se trataba de pasarnos "de estrangis" el informe que se iba a presentar al día siguiente. De este modo, teníamos la ocasión exclusiva de estudiarlo, desmenuzarlo, y analizarlo antes de la rueda de prensa. Vivanco no quería que se filtrara nada antes de la presentación del día siguiente, porque de lo contrario, dijo, si se enteraba el Gobierno podían echarlo del país antes del tiempo. De hecho se mostró extrañado de que lo hubieran dejado entrar en Venezuela. No lo voy a negar, después de su negativa a la foto y a la grabadora yo pensé que el hombre exageraba un poco. Viéndolo ahora en perspectiva parece ser que no exageraba nada. Al final no fue una entrevista personal, ni exclusiva, porque al rato de llegar EFE llegó la DPA, el corresponsal del The Guardian, y escuché sorprendido que en un rato llegaba también AFP. Vivanco se explicó. El informe se lo habían pasado a todas las agencias, pero no a Prensa Latina, ni a la Agencia Bolivariana de Noticias, ni a la agencia rusa, ni a la china, ni a los corresponsales de Irán, ni a los de Al-Yazira. De lo contrario se filtraría antes de tiempo, dijo Vivanco. De hecho fue muy enfático en pedir que todo quedara guardado hasta la rueda de prensa del día siguiente.
Hablemos del informe. En él se concluye que el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ha mostrado "desprecio" por "derechos fundamentales". El informe es muy duro, sin ninguna concesión. "Chávez ha buscado activamente proyectarse como un defensor de la democracia (…), su presunto compromiso con esta causa es contradictorio con el desprecio, por parte de su Gobierno, de garantías institucionales y derechos fundamentales" dice. "Los derechos a la libertad de expresión y asociación están en peligro" en Venezuela, por lo que sus ciudadanos "no pueden participar en la política de manera plena y equitativa", añade. La crítica es una constante en el documento, que ofrece como "características definitorias" del Gobierno venezolano la "discriminación política" o el "desprecio manifiesto del principio de separación de poderes".HRW también critica la inexistencia de un poder judicial independiente, haber actuado contra medios de comunicación opositores, no permitir elecciones sindicales libres, o incluso "adoptar una actitud de confrontación agresiva frente a los defensores de derechos humanos y las organizaciones de la sociedad civil". El único capote es para asegurar que el peor momento de los derechos humanos en Venezuela en la última década fue en diciembre de 2002, durante el golpe de Estado contra Chávez. Aún así adjunta a continuación que eso "ha acechado a la política de Venezuela desde entonces" y ha sido utilizado como "un pretexto para adoptar un amplio espectro de medidas que han debilitado garantías fundamentales". HRW finaliza con unas "recomendaciones" a Venezuela para "promover una democracia más inclusiva", porque el país "no logrará obtener un progreso real y sostenido hacia el fortalecimiento de su democracia (…) mientras su gobierno continúe despreciando los principios de derechos humanos establecidos en su propia Constitución".El documento no habla de otras experiencias de democracia que se llevan a cabo, como la toma de decisiones a través de los consejos comunales, ni la puesta en marcha de comunas de producción socialista.
La rueda de prensa fue multitudinaria, salvo que los medios afines al Gobierno no estaban, posiblemente porque no sabían que había tal acto. Antes de la rueda, Wilkinson se acercó a mí y me pidió que no comentara que yo ya tenía el informe, puesto que los medios locales no habían tenido acceso y por tanto podían sentirse menospreciados. Ningún problema. Durante la rueda Vivanco me llamó por mi nombre y me dijo si tenía alguna pregunta. La verdad es que sí. No entendía porqué en un informe tan detallado no aparecía ningún comentario acerca de las numerosas elecciones que se han celebrado en Venezuela en la última década. Creo que se puede afirmar que Venezuela es el país de todo el mundo que más elecciones ha celebrado consecutivamente en los últimos años. Chávez ha ganado todas, excepto el último referéndum. Quizás fue por eso que Lula dijo hace tiempo, preguntado sobre el sistema venezolano, que en Venezuela lo que había era un "exceso de democracia". Le transmití mis dudas a Vivanco, y le pregunte también qué calidad le otorgaba HRW a todos los comicios celebrados en diez años. Vivanco respondió citando informes del Centro Carter y de la Organización de Estados Americanos (ambas instituciones bajo la batuta de Estados Unidos).Dijo que todas las elecciones habían sido "relativamente limpias". Aquí sí, sin tapujos, si no fueran elecciones limpias Chávez no habría perdido el referéndum de diciembre pasado. Se jugaba mucho en esa consulta, afianzar su revolución bolivariana, y sin embargó perdió.
De la rueda de prensa fuimos hacia la redacción, con la idea de hacer la previsión. El contenido del informe había quedado plasmado en otra nota dejada preparada el día anterior. Teniendo en cuenta que el informe también lo tenían el resto de agencias, en este negocio la rapidez es importante para avanzarse a la competencia. Por eso la primera nota se rebotó nada más finalizar la rueda. Es curioso, cuando yo llegué a la redacción, media hora después de la rueda, el diario español El País ya tenía en Internet un extenso artículo firmado por Francisco Perejil en el que detallaba el contenido del informe. Bueno, de hecho era una noticia muy extensa en la que se repetía lo dicho por Vivanco, pero en otro orden. Parece ser que el informe de HRW había sido filtrado previamente a la rueda no solo en Venezuela. En cuestión de minutos, el efecto multiplicador de las nuevas tecnologías hacía que medio mundo conociera el informe. Si se me permiten los símiles, la historia tiene algo de efecto bomba. Se prende la mecha, la bomba explota, y la metralla se esparce por el mundo a una velocidad asombrosa, gracias al efecto "eco" de los medios nacionales de cada país.
La reacción de Venezuela ha sido bestial. Realmente yo esperaba una respuesta dura, pero no la expulsión de Vivanco y Wilkinson. Al fin y al cabo iban a salir del país al día siguiente. Hay cosas injustificables, como que la estatal Venezolana de Televisión muestre imágenes de cómo un funcionario del ministerio de Relaciones Exteriores llama a la habitación de Vivanco y Wilkinson en el Hotel Meliá para comunicarles su expulsión inmediata. La cámara persiguiendo a Vivanco mientras saca su ropa del armario, o mientras camina en dirección al coche que se lo lleva al aeropuerto, o cómo pregunta contrariado dónde lo llevan. Todo eso me parece demasiado. Las declaraciones del diputado oficialista Ezcarrá, simplemente, patéticas. Dijo que parece ser que los dos individuos dormían en la misma habitación, y por tanto él insinuó que la difusión de informes plagados de mentiras no era la única "desviación" de los dos, dando a entender que eran homosexuales, como si eso fuera otro motivo más de escarnio. Por suerte el canciller Nicolás Maduro, el ministro de Comunicación e Información, Andrés Izarra, y el embajador de Venezuela ante la OEA, Roy Chanderton, han puesto algo de lógica y criterio en la crítica. Explicaron que todo era en el marco del cumplimiento de las leyes venezolanas, que estos señores venían con cédula extranjera y eso solo permite el "esparcimiento y la recreación", no ejecutar actividades políticas. También dijeron que Venezuela es soberana y por tanto hay que respetarla sin aceptar injerencias extranjeras, todo ello sazonado con una alta dosis de retórica antiimperialista. No era la primera vez que Vivanco provocaba a Chávez, pero esta vez sí fue la primera vez que lo expulsaron.
Es una pena. Tristemente los hechos dieron la razón a Vivanco. Es doblemente triste porque, de alguna manera, es como si Vivanco consiguiera algo que a mí, personalmente, me dio la sensación que buscaba. ¿Tenían que haber echado a Vivanco? La opinión es libre, a tan solo unos metros de distancia, sin salir de Venezuela, se puede encontrar dos respuestas totalmente contrarias.
Pero HRW sabe en qué mundo vive. A pesar de que los funcionarios venezolanos les quitaran el celular y les embarcaran a Sao Paulo en cuestión de minutos, con nocturnidad, CNN estaba esperando en el aeropuerto para recoger las primeras declaraciones de Vivanco. Más medios se sumaron. Nuevamente, la ola mediática se convirtió en un tsunami y retumbó en todo el mundo. De verdad que ya lo sabía, pero no deja de sorprenderme cómo es posible. Qué extraño poder invisible mueve los hilos para conseguir que en cuestión de poco tiempo la mayor parte del mundo oiga que Venezuela ha expulsado a unos representantes de una ONG de derechos humanos por sus críticas a Chávez. En ese tsunami mediático, me gustaría suponer que cada cual es libre de pensar lo que quiera. La desgracia, muchas veces, es que esa libertad de pensamiento total no es posible de alcanzar cuando únicamente se tiene un punto de vista. Yo no creo que el mundo sea tan negro, ni tan blanco. Tiene que haber un gris, porque sino esto sería demasiado aburrido. mmm. Caracas, 20 septiembre. Disponible en: http://forumexiliats.wordpress.com/2008/09/20/human-rights-watch/
¿Sobrevivirá el imperio financiero norteamericano?
17 de Septiembre, 2008, 12:12
¿Sobrevivirá el imperio financiero norteamericano? El 15 de septiembre de 2008 será recordado como el día del terremoto en Wall Street. ¿Qué entidades sobreviven y qué riesgos afrontan?
El 15 de septiembre de 2008 será recordado como el día del terremoto en Wall Street. El sistema financiero más grande del mundo atraviesa su mayor transformación desde la crisis del 29 y, como reflejo de ésta, expande sus efectos al resto de las economías del mundo.
Para Washington hay "hermanos" dignos de ser ayudados, otros no tanto
El disparador de esta jornada negra fue el rotundo "no" al pedido de auxilio del más que centenario Lehman Brothers. Con esta negativa, el gobierno de los EE.UU. violó uno de los principios básicos de la banca central: un banco grande no debe ni puede caer.
Esta máxima sí se aplicó para ordenar el salvataje de Bear Stearns, hace pocas semanas, y de los "hermanos hipotecarios" Fannie y Freddie. Pero no se tuvo en cuenta para salvar a los "hermanos" Lehman. Y esto generó el actual tembladeral.
De una pequeña crisis a un tsunami financiero
El actual tsunami será recordado por varias generaciones. De los cinco grandes bancos de inversión de Wall Street, la crisis ya se ha llevado a la tumba a tres:
Bear Stearns (1923-2008), comprado en marzo por JP Morgan con garantía del Gobierno;
Lehman Brothers (1850-2008), que se declaró en suspensión de pagos ante la falta de compradores; y
Merrill Lynch (1914-2008), que ha preferido venderse a Bank of America antes de correr la misma suerte.
El fin de una era
Eduardo Segovia, analista del medio español Cotizalia, explica que "con la caída de Lehman Brothers se llega al fin de una era, la de la banca de inversión, que reinó en los EE.UU. durante nada menos que en los últimos 75 años, y que había recibido su gran espaldarazo tras la crisis de 1929".
Los victimarios de la actual situación son esos extraños instrumentos financieros desarrollados por los ingenieros de la burbuja, para que los brokers más sofisticados obtengan rápidas y abundantes ganancias, gracias a las inversiones en activos de deuda hipotecaria.
"Después de esta masacre, sólo quedan dos bancos de inversión puros independientes: Goldman Sachs y Morgan Stanley, ya que JP Morgan es también banco minorista", agrega Segovia.
Unos sí, otros no
Que hayan pasado esta primera prueba en pie no es ninguna garantía futura. A Bear Stearns, que era el más afectado por la crisis subprime, lo rescató el Tesoro de los EE.UU. por el riesgo sistémico de dejar caer un banco de inversión con enormes posiciones cruzadas con el resto del sector. No sólo fue el primero, sino también el más pequeño de los cinco y se suponía que con su rescate todo se tranquilizaría.
Pero las presunciones pueden fallar, y trascartón se tuvo que rescatar a Fannie Mae y Freddie Mac, pues sus colapsos hubieran destruido el mercado hipotecario.
Todo cambió con Lehman Brothers, pues la negativa del Gobierno se basa, paradójicamente, en que su bancarrota no compromete al mercado de hipotecas, pues el banco no participaba del mismo.
Las consecuencias de esta quiebra son las de una enorme desconfianza y frustración por parte de varias entidades, al no haber podido salvar al banco. Distinto es el caso de Merrill Lynch, el tercer banco de inversión con activos por casi un billón de dólares: los expertos y parte del público sabían que tenía problemas, pero no se suponía que fueran más graves que los del resto del sector.
El banco hizo grandes esfuerzos para lograr sobrevivir, como la venta de su cartera subprime o el anuncio de la semana pasada de la reestructuración de su banca de inversión en todo el mundo.
Para muchos, su comprador no se hace de un negocio muy rentable. Si bien Bank of America se convierte en el mayor banco del mundo, amplía enormemente su negocio de banca de inversión y logra una exposición global de la que carecía, para los analistas el elevado precio pagado se debe a que quería ahuyentar a otros potenciales compradores.
Las enseñanzas de la caída
La caída del banco Lehman Brothers, con 158 años de éxitos continuados, se gestó en poco más de un año. Su inicio puede encontrarse en los mismos instrumentos financieros que la entidad ayudó a crear y la cadena de errores cometidos por las autoridades de los EE.UU. a lo largo de la crisis. En este sentido, para el analista S. McCoy de Cotizalia, los flancos más débiles del accionar del gobierno norteamericano pasan por:
Su incapacidad para haber dimensionado la crisis y sus consecuencias.
Su precipitación al momento de tomar determinadas decisiones (que luego condicionaron su capacidad de acción).
Su arbitrariedad al momento de elegir cual banco merecía su apoyo y cual no.
La quiebra de Lehman supone, para S.McCoy, la incapacidad de la firma para hacer frente a sus pagos corrientes, la paralización de su actividad ordinaria y la entrada en un proceso de liquidación de activos de consecuencias impredecibles.
El monto involucrado ronda los US $ 600.000 millones, con una notable exposición en titulizaciones hipotecarias de dudoso valor intrínseco y cuyo mercado se ha contraído hasta el punto de ser casi inexistente.
El efecto del ajuste de los activos a precios de mercado que puede derivarse del proceso de desinversión forzada del banco puede ser demoledor para el resto de los bancos, salvo que haya una ventana contable auspiciada por el Tesoro, para evitar entrar en una espiral de pérdidas que amenacen con llevarse por delante todo el sistema financiero.
Goldman y Morgan no lo tienen fácil
Los dos supervivientes, Morgan Stanley y Goldman Sachs, presentan un cuadro de situación por demás complejo en estas horas. Tal es así, que muchos analistas creen que el primero no podrá mantenerse independiente después de las compras de Bear Stearns y Merrill Lynch.
Las perspectivas no son nada halagüeñas debido a los incipientes procesos recesivos en EE.UU. y Europa. Por si esto no fuera poco, el sector afronta mayores restricciones legales en su operativa futura, justamente para evitar otra crisis como ésta, lo que dificultará volver a crecer.
Bajo este escenario, la única salida que parece viable para Goldman y Morgan es recortar costos, sobre todo laborales, pero quizá la magnitud del ajuste no sea excesiva. Al fin y al cabo, aunque la torta a repartir sea más pequeña, ahora hay menos competidores entre quienes repartirlo.
Un nuevo salvataje...y van
Si Lehman era un problema, no lo es menos AIG, la compañía de seguros norteamericana que mantiene una amplia exposición al segmento de los Credit Default Swaps (CDS), donde es uno de los principales actores en el negocio de la cobertura de los riesgos antidefault, incluidos los del banco quebrado.
La Reserva Federal autorizó a la FED de Nueva York a prestar hasta u$s85.000 M a la aseguradora American International Group (AIG) para solventar su atribulada situación financiera.
El directorio del banco central norteamericano informó que el préstamo garantizado fue autorizado con el total respaldo del Departamento del Tesoro "con términos y condiciones diseñadas para proteger los intereses del Gobierno de los Estados Unidos y los contribuyentes".
"El propósito de está línea de liquidez es ayudar a AIG a cumplir con sus obligaciones en la medida que caducan", agregó en un comunicado.
El Gobierno norteamericano recibirá un 79,9% de participación en AIG y tiene el derecho a veto en los pagos de dividendos para accionistas comunes y preferentes.
Game over
Esta es una crisis que afecta a los distintos ámbitos del mundo de las finanzas y es consecuencia, como señala Willem Buiter en su artículo en Financial Times del fin de semana, "se terminó el juego en el sector financiero", del triunfo del capitalismo en su versión más salvaje. No como vehículo de creación de riqueza real para el conjunto de la sociedad, sino como canal de enriquecimiento artificial de unos cuantos.
Buiter hace una clara radiografía sobre el pasado reciente del sistema financiero de los EE.UU., al advertir que "gran parte de la expansión de productos y servicios financieros en los últimos cinco años encontraba su origen en transacciones entre las propias entidades y no como forma de intermediación entre ahorristas e inversores".
Una vez caído el velo de este gigantesco negocio, Buiter concluye que "va a existir una contracción enorme en la escala y la profundidad de la industria: los balances se reducirán a la mitad y el empleo caerá a dos tercios de lo que supone ahora, antes de que las cosas se estabilicen".
¿Sobrevivirá el imperio financiero?
Es probable, como también lo hizo en los años 30. Pero también cabe esperar, como señala el propio Buiter en el último párrafo de su artículo, que "ya nada va a ser igual; mejor dicho, nada puede ser igual. El fenómeno de transformación de la industria, que la actuación de las fuerzas del mercado va a provocar en las próximas semanas o meses, va a aproximar el sistema financiero a su concepción original".
Como suele ocurrir en todas y cada una de las recurrentes crisis, se generará un nuevo esquema transitorio que desembocará, más tarde o más temprano, en la siguiente era de excesos. Pero supondrá un avance hacia la resolución definitiva de la crisis actual.
Con U $S 85.000 millones, la FED rescató a la principal aseguradora del mundo
De esta manera, Washington evitó la quiebra de AIG. El Gobierno norteamericano recibirá un 79,9% de participación en la compañía
La Reserva Federal autorizó el martes a la FED de Nueva York a prestar hasta u$s85.000 millones a la aseguradora American International Group Inc (AIG) para solventar su atribulada situación financiera.
El directorio del banco central norteamericano informó que el préstamo garantizado fue autorizado con el total respaldo del Departamento del Tesoro "con términos y condiciones diseñadas para proteger los intereses del Gobierno de los Estados Unidos y los contribuyentes".
"El propósito de está línea de liquidez es ayudar a AIG a cumplir con sus obligaciones en la medida que caducan", agregó en un comunicado.
El Gobierno norteamericano recibirá un 79,9% de participación en AIG y tiene el derecho a veto en los pagos de dividendos para accionistas comunes y preferentes, según informa la agencia Reuters.
El crédito, que está garantizado por todos los activos de AIG y sus filiales, tiene un plazo de 24 meses y los intereses serán determinados por el balance de una tasa Libor a tres meses más 850 puntos básicos. Está previsto que sea pagado con los fondos de la venta de activos de la firma, agregó.
La FED dijo que en las actuales circunstancias, una quiebra desordenada de AIG agregaría niveles significativos de fragilidad a los mercados financieros, incrementando los costos de créditos y debilitando la economía, consigna Reuters.
Miercoles 17 de Septiembre de 2008 Disponible en: http://finanzas.infobaeprofesional.com/notas/71974-Con-us85000-millones-la-FED-rescato-a-la-principal-aseguradora-del-mundo.html
Presidentes latinoamericanos rechazarían golpe de estado a Evo Morales
Los presidentes latinoamericanos acordaron unánimemente el lunes rechazar "enérgicamente" y desconocer cualquier intento de golpe civil contra el legítimo gobierno del presidente Evo Morales. Los mandatarios de la Unión de Naciones Sudamericanas, Unasur, también rechazaron cualquier ruptura del orden institucional o que comprometa la integridad del territorio boliviano, y llamaron a los actores sociales y políticos a deponer los actos de violencia antes de iniciar un proceso de diálogo. La declaración de nueve puntos de la Unasur fue leída por la presidenta Michelle Bachelet, quien convocó a la cumbre de emergencia a la que asistieron nueve presidentes y representantes de los otros tres países miembros. Antes de leer la "Declaración de La Moneda", nombre del palacio presidencial, Bachelet recordó que en América Latina se han vivido otras "dolorosas experiencias de crisis políticas" que "nos han enseñado la importancia de evitar la violencia como forma de resolución de conflictos en democracia...". "Siempre es posible realizar un esfuerzo más para construir acuerdos y mantener la convivencia pacífica y democrática y que no existe circunstancia alguna que justifique la violación a los derechos humanos, espacialmente el derecho a la vida para conseguir un objetivo político". Recordó además "los trágicos episodios que hace 35 años en este mismo lugar conmocionaron a toda la humanidad,", en alusión al golpe militar que en septiembre de 1973 derrocó al presidente Salvador Allende. La declaración expresa "su más pleno y decidido respaldo al gobierno constitucional del presidente Evo Morales, cuyo mandato fue respaldado por una amplia mayoría en el reciente referéndum". Advierte que "sus respectivos gobiernos rechazan enérgicamente y no reconocerán cualquier situación que implique un intento de golpe civil, la ruptura del orden institucional o que comprometa la integridad territorial" de Bolivia. "Condena el ataque a instalaciones gubernamentales y a la fuerza pública por parte de grupos que buscan la desestabilización de la democracia boliviana, exigiendo la pronta devolución de estas instalaciones como condición para un inicio de un proceso de diálogo". Los mandatarios llamaron "a todos los actores políticos y sociales involucrados a que tomen las medidas para cesen inmediatamente las acciones de violencia, intimidación y de desacato a la institucionalidad democrática y al orden jurídico establecido". Expresaron su "más firme condena a la masacre" reciente en el departamento de Pando y respaldan el llamado del gobierno boliviano para que una comisión de Unasur pueda realizar una investigación imparcial para esclarecer a la brevedad este suceso "y formular recomendaciones de tal manera de garantizar que el mismo no quede en la impunidad". Instaron a todos los miembros de la sociedad boliviana "a preservar la unidad nacional y la integridad territorial".Llamaron al diálogo "para establecer las condiciones que permitan superar la actual situación y concertar la búsqueda de una solución sustentable en el marco del pleno respeto al estado de derecho y al orden legal vigente". Los mandatarios acordaron "crear una comisión abierta a todos sus miembros, coordinada por la presidencia Pro Témpore para acompañar los trabajos de esa mesa de diálogo conducida por el legítimo gobierno de Bolivia". Por último, decidieron "crear una comisión de apoyo y asistencia al gobierno de Bolivia en función de sus requerimientos, incluyendo recursos humanos especializados". Morales se declaró sorprendido por la solidaridad de sus pares y "por esta posición firme de defender la democracia y la unidad del pueblo boliviano". Destacó que "por primera vez en la historia (las naciones sudamericanas) deciden entre nosotros resolver los problemas de Sudamerica". Cuando la cumbre se prolongaba por cinco horas, los mandatarios hicieron un alto, visitaron las remodeladas oficinas de Allende, donde se suicidó para evitar ser capturado por los militares que lo derrocaron en septiembre de 1973. Luego retornaron al Salón Montt Varas para afinar la declaración final. La reunión fue a puertas cerradas en un salón del palacio de gobierno y la prensa fue mantenida en uno de los dos patios de La Moneda, mientras una tela azul impedía mirar a través de la puerta de rejas de un patio a otro. Mientras los nueve mandatarios negociaban una salida a la crisis política que vive hace más de una semana en Bolivia, desde La Paz se informó que la fiscalía de la nación dispuso procesar por "genocidio" al prefecto (Gobernador) de Pando, Leopoldo Fernández, una de las regiones autonomistas bolivianas. De los 12 miembros de Unasur, asistieron a la cumbre citada de urgencia por Bachelet, en su calidad de presidenta Pro Témpore del organismo, los presidentes Morales; Hugo Chávez, de Venezuela; Cristina Fernández, de Argentina; Fernando Lugo, de Paraguay; Rafael Correa, de Ecuador; Luiz Inacio Lula da Silva, de Brasil; Alvaro Uribe, de Colombia, y Tabaré Vázquez, de Uruguay. El presidente de Perú, Alan García, y los mandatarios de Surinam y Guyana se excusaron. Asistió el canciller peruano Fernando García Belaunde. La violenta crisis política que ha causado la muerte de al menos 30 personas estalló por la exigencia de las cinco regiones autonomistas la devolución de dineros provenientes de los hidrocarburos destinados por el gobierno a pagar un bono a ancianos y en contra del intento de Morales de hacer aprobar en un referéndum una nueva Constitución socialista. También el lunes, desde República Dominicana, el presidente Leonel Fernández manifestó el lunes su apoyo a Morales ."El presidente Evo Morales fue electo de manera democrática por el pueblo boliviano y su mandato debe concluir en el momento que establece la constitución de ese país", dijo Fernández en un comunicado de prensa. Fernández destacó el esfuerzo de la UNASUR a fin de garantizar la gobernabilidad democrática en Bolivia. "Los bolivianos deben buscar una salida a la actual crisis para que el orden institucional no sea interrumpido, de tal forma que el presidente Evo Morales cumpla con su mandato constitucional", sostuvo Fernández. Y en la capital mexicana, la Secretaría de Relaciones Exteriores envió un comunicado a nombre del Grupo de Río, cuya Secretaría Pro Témpore encabeza México, lamentando los recientes actos de violencia que causaron la pérdida de vidas en Bolivia y condenando los ataques a instalaciones y sedes de instituciones públicas en diversas ciudades de ese país. El grupo también hizo un llamado a todos los actores políticos de la sociedad boliviana para reanudar de inmediato el proceso de diálogo nacional. UNASUR,
mostró solidaridad con el gobierno boliviano, y brindó así una
esperanza a los pueblos latinoamericanos, de no volver a un pasado de
golpes de estado y dictaduras militares, cuyas heridas aun sangran en
en el cono sur. 16 Septiembre 2008 SANTIAGO DE CHILE Disponible en:http://www3.diariolibre.com/noticias_det.php?id=169589
Manifiesto Final de Cumbre UNASUR en respaldo a Bolivia
Lehman Brothers paga con su quiebra todos los pecados de Wall Street
16 de Septiembre, 2008, 11:32
Lehman Brothers paga con su quiebra todos los pecados de Wall Street
Cayó Lehman Brothers, tembló la Bolsa de Nueva York y se conmovieron las de casi todo el mundo. El parquet neoyorquino aguantó durante horas mejor que los europeos, aunque a medida que avanzaban las horas lo hacía también la debacle. A las seis de la tarde en Nueva York el índice Dow Jones había caído más 504.48 puntos. El Nasdaq experimentó un retroceso del 3,2 % mientras el Standard & Poor's caía un 4.7%. Es como si Lehman Brothers pagara por los pecados de todos y mandara un mensaje a Wall Street: levántate y anda. Los mercados amanecieron bañados en sangre. Lehman Brothers, cuarto banco de Estados Unidos, ponía fin a 158 años de historia enfilando el camino de la bancarrota. Miles de empleados y accionistas están en la primera línea de los damnificados de la gigantesca partida de tahúres en que ha degenerado Wall Street. El rescate federal de Bear Stearns y de las hipotecarias semipúblicas Fanny Mae y Freddie Mac alentó las esperanzas de que una vez más el Tesoro norteamericano impediría una reacción nuclear en cadena. Pero el secretario del Tesoro, Henry Paulson, se mantuvo esta vez firme: ni un dólar del contribuyente para salvar a Lehman o para garantizar su compra por otras entidades, como en varios momentos se plantearon Bank of America y el británico Barclays. El gobierno se limitó a tutelar la búsqueda de soluciones y, ya a toro pasado de la quiebra, a inyectar en el sistema facilidades para conseguir dinero líquido, expandiendo sus mecanismos de préstamo y ampliando la gama de avales para conseguirlos. Los bancos supervivientes crearon asimismo un fondo especial para hacer frente a emergencias. El resultado fue que las largamente invocadas energías autorreguladoras del sistema no tuvieron más remedio que entrar en calor, a pesar del miedo. Lehman Brothers seguía luchando ayer por colocar sus únicos valores salvables, como su división de gestión de activos o la filial Neuberger Berman. El resto del holding ya era historia mientras Bank of America se quedaba com Merrill Lynch y American International Group (AIG), la primera aseguradora del país, luchaba por no convertirse en el próximo cordero pascual. El gobernador de Nueva York, David Patterson, autorizó un crédito puente de 20.000 millones de dólares (14.000 millones de euros) para hacer frente al día a día de AIG. Aunque las pérdidas han sido atroces y lo peor de la crisis dista mucho de haber quedado atrás, por primera vez se tiene la sensación de que Wall Street empieza a hacer limpieza. El presidente George W. Bush aprovechó una comparecencia oficial por otro motivo para mandar un mensaje tranquilizador a los inversores. Bush lamentó este momento «doloroso» pero defendió la solidez de la economía americana para salir adelante y reiteró que el gobierno trabaja para minimizar el impacto de la caída de Lehman y tratar al sistema «como a un todo». Es decir, que nadie espere más rescates a la carta. El mismo Henry Paulson ya había advertido de que el actual dolor financiero es el resultado de ciertos «excesos» del pasado. Previamente Barack Obama había culpado al gobierno republicano de esta crisis. John McCain culpó a los reguladores financieros y se congratuló de que Lehman Brothers no haya costado dinero al erario público.
Anna Grau, Nueva York 16-09-08 Disponible en: ABC.es http://www.abc.es/20080916/economia-economia/lehman-brothers-paga-quiebra-200809160812.html