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Septiembre del 2008

La Doctrina del "shock" económico se muerde la cola

Por Episteme - 27 de Septiembre, 2008, 22:37, Categoría: Crisis financiera

La Doctrina del "shock"
La periodista Naomi Klein, publicó su último libro: "The Shock Doctrine: The Rise of Disaster Capitalism" (2007). Klein ha sido mejor conocida por su libro del año 2000: "No Logo: Taking Aim at the Brand Bullies", un incisivo y perspicaz informe en torno a la reacción contra los oligopolios transnacionales, orientado a la resistencia frente a la historia-pop fraguada por la perspectiva de sus enormes intereses económicos; que llegó a ser considerado por New York Times como la Biblia del movimiento antiglobalización. Klein en este libro se refiere a "The Shock Doctrine" (La doctrina del Shock), dando una explicación consistente a cómo surgió la doctrina económica, social y política dominante en los últimos treinta años.  Ella da cuenta de cómo las tesis monetaristas en torno al liberalismo económico, sustentadas por Milton Friedman y la Escuela de Chicago, sirvieron de fundamento para los devastadores impactos socioeconómicos de la doctrina de shock, cuando fueron aplicadas desde los 70´s por el régimen de Pinochet en Chile, hasta la última administración de Bush.
Klein afirma que las ideas del
premio Nobel Milton Friedman
y sus colegas los Chicago Boys, están detrás de los acontecimientos ligados a las dictaduras de Chile, Argentina, Brasil y explican Ios motivos subyacentes en la guerra de Irak y los escándalos de la reconstrucción en Nueva Orleans y Sri Lanka. Los Chicago Boys,  para imponer su doctrina de shock económico, han necesitado, del uso de la fuerza del ejército y de la tortura para introducir las iniciativas de libre mercado y privatización extrema cruciales en su doctrina en los países donde han sido llamados como asesores.
La doctrina del liberalismo económico monetarista, la doctrina de shock de los Chicago Boys, o el denominado neoliberalismo, se muestra insolvente para dar cuenta y  plantear estrategias económicas ha seguir, ante la descomunal crisis económica de finales de la primera década siglo XXI y que fue gestada en las entrañas mismas de un monetarismo ciego y autista.
Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal  de EE.UU. (FED), ha señalado que se trata de la  crisis financiera  peor en 50 años y probablemente desde hace un siglo:  "Debemos reconocer que esto (esta crisis) es un evento que se produce una vez cada medio siglo".
El premio Nóbel de Economía Joseph E. Stiglitz (2001) ha escrito: "El Fin del Neoliberalismo", expresando que: "El neoliberalismo, ese revoltijo de ideas basadas en la concepción fundamentalista de que los mercados se corrigen a sí mismos, asignan los recursos eficientemente y sirven bien al interés público. Ese fundamentalismo del mercado era subyacente al thatcherismo, a la reaganomía y al llamado "consenso de Washington" en pro de la privatización y la liberalización y de que bancos centrales independientes se centraran exclusivamente en la inflación". [...] "El fundamentalismo neoliberal es una doctrina política al servicio de intereses privados, no reposa sobre una teoría económica. Es ahora evidente que tampoco reposa sobre una experiencia histórica. Esta lección es el único beneficio que podemos sacar de la amenaza que pesa sobre la economía mundial". Consecuentemente Stiglitz, considera que la crisis originada en Wall Street, ha traído como una caída de dominó a los grandes centros financieros del mundo y ha alcanzado dimensiones dramáticas en el 2008, lo que ha puesto en evidencia que el modelo de fundamentalismo de mercado no funciona y que esta representa el equivalente a lo que fue la caída del muro de Berlín para el comunismo.
Por ello, hoy que se derrumban como un castillo de naipes los centros financieros de Wall Street y de las principales potencias económicas del mundo,  son aquellas que habían exigido a los países periféricos,  seguir "a pie juntillas", la doctrina económica monetarista, la que incluía: la apertura de sus mercados,el libre flujo financiero, la privatización de las instituciones estatales, la competitividad del libre mercado, la disminución del tamaño del Estado y la casi prohibición de la intervención del estado en el mercado (-el pie invisible, lo denominaba Friedman-
), de las subvenciones al sector productivo y del aumento en el gasto público, incluso hacia sectores básicos como la salud y la educación, todo ello en el contexto del Consenso de Washington, el FMI, el BM y la OMC, con el respaldo a las dictaduras militares regionales por parte de los "halcones" de Washington, que causaron muertes y desaparecidos en Latinoamérica, abriendo heridas que aun hoy sangran, infringiendo sin piedad el dolor causado a millones de seres humanos. 
En el 2001,  el FMI, bajo la doctrina de shock monetarista del saneamiento fiscal  de la economía, prohibió el salvataje de las instituciones financieras argentinas, creando una crisis sin precedentes y empobreciendo a millones de argentinos de la noche a la mañana. Una de las principales secuelas que dejó la crisis de 2001 fue el aumento de la inequidad en la distribución de la riqueza en comparación con los demás países de América Latina. A nivel nacional la pobreza alcanzó al 57,5% de la población, la indigencia al 27,5% y la desocupación al 21,5%, todos niveles récord para el país gaucho.
Pero ahora, cuando entran en crisis de las grandes entidades financieras, que se sustentan en gigantescos capitales especulativos, se renuncia abruptamente a las tesis monetaristas, y se decide que es imposible evitar la intervención estatal, pues el libre mercado sin esta intervención que lo sostenga, que le inyecte grandes capitales provenientes del erario público, se viene abajo.
Se hace visible la mano invisible que había propuesto Adam Smith, y se descubre que ha sido invisible, para favorecer el lucro desmedido de los principales agentes sustentadores de un "capitalismo sin trabas". La mano que sostiene el libre mercado es invisible, para evitar los controles gubernamentales, para realizar e inventar nuevos tipos de transacciones riesgosas, que generen multibillonarias ganancias por los movimientos relámpagos de los capitales especulativos. Es invisible para lograr impunemente la explotación laboral de millones de seres humanos, para evitar las normas fiscales y la redistribución social de los capitales nacionales, lo que propicia el aumento significativo de la concentración de la riqueza en unos pocos plutócratas y extendiendo impunemente la pobreza y la miseria entre millones de seres humanos, sin que se pueda encontrar las causas visibles de estas. El capitalismo especulativo y la globalización propiciada por el liberalismo económico, ha llevado a más de 200 millones de personas más alrededor del mundo, a cruzar la línea de la pobreza en los últimos 20 años. Asimismo, su invisibilidad posibilita la dominación y explotación de los recursos naturales, energéticos, humanos y financieros de naciones enteras bajo la piel del libre comercio. Así, a pesar de las maravillas que ostentaban los vestuarios del emperador monetarista del liberalismo económico, hoy develamos lo que era evidente, que:  !este emperador siempre estuvo desnudo¡. 
Queda visible entonces, que los supuestos subyacentes de la doctrina monetarista, se sustentan en una perspectiva  ética, tipificable como un utilitarismo egoísta, conformando una visión de mundo alevosamente perverso,  en tanto ha convertido el egoísmo humano en un acto virtuoso, en  tanto lo "bueno",  es todo aquello que es útil o utilitario para los intereses de lucro individuales, todo lo que sustenta a los individuos "exitosos", sin considerar los medios requeridos para este éxito financiero, y  por otra parte la solidaridad y la cohesión social,  son consideradas como disvalores, propiciadas  por individuos débiles y fracasados, y por sistemas económicos  "no competitivos".  Entonces, cuando  los monetaristas o los Chigago Boys, han abogado  por la tesis medular del liberalismo económico, que es que en el contexto del libre mercado, del libre flujo de capitales, las empresas o instituciones privadas deben optimizar sus ganancias y minimizar  sus pérdidas; guiados por el afán de lucro, más que la búsqueda del bien común o de la distribución equitativa de la riqueza ( -pues se le considera como una distribución de la pobreza inaceptable para los individuos "exitosos" -), aquello que permite el progreso de un sistema económico. Por todo ello, es  medular promover el afán de lucro empresarial o institucional, que permita la competitividad y así obtener la mayor tasa de ganancias posibles;  por lo que para poder lograrlo debe ponderarse, la osadía y la astucia financiera para ganar por encima de los otros. Se necesita entonces asumir una espiral sin fin de nuevos y más grandes riesgos, pues existe existe un principio financiero básico, que establece una proporción directa entre el grado de riesgo adquirido y tasa de ganancia obtenida.  Las empresas y las instituciones financieras  incurrirán en  transacciones o movimientos  con riesgos bajos, moderados o altos, y si son exitosas, tienen todo el derecho a obtener  el nivel de utilidades, de acuerdo al riesgo que han tomado; pero si fracasan, tienen que pagar el precio, asumir las pérdidas, e incluso quebrar y desaparecer en el contexto de la libre competencia. Cuando, los anillos financieros en los últimos 10 años, lograron  obtener descomunales utilidades por medio de nuevos tipos de complejas transacciones riesgosas, esto hizo emerger gigantescas fortunas y a decenas de nuevos "supermillonarios", que llegaron a ser considerados casi como -una mezcla de héroes épicos griegos y santos medievales- cuya vida y milagros debía ser imitada, por todos aquellos que anhelaban ansiosamente entrar en el "Olimpo" o el "Paraíso" prometido por este "capitalismo sin trabas".  Un caso evidente de este paraíso de un capitalismo sin trabas, han sido la gestión de fondos de cobertura o de riesgos (Hedge Funds
). Son unas 1.300 personas, las más ricas de Wall Street, las gestoras de fondos de riesgos o cobertura, que especulan a más no poder con instrumentos derivativos y contratos derivados. En la burbuja de esta elite, 1 dólar de sustento puede llegar a generar 40 o 50 de aire. En 1990 los fondos de riesgo manejaban menos de US$ 40.000 millones. Actualmente se aproximan a un billón, es decir, veinticinco veces más.  Un estudio reciente de Crédit Suisse First Boston advierte que los fondos de cobertura son responsables de casi la mitad de la especulación financiera en Occidente. Este tipo de especulación financiera ha gestado las burbujas, que cuando se han inflado  más allá de sus posibilidades, no resisten y han terminado por estallar.
Casi como una norma revelada y superlativa de la moral de los osados especuladores, tipificados como el modelo de los individuos  "competitivos" o "exitosos", es considerar sin la más mínima dubitación, que la rentabilidad,  las ganancias, las utilidades  deben ser privadas  y pertenecientes de manera exclusiva a aquellos que  ha resultado "ganadores" o han demostrado ser "exitosos" y que todos los demás  que no alcanzaban la meta del éxito financiero, debían resignarse con su miserable destino. Entonces, la pobreza tendría que ser explicada  como un castigo merecido a los individuos sin aspiraciones, sin competitividad,  a los débiles de carácter, vagos y antisociales.  Por ello, la redistribución social de estas ingentes ganancias, debería ser considerada como algo ilegítimo, inmoral, y como un  manifiesto desestímulo a la inversión de capitales privados, por lo que cualquier propuesta fiscal que intente esto, debe ser "anatemizada a priori".   No obstante la ideología del monetarista del individuo exitoso premiado,  en su espiral infinita de lucro, obnubiló a miles de financieros rapaces por billonarias ganancias a corto plazo, y no solo se olvidaron del bien común, sino de obvios avatares financieros como "la incertidumbre", y se olvidaron de tener una sólida teoría económica capaz de explicar satisfactoriamente las relaciones entre capital, trabajo y mercado, quedándose en alevosamente complejas herramientas financieras de corto plazo, que optimizaran el lucro, por medio de instancias "maquiladoras de crédito" y por cualquier medio promovieran un desenfadado y acelerado ciclo de: consumo / despilfarro / desecho, sin consideraciones económicas bien justificadas, ni de lo imprescindible de considerar factores a largo plazo, como los sociales y los ecológicos.
Lo más perverso de la historia,  es que los grandes magnates, involucrados, que quedaron cegados en su cinismo financiero,  se enfrentan a lo que se veía venir mucho tiempo atrás, cuando se desata una descomunal crisis financiera a finales de la primera década del siglo XXI,  que ha llevado a las grandes entidades financieras a pérdidas trillonarias, entonces, los "exitosos" entran en pánico y corren a cobijarse temorosos y temblorosos al amparo de los anillos políticos protectores, moviendo sus pesadas influencias(- por medio de funcionarios que se mueven por una puerta giratoria que los hace pasar ligeramente de puestos ejecutivos del sector financiero privado a puestos  públicos en instancias gubernamentales que fijan las políticas financieras sustentadas en el erario público-), para lograr así,  a toda costa que sus pérdidas, sí sean socializadas, y para ello se realizan compulsivamente intervenciones estatales y nacionalizaciones para salvar a las grandes instituciones financieras privadas que han fracasado en sus transacciones riesgosas, por parte de las autoridades políticas y económicas de Washington y de las otras potencias industriales, con una rapidez y una magnitud, que muestran a los presidentes suraméricanos, adheridos a los ideales del Socialismo del Siglo XXI: Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa, en sus acciones de intervención del estado, expropiaciones y nacionalizaciones, como intervencionistas amateurs.

Si los EE.UU. ( - con un agujero fiscal de más de US $53 trillones
-  )  y las otras potencias industriales del mundo fracasan en su intento de salir flote de la actual pandemia económica en la que están sumergidos, y como Estados fallan, se vuelven insolventes y finalmente quiebran, con todas las consecuencias derivadas; el resto del de las grandes masas humanas del mundo, que ha padecido pobreza, hambre y  pauperización por causa de la histórica explotación a que han sido sometidos por centurias; es completamente seguro, que no derramarán ni una lágrima por ellas, y sabrán salir adelante mejor ante los nuevos avatares económicos, que los nuevos millones de pobres y miserables emergidos de los países ex-centrales y ex-económicamente hegemónicos.
Naomi Klein en Argentina 25/04/08- Cap 1
Naomi Klein en Argentina 25/04/08- Cap 2
Naomi Klein en Argentina 25/04/08- Cap 3

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Un momento histórico en Bolivia

Por Episteme - 25 de Septiembre, 2008, 11:36, Categoría: Pensamiento Latinoméricano

Un momento histórico en Bolivia
Xavier Caño Tamayo   

Las provincias de la Media Luna, las más ricas de Bolivia, se han rebelado contra el gobierno de Evo Morales. Se han declarado autónomas unilateralmente, han tomado edificios públicos, han bloqueado carreteras y han protagonizado actos de vandalismo y atentados. Han muerto treinta personas.

Pero todo se inició a finales de 2007. Entonces el pretexto fue qué ciudad debía ser capital, La Paz o Sucre. Y enfrentaron a pobres contra pobres.

Ahora han sido las provincias Santa Cruz, Pando, Tarija, Cochabamba y Beni, provincias en manos de una minoría blanca que concentra la mayor parte de riqueza. Bolivia está formada por el altiplano andino de mayoría indígena pobre (más del 62% de habitantes) y una tierra baja al Este, donde vive la minoría blanca y la población mestiza.

Si esta minoría ya tiene la mayor parte de riqueza del país, ¿qué quiere ahora? Como el gangster Johnny Rocco en la película 'Cayo Largo', quiere más. Quedarse con la mayor parte de beneficios del gas y petróleo que el gobierno del presidente Morales ha recuperado para Bolivia; impedir la reforma agraria que devolvería tierras a millones de indígenas, porque las quieren ellos para cultivar soja, exportarla y ganar aún más.

Se han rebelado contra el gobierno que aumentó 340 millones de dólares los ingresos fiscales por hidrocarburos y los ha dedicado a salud reproductiva, cobertura de salud para niños y mayores de 60 años, clínicas rurales, dos millones de hectáreas repartidas entre campesinos pobres. Se han rebelado contra un gobierno que intenta ser justo con ese 62% de indígenas apartado del bienestar y la justicia durante medio milenio.

Los rebeldes dicen sentirse discriminados por este gobierno por ser blancos. ¡Qué cinismo! Quien dio un puñetazo en la nariz acusa al golpeado de agredir su puño con la nariz. Pero, además de ocupar edificios oficiales, cortar carreteras y protagonizar algaradas con muertes, los blancos rebeldes difundían rumores de inexistentes grupos indígenas que "toman lo que es nuestro" y asesinan a personas blancas. Porque esa minoría rebelde y rica además es racista, como se deduce de lo que medios informativos afines publican sin rubor.

Como ha escrito el profesor de la Universidad Autónoma de México, Guillermo Almeyra, "es evidente que detrás del poder económico de los separatistas [de las provincias de la Media Luna] está también el de Washington, el de los terratenientes y cultivadores de soja argentinos y brasileños y el de empresas petroleras extranjeras que prefieren negociar el precio del petróleo y del gas con sus aliados de la minoría rica".

Sospechas de que la larga mano del Departamento de Estado de Estados Unidos estuviera detrás de la rebelión hicieron que el presidente Morales expulsara al embajador de ese país, Philip Goldberg, quien al despedirse pareció amenazar al decir que Morales "comete un grave error al expulsarlo, porque esa decisión podría tener efectos serios en muchas formas".

¿Paranoia antiamericana? No, pero no podemos dejar de recordar los muy documentados casos del Chile de Allende, Brasil de João Goulart, y recientemente Venezuela y su fracasado golpe de estado contra el presidente Chávez, entre otros. Conflictos en los que se olía el tufo de cierta agencia de inteligencia precediendo al ruido de sables locales. Pero esta vez intervino Unasur (Chile, Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, Bolivia, Paraguay, Uruguay y Venezuela), que no ha tolerado la ruptura de la democracia en Bolivia ni nada que comprometa su integridad territorial. Unasur ha apoyado sin fisuras a Evo Morales y, por primera vez en la historia latinoamericana, facilitado una salida sin la intervención de Estados Unidos.


"Si los bolivianos no logran un valor justo por la riqueza natural de su país, sus perspectivas son sombrías. El mundo debería celebrar que Bolivia tenga un gobernante electo democráticamente que intenta representar los intereses de los pobres de su patria. Se trata de un momento histórico". Palabras del premio Nobel de Economía estadounidense Joseph Stiglitz, que no podemos menos que compartir.

 
Por Xavier Caño Tamayo es Periodista y escritor
Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS)
Disponible en:
http://elmercuriodigital.es/content/view/13168/146/ 

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El fin del juego de la crisis

Por Episteme - 22 de Septiembre, 2008, 13:30, Categoría: Crisis financiera

El fin del juego de la crisis

Paul Krugman (*)

El domingo, el secretario del Tesoro, Henry Paulson, intentó trazar una línea en la arena contra rescates adicionales de entidades financieras en crisis; cuatro días después, frente a una crisis financiera fuera de control, muchos en Washington parecen haber decidido que el Gobierno no es el problema, es la solución. Lo impensable -una asunción estatal de mucha de la deuda contaminada del sector privado- se ha convertido en lo inevitable.


Así es la historia hasta aquí: el auténtico shock tras el fracaso de la Fed en el rescate de Lehman no fue el desplome del Dow Jones, fue la reacción de los mercados crediticios.  Básicamente, los prestamistas se pusieron en huelga: los inversores agotaron las existencias de deuda pública de Estados Unidos, que todavía se percibe como la más segura de todas las inversiones -¿si el Gobierno se va a la quiebra, cuánto puede valer cualquier otra cosa?-, y eso a pesar de que prácticamente no daba rentabilidad alguna, mientras que los prestatarios privados se quedaban ahogados.


Los bancos son normalmente capaces de prestarse dinero entre sí a tipo de interés sólo ligeramente por encima de las letras del Tesoro. Pero el jueves por la mañana, el tipo de interés interbancario medio era del 3,2%, mientras que el tipo de interés de los títulos del Tesoro a ese plazo era del 0,05%. No, no es un error de imprenta.

Esta huida hacia lo seguro ha cortado el crédito de muchos negocios, incluyendo el de los principales actores de la industria financiera, y eso, a su vez, nos conduce a nuevas grandes quiebras y más pánico. También está deprimiendo el gasto de las empresas, un mal asunto cuando las señales apuntan que la contracción económica se está agudizando.

Y la Reserva Federal, que normalmente asume el liderazgo en la lucha contra las recesiones, no puede hacer mucho esta vez, porque las herramientas tradicionales de política monetaria han perdido su eficacia. Normalmente, la Fed responde a la debilidad económica comprando letras del Tesoro, con el fin de hacer caer los tipos de interés. Pero a efectos prácticos, el tipo de interés de esos títulos es cero; ¿qué más puede hacer la Fed?

Bueno, puede prestar dinero al sector privado -y ha estado haciéndolo a una escala impresionante-, pero estos préstamos no han evitado que la situación se deteriore.

Hay sólo un destello de luz en el panorama: los tipos de interés hipotecarios han caído bruscamente desde que el Gobierno federal tomó el control de Fannie Mae y Freddie Mac y garantizó su deuda. Y hay una lección para aquellos preparados para escucharla: las tomas de control estatal pueden ser la única vía para hacer funcionar de nuevo al sistema financiero.

Algunos han estado elaborando esa tesis desde hace tiempo. Más recientemente, el antiguo presidente de la Fed Paul Volcker y otros dos veteranos de crisis financieras pasadas publicaron una carta abierta en The Wall Street Journal señalando que la única manera de evitar "la madre de todas las contracciones crediticias" es crear una nueva agencia estatal que "compre todo el papel problemático", es decir, que los contribuyentes asuman los activos dañados generados por el estallido de las burbujas inmobiliaria y crediticia. Viniendo de Volcker, esa propuesta tiene alta credibilidad.

Miembros influyentes del Congreso, incluyendo la senadora Hillary Clinton y el demócrata Barney Frank, presidente del Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, han estado manejando argumentos similares. Y el jueves, el senador Charles Schumer, presidente del Comité de Finanzas del Senado (y partidario de crear una nueva agencia para resolver la crisis) dijo a los periodistas que "la Reserva Federal y el Tesoro se están dando cuenta de que necesitamos una solución más integral".


El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, y Paulson se reunieron el jueves por la noche con los líderes del Congreso para debatir una "aproximación integral" al problema.

No sabemos todavía en qué consistirá esa "aproximación integral". Ha habido esperanzadoras comparaciones con el rescate financiero ejecutado por el Gobierno sueco a principios de los noventa, un rescate que supuso la toma de control pública temporal de una gran parte del sistema financiero del país. No está claro, sin embargo, si las autoridades de Washington están preparadas para ejercer un grado semejante de control.

Y si no lo están, éste podría convertirse en la clase equivocada de rescate, un salvamento de los accionistas y del mercado, librando a la industria financiera de los efectos de su propia avaricia.

Más aún, incluso un rescate bien diseñado costaría un montón de dinero. El Gobierno sueco dedicó el 4% de su producto interior bruto, lo que en nuestro caso serían unos 600.000 millones de dólares, si bien la carga final para los contribuyentes suecos fue mucho menor, porque el Gobierno fue ocasionalmente capaz de vender los activos que había adquirido, a veces con un agradable beneficio.

Pero no merece la pena lloriquear (disculpe, senador Gramm) sobre las perspectivas de un plan de rescate financiero. El sistema político de hoy en día en Estados Unidos no va a seguir el infame consejo que Andrew Mellon [secretario del Tesoro de Estados Unidos de 1921 a 1932, durante el crash de 1929 que condujo a la gran depresión] le dio a Herbert Hoover [presidente de Estados Unidos de 1929 a 1933]: "Liquida la mano de obra, liquida las acciones, liquida a los granjeros, liquida los bienes raíces". El gran rescate se acerca; la única duda es si se hará bien.

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(*) Paul Krugman es profesor de Economía en la Universidad de Princeton. 2008 New York Times Service.

21/09/2008
Disponible en:
http://www.elpais.com/articulo/semana/fin/juego/crisis/elpepueconeg/20080921elpneglse_3/Tes


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Joseph Stiglitz asegura que: el plan de salvataje de Estados Unidos es "monstruoso"

Por Episteme - 22 de Septiembre, 2008, 0:25, Categoría: Crisis financiera

Joseph Stiglitz asegura que:
el plan de salvataje de Estados Unidos es "monstruoso"

El premio Nobel de economía 2001 dijo que la operación anunciada por George W. Bush, estimada en US$ 700 mil millones, "no es más que una solución a corto plazo".

El premio Nobel de Economía 2001, Joseph Stiglitz,  calificó de "monstruoso" para los contribuyentes estadounidenses el plan de apoyo al sector bancario anunciado por Washington, en una entrevista que  publicará el domingo un diario alemán.

Este plan "no es más que una solución a corto plazo", declaró al Frankfurter Allgemeine Sonntagszeitung (FAS) en una entrevista difundida el sábado por la noche.

"Ponemos las inversiones de riesgo en manos de los contribuyentes", agregó.  Como ningún inversor privado quiere inversiones de riesgo " se las empapelamos al contribuyente, es monstruoso", juzgó el premio Nobel estadounidense.

Joseph Stiglitz ve en la crisis actual "el fin de un modelo económico desastroso" y el "final de la ideología según la cual los mercados libres y 'desregularizados' funcionan siempre". Según el economista, tanto el sistema financiero estadounidense como el gobierno de ese país han perdido toda credibilidad.

Para desatascar el sistema y llevar la estabilidad a los mercados, el gobierno estadounidense quiere comprar a los bancos e instituciones financieras los activos "no líquidos" que nadie quiere y que son el origen de una de las mayores y más graves crisis de Wall Street desde la Gran Depresión de 1929.

Según este plan transmitido al Congreso el viernes por la noche, la administración estadounidense pondrá 700 mil millones de dólares sobre la mesa para frenar la crisis de confianza de los mercados financieros.

Sin embargo, para el catedrático de la Universidad de Columbia, en Nueva York, esto no significará la superación de la crisis. "Existe una gran probabilidad de que vuelva a golpear a otro banco", aseguró.

En otra entrevista, con agencia EFE, el académico había dicho que el paquete de medidas está "desatinado", pues no responde directamente a la crisis inmobiliaria, la raíz del problema.

Para Stiglitz, "esto sólo es el principio de la crisis", por lo que el ciudadano común debería estar muy preocupado, ya que el país está al borde de la recesión.

Según el economista, la solución más adecuada no era la compra de la deuda "tóxica" de los bancos, sino la renegociación de las hipotecas de las personas que están "con el agua al cuello".
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BERLÍN
Sábado 20 de Septiembre de 2008
Disponible en:
http://www.emol.com/noticias/internacional/detalle/detallenoticias.asp?idnoticia=322668
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Joseph Stiglitz on the Fall of Lehman Brothers

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