<?xml version="1.0" encoding="iso-8859-1"?>
<rss version="2.0"
  xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
  xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/">

<channel>
<title>Epistemolog&#237;a: Postmodernismos</title>
<link>http://epistemologia.zoomblog.com/</link>
<description>Blog de documentaci&#243;n y debate sobre la Fundamentaci&#243;n epistemol&#243;gica de las t</description>
<dc:language>es</dc:language>
<dc:date>2007-09-15T13:50:00-06:00</dc:date>
<lastBuildDate>Fri, 10 Feb 2012 18:26:04 GMT</lastBuildDate>
<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
<sy:updateBase>2000-01-01T12:00+00:00</sy:updateBase>
<image>
<title>ZoomBlog</title>
<url>http://epistemologia.zoomblog.com/photo.jpg</url><link>http://www.zoomblog.com/</link>
</image>

<item>
 <title>LA POSMODERNIDAD Y LAS CIENCIAS</title>
<link>http://epistemologia.zoomblog.com/archivo/2007/09/15/la-Posmodernidad-Y-Las-Ciencias.html</link>
 <guid isPermaLink="true">http://epistemologia.zoomblog.com/archivo/2007/09/15/la-Posmodernidad-Y-Las-Ciencias.html</guid>
 <description>
 <![CDATA[
<div style="border-style: none none solid; border-color: -moz-use-text-color -moz-use-text-color windowtext; border-width: medium medium 1pt; padding: 0cm 0cm 1pt; color: rgb(0, 0, 0);">      

<p align="center" style="border: medium none ; padding: 0cm; text-align: center; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><st1:personname _moz-userdefined="" w:st="on" productid="LA POSMODERNIDAD Y LAS"><b style=""><span style="font-size: 16pt; line-height: 150&#37;; font-family: Arial;">LA POSMODERNIDAD Y LAS</span></b></st1:personname><b style=""><span style="font-size: 16pt; line-height: 150&#37;; font-family: Arial;"> CIENCIAS<o:p _moz-userdefined="" /></span></b></p>      

<p align="center" style="border: medium none ; padding: 0cm; text-align: center; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><b style=""><span style="font-size: 16pt; line-height: 150&#37;; font-family: Arial;">Esther D&#237;az<o:p _moz-userdefined="" /></span></b></p> </div>    

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">En la dorada Grecia del siglo V antes de Cristo se establecieron las bases de nuestra cultura. Desde entonces, se ha pretendido que el caos debe permanecer encerrado tras infranqueables barreras. En su lugar debe reinar el orden, es decir la raz&#243;n, tal como esta ha sido concebida en nuestras sociedades. Y, aquello que no responde a sus par&#225;metros est&#225; condenado al encierro y a copiar, indefinidamente, los gestos del orden racional.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">Si bien dicho orden surgi&#243; en Grecia antigua, se consolid&#243; con la modernidad. Pero en el siglo XIX comenzaron a resquebrajarse alguno de los soportes del universo te&#243;rico moderno. Esto ocurri&#243;, entre otras cosas, cuando Jean-Joseph Fourier enunci&#243; la ley de la conservaci&#243;n del calor (1811). Por primera vez, un proceso irreversible hab&#237;a logrado ser formulado de manera matem&#225;tica. Hasta ese momento la materia se comprend&#237;a solamente como objeto de movimiento. No obstante, desde entonces, se comenz&#243; a pensar tambi&#233;n desde su transformaci&#243;n a trav&#233;s del calor.<o:p _moz-userdefined="" /></o:p></span></p>     

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">Las leyes deterministas de la din&#225;mica de las trayectorias newtonianas predicen a partir de la masa y la velocidad de los cuerpos. Pero desde la enunciaci&#243;n del segundo principio de<span style="">&nbsp; </span>la termodin&#225;mica (entrop&#237;a), se comienzan a tener en cuenta los fen&#243;menos en su interacci&#243;n con el medio. En un mundo idealizado una m&#225;quina transmite &#237;ntegramente el movimiento que recibe. No obstante, en el mundo real las cosas ocurren de otra manera. La din&#225;mica de las trayectorias explicaba la propagaci&#243;n del calor como si fuera un movimiento mec&#225;nico, es decir, reversible. Por lo tanto, la cantidad de calor no variar&#237;a entre un "antes" y un "despu&#233;s". Pero desde la cotidianidad (y ahora tambi&#233;n desde la ciencia) se sabe que no es as&#237;. Hoy, se impone la flecha del tiempo.<o:p _moz-userdefined="" /></o:p></span></p>     

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">El primer principio de la termodin&#225;mica postula que la energ&#237;a total del universo se mantiene constante, no se crea ni se destruye, se transforma. El segundo principio, en cambio, estipula que la energ&#237;a - si bien se mantiene constante - est&#225; afectada de entrop&#237;a. Esto es, tiende a la degradaci&#243;n, a la incomunicaci&#243;n, al desorden. La enunciaci&#243;n del principio de entrop&#237;a conmocion&#243; a una ciencia que ten&#237;a como uno de sus bastiones principales la capacidad de predecir de manera determinista. Pero a partir de la aceptaci&#243;n de la entrop&#237;a se pueden deducir, al menos, dos desenlaces posibles: o desaparece toda la actividad del universo y &#233;ste asiste a su muerte t&#233;rmica, o se produce una apertura hist&#243;rica<o:p _moz-userdefined="" /></o:p></span></p>     

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">La mec&#225;nica de Newton pretend&#237;a describir la totalidad del mundo f&#237;sico desde una perspectiva puramente racional. Actualmente se impone otro estilo. Tambi&#233;n desde las ciencias formales se producen fuertes cambios, por una parte, porque desde fines del siglo XIX comenzaron a arreciar las l&#243;gicas divergentes y, por otra, porque a partir del teorema de G&#246;del, se sabe que las matem&#225;ticas no constituyen sistemas completos en s&#237; mismos. Hoy se rechaza que la &#250;nica manera de explicar la realidad sea por medio de la l&#243;gica tradicional y la contrastaci&#243;n emp&#237;rica. Asistimos, m&#225;s bien, a una pluralidad de c&#243;digos cient&#237;ficos y epistemol&#243;gicos. Por lo tanto, denomino "posciencia" a las pr&#225;cticas y los discursos que ocupan el volumen social que durante la modernidad ocup&#243; la ciencia.<o:p _moz-userdefined="" /></o:p></span></p>     

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined=""><span style="">La f&#237;sica tradicional, que durante casi dos siglos fue sin&#243;nimo de "la ciencia", trat&#243; de cerrar sistemas. Hoy se trata de abrir, m&#225;s que de cerrar. Tanto a nivel micro como macrosc&#243;pico, las ciencias de la naturaleza se van liberando de una concepci&#243;n estrecha de la realidad que niega la multiplicidad en nombres de leyes universales inmutables. Se van liberando, as&#237; mismo, de una racionalidad cerrada (sujeta s&#243;lo a los principios l&#243;gicos y la confrontaci&#243;n emp&#237;rica). Se propone, m&#225;s bien, un di&#225;logo con una naturaleza. Una naturaleza que no deber&#237;a ser dominada desde una mirada pretendidamente objetiva, sino explotada en un mundo abierto al cual pertenecemos y en la construcci&#243;n del cual participamos[i].<o:p _moz-userdefined="" /></span></o:p></span></p>     

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">Esta nueva actitud hacia los conocimiento sacralizados socialmente podr&#237;a desarrollarse a partir de una desconfianza, a la manera de Nietzsche. Quien utiliza la raz&#243;n y la ciencia para poner en duda la religi&#243;n, la metaf&#237;sica, el arte, la pol&#237;tica y la moral, as&#237; como las relaciones de poder de las que surgen; para convertirlas en materia de discusi&#243;n. Y discutir tambi&#233;n la raz&#243;n y la ciencia misma. El esp&#237;ritu libre no es libre porque viva de acuerdo con el conocimiento cient&#237;fico, sino porque puede llegar a valerse de &#233;l contra cualquier esclavitud, aun la de la ciencia. Y no por criticar un conocimiento racional, como sin lugar a duda lo es la ciencia, se desemboca necesariamente en un irracionalismo. Pues as&#237; como se puede emplear la palabra "verdad" para criticar su utilizaci&#243;n acr&#237;tica, se puede tambi&#233;n criticar la raz&#243;n, desde un discurso racional.<o:p _moz-userdefined="" /></o:p></span></p>     

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">De hecho, nada menos que Kant se atrevi&#243; a ello y marc&#243; (lo que &#233;l consider&#243;) los l&#237;mites de la raz&#243;n, sin caer por ello en irracionalismos. Cambiando lo que hay que cambiar, se trata ahora de criticar la raz&#243;n, pero no ya para limitarla, como en el pensamiento kantiano, sino para ampliarla. Una raz&#243;n ampliada es una raz&#243;n hist&#243;rica, abierta, m&#250;ltiple, tambi&#233;n universal, pero acotado a lo temporal y cultural. Quienes no quieren salirse del c&#243;modo lugar de las categor&#237;as heredadas, denominan "relativismo" a esta postura te&#243;rica. Este t&#233;rmino soporta una pesada carga peyorativa proveniente del imaginario racionalista tradicional. Es por ello que propongo tomar distancia de la dupla "absoluto-relativo" o "universalismo-relativismo" y pensar desde otro lugar, desde otra perspectiva. Es decir, desde categor&#237;as racionales pero situadas, hist&#243;ricas, encarnadas.<o:p _moz-userdefined="" /></o:p></span></p>     

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">La modernidad rechazaba las irregularidades. Las leyes inmutables y universales pretend&#237;an encerrar lo ca&#243;tico dentro de los l&#237;mites de una objetividad intemporal. En la posmodernidad, la ciencia acepta la instantaneidad, la diversificaci&#243;n y la inestabilidad propia de las part&#237;culas con trayectorias imprevisibles, la evoluci&#243;n biol&#243;gica, la expansi&#243;n del universo, el caos, las cat&#225;strofes, la entrop&#237;a, las estructuras disipativas y los procesos sociales. Pero en esta irreversibilidad temporal y en esta multiplicidad de conductas no se niega, por cierto, la posibilidad de procesos reversibles y determinables, como los estudiados en ciencia moderna.<o:p _moz-userdefined="" /></o:p></span></p>     

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">Sin embargo, asistimos a la alegr&#237;a sacr&#237;lega de no explicar m&#225;s lo bajo por lo alto, lo cambiante, por lo inm&#243;vil, lo fugaz por lo eterno. Tambi&#233;n en ciencia se acabaron las ideolog&#237;as. Nos dimos cuenta que la producci&#243;n cient&#237;fica no responde a<span style="">&nbsp; </span>verdades ahist&#243;ricas, sino a pr&#225;cticas y discursos humanos, demasiado humanos.<o:p _moz-userdefined="" /></o:p></span></p>     

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">Actualmente, se pueden esperar nuevos &#243;rdenes surgidos del caos. Illya Prigogine llega a esta conclusi&#243;n a partir de sus estudios sobre sistemas ca&#243;ticos en los que la conducta imprevisible de un individuo puede imponer una reintegraci&#243;n de fuerzas. A estos sistemas los denomina estructuras disipativas.<o:p _moz-userdefined="" /></o:p></span></p>     

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">Si se dirige la atenci&#243;n al &#225;mbito de la mec&#225;nica cu&#225;ntica, se advierte que desde all&#237; tambi&#233;n se perturbaron los pilares de la ciencia determinista[ii]. Es decir que no se pueden predecir trayectorias en el universo de las part&#237;culas. Algo similar ocurre con el tiempo y la energ&#237;a: implican complementariedad e irreversibilidad. Los elementos cu&#225;nticos s&#243;lo poseen propiedades en tanto y en cuanto son detectados emp&#237;ricamente. La trayectoria de una part&#237;cula es indeclinablemente irreversible. No existe la posibilidad de predeterminar su retorno al estado inicial.<o:p _moz-userdefined="" /></o:p></span></p>     

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">Perplejidades semejante se registran asimismo en el campo de la biolog&#237;a, de la astrof&#237;sica y, obviamente, de las ciencias sociales. Hubo &#233;pocas en que si se marcaban diferencias y similitudes entre varias ciencias era con la intenci&#243;n reduccionista de pretender que todas las disciplinas con pretensi&#243;n de cientificidad deb&#237;an seguir el modelo de la f&#237;sico-matem&#225;tica. Sin embargo, la presente reflexi&#243;n est&#225; alentada por otro anhelo. M&#225;s que pretender que todas las ciencias se rijan por el mismo patr&#243;n, se intenta plantear la posibilidad de una interacci&#243;n entre saberes. Porque si bien es cierto que existen situaciones irreversibles que operan en la f&#237;sica, en la qu&#237;mica, en la psicolog&#237;a y en muchas otras disciplinas cient&#237;ficas, tambi&#233;n es cierto que existen perspectivas reales que permiten seguir siendo medidas con el rasero de la reversibilidad.<o:p _moz-userdefined="" /></o:p></span></p>     

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">En vez de desterrar el caos y la incertidumbre a un mundo que no es el nuestro, &#191;por qu&#233; no atreverse a aceptar el desaf&#237;o de lo imprevisible? No atreverse, por ejemplo, a aceptar que los habitantes del caos, de la libertad y del azar pueden interactuar con nosotros y ser objeto de estudios no deterministas. Esto deber&#237;a estimular el desarrollo de las ciencias. Pues, de hecho, abrir&#237;a nuevos horizontes para una multiplicidad de<span style="">&nbsp; </span>an&#225;lisis; y permitir&#237;a asimismo comenzar a romper las barreras que -un poco obstinadamente- se han establecido entre las diferentes disciplinas cient&#237;ficas, posibilitando -as&#237;- un di&#225;logo interdisciplinario y fecundo entre los miembros de la comunidad cient&#237;fica.<o:p _moz-userdefined="" /></o:p></span></p>     

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">De lo que se tratar&#237;a, entonces, es de desbloquear los compartimentos estancos que separan a las distintas disciplinas cient&#237;ficas; de flexibilizar los l&#237;mites<span style="">&nbsp; </span>entre las ciencias formales, las diferentes especializaciones naturales y entre &#233;stas y las ciencias sociales; de aceptar que los desarrollos en cualquier disciplina pueden ser apropiados para comprender otros aspectos de la realidad ser&#237;a una manera de comenzar a operar con una interdisciplinariedad muy requerida en el discurso, pero muy poco instrumentada en la pr&#225;ctica tecnocient&#237;fica. Tal vez se tratar&#237;a de no abandonar, en ning&#250;n caso, el sano ejercicio de la sospecha.<o:p _moz-userdefined="" /></o:p></span></p>     

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">Sospechar es conjeturar que algo no es como aparece, o que esconde otros sentidos m&#225;s all&#225; de los que manifiesta. Sospechar es tambi&#233;n considerar que lo que se esconde es de sentido contrario a lo que se muestra. Una de las sospechas fundamentales de Nietzsche se dirige al lenguaje. Sospecha que el lenguaje no dice exactamente lo que dice. O, dicho de otra manera, considera que el sentido manifiesto es un sentido menor que opera como m&#225;scara de una pl&#233;tora de sentido posibles.<o:p _moz-userdefined="" /></o:p></span></p>     

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">Esta primera caracterizaci&#243;n de la sospecha respecto del lenguaje se abre a otra sospecha, en este caso, respecto de los estados de cosas. Pues existen en el mundo muchas cosas que hablan y que, sin embargo, no son lenguaje; o que producen sentido de manera no verbal. Tales como el murmullo del agua para la pitonisa que lo interpreta, o la aparici&#243;n de la cruz del sur para el marino moment&#225;neamente desorientado o una columna de humo para el jinete perdido en la llanura.<o:p _moz-userdefined="" /></o:p></span></p>     

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">Las dos sospechas se&#241;aladas -la del lenguaje y la de otras cosas que hablan sin ser lenguaje- coinciden en la idea de que los signos no son seres simples y ben&#233;volos, sino complejos y encubridores de realidades muchas veces vergonzantes[iii]. Existe en el signo algo ambiguo y oculto que lo aleja de la posibilidad de ser un velo transparente detr&#225;s del cual aparecer&#237;a un significado indudable y definitivo. Para Nietzsche el signo, al aparecer como enmascarante, adquiere una funci&#243;n nueva que lo aleja de la creencia tradicional de que a cada significante le corresponder&#237;a un significado m&#225;s o menos fijo. El signo pasa a ser entonces un juego de fuerzas reactivas. Fuerzas al servicio de la adaptaci&#243;n complaciente. Al contrario de las fuerzas activas que van hasta el final de su poder sin medir las consecuencias, sin calcular, sin especular. Estas fuerzas, que son evidentemente hist&#243;ricas, no obedecen a un destino, a una predeterminaci&#243;n, ni a un accionar trascendente, sino al azar de la lucha.<o:p _moz-userdefined="" /></o:p></span></p>     

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">Como en esa lucha est&#225;n comprometidos los sujetos, la interpretaci&#243;n debe interpretarse a s&#237; misma. Dicho de otra manera, la interpretaci&#243;n, por un lado, no tiene fin y, por otro lado, se instaura en un espacio abierto que incluye al propio int&#233;rprete. El acento cae entonces en el sujeto que emite el signo y tambi&#233;n en el sujeto de la interpretaci&#243;n. El int&#233;rprete es el principio de la interpretaci&#243;n. Siempre se interpreta desde alg&#250;n lugar. Y se interpretan signos que han sido emitidos tambi&#233;n desde alg&#250;n lugar. La muerte de la interpretaci&#243;n consistir&#237;a en creer que hay signos originarios, v&#225;lidos por s&#237; mismos, sin sujetos que los hayan inventados o sujetos que los relean desde m&#250;ltiples perspectivas. Los sujetos obviamente son los que sostienen los signos y, por supuesto, la interpretaci&#243;n.<o:p _moz-userdefined="" /></o:p></span></p>     

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">Este &#250;ltimo planteo nos conduce a las estrategias ocultas detr&#225;s de cada signo emitido. Porque detr&#225;s de cada signo existen relaciones de poder, muchas veces, oscuras relaciones de poder. En la medida en que cualquier significaci&#243;n est&#225; sujeta a condici&#243;n pol&#237;tica, no existe para Nietzsche un significado originario. Las significados siempre son impuestos de manera dominante. Las palabras est&#225;n ah&#237; para imponer, m&#225;s que para indicar un significado. Y es analizando las relaciones de poder como se comienza a ver la imbricada comunidad de intereses que suelen sostener la aceptaci&#243;n social de los t&#233;rminos y &#150;obviamente- de las verdades (incluso las cient&#237;ficas).<o:p _moz-userdefined="" /></o:p></span></p>     

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">Adem&#225;s, Nietzsche difundi&#243; una sospecha que, de alguna manera, abarca o completa a todas las sospechas anteriormente se&#241;aladas: la sospecha acerca de la verdad; de la verdad tal como nos la ha legado el pensamiento tradicional, que concibe lo verdadero como un universal abstracto. Esa verdad por ser concepto puro no estar&#237;a determinada por ninguna finitud material. Sin embargo, es siempre desde finitudes materiales que se enuncian (y por lo tanto se construyen) las verdades, o lo que una determinada &#233;poca hist&#243;rica considera verdadero. Detr&#225;s de cada verdad como imagen dogm&#225;tica del pensamiento est&#225; lo oculto, est&#225; aquello de lo que hay que sospechar. Sospechar de la "bondad" de la verdad. Esto lleva a la necesidad de denunciar el autoritarismo de los discursos de quienes se declaran poseedores de alguna verdad (filos&#243;fica, cient&#237;fica, pol&#237;tica, religiosa, moral o de cualquier otro orden).<o:p _moz-userdefined="" /></o:p></span></p>     

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">Ahora bien, aunque estas caracter&#237;sticas de la sospecha surgen del discurso nietzscheano, es posible encontrar rasgos similares de incertidumbre en otros autores, dis&#237;miles entre s&#237; y dis&#237;miles con relaci&#243;n a Nietzsche; pero que presentan cierta coincidencia en la actitud de desconfiar de las categor&#237;as vigentes en su &#233;poca. Me refiero a Marx, Freud, Wittgenstein y Heidegger. Desde el nacimiento del m&#225;s antiguo de estos autores (Marx) hasta la muerte del &#250;ltimo de ellos (Heidegger) transcurrieron aproximadamente ciento cincuenta a&#241;os. Todos estos pensadores han nacido en el siglo XIX, aunque algunos florecieron a comienzos del XX. Se trata de una &#233;poca en que la fe en la racionalidad cient&#237;fica positivista parec&#237;a inexpugnable y sin embargo, cada uno a su manera, intent&#243; ponerla a prueba, ampliarla o criticarla.<o:p _moz-userdefined="" /></o:p></span></p>     

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">Con excepci&#243;n de<span style="">&nbsp; </span>Heidegger (respecto de Nietzsche) no se puede establecer una relaci&#243;n directa entre las obras de estos cinco pensadores. Marx naci&#243; antes que Nietzsche y, aunque durante un per&#237;odo de sus vidas fueron contempor&#225;neos, no existe contacto te&#243;rico entre ellos. Wittgenstein naci&#243; el a&#241;o en que Nietzsche enloqueci&#243; (1989); por lo tanto, fue contempor&#225;neo de &#233;l, pero Wittgenstein se preocup&#243; m&#225;s por su propia creaci&#243;n que por comentar a otros autores. En el caso de Freud, si bien ten&#237;a lecturas nietzscheanas y fue sensible a las mismas, sus esfuerzos te&#243;ricos apuntan a lo cient&#237;fico, no a lo filos&#243;fico[iv]. A pesar de estas obvias aclaraciones, la actitud te&#243;rica de estos autores se toca en algunos puntos. Aqu&#237; me interesa destacar el aspecto de la sospecha. Porque todos ellos y cada uno a su manera han desarrollado sospechas que comparten caracter&#237;sticas comunes.<o:p _moz-userdefined="" /></o:p></span></p>     

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">Hoy es com&#250;n referirse a Nietzsche, Freud y Marx como "los maestros de la sospecha". En la presente reflexi&#243;n incluyo a Wittgenstein y a Heidegger entre estos maestros. Si consider&#225;ramos el desarrollo de cada una de las teor&#237;as de estos autores como trayectorias de cuerpos celestes, ver&#237;amos que, en determinado momento, todas coinciden en un punto, aunque luego se distancien irremisiblemente. Y ese punto de encuentro es justamente la actitud de desconfianza respecto de las categor&#237;as de an&#225;lisis aceptadas en su tiempo. Marx sospech&#243; del objeto de estudio de la disciplina<span style="">&nbsp; </span>denominada entonces "an&#225;lisis de la riqueza". La misma se ocupaba de estudiar la moneda, el capital y el valor, entre otros t&#243;picos de origen econ&#243;mico. Marx se&#241;al&#243; la naturaleza simb&#243;lica de esos elementos y su artificioso alejamiento de la realidad. La moneda, por ejemplo, se consideraba la representaci&#243;n de la riqueza. Esa representaci&#243;n, ese signo, es el que se debe atravesar para encontrar el verdadero m&#243;vil de la econom&#237;a. Es as&#237; como Marx se encuentra con las relaciones materiales de producci&#243;n, con el lenguaje como conciencia pr&#225;ctica y con la conciencia como producci&#243;n social.<o:p _moz-userdefined="" /></o:p></span></p>     

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">Para Marx, la pol&#237;tica debe explicarse partiendo de relaciones econ&#243;micas concretas y de sus desarrollo hist&#243;ricos, no a la inversa. Porque al producir sus medios de vida, el hombre produce indirectamente sus propia vida material y produce, adem&#225;s, sus representaciones. Si se toman esas representaciones como signos, no es analizando sus pretendidos significados como se producir&#225; una teor&#237;a modificadora de lo real, sino interpret&#225;ndolas desde su materialidad, para poder luego actuar en consecuencia. Marx sospecha de las teor&#237;as que "descienden del cielo a la tierra". Es decir, que pretenden explicar la realidad desde conceptos ideales. Marx sospecha de las fijaciones a los signos y a partir de la consideraci&#243;n de las relaciones materiales e hist&#243;ricas intenta "ascender de la tierra al cielo", esto es, ir de lo real (tal como es) a lo conceptual (tal como deber&#237;a ser lo real).<o:p _moz-userdefined="" /></o:p></span></p>     

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">Tambi&#233;n Freud se resisti&#243; a aceptar las representaciones vigentes en su tiempo. Al considerar las construcciones te&#243;ricas de Freud, se encuentran similitudes con el Nietzsche que se pregunta por el trasfondo de las verdades hegem&#243;nicas o con el Marx que duda de la pertinencia de analizar la moneda como s&#237;mbolo de la riqueza. Freud, al igual que Marx y Nietzsche, no interpreta signos sino interpretaciones. Para Freud los s&#237;ntomas son met&#225;foras que hay que interpretar. El psicoan&#225;lisis pone al descubierto fantasmas que tambi&#233;n son interpretaciones, en este caso del paciente. Interpretaciones cargadas de angustia. La muerte de la interpretaci&#243;n ser&#237;a creer que existen significados definitivos susceptibles de ser develados de una vez y para siempre.<o:p _moz-userdefined="" /></o:p></span></p>     

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">En cierto modo, cada uno de estos autores realiza una especie de inversi&#243;n copernicana. Freud, al analizar los sue&#241;os, retoma una problem&#225;tica tan antigua como nuestra cultura. Pero la invierte. Artemidoro, en el siglo II de nuestra era, escribi&#243; una interpretaci&#243;n de los sue&#241;os. En ella se analizan, por ejemplo, los sue&#241;os sexuales interpret&#225;ndolos en funci&#243;n de cualquier otro aspecto de la vida, menos el sexual. Esto ser&#225; invertido por Freud, que<span style="">&nbsp; </span>en cualquier tipo de sue&#241;os pod&#237;a llegar a encontrar connotaciones sexuales. Nietzsche invierte el platonismo. Marx, la dial&#233;ctica hegeliana. Wittgenstein, la concepci&#243;n del atomismo l&#243;gico y Heidegger, la metaf&#237;sica.<o:p _moz-userdefined="" /></o:p></span></p>     

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">No hay recetas, no hay significados definitivos, la interpretaci&#243;n no sabe de l&#237;mites propios. Se establece la infinitud de la interpretaci&#243;n, solo detenida por l&#237;mites externos (que pueden ser el cansancio, la prudencia o alguna otra consideraci&#243;n del int&#233;rprete) pero no agotada en s&#237; misma.<o:p _moz-userdefined="" /></o:p></span></p>     

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">Considerar&#233; ahora algunas desconfianzas te&#243;ricas de Wittgenstein y de Heidegger relacion&#225;ndolas entre s&#237;. Para ello me guiar&#233; por la interpretaci&#243;n que Richard Rorty hace de estos dos fil&#243;sofos. Seg&#250;n Rorty, Wingenstein y Heidegger atravesaron, respectivamente, una &#233;poca en la que pretendieron asegurar la pureza de la filosof&#237;a dot&#225;ndola de un objeto no emp&#237;rico y otra &#233;poca en la que, por el contrario, sus filosof&#237;as apuntaron a la praxis. En palabras de Rorty, ser&#237;a una &#233;poca de filosof&#237;a como "disciplina de sill&#243;n" y otra de filosof&#237;a "pragm&#225;tica". Pero tales per&#237;odos se dieron inversamente en la vida de estos dos fil&#243;sofos. Porque mientras Wittgenstein se baj&#243; de la rigidez te&#243;rica de su juventud para hacer interactuar los juegos del lenguaje con las formas de vida en su adultez; Heidegger se mostr&#243; sensible a los entes concretos, a los &#250;tiles y al mundo en su juventud, para ir encerrando el lenguaje en una especie de entelequia, en la segunda parte de su vida. Se podr&#237;a decir que, muy a pesar de &#233;l mismo, el segundo Heidegger es metaf&#237;sico. As&#237; como, el primer Wittgenstein, muy a pesar de sus seguidores anal&#237;ticos, tambi&#233;n lo es.<o:p _moz-userdefined="" /></o:p></span></p>     

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">Al primer Wittgenstein se lo podr&#237;a responsabilizar de imponer la idea de que el lenguaje existe como una estructura com&#250;n, claramente definida, que los usuarios dominan y luego aplican a casos. Para el Wittgenstein de esa &#233;poca<span style="">&nbsp; </span>los problemas filos&#243;ficos en realidad eran falsos problemas, ya que pod&#237;an resolverse por el simple tr&#225;mite de apelar a la estructura del lenguaje y demostrar que los problemas filos&#243;ficos se resuelven por el simple tr&#225;mite de apelar a la estructura del lenguaje y demostrar que en realidad no existen. Parad&#243;jicamente el mismo Wittgenstein -pero en su segunda etapa- se libera de esa rigidez conceptual.<o:p _moz-userdefined="" /></o:p></span></p>     

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">Con Heidegger se da un proceso inverso. El joven Heidegger de El ser y el tiempo rechaza la filosof&#237;a como teor&#237;a abarcadora. Abomina de la actitud filos&#243;fica que se pretende exenta del tiempo y del azar y que aspira a ver el mundo desde una situaci&#243;n privilegiada como un todo limitado. No obstante, el segundo Heidegger recae en una idea muy parecida a la que critic&#243; anteriormente, cuando asume su postura del pensar tras el final de la metaf&#237;sica[v]. Pensar que - curiosamente - desarrolla ciertas connotaciones metaf&#237;sicas, tal como la de concebir a Occidente "como un &#250;nico don del Ser, un &#250;nico Ereignis, un c&#225;liz con un asa denominada "Plat&#243;n" y la otra "Nietzsche", completa y perfecta en s&#237; misma y por ello, quiz&#225;s, susceptible de dejarse a un lado"[vi].<o:p _moz-userdefined="" /></o:p></span></p>     

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">Esa avidez de totalidad del Heidegger maduro no opera, por cierto, en sus obras de juventud; donde no hay una teor&#237;a expl&#237;cita acerca de las cosas que no pueden expresarse. Es decir, que el joven Heidegger sospecha -y fuertemente- de los absolutos. Pues el Dasein es ling&#252;&#237;stico y es social. Es fundamentalmente ser-en-el-mundo. No como si una cosa se hallara dentro de otra, sino como<span style="">&nbsp; </span>modo de ser. En estas consideraciones se ponen en tela de juicio al sujeto y al mundo en tanto esencias.<o:p _moz-userdefined="" /></o:p></span></p>     

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">Para Rorty, entonces, lo que el joven Heidegger piensa sobre la situaci&#243;n sociohist&#243;rica del Dasein se corresponde con lo que piensa el Wittgenstein final. Quien denosta la teor&#237;a pura y considera la filosof&#237;a como una forma de terapia, como una techn&#233;, y a las palabras, como<span style="">&nbsp; </span>herramientas. El Wittgenstein maduro sospecha de la teor&#237;a del mismo modo que el joven Heidegger hab&#237;a sospechado de la atemporalidad de los conceptos. En cambio, el &#250;ltimo Heidegger inventa el "pensar" como sustituto de lo que llam&#243; "metaf&#237;sica". En realidad, lo que hizo Heidegger es dejar de sospechar de las ideas abarcadoras; mientras Wittgenstein comenzaba a sospechar de lo que en su juventud hab&#237;a defendido de manera casi insolente.<o:p _moz-userdefined="" /></o:p></span></p>     

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">El segundo Heidegger intenta recuperar en el pensar el tipo de sublimidad que el primer Wittgenstein hab&#237;a encontrado en la l&#243;gica. Estos dos grandes fil&#243;sofos fueron maestros de la sospecha, en el sentido aqu&#237; trabajado, pero a destiempo entre ellos. Los dos nacieron el mismo a&#241;o (1889), Heidegger vivi&#243; veinticinco a&#241;os m&#225;s que Wittgenstein. Las &#243;rbitas siderales de sus posturas te&#243;ricas se cruzaron mutuamente hac&#237;a la mitad de la carrera profesional de cada uno, aunque avanzando en direcciones opuestas. Heidegger abandonaba el mundo fenomenol&#243;gico, para ubicarse en el pensar abarcador. Wittgenstein, por su parte, se olvidaba de las proposiciones at&#243;micas inalterables, para arrojarse en la creencia de que todos los intentos por expresar el car&#225;cter inefable de ciertos entes son, simplemente, la creaci&#243;n de un nuevo juego de lenguaje[vii].<o:p _moz-userdefined="" /></o:p></span></p>     

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">A partir de estos esbozos de sospechas se&#241;alados en cada uno de los pensadores nombrados, considerar&#233; su articulaci&#243;n con los nuevos paradigmas cient&#237;fico-epistemol&#243;gicos.<o:p _moz-userdefined="" /></o:p></span></p>     

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">Cada uno de los autores aqu&#237; trabajados (y muchos otros que no cito en esta oportunidad) han contribuido a abrir nuevos campos de an&#225;lisis. Marx, al sospechar de la moneda como representaci&#243;n de la riqueza posibilit&#243; una nueva disciplina, la econom&#237;a pol&#237;tica. Nietzsche, sospechando de la verdad como abstracci&#243;n universal, posibilit&#243; los estudios estrat&#233;gicos acerca de la verdad; las arqueolog&#237;as y las genealog&#237;as que hoy abundan en los estudios sociales y human&#237;sticos, abrevan en la concepci&#243;n nietzscheana del poder. Freud, desde su sospecha acerca de los fen&#243;menos conscientes, invent&#243; el inconsciente; creando no s&#243;lo el psicoan&#225;lisis, sino tambi&#233;n la posibilidad de los estudios psicol&#243;gicos actuales, en los cuales, por aceptaci&#243;n, cr&#237;tica o rechazo, el invento freudiano est&#225; presente. Wittgenstein con su sospecha acerca del lenguaje, primero, y acerca de su propia concepci&#243;n del lenguaje, luego, contribuy&#243; a producir por un lado el giro ling&#252;&#237;stico y, por otro, el giro desde los significados puros a las situaciones concretas y vitales. Finalmente, Heidegger, al sospechar de la metaf&#237;sica y abrirse al an&#225;lisis fenomenol&#243;gico-hermen&#233;utico, increment&#243; la focalizaci&#243;n espacio-temporal a partir de problem&#225;ticas concretas. Todos ellos &#150;junto con los cient&#237;ficos que produjeron revoluciones te&#243;rico-t&#233;cnicas durante aproximadamente los &#250;ltimos cien a&#241;os- despejaron nuevas sendas para la interpretaci&#243;n.<o:p _moz-userdefined="" /></o:p></span></p>     

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">Pero adem&#225;s de incidir en determinadas disciplinas, la actitud de sospecha acerca de los universales y de los m&#233;todos &#250;nicos, as&#237; como la remisi&#243;n a las pr&#225;cticas sociales concretas generaron una nueva disposici&#243;n en la episteme social contempor&#225;nea. Disposici&#243;n que caracterizar&#233; esquem&#225;ticamente de la siguiente manera: incremento y profundizaci&#243;n de la cr&#237;tica a los racionalismos y neopositivismos que pretendieron reducir el m&#233;todo de las ciencias sociales a las naturales; desarrollo y diversificaci&#243;n de la hermen&#233;utica en<span style="">&nbsp; </span>distintas disciplinas cient&#237;ficas; b&#250;squedas de relaciones y conclusiones a partir del an&#225;lisis de los discursos y de un nuevo di&#225;logo con la naturaleza; estudio de estrategias y b&#250;squedas de relaciones de poder como elementos indispensables para la explicaci&#243;n de la realidad como construcci&#243;n hist&#243;rica.<o:p _moz-userdefined="" /></o:p></span></p>     

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">Esta enumeraci&#243;n no pretende, de ning&#250;n modo, agotar las condiciones de posibilidad te&#243;ricas de las nuevas formas de an&#225;lisis, con que las disciplinas cient&#237;ficas hoy se desenvuelven y enriquecen. Pretende m&#225;s bien sugerir una actitud de apertura. Se trata de una apertura a la diversidad de m&#233;todos, a la interacci&#243;n entra teor&#237;a y praxis y a la interdisciplina, no s&#243;lo entre las ciencias, sino entre &#233;stas y el resto de los saberes.<o:p _moz-userdefined="" /></o:p></span></p>     

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined=""><span style="font-weight: bold;">Esther D&#237;az</span> <o:p _moz-userdefined="" /></o:p></span></p>       

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined=""><span style=""><o:p _moz-userdefined=""><span style="font-weight: bold;"><br /></span></o:p></span></o:p></span></p>   

<hr style="width: 100&#37;; height: 2px;" />   

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><span style="font-weight: bold;" /></span></p>   

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><span style="font-weight: bold;">Notas:</span><br /></span></p>   

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">[i] Crf. Prigogine, I., y Stengers, I., La nueva alianza. Metamorfosis de la ciencia moderna, Madrid, Alianza, 1983, p.261.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">[ii] Si bien Prigogine trata el tema de la mec&#225;nica cu&#225;ntica en varios escritos suyos, le presta atenci&#243;n especial en El fin de las certidumbres, Santiago de Chile, Andr&#233;s Bello, 1996.<o:p _moz-userdefined="" /></o:p></span></p>     

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">[iii] Estas dos posibilidades son trabajadas por Michel Foucault en Nietzsche, Freud, Marx, Buenos Aires, El cielo por asalto, 1995, pp.33-34.<o:p _moz-userdefined="" /></o:p></span></p>     

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">[iv] Por ejemplo, uno de los lugares en<span style="">&nbsp; </span>que Freud cita a Nietzsche es en Psicopatolog&#237;a de la vida cotidiana, donde la teor&#237;a sobre el olvido de ambos autores encuentra una coincidencia general (Freud, S Obras Completas, Vol.I, p.848, nota 433).<o:p _moz-userdefined="" /></o:p></span></p>     

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">[v] En este segundo Heidegger existe una especie de reificaci&#243;n del lenguaje que puede percibirse en frases como esta: "En la medida en que nuestra esencia dependa del lenguaje, habitamos en el Ereignis", Heidegger, M., Identidad y diferencia, Barcelona, Antropos, 1988, p.91.<o:p _moz-userdefined="" /></o:p></span></p>     

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">&nbsp;</o:p>[vi] Rorty, R., "Wittgenstein, Heidegger y la reificaci&#243;n del lenguaje", en Ensayos sobre Heidegger y otros pensadores contempor&#225;neos, Barcelona, Paid&#243;s, 1993, p.80.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">&nbsp;</o:p>[vii] Cfrt. Wittgenstein, L., Investigaciones filos&#243;ficas, I, sec.261.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">&nbsp;</o:p><span style="font-weight: bold;"><br /></span></span></p>   

<hr style="width: 100&#37;; height: 2px;" />   

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><span style="font-weight: bold;" /></span></p>   

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><span style="font-weight: bold;">Disponible en:</span><o:p _moz-userdefined="" style="font-weight: bold;" /></span></p>     

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" style="font-weight: bold;"><span style="font-weight: bold;">http://www.estherdiaz.com.ar/textos/posmodernidad_ciencia.htm</span></o:p></span></p>   

<hr style="width: 100&#37;; height: 2px;" />   

<p style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;" class="MsoNormal" />
 ]]>
</description>
 <dc:date>2007-09-15T13:50:00-06:00</dc:date>
 <dc:creator>Episteme</dc:creator>
</item>

</channel>
</rss>


