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<title>Epistemolog&#237;a: Ontolog&#237;a</title>
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<description>Blog de documentaci&#243;n y debate sobre la Fundamentaci&#243;n epistemol&#243;gica de las t</description>
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<title>ZoomBlog</title>
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 <title>El agujero ontol&#243;gico</title>
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 <![CDATA[
<p align="center" style="font-weight: bold;"><font size="5" face="Arial"><font face="Verdana, Arial" color="#000000">La Historia de la Antropolog&#237;a como problema</font></font></p>    

<p align="center" style="font-weight: bold;"><font size="5"><font face="Arial"><a href="http://www.filosofia.org/ave/001/a111.htm" target="_blank"><font face="Verdana, Arial" color="#000000">Gustavo Bueno</font></a></font></font></p>    

<hr style="width: 100&#37;; height: 2px;" />    

<p align="center"><font size="4" face="Arial"><b>Pr&#243;logo al libro de Elena Ronz&#243;n, <i>Antropolog&#237;a y antropolog&#237;as.<br />Ideas para una historia cr&#237;tica de la antropolog&#237;a espa&#241;ola. El siglo XIX,</i><br />Pentalfa Ediciones, Oviedo 1991, p&#225;ginas 9-25.</b></font></p>    

<hr style="width: 100&#37;; height: 2px;" />     

<p align="center"><font size="4" face="Arial"><b>I<br />La Antropolog&#237;a como proyecto imposible</b></font></p>    

<p align="justify"><font size="4" face="Arial">1. En los a&#241;os 60 Michel Foucault present&#243; con la brillantez, erudici&#243;n, desparpajo y superficialidad que suele caracterizar a los franceses cuando escriben disertaciones filos&#243;ficas, la tesis de que el &#171;Hombre&#187; era una invenci&#243;n de la &#233;poca moderna; y hablando con el esp&#237;ritu de la precisi&#243;n cartesiana, pretend&#237;a convencernos de que &#233;ste Hombre se hac&#237;a presente por primera vez en ese &#171;lugar vac&#237;o&#187; ocupado por el Rey al que Vel&#225;zquez se habr&#237;a referido en <i>Las Meninas</i> (como si Vel&#225;zquez estuviese prefigurando el <i>en-soi</i> de Sartre, el &#171;agujero ontol&#243;gico&#187;). </font></p>    

<p align="justify"><font size="4" face="Arial">La tesis de Foucault no es del todo gratuita. A nuestro juicio, en el fondo de esta tesis hay algo objetivo, a saber, el hecho de que la <i>Antropolog&#237;a</i> &#150;pero no el <i>Hombre</i>&#150; es una disciplina nueva, una &#171;invenci&#243;n moderna&#187;. Pero este hecho habr&#237;a sido oscura y confusamente percibido por Foucault, al interpretarlo a la luz de una supuesta invenci&#243;n <i>moderna</i> del hombre. La claridad cartesiana que la tesis alcanzaba parec&#237;a insuperable: &#171;la Antropolog&#237;a es una disciplina nueva, debido a que el hombre es una invenci&#243;n moderna&#187;. Es la misma claridad de aquel doctor compatriota de Foucault que Moliere retrat&#243; en <i>El m&#233;dico a palos</i>: &#171;el opio hace dormir porque tiene virtud dormitiva.&#187; &#171;La Antropolog&#237;a ha aparecido en la &#233;poca moderna, porque es en la &#233;poca moderna cuando el hombre ha sido inventado.&#187; O bien, [10] si queremos sonre&#237;r: &#171;el hombre emergente tiende a su autogn&#243;sis y es esta necesidad de autognosis lo que explica el proyecto mismo de la antropolog&#237;a.&#187; Pero no se trata, por mi parte, en modo alguno, de restar m&#233;ritos a Foucault, a quien, sin perjuicio de su nebulosa formulaci&#243;n, hay que reconocerle la sensibilidad para percibir un hecho <i>chocante,</i> la novedad de la Antropolog&#237;a. Pero ocurre como si &#233;l hubiera tratado de conjurar esta novedad con la hip&#243;tesis, a&#250;n m&#225;s chocante, de la invenci&#243;n del Hombre. En cualquier caso, la liebre hab&#237;a sido levantada. </font></p>    

<p align="justify"><font size="4" face="Arial">2. Ahora bien, el Hombre, la Idea de hombre, no es una invenci&#243;n moderna. No solamente es una Idea <i>tematizada</i> en toda la tradici&#243;n filos&#243;fica cristiana o hel&#233;nica &#150;sino que es una idea <i>mundana</i> (no es s&#243;lo <i>acad&#233;mica</i>) que forma parte del <i>folklore</i> de las m&#225;s diversas sociedades primitivas (los ind&#237;genas de Borneo se llaman a s&#237; mismos <i>orange,</i> es decir, hombres, <i>baka,</i> los pigmeos del Camer&#250;n, <i>Oroma,</i> los galla de Abisinia...). En este sentido, en lugar de decir que el hombre es una invenci&#243;n moderna, ser&#237;a m&#225;s exacto decir, como hemos insinuado, que la Idea de hombre es una <i>Idea folkl&#243;rica</i> (en el sentido de Thoms). Y esto es lo que precisamente hace m&#225;s sorprendente el <i>hecho</i> que habr&#237;a llamado la atenci&#243;n de Foucault: &#171;la invenci&#243;n&#187; de la Antropolog&#237;a. Si la Idea de hombre ya estaba dada, si ella hab&#237;a sido ampliamente tematizada, y como tema fundamental, por la tradici&#243;n filos&#243;fica y teol&#243;gica antigua y escol&#225;stica &#191;por qu&#233; s&#243;lo hasta la &#233;poca moderna no se constituy&#243; una disciplina llamada Antropolog&#237;a, consagrada a organizar y sistematizar los conocimientos en torno al hombre? &#171;Consagrada a organizar y sistematizar&#187;: pues tampoco puede decirse, en general, que en la &#171;&#233;poca moderna&#187; se hubieran producido descubrimientos inauditos sobre el hombre, equiparables, por ejemplo, a los descubrimientos de los elementos qu&#237;micos, a finales del siglo XVIII, en relaci&#243;n con la fundaci&#243;n de la Qu&#237;mica. Cabr&#237;a aducir, como hechos nuevos, el &#171;descubrimiento de los hombres del nuevo continente&#187;; pero la novedad de estos hechos, la novedad de los indios americanos en el conjunto del material antropol&#243;gico de la &#233;poca, no era de signo distinto a las novedades que pod&#237;an reportar los et&#237;opes o los hiperb&#243;reos de los periegetas de la Antig&#252;edad. Y no es que [11] no hubiera novedades derivadas del descubrimiento de los indios americanos, sino que estas novedades no alcanzaron su significado en calidad de materiales absolutamente nuevos, sino relativamente al sistema medieval de conceptos, concernientes a la universalidad de la predicaci&#243;n apost&#243;lica y a la unidad de la humanidad pecadora que los acogi&#243;. </font></p>    

<p align="justify"><font size="4" face="Arial">Pero tampoco se trata de reducir el <i>hecho</i> de la novedad de la Antropolog&#237;a a la &#171;invenci&#243;n de un nombre nuevo destinado a designar cosas ya conocidas&#187;. No hace falta rebajar la importancia de la constituci&#243;n del nuevo proyecto (&#171;Antropolog&#237;a&#187;) hasta el punto de reducirlo a mera cuesti&#243;n de institucionalizaci&#243;n de un nombre nuevo para saberes antiguos. En general, cuando aparece un nombre nuevo para una disciplina, que tambi&#233;n se presenta como nueva, hay que sospechar que nos encontramos ante una revoluci&#243;n, ante una subversi&#243;n del &#171;sistema gnoseol&#243;gico del mundo tradicional&#187;, del sistema de las ciencias. Por decirlo as&#237;, no habr&#225; aparecido un <i>campo</i> o una Idea <i>ex nihilo,</i> pero s&#237; estar&#225; cambiando su posici&#243;n relativa respecto del &#171;reino de las ideas&#187; del que necesariamente forma parte. Y este cambio (o la cristalizaci&#243;n de este cambio) comportar&#225; no solamente el ascenso de la idea victoriosa, sino tambi&#233;n la deformaci&#243;n del sistema precedente y acaso la proscripci&#243;n de ideas hasta entonces dominantes. Porque el nombre nuevo de una ciencia, cuando logra imponerse, no va dirigido a sustituir pac&#237;ficamente un nombre anterior o a acumularse, en coexistencia pac&#237;fica a los preexistentes. La introducci&#243;n de un nuevo proyecto de ciencia adscrito al nombre nuevo, en el sistema de las ciencias constituidas, representa, m&#225;s bien, un cataclismo an&#225;logo al que representar&#237;a la introducci&#243;n de un nuevo planeta en el sistema solar. Y as&#237;, el nuevo nombre suele emerger s&#250;bita o gradualmente, distorsionando o rasgando y reorganizando el sistema de referencia. Augusto Comte invent&#243; el nombre Sociolog&#237;a sin necesidad de que la &#171;Sociedad&#187; hubiera sido inventada en el siglo XIX; lo invent&#243; porque la &#171;Sociedad&#187; era una idea que estaba cambiando de posici&#243;n relativa respecto de otras ideas; tampoco porque los descubrimientos sobre el campo nuevamente rotulado fuesen inauditos (&#191;acaso Plat&#243;n o Arist&#243;teles, Maquiavelo o Hobbes, no hab&#237;an penetrado tanto m&#225;s que Comte en el campo &#171;sociol&#243;gico&#187;?). Pero con su invenci&#243;n, Comte no se limitaba a poner un r&#243;tulo [12] nuevo a disciplinas tradicionales. Propon&#237;a una subversi&#243;n del sistema tradicional de estas disciplinas proscribiendo no solo la Teolog&#237;a sino tambi&#233;n la Psicolog&#237;a, de suerte que el hueco que ellas dejaban pudiera ser ocupado por la <i>Sociolog&#237;a</i> (o <i>F&#237;sica social</i>), en funciones de c&#250;pula del nuevo sistema del mundo y del conocimiento humano, y capaz de reagrupar cuestiones dispersas en los tratados jur&#237;dicos, morales y hasta econ&#243;micos tradicionales. Otro tanto cabr&#237;a decir del nuevo nombre &#171;Econom&#237;a pol&#237;tica&#187;, un autentico &#171;hierro de madera&#187; dentro de las coordenadas aristot&#233;licas tradicionales, que distinguir&#225;n cuidadosamente las leyes econ&#243;micas &#150;de radio familiar&#150; y las leyes pol&#237;ticas &#150;de radio estatal. </font></p>    

<p align="justify"><font size="4" face="Arial"><i>Mutatis mutandis:</i> la invenci&#243;n moderna de una nueva disciplina rotulada &#171;Antropolog&#237;a&#187; (una invenci&#243;n que no fue del todo s&#250;bita, sino laboriosa y lenta) no implica la invenci&#243;n del hombre (de la Idea de Hombre), pero si testimonia la efectividad de profundos cambios de la &#171;posici&#243;n relativa&#187; que el hombre ocupaba en el sistema del mundo (ontol&#243;gico y gnoseol&#243;gico) tradicional. El problema quedar&#237;a, seg&#250;n esto, planteado en lo siguientes t&#233;rminos: &#191;qu&#233; cambios (reordenaciones, subversiones, revoluciones) ha debido experimentar la posici&#243;n del hombre en el sistema del mundo (en el sistema ontol&#243;gico y gnoseol&#243;gico) tradicional para que haya sido precisa la formaci&#243;n paulatina del proyecto gnoseol&#243;gico de la &#171;Antropolog&#237;a&#187;? Por tanto: &#191;cu&#225;l era el estatuto de los conocimientos tradicionales sobre el hombre que luego hubieran de reconocerse como antropol&#243;gicos? </font></p>    

<p align="justify"><font size="4" face="Arial">3. Sin duda, hay muchas maneras de formular las respuestas a estas preguntas. Nosotros queremos atenernos en lo posible a f&#243;rmulas gnoseol&#243;gicas que est&#233;n ya dadas, de alg&#250;n modo, en la misma tradici&#243;n, intentando, por medio de ellas (aunque cambiando sus relaciones e interpret&#225;ndolas a nuestro modo) aproximarnos al significado de la &#171;revoluci&#243;n&#187; que suponemos ha tenido, desde luego, lugar. </font></p>    

<p align="justify"><font size="4" face="Arial">A este efecto nos acogemos principalmente a la distinci&#243;n tradicional, en la filosof&#237;a aristot&#233;lica, entre las disciplinas <i>especulativas</i> (disciplinas cient&#237;ficas o filos&#243;ficas, estratificadas seg&#250;n la teor&#237;a de los tres grados de abstracci&#243;n de la materia, <i>F&#237;sica, Matem&#225;tica</i> y <i>Metaf&#237;sica</i>) y las disciplinas <i>pr&#225;cticas.</i> El significado [13] gnoseol&#243;gico de esta distinci&#243;n no es, por otra parte, nada claro. En primer lugar, nos parece obvio que la justificaci&#243;n tradicional es meramente nominal (&#171;ciencias especulativas son las que buscan el saber por si mismo; ciencias pr&#225;cticas son las que buscan el saber por la utilidad que &#233;l reporta&#187;). En todo caso, nos parece que era una justificaci&#243;n superficial, puesto que atend&#237;a sobre todo al <i>finis operantis</i> y no al <i>finis operis</i>; y porque el conocimiento especulativo inclu&#237;a siempre en su concepto un significado pr&#225;ctico e inmanente, en el sentido tradicional. Adem&#225;s, la distinci&#243;n de referencia est&#225; establecida al margen de la distinci&#243;n, que se abri&#243; camino de un modo nuevo m&#225;s tarde, entre <i>Ciencia</i> y <i>Filosof&#237;a</i>. Por nuestra parte, y analizada la distinci&#243;n desde la teor&#237;a del <i>cierre categorial,</i> supondremos que la distinci&#243;n entre ciencias especulativas y ciencias pr&#225;cticas tiene que ver con la distinci&#243;n de lo que venimos llamando estados &#945; y &#946; operatorios de las ciencias. Por consiguiente, suponemos tambi&#233;n que una ciencia especulativa nos remite, de alg&#250;n modo, hacia un sistema de concatenaciones categoriales que se nos presentan como dadas en un lugar del que se segregan las operaciones humanas (mitol&#243;gicamente: como previas o anteriores a estas operaciones), mientras que una ciencia pr&#225;ctica nos pone delante de tecnolog&#237;as o pr&#225;xis, entretejidas s&#243;lo por medio de operaciones, que a su vez est&#225;n dirigidas a fines (prol&#233;pticos) seg&#250;n normas socialmente establecidas. Por ello, una disciplina pr&#225;ctica constituye su unidad por intersecci&#243;n de las m&#250;ltiples disciplinas especulativas que converjan hacia el fin determinado. Una &#171;ciencia pr&#225;ctica&#187; puede as&#237; ser considerada como encarnando &#171;un inter&#233;s m&#225;s elevado&#187; (pragm&#225;ticamente, moralmente, socialmente) que el que conviene a las ciencias especulativas. As&#237; lo sostuvieron estoicos y epic&#250;reos (subordinaci&#243;n de la L&#243;gica y la F&#237;sica a la Etica) y este es el mismo criterio que, en el fondo, mov&#237;a a Kant a clasificar las cuatro &#171;Facultades&#187; de la Universidad tradicional en dos grupos, el grupo de las Facultades <i>superiores</i> (en el que hay que incluir a la Facultad de Medicina, a la de Derecho y a la de Teolog&#237;a) y el grupo de las Facultades <i>inferiores</i> (representadas por la &#250;nica Facultad de Filosof&#237;a, natural y humana). Pues las Facultades <i>superiores</i> lo son precisamente por su car&#225;cter pr&#225;ctico, que las subordina a una norma superior a la norma del mero conocer especulativo (la salud del cuerpo individual, [14] la salud del cuerpo social, o la salud del alma) mientras que la Facultad <i>inferior</i> se atiene a las normas objetivas impuestas por las mismas concatenaciones de objetos que puedan establecerse en los campos respectivos. </font></p>    

<p align="justify"><font size="4" face="Arial">Supuesta la interpretaci&#243;n que hemos esbozado de la distinci&#243;n entre las disciplinas (cient&#237;ficas o filos&#243;ficas) especulativas y pr&#225;cticas, ensayaremos, como f&#243;rmula capaz de aproximarnos el estatuto de los tratados <i>de homine</i> tradicionales &#150;que podemos considerar como precursores del r&#243;tulo &#171;Antropolog&#237;a&#187;&#150; la siguiente: el Hombre, a lo largo de la tradici&#243;n antigua y luego medieval, ha sido innegablemente tema continuado del inter&#233;s cient&#237;fico y filos&#243;fico; no es por tanto un tema nuevo, &#171;moderno&#187;. Pero habr&#237;a sido caracter&#237;stico de las &#233;pocas antigua y medieval la marginaci&#243;n del tema del hombre, <i>qua tale,</i> del horizonte de las disciplinas especulativas: el &#171;tema del hombre&#187; habr&#237;a tenido tradicionalmente su sitio en las disciplinas pr&#225;cticas. Dicho en terminolog&#237;a acad&#233;mica, su sitio estaba en las Facultades superiores, porque el hombre era, en definitiva, el &#171;lugar de resoluci&#243;n&#187; de las normas de la Facultad de medicina (la salud temporal del cuerpo individual), pero tambi&#233;n el de las normas de la Facultad de Derecho (la salud temporal del cuerpo social) y el de las normas de la Facultad de Teolog&#237;a (de una teolog&#237;a cristiana que se organizaba en torno al dogma de la resurrecci&#243;n de la carne, no s&#243;lo al dogma de la inmortalidad del alma, sino al de la &#171;salud eterna&#187; del hombre). Seg&#250;n esto, la novedad &#150;<i>la subversi&#243;n</i>&#150; de la &#233;poca moderna, en este punto central, habr&#237;a consistido en la tendencia a convertir los tratados <i>de homine</i> en una disciplina especulativa, a erigir al Hombre en un campo capaz de organizar en su entorno sistemas de conocimientos del mismo rango en el que parec&#237;an organizarse los conocimientos en torno al mundo f&#237;sico (el mundo de la F&#237;sica, dado en el primer grado de abstracci&#243;n) o bien en torno a Dios (a la Teolog&#237;a, dada en el tercer grado de abstracci&#243;n). Los significados de una tal transformaci&#243;n habr&#225;n de ser muy variados, confusos y enmara&#241;ados o contradictorios (por ejemplo, desde el punto de vista gnoseol&#243;gico se estar&#237;a &#171;rebajando&#187; al hombre hacia el rango de la Facultad inferior). Pero esto no suprime la virtualidad de nuestra f&#243;rmula, sino que, por el contrario, la acrecienta. [15] </font></p>    

<p align="justify"><font size="4" face="Arial">4. Es imprescindible, ante todo, dar alguna indicaci&#243;n m&#225;s precisa concerniente al estatuto de los tratados <i>de homine,</i> tal como los hemos presentado en el mundo antiguo. Cabr&#237;a quiz&#225; asegurar que su condici&#243;n de disciplina pr&#225;ctica, su segregaci&#243;n, del cuadro de las disciplinas especulativas, deber&#237;a asociarse al modo seg&#250;n el cual el hombre suscitaba el inter&#233;s en el mundo antiguo y no a una merma del inter&#233;s por el mismo. &#171;El hombre es la medida de todas las cosas&#187; &#150;dec&#237;a Prot&#225;goras. Pero de aqu&#237; no se deduce que el hombre sea el campo com&#250;n a todas las ciencias, sino acaso, precisamente, que no existe ninguna ciencia especulativa objetiva (consecuencia que, a&#250;n hoy, vuelven a sacar algunos int&#233;rpretes del llamado <i>principio antr&#243;pico</i>). Adem&#225;s, Plat&#243;n, atribu&#237;a a Prot&#225;goras el mito de Prometeo y Epimeteo, y este mito puede interpretarse en una direcci&#243;n naturalista que dar&#237;a raz&#243;n suficiente para excluir la posibilidad de toda Antropolog&#237;a <i>exenta</i>: el hombre es un animal desvalido; lo m&#225;s caracter&#237;stico del hombre, lo que hoy llamamos la cultura es s&#243;lo un suced&#225;neo de las dotes que por naturaleza <i>debiera</i> el hombre haber tenido como animal o, lo que es lo mismo, la Antropolog&#237;a quedar&#225; reducida a Zoolog&#237;a. Por otro lado, el de la tradici&#243;n pitag&#243;rico-ele&#225;tica, los hombres, o mejor, las almas de los hombres (que ya no son propiamente el objeto de ninguna Antropolog&#237;a) quedan <i>diluidas</i> en ese <i>pleroma</i> de demonios, &#225;nimas transmigradas, dioses, &amp;c. que nos rodean o simplemente reabsorbidas en la unidad del Ser. La tesis de Prot&#225;goras es impugnada por Plat&#243;n: no es el hombre, sino Dios o la Naturaleza la medida de todas las cosas. Luego, no ser&#225; la Antropolog&#237;a, sino la Teolog&#237;a o la Cosmolog&#237;a las ciencias que podr&#225;n aplicarse al hombre. En cualquier caso, Arist&#243;teles no hace figurar al hombre entre la lista de sus categor&#237;as. El hombre no es una categor&#237;a, ni, por supuesto, aparece tampoco entre los &#171;objetos&#187; de las ciencias del primero, segundo o tercer grado de abstracci&#243;n. (Tampoco la idea de cultura aparece categorizada por Arist&#243;teles y tan s&#243;lo en la &#250;ltima categor&#237;a, el <i>habitus,</i> interpretada al modo escol&#225;stico como indumento, podr&#237;a verse algo que tenga que ver con lo que hoy llamamos cultura). En el contexto de la teor&#237;a de la ciencia especulativa tradicional, cabr&#237;a decir que toda Antropolog&#237;a, quedar&#237;a disuelta, ya fuera en la F&#237;sica, ya fuera &#150;si se admite la espiritualidad del alma humana&#150; en la Metaf&#237;sica en [16] tanto &#233;sta se ocupa no s&#243;lo de lo precisivamente inmaterial, sino tambi&#233;n de lo positivamente inmaterial, es decir, de los esp&#237;ritus, de las Inteligencias separadas. </font></p>    

<p align="justify"><font size="4" face="Arial">En conclusi&#243;n, cabr&#237;a decir que en la antig&#252;edad, el tema del hombre se sit&#250;a en el horizonte de la Medicina por un lado, y en el de la Etica o en el de la Pol&#237;tica por otro; teniendo en cuenta que tanto la Medicina como la Etica y la Pol&#237;tica eran consideradas como disciplinas pr&#225;cticas. Desde un punto de vista especulativo cabr&#237;a decir que el <i>de homine</i> quedaba &#171;anegado&#187;, ya fuera por el naturalismo terrestre, ya fuera por el demonismo (o angelismo) celeste. </font></p>    

<p align="justify"><font size="4" face="Arial">5. Si el naturalismo terrestre o celeste aneg&#243; todo intento de Antropolog&#237;a en la &#233;poca antigua, el <i>sobrenaturalismo</i> bloquear&#237;a la posibilidad de un proyecto de Antropolog&#237;a especulativa en la edad del cristianismo. Pues el cristianismo elev&#243; al hombre no s&#243;lo sobre los animales, sino tambi&#233;n sobre los demonios y sobre los &#225;ngeles. Pero todo esto en funci&#243;n, no ya de la naturaleza humana, accesible a una ciencia racional, sino de esa sobrenaturaleza con la que Dios adorn&#243; al hombre poni&#233;ndolo en un plano sobrenatural, incorpor&#225;ndolo al Reino de la Gracia. Ahora el hombre, por ello, ni siquiera podr&#225; concebirse ya como campo de alguna ciencia. Y esto en la &#233;poca de la mayor exaltaci&#243;n teol&#243;gica del hombre, en la &#233;poca de la victoria de la religi&#243;n cuyo dogma central es Cristo. El hombre supera a los animales y supera a los &#225;ngeles por la Gracia. Ad&#225;n, perdida la Gracia, ser&#225;, a lo sumo, &#250;nicamente el v&#233;rtice de la pir&#225;mide zool&#243;gica &#150;pero el v&#233;rtice sigue formando parte de la pir&#225;mide (de la Zoolog&#237;a) y se mantiene, desde luego, por debajo del mundo de los &#225;ngeles, a&#250;n cuando se le considere como &#171;sustancia espiritual incompleta&#187;. Por este motivo la idea moderna de <i>cultura</i> tampoco podr&#225; organizarse. Es la Facultad de Teolog&#237;a la que podr&#225; ocuparse del hombre en su sentido m&#225;s integral y pleno, que incluye un sentido pr&#225;ctico, soteriol&#243;gico. En la <i>Summa Teol&#243;gica</i> el hombre es Cristo. El hombre comienza a ser algo que est&#225; por encima de los &#225;ngeles, pero esto es algo que sabemos por la Revelaci&#243;n. Al margen de la Revelaci&#243;n, el comentador de Arist&#243;teles, Averroes, podr&#237;a incluso fingir la posibilidad de un Entendimiento cuasi ang&#233;lico com&#250;n para todos los hombres, [17] cuya diversidad intelectual individual habr&#237;a que reducir a la mera diversidad de sus im&#225;genes; pero ese Entendimiento agente universal seguir&#225; siendo una Inteligencia &#171;menor&#187; en la jerarqu&#237;a de las Inteligencias separadas. </font></p>    

<p align="justify"><font size="4" face="Arial">6. Podemos fijar las coordenadas de la &#233;poca moderna, en las cuales va a configurarse la nueva Antropolog&#237;a, a partir de la concepci&#243;n cristiana del hombre y del mundo &#150;en cuanto esa concepci&#243;n se opone al angelismo jud&#237;o e isl&#225;mico&#150; y del desarrollo racionalista de la Teolog&#237;a. Aventuramos la siguiente f&#243;rmula: a partir del Renacimiento, el estatuto ontol&#243;gico que el cristianismo ha otorgado al hombre como un ser que se encuentra por encima de los animales, pero tambi&#233;n (lo que ya es m&#225;s parad&#243;jico) por encima de los &#225;ngeles &#150;y que s&#243;lo alcanza su posibilidad de <i>comprensi&#243;n</i> en la perspectiva pr&#225;ctica de la Revelaci&#243;n, en la Fe&#150;, tiende a imponerse &#150;a ra&#237;z, diremos para abreviar, de las victorias militares contra los musulmanes&#150; en el propio terreno de la <i>raz&#243;n,</i> que no distingue entonces entre ciencia categorial y filosof&#237;a. Terreno racional que habr&#237;a sido preparado por la propia Teolog&#237;a. Fray Luis de Le&#243;n puede servir de referencia. En su comentario al nombre de Cristo <i>Pimpollo</i>, fray Luis dibuja con toda precisi&#243;n las l&#237;neas teol&#243;gicas de la concepci&#243;n del mundo y del hombre que tres siglos despu&#233;s establecer&#225; Hegel en conceptos filos&#243;ficos. Dios trino ha creado el mundo para manifestarse a s&#237; mismo, para continuar <i>ad extra</i> las procesiones inmanentes que constituyen la estructura trinitaria. Por ello, el fin de la Creaci&#243;n es Cristo, es decir, el hombre. Es esta posici&#243;n privilegiada del hombre aquello que constituir&#225;, en lo sucesivo, la tarea m&#225;s significativa con la que tendr&#225; que enfrentarse la filosof&#237;a &#171;moderna&#187;. </font></p>    

<p align="justify"><font size="4" face="Arial">De este modo, lo que se llamar&#225; en el siglo XVI &#171;dignidad del hombre&#187; &#150;una reivindicaci&#243;n que, en s&#237; misma considerada, no se ve muy bien a quien puede ir dirigida&#150; tendr&#237;a que entenderse a la luz de la pol&#233;mica cristiana contra los &#225;rabes y contra los jud&#237;os. La &#171;dignidad del hombre&#187;, seg&#250;n estas premisas, ser&#237;a una f&#243;rmula reivindicatoria no s&#243;lo contra el zoologismo naturalista de los griegos, sino tambi&#233;n contra el angelismo de musulmanes y jud&#237;os. La reivindicaci&#243;n de la superioridad del hombre sobre los &#225;ngeles, por la mediaci&#243;n de Cristo, encuentra sus motores [18] sociales en las reivindicaciones del los cristianos contra el Islam y frente a los jud&#237;os, y en la victoria de los cristianos sobre el Islam en el imperio de Carlos V, en la cristianizaci&#243;n y en Am&#233;rica. </font></p>    

<p align="justify"><font size="4" face="Arial">Como un resultado <i>ortogen&#233;tico</i> de &#233;stos procesos podr&#237;amos poner la decantaci&#243;n de una nueva esfera &#171;exenta&#187;, el Hombre, una esfera que, lejos de quedar anegada entre los animales o entre los esp&#237;ritus &#150;o de ocupar simplemente una posici&#243;n en la <i>scala naturae</i> inanimada entre las bestias y los &#225;ngeles, al modo plat&#243;nico&#150; se recortar&#225; rotundamente entre la Naturaleza y Dios, como una esfera que se supone dada &#171;desde el principio&#187;, teleol&#243;gicamente, y que parec&#237;a llamada a ser identificada con la misma expresi&#243;n de Dios en la Naturaleza (al modo de Hegel o Krause). Por tanto, el Hombre, junto con Dios y la Naturaleza comenzar&#225;n a dibujarse como las tres grandes esferas de la realidad (de la <i>omnitudo rerum</i>). A estas tres esferas &#150;y no a los tres grados de abstracci&#243;n o a las diez categor&#237;as&#150; corresponder&#225;n los grandes grupos de disciplinas (cient&#237;ficas y filos&#243;ficas) que se definir&#225;n como los tratados, respectivamente, <i>de numine, de natura</i> y <i>de homine.</i> Esta organizaci&#243;n (todav&#237;a Max Scheler, verdadero creador de la expresi&#243;n &#171;Antropolog&#237;a filos&#243;fica&#187;, en el cap&#237;tulo final de <i>El puesto del hombre en el cosmos,</i> hablar&#225; de la &#171;rigurosa necesidad esencial&#187; de la conexi&#243;n que existe entre la conciencia del mundo, la conciencia de s&#237; mismo y la conciencia formal de Dios en el hombre) aparece ya plenamente organizada en la sistematizaci&#243;n contenida en el <i>De augmentis scientiarum</i> del canciller Bacon. No porque haya sido &#171;inventada&#187; por &#233;l. El canciller s&#243;lo hab&#237;a formulado una tendencia llamada a alcanzar grados muchos m&#225;s altos de radicalismo. Pues en la l&#243;gica de la nueva conceptuaci&#243;n de la dignidad del hombre, habr&#237;a que incluir la tendencia a sepultar, de modo progresivo, a los propios &#225;ngeles en &#171;el reino de las sombras&#187;, a eliminar a los esp&#237;ritus de los Cielos y de la Tierra, a expulsar a las almas de sus refugios animales o humanos reduciendo a estos a la condici&#243;n de complejos automatismos mec&#225;nicos, es decir, a configuraciones de la naturaleza inanimada. Las l&#237;neas de esta organizaci&#243;n ya aparecen esbozadas en la <i>Antoniana Margarita</i> de G&#243;mez Pereira. Ahora bien, si los animales son m&#225;quinas y si los cielos est&#225;n vac&#237;os de &#225;ngeles y arc&#225;ngeles, entonces s&#243;lo los hombres tendr&#225;n la dignidad de pensar, de ser el lugar donde habita la <i>res cogitans</i> [19] frente a la <i>res extensa.</i> Y esto podr&#237;a significar &#150;si pensar es operar&#150; que el conocer humano es el conocer algo que haya sido construido (<i>verum es factum</i>); y si el Hombre, en sus obras, es algo que &#233;l mismo ha construido hist&#243;ricamente, se comprender&#225; que pueda exigir que se le considere como un campo cognoscible peculiar y privilegiado, frente a la Naturaleza (que no ha sido fabricada por el hombre) y frente a Dios (que no ha sido fabricado por nadie). Vico, remontando los prejuicios cartesianos, llam&#243; a esta nueva ciencia del hombre la <i>scienza nuova</i>; pero esta ciencia nueva no era otra cosa sino una versi&#243;n de la Antropolog&#237;a. </font></p>    

<p align="justify"><font size="4" face="Arial">7. Estas ser&#237;an las circunstancias &#171;modernas&#187; a partir de las cuales se habr&#237;a ido con-formando y delimitando el proyecto de una Antropolog&#237;a. Un proyecto efectivamente moderno, por cuanto se manifiesta como la expresi&#243;n <i>racional</i> del estatuto ontol&#243;gico que el cristianismo victorioso ha dado a el hombre tal como &#233;l lo concibe. Pues el hombre, en el cristianismo, no s&#243;lo es esp&#237;ritu, sino cuerpo &#150;un cuerpo destinado a resucitar, pero tambi&#233;n un cuerpo que vive en la Tierra, en donde fue creado, como su lugar natural, el Para&#237;so. (La Antropolog&#237;a, desde el principio, estar&#225;, de este modo, orientada a contemplar al Hombre en cuanto habitante de la Tierra.) </font></p>    

<p align="justify"><font size="4" face="Arial">Esquem&#225;ticamente, cabr&#237;a decir que la Antropolog&#237;a es el proyecto de concepci&#243;n racional del hombre, una vez que le ha sido reconocido el estatuto de su dignidad, al margen de la Teolog&#237;a revelada, que es la que se lo hab&#237;a otorgado. Este proyecto implica una sistematizaci&#243;n racional, llevada a cabo desde el paradigma de la Teolog&#237;a. Desde el principio el hombre ser&#225; considerado ahora como una esfera intermedia entre la naturaleza corp&#243;rea y Dios, como un orden nuevo que, partiendo de Dios, se hace naturaleza corp&#243;rea, o (lo que es mera transformaci&#243;n evolucionista del procesionismo) un orden nuevo que, surgiendo de la naturaleza corp&#243;rea, se eleva hacia Dios o se hace Dios mismo. Tanto en un caso como en otro la Antropolog&#237;a pondr&#225; siempre al hombre en el horizonte de la naturaleza f&#237;sica, contra todo tipo de angelismo o de espiritualismo. [20] </font></p>    

<p align="center"><font size="4" face="Arial"><b>II<br />Las tareas de una Historia cr&#237;tica de la Antropolog&#237;a</b></font></p>    

<p align="justify"><font size="4" face="Arial">El proyecto de una Antropolog&#237;a, tal como ha sido expuesto, como una ciencia racional integral del hombre, no puede confundirse con la viabilidad de tal proyecto. Por consiguiente, no cabe dar por supuesto que la <i>Historia de la Antropolog&#237;a</i> haya de ser concebida como la determinaci&#243;n de las constantes que, &#171;ortogen&#233;ticamente&#187; han debido ir d&#225;ndose hist&#243;ricamente en la ejecuci&#243;n del proyecto, una vez que &#233;ste hubiera encontrado el &#171;seguro&#187; camino de la ciencia. El programa de una Historia de la Antropolog&#237;a semejante es, en todo caso, incompatible, con la tesis que venimos exponiendo y seg&#250;n la cual el proyecto de la Antropolog&#237;a, o la Antropolog&#237;a como proyecto moderno, es la expresi&#243;n misma de la contradicci&#243;n. Un proyecto cuya claridad es aparente &#150;una apariencia similar a la que pudiera tener el proyecto inicial de la cuadratura del c&#237;rculo. Cuando ese proyecto quiere ser entendido como un proyecto <i>cient&#237;fico</i> &#150;como sugiere el formato del t&#233;rmino &#171;Antropo-log&#237;a&#187;&#150; la contradicci&#243;n se manifestar&#225; como una constante oscilaci&#243;n entre la tendencia a reabsorberse en la Zoolog&#237;a (perdiendo el rango de ciencia fundamental que Bacon hab&#237;a asignado al <i>de homine,</i> y manteniendo, a lo sumo, la condici&#243;n de disciplina zool&#243;gica espec&#237;fica al lado &#150;para decirlo con palabras de Ant&#243;n&#150; de la Cinolog&#237;a o de la Ictiolog&#237;a) o como tendencia a emanciparse de ella a costa de exigir la instituci&#243;n de un nuevo Reino nominal fantasmag&#243;rico entre los Reinos de la vida (un reino que tendr&#237;a que ponerse hoy por hoy al lado, no ya de los dos Reinos de Linneo &#150;vegetal y animal&#150; como un Tercer Reino, sino como un &#171;sexto reino&#187; al lado de los cinco Reinos que, con Whitaker, distinguen hoy los bi&#243;logos: el Reino de las m&#243;neras, el Reino de los protoctistas, el Reino de los vegetales, el Reino de los animales y el Reino de los hongos). Y si el proyecto de Antropolog&#237;a se interpreta como una Antropolog&#237;a filos&#243;fica, habr&#225; que decir que la unidad de esta disciplina tampoco podr&#225; concebirse como una unidad &#171;exenta&#187;, dotada de una &#171;historia propia&#187;, puesto que ella depende del sistema filos&#243;fico general que se tome como referencia. No hay, en efecto, una Antropolog&#237;a filos&#243;fica que pueda considerarse como disciplina exenta, susceptible de organizarse seg&#250;n un &#171;programa interno&#187; &#150;por m&#225;s que el r&#243;tulo figure en [21] los planes acad&#233;micos&#150; y el alcance de esta idea est&#225; dado enteramente en funci&#243;n de la filosof&#237;a de referencia. Desde una perspectiva evolucionista-positivista la Antropolog&#237;a filos&#243;fica equivaldr&#237;a, m&#225;s o menos, a la parte general de la Antropolog&#237;a zool&#243;gica; desde una perspectiva pr&#243;xima al <i>emergentismo</i> la Antropolog&#237;a filos&#243;fica se constituye como doctrina de la disociaci&#243;n entre el hombre y la vida, de la Biolog&#237;a o de la Zoolog&#237;a (&#171;lo que hace del hombre un hombre es un principio que se opone a toda vida en general; un principio que, como tal, no puede reducirse a la evoluci&#243;n natural de la vida&#187;) y por ello la Antropolog&#237;a filos&#243;fica habr&#237;a de entenderse como el proyecto de comprensi&#243;n del &#171;Hombre desde del Hombre&#187;, y no &#171;desde Dios&#187; o &#171;desde la Naturaleza&#187; (as&#237; Scheler, o Gehlen, o Landsberg). </font></p>    

<p align="justify"><font size="4" face="Arial">Ahora bien, cuando se mantienen los criterios gnoseol&#243;gicos semejantes a los expuestos, las investigaciones relativas a la historia de la antropolog&#237;a comienzan a tener una importancia gnoseol&#243;gica principal, pero necesariamente de naturaleza cr&#237;tica &#150;cr&#237;tica de ese mismo proyecto de &#171;Antropolog&#237;a&#187; que ha ido form&#225;ndose paulatinamente en la &#233;poca moderna, y cr&#237;tica de los &#171;programas&#187; de Historia de la Antropolog&#237;a, concebidos desde el supuesto ideol&#243;gico de la Antropolog&#237;a como una disciplina que, ya desde sus inicios, habr&#237;a de ser considerada como algo m&#225;s que un mero proyecto imposible. Es cierto que la pr&#225;ctica totalidad de los investigadores, cada vez m&#225;s numerosos, de la Historia de la Antropolog&#237;a, en general, y en Espa&#241;a en particular, proceden desde la &#171;hip&#243;tesis confortable&#187; de una Antropolog&#237;a plenamente justificada, de derecho, desde su mismo proyecto, nacida como una ciencia nueva, de s&#237;ntesis, progresiva; una disciplina de vanguardia que habr&#225; tenido que desarrollarse poco a poco, venciendo resistencias, con avances o retrocesos, pero siempre de un modo infalible (acumulativo o revolucionario, seg&#250;n se entienda el curso de los &#171;paradigmas&#187;) una vez que ella se traz&#243; su verdadero sendero. Es obvio que, desde esta hip&#243;tesis confortable, las tareas de la Historia de la Antropolog&#237;a parecen prefijadas, sin perjuicio de la abundancia de sus contenidos; en sus resultados se esperar&#225; encontrar la corroboraci&#243;n de la evidencia misma del proyecto inicial. </font></p>    

<p align="justify"><font size="4" face="Arial">Por el contrario, si nos atenemos a las coordenadas expuestas, la Historia de la Antropolog&#237;a, como Historia cr&#237;tica (de su [22] propio proyecto) habr&#237;a que planearla como el an&#225;lisis de las desviaciones, extrav&#237;os y pseudo representaciones ideol&#243;gicas que se derivan de un proyecto inviable desde el principio, fantasmag&#243;rico, aunque necesario. Todo hab&#237;a ocurrido como si este proyecto de Antropolog&#237;a racional (cient&#237;fico-filos&#243;fica) al ponerse en ejecuci&#243;n, hubiera tenido que pasar una y otra vez por los cauces categoriales que las mismas concatenaciones de los fen&#243;menos establecen. Pero estos cauces categoriales, como el &#225;nima del ca&#241;&#243;n a su proyectil, imponen una direcci&#243;n (categorial) al proyecto; direcci&#243;n que, a la vez, habr&#225; de quedar envuelta por la intenci&#243;n global (integral) del proyecto original. De este modo, podr&#237;amos considerarnos en condiciones de analizar de que modo el proyecto de Antropolog&#237;a racional se determina unas veces como Antropolog&#237;a m&#233;dica (y m&#225;s tarde como Psicolog&#237;a racional, convertida a la condici&#243;n de consideraci&#243;n psicof&#237;sica del hombre) &#150;que, sin embargo, seguir&#225; autoconcibi&#233;ndose como Antropolog&#237;a integral, capaz de subordinar las otras perspectivas desde la norma del Hombre microcosmos&#150; otras veces como Antropolog&#237;a f&#237;sica &#150;que se siente tambi&#233;n capaz de integrar los momentos culturales, como hac&#237;a Linneo&#150; y otras veces, por &#250;ltimo, como Antropolog&#237;a cultural &#150;considerada como el momento final y coronaci&#243;n de la ciencia de la Naturaleza (Tylor). El proyecto de una Antropolog&#237;a general &#150;eso que Kant llam&#243; &#171;Antropolog&#237;a te&#243;rica&#187; (como conocimiento general del hombre y de sus facultades)&#150; queda fracturado. &#191;Acaso la Antropolog&#237;a te&#243;rica de Kant puede ser algo m&#225;s que una Psicofisiolog&#237;a?; &#191;acaso no fue Kant mismo quien rompi&#243; su proyecto unitario al introducir, al lado de esa Antropolog&#237;a te&#243;rica, una Antropolog&#237;a pragm&#225;tica, que analiza las habilidades del hombre, y una Antropolog&#237;a moral normativa? </font></p>    

<p align="justify"><font size="4" face="Arial">La misma pluralidad de estas realizaciones del proyecto original demostrar&#237;a que ninguna de ellas constituye una adecuada ejecuci&#243;n del mismo, a la manera como la pluralidad del Dios monote&#237;sta, dada en las diferentes religiones superiores, pone en entredicho las pretensiones de las religiones respectivas. De aqu&#237; el horizonte cr&#237;tico en el que ser&#237;a preciso analizar el propio proyecto. La Historia de la Antropolog&#237;a ser&#237;a la &#250;nica manera de demostrar como el proyecto de la antropolog&#237;a, como conocimiento cient&#237;fico integral del hombre, va determin&#225;ndose realmente en [23] algunas disciplinas que, aunque giran en torno al hombre, o a lo humano, sin embargo, no son propiamente Antropolog&#237;a integral, sino por ejemplo, Medicina, Primatolog&#237;a, Ciencias de las sociedades preestatales, Psicolog&#237;a, &amp;c. </font></p>    

<p align="justify"><font size="4" face="Arial">Ni tampoco la yuxtaposici&#243;n de tales ciencias categoriales (que se mantienen en los l&#237;mites del campo antropol&#243;gico) nos conduce a una Antropolog&#237;a sint&#233;tica, precisamente porque esa yuxtaposici&#243;n no puede confundirse con un sistema cient&#237;fico. </font></p>    

<p align="justify"><font size="4" face="Arial">&#191;Acaso corresponde a la filosof&#237;a &#150;una vez que suponemos establecida la distinci&#243;n entre ciencias positivas y filos&#243;ficas, entre Categor&#237;as e Ideas&#150; el llevar a cabo esa s&#237;ntesis de las antropolog&#237;as categoriales? No necesariamente, pues la Antropolog&#237;a filos&#243;fica podr&#237;a consistir tambi&#233;n en negar la posibilidad de esa s&#237;ntesis o integraci&#243;n, reclamando la Idea del Hombre como una Idea que desborda las categor&#237;as y que intersecta con la Idea teol&#243;gica o con la Idea c&#243;smica. </font></p>    

<p align="center"><font size="4" face="Arial">* * *</font></p>    

<p align="justify"><font size="4" face="Arial">El libro de Elena Ronz&#243;n, que el lector tiene entre sus manos, es el primer libro que emprende la realizaci&#243;n del programa de una Historia de la Antropolog&#237;a entendida como Historia cr&#237;tica radical. En este sentido , el libro de Elena Ronz&#243;n puede considerarse como una bomba de relojer&#237;a instalada en el interior mismo de los talleres espa&#241;oles en los cuales se teje esa Historia convencional de la Antropolog&#237;a. Pues de la misma manera que el proyecto de Antropolog&#237;a tiene que ir a buscar en la historia de su ejecuci&#243;n su propia corroboraci&#243;n, as&#237; la cr&#237;tica global del proyecto de Antropolog&#237;a, como disciplina exenta, no puede dejar de aplicarse a tal presunta Historia del proyecto y de su ejecuci&#243;n. Y si esta cr&#237;tica a la presunta historia de ese <i>fantasma gnoseol&#243;gico</i> que es el proyecto de una Antropolog&#237;a y su ejecuci&#243;n logra mostrar que esa presunta Historia es, en rigor, tan s&#243;lo una <i>Historia-ficci&#243;n,</i> ser&#225; evidente que el proyecto mismo quedar&#225; vaciado de contenido. </font></p>    

<p align="justify"><font size="4" face="Arial">Pero el libro de Elena Ronz&#243;n contiene, desde luego, los elementos necesarios y suficientes &#150;aunque podr&#237;an, sin duda, agregarse muchos m&#225;s&#150; para llevar a cabo esta demostraci&#243;n, al menos en lo que a la Historia de la Antropolog&#237;a se refiere, a saber, [24] la demostraci&#243;n de que la Historia de la Antropolog&#237;a espa&#241;ola es, si nos atenemos a las realizaciones que de ella tenemos en el presente, s&#243;lo una Historia-ficci&#243;n. Y esto, en todos los sentidos que puede encerrar esta expresi&#243;n. Este libro nos hace ver c&#243;mo muchos de los nombres que los historiadores de la Antropolog&#237;a espa&#241;ola hacen figurar como &#171;cl&#225;sicos&#187; de la Antropolog&#237;a social o cultural, no son ni siquiera antrop&#243;logos en una acepci&#243;n m&#237;nimamente aproximada a lo que el propio historiador gremial considera como Antropolog&#237;a &#150;y ello, aunque hayan escrito algunas <i>Lecciones de Antropolog&#237;a,</i> como es el caso de Vicente Adam&#150; lo que permite sospechar que nuestro historiador gremial ni siquiera ha puesto la vista en las obras que cita o, lo que es peor, si ha visto sus &#237;ndices, lo ha hecho torcidamente, invent&#225;ndose sus esperados contenidos, es decir, cultivando literalmente el g&#233;nero de la Historia-ficci&#243;n. Tambi&#233;n el libro de Elena Ronz&#243;n nos lleva al lugar mismo en el que las propias contradicciones del proyecto antropol&#243;gico aparecen en carne viva, a trav&#233;s de obras de historiadores concienzudos, pero que, precisamente por ser concienzudos, probos y exactos, sirven mejor para ver que ellos est&#225;n persiguiendo ese fantasma gnoseol&#243;gico, puesto que su honradez de historiadores positivos no logra alcanzar la capacidad suficiente para que ese fantasma gnoseol&#243;gico tome cuerpo, el cuerpo propio de una Historia de la Antropolog&#237;a: por consiguiente, estos resultados siguen siendo Historia-ficci&#243;n, y ahora no por culpa del historiador, sino por culpa de la materia historiada. Tal es el caso de esa Antropolog&#237;a proyectada por la Sociedad de Antropolog&#237;a que se cre&#243; en torno al doctor Velasco y a su Museo (en el que, por cierto, figuraba, junto a un esqueleto humano, un gas&#243;geno, sin mayores explicaciones); el caso de los proyectos antropol&#243;gicos de esa pl&#233;yade de ilustres m&#233;dicos, en la que figuran desde Joaqu&#237;n Hysern hasta Mart&#237;nez Molina, desde Juli&#225;n Calleja hasta Jos&#233; Letamendi. </font></p>    

<p align="justify"><font size="4" face="Arial">Es muy probable que quienes est&#225;n comprometidos &#171;de buena fe&#187; &#150;es decir, identificados, sin mas complicaciones, con la idea de una Antropolog&#237;a como ciencia, cuyo proyecto creen asegurado de antemano&#150; con el proyecto de llevar adelante la Historia de la Antropolog&#237;a espa&#241;ola encontrar&#225;n dificultades en apreciar el alcance de esas &#171;cargas de profundidad&#187; que Elena Ronz&#243;n ha ido colocando en los puntos m&#225;s estrat&#233;gicos del [25] proyecto institucional, de apariencia tan positiva. Pero las cargas de profundidad est&#225;n puestas y para que estallen bastan los detonadores que, en cada caso, podr&#225; aportar todo aquel que no se encuentre secuestrado por una ideolog&#237;a que, aunque subjetivamente es justificable, objetivamente es contradictoria y rid&#237;cula. </font></p>    

<p align="justify"><font size="4" face="Arial">No dudamos que el libro de Elena Ronz&#243;n, como aut&#233;ntica muestra de lo que puede ser una Historia de la Antropolog&#237;a espa&#241;ola, en medio de todas las resistencias que opondr&#225; a su avance la inercia burocr&#225;tica de un medio semiadormecido, no ya por la ignorancia, sino por la ingenua sabidur&#237;a, podr&#225; abrirse un camino propio. </font></p>    

<p align="right"><font size="4" face="Arial">Gustavo Bueno<br />[8 noviembre 1990]</font></p>    

<hr style="width: 100&#37;; height: 2px;" /><font size="4" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"><span style="font-weight: bold;">Disponible en:</span><br style="font-weight: bold;" /><span style="font-weight: bold;">http://www.fgbueno.es/gbm/gb1990er.htm</span></font><br />    

<p align="right" />
 ]]>
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 <dc:date>2008-04-05T13:36:00-06:00</dc:date>
 <dc:creator>Episteme</dc:creator>
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 <title>Symmetry breaking in a philosophical context</title>
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 <![CDATA[
<font size="4"><font size="6"><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Ontological Levels and Symmetry Breaking</span></font><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Gyorgy Darvas</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">The Institute for Advanced Symmetry Studies, Budapest, Hungary</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">h492dar&#64;ella.hu, symmetry&#64;mailhost.net</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /></font> 
<hr style="width: 100&#37;; height: 2px;" /><font size="4"><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">ABSTRACT: I discuss the role of symmetry breaking in a philosophical context, and formulate laws of symmetry breaking. I deal with their conceptual and ontological background, limits of validity, their relation to the theories of evolution and reductionism and to level theories. Level theories are used to make a sequential arrangement of the forms of appearance of moving matter. Aspects of symmetry or symmetry breaking have never been involved in the treatment of these theories. Here, I first attempt to bring knowledges of different origins together. There are two types of level theories: a general one (in philosophy) and particular ones (in the inanimate, the organic nature and in the human society). Particular level theories differ from each other in the three fundamental ontological spheres, and in their description and contents . At the same time they may have common features, e.g., all are particular theories concerning their width of validity, and all are based on an arrangement by a common concept, namely the forms of interaction. The clarification of these conceptual problems was necessary to understand the laws of symmetry breaking. The law of correspondence between the ontological levels and their potential symmetry properties is formulated in four constituent statements and two concluding laws are also presented. The new features of this treatment will link level theories with (dis)symmetry principles, and formulate the laws of symmetry breaking.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /></font> 
<hr style="width: 100&#37;; height: 2px;" /><font size="4"><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Introduction</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">The roots of symmetry principles are partly in ancient philosophical thinking, partly in ancient mathematics, when science and philosophy, arts and crafts, crafts and science had not yet been separated. Symmetry formed a part of the picture of the known world of the Greek, Indian, and Chinese philosophers (cf., the symbols: Platonic perfect solids, mandala, yin-yang). Most of the ancient philosophers tried to find as perfect a model of the world as could be fitted to their experience of reality. They were convinced that our world must be perfect. The perfection of the world could be treated as an axiom; deviations from this state of perfection were what had to be explained. Their efforts to describe perfection culminated in the search for perfection in forms. Form meant different things in different (later so called) 'disciplines': (a) the perfectness of the statements in logic, (b) the perfectness of the physical appearance in geometry, and (c) the perfectness of works of art. In the Greek culture these different meanings were not separated. Soon after, the first became associated with rationality (science), the third with emotionality, impression (art), while the middle one more or less with both. This explains why this second could maintain its bridging role (proportion, harmony, golden section, etc., i.e., symmetry; cf., the synonymes of symmetry before the Renaissance, Nagy, 1995) between sciences and arts in the later centuries when a separation of these activities had taken place. Their search for the most perfect forms reached its climax in finding the five so-called perfect Platonic solids (not mentioning now the evidently most perfect body: the sphere), namely the tetrahedron, the cube, the octahedron, the dodecahedron and the icosahedron. The perfect Greek 'forms' run an unprecedented career in the role they have played in the sciences (a) and the arts (c) since then (Darvas, 1997).</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Nevertheless, nature proved to be not always symmetric. Although basic laws could be formulated by the application of symmetry principles, most new phenomena appeared by certain distortion of symmetry. Therefore, it was symmetry breaking what led scientists to new discoveries. This is why P. Curie stated ''dissymmetry makes the phenomenon''. (Per definitionem something is dissymmetric, if it shows symmetry in its main features, but this symmetry is partially distorted in a single property.)</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Symmetry plays several different roles in philosophical thought</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">In epistemology it plays a heuristic role, since the mind often prefers symmetric solutions of problems from among alternatives. Not only prefers, even seeks for such solutions if there are available any such. Thus, symmetry performs a methodological function in the formulation of scientific knowledge. Many examples can be quoted when great discoverers' minds were led by symmetry principles. (Cf. e.g., Plato's influence on Heisenberg when he applied symmetry groups into particle physics.)</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">The ontological basis of the importance of (dis)symmetry is that material reality indeed has both symmetry properties and symmetry breakings. It has been less realised that symmetry breaking plays important role in the construction of the material world. There is an order (of symmetry breakings), what can be traced along the evolution. These material properties and order can be reflected in the laws of the nature. These are the laws of symmetry and of symmetry breaking.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Science and mathematical description looked for order and for the linear phenomena for many centuries, because those were so perfect and beautiful. Less attention was paid to chaos, disordered structures and nonlinear phenomena. The recent two decades turned the attention of scientists to the systematic description (and discovery of laws) of the latter.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Similar is the situation with the phenomena of symmetry breaking. We knew and phenomenologically described them. We knew, that they were present in any phenomenon of nature, and most new promising areas for a scientist could be identified by the study of dissymmetric phenomena. However, most works dealing with symmetry itself discussed symmetry and treated the laws of symmetry (e.g., Rosen, 1995; van Fraassen, 1989; de Gortari, 1970). Many new transdisciplinary discoveries were made on the basis of the application of symmetry (cf., the discovery of quasicrystals, fullerenes, in the recent two decades). Dissymmetry, and so symmetry breaking was left for the so called ''puzzle solving'' research (using this term after T. Kuhn, 1963). Making an order in symmetry breaking was a subject only within separated disciplines, like in particle physics and cosmology, as well as in some biological subdisciplines.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Now, we make an attempt to discuss the role of symmetry breaking at a philosophical level. Laws of symmetry breaking in a wide context will be formulated first. We will study their conceptual and ontological background, limits of validity, their relation to the theories of evolution and reductionism and to the so called level theories.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Level theories</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">We must start the discussion with some preliminary remarks about the level theories, since most of the conceptual problems of the laws of symmetry breaking originate in them.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">The conception formed about the structure of matter has in our world view traditionally been based on the forms of motion. Various theories, both philosophical and scientific, tended to carry out several systematizations within the great variety of the forms of appearance of matter and motion. These were in main lines summed up in what are called level theories.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">The fundamental concepts used in the formulation of the laws of symmetry breaking are based in the level theories. However, there has never existed a consensus on the use of the concepts of the level theories, including the concept of the level itself. The basic problems occur in two respects: (i) there was no agreement what is meant under a level, or in other words, on what criteria one distinguishes levels; as well as (ii) what are the limits of a given level, and what follows from this: how many qualitatively different levels and consequently different level theories exist?</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Level theories used to make a sequential arrangement of the forms of appearance of moving matter. Aspects of symmetry or symmetry breaking have never been involved in the treatment of these theories. In the present paper we make an attempt to bring knowledges of different origin together for the first time; in this course (a) sketch a critical picture of the existing level theories, (b) discuss the role of symmetry-breaking in the constitution of qualitatively higher level material structures, and (c) formulate the laws of the process.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">The origins of the discussion</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Levels had been mentioned in both philosophical and scientific publications, however, the use of the concept had been equivocal and no one had tried to formulate a clear-cut theory before Vigier and Bohm in the late fifties. In parallel, another discussion developed among philosophers on updating the classification of different forms of motion. The two debates started on separate lines and united, as a matter of course, only later. However, the critique of the level theory theses presented by Vigier gives the key to understand, why the later unified ontological level theory (founded both on the forms of motion and types of interaction) was predestined to fail; viz., because two differently based level theories were mixed in it. These limits led to inconsistencies and were only gradually recognised in the literature. These inconsistencies involve the necessity of the idea of distinguishing separate level theories. Later one could notice in the discussion papers the statement (which had never been expressed explicitly), that there were two kinds of level theories: a general, philosophical one and the other kind in the sphere of particularity. The foundations of the particular level theories have not been elaborated in details. This concerns mainly the 'higher' fundamental levels (biological, social); but there can be proposed, even at the level of inanimate nature, at least two basic approaches: a structural and a genetic (among others). Therefore, many authors enforced a unified treatment in a common framework.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Our critique leads to the conclusion that philosophy, with its total concepts of matter and motion, cannot do more than to identify the three fundamental levels corresponding to the three fundamental forms of motion. The treatment of all further levels belongs to the sphere of particularity and can be discussed (although at a higher stage than the individual sciences) in meta-science frameworks. This meta-science framework can operate with the terminology and methodology of philosophy, but without laying claim to philosophical totality. This provides the opportunity to avoid the analogy with the three fundamental philosophical levels when searching for the differentia specifica of the further, particular levels in the study of the fine structure of the material organisation within an individual fundamental level.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">These new foundations made possible to get a better understanding of the laws of the structure of matter. In formulating the laws we base the levels on the sequence of the characteristic types of interactions assigned to any given level. (Justification of this choice, which is one of the crucial points of the theory, will be given later.)</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">The laws of ontological levels and symmetry breaking</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">(1) The law on the determining role of the lower levels.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">(1a) Among two consecutive (a lower and an upper) levels, the lower level potentially (but only potentially) possesses the characteristic type of interaction of the consecutive upper level; i.e., that the preceding lower level's types of interaction play the determining role in the development and existence of any level's characteristic interaction. However,</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">(1b) In the interrelation of two different (an upper and a lower) levels, generally the upper level's structure affects actively the other, since</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">(1c) Any lower level material structure can reflect its environment only on its own (lower) quality and own level. Within that, the material structure of a lower level can reflect the material structures corresponding to the upper level's forms of material motion also only on its own (lower) level.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">(The two statements in (1c) are not-certainly equivalent, because the given levels are determined per definitionem by their characteristic interaction and not by the corresponding form of material motion.) For example, any inanimate being can reflect an animal only as a physical object, and cannot reflect its biological properties; no animal can discern the social differences between human beings.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Since the relation of the two, lower and upper, levels are not symmetric, this law does not open the door to any reductionism. A reductionist approach would allow only the following kind of statement, viz., ''among two consecutive levels, the lower level possesses the characteristic type of interaction of the consecutive upper level.'' But, according to our laws, (1a) limits the existence of the upper level's characteristic interaction at the lower levels to potentiality, while (1b) and (1c) together contradict any statement which denies the appearance of new qualities at the upper levels.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">(2) The law of correspondence between the ontological levels and their potential symmetry properties.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">(2a) Each qualitatively higher organisational form in the evolution of matter is marked by the loss of a certain symmetry property, and</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">(2b) Each loss of a potential symmetry property of matter traces a new material quality.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Consequently, the precondition of the development (in its relative totality) of a qualitatively new (material) level is the breaking of a certain symmetry (property), and at the same time, the condition of the continuance (existence) of the new level is to possess (new?) conserved properties. Therefore</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">(2c) Parallel with the appearance of new material qualities and new (higher) ontological levels, there appear also new symmetries.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">(2d) These new symmetries qualitatively differ from those what existed at the previous (lower) levels and what have been broken at the given level. These new symmetries involve new conserved properties.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">As a conclusion, the lower and higher ontological levels can be traced by a sequence of symmetry breakings, thus it can be formulated, that</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">(3) Each symmetry breaking leads to a higher organisational level of matter.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">(4) Each higher organisational level of matter is- in a certain sense- less stable than the former one.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">The latter statement needs some further explanation. This will be given in the detailed treatise by encountering examples for all the above four laws. Let's now mention only the decreasing self-reproducibility of the living organisms along phylogeny, or the decreasing forces keeping together the inanimate structures from the subatomic particles to the large molecules.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Some unsolved conceptual problems</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">What is an individual level? What are the criteria of speaking about a new, higher level? What is the differentia specifica of a given level? The question whether nothing but the forms of motion may serve as a basis for a systematization of the hierarchy of levels of material structures still remains to be answered (Darvas, 1987). The same applies to the question of what else may underlie an arrangement and which of them, if any, might be given the primacy?</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Traditionally the forms of motion were seen as playing the typifying role, at least in philosophy. Based on them were the original level theories as they are called. Some of the questions posed by the criticism of level theories relate to the quantity of levels. (Later we will also return to this question.) Are their ranges broken by qualitative bounds; are there some of them that may play key-role in our world view while others may not, etc.? We also try below to explore how are they closely related to symmetry breaking.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Philosophical level theory may work successfully within certain limits only: it gives a sound description of the three fundamental levels of the material world; namely, inanimate nature, the organic world, and human society and thought. From the aspect of understanding the structure of matter, however, this depth is not satisfactory. Thus we have to find possibilities for its 'working' extension to the specific spheres of material reality, to the understanding of the finer structure of matter- far beyond the proficiency of the philosophy, deep in the competence of the sciences- and to its interpretation in context of the whole world view.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">The philosophical level theory sought to attach the three levels to the respective three fundamental forms of motion. The individual fundamental forms of motion can be found with the corresponding fundamental interactions. With the genesis of the three fundamental forms of motion an unambiguous evolutionary line became clearly marked, along which any new fundamental form of motion would appear as a new quality compared to the former. Their being built upon each other, along with the appearance of the new qualities, takes place so that the new ones will retain the former as less developed, subordinate qualities. (E.g., a living organism is characterised by its biological properties, but it also has physical properties, like mass, volume, temperature, etc.) The evolution of a new fundamental form of motion is conditional upon the pre-existence of the developed forms of motion pertaining to the previous level in the totality of their own level (cf. law (1a)). Both presently known higher fundamental levels (the organic world and human society) imply the pre-existence of the previous ones (inanimate and living nature, respectively). Fundamental levels representing more developed qualities will, as a rule, produce more sophisticated material structures: they are capable of reflecting their environment in a more differentiated manner (cf. law (1c)). E.g., an inanimate material structure can reflect the objects of its environment only in their physical/chemical quality, and cannot reflect (get in interaction with) any biological, social properties of the surrounding objects.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">The main arranging aspects (forms of motion, interactions, genetic sequences, their nest of tables) used so far largely coincide with each other at the three fundamental levels: it is thus possible to bring them into an unambiguous correspondence with each other. Their respective role is equal in rank.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Now the question is whether the same holds true in the case of an arrangement carried through within the individual fundamental levels, (particularly within the level of inanimate nature), so that its finer structure of matter could be understood within the framework of a consistent theory? At this particular level, however, the role of the above concepts as arranging aspects do not coincide with each other, not even in the sense that they could be brought unambiguously into proper correspondence. Which of them, then, may be given primacy, on the basis of which, one might form an image of the structure of the inanimate matter, or in other words: on the basis of which a particular physical level theory could be developed?</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Let's see now how the concepts, more often applied to characterise 'level formation', are suitable for a generalisation applicable at all (both fundamental and particular) levels.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">The concept of the forms of motion has proven to be feasible mainly in the classification of scientific disciplines, being less useful in reaching a better understanding of the structure of physical matter. (Scientific disciplines are formed in many, but not in all, cases to explain phenomena at an individual level. There is no one-to-one correspondence among them. This statement is more valid in the biological sciences, where disciplines are organised along a perpendicular axis compared to several other sciences; i.e., the biological sciences can be arranged not only on a structural basis: cell, organ, organism, but also along phylogeny.)</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">To understand the role of interactions, a clear conceptual distinction should be made between them and the forms of motion. While the two can be clearly discerned in physics, not infrequently are they mixed up in philosophy. In a precise treatment, the concept of interaction- in a philosophical sense- has certain additional substance as compared to that of the forms of motion, namely, it contains the time and space conditions of motion and transition, their dynamics, as well as the formal- adding to the mentioned content- elements of motion.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">It is usual to speak of the types of matter as they vary from level to level, and even of its particular space-time forms characteristic of the individual levels. Serving as arranging aspects are also the order of magnitude relations (the principle of 'nest of tables'), the sequence of genetic evolution, and the degree of complexity.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">The order of magnitude relations can be interpreted as properties within certain limits only: basically, the metric properties are emphasised, while in certain extreme spheres (small and large scales) the topological properties are predominant. (In topological terms, it is meaningless to say that a quark is smaller or larger than a neutron or an electron. Similarly, there is no meaning to say that the extension of a neutron-star or a black hole characterises the level of the deterministic physical processes in the given material structure.)</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Space-time forms, while having certain content elements too, seem less suitable to furnish a basis for systematisation than the categories involving substantiality (motion, interaction).</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Essentially, the concept of the types of matter only proves feasible to describe either the forms of motion or structures belonging to spheres of various orders of magnitude, but does not have additional substantial elements.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Sequence of genetic evolution can be hardly interpreted amidst the fundamental physical interactions. No genetic order can be defined among the strong, electromagnetic, or gravitational interactions. Note, that while physics uses the concept of interaction in a way similar to that of philosophy, the concepts of fundamental interactions within the framework of physics are meant quite different from the characteristic interactions attributed in philosophy to the three fundamental philosophical levels.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">The degree of complexity becomes subject to its ability to participate in various interactions. Nevertheless, it determines, among others, the degree of ability to reflect the environment of the given object.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Also to be met with is the arrangement of levels by structures which, in the process of understanding the structure of matter, would lead to tautology; but it reminds us, by all means, to update our traditional concept of structure (Darvas and Nagy, 1989).</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">General and particular theories</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Since in the case of arrangement within a particular fundamental level the contents of the listed arranging concepts will not coincide (in contrast to the philosophical level theory, which serves for the arrangement of the fundamental levels), one must suppose a justification for the existence of particular level theories too. These serve for the arrangement of levels considered (in philosophical terms) not fundamental. The experience allows us to suppose that a level theory of philosophy cannot be transferred analogically to-e.g.,-a physical level theory. The provable collapse of any analogy with the level theory of philosophy makes it clear that the theory of levels within the inanimate nature (and also within the organic nature) may by no means be an extension of the former. Thus there arises the demand on new- let us call them physical (biological)- level theories laid on other foundations. To organise its conceptual basis, an arrangement by (physical) interactions seems to be the most practicable that joins with the concept of structure including both actual and potential elements.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">With all this accepted, we should draw the conclusion, retrospectively, also for the level theory of philosophy. Namely,-to retain, at least partially, those properties of the theories that are complementary to each other- that among concepts which play equivalent roles, and which appear also in the level theory of philosophy, primacy should be given to the concept of interactions rather than to the forms of motion. (Mention should be made that several attempts have being been made at developing a largely axiomatic physical theory built on the fundamental physical interactions. Relying on our present-day knowledge of physics, as well as on the empirical results of recent years (cross-interactions, their carriers, unification theories), such a description of nature seems to be possible.)</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">To be sure, beyond a certain point within physics one should always reckon with the evolution of matter, as well as with the appearance of new qualities. These new qualities, however, will not transgress the bounds of the fundamental level, but-within this-they should be interpreted as new qualities having come into being on the grounds of interactions at the preceding levels, yet they will act as carriers of abilities to take part in such, actual and potential, interactions to which their components were not attributed; (cf., the law (1a)).</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">It may be stated, then, that level theories of philosophy have clear-cut limitations, and that the- particular- level theories existing within one fundamental level ought to be quite different (and more differentiated) in order to be more instrumental in our reaching a better understanding and interpretation of the structure (in general and of all appearances) of matter.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Therefore one can speak about two types of level theories: a general one (in philosophy) and particular ones (in the inanimate, the organic nature, and in the human society). Particular level theories differ from each other in the three fundamental ontological spheres, nevertheless in their description and contents. At the same time they may have common features, e.g., all are particular theories concerning their width of validity, and all are based on an arrangement by a common concept, namely the forms of interaction. The clarification of these conceptual problems was necessary to understand the laws of symmetry breaking.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Is unification of the different types of level theories possible? With certain limits, yes. For this reason, one should accept that all levels can be characterised by a given type of interaction, and they are submitted to the laws (1a-c). Any further detail belongs to the competency of the discipline studying the phenomena of the given level.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Levels and symmetry breakings</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Is there a one-to-one correspondence between the levels and symmetry properties broken at the given level? One cannot give a definite answer yet, since it has not been studied thoroughly in all disciplines. However, all the available examples affirm the presumption. E.g., the stronger a basic physical interaction is, the more quantities are conserved, and with weakening the type of interaction, the number of symmetry breaking increases. That means also, that the weaker an interaction is, the greater number of material structures (particles) are affected by it, and their interactions are limited by fewer conservation laws. Strong interaction conserves all elementary particle quantities. In electromagnetic interaction Isospin is not conserved, but all the others are; in weak interaction Parity, Charge conjugation and others are not conserved, (however the combination of them with Time reversal (CPT) is conserved). Parity conservation is also violated in the so called united electroweak interaction. In the electroweak interaction the antineutrinos play an important role. These particles exist only in a right-handed chiral form. Antineutrinos are produced during beta decay, where the majority of the electrons produced simultaneously with the antineutrinos have a left-handed chirality (spin) (Ne'eman, 1986). The participants of the electroweak interaction are the electrons of the atom on the one side and the protons and neutrons of the nucleus on the other. From the chirality of the participants follows the chirality of the atoms, and the molecules built of them. This leads to the existence of the enantiomers in the organic molecules (e.g., glucose and fructose), then the L- and D-aminoacids. Proteins are built up (almost) exclusively from L-aminoacids, and therefore it is not by chance that RNA and DNA form only right-handed helices. Is it surprising that living creations are chiral? All this follows from the electroweak interaction what distinguishes 'left' and 'right' by the charged weak currents and neutral weak currents (or in other words by W and Z forces) (Hegstrom and Kondepudi, 1990).</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">However, nature is not so simple. Nature reproduces the dominance of left- or right-handedness at any new level by new properties. While left-handed DNA helices are very rare, we find both left- and right-handed helices among bacteria, plants, snails, etc. Nature produces again both kinds, although, by a spontaneous symmetry breaking their numbers are different.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">The dominance of morphological asymmetry is becoming prevailing in the morphology at the more evolved animals (e.g., circulation system). Another symmetry: irreversibility (e.g., reproducibility of the organs) weakens during the evolution too. Nevertheless, the brain remains symmetric, even at mammals. A new, qualitative change (mutation) takes place, when the lateralisation of the brain starts. This makes possible the real right- and left-handedness, differentiation of the kinetic and the speech centres in the brain, and the separation of the emotional and rational, etc. functions. The loss of the symmetry of the brain is also a typical example of the violation of a symmetry, which did not exist 'always', only since one can speak of 'brain' or 'neural system' as a quality, as an organ of living organisms (2c-d).</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Level theory, evolution theory, reductionism, and symmetry principles</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">This treatment could not give a detailed introduction to the level theories. That was not the aim of this paper. Our goal was only to introduce the laws of symmetry breaking. We did not want to replace any evolution theory; these laws touch them only tangentially. It is important to note that none of the treated laws take stand on the debate of reductionism. We stressed, that they may be used as arguments by both parties-probably they can bring the parties closer to a decision- but in their presented form they do not fulfil a decisive function. This was also not the aim of this paper. The new features of this treatment were to link the level theories with the (dis)symmetry principles, and the laws of symmetry breaking. Both are subjects of the philosophy of science.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">bluered.gif (1041 bytes)</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Bibliography</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">B&#130;rczi, S., Luk cs, B., guest eds. [1993] Symmetry and Topology in Evolution, Special issues of Symmetry: Culture and Science, Vol. 4, 1-2, 1-224.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Darvas, G. [1987] Level theories in philosophy and physics- Exploring and interpreting the structure of matter, Vol. 5, Part 3, pp. 76-79, In: 8th International Congress of Logic, Methodology, and Philosophy of Science, Abstracts, Moscow: Nauka.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Darvas, G. [1995] ISIS-Symmetry: Looking for truth and beauty, pp. 9-18, In. Darvas, G., Nagy, D., Pardavi, M., eds., Symmetry: Natural and Artificial, Budapest: Symmetrion, 734 p.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Darvas, G. [1997] Mathematical symmetry principles in the scientific world view, pp. 319-334, In: Agazzi, E., Darvas, G., eds. Philosophy of Mathematics Today, Dordrecht-Boston-London: Kluwer Academic Publ., 361 p.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Darvas, G., Nagy, D., eds. [1989] Symmetry of Structure, Vols. 1-2, Budapest: ISIS-Symmetry, 656 p.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">van Fraassen, B. C. [1989] Laws and Symmetry, Oxford: Clarendon Press, 395 p.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">de Gortari, E. [1970] Symmetry as a scientific method, pp. 30-34, In: La symetrie. Comme principe heuristique dans les differentes sciences, Bruxelles: Office international de librairie, 135 pp.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Hahn, W. [1989] Symmetrie als Entwicklungsprinzip in Natur und Kunst, K&#252;nigstein: Langewiesche, 320 p.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Hegstrom, R. A., Kondepudi, D. K., [1990] Is the Universe left- or right-handed? Scientific American, 3.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Heisenberg, W. [1971] Physics and Beyond. Encounters and Conversations, New York: Harper and Row Publ. Inc.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Kuhn, T. [1963] The Structure of Scientific Revolutions, Chicago: University of Chicago Press.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Mainzer, K. [1990] Symmetry in philosophy and history of science, Symmetry: Culture and Science, 1, 3, 319-328.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Nagy, D. [1990] Manifesto on (dis)symmetry, with some preliminary symmetries, Symmetry: Culture and Science, 1, 1, 3-26.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Nagy, D. [1995] The 2,500-year old term symmetry in science and art and its 'missing link' between the antiquity and the modern age, Symmetry: Culture and Science, 6, 1, 18-28.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Ne'eman, Y., Kirsh, Y. [1986] The Particle Hunters, Cambridge: Cambridge University Press, p. 272.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Rosen, J. [1995] Symmetry in Science, New York: Springer-Verlag, 213 pp.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Wigner, E. P. [1964] Symmetry and conservation laws, Proceedings of the National Academy of Sciences, 51, 5, 956-965. </span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /></font> 
<hr style="width: 100&#37;; height: 2px;" /><font size="4"><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Disponible en:</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">http://www.bu.edu/wcp/Papers/Scie/ScieDarv.htm<br /></span></font> 
<hr style="width: 100&#37;; height: 2px;" /><font size="4"><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"><br /></span></font>
 ]]>
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 <dc:date>2007-11-28T21:30:00-06:00</dc:date>
 <dc:creator>Episteme</dc:creator>
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 <title>Las ontolog&#237;as materialistas</title>
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 <![CDATA[
<h2 align="center" style="text-align: center;"><span style="font-size: 16pt; font-family: Arial;">Las ontolog&#237;as materialistas <o:p _moz-userdefined="" /></span></h2>   

<div style="border-style: none none solid; border-color: -moz-use-text-color -moz-use-text-color windowtext; border-width: medium medium 1pt; padding: 0cm 0cm 1pt;">   

<h2 align="center" style="border: medium none ; padding: 0cm; text-align: center;"><span style="font-size: 16pt; font-family: Arial;">de J. F. Mora, M. Bunge y G.&nbsp;Bueno<o:p _moz-userdefined="" /></span></h2> </div>   

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">Pensadores en estrecho contacto con la ciencia y la filosof&#237;a de la <st1:personname _moz-userdefined="" productid="ciencia como Jos&#233;" w:st="on">ciencia como Jos&#233;</st1:personname> Ferrater <st1:personname _moz-userdefined="" productid="Mora, Mario" w:st="on">Mora, Mario</st1:personname> Bunge y Gustavo Bueno han desarrollado ontolog&#237;as materialistas muy potentes en nuestra &#233;poca.&nbsp;<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">Jos&#233; Ferrater Mora, en expl&#237;cita confrontaci&#243;n con Moulines, persiste en el empe&#241;o de formular conjeturas respecto del mundo, que se pueden agrupar bajo el r&#243;tulo de materialismo, si por &#233;ste entendemos "una concepci&#243;n seg&#250;n la cual:&nbsp;<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">a) lo que hay precisamente es el mundo material.&nbsp;<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">b) el mundo material tiene rasgos que permiten el autoensamblaje de algunos de sus componentes para formar organismos;&nbsp;<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">c) muchos (si no todos) de los organismos se comportan socialmente;&nbsp;<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">d) algunos de los comportamientos sociales dan origen a comportamientos y a productos culturales;&nbsp;<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">e) dentro de los productos culturales figuran m&#233;todos que aspiran a servir de criterios para determinar la racionalidad y, en un &#250;ltimo extremo (posiblemente inalcanzable) la universalidad de la conducta y el conocimiento" <em><span style="font-family: Arial;">(De la materia a la raz&#243;n).</span></em>&nbsp;<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">El materialismo de Ferrater es emergentista, evolucionista, continuista, realista cr&#237;tico desde el punto de vista epistemol&#243;gico, empirista y racionalista a la vez, relativista, integracionista y sist&#233;mico. Es un pensamiento pluralista que estratifica la realidad en cuatro niveles: f&#237;sico, org&#225;nico, social y cultural, entre los que se establecen relaciones de continuidad.&nbsp;<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">Por su parte Mario Bunge desarrolla una ontolog&#237;a de car&#225;cter materialista, que integra en su seno una concepci&#243;n materialista de la vida, una teor&#237;a materialista de la mente y una concepci&#243;n materialista de la cultura, basadas todas en la idea de que "todo ente material es cambiable cuando menos en lo que se refiere a su posici&#243;n respecto de otros entes materiales" <em><span style="font-family: Arial;">(Materialismo y ciencia).</span></em> Esta idea &#250;ltima de posibilidad de cambio es lo com&#250;n a todos los conceptos de materia que se han ido dando a lo largo de <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la historia. Para Bunge" w:st="on">la historia. Para Bunge</st1:personname>, el materialismo no es una filosof&#237;a &#250;nica, sino una familia de ontolog&#237;as que tienen en com&#250;n la tesis de que "cuanto existe realmente es material", o la tesis inversa de que "los objetos inmateriales tales como las ideas carecen de existencia independiente de las cosas materiales tales como cerebros". El materialismo de Bunge caracteriza un objeto material como aquel que puede estar por lo menos en dos estados, de modo que puede saltar de uno a otro; y su idea de materia coincide con "el conjunto de todos los objetos materiales o entes". Dado que la materia para Bunge es un conjunto, es decir, un objeto abstracto, no existe de la manera en que existen los objetos materiales y no es material a su vez. Para Bunge la realidad es id&#233;ntica con la materia; es decir, los &#250;nicos objetos reales son los materiales.&nbsp;<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">El materialismo de Bunge es un monismo substancial (s&#243;lo hay una substancia) pero es un pluralismo de propiedades. En ese sentido se podr&#225; relacionar con la versi&#243;n &#243;ntica del materialismo, en la cual una &#250;nica energ&#237;a din&#225;mica da lugar a diferentes propiedades, seg&#250;n las diversas configuraciones que adopta. Este materialismo bungiano es emergentista, y distingue varios niveles de entes, en concreto cinco: f&#237;sico, qu&#237;mico, biol&#243;gico, social y t&#233;cnico.&nbsp;<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">La ontolog&#237;a materialista defendida por el fil&#243;sofo argentino ha sido expuesta y formalizada en dos vol&#250;menes (el III y el IV) de su <em><span style="font-family: Arial;">Tratado de Filosof&#237;a B&#225;sica,</span></em> y presenta las siguientes caracter&#237;sticas:&nbsp;<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">a) es exacta (todo concepto es exacto o exactificable);&nbsp;<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">b) sistem&#225;tica (toda hip&#243;tesis pertenece a un sistema hipot&#233;tico-deductivo);&nbsp;<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">c) cient&#237;fica (toda hip&#243;tesis es compatible con la ciencia contempor&#225;nea);&nbsp;<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">d) dinamicista (todo ente es cambiable);&nbsp;<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">e) sist&#233;mica (todo ente es un sistema o un componente de alg&#250;n sistema);&nbsp;<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">f) emergentista (todo sistema posee propiedades que no poseen sus componentes);&nbsp;<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">g) evolucionista (toda emergencia original es una etapa de alg&#250;n proceso evolutivo).&nbsp;<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">Con esta ontolog&#237;a materialista, Bunge pretende superar los defectos de las ontolog&#237;as materialistas vigentes hasta ahora, que son inexactas, metaf&#243;ricas, asistem&#225;ticas, dogm&#225;ticas, anticuadas y fisicalistas o reduccionistas. Con su propuesta Bunge intenta armonizar el materialismo con el racionalismo en contra de fil&#243;sofos como Popper que mantienen actitudes espiritualistas en problemas como el de la mente, seg&#250;n nos cuenta Miguel &#193;ngel Quintanilla en su obra <em><span style="font-family: Arial;">A favor de la raz&#243;n.</span></em>&nbsp;<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">Gustavo Bueno, a diferencia de Ferrater y Bunge, en su propuesta de estratificaci&#243;n de la realidad no distingue entre lo org&#225;nico y lo inorg&#225;nico, es decir, entre lo f&#237;sico-qu&#237;mico y lo biol&#243;gico, y, al igual que Popper, une dichos estratos en uno que agrupar&#237;a los "objetos externos".&nbsp;<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">Bueno distingue, en su concepci&#243;n ontol&#243;gica de la realidad, un materialismo ontol&#243;gico-general y un materialismo ontol&#243;gico-especial. El primero, expresi&#243;n de la Ontolog&#237;a general, consistir&#237;a en el an&#225;lisis de la categor&#237;a de Materia, M, obtenida a partir de la destrucci&#243;n de los l&#237;mites y rasgos definitorios de las materias particulares dadas. El materialismo ontol&#243;gico-especial, u Ontolog&#237;a especial, es la doctrina de los tres G&#233;neros de Materialidad: M1, M2, M3. M1 es el g&#233;nero de lo f&#237;sico-qu&#237;mico y lo org&#225;nico a la vez, de lo exterior; M2 es el mundo de lo psicosocial, entendido como el &#225;mbito fenom&#233;nico o subjetivo (tanto intra-subjetivo o ps&#237;quico como inter-subjetivo o social) de aquellos seres dotados de sistemas nerviosos complejos; M3 es el &#225;mbito de los objetos abstractos, de las esencias, ideas y valores universales.&nbsp;<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">Seg&#250;n Popper el materialismo reducir&#237;a los Mundos 2 (el psiquismo) y 3 (el cultural) al Mundo 1 (los objetos f&#237;sicos), y con esto se opondr&#237;a al evolucionismo emergentista que admite la independencia relativa de los Mundos 2 y 3 respecto al 1. Todas las teor&#237;as materialistas expuestas aqu&#237; (las de Ferrater, Bunge y Bueno) escapan a esa cr&#237;tica de Popper, ya que todas son pluralistas y no reduccionistas.&nbsp;<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p><span style="font-family: Arial;">&#151;&#151;&#151;&#151;&#151;&#151;&#151;&#151;&#151;&#151;-&nbsp;<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p><st1:personname _moz-userdefined="" productid="Francisco Jos&#233;" w:st="on"><b style=""><span style="font-family: Arial;">Francisco Jos&#233;</span></b></st1:personname><b style=""><span style="font-family: Arial;"> Mart&#237;nez Mart&#237;nez, <em><span style="font-family: Arial;">Metaf&#237;sica</span></em>, Ed. UNED, Madrid, 1991</span></b><span style="font-family: Arial;">.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">&nbsp;</o:p></span></p>   

<div style="border-style: solid none; border-color: windowtext -moz-use-text-color; border-width: 1pt medium; padding: 1pt 0cm;">   

<p style="border: medium none ; padding: 0cm;"><b style=""><span style="font-family: Arial;">Disponible:<o:p _moz-userdefined="" /></span></b></p>   

<p style="border: medium none ; padding: 0cm;"><b style=""><span style="font-family: Arial;">http://grupobunge.wordpress.com/2006/11/23/las-ontologias-materialistas-de-j-f-mora-m-bunge-y-g-bueno/<o:p _moz-userdefined="" /></span></b></p> </div>   

<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">&nbsp;</o:p></span></p><center><font size="4"><span style="font-weight: bold; font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; color: rgb(0, 0, 153);">http://epistemolog&#237;a.zomblog.com</span><br style="font-weight: bold; font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; color: rgb(0, 0, 153);" /><span style="font-weight: bold; font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; color: rgb(0, 0, 153);">BLOG: EPISTEMOLOG&#205;A DE LAS TEOR&#205;AS</span><br style="font-weight: bold; font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; color: rgb(0, 0, 153);" /><span style="font-weight: bold; font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; color: rgb(0, 0, 153);">RODOLFO-J.RODRIGUEZ-R<br />San Jos&#233;, Costa Rica<br style="font-weight: bold; font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; color: rgb(0, 0, 153);" /></span><span style="font-weight: bold; font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; color: rgb(0, 0, 153);">Blog 2:
http://cognoscibilidad.blogspot.com/</span><br style="font-weight: bold; font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; color: rgb(0, 0, 153);" /></font><span style="font-weight: bold; font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; color: rgb(0, 0, 153);"><font size="4">E-mail:
rodolfojrr&#64;gmail.com.</font><br /></span> 
<hr /><a href="http://www.ipligence.com/webmaps/s/?u=95cdacc6a35c1be200b719daf0a2d960&amp;color=2&amp;a=week"><img border="1" src="http://www.ipligence.com/webmaps/m/?u=95cdacc6a35c1be200b719daf0a2d960&amp;size=medium&amp;color=2&amp;a=week" alt="ip-location" /></a>&nbsp; 
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<hr /></center>
 ]]>
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 <dc:date>2007-09-17T06:26:00-06:00</dc:date>
 <dc:creator>Episteme</dc:creator>
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 <title>Gy&#246;rgy Luk&#225;cs. Ontolog&#237;a del ser social: el trabajo</title>
<link>http://epistemologia.zoomblog.com/archivo/2007/09/17/gyrgy-Lukacs-Ontologia-del-ser-social-.html</link>
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 <![CDATA[
<p align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center; line-height: 150&#37;;"><b><span style="font-size: 16pt; line-height: 150&#37;; font-family: Arial;">Gy&#246;rgy Luk&#225;cs. Ontolog&#237;a del ser social: el trabajo<o:p _moz-userdefined="" /></span></b></p>      
<p align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center; line-height: 150&#37;;"><b><span style="font-size: 16pt; line-height: 150&#37;; font-family: Arial;">Textos in&#233;ditos en castellano<o:p _moz-userdefined="" /></span></b></p>      
<p align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center; line-height: 150&#37;;"><b><span style="font-size: 16pt; line-height: 150&#37;; font-family: Arial;">Edici&#243;n al cuidado de<o:p _moz-userdefined="" /></span></b></p>      
<div style="border-style: none none solid; border-color: -moz-use-text-color -moz-use-text-color windowtext; border-width: medium medium 1pt; padding: 0cm 0cm 1pt;">      
<p align="center" class="MsoNormal" style="border: medium none ; padding: 0cm; text-align: center; line-height: 150&#37;;"><b><span style="font-size: 16pt; line-height: 150&#37;; font-family: Arial;">Antonino Infranca y Miguel Vedda<o:p _moz-userdefined="" /></span></b></p> </div>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">&nbsp;</o:p></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">Introducci&#243;n<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">1<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">Es un hecho conocido y documentado que, a lo largo de toda su obra de vejez, Luk&#225;cs ha ido concibiendo -con claridad y convicci&#243;n crecientes- el proyecto de construir un verdadero sistema filos&#243;fico; idea que tom&#243; forma aun m&#225;s definida cuando, con vistas a otorgar una sistematizaci&#243;n categ&#243;rica a sus reflexiones est&#233;ticas y de cr&#237;tica literaria, se dedic&#243; a la composici&#243;n de la Est&#233;tica[1]. Nos encontramos a comienzos de los a&#241;os cincuenta, cuando en la Hungr&#237;a stalinista Luk&#225;cs se vio implicado en la as&#237; llamada Luk&#225;cs-vita [debate Luk&#225;cs]. Con una pronta y diplom&#225;tica autocr&#237;tica, Luk&#225;cs obtiene el permiso para retirarse de la vida pol&#237;tica y de la ense&#241;anza universitaria, con vistas a replegarse en la vida privada y dedicarse a la composici&#243;n de <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la Est&#233;tica. Interrumpe" w:st="on">la Est&#233;tica. Interrumpe</st1:personname> su trabajo para tomar parte en la preparaci&#243;n y ejecuci&#243;n de la revoluci&#243;n de 1956. Retoma el trabajo luego del retorno de la deportaci&#243;n en Rumania, en la primavera de 1957; hacia fines de 1960, el primer tomo de la obra ya est&#225; terminado. Es en este contexto que, el 25 de noviembre de 1960, le escribe a su editor alem&#225;n, Frank Benseler, una carta en la que dice tener en vista, como tomo V de la edici&#243;n de obras completas, un volumen que habr&#237;a de tener como t&#237;tulo Die Stelle der Ethik im System der menschlichen Aktivit&#228;ten [El lugar de la &#233;tica en el sistema de las actividades humanas], y a&#241;ade que no se tratar&#237;a menos que de "la obra sobre &#233;tica en la estoy trabajando"[2].<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">&nbsp;</o:p></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">Pero, mientras se dispon&#237;a a escribir la &#201;tica, siente la necesidad de definir el sujeto que hubiera debido asumir un comportamiento &#233;tico, y de ese modo nace la determinaci&#243;n de componer, como paso previo a la &#201;tica, una Ontolog&#237;a del ser social. La primera noticia acerca de la intenci&#243;n de escribir esta obra la encontramos en una carta Benseler, escrita el 19 de septiembre de 1964:<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">[...] me encuentro en medio del trabajo con <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la &#201;tica. Pero" w:st="on">la &#201;tica.  Pero</st1:personname> ha ocurrido que la primera parte de la &#201;tica ser&#225; mucho m&#225;s abarcativa de lo que me hab&#237;a imaginado. Se convertir&#225;, muy veros&#237;milmente, en un libro, desde varias perspectivas, independiente, de al menos 300 p&#225;ginas. Cuando est&#233; concluido, tendremos que decidiro si el libro ha de aparecer como obra independiente, por ejemplo, en la edici&#243;n de obras completas, o provisoriamente como un tomo suelto. El t&#237;tulo del <st1:personname _moz-userdefined="" productid="trabajo es" w:st="on">trabajo es</st1:personname> Para una ontolog&#237;a del ser social[3].<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">En una carta dirigida tambi&#233;n a Benseler, del 22 de enero de 1965, Luk&#225;cs dice haber cambiado el proyecto original y encontrarse trabajando en una Ontolog&#237;a; a&#241;ade: "Antes de concluirla, no puedo ocuparme de una verdadera &#201;tica". Luk&#225;cs trabaj&#243; incansablemente en la redacci&#243;n del manuscrito entre 1964 y 1968. El 27 de mayo de 1968, le escribe a Benseler: "Entre tanto, he terminado el &#250;ltimo cap&#237;tulo de <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la Ontolog&#237;a. Ahora" w:st="on">la Ontolog&#237;a. Ahora</st1:personname> viene el dictado y, despu&#233;s, la revisi&#243;n de todo el manuscrito. Espero terminar todo el asunto en el verano, o en oto&#241;o. &#161;Por fin!"[4]. Sin embargo, quedaba aun por delante un largo per&#237;odo de revisiones -interrumpido, a menudo, por otras preocupaciones dif&#237;cilmente soslayables-. Cabe indicar que la preocupaci&#243;n por los problemas &#233;ticos ya se pone de manifiesto en la Est&#233;tica, en la que se traza una diferenciaci&#243;n entre el hombre entero de la cotidianidad [der ganze Mensch] y el hombre enteramente considerado [der Mensch "ganz"]. La Est&#233;tica puede ser considerada, pues, como una suerte de introducci&#243;n al proyectado sistema filos&#243;fico, que habr&#237;a comprendido la Ontolog&#237;a -la segunda obra del sistema que llega a completar- y, por &#250;ltimo, <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la &#201;tica. En" w:st="on">la &#201;tica. En</st1:personname> este sentido, su abordaje puede ser caracterizado como cl&#225;sico.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">El sistema filos&#243;fico aristot&#233;lico ha sido considerado el modelo de cualquier otro sistema filos&#243;fico; tal como hoy lo conocemos, es el fruto del trabajo de sistematizaci&#243;n emprendido por Andronico de Rodas, y resulta dif&#237;cil reconstruir exactamente la cronolog&#237;a en que fueron compuestas las obras individuales que lo integran. De todos modos, la organizaci&#243;n que le ha concedido Andronico muestra cierta racionalidad. La primera obra es el instrumento [&#210;rganon] mismo del pensamiento -la L&#243;gica-; siguen luego las diversas ciencias te&#243;ricas (F&#237;sica y Metaf&#237;sica), y luego las ciencias del hombre (&#201;tica, Pol&#237;tica, Ret&#243;rica y Po&#233;tica). Si Luk&#225;cs no escribi&#243; una L&#243;gica, es porque se hab&#237;a apoyado en la dial&#233;ctica marxiana que, por su parte, ofrece una inversi&#243;n materialista de la l&#243;gica hegeliana. Tal vez podr&#237;a, incluso, sostenerse que cumple una funci&#243;n tal el estudio sobre El joven Hegel, justamente la obra que representa la instancia de clarificaci&#243;n sobre el uso metodol&#243;gico de las dial&#233;cticas hegeliana y marxiana por parte de Luk&#225;cs. El hecho de que este comience escribiendo la Est&#233;tica representa casi una inversi&#243;n del sistema aristot&#233;lico; pero es significativo que el fil&#243;sofo h&#250;ngaro pase a trabajar luego en la Ontolog&#237;a del ser social. La Ontolog&#237;a podr&#237;a ser considerada, en s&#237;, una suerte de metaf&#237;sica; ya Nicolas Tertulian ha puesto de relieve este aspecto esencial de la obra: "Luk&#225;cs intenta valorar, ya sea la tradici&#243;n de la Metaf&#237;sica de Arist&#243;teles, ya sea la L&#243;gica de Hegel, al construir su propia ontolog&#237;a. Su obra, por ende, procura ser, al mismo tiempo, una "metaf&#237;sica" y una "cr&#237;tica de la raz&#243;n hist&#243;rica""[5]. El trabajo de construcci&#243;n del sistema luk&#225;csiano habr&#237;a continuado, desp&#233;s de la Ontolog&#237;a, con la &#233;tica y la filosof&#237;a pol&#237;tica. De esta &#250;ltima ofrece Luk&#225;cs un anticipo, el estudio Demokratisierung heute und morgen[6] [Democratizaci&#243;n hoy y ma&#241;ana], un peque&#241;o libro en el que polemiza con el Comit&#233; Central del Partido Obrero Socialista H&#250;ngaro, que hab&#237;a decidido que las tropas h&#250;ngaras participaran de la ocupaci&#243;n de Checoslovaquia en agosto de 1968.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">Esta aproximaci&#243;n cl&#225;sica puede parecer un esc&#225;ndalo, pero solo a los ojos de aquel que pretende escamotear alguna evidencia, y que advierte que est&#225; sosteni&#233;ndose aquello que querr&#237;a negar por completo. No hay nada de perturbador en la aproximaci&#243;n cl&#225;sica de un fil&#243;sofo que ha fundado en un cierto "clasicismo" su propia concepci&#243;n filos&#243;fica. En Gelebtes Denken [Pensamiento vivido], Luk&#225;cs se&#241;ala, a prop&#243;sito de sus primeros encuentros con Bloch: <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">Bloch tuvo sobre m&#237; una influencia poderosa, ya que, a trav&#233;s de su ejemplo, me convenci&#243; de que es posible filosofar a la manera tradicional. Hasta entonces, me hab&#237;a perdido entre el neokantismo de mi &#233;poca, y ahora encontraba en Bloch el fen&#243;meno de que alguien filosofaba como si toda la filosof&#237;a actual no existiera, el fen&#243;meno de que era posible filosofar como lo hab&#237;an hecho Arist&#243;teles o Hegel[7].<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">La filosof&#237;a cl&#225;sica es ante todo una filosof&#237;a sistem&#225;tica. El hecho de que el marxismo, en cuanto heredero de la filosof&#237;a cl&#225;sica, pueda haberse asumido, con Luk&#225;cs, un car&#225;cter sistem&#225;tico, no es sino la natural consecuencia de una concepci&#243;n del marxismo que se remonta a sus propios fundadores. Solo quienes interpretan el marxismo de manera arbitraria -es decir, sin un m&#233;todo o un sistema categorial riguroso y cient&#237;fico- puede entenderlo como un sistema de pensamiento unilateralmente nuevo, sin anteceentes y, por ende, arbitrario. Tales pensadores se muestran particularmente capaces para desarrollar s&#237;ntesis te&#243;ricas, es decir, para ahorrar categor&#237;as y conceptos, arribando a conclusiones precipitadas, salteando pasajes fundamentales, leyendo a medias a los fil&#243;sofos, y eligiendo en el pensamiento de estos lo que se adecua a las propias elucubraciones. Designamos a este tipo de trabajo te&#243;rico econom&#237;a de pensamiento; se ahorra aqu&#237; la ardua tarea de pensar o de repensar -trabajo aun m&#225;s arduo- aquello que los cl&#225;sicos, por su parte, hab&#237;an ya cavilado. Esta econom&#237;a impliuca, en el fondo, violentar el pensamiento, ya que las teor&#237;as del pasado son, en efecto, violentadas si se soslaya el duro sacrificio que el estudio requiere y se incurre, como dir&#237;a Gramsci, en lorianismo. Newton parangonaba a los pensadores del pasado con gigantes sobre cuyos hombros se encaraman los nuevos pensadores -que son enanos-. A pesar de su reducida estatura, el pensador nuevo puede ver un poco m&#225;s all&#225; que el gigante del pasado, aunque ser&#237;a bueno que no olvide que es la altura del predecesor la que permite que pasara desapercibido el propio enanismo.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">Cabe indicar que el car&#225;cter metaf&#237;sico de la Ontolog&#237;a del ser social ha motivado innumerables cr&#237;ticas, en general fundadas en el desconocimiento de la obra[8]. Aun m&#225;s dr&#225;sticas han sido las cr&#237;ticas provenientes de los ambientes filos&#243;ficos del marxismo ortodoxo y dogm&#225;tico[9], para los que resultaba inaceptable la idea de que se escribiera una ontolog&#237;a marxista. Para colmo de males, se trata de una obra de alrededor de 1.500 p&#225;ginas, escrita con un estilo redundante y prolijo. Por otra parte, los disc&#237;pulos de Luk&#225;cs se pusieron de acuerdo para boicotearla, reivindicando, en cambio, Historia y conciencia de clase, obra sin duda importante, pero que acrecienta incluso su importancia cuando se la considera un presupuesto imprescindible para la Ontolog&#237;a, como veremos luego. Sobre la base de este juicio negativo, los ambientes intelectuales de izquierda, que se hab&#237;an formado leyendo al joven Luk&#225;cs, desde&#241;aron el tratado de vejez. Los propios alumnos aprovecharon elementos de la Ontolog&#237;a, aunque sin destacar la influencia[10]. Puede resultar paradojal que los dogm&#225;ticos se hayan puesto de acuerdo con los defensores de Historia y conciencia de clase, pero la paradoja es solo aparente; ambas corrientes del marxismo se encontraban, despu&#233;s de todo, demsiado habituadas a la econom&#237;a y violencia del pensamiento. A esto se a&#241;ade la crisis del marxismo y el colapso del socialismo real, que, en lugar de librar a los intelectuales de las r&#233;moras de enfrentamiento con un r&#233;gimen antidemocr&#225;tico, los ha liberado de las r&#233;moras de afinidad con el pensamiento democr&#225;tico y la libertad intelectual. Hasta el d&#237;a de hoy, no existe una edici&#243;n completa de la obra en ingl&#233;s y en franc&#233;s, y reci&#233;n ahora el lector de lengua espa&#241;ola, gracias a este anticipo, puede tener una idea primera y parcial de la obra.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">A las cr&#237;ticas de los disc&#237;pulos pertenecientes a la as&#237; llamada "Escuela de Budapest", Luk&#225;cs respondi&#243; con otro volumen m&#225;s breve, los Prolegomena zur Ontologie des gesellschaftlichen Seins [Proleg&#243;menos a una ontolog&#237;a del ser social]; pero la revisi&#243;n del texto fue interrumpida por su muerte, que tuvo lugar el 4 de junio de 1971. De la proyectada &#201;tica solo han quedado los apuntes de preparaci&#243;n para la obra, que fueron publicados en 1994 con el t&#237;tulo de Versuche zu einer Ethik; de estos apuntes editamos aqu&#237; algunos pasajes tem&#225;ticamente emparentados con el concepto de trabajo. Tambi&#233;n ofrecemos la conferencia "Los fundamentos ontol&#243;gicos de la acci&#243;n y del pensamiento humanos" -que ofrece un sint&#233;tico panorama de la obra &#237;ntegra-, y la rese&#241;a del libro de B&#233;la Fogarasi, en la que por primera vez Luk&#225;cs aborda temas que luego se desarrollar&#225;n en el gran tratado de vejez. De tal manera, el lector dispondr&#225; de un panorama m&#225;s amplio sobre el desarrollo de las ideas ontol&#243;gicas de Luk&#225;cs.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">2<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">Si el proyecto de una ontolog&#237;a se delinea en Luk&#225;cs durante la d&#233;cada de 1960, el inter&#233;s hacia una concepci&#243;n marxista fundamental -es decir: sustentada en una lectura m&#225;s profunda de los fen&#243;menos sociales, m&#225;s directamente orientada a la b&#250;squeda de categor&#237;as y principios fundantes- hab&#237;a aparecido en Luk&#225;cs ya en la d&#233;cada de 1930, cuando tuvo en Mosc&#250; la oportunidad de leer los Manuscritos econ&#243;mico-filos&#243;ficos de 1844 de Marx, que fueron publicados por primera vez en 1932. Podemos hablar, respecto de esta experiencia luk&#225;csiana, de una aut&#233;ntica "iluminaci&#243;n en el camino hacia Damasco", como la que hab&#237;a convertido a Saulo en Pablo: hasta ese momento, Luk&#225;cs no hab&#237;a comprendido la profundidad te&#243;rica de la filosof&#237;a marxiana; y ahora se encontraba frente a frente con una verdadera ontolog&#237;a impl&#237;cita, con una metaf&#237;sica de la realidad hist&#243;rica unida a una cr&#237;tica de la econom&#237;a pol&#237;tica; esta &#250;ltima se hallaba fundada en la definici&#243;n de algunos principios ontol&#243;gicos fundamentales que Marx hab&#237;a empleado metodol&#243;gicamente como puntos de referencia para una cr&#237;tica de lo existente. La concepci&#243;n luk&#225;csiana del marxismo fue profundamente transformada. De hecho, sobre la base de este encuentro con los textos del joven Marx se explican algunos de los principios estructurantes de la est&#233;tica de Luk&#225;cs; as&#237;, por ejemplo, las consideraciones -minuciosamente desarrolladas en La peculiaridad de lo est&#233;tico- acerca de la capacidad del arte para alzarse por encima de lo contingente y transitorio. Es cierto que estas consideraciones reanudan lazos con el pensamiento desarrollado en la est&#233;tica de juventud (ante todo, en Zur Theorie der Literaturgeschichte [Para una teor&#237;a de la historia de la literatura] (1910) y en la secci&#243;n "Die Subjekt-Objekt Beziehung in der &#196;sthetik" [La relaci&#243;n sujeto-objeto en est&#233;tica] de la Heidelberger &#196;sthetik [Est&#233;tica de Heidelberg] (1916-1918; publ. en 1974); pero existe, en la obra de vejez, una importante diferencia, en la medida en que, gracias a la apropiaci&#243;n de la filosof&#237;a del joven Marx, Lukacs consigue superar las vaguedades y oscilaciones de su pensamiento juvenil. El concepto clave es, en este punto, el de esencia gen&#233;rica [Gattungswesen]; concepto que encontramos recurrentemente en textos como Zur Judenfrage [A prop&#243;sito de la cuesti&#243;n jud&#237;a] (1843) o en los Manuscritos. Marx hab&#237;a se&#241;alado que, entre los principales perjuicios ocasionados por el trabajo alienado, se encuentran los de arrebatarle al hombre su vida gen&#233;rica y reducir su vida a un mero juego de ego&#237;smos; pero tambi&#233;n en el plano gnoseol&#243;gico puede decirse, al decir de Kolakowski, que, para Marx, <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">[...] la funci&#243;n cognoscitiva de la praxis no se circunscribe al hecho de que la praxis exitosa confirma la correspondencia entre nuestro saber y el estado de cosas f&#225;ctico, sino que tambi&#233;n estriba en que dicha praxis determina -como meta- el &#225;mbito de los intereses humanos; tambi&#233;n se trata de que... es verdadero aquello en lo que el hombre se confirma a s&#237; mismo como "ser gen&#233;rico"[11]. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">Marx, por otra parte, se opon&#237;a a toda tentativa de fijar a la "sociedad" como una abstracci&#243;n contrapuesta al individuo: el individuo mismo es la esencia social; en el ser humano concreto y actuante, existe una interrelaci&#243;n dial&#233;ctica viva entre el ser gen&#233;rico [Gattungssein] y la conciencia gen&#233;rica [Gattungsbewu&#223;tsein], de tal modo que el hombre "confirma como conciencia gen&#233;rica su vida social real, y repite solo su ser real en el pensamiento, as&#237; como, a la inversa, el ser gen&#233;rico se confirma en la conciencia gen&#233;rica y, en su universalidad, como ser pensante es para s&#237;"[12]. Agnes Heller ha se&#241;alado hasta cu&#225;l punto el concepto de Gattungswesen le hab&#237;a permitido a Luk&#225;cs someter a cr&#237;tica la mitologizaci&#243;n de la conciencia de clase proletaria desarrollada en Historia y conciencia de clase:<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">A menudo Luk&#225;cs nos se&#241;al&#243; a nosotros, sus disc&#237;pulos, cu&#225;n crucial hab&#237;a sido para &#233;l la lectura de los Manuscritos de Par&#237;s: el descubrimiento del concepto de g&#233;nero humano y el papel central que desempe&#241;a en Marx la "esencia gen&#233;rica" [Gattungswesen] le causaron un gran impacto intelectual. La "clase" no pod&#237;a ocupar el lugar del "g&#233;nero" -de ese modo hab&#237;a llegado a concebir la posici&#243;n de Marx- y precisamente esa substituci&#243;n era la marca espec&#237;fica de Historia y conciencia de clase[13].<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">En carta a Benseler del 26 de febrero de 1962, el propio Luk&#225;cs se&#241;ala, a prop&#243;sito de los intensos debates generados en torno a Historia y conciencia de clase durante la d&#233;cada de 1920, que la lectura de los Manuscritos de Marx lo detuvo cuando se propon&#237;a realizar una exhaustiva defensa de las posiciones sostenidas en su volumen de ensayos: "Entend&#237; de inmediato que, como Hegel, hab&#237;a confundido cosificaci&#243;n y objetividad, por lo cual este complejo de problemas no qued&#243; resuelto, sino aun m&#225;s enmara&#241;ado en mi libro"[14]. No debe parecer casual que Luk&#225;cs interpretara a la luz de los conceptos de genericidad genericidad [Gattungsm&#228;&#223;igkeit] y esencia gen&#233;rica la diferencia que media entre el ideal marxiano de praxis transformadora y la mera reivindicaci&#243;n de ciertos objetivos inmediatos propiciada por la socialdemocracia; Tertulian ha se&#241;alado que, cuando Luk&#225;cs objeta <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">[...] ver, en la inmanencia de las reivindicaciones pr&#225;cticas y de corto alcance de del proletariado, objetivos que apuntan a la condici&#243;n humana en su universalidad; o, cuando rehusa disociar el programa de peque&#241;as reformas del objetivo final, que es el salto del imperio de la necesidad al de la libertad, busca [...] hacer visible la conciencia gen&#233;rica de la humanidad en tanto realidad constitutiva del movimiento proletario[15]. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">La insistencia sobre el concepto de esencia gen&#233;rica permite, pues, evitar tanto el conformismo socialdem&#243;crata cuanto la falaz mitologizaci&#243;n del proletariado propiciada por el marxismo sovi&#233;tico. Respecto de esto &#250;ltimo, cabe recordar que Marx conceb&#237;a la revoluci&#243;n, no como el mero proceso de liberaci&#243;n de la clase obrera sojuzgada por el capitalismo, sino como un modo de concluir la prehistoria de la humanidad, y abrir el camino para que -una vez abolidas las clases- los seres humanos realicen plenamente su genericidad. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">La situaci&#243;n pol&#237;tica no le permiti&#243; al fil&#243;sofo h&#250;ngaro expresar p&#250;blicamente, en lo inmediato, su renovada visi&#243;n del marxismo. Comenzaba el per&#237;odo m&#225;s feroz del stalinismo, y Luk&#225;cs debi&#243; refugiarse en <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la Uni&#243;n Sovi&#233;tica" w:st="on">la Uni&#243;n Sovi&#233;tica</st1:personname>, en vista de que pesaba sobre &#233;l la condena de extradici&#243;n en Hungr&#237;a -donde lo esperaba una condena de muerte, a ra&#237;z de su participaci&#243;n en la Rep&#250;blica de los Consejos de 1919-. Austria y Alemania le hab&#237;an ofrecido, en primera instancia, asilo pol&#237;tico, y ahora solo parec&#237;a representar una alternativa, a sus ojos, <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la Uni&#243;n Sovi&#233;tica. La" w:st="on">la Uni&#243;n Sovi&#233;tica. La</st1:personname> toma del poder por parte de Hitler llev&#243; a Luk&#225;cs a buscar refugio en Mosc&#250;, donde inici&#243; una amistad intelectual con M&#237;jail Lifschitz, y se entreg&#243; a estudios de teor&#237;a y cr&#237;tica literaria y a la composici&#243;n de los estudios preliminares para la vasta investigaci&#243;n sobre el irracionalismo que m&#225;s tarde habr&#237;a de aparecer expuesta en El asalto a <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la raz&#243;n. A" w:st="on">la raz&#243;n. A</st1:personname> fines de la d&#233;cada de 1930 estaba ya escrito el estudio sobre El joven Hegel, pero este libro -uno de los puntos m&#225;s altos de la producci&#243;n filos&#243;fica luk&#225;csiana- no se adecuaba a con la versi&#243;n stalinista acerca del autor de la Fenomenolog&#237;a del Esp&#237;ritu, y solo pudo aparecer en 1948, y en Suiza[16]. En 1941, Luk&#225;cs fue arrestado durante un mes por la polic&#237;a stalinista, que confisc&#243; un libro sobre Goethe y la dial&#233;ctica, que jam&#225;s fue recuperado. En 1945, Luk&#225;cs regres&#243; a Hungr&#237;a, y pudo iniciar un trabajo regular de investigaci&#243;n filos&#243;fica; al per&#237;odo que en ese momento se abre pertenecen, seg&#250;n hemos dicho, los textos comprendidos en este volumen.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">El cambio de perspectiva adoptado en la d&#233;cada de 1930 marca, pues, los siguientes cuarenta a&#241;os de la producci&#243;n intelectual del fil&#243;sofo, y representa un cambio aun m&#225;s profundo que el pasaje al marxismo realizado a fines de 1918. Refutamos, pues, la idea de que, en la evoluci&#243;n intelectual de Luk&#225;cs, se hayan presentado soluciones bruscas de continuidad, y este viraje asumido en 1930 es, sin duda, el m&#225;s significativo, ante todo porque condujo a Luk&#225;cs a un intento de refundaci&#243;n del marxismo: intento que ha quedado en estado fragmentario, en parte, gracias a las distracciones inducidas por los miembros de <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la &quot;Escuela" w:st="on">la "Escuela</st1:personname> de Budapest". De no ser por la acci&#243;n de estos, quiz&#225;s Luk&#225;cs hubiese podido dejar una &#233;tica m&#225;s definida de la que se reconstruye a partir de los apuntes que nos han llegado.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">3<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">En el marco de la filosof&#237;a posterior al "viraje ontol&#243;gico", Luk&#225;cs define al trabajo "como fen&#243;meno originario [Urph&#228;nomen] o como modelo del ser social"[17]; y cabe destacar que el t&#233;rmino Urph&#228;nomen procede de la teor&#237;a cient&#237;fica goetheana. Goethe tambi&#233;n habl&#243; de un fen&#243;meno puro [reines Ph&#228;nomen] o de un fen&#243;meno principal [Haupterscheinung]; el t&#233;rmino alude, en la obra del escritor alem&#225;n a la esencia perceptible en los propios fen&#243;menos. La planta y el animal originarios, la metamorfosis, el magnetismo, la polaridad y la progresi&#243;n, pero tambi&#233;n el amor y la productividad creadora, la voluntad &#233;tica, etc., son presentados como Urph&#228;nomene f&#237;sicos o &#233;ticos. Pero el fen&#243;meno originario no es un concepto meramente ideal; no est&#225; detr&#225;s de los fen&#243;menos, sino que se encuentra inmediatamente en las cosas singulares [rebus singularibus]; no se revela a trav&#233;s de la especulaci&#243;n abstracta, sino mediante la observaci&#243;n entregada al objeto. Esta consideraci&#243;n atenta del objeto, orientado a descubrir el fen&#243;meno originario, est&#225; acompa&#241;ada, seg&#250;n Goethe, de sorpresa, en concordancia con el qaum&#163;zein plat&#243;nico y aristot&#233;lico. Ser&#237;a l&#237;cito sostener que el inter&#233;s goetheano hacia el mundo objetivo, a fin de reconocer en &#233;l las posibilidades susceptibles de desarrollo por parte del sujeto, representa una de las bases, no solo para la teor&#237;a del realismo desarrollada en La peculiaridad de lo est&#233;tico, sino tambi&#233;n para la concepci&#243;n del trabajo desarrollada en la Ontolog&#237;a; pero habr&#237;a que agregar que esta influencia se hab&#237;a dado ya en Hegel, quien tambi&#233;n hab&#237;a incorporado a su propio pensamiento filos&#243;fico las propuestas goetheanas[18].<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">Pero, en la Ontolog&#237;a, Luk&#225;cs tambi&#233;n designa indirectamente al trabajo con el t&#233;rmino de "forma originaria"[19] [Urform]. En la Est&#233;tica, se lo hab&#237;a definido ya como "forma b&#225;sica" [Grundform][20] y, en los Proleg&#243;menos a una ontolog&#237;a del ser social, ser&#225; presentado como "fundamento" [Fundament] y "caso modelo" [Modelfall][21]. Aqu&#237; nos encontrar&#237;amos, al parecer, ante una confusi&#243;n terminol&#243;gica; pero esta confusi&#243;n es solo aparente por cuanto, m&#225;s all&#225; de la diversidad de los t&#233;rminos empleados, emerge aqu&#237; con nitidez la intenci&#243;n de interprear el trabajo como principio originario del desarrollo humano. Luk&#225;cs entiende que, mediante el trabajo, un ser org&#225;nico ha puesto en movimiento un proceso que lo llevar&#225; a convertirse en hombre. El ser org&#225;nico, por su parte, hab&#237;a emergido del ser inorg&#225;nico, pero la complejidad del ser org&#225;nico presenta un nivel mayor respecto de la forma de ser precedente -es decir, el ser inorg&#225;nico-. La relaci&#243;n se presenta entre ser social y ser org&#225;nico: el primero es un "complejo de complejos" que presenta un nivel de intrincaci&#243;n mayor que la que revela el ser org&#225;nico. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">En vista de que el <st1:personname _moz-userdefined="" productid="trabajo es" w:st="on">trabajo es</st1:personname> el "caso modelo" a partir del cual se constituyen algunos complejos, como el lenguaje o el valor, podemos definir, pues, al trabajo como "factor dominante" [&#220;bergreifendes Moment]. Del trabajo surgen el lenguaje como necesidad de comunicaci&#243;n entre los seres humanos que participan, a su vez, del proceso productivo, o -en los or&#237;genes- de la partida de caza. Del trabajo nace, asimismo, el valor, desde el momento en que se le presentan al hombre alternativas entre objetos que pueden resultar &#250;tiles, en cuanto se los transforma en instrumentos de trabajo. El car&#225;cter alternativo de la propia actividad obliga al hombre a elegir, pero la selecci&#243;n puede operarse solo cuando el ser humano est&#225; en condiciones de tener en claro qu&#233; es lo que le resulta &#250;til. La alternativa enfrenta al hombre con la libertad de la propia elecci&#243;n y con la libertad de sus actos; aunque es cierto que de una elecci&#243;n libre puede derivarse una tragedia -por ejemplo, la adopci&#243;n de un alimento que pone en riesgo la salud humana-. En un primer momento, el hombre interact&#250;a con el ambiente circundante sobre la base de la adecuaci&#243;n de este ambiente para la reproducci&#243;n de la propia vida. El sujeto reconoce la necesidad dentro de la cual est&#225; actuando, y el car&#225;cter libre de sus eleccones crece paralelamente a su capacidad de reconocer la utilidad de sus gestos y de los objetos que lo circundan.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">De estas breves consideraciones podemos inferir que los valores &#233;ticos tienen un origen &#237;ntimamente vinculado con el surgimiento del hombre mismo. En una primera instancia, dichos valores pueden encontrarse limitados por el ego&#237;smo individual, pero luego tienden a transformarse en patrimonio com&#250;n del g&#233;nero, ya que contribuyen a la reproducci&#243;n de la vida humana. As&#237;, el respeto por los valores &#233;ticos, junto con la capacidad de comunicaci&#243;n (es decir, la posesi&#243;n de un lenguaje com&#250;n con los dem&#225;s hombres), son el fundamento de la continua reproducci&#243;n de la pertenencia a la genericidad humana por parte de un ser humano individual. El hombre que reproduce la propia vida reproduce el g&#233;nero humano, y el <st1:personname _moz-userdefined="" productid="trabajo es" w:st="on">trabajo es</st1:personname> el instrumento principal de esta actividad. El trabajo colectivo, o la especializaci&#243;n del trabajo, aumentan aun m&#225;s la posibilidad de reproducir la propia vida, y sit&#250;an la reproducci&#243;n del g&#233;nero humano a niveles cada vez m&#225;s altos. De tal modo, el ser humano individual siente pertenecer a un g&#233;nero cada vez m&#225;s amplio, a un complejo cada vez m&#225;s complejo; se reconoce como miembro del g&#233;nero humano en la medida en que la propia experiencia se convierte en patrimonio com&#250;n, y la experiencia de los otros, en patrimonio propio. Nace, de esta manera, el individuo que es un in-dividuum, es decir, un ser cuya naturaleza se halla compuesta de elementos indisociables, que representan su propia singularidad y su pertenencia al g&#233;nero humano. En la pr&#225;ctica, todo ser humano es una comunidad, ya que se encuentra en una relaci&#243;n de vinculaci&#243;n rec&#237;proca (Gemeinschaft, que en alem&#225;n tambi&#233;n significa comunidad) consigo mismo, con los otros y con el g&#233;nero. Esta es la concepci&#243;n m&#225;s innovadora que la Ontolog&#237;a de Luk&#225;cs aqu&#237; presenta, y vemos aqu&#237; nacer al individuo en sentido estricto en el trabajo, como ser que pertenece a un g&#233;nero; se trata de una nueva concepci&#243;n de la subjetividad, que se encuentra originada a partir del trabajo y en el trabajo. Todos los valores &#233;ticos que distinguen la singularidad, la comunidad y la genericidad, pueden manifestarse en el momento en que el trabajo se convierte en principio originario del ser humano.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">El <st1:personname _moz-userdefined="" productid="trabajo es" w:st="on">trabajo es</st1:personname>, pues, forma originaria de <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la praxis. Toda" w:st="on">la praxis.  Toda</st1:personname> actividad humana imita o reproduce, bajo formas variadas, el acto laboral originario. La estructura que provee el modelo es la de la teleolog&#237;a, que Luk&#225;cs toma de Hegel y de Nikolai Hartmann. En el cap&#237;tulo sobre Hegel contenido en la primera parte de la Ontolog&#237;a, Luk&#225;cs sostiene que en Hegel se encuentran una falsa y una verdadera ontolog&#237;a: la verdadera consiste en el reconocimiento de categor&#237;as y estructuras de la vida cotidiana de los hombres, y la interpretaci&#243;n de ellas en una clave hist&#243;rica; en tanto la falsa ontolog&#237;a consiste en la transformaci&#243;n idealista y jerarquizante de estas categor&#237;as y estructuras. El caso m&#225;s emblem&#225;tico de tal inversi&#243;n idealista se encuentra en la propia categor&#237;a de "teleolog&#237;a" contenida en la Ciencia de la l&#243;gica hegeliana. Luk&#225;s tiene tambi&#233;n presente la profundizaci&#243;n que Marx realiza en el conocido pasaje de El capital en que se compara la abeja con el maestro de obras[22], atribuyendo al segundo la capacidad de poner teleol&#243;gicamente el fin del propio trabajo.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">La teleolog&#237;a, para Hegel, se divide en tres momentos: la posici&#243;n del fin subjetivo, la investigaci&#243;n de los medios para realizar tal fin, y el fin realizado, con la consiguiente preservaci&#243;n del medio empleado. La teleolog&#237;a presupone un concepto: "La relaci&#243;n de finalidad, por lo tanto, es m&#225;s que un juicio, es el silogismo del concepto libre independiente, que, por medio de la objetividad, concluye con s&#237; mismo"[23]. El concepto se presenta como realizaci&#243;n del fin, en cuanto unidad del ser objetivo con el fin ideal. El &#250;nico modo de vincular un fin con la objetividad es el medio para realizar tal fin; el medio del trabajo, por su parte, cumple la misma funci&#243;n que el medio de un silogismo formal, es decir: es a la vez objeto inmediato y relaci&#243;n extr&#237;nseca hacia el extremo del fin; este &#250;ltimo concede una determinaci&#243;n exterior al medio, que deka de ser un medio mec&#225;nico para convertirse en instrumento[24]. El aspecto teleol&#243;gico del <st1:personname _moz-userdefined="" productid="trabajo es" w:st="on">trabajo es</st1:personname>, pues, el momento en que la subjetividad se objetiviza, o donde lo racional se vuelve real.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">Luk&#225;cs reconoce la profundidad del an&#225;lisis hegeliano, y retoma de este el concepto de "astucia de la raz&#243;n" [List der Vernunft], de acuerdo con su acepci&#243;n originaria, expresada en la Ciencia de la L&#243;gica[25]. Para Hegel, en efecto, la astucia de la raz&#243;n despliega dial&#233;cticamente el surgimiento de lo nuevo a partir de la relaci&#243;n entre dos entes naturales: medio y objeto a transformar a trav&#233;s del trabajo. Al retomar el marco categorial de la dial&#233;ctica hegeliana, Luk&#225;cs pone de relieve el inter&#233;s en el instrumento de trabajo[26], considerado como medio de dominio sobre la naturaleza, a trav&#233;s del cual el proceso teleol&#243;gico puede ser considerado como la traducci&#243;n del concepto a <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la realidad. Hegel" w:st="on">la realidad. Hegel</st1:personname> realiz&#243; una interpretaci&#243;n tal destacando no solo el car&#225;cter de medio que posee el instrumento, sino tambi&#233;n el hecho de que &#233;l representa la persistencia del trabajo a trav&#233;s del tiempo, en buena medida gracias a la conservaci&#243;n del instrumento de trabajo una vez terminada la actividad laboral. Hegel reconoce en el instrumento una validez superior a la del fin, ya que el instrumento puede servir para diversas singularidades. La recuperaci&#243;n de esta teleolog&#237;a hegeliana le permite a Luk&#225;cs expresar los nudos conceptuales en torno a los cuales se ha formado la concepci&#243;n marxiana del desarrollo de la historia, como consecuencia de la relaci&#243;n del trabajo con la propiedad objetiva de los medios de producci&#243;n.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">Marx se&#241;al&#243;, con un impulso revolucionario y una centralidad pr&#225;ctico-te&#243;rica in&#233;ditos en aquel momento, lo que se encontraba contenido in nuce en la filosof&#237;a de Hegel. La tentativa luk&#225;csiana de trazar una continuidad entre los dos fil&#243;sofos alemanes emerge, respecto de la dial&#233;ctica del trabajo, con mayor nitidez aun que en otras cuestiones. Ya en El joven Hegel, Luk&#225;cs hab&#237;a mostrado la importancia que reviste el instrumento aun en las obras tempranas de Hegel: <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">El an&#225;lisis concreto de la dial&#233;ctica del trabajo humano supera en Hegel la contraposici&#243;n antin&#243;mica de causalidad y teleolog&#237;a, es decir, muestra cu&#225;l es el lugar concreto que ocupa la consciente y humana posici&#243;n de fines en el seno de la total conexi&#243;n causal, sin romper esta conexi&#243;n, sin rebasarla, sin apelar a ning&#250;n pincipio trascendente ni perder tampoco [...] las determinaciones espec&#237;ficas de la posici&#243;n de fines en el trabajo[27]. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">El hecho de que Luk&#225;cs haya atendido tambi&#233;n a la producci&#243;n hegeliana juvenil, en particular a la Fenomenolog&#237;a del Esp&#237;ritu, puede obedecer a dos razones: la primera es hist&#243;rica: en 1938, cuando termina de escribir El joven Hegel, el viejo Hegel era considerado, por la cr&#237;tica stalinista, un apologista de la reacci&#243;n prusiana y, por ende, era imposible reivindicarlo. La segunda es m&#225;s compleja: un an&#225;lisis atento del texto hegeliano muestra que la versi&#243;n que Hegel ha dado de la teleolog&#237;a es ontol&#243;gica en la Ciencia de la L&#243;gica, mientras que es fenomenol&#243;gica en la Fenomenolog&#237;a del Esp&#237;ritu; y Luk&#225;cs ha abordado el aspecto fenomenol&#243;gico del concepto de trabajo en Historia y conciencia de clase, mientras que en la Ontolog&#237;a analiza el principio originario del trabajo, lo que requer&#237;a una lectura atenta del andamiaje l&#243;gico-cient&#237;fico de la Ciencia de la L&#243;gica, m&#225;s que el hist&#243;rico-fenomenol&#243;gico de la Fenomenolog&#237;a del Esp&#237;ritu. As&#237; es que, en Historia y conciencia de clase, el trabajo se vinculaba con la forma fenom&#233;nica de la mercanc&#237;a, con el trabajo asalariado y alienado, el cual constituye, a su vez, una forma cosificada y enajenada de <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la praxis. En" w:st="on">la praxis. En</st1:personname> la Ontolog&#237;a, el <st1:personname _moz-userdefined="" productid="trabajo es" w:st="on">trabajo es</st1:personname>, en cambio, el principio fundamental del individuo y de su subjetividad, es decir, del hombre que hace historia y reproduce en su conciencia y en la praxis de su vida cotidiana la propia humanidad. La justificaci&#243;n que aqu&#237; realizamos permite colocar las dos grandes obras marxistas de Luk&#225;cs en una relaci&#243;n de continuidad, y no de oposici&#243;n, en contra de lo propuesto por los miembros de <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la &quot;Escuela" w:st="on">la "Escuela</st1:personname> de Budapest".<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">4<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">El fin puesto en el <st1:personname _moz-userdefined="" productid="trabajo es" w:st="on">trabajo es</st1:personname> para Marx, como para Luk&#225;cs, el momento en que lo ideal se convierte en elemento fundamental de la realidad social y material, por cuanto determina la serie causal de las determinaciones del ser. Es este el momento en que Marx retoma el factor ideal y lo sit&#250;a en el seno de su propia perspectiva materialista. El papel de la teleolog&#237;a se ve acrecentado por el hecho de esta, a trav&#233;s del trabajo y su funci&#243;n de principio, representa el elemento fundante de la sociabilidad; por consiguiente, la g&#233;nesis de la sociedad se encuentra tambi&#233;n en el pensamiento del hombre. Coloc&#225;ndose en esta l&#237;nea de continuidad que va de Hegel a Marx, Luk&#225;cs recorre todas las etapas del pensamiento marxiano acerca de la dial&#233;ctica del trabajo y descubre en la dynamis [potencia] aristot&#233;lica, tal como lo hab&#237;a hecho el propio Marx, el instrumento para la emergencia de una nueva objetividad. Arist&#243;teles reviste un papel importante en la construcci&#243;n te&#243;rica de la Ontolog&#237;a, y cabe decir que la lectura que Luk&#225;cs ofrece del fil&#243;sofo griego resulta plenamente "moderna".<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">Tambi&#233;n de Arist&#243;teles toma Luk&#225;cs la teor&#237;a de la m&#237;mesis y del reflejo. El momento ideal se presenta tambi&#233;n en la teor&#237;a del reflejo, que ha suscitado las cr&#237;ticas m&#225;s fuertes en los ambientes filos&#243;ficos. Ya en la Est&#233;tica, Luk&#225;cs hab&#237;a tratado la cuesti&#243;n, sosteniendo que el reflejo es la re-producci&#243;n en la mente humana de los objetos externos; reproducci&#243;n que es desarrollada seg&#250;n la espec&#237;fica capacidad de la mente humana y, por ende, no seg&#250;n la naturaleza de los objetos. Con particular insistencia ha destacado Luk&#225;cs que, en arte y literatura, el reflejo significa, ante todo, que los hechos representados son m&#237;mesis, es decir: una imitaci&#243;n en la que quedan suspendidas la funci&#243;n pr&#225;ctica y la necesidad de reproducir un original externo; en la Est&#233;tica se se&#241;ala que el comportamiento est&#233;tico surge cuando el inter&#233;s est&#225; puesto en la imagen reflejada en cuanto tal, y no en la fidelidad de dicha imagen a un original externo; para aducir un ejemplo considerado por el propio Luk&#225;cs: la danza solo lleg&#243; a convertirse en un arte aut&#233;ntico -es decir: en un arte aut&#243;nomo- cuando los hombres, distanci&#225;ndose de las necesidades inmediatas de la vida cotidiana, dejaron de practicarla con fines m&#225;gico-religiosos y comenzaron a experimentar un inter&#233;s inmediato en el reflejo mismo, es decir: en el propio acto de bailar. Aqu&#237;, la conexi&#243;n inmediato-concreta entre el elemento reflejado y la realidad externa queda suspendida, y el producto art&#237;stico se constituye como una objetividad propia. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">En la praxis laboral y en la ciencia -que est&#225;n estrechamente vinculadas entre s&#237;-, lo que el hombre hace es comprender los objetos de acuerdo con sus propios fines y valores; es decir, sustancialmente de acuerdo con el valor de utilidad que un objeto puede tener al menos para la actividad laboral. Por lo tanto, el propio Luk&#225;cs establece la relaci&#243;n casi indisociable entre reflejo y posici&#243;n teleol&#243;gica, aunque sin dejar de se&#241;alar que se trata de dos elementos heterog&#233;neos. El reflejo, en el acto de reproducir en la conciencia el "ser en s&#237;" de los objetos naturales, realiza una superaci&#243;n de la distancia entre sujeto y objeto; superaci&#243;n que, en este estadio del proceso de trabajo, solo est&#225; presente en la conciencia, en el mundo ideal. La superaci&#243;n indica la exactitud del reflejo de un objeto en la mente humana: exactitud necesaria para pasar a la posici&#243;n del fin y a la producci&#243;n de los objetos, de modo que estos sean propiedades espirituales del ser social. El reflejo se funda sobre la categor&#237;a de posibilidad[28], en cuanto es posible crear una realidad y hacer que esta interact&#250;e con la realidad natural, transform&#225;ndola en una nueva objetividad. Se genera, pues, un tercer momento respecto del sujeto y el objeto, el cual nace de la mediaci&#243;n, seg&#250;n se indica en la conferencia sobre "Los fundamentos ontol&#243;gicos del pensamiento y de la acci&#243;n humanos". Luk&#225;cs concibe el reflejo dentro de la conciencia como el primer paso para diferenciar al hombre del animal; en efecto, con el reflejo, la conciencia cumple un papel primario en la fijaci&#243;n del fin a realizar, mientras que en los animales la conciencia es mero epifen&#243;meno. Tiene lugar, pues, un proceso dial&#233;ctico que, puesto en movimiento por el reflejo del objeto natural en la conciencia, crea una cadena causal que se concreta en una nueva objetivaci&#243;n, determina la adquisici&#243;n de otra propiedad del ser social, y representa el nuevo elemento que se ha formado en la conciencia como derivaci&#243;n del acto de reflejo. Aqu&#237; podemos captar el car&#225;cter dial&#233;ctico de la concepci&#243;n luk&#225;csiana de la conciencia.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">5<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">La Ontolog&#237;a del ser social es una obra que no solo renueva la tradici&#243;n de la gran filosof&#237;a cl&#225;sica, sino que tambi&#233;n permite extender los intereses filos&#243;ficos a ramas de la ciencia que se hab&#237;an mantenido sustancialmente marginales en la reflexi&#243;n filos&#243;fica contempor&#225;nea. Pensemos en la paleoantropolog&#237;a: aqu&#237; no es posible profundizar adecuadamente las reflexiones de Luk&#225;cs sobre el proceso de hominizaci&#243;n, baste con afirmar que la especulaci&#243;n luk&#225;csiana sobre el pasaje del ser org&#225;nico al social nace de la investigaci&#243;n paleoantropol&#243;gica. Hay que tener en cuenta que la Ontolog&#237;a es una obra de la d&#233;cada de 1960, cuando a&#250;n no se hab&#237;an elaborado las teor&#237;as que hoy consideramos m&#225;s avanzadas sobre la hominizaci&#243;n y, por ende, Luk&#225;cs consideraba al trabajo -en sustancia, la praxis- como &#250;nico principio -o, en todo caso, dominante- en el pasaje del animal al hombre. Hoy la situaci&#243;n de las investigaci&#243;n se ha alterado en forma relativa, y el trabajo (o la capacidad de manipular el ambiente, como dir&#237;an los paleoantrop&#243;logos) no es considerado ya como &#250;nico factor decisivo, ya que se han a&#241;adido la posici&#243;n erecta -es decir, la estructura del esqueleto humano-, la fertilidad peri&#243;dica de las mujeres, el tama&#241;o de la caja craneana, el tama&#241;o reducido de los molares -con la consecuente mayor dimensi&#243;n del cerebro humano-, el uso de las manos y la visi&#243;n anterior, y, last but not least, el patrimonio gen&#233;tico del ser humano. Seg&#250;n nuestro parecer, ninguno de estos factores es el dominante, sino que todo el complejo de factores -y otros que no tomamos en consideraci&#243;n por razones de espacio- han determinado el lento proceso de la hominizaci&#243;n humana. El <st1:personname _moz-userdefined="" productid="trabajo es" w:st="on">trabajo es</st1:personname>, sin embargo, un factor fundamental de s&#237;ntesis entre todos estos elementos restantes, ya que sigue siendo un patrimonio exclusivo de <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la humanidad. Ning&#250;n" w:st="on">la  humanidad. Ning&#250;n</st1:personname> otro animl, en sentido estricto, trabaja; aunque pueda emplear instrumentos, aunque consiga mejorarlos seg&#250;n un fin puesto, no los conserva para ulteriores actos de trabajo. Solo el hombre conserva los instrumentos de trabajo y los perfecciona. Ning&#250;n otro fil&#243;sofo, antes que Luk&#225;cs, hab&#237;a colocado tan fuertemente el &#233;nfasis sobre el trabajo como principio de hominizaci&#243;n; y m&#225;s que cualquier otro pensador -incluyendo al te&#243;logo y fil&#243;sofo Teilhard de Chardin-, Luk&#225;cs se apoy&#243; en las investigaciones de la paleoantropolog&#237;a a fin de elaborar conceptos fundamentales de su reflexi&#243;n te&#243;rica. Tambi&#233;n en este sentido puede decirse que, si Luk&#225;cs es un enano, ha sabido apoyarse sobre espaldas de gigantes.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">Antonino Infranca<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">Miguel Vedda<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">________________________________________<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">Agradecimiento: Querr&#237;amos testimoniar nuestro agradecimiento al Prof. Dr. Frank Benseler -responsable de la edici&#243;n alemana de las Werke de Luk&#225;cs, miembro del comit&#233; directivo de la Internationale-Georg-Luk&#225;cs-Gesellschaft y coeditor del Luk&#225;cs-Jahrbuch-, la gentil autorizaci&#243;n para traducir y editar estos textos luk&#225;csianos. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">[1] Hay que tener presente la dedicatoria de la Est&#233;tica a Gertrud Bortstieber, la mujer de Luk&#225;cs, en la que se hace referencia a la intenci&#243;n de escribir una Est&#233;tica m&#225;s amplia, que habr&#237;a de comprender otros dos vol&#250;menes, y una &#201;tica.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">[2] Cit. en "Nachwort". En: Prolegomena / Zur Ontologie des gesellschaftlichen Seins. In Verbindung mit dem Luk&#225;cs-Archiv Budapest herausgegeben von Frank Benseler. 2.Halbband. Darmstadt y Neuwied: Luchterhand, 1986, pp. 731-753; aqu&#237;, p. 731.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">[3] Cit. en ib&#237;d. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">[4] Cit. en ib&#237;d., p. 736.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">[5] Tertulian, N., "Teleologia e causalit&#224; nell"ontologia di Luk&#225;cs". En: Critica marxista <st1:metricconverter _moz-userdefined="" productid="5, a" w:st="on">5, a</st1:metricconverter>. XVIII (sept.-oct. 1980), p. 90. Tambi&#233;n Ferenc T&#246;kei reconoce el car&#225;cter a la vez cl&#225;sico y renovador de la ontolog&#237;a marxista de Luk&#225;cs; cf. "L"ontologie de l"&#234;tre sociale. Notes sur l"oeuvre posthume de Gy&#246;rgy Luk&#225;cs (1885-1971)". En: La Pens&#233;e 206 (jul.-agosto 1979), pp. 29-37.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">[6] Traducci&#243;n al castellano: El hombre y <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la democracia. Trad." w:st="on">la  democracia. Trad.</st1:personname> de Mario Prilick y Myriam Kohen. Bs. As.: Contrapunto, 1985.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">[7] Gelebtes Denken. Autobiographie im Dialog. Red.: Istv&#225;n E&#246;rsi. Frankfurt a/M: Suhrkamp, 1980, p. 59.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">[8] Hagamos una simple consideraci&#243;n, para comprender el m&#233;todo de investigaci&#243;n filos&#243;fica en boga: el primer texto ontol&#243;gico de Luk&#225;cs, publicado en 1969 en h&#250;ngaro ("Az ember gondolkod&#225;s &#233;s cselekv&#233;s ontol&#243;giai alapzatai"; publ. en Magyar Fil&#243;zofiai Szemle 13 (1969), pp. 731-742), es la conferencia "Los fundamentos ontol&#243;gicos del pensamiento y de la acci&#243;n humanos", incluida en el presente volumen; en 1971 aparecieron en alem&#225;n los primeros cap&#237;tulos de la obra: concretamente, los cap&#237;tulos sobre Hegel, Marx y el trabajo, editados como libros de bolsillo por <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la editorial Luchterhand. La" w:st="on">la editorial Luchterhand. La</st1:personname> primera edici&#243;n integral de la Ontolog&#237;a es la traducci&#243;n al h&#250;ngaro de 1976. En ese mismo a&#241;o aparece la traducci&#243;n italiana de la primera parte, y en 1981 la de <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la segunda. La" w:st="on">la segunda. La</st1:personname> edici&#243;n original, en lengua alemana, aparece en dos vol&#250;menes editados, respectivamente, en 1984 y 1986. Al margen de todo esto, G. Bedeschi, sobre la base de un libro de Conversazioni con Luk&#225;cs (Bari: De Donato, 1968), en que el espacio dedicado a la Ontolog&#237;a no supera las 40 p&#225;ginas, liquida en dos p&#225;ginas (cf. Introduzione a Luk&#225;cs. 2&#170; ed. Bari: Laterza, 1979, pp. 78-80) una obra de 1.500. Peor aun Colletti, que en Tra marxismo e no (Bari: Laterza, 1979, p. 82), la juzga "una metaf&#237;sica decimon&#243;nica tard&#237;a", y tenemos la impresi&#243;n de que a un juicio tan superficial corresponde un no menos superficial conocimiento de <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la obra. Cabe" w:st="on">la  obra. Cabe</st1:personname> tener en cuenta, asimismo, el efecto que tuvo en Alemania la rese&#241;a sobre el encuentro de Agnes Heller y Habermas en Frankfurt am Main (cf. Feh&#233;r, Heller, M&#225;rkus, Vajda, "Aufzeichnungen f&#252;r Genossen Luk&#225;cs zur Ontologie". En: Dannemann (ed.), Georg Luk&#225;cs - Jenseits der Polemiken. Frankfurt a/M: Sendler, 1986, pp. 209-253). En esa ocasi&#243;n, Heller expuso a Habermas las tesis principales de la Ontolog&#237;a, y el fil&#243;sofo alem&#225;n respondi&#243; con un juicio fuertemente negativo. En vista de la oposici&#243;n de Heller al proyecto de la obra, nacen las primeras sospechas acerca de c&#243;mo habr&#225;n sido expuestos los temas principales de <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la Ontolog&#237;a. Pero" w:st="on">la Ontolog&#237;a. Pero</st1:personname> el juicio de Habermas despierta cierta perplejidad, en la medida en que un fil&#243;sofo de su prestigio se muestra dispuesto a desechar una obra monumental a partir de una simple exposici&#243;n cr&#237;tica. Gracias a juicios de este g&#233;nero, la obra no ha recibido la merecida atenci&#243;n. A prop&#243;sito de la g&#233;nesis y recepci&#243;n de la Ontolog&#237;a, cf. Benseler, F., "Zur Ontologie von Georg Luk&#225;cs". En: Bermbach, U. y Trautmann, G. (eds.), Georg Luk&#225;cs. Kultur - Politik - Ontologie. Opladen: Westdeutscher Verlag, 1987, pp. 253-262; tambi&#233;n Jung, W., Georg Luk&#225;cs. Stuttgart: Metzler, 1989, pp. 1-18.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">[9] V&#233;anse las cr&#237;ticas en el campo del socialismo real, en particular de Bayer y Klopkine, que han tachado, respectivamente, de "anacr&#243;nica" e "idealista" a la Ontolog&#237;a (cf. W. Beyer, "Marxistische Ontologie - eine idealistiche Modensch&#246;pfung". En Deutsche Zeitschrift f&#252;r Philosophie 11, XVII (1969), pp. 1310-1331; las cr&#237;ticas de Klopkine son reportadas por F. T&#246;kei, op. cit., p. 35). En Hungr&#237;a -pa&#237;s en el que pod&#237;a esperar quiz&#225;s alguna defensa de oficio de la Ontolog&#237;a- han surgido algunas t&#237;midas defensas de la obra, particularmente en el seno del Archivo Luk&#225;cs.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">[10] Cabe recordar que la Sociolog&#237;a de la vida cotidiana de Agnes Heller toma numerosos temas y contenidos de la Ontolog&#237;a (existe traducci&#243;n castellana de J.F. Yvars y Enric P&#233;rez Nadal (Barcelona. Pen&#237;nsula, 1994).<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">[11] Kolakowski, Leszek, Die Hauptstr&#246;mungen des Marxismus. Entstehung-Entwicklung-Zerfall. 3 vv. M&#252;nchen, Z&#252;rich: Piper, 1981, I, p. 161.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">[12] Marx, K., Manuscritos econ&#243;mico-filos&#243;ficos de 1844. Precedido por Engels, F., Esbozo para una cr&#237;tica de la econom&#237;a pol&#237;tica. Introd. de Miguel Vedda. Trad. y notas de Fernanda Aren, Silvina Rotemberg y Miguel Vedda. Bs. As.: Colihue, 2004, p. 145.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">[13] "Luk&#225;cs" Later Philosophy", en: Heller, Agnes (ed.), Luk&#225;cs Revalued. Oxford: Basil Blackwell, 1983, pp. 177-190; aqu&#237;, p. 177.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">[14] "Briefwechsel zur Ontologie zwischen Georg Luk&#225;cs und Frank Benseler". En: Dannemann, R&#252;diger; Jung, Werner (eds.), Objektive M&#246;glichkeit. Beitr&#228;ge zu Georg Luk&#225;cs" "Zur Ontologie des gesellschaftlichen Seins". Frank Benseler zum 65. Geburtstag. Opladen: Westdeut&#172;scher Verlag, 1995. pp. 67104; aqu&#237;, p. 93.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">[15] Tertulian, N., Georges Luk&#225;cs. Etapes de sa pens&#233;e esth&#233;tique. Trad. del rumano de Fernand Bloch. Paris: Le Sycomore, 1980, p. 257.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">[16] Compuesto durante la primera mitad de la d&#233;cada de 1930, el libro -seg&#250;n declaraciones de Luk&#225;cs- estaba concluido ya en el oto&#241;o de 1937; en 1942 pudo defenderlo como tesis doctoral en Mosc&#250;, pero solo consigui&#243; publicarlo en 1948, en Z&#252;rich.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">[17] Cf. infra, p. *<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">[18] La relaci&#243;n entre Goethe y Hegel fue estudiada por Karl L&#246;with en el estudio "Goethes Anschauung der Urph&#228;nomene und Hegels Begreifen des Absoluten", incluido en el libro cl&#225;sico Von Hegel zu Nietzsche (existe traducci&#243;n al castellano: De Hegel a Nietzsche. La quiebra revolucionaria del pensamiento del s. XIX. Trad. de Emilio Esti&#250;. Buenos Aires, Sudamericana, 1968). <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">[19] Cf. infra, p. *<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">[20] "[...] las formas b&#225;sicas [Grundformen] de la vida humana espec&#237;fica, el trabajo y el lenguaje, tienen esencialmente en muchos aspectos el car&#225;cter de objetivaciones" (Est&#233;tica 1. La peculiaridad de lo est&#233;tico. 4 vv. Trad. de Manuel Sacrist&#225;n. Barcelona: Grijalbo, 1982, I, 39).<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">[21] "Si dirigimos ante todo nuestra atenci&#243;n al aspecto objetivo de este complejo en el ser social, se revela que el trabajo (lo consideramos aqu&#237; como fundamento y caso modelo de las posiciones teleol&#243;gicas en general) en sus repercusiones sobre la naturaleza, est&#225; obligado a reconocer sus conexiones, las fuerzas puestas en movimiento, etc.; pero solo est&#225; en condiciones de reconocerlas y aprovecharlas, sin poder modificarlas" (Prinzipienfragen einer heute m&#246;glich gewordenen Ontologie. En: Prolegomena / Zur Ontologie des gesellschaftlichen Seins. 1. Halbband. Hrsg. v. Frank Benseler. Darmstadt y Neuwied: Luchterhand, 1984, p. 165). <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">[22] Cf. infra, p. *<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">[23] Hegel, Ciencia de <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la L&#243;gica. Trad." w:st="on">la L&#243;gica. Trad.</st1:personname> de Augusta y Rodolfo Mondolfo. Pr&#243;logo de R. Mondolfo. 6&#170; ed. Bs. As.: Ediciones Solar, 1993, II, p. 457.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">[24] Ib&#237;d., 459.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">[25] "[...] el hecho de que el fin se ponga en la relaci&#243;n mediada con el objeto, e interponga entre s&#237; y aquel otro objeto, puede considerarse como la astucia de la raz&#243;n" (Ib&#237;d., p. 461).<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">[26] En los Prolegomena, Luk&#225;cs designa como "episodio genial" [geniale Episode] la concepci&#243;n hegeliana de la teleolog&#237;a del trabajo (Prinzipienfragen, p. 25).<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">[27] El joven Hegel y los problemas de la sociedad capitalista. Trad. de Manuel Sacrist&#225;n. Barcelona: Grijalbo, 1985, p. 342.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">[28] Nos limitamos a se&#241;alar cuanto Luk&#225;cs ha vinculado con la categor&#237;a de posibilidad desde Historia y conciencia de clase, cuando atribuye al proletariado una conciencia de clase posible, que a&#250;n no ha alcanzado su maduraci&#243;n y expresi&#243;n plenas. Por otro lado, la posibilidad es una categor&#237;a del entendimiento a partir de Kant, y el principio de raz&#243;n suficiente de Leibniz no es sino la anticipaci&#243;n de la posibilidad como categor&#237;a l&#243;gica. Luk&#225;cs reconoce en Kant una atenuaci&#243;n del car&#225;cter de necesidad (Prolegomena, p. 146) y, por ende, teniendo en cuenta que la posibilidad junto con la necesidad y la existencia, componen el grupo de la modalidad, es posible deducir que un reducido car&#225;cter de la necesidad deja m&#225;s espacio para la categor&#237;a de posibilidad en la definici&#243;n de una modalidad objetal.</span></p>   
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;; font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-weight: bold;">Disponible en:</p>   
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-weight: bold;">http://www.herramienta.com.ar/modules.php?op=modload&amp;name=News&amp;file=article&amp;sid=303</span><br /><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>      
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">
<hr style="width: 100&#37;; height: 2px;" /></o:p></span></p><center><center>        
<hr style="width: 100&#37;; height: 2px;" /><font size="4"><span style="font-weight: bold; font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; color: rgb(0, 0, 153);">Epistemolog&#237;a: la fundamentaci&#243;n epistemol&#243;gica de las teor&#237;as<br /></span></font><font size="4"><span style="font-weight: bold; font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; color: rgb(0, 0, 153);">http://epistemologia.zomblog.com<br /></span></font>     
<hr style="width: 100&#37;; height: 2px;" /><font size="4"><span style="font-weight: bold; font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; color: rgb(0, 0, 153);">Men&#250; izquierdo: V&#237;nculos<br />Men&#250; derecho: Publicaciones en este blog<br /></span></font>     
<hr style="width: 100&#37;; height: 2px;" /><font size="4"><span style="font-weight: bold; font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; color: rgb(0, 0, 153);" /></font><font size="4"><span style="font-weight: bold; font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; color: rgb(0, 0, 153);"><span style="font-weight: bold; font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; color: rgb(0, 0, 153);">Rodolfo-J.Rodr&#237;guez-R.<br />San Jos&#233;, Costa Rica<br /></span></span></font>        
<hr style="width: 100&#37;; height: 2px;" /><font size="4"><span style="font-weight: bold; font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; color: rgb(0, 0, 153);"><span style="font-weight: bold; font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; color: rgb(0, 0, 153);">Blog alternativo: Reflexiones desde mi cognoscibilidad:<br />&nbsp;</span></span><a style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-weight: bold;" href="http://cognoscibilidad.blogspot.com/" target="_blank">http://cognoscibilidad.blogspot.com</a></font>        
<hr style="width: 100&#37;; height: 2px;" /><font size="4"><span style="font-weight: bold; font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; color: rgb(0, 0, 153);" /></font><span style="font-weight: bold; font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; color: rgb(0, 0, 153);"><font size="4">E-mail: <br /></font></span><font size="4" style="font-weight: bold;"><a style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" href="mailto:rodolfojrr&#64;gmail.com" target="_blank">rodolfojrr&#64;gmail.com</a></font><br />         
<hr /><a href="http://www.ipligence.com/webmaps/s/?u=95cdacc6a35c1be200b719daf0a2d960&amp;color=2&amp;a=week"><img border="1" alt="ip-location" src="http://www.ipligence.com/webmaps/m/?u=95cdacc6a35c1be200b719daf0a2d960&amp;size=medium&amp;color=2&amp;a=week" /></a>&nbsp;         
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<hr /></center>
<hr /></center>
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 <dc:date>2007-09-17T06:03:00-06:00</dc:date>
 <dc:creator>Episteme</dc:creator>
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 <title>El materialismo de Marx. Reflexiones metodol&#243;gicas acerca de la ontolog&#237;a marxista en el capital</title>
<link>http://epistemologia.zoomblog.com/archivo/2007/09/17/el-materialismo-de-Marx-Reflexiones-me.html</link>
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 <![CDATA[
<p align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center; line-height: 150&#37;;"><b style=""><span lang="en" style="font-size: 16pt; line-height: 150&#37;; font-family: Arial;">El materialismo de Marx. <o:p _moz-userdefined="" /></span></b></p>   

<p align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center; line-height: 150&#37;;"><b style=""><span lang="en" style="font-size: 16pt; line-height: 150&#37;; font-family: Arial;">Reflexiones metodol&#243;gicas <o:p _moz-userdefined="" /></span></b></p>   

<p align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center; line-height: 150&#37;;"><b style=""><span lang="en" style="font-size: 16pt; line-height: 150&#37;; font-family: Arial;">acerca de la ontolog&#237;a marxista en <i>el capital</i></span></b><b style=""><span style="font-size: 16pt; line-height: 150&#37;; font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></b></p>   

<p align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center; line-height: 150&#37;;"><b style=""><span lang="en" style="font-size: 16pt; line-height: 150&#37;; font-family: Arial;">C&#233;sar Lorenzano</span></b><b style=""><span style="font-size: 16pt; line-height: 150&#37;; font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></b></p>   

<p align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Facultad de Filosof&#237;a y Letras, UNAM</span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Publicado en Cr&#237;tica, Revista Hispanoamericana de Filosof&#237;a, Vol. XVII / No.49 / M&#233;xico, abril de 1985</span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<h3 style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-size: 12pt; line-height: 150&#37;; font-family: Arial;">Introducci&#243;n</span><span style="font-size: 12pt; line-height: 150&#37;; font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></h3>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Voy a desarrollar uno de los temas que estimo m&#225;s intrigantes en la historia de las relaciones entre la obra de Marx y la escuela de pensamiento marxista. Me refiero a la ontolog&#237;a que manej&#243; este cient&#237;fico y revolucionario, especialmente en su escrito magno, <i>El Capital, </i>en el que esta doble condici&#243;n se materializa al efectuar el an&#225;lisis cr&#237;tico de la estructura econ&#243;mica del sistema capitalista, de tal modo que la correcci&#243;n del an&#225;lisis implica, simult&#225;neamente, la cr&#237;tica del sistema. Marx, como fundador del materialismo hist&#243;rico, ha sido tradicionalmente presentado como materialista puro, sin que esta cualidad haya sido puesta bajo sospecha. Pero, &#191;es esto as&#237;? &#191;Responde esta clasificaci&#243;n ontol&#243;gica a la verdad hist&#243;rica sobre el pensamiento de Marx? &#191;O se trata, una vez m&#225;s, de una lectura sintom&#225;tica, pero en sentido inverso a la explicada por Althusser, que efect&#250;an los disc&#237;pulos de un cient&#237;fico con la obra de su maestro? Lectura sintom&#225;tica inversa, pues no se trata de leer, como lo indica Althusser, y sin duda es factible hacerlo, en los intersticios de la obra escrita para desentra&#241;ar su aut&#233;ntico sentido, leer lo no escrito, pero que grita en el texto, sino &#161;de borrar , como si no existieran, afirmaciones que fueron fundamentales para el primer expositor del paradigma en cuesti&#243;n! Al igual que en una ceguera selectiva se leen e, inmediatamente, se suprimen-reprimen, de la lectura, proposiciones completas. Represi&#243;n que juzgo similar a la freudiana, pues se "olvida " lo acontecido, sin dar , ni creer que deba darse, explicaci&#243;n racional alguna de <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la supresi&#65523;n. Es" w:st="on">la supresi&#243;n. Es</st1:personname> m&#225;s, se suprime y se niega, al mismo tiempo, <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la supresi&#65523;n. En" w:st="on">la supresi&#243;n. En</st1:personname> f&#237;sica, los <i>Principia </i>de Newton explicitan, con todas sus letras, que la mec&#225;nica cl&#225;sica est&#225; dise&#241;ada de forma tal -y esto comprende, entre otros elementos, el insospechado principio de inercia- que el movimiento s&#243;lo pudo iniciarse, y mantenerse, si se apela a una deidad suprema como primer impulsor del movimiento, y su constante alimentador. El te&#237;smo de Newton -para &#233;ste, consustancial e inseparable de su teor&#237;a- fue suprimido-reprimido por sus seguidores, a tal punto que exponerlo viene a ser, en ocasiones, una excentricidad de historiador de <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la ciencia. La" w:st="on">la ciencia. La</st1:personname> mec&#225;nica cl&#225;sica fue, efectivamente, desarrollada por los seguidores de Newton sin este supuesto te&#237;sta. La evoluci&#243;n que experiment&#243; hasta Laplace, y su reformulaci&#243;n en t&#233;rminos de c&#225;lculo diferencial, lo hicieron "innecesario" -Dios es una hip&#243;tesis innecesaria, escribi&#243; Laplace a Napole&#243;n- y, por consiguiente, olvidable. La mec&#225;nica cl&#225;sica devino el paradigma de la ciencia "positiva". </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Voy a se&#241;alar una situaci&#243;n equivalente en la obra de Marx, que, hasta donde conozco, ha. sido escasamente mencionada en la literatura marxista, y cuya resoluci&#243;n, tal como se produjo con el te&#237;smo de la f&#237;sica newtoniana, no ha sido encarada en forma consecuente. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Mi estrategia va a consistir en mostrar el problema, explicar las razones que tuvo Marx para encarar una soluci&#243;n tan problem&#225;tica, exponer a continuaci&#243;n un intento reciente de librar a la teor&#237;a marxista de &#233;sta, y marcar las insuficiencias de que adolece, para proponer, finalmente, una reformulaci&#243;n de la teor&#237;a del valor que haga innecesaria la soluci&#243;n ontol&#243;gica de Marx. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">&nbsp;</span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<h3 style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-size: 12pt; line-height: 150&#37;; font-family: Arial;">I. El problema ontol&#243;gico en el primer cap&#237;tulo de El Capital </span><span style="font-size: 12pt; line-height: 150&#37;; font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></h3>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">&nbsp;</span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Paso a citar <i>in extenso </i>a Marx: </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">&nbsp;</span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 0.6pt; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">"Tomemos otras dos mercanc&#237;as, por ejemplo el trigo y el hierro. Sea cual fuere su relaci&#243;n de cambio, &#233;ste se podr&#225; representar siempre por una ecuaci&#243;n en la que determinada cantidad de trigo se equipara a una cantidad cualquiera de hierro, por ejemplo: 1 quarter de trigo = <i>a </i>quintales de hierro. (&#191;Qu&#233; denota esta ecuaci&#243;n? Que <i>existe algo com.&#250;n, </i>de la misma magnitud en dos <i>cosas </i>distintas, tanto en 1 quarter de trigo como en <i>a </i>quintales de hierro. <i>Ambas, por consiguiente, son iguales a una tercera, que en s&#237; </i>y <i>para s&#237; no es ni la una ni <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la otra. Cada" w:st="on">la otra. <span style="font-style: normal;">Cada</span></st1:personname><span style="font-style: normal;"> una de ellas, en tanto valor de cambio, tiene que ser reducible a esa tercera." </span>(El Capital, </i>M&#233;xico: Siglo XXI, 1979, Tomo I, vol. I, pp. 46-47. El subrayado me pertenece.) </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">&nbsp;</span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">La lectura correcta no permite equ&#237;vocos: aqu&#237;, Marx dice que s&#243;lo se pueden comparar magnitudes de cosas distintas, si poseen una <i>cosa, </i>que no es ni hierro ni trigo pero que, desde el punto de vista ontol&#243;gico, tiene su mismo <i>status. </i>M&#225;s adelante dir&#225;: "Ese algo com&#250;n que se manifiesta en la relaci&#243;n de intercambio o en el valor de cambio de las mercanc&#237;as, es, pues, su valor." </span><i><span style="font-family: Arial;">(Op. cit., </span></i><span style="font-family: Arial;">p. 47.) <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">El valor es, entonces, una cosa, una sustancia. El primer apartado del cap&#237;tulo primero de, <i>El Capital, </i>habla, precisamente, de la <i>sustancia del valor (ibid., </i>p. 43). </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Si es una sustancia, &#191;de qu&#233; clase de sustancia se trata? , &#191;c&#243;mo aparece en la mercanc&#237;a, oculta a la vista y, sin embargo, tan visible para la teor&#237;a? </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Marx aclara: </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 0.6pt; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;"><span style="">&nbsp;</span>"Ahora bien, si ponemos a un lado el valor de uso del cuerpo de las mercanc&#237;as, &#250;nicamente les restar&#225; una propiedad: la de ser productos del trabajo. No obstante, tambi&#233;n el producto del trabajo se nos ha transformado entre las manos. Si hacemos abstracci&#243;n de su valor de uso, abstraemos tambi&#233;n los componentes y formas corp&#243;reas que hacen de &#233;l un valor de uso. Ese producto ya no es una mesa o casa o hilo o cualquier otra cosa &#250;til. <i>Todas sus propiedades sensibles se han esfumado. </i>Ya tampoco es producto del trabajo del ebanista o del alba&#241;il o del hilandero o de cualquier otro trabajo productivo determinado. Con el car&#225;cter &#250;til de los productos del trabajo se desvanece el car&#225;cter &#250;til de los trabajos representados en ellos y, por ende, se desvanecen tambi&#233;n las diversas formas concretas de estos trabajos; &#233;stos dejan de distinguirse, reduci&#233;ndose en su totalidad a trabajo humano indiferenciado, a trabajo abstractamente humano." <i>(ibid., </i>pp. 46-47, subrayado m&#237;o). </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Analicemos cuidadosamente: la maniobra consiste en quitar de la mercanc&#237;a su materialidad, aquello que la compone, su forma corp&#243;rea. Un idealista contestar&#237;a que si quito a algo todas sus propiedades sensibles, queda <i>algo, </i>su esencia. Esta respuesta parece impensable para un materialista, o simplemente un antiesencialista. Marx sostiene que esta maniobra de abstracci&#243;n no es una simple abstracci&#243;n del an&#225;lisis que no influye al objeto en cuesti&#243;n, sino una abstracci&#243;n real y material, similar a la que se produce en un alambique cuando se destila carb&#243;n, o alguna otra sustancia: impensadamente, este an&#225;lisis de abstracci&#243;n real deja un sustrato material que estaba escondido tras el duro exterior de la cosa, un alcaloide vol&#225;til adherido a las paredes de <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la probeta. Pero" w:st="on">la probeta. <i>Pero</i></st1:personname><i> no hay maniobra emp&#237;rica para contrastar la presencia de esta sustancia ex&#243;tica, el valor. </i>S&#243;lo una maniobra te&#243;rica de abstracci&#243;n. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Hoy, y tambi&#233;n en la &#233;poca de Marx, un materialista se rebelar&#237;a contra esta supuesta sustancia fundante, que es independiente y distinta de la materia real de las cosas. Supongo los sudores fr&#237;os que habr&#225; sentido Marx al escribir estas l&#237;neas; no en balde la redacci&#243;n del primer cap&#237;tulo de <i>EI Capital </i>la emprendi&#243;, como confiesa, infinitas veces, y &#233;sta no debe de haber sido una de las dificultades menores que enfrent&#243;. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">El ejemplo del alambique no es enteramente gratuito; poco m&#225;s adelante, nos dir&#225; que luego de su maniobra de abstracci&#243;n real ha quedado un re-siduo, y que este residuo es el valor: </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">&nbsp; "Examinemos ahora el residuo de los productos del trabajo. Nada ha quedado de ellos <i>salvo una misma objetividad espectral, </i>una mera gelatina de trabajo humano indiferenciado, esto es, de gasto de fuerza de trabajo humana sin consideraci&#243;n a la forma en que se gast&#243; <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la misma. Esas" w:st="on">la misma. Esas</st1:personname> <i>cosas </i>tan s&#243;lo nos hacen presente que en su producci&#243;n se emple&#243; fuerza humana de trabajo, se acumul&#243; trabajo humano. En cuanto <i>cristalizaciones </i>de esa <i>sustancia social </i>com&#250;n a ellas, son valores" <i>(i bid. </i>, p. 47. El subrayado es m&#237;o). </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Leamos rectamente a Marx. Aqu&#237; no se trata de ninguna figura literaria, de ninguna par&#225;frasis por interpretar. Las mercanc&#237;as en su intercambio tienen algo de com&#250;n, este algo es una sustancia, aquella que queda luego de eliminar la materialidad de la mercanc&#237;a concreta. El valor es una sustancia, trabajo humano que se <i>cristaliza. </i>La naturaleza de esta sorprendente sustancia es tan extra&#241;a como la de aquella que se desprende del cuerpo cuando &#233;ste muere, y <i>algo </i>permanece; Marx no vacila en llamarla, al igual que en el caso de la muerte corporal, <i>objetividad espectral, </i>pues s&#243;lo el espectro de algo permanece luego que su corporeidad se anula. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">El trabajo, por consiguiente, no s&#243;lo crea nuevas formas de la materia, creando un universo humanizado, a la medida del hombre -y esto es lo que se aceptar&#237;a sin discusi&#243;n en cualquier medio marxista-, sino que <i>adem&#225;s </i>se cristaliza, se <i>materializa </i>&#233;l mismo en la mercanc&#237;a; crea, en una palabra, nueva materia. y esto es m&#225;s arduo de aceptar hoy y en la &#233;poca de Marx . </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 0.6pt; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;"><span style="">&nbsp;</span>"Un valor de uso o un bien, por ende, s&#243;lo tiene valor porque en &#233;l est&#225; objetivado o <i>materializado </i>trabajo abstractamente humano. <i>(ibid., </i>p. 47. Nuevamente, el subrayado es m&#237;o). </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">&nbsp;</span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<h3 style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-size: 12pt; line-height: 150&#37;; font-family: Arial;">2. Los motivos de Marx </span><span style="font-size: 12pt; line-height: 150&#37;; font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></h3>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">&nbsp;</span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Estos p&#225;rrafos, y otros desperdigados en el primer cap&#237;tulo de <i>El Capital, </i>son escasamente se&#241;alados en la literatura marxista como motivo de an&#225;lisis o de preocupaci&#243;n te&#243;rica. Se los lee sin leerlos, para pasar a lo supuestamente relevante, el estudio de la plusval&#237;a, y el resto de las categor&#237;as econ&#243;micas. Sin embargo, Marx, que reescribi&#243; varias veces este primer cap&#237;tulo, los mantuvo hasta su publicaci&#243;n; pensaba que no eran eliminables, que sin ellos su fundamentaci&#243;n de la teor&#237;a del valor perd&#237;a coherencia; o, m&#225;s bien, que no hab&#237;a tal fundamentaci&#243;n. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Llegamos aqu&#237; a un punto crucial. Marx cre&#237;a que s&#243;lo pod&#237;a poner en una ecuaci&#243;n de igualdad dos cosas dis&#237;miles, dos mercanc&#237;as distintas, tal como hierro y trigo, si y s&#243;lo si ellas pose&#237;an algo en com&#250;n. Su teor&#237;a entera del valor depend&#237;a de poder establecer esta ecuaci&#243;n. Obviamente, aquello que tienen en com&#250;n es la cantidad de trabajo humano abstracto, como lo aclara p&#225;ginas m&#225;s adelante. Por consiguiente, el trabajo humano abstracto deb&#237;a ser una cosa medible, y aquello que pose&#237;an las mercanc&#237;as en com&#250;n. Observemos que estamos ante un t&#237;pico problema metodol&#243;gico, que Marx resuelve en forma ontol&#243;gica. La disyuntiva que ahora se abre no debi&#243; ser de decisi&#243;n f&#225;cil. Marx deb&#237;a optar entre suponer que el trabajo en la mercanc&#237;a era una sustancia distinta a la materia, ontologizar el trabajo, con lo que su obra tendr&#237;a dos sustancias, la materia y el trabajo, o mantener a ultranza su monismo ontol&#243;gico materialista. Opta, coherente con toda su trayectoria intelectual, por esta &#250;ltima soluci&#243;n: <i>El Capital </i>deb&#237;a ser expresi&#243;n de un monismo materialista. Pero la soluci&#243;n dista de ser satisfactoria: una sustancia-materia fantasmal, materia que surge de la nada -el trabajo creando materia-, materia que queda cuando eliminamos <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la materia. Esta" w:st="on">la materia. Esta</st1:personname> soluci&#243;n coja, de una materia que casi no es materia, debi&#243; parecerle preferible a un dualismo ontol&#243;gico. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Que se trata realmente de poder fundamentar la igualdad entre mercanc&#237;as intercambiables, que pose&#237;an igual valor, y no en principio de la noci&#243;n de valor, lo podemos constatar leyendo la versi&#243;n que ofrece del "problema de Arist&#243;teles" con respecto al valor, y que Marx hace suya. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Dice, en efecto: </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoFooter" style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 0.6pt; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;"><span style="">&nbsp;</span>"5 lechos = una casa" </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 0.6pt; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">no difiere de:</span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 0.6pt; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;"><span style="">&nbsp;</span>"5 lechos = tanto o cuanto dinero"<b> </b></span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 0.6pt; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Arist&#243;teles advierte adem&#225;s que la relaci&#243;n de valor en la que se encierra esta expresi&#243;n de valor, implica a su vez el hecho de que la casa se equipare cualitativamente al lecho, y que sin tal igualdad de esencias, no se podr&#237;a establecer una relaci&#243;n rec&#237;proca, como magnitudes conmensurables, entre cosas que para nuestros sentidos son diferentes. "El intercambio, dice, no podr&#237;a darse sin igualdad, la igualdad a su vez, sin la conmensurabilidad." Pero aqu&#237; se detiene perplejo, y desiste de seguir analizando la forma del valor . "En verdad es imposible que cosas tan heterog&#233;neas sean conmensurables", esto es, cualitativamente iguales. Esta igualaci&#243;n no puede ser algo extra&#241;o a la verdadera natura- leza de las cosas, y por consiguiente un mero "arbitrio para satisfacer la necesidad pr&#225;ctica". </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 0.6pt; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">El propio Arist&#243;teles nos dice, pues, por falta de qu&#233; se malogra su an&#225;lisis ulterior: por carecer del concepto de valor. "&#191;Qu&#233; es lo igual, es decir, cu&#225;l es la <i>sustancia com&#250;n </i>que la casa representa para el lecho, en la expresi&#243;n del valor de &#233;ste? Algo as&#237; "en verdad no puede existir", afirma Arist&#243;teles. &#191;Por qu&#233;? Contrapuesta al lecho, la casa representa un algo igual, en la medida en que esto representa en ambos -casa y lecho- algo que es efectivamente igual. Y eso <st1:personname _moz-userdefined="" productid="es el trabajo" w:st="on">es el trabajo</st1:personname> humano." </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 0.6pt; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">El genio de Arist&#243;teles brilla precisamente por descubrir en la expresi&#243;n del valor de las mercanc&#237;as una <i>relaci&#243;n de igualdad. </i>S&#243;lo la limitaci&#243;n hist&#243;rica de la sociedad en que viv&#237;a le impidi&#243; averiguar en qu&#233; consist&#237;a, en verdad, esa <i>relaci&#243;n de igualdad." (ibid., </i>pp. 73- 74). </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Vemos aqu&#237; resumidos los puntos que quer&#237;amos destacar en la argumentaci&#243;n marxista sobre el valor: </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">i) la necesidad de fundamentar la relaci&#243;n primordial de igualdad entre mercanc&#237;as, </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">ii) la fundamenta una sustancia com&#250;n, una esencia com&#250;n, </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">iii) esta esencia, esta sustancia <st1:personname _moz-userdefined="" productid="es el trabajo" w:st="on">es  el trabajo</st1:personname> humano, una materia <i>suis generis. </i></span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Intuyo que es en las ciencias naturales donde Marx toma apoyo en su fundamentaci&#243;n. Voy a citar dos p&#225;rrafos para se&#241;alar luego una coincidencia que no creo casual. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">El primero ya ha sido citado; es cuando expone que es ". ..una mera gelatina de trabajo indiferenciado ". El segundo, dice, reafirmando: "Por primera vez este mismo valor se manifiesta aut&#233;nticamente, como una gelatina de trabajo indiferenciado" (p. 77). La figura de la sustancia del valor como <i>gelatina </i>se reitera, en un autor de una inmensa riqueza expresiva. Pienso que la reiteraci&#243;n obedece a motivaciones m&#225;s profundas que una mera carencia de imaginaci&#243;n. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Por la misma &#233;poca, los f&#237;sicos, armados de la teor&#237;a newtoniana, y adem&#225;s fil&#243;sofos materialistas, se encuentran ante un problema que paso a resumir: los astros se atra&#237;an gravitatoriamente, pese a la distancia que los separaba. Un materialista s&#243;lo pod&#237;a aceptar la acci&#243;n de una fuerza que se ejerciera entre part&#237;culas espacialmente pr&#243;ximas: la materia transmit&#237;a <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la fuerza. En" w:st="on">la fuerza. En</st1:personname> el caso del sistema planetario, y del universo, la fuerza de atracci&#243;n se ejerc&#237;a <i>a distancia, </i>y esto era impensable desde el punto de vista materialista de los siglos XVIII y XIX. Inventan entonces, para eliminar la acci&#243;n a distancia, una sustancia que llena los intersticios del espacio, ya cuyo trav&#233;s se transmite la fuerza; nace el &#233;ter, que se va a mantener como "sustancia" casi hasta principios de nuestro siglo, para luego desaparecer de <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la ciencia. Pues" w:st="on">la  ciencia. Pues</st1:personname> bien, el &#233;ter era imaginado como una <i>gelatina </i>de sustancia. La pregunta sobre si el &#233;ter se comportaba como gelatina o como fluido fue resuelta a favor de su naturaleza gelatinosa. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Qu&#233; mejor para Marx que atribuir a su materia, que no es materia, la misma gelatinosidad que pose&#237;a el et&#233;reo &#233;ter . </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Tenemos expuesto entonces el problema de Marx, que es un problema metodol&#243;gico, de fundamentaci&#243;n te&#243;rica del valor, y cuya soluci&#243;n no cre&#237;a tan inaceptable, ya que la ciencia por antonomasia, la f&#237;sica, hab&#237;a recurrido a nociones similares. Desaparecido el &#233;ter hace casi un siglo, y bien entendido que la teor&#237;a del valor no est&#225; en juego en esto, sino s&#243;lo su fundamentaci&#243;n, rechazo la soluci&#243;n de Marx, con el mismo esp&#237;ritu con que Marx la habr&#237;a rechazado; para exponer una fundamentaci&#243;n que elimine su ontolog&#237;a dudosa, a favor de un claro monismo ontol&#243;gico. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Marx cre&#237;a, con los cient&#237;ficos de su &#233;poca, que todo t&#233;rmino te&#243;rico ten&#237;a una contrapartida ontol&#243;gica, es decir, que cada t&#233;rmino de una teor&#237;a describ&#237;a algo. Esto, y suponer que s&#243;lo pod&#237;a comparar cosas dis&#237;miles si pose&#237;an algo en com&#250;n, lo lleva a una ontolog&#237;a materialista esp&#250;rea, en la que coexisten materia por un lado, y materia espectral por el otro. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Entremos de lleno a estas dificultades de fundamentaci&#243;n para superarlas con herramientas forjadas en el &#250;ltimo siglo. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">&nbsp;</span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<h3 style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-size: 12pt; line-height: 150&#37;; font-family: Arial;">3. <st1:personname _moz-userdefined="" productid="La soluci&#65523;n Werner Diederich" w:st="on">La soluci&#243;n Werner Diederich</st1:personname> y Hans F. Fulda </span><span style="font-size: 12pt; line-height: 150&#37;; font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></h3>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Estos autores intentan un an&#225;lisis estructural de <i>El Capital, </i>y sobre todo, del primer cap&#237;tulo, usando el aparato te&#243;rico desarrollado por <b style="">]oseph Sneed</b> en <b style=""><i>The Logical Structure </i>of <i>Mathematical Physics</i></b><i>. </i>Voy a dejar a un lado las consideraciones sobre la completa reconstrucci&#243;n estructural, para referirme exclusivamente a las reflexiones de estos autores sobre la ley del valor, ya que su reconstrucci&#243;n elimina el dispositivo ontol&#243;gico montado por Marx. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Al establecer la ley, piensan que est&#225; dicho todo lo que hay que decir sobre <i>valor, </i>pues de acuerdo con esta metateor&#237;a, los t&#233;rminos te&#243;ricos encuentran su definici&#243;n en el uso funcional que les asigna la teor&#237;a. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><b style=""><span lang="en" style="font-family: Arial;">La ley del valor es presentada de la siguiente manera: </span></b><b style=""><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></b></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;"><span style="">&nbsp;</span><b style=""><span lang="en">(LV)</span></b><span lang="en">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; z#v#p </span></span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">&nbsp; (L&#233;ase: el trabajo determina el valor , el valor determina el precio.) </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Aqu&#237;, <b style=""><i>z </i>es el tiempo de trabajo socialmente necesario para producir cualquier mercanc&#237;a; <i>p </i>es su precio. </b></span><b style=""><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></b></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Tanto <i>z </i>como <i>p </i>son funciones sobre los n&#250;meros reales positivos; se trata de <b style="">funciones no <i>te&#243;ricas</i></b><i> </i>en la terminolog&#237;a sneediana, ya que para su determinaci&#243;n no hace falta tomar en cuenta la teor&#237;a marxista; en efecto, el precio y el tiempo de trabajo son nociones cuya magnitud puede medirse sin que </span><span style="font-family: Arial;"><!--[if gte vml 1]><v:shapetype id="_x0000_t75" coordsize="21600,21600"  o:spt="75" o:preferrelative="t" path="m&#64;4&#64;5l&#64;4&#64;11&#64;9&#64;11&#64;9&#64;5xe" filled="f"  stroked="f">  <v:stroke joinstyle="miter"/>  <v:formulas>   <v:f eqn="if lineDrawn pixelLineWidth 0"/>   <v:f eqn="sum &#64;0 1 0"/>   <v:f eqn="sum 0 0 &#64;1"/>   <v:f eqn="prod &#64;2 1 2"/>   <v:f eqn="prod &#64;3 21600 pixelWidth"/>   <v:f eqn="prod &#64;3 21600 pixelHeight"/>   <v:f eqn="sum &#64;0 0 1"/>   <v:f eqn="prod &#64;6 1 2"/>   <v:f eqn="prod &#64;7 21600 pixelWidth"/>   <v:f eqn="sum &#64;8 21600 0"/>   <v:f eqn="prod &#64;7 21600 pixelHeight"/>   <v:f eqn="sum &#64;10 21600 0"/>  </v:formulas>  <v:path o:extrusionok="f" gradientshapeok="t" o:connecttype="rect"/>  <o:lock v:ext="edit" aspectratio="t"/> </v:shapetype><v:shape id="_x0000_i1025" type="#_x0000_t75" alt="" style='width:.75pt;  height:.75pt'/><![endif]--><!--[if !vml]--><img width="1" height="1" alt="" src="file:///C:/DOCUME~1/RODOLF~1/CONFIG~1/Temp/msohtml1/01/clip_image001.gif" u2:shapes="_x0000_i1025" v:shapes="_x0000_i1025" /><!--[endif]--></span><span lang="en" style="font-family: Arial;">en esa medida medie la teor&#237;a de Marx. En cambio, <i>v </i>es una funci&#243;n que s&#243;lo puede determinarse si se acepta la teor&#237;a. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;"># es una funci&#243;n entre <i>z, v </i>y <i>p, </i>tal que esa funci&#243;n, conociendo <i>z </i>determina el valor, y conociendo el valor determina el precio. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Hasta aqu&#237;, muy resumida a efecto de la discusi&#243;n presente, <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la soluci&#65523;n Diederich-Fulda." w:st="on">la soluci&#243;n Diederich-Fulda.</st1:personname></span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Como pretenden acertadamente estos autores, elimina toda ontolog&#237;a innecesaria, ya que se trata de funciones matem&#225;ticas sobre los n&#250;meros reales. Si la reconstrucci&#243;n fuera correcta, el problema de Marx se habr&#237;a disuelto. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Voy a se&#241;alar un inconveniente muy grave de esta ley del valor propuesta que me lleva a desecharla. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Una funci&#243;n determina <i>v </i>partiendo de <i>z, </i>y otra funci&#243;n determina <i>p </i>partiendo de <i>v. </i>Pero en esta formulaci&#243;n, <i>v es eliminable. </i>En efecto, es posible establecer una funci&#243;n ## tal que aplicada sobre <i>z </i>determine <i>p, sin pasar por la magnitud intermedia del valor. </i></span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Se conectar&#237;a, mediante una funci&#243;n, un t&#233;rmino no-te&#243;rico con otro t&#233;rmino no-te&#243;rico, sin ninguna necesidad del constructo marxista: </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><b style=""><span lang="en" style="font-family: Arial;">z ##p. </span></b><b style=""><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></b></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">La reconstrucci&#243;n propuesta, en una consecuencia l&#243;gica inmediata, lleva a eliminar el n&#250;cleo te&#243;rico de la ley del valor. Si esto es as&#237;, s&#243;lo cabe rechazar la teor&#237;a marxista por superflua, o rechazar la reconstrucci&#243;n que permite tal cosa. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Pienso que la reconstrucci&#243;n no hace justicia al pensamiento de Marx, y por consiguiente opto, entre la metateor&#237;a y la teor&#237;a, por la teor&#237;a marxista. Mi labor, en adelante, va a consistir en proponer una definici&#243;n adecuada del valor que sea compatible tanto con <i>El Capital, </i>como con una posible reconstrucci&#243;n estructural alternativa. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">&nbsp;</span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<h3 style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-size: 12pt; line-height: 150&#37;; font-family: Arial;">4. El valor sin metaf&#237;sica </span><span style="font-size: 12pt; line-height: 150&#37;; font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></h3>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">&nbsp;</span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Volvamos al procedimiento de leer sin prejuicios el texto de Marx, a fin de extraer de &#233;l los conceptos tal cual figuran, la problem&#225;tica tal cual es, no aquella que no leemos, ni aquella que nos figuramos debiera estar y no est&#225;. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Si hacemos esto, nuevamente nos embarga <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la extra&#65521;eza. No" w:st="on">la extra&#241;eza. No</st1:personname> en balde han fracasado los intentos de definir <i>valor. </i>No es &#233;sta la tarea que se propuso Marx. &#201;ste en ning&#250;n momento intenta definir <i>valor, </i>sino -y sostengo que esto es una novedad metodol&#243;gica que s&#243;lo cincuenta a&#241;os despu&#233;s va a tener un paralelo en ciencias formales- lo que va a intentar definir es <i>igual valor. </i></span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Leamos a Marx: </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 0.6pt; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;"><span style="">&nbsp;</span><span lang="en">"El valor consiste en la relaci&#243;n de intercambio que media entre tal cosa y cual otra, entre tal medida de un producto social y cual medida de otro (citado por Marx en la p. 45). </span></span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 0.6pt; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Sea cual fuere su relaci&#243;n de cambio, &#233;sta se podr&#225; re- presentar siempre por una ecuaci&#243;n en la que determinada cantidad de trigo se equipara a una cantidad cualquiera de hierro, por ejemplo: 1 quarter de trigo = <i>a </i>quintales de hierro." </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">En el intercambio, por consiguiente, siempre podremos establecer una ecuaci&#243;n que exprese igualdad entre cierta cantidad de una mercanc&#237;a, con otra cantidad de otra mercanc&#237;a. Esta ecuaci&#243;n establece que cada uno de los miembros tiene <i>igual valor. </i></span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Aqu&#237; surge el problema que Marx intenta resolver por v&#237;a ontol&#243;gica, ya que supone que: </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">&nbsp; "Para averiguar de qu&#233; manera la expresi&#243;n simple del valor de una mercanc&#237;a se encierra en la relaci&#243;n de valor entre dos mercanc&#237;as, es necesario, en un principio, considerar esa relaci&#243;n con total prescindencia de su aspecto cuantitativo. Por regla general se procede precisamente a la inversa, vi&#233;ndose en la relaci&#243;n de valor tan s&#243;lo la proporci&#243;n en que se equiparan determinadas cantidades de dos clases distintas de mercanc&#237;as. Se pasa por alto, de esta suerte, que las magnitudes de cosas diferentes no llegan a ser comparables cuantitativamente sino despu&#233;s de su reducci&#243;n a la misma unidad. S&#243;lo en cuanto expresiones de la misma unidad son magnitudes de la misma denominaci&#243;n, y por lo tanto, conmensurables." </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">&nbsp;</span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">El razonamiento metodol&#243;gico pudiera ser considerado impecable: la ecuaci&#243;n de igualdad entre el hierro y el trigo es s&#243;lo posible si puede establecerse una medida com&#250;n entre ambos, su valor, que es igual. Y establecer el valor igual, es anterior a la situaci&#243;n cuantitativa de establecer la magnitud del valor, y de las mercanc&#237;as que entran en la ecuaci&#243;n. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Falla Marx al suponer que s&#243;lo puede fundamentar la igualdad sobre bases ontol&#243;gicas. Su gran acierto es mantener, a riesgo de materialidades fantasmales, la primac&#237;a de la igual- dad, y de la noci&#243;n de valor que la establece. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Hice menci&#243;n, al pasar, de las ciencias formales. En la historia de las matem&#225;ticas, una pregunta similar a <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la de Marx" w:st="on">la de Marx</st1:personname> va a recibir una respuesta cuya fundamentaci&#243;n se aparta de lo ontol&#243;gico. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Gottlob Frege, en <i>Los fundamentos </i>de <i>la aritm&#233;tica </i>(M&#233;xico: U.N.A.M., 1972), se interroga sobre qu&#233; es el n&#250;mero, o qu&#233; significa el s&#237;mbolo <b>1</b>; descarta que el n&#250;mero pertenezca a las propiedades de las cosas externas, o que sea algo subjetivo. Fiel a uno de los principios b&#225;sicos que gu&#237;an sus investigaciones, aquel que dice: "no se debe preguntar por el significado de una palabra aislada, sino en el contexto de una proposici&#243;n", parte del curso de pensamiento que expone consiste en mostrar las proposiciones en cuyo seno el s&#237;mbolo num&#233;rico encuentra significado. Cita, como corroboraci&#243;n de su punto de vista, a Spinoza: "respondo que una cosa s&#243;lo con respecto a su existencia, pero no a su esencia, puede ser llamada una o &#250;nica; ya que s&#243;lo nos representamos las cosas por medio de n&#250;meros, una vez que las hemos reducido a un m&#243;dulo com&#250;n. Por ejemplo, quien tiene en la mano un t&#225;lero y un sestercio no pensar&#225; en el n&#250;mero dos si no puede cubrir este t&#225;lero y este sestercio con uno y el mismo nombre, a saber, monedas: despu&#233;s puede afirmar que tiene dos monedas, puesto que con el nombre moneda no s&#243;lo designa al sestercio, sino tambien al t&#225;lero". Spinoza habla de cubrir dos objetos con el mismo nombre, y en ning&#250;n momento de encontrarles una sustancia com&#250;n. Esto se debe, lo explica Frege, a que los objetos no son depositarios del n&#250;mero, el n&#250;mero no est&#225; en las cosas, sino que son los conceptos los portadores de los n&#250;meros, y lo que el n&#250;mero indica es cu&#225;ntos objetos caen bajo un concepto. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">En sus palabras: "La apariencia, surgida de algunos ejemplos anteriores, de que a la misma cosa corresponder&#237;an n&#250;meros distintos, se aclara por cuanto que ah&#237; se tom&#243; a los objetos como portadores del n&#250;mero. Tan pronto como instituimos en su derecho al verdadero portador, el concepto, los n&#250;meros se muestran tan excluyentes como en su campo los colores." </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">&#191;Qu&#233; clase de proposiciones va a encontrar Frege para definir un predicado ubicuo como el n&#250;mero, fundante por ello de las matem&#225;ticas, tal como el valor, tan ubicuo como el n&#250;mero, lo es de la econom&#237;a? </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Piensa que: </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoBodyTextIndent" style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;"><span style="">&nbsp;</span><span lang="en">"En nuestro caso debemos definir el sentido de la proposici&#243;n "el n&#250;mero que corresponde al concepto F es el mismo que corresponde al concepto G". (p. 170). </span></span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">&nbsp;M&#225;s adelante expresa: </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">&nbsp; "No obstante, a&#250;n queda una duda. Una proposici&#243;n de reconocimiento siempre debe tener un sentido. Si ahora entendemos la posibilidad de coordinar biun&#237;vocamente los objetos que caen bajo el concepto F con los que caen bajo el concepto G como una igualdad, al decir: "el n&#250;mero que corresponde al concepto F es igual al n&#250;mero que corresponde al concepto G", y con ello introducimos la expresi&#243;n "el n&#250;mero que corresponde al concepto F", entonces obtenemos un sentido para la igualdad s&#243;lo si ambos lados tienen la forma justamente mencionada. De acuerdo con tal definici&#243;n, no podr&#237;amos juzgar si una igualdad es verdadera o falsa en caso de tener &#250;nicamente un lado de esta forma. Esto nos dio pie para la definici&#243;n: </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 0.6pt; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">El n&#250;mero que corresponde al concepto F es la extensi&#243;n del concepto "concepto equinum&#233;rico respecto al concepto F", con lo cual llamamos a un concepto F equinum&#233;rico respecto a un concepto G si existe la mencionada posibilidad de coordinaci&#243;n biun&#237;voca. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 0.6pt; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Aqu&#237;, se presupone que se conoce el sentido de la expresi&#243;n "extensi&#243;n del concepto". Este modo de superar la dificultad ciertamente no encontrar&#225; consenso general, y muchos preferir&#237;an allanar tal dificultad de otra manera. Yo tampoco pongo un peso decisivo en lo atrayente de la extensi&#243;n de un concepto (p. 205)." </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoBodyTextIndent2" style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">No fue nuestro prop&#243;sito seguir los vericuetos de la argumentaci&#243;n de Frege para intentar responder a la pregunta "&#191;qu&#233; es un n&#250;mero?" Los p&#225;rrafos citados pertenecen a la ante&#250;ltima p&#225;gina de su escrito, y son un buen resumen de sus conclusiones. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Ve&#225;moslos: primero comienza por el sentido de una proposici&#243;n de igualdad, la cual, para establecerse, debe ser producto de la correspondencia biun&#237;voca entre ambos t&#233;rminos de <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la ecuaci&#65523;n. Ahora" w:st="on">la  ecuaci&#243;n. Ahora</st1:personname> puede decir qu&#233; cosa sea hablar de n&#250;mero en uno de los miembros de la igualdad: es la extensi&#243;n que posee el concepto "concepto equinum&#233;rico respecto al concepto F". </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Frege termina haciendo algunas reflexiones sobre lo arduo y poco aceptable de su soluci&#243;n. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Quiero hacer notar que, en principio, el problema de Frege es similar al problema de Marx, ya que en ambos se trataba de establecer el sentido de una ecuaci&#243;n de igualdad, una referida a n&#250;meros, otra a valores. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">La soluci&#243;n de Frege va a ser adoptada por E. Russell, quien ofrece una formulaci&#243;n alternativa. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Este autor pone en un conjunto los ap&#243;stoles de Jesucristo, en otro los mariscales de Napole&#243;n; para establecer un signo igual entre ambos conjuntos, hace corresponder miembro a miembro cada uno de los elementos de cada conjunto; efect&#250;a, al igual que Frege, una correspondencia biun&#237;voca entre los miembros de los conjuntos. Ahora, dice, tienen el mismo n&#250;mero. Hasta ese momento va a contestar qu&#233; es un n&#250;mero: es el conjunto de todos los conjuntos que tienen ese mismo n&#250;mero. Con la introducci&#243;n del concepto "tener el mismo n&#250;mero", y construir un conjunto de todos los conjuntos entre los cuales se puede efectuar la correspondencia biun&#237;voca, Russell elude la "extensi&#243;n del concepto" fregeana, para obtener una definici&#243;n de la noci&#243;n de n&#250;mero. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Antes de proponer una soluci&#243;n Frege-Russell a la definici&#243;n del valor, quisiera comentar previamente la posibilidad de trasladar esta discusi&#243;n matematica al seno de las ciencias f&#225;cticas. Independientemente de aceptar que, en principio, las matem&#225;ticas constan de proposiciones cuya elucidaci&#243;n no puede ser indiferente para la elucidaci&#243;n de otras proposiciones, en otros t&#233;rminos, que la claridad conceptual que aportan pueda ser trasladada a otros &#225;mbitos, voy a comentar un problema de fundamentaci&#243;n f&#237;sica, cuya resoluci&#243;n sigui&#243; par&#225;metros como los anteriormente descritos para el n&#250;mero. Me refiero a la definici&#243;n de <i>masa </i>por E. Mach. Seguir&#233; la exposici&#243;n que de &#233;ste hace Ulises Moulines en "La g&#233;nesis del positivismo en su contexto cient&#237;fico ", <i>Di&#225;noia, </i>M&#233;xico : F.C.E.,1975. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Comienza Mach por rechazar, por oscura, la identificaci&#243;n com&#250;n de la masa con la "cantidad de materia": "La idea de la cantidad de materia no es adecuada para determinar y aclarar el concepto de masa, puesto que ella misma carece de suficiente claridad." </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">En vez de eso, parte Mach del tercer principio de Newton (acci&#243;n = reacci&#243;n) para determinar primeramente la igualdad de masas; define, entonces, primeramente el concepto de igualdad de masa, y luego el concepto general de masa como magnitud: "Decimos que dos cuerpos tienen igual masa si, cuando interact&#250;an, se inducen mutuamente aceleraciones iguales y de sentido opuesto; con ello no hemos hecho m&#225;s que denominar una relaci&#243;n f&#225;ctica." </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">De all&#237; pasa a la definici&#243;n de masa en general, introduciendo una escala de masas. Por convenci&#243;n, escoge una de las clases de igualdad de masas y asigna a sus elementos cl valor unidad. Para determinar la masa de cualquier otro cuerpo C no perteneciente a dicha clase, se toma un representante A de ella, y se coloca en proximidad espacial de C. Observamos sus aceleraciones mutuas y definimos: "C tiene la masa <i>m </i>si y s&#243;lo si la aceleraci&#243;n inducida en A por C es <i>m </i>veces mayor que la aceleraci&#243;n inducida en C por A ". Concluye Mach: "mi definici&#243;n resulta del intento de determinar las relaciones de dependencia entre los fen&#243;menos, y de eliminar toda oscuridad metaf&#237;sica ". </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Esta obra de Mach es anterior a los escritos de Frege-Russell. Con todo, no deja de ser interesante c&#243;mo, libre ya de la necesidad de la sustancia com&#250;n que deben poseer ambos miembros de una igualdad, puede hablar de igual masa simplemente si ciertos efectos son iguales. Salta por sobre la definici&#243;n de masa, pues efectivamente no la formula: de igual masa, pasa a instrucciones para cuantificar masas. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Veamos a continuaci&#243;n si podemos aplicar estos antecedentes en fundamentaci&#243;n de las matem&#225;ticas y la f&#237;sica a nuestro problema marxista. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Hab&#237;amos partido del mismo punto que Marx: la ecuaci&#243;n de la forma simple del valor, que se expresaba por una igual- dad entre cantidades <i>x </i>y y de distintas mercanc&#237;as, del tipo: </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><i><span lang="en" style="font-family: Arial;">x </span></i><span lang="en" style="font-family: Arial;">mercanc&#237;a A = <i>y </i>mercanc&#237;a B </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">ejemplificada como 20 varas de lienzo = 1 chaqueta. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">&nbsp;</span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Estamos casi a la misma altura, con el simple escrito de Marx, en lo que es fruto de una labor de fundamentaci&#243;n en Mach, quien debe partir de los principios de Newton para construir la noci&#243;n de igualdad de masas. Aqu&#237; est&#225; dicho desde el arranque: las distintas mercanc&#237;as tienen el mismo valor. Aunque no lo diga con estas palabras textuales, Marx define la noci&#243;n "tener igual valor". Esto es una relaci&#243;n emp&#237;rica, tal como <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la propone Mach" w:st="on">la propone Mach</st1:personname> con la masa; emp&#237;ricamente, dos cantidades <i>x, y </i>de dos mercanc&#237;as tienen el mismo valor cuando efectivamente se intercambian en esa proporci&#243;n. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Marx parte del hecho emp&#237;rico del intercambio de mercanc&#237;as en el seno de un modo de producci&#243;n. Constata que en el curso del intercambio se establecen igualdades emp&#237;ricas del tipo de 1 chaqueta = 20 varas de tela, y al igual que Frege, comprende que el valor que puedan tener como objetos de intercambio, no pertenece a las caracter&#237;sticas intr&#237;nsecas de la tela o <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la chaqueta. La" w:st="on">la chaqueta. La</st1:personname> igualaci&#243;n emp&#237;rica podr&#237;a fundamentarse en el simple hecho aparencial de ser objetos intercambiables. No es &#233;ste el camino que elige Marx. Existe una acci&#243;n previa al intercambio, la producci&#243;n del objeto en cuesti&#243;n por el trabajo humano; &#233;ste es el hecho primario. <st1:personname _moz-userdefined="" productid="es el trabajo" w:st="on">Es el trabajo</st1:personname> el que va a permitir el intercambio -sin trabajo no existe mercanc&#237;a-, y el que, por consiguiente, le va a dar su <i>valor; </i>el intercambio no es de ninguna manera azaroso, pues su condici&#243;n de posibilidad es que ambas mercanc&#237;as tengan <i>igual valor, </i>y &#233;ste se cuantificar&#225; midiendo la duraci&#243;n del trabajo. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Pero el valor no es s&#243;lo definible en el &#225;mbito del trabajo; si intent&#225;ramos decir esto, ser&#237;a un error. En el acto de la producci&#243;n, no podemos todav&#237;a hablar de <i>valor; </i>debemos hacer- lo s&#243;lo cuando la producci&#243;n se intercambia como mercanc&#237;a (en una sociedad de autoconsumo, se producen bienes de uso, mas no valor), y entonces, lo correcto ser&#237;a decir que tienen <i>igual valor. </i></span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Veamos c&#243;mo la maniobra es similar a <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la de Frege-Russell" w:st="on">la  de Frege-Russell</st1:personname>, aunque su complejidad sea mayor, ya que aqu&#237; el campo emp&#237;rico, la econom&#237;a, presenta una complejidad mayor que el restringido campo de las matem&#225;ticas: la complejidad que va de lo formal a lo emp&#237;rico. Una acci&#243;n real, el contar, engendradora del n&#250;mero, permite igualar colecciones de objetos reales que posean igual n&#250;mero. Otra acci&#243;n real, el trabajo, formadora de valor, permite intercambiar colecciones de objetos -con lo que se establece su igualdad- que tengan igual valor . </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">De aqu&#237; en adelante divergen las soluciones de Marx y de Russell. El primero piensa que s&#243;lo se pueden igualar dos conjuntos si poseen una sustancia en com&#250;n; el trabajo, por consiguiente, genera una sustancia que existe en la mercanc&#237;a, adem&#225;s de su materialidad, y que s&#243;lo se pone de manifiesto en el intercambio. El valor es una sustancia. Ignoro las ra&#237;ces de esta convicci&#243;n metodol&#243;gica de Marx; no debe ser ajena a </span><span style="font-family: Arial;"><!--[if gte vml 1]><v:shape  id="_x0000_i1026" type="#_x0000_t75" alt="" style='width:.75pt;height:.75pt'/><![endif]--><!--[if !vml]--><img width="1" height="1" alt="" src="file:///C:/DOCUME~1/RODOLF~1/CONFIG~1/Temp/msohtml1/01/clip_image001.gif" u2:shapes="_x0000_i1026" v:shapes="_x0000_i1026" /><!--[endif]--></span><span lang="en" style="font-family: Arial;">ello el hecho de que en su &#233;poca todos los cient&#237;ficos aceptaban sin dudar un instante la sustancia real, aunque oculta a los sentidos, detr&#225;s de <i>todos </i>los t&#233;rminos te&#243;ricos. En nuestros d&#237;as pensamos que ello no es necesario; algunos t&#233;rminos te&#243;ricos referir&#225;n a funciones matem&#225;ticas, como es el caso de masa y fuerza, otros ser&#225;n simples t&#233;rminos funcionales a una teor&#237;a, tal como la noci&#243;n de equilibrio en Piaget o, finalmente, algunos denotar&#225;n objetos reales, aunque no perceptibles, como lo son los &#225;tomos o los electrones. Pienso que es el segundo de los casos el que corresponde al concepto de valor, y es lo que intento demostrar en este trabajo: al igual que <i>n&#250;mero </i>en las matem&#225;ticas, valor es un concepto te&#243;rico en la teor&#237;a de Marx, por lo tanto, imprescindible en ella, definible por teor&#237;a de conjuntos, pero no una sustancia como pensaba Marx. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Conocemos la respuesta de Russell: la correspondencia biun&#237;voca entre dos conjuntos, permite decir que tienen igual n&#250;mero, y definir un n&#250;mero como el conjunto de todos los conjuntos que tienen ese mismo n&#250;mero. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">En nuestro caso, teniendo definidos los conjuntos de chaquetas y varas de tela, lo que ponemos en correspondencia biun&#237;voca no son la chaqueta y la tela, como no pon&#237;amos en correspondencia al Mariscal Ney con San Pedro, sino las horas de trabajo invertidas en producir las chaquetas y <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la tela. Los" w:st="on">la tela. Los</st1:personname> mariscales y los ap&#243;stoles son <i>elementos </i>del conjunto. Las horas son los elementos de los conjuntos marxistas. Estos son los que pongo en correspondencia: los elementos. Una vez que pude ponerlos en correspondencia, puedo decir, en el primer caso, que tienen igual n&#250;mero; en el segundo, que tienen igual valor. &#191;Qu&#233; ser&#225; entonces valor? Contestaremos ahora como lo hizo Russell: es aquello que tienen los conjuntos que tienen igual valor. Una conceptuaci&#243;n que culmina cuatro etapas te&#243;ricas: primero, el trabajo indiferenciado del que nos habla Marx; luego, su cuantificaci&#243;n en horas de trabajo, para pasar de all&#237; a definir igual valor, y finalmente, sentar la noci&#243;n de valor. Existe aqu&#237; una maniobra extra que no figura en la definici&#243;n de n&#250;mero, y es la funci&#243;n que conecta el conjunto temporal con el conjunto mercanc&#237;a. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Expresado en forma tosca, Marx dice lo siguiente </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;"><!--[if gte vml 1]><v:shape id="_x0000_i1027" type="#_x0000_t75"  alt="" style='width:1.5pt;height:37.5pt'/><![endif]--><!--[if !vml]--><img width="2" height="50" alt="" src="file:///C:/DOCUME~1/RODOLF~1/CONFIG~1/Temp/msohtml1/01/clip_image002.gif" u2:shapes="_x0000_s1028" v:shapes="_x0000_i1027" /><!--[endif]--><!--[if gte vml 1]><v:shape  id="_x0000_i1028" type="#_x0000_t75" alt="" style='width:1.5pt;height:37.5pt'/><![endif]--><!--[if !vml]--><img width="2" height="50" alt="" src="file:///C:/DOCUME~1/RODOLF~1/CONFIG~1/Temp/msohtml1/01/clip_image002.gif" u2:shapes="_x0000_s1027" v:shapes="_x0000_i1028" /><!--[endif]--></span><span lang="en" style="font-family: Arial;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp; y mercanc&#237;as = f (t)</span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">t horas de trabajo&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;igual valor&nbsp;&nbsp; </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp; x mercanc&#237;as = f (t) </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">&nbsp;</span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Se trata de una funci&#243;n en los n&#250;meros reales, que va del dominio temporal al codominio de las mercanc&#237;as, una funci&#243;n distinta para cada tipo de mercanc&#237;a, <i>f </i>para y, <i>f </i>1 para <i>z, </i>y que determina la cantidad de mercanc&#237;a espec&#237;fica que corresponde a <i>t </i>horas de trabajo; esta funci&#243;n var&#237;a con el desarrollo de las fuerzas productivas, de forma tal que a mayor desarrollo de la fuerza productiva, la magnitud asignada en el conjunto temporal, y expresada en horas de trabajo, disminuye para la misma cantidad de mercanc&#237;as. Si el n&#250;mero de horas trabajadas para producir <i>x </i>y y mercanc&#237;as es igual, &#233;stas tienen igual valor . </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">M&#225;s formalmente: </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="">&nbsp;</span>{M}&nbsp; = f m (t m) </p>   

<p class="MsoFooter" style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">{N} = f m (tn) <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoFooter" style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">* M tiene el mismo valor que N sii t m = t n </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Seg&#250;n Marx, y lo hemos seguido escrupulosamente, el tiempo socialmente necesario para la producci&#243;n de un objeto, una mercanc&#237;a, es la medida de su valor . </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">El valor es, entonces, una funci&#243;n de mercanc&#237;as en tiem- pos. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Sea <i>m </i>la clase de todas las mercanc&#237;as. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;"><!--[if gte vml 1]><v:shape id="_x0000_i1029" type="#_x0000_t75"  alt="" style='width:20.25pt;height:9pt'/><![endif]--><!--[if !vml]--><img width="27" height="12" alt="" src="file:///C:/DOCUME~1/RODOLF~1/CONFIG~1/Temp/msohtml1/01/clip_image003.gif" u2:shapes="_x0000_s1029" v:shapes="_x0000_i1029" /><!--[endif]-->V: P <i>(m)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </i>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;T <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">La definici&#243;n de valor se puede hacer, entonces, por medios conjunt&#237;sticos, en vez de hacerlo con una ontolog&#237;a sustancialista a <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la Arist&#65523;teles. El" w:st="on"><i>la </i>Arist&#243;teles. El</st1:personname> valor es un conjunto. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">&#191;Truco de prestidigitaci&#243;n? &#191;Respuesta insatisfactoria? Depende de los distintos puntos de vista. Con la constataci&#243;n emp&#237;rica del intercambio, Marx construye su ecuaci&#243;n, que ahora fundamento por teor&#237;a de conjuntos, sin recurrir a ninguna "metaf&#237;sica oscura", limpiamente, leg&#237;timamente. Resulta m&#225;s elegante y satisfactorio aceptar y trabajar teor&#237;a de conjuntos que objetividades fantasmales, sustancias gelatinosas. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Paso a contestar una objeci&#243;n previsible: Mach define igual masa refiri&#233;ndose exclusivamente a conceptos cinem&#225;ticos, que son observacionales. &#191;No podr&#237;a hacerse algo semejante con <i>valor? </i>Opino que no; es discutible incluso si Mach hizo lo que pensaba que hac&#237;a, definir con t&#233;rminos cinem&#225;ticos puros a masa; pareciera que no es posible, al menos adecuadamente. Los intentos de definir por t&#233;rminos observacionales los t&#233;rminos te&#243;ricos han fracasado. Mi propia empresa epistemol&#243;gica, en coincidencia con la filosof&#237;a de la ciencia de los &#250;ltimos 30 a&#241;os, no consiste en eliminarlos, tal como lo hac&#237;a Mach, aunque sin mencionarlo expresamente, sino en mantenerlos como tales en el seno de las teor&#237;as en las que son funcionales. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Una definici&#243;n por teor&#237;a de conjuntos me permite mantener el <i>status </i>te&#243;rico del concepto <i>valor. </i></span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">En este contexto de fundamentaci&#243;n de la teor&#237;a del valor, &#191;c&#243;mo podemos entender la cuantificaci&#243;n del valor, el &#250;ltimo paso a elaborar con respecto a esta noci&#243;n te&#243;rica? </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Escribir&#233; una ecuaci&#243;n de igualdad m&#250;ltiple que espero arroje claridad en la cuesti&#243;n: </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoFooter" style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">20 varas de tela = 1 chaqueta = <st1:metricconverter _moz-userdefined="" productid="1 kg" w:st="on">1 kg</st1:metricconverter> de hierro = x cantidad de trabajo </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">En la ecuaci&#243;n, ha sido puesto un signo igual entre chaquetas, tela, hierro, que son con las que Marx ilustraba su punto de vista, <i>y</i> <i>adem&#225;s cantidad de trabajo. </i>Este &#250;ltimo agregado permite observar el hecho de que para Marx, el trabajo humano, bajo el r&#233;gimen de producci&#243;n de mercanc&#237;as, es una mercanc&#237;a m&#225;s; como tambi&#233;n entender que es uno m&#225;s de los conjuntos que tienen el mismo valor. Tela, chaqueta, hierro y trabajo, en la ecuaci&#243;n propuesta, tienen el mismo valor. La maniobra, a continuaci&#243;n, es similar a <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la de Mach" w:st="on">la de Mach</st1:personname> con respecto a masa: asignar un valor num&#233;rico a una masa para poder establecerla en los dem&#225;s. En las mercanc&#237;as-objetos, el valor permanece velado. En la mercanc&#237;a-trabajo, el valor puede cuantificarse: la cantidad de trabajo puede <i>medirse </i>por el tiempo de trabajo socialmente necesario invertido. Y conste que estamos ante una nueva entidad te&#243;rica: Marx no habla del tiempo real invertido en una mercanc&#237;a necesaria, sino del tiempo necesario socialmente para producir las mercan- c&#237;as que tienen igual valor. La cuantificaci&#243;n del valor, entonces, depende de medir el tiempo de trabajo del que se pueda predicar que tiene el mismo valor que las mercanc&#237;as del mismo valor. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">No es mi intenci&#243;n formalizar toda la teor&#237;a del valor. S&#233; que la teor&#237;a de Marx tiene una l&#243;gica que lleva a considerar los dem&#225;s factores que analiza m&#225;s adelante. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Como buena teor&#237;a, sus afirmaciones forman un todo, del que s&#243;lo a los fines del an&#225;lisis es posible desgajar un sector. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Quisiera sin embargo, poner dos &#250;ltimos conjuntos en la larga, infinita, secuencia de igualdades entre mercanc&#237;as: </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoBodyTextIndent2" style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">x mercanc&#237;a C = y horas de trabajo = 9 mercanc&#237;as necesarias para reponerlo y reproducirlo = z precio. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Me refiero a cada miembro de la igualdad como conjunto, ya que entiendo que cada uno de ellos es representativo de un conjunto integrado por todos los miembros que poseen las misnas caracter&#237;sticas. As&#237;, cuando Marx escribe 20 varas de tela = 1 chaqueta, no se est&#225; en rigor refiriendo a estas 20 varas ya esta chaqueta en particular, sino a todos los conjuntos, cuyos miembros sean una chaqueta y, similarmente, a todos los conjuntos, cuyos miembros sean 20 varas de tela. De esta manera es factible la correspondencia biun&#237;voca entre cada uno de estos miembros, una chaqueta y 20 varas. Lo mismo es v&#225;lido para el resto de los miembros de <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la igualdad. No" w:st="on">la igualdad.  No</st1:personname> se trata de 9 horas de trabajo, sino de los conjuntos de 9 horas dc trabajo. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoBodyTextIndent2" style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Estas nuevas igualdades no son gratuitas, figuran en la obra de Marx tal como aqu&#237; las escribo. Con respecto al dinero, la igualdad puesta por Marx es: 20 varas de lienzo = <st1:metricconverter _moz-userdefined="" productid="2 onzas" w:st="on">2 onzas</st1:metricconverter> de oro (p. 86); para encontrar el conjunto tercero es necesario llegar al cap&#237;tulo V, en el que la forma es una explicitaci&#243;n del tiempo de trabajo necesario para producir y reproducir la fuerza de trabajo. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Vemos ahora con nitidez, que tambi&#233;n tienen el mismo valor que las mercanc&#237;as consideradas, el precio que se paga por ellas y las mercanc&#237;as con las cuales se va a reponer y reproducir la fuerza de trabajo socialmente consumida. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">La ecuaci&#243;n marxista hace resaltar el error de la ley del valor de Diederich y Fulda: no se trata de una funci&#243;n que lleva de las horas de trabajo al valor, y de all&#237; a una nueva funci&#243;n sobre los n&#250;meros reales, al precio. Es una &#250;nica funci&#243;n de correspondencia biun&#237;voca entre todos los conjuntos, de los que horas de trabajo y precio son apenas dos, que nos va a servir para definir, junto con Marx, la noci&#243;n de <i>igual valor. </i></span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Dos errores adicionales de la formulaci&#243;n de Diederich y Fulda: si bien tratan al valor como el resultante de una funci&#243;n de horas de trabajo sobre el valor, no especifican <i>ninguna </i>magnitud de valor; las &#250;nicas magnitudes en su ley son las horas de trabajo y el precio; el valor no posee magnitud, lo cual es bastante sorprendente si se lo define por una funci&#243;n sobre los n&#250;meros reales. La segunda objeci&#243;n. que resulta de la eliminabilidad de la noci&#243;n de valor por una funci&#243;n que vaya desde las horas de trabajo al precio, no significa que estos autores no le concedan <i>status </i>de t&#233;rmino te&#243;rico al valor , sino que lo tratan como un t&#233;rmino te&#243;rico de bajo nivel, similar a Peso Espec&#237;fico, que puede ser reemplazado sin p&#233;rdida por <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la relaci&#65523;n Peso" w:st="on">la relaci&#243;n Peso</st1:personname>/Volumen. y no corno el t&#233;rmino te&#243;rico complejo que realmente es, pr&#243;ximo a <i>masa </i>o <i>fuerza </i>en niveles de complejidad, pues, como estos t&#233;rminos, no puede ser eliminado por ninguna funci&#243;n entre t&#233;rminos no te&#243;ricos. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">La determinaci&#243;n de la magnitud de la funci&#243;n valor en la teor&#237;a de Marx, teniendo en cuenta la ecuaci&#243;n compleja de igualdad que establec&#237; siguiendo el texto de <i>El Capital, </i>se realiza tomando como unidad de valor <i>cualquiera </i>de los t&#233;rminos que figuran en la igualdad, sean chaquetas. varas de tela, onzas de oro u horas de trabajo; en la terminolog&#237;a de Marx, cualquiera de ellos puede ser <i>equivalente </i>de los dem&#225;s, es decir, medida de valor. El valor, por la tanto, se puede medir en chaquetas, oro o tiempo de trabajo, es indiferente a la teor&#237;a cu&#225;l medida se use; lo &#250;nico que se le exige, como condici&#243;n de restricci&#243;n similar a la que rige a las medidas de t&#233;rminos te&#243;ricos de la f&#237;sica, es que sea de igual magnitud en cualquier aplicaci&#243;n de la teor&#237;a en la que vuelva a aparecer igual cantidad de mercanc&#237;a. Aunque esto sea as&#237; desde el punto de vista te&#243;rico, pragm&#225;ticamente resulta m&#225;s c&#243;modo cuantificarlo con dinero o con tiempo de trabajo. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Formalmente podemos asignar valor a una mercanc&#237;a en dinero de la siguiente manera: </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Sea p&nbsp; &nbsp;&#206;&nbsp; <i>m</i>&nbsp; la mercanc&#237;a que consiste en una moneda de 1 peso. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Entonces, convenimos en asignar: </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">&nbsp;</span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">V ( {p } = 1 </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es decir, por definici&#243;n, el valor de una moneda de un peso ser&#225; igual a la unidad de tiempo socialmente necesario. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Para todos los conjuntos de mercanc&#237;as M &#204; <i>m </i>- tales que M tiene el mismo valor que { p } (en el sentido de *, p. 39, que dec&#237;a: M tiene el mismo valor que N sii t m = t n ), se sigue que: </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">v (M) = I.<b> </b></span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoFooter" style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="">&nbsp;O sea<b>: </b></span></p>   

<p class="MsoFooter" style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">{ M } = f M (1), <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span style="font-family: Arial;">&nbsp;</span><span lang="en" style="font-family: Arial;">Para aquellos conjuntos de mercanc&#237;as N para los que necesitamos el doble de tiempo que para producir un peso, se sigue que </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">V (N) = 2,<b> </b></span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">y as&#237; sucesivamente. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">De esta forma se ha metrizado el valor con dinero, que es as&#237; una manera privilegiada, s&#243;lo por razones de facilidad de manejo pr&#225;ctico y contable, de fijar la <i>escala </i>que mide el valor. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Incidentalmente, estas apreciaciones sobre la metrizaci&#243;n del valor borran una vieja objeci&#243;n metodol&#243;gica contra la teor&#237;a marxista, que consiste en afirmar que no es posible distinguir entre el precio y el valor, o lo que es lo mismo, que en todos los lugares en que la teor&#237;a pone <i>valor, </i>en su uso se lee <i>precio, </i>lo que tomar&#237;a superfluo aquel concepto. En efecto, no pueden distinguirse, pues el precio expresa en su unidad el tener el mismo valor que una chaqueta o 20 varas de tela; pero esto no elimina la noci&#243;n de valor, que sigue apareciendo en el resto de los conjuntos de la igualdad que se establece entre todas las mercanc&#237;as que tienen el mismo valor, y en las sucesivas aplicaciones y expansiones de la teor&#237;a del valor que nos propone Marx en <i>El Capital </i>(plusval&#237;a, cuota de ganancia, etc&#233;tera): el precio es s&#243;lo una medida c&#243;moda que no sustituye ning&#250;n concepto te&#243;rico de <i>El Capital. </i></span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Leer puntualmente a un autor, aceptar que las palabras juegan un rol funcional en el escrito, es esencial en los an&#225;lisis de la filosof&#237;a e historia de <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la ciencia. Hacerlo" w:st="on">la ciencia. Hacerlo</st1:personname> nos permiti&#243; ubicar un nudo problem&#225;tico en la fundamentaci&#243;n expuesta por Marx. El propio texto nos sugiri&#243; las v&#237;as metodol&#243;gicas de resoluci&#243;n. La reconstrucci&#243;n parcial propuesta arroja luz sobre el pensamiento &#237;ntimo de Marx, y las enormes dificultades te&#243;ricas y de fundamentaci&#243;n que afront&#243;. Las herramientas forjadas a m&#225;s de un siglo de su obra, permitieron cortar este nudo problem&#225;tico. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<h3 style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-size: 12pt; line-height: 150&#37;; font-family: Arial;">BIBLIOGRAF&#205;A </span><span style="font-size: 12pt; line-height: 150&#37;; font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></h3>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">&nbsp;Althusser, Louis, <i>La revoluci&#243;n te&#243;rica de Marx, </i>Siglo XXI, M&#233;xico, 1978. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><i><span lang="en" style="font-family: Arial;">Para leer </span></i><span lang="en" style="font-family: Arial;">El Capital,Sigo XXI, M&#233;xico, 1978. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Diederich, Wcrner, Hans Fulda, <i>Estructuras Sneedianas en El Capital </i>de Marx<i>, </i></span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">IIF, UNAM, M&#233;xico, 1981. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><st1:city _moz-userdefined="" w:st="on"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Newton</span></st1:city><span lang="en" style="font-family: Arial;">, Isaac, <i>Principia, </i><st1:place _moz-userdefined="" w:st="on"><st1:placetype _moz-userdefined="" w:st="on">University</st1:placetype> of  <st1:placename _moz-userdefined="" w:st="on">California</st1:placename></st1:place> Press, EEUU, 1962. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Frege, Gottlob, <i>Los fundamentos de la aritm&#233;tica, </i>IFF, UNAM, M&#233;xico, 1972. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Marx, Karl, <i>El Capital, </i>Siglo XXI, M&#233;xico, 1979. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Moulines, Ulises, <i>Exploraciones metacient&#237;ficas, </i>Alianza, Madrid, 1982. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">"La g&#233;nesis del positivismo en su contexto cient&#237;fico", <i>Di&#225;noia,M&#233;xico, </i>UNAM-FCE, 1975. </span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Russell, Bertrand, <i>Obras completas, </i>Ciencia y filosof&#237;a, Aguilar , Espa&#241;a, 1973. </span><span lang="en" style="font-family: Arial;">Sneed, Joseph, <i>The Logical Structure of Mathemathical Physics, </i>Reidel, <st1:city _moz-userdefined="" w:st="on"><st1:place _moz-userdefined="" w:st="on">Holland</st1:place></st1:city>, 1979. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoFooter" style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">&nbsp;<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>   

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150&#37;;"><span lang="en" style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">&nbsp;</o:p></span></p> <b style=""><span lang="en" style="font-size: 16pt; font-family: Arial;"><i /></span><i><i /></i></b><center><i><i><font size="4"><span style="font-weight: bold; font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; color: rgb(0, 0, 153);">http://epistemolog&#237;a.zomblog.com</span><br style="font-weight: bold; font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; color: rgb(0, 0, 153);" /><span style="font-weight: bold; font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; color: rgb(0, 0, 153);">BLOG: EPISTEMOLOG&#205;A DE LAS TEOR&#205;AS</span><br style="font-weight: bold; font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; color: rgb(0, 0, 153);" /><span style="font-weight: bold; font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; color: rgb(0, 0, 153);">RODOLFO-J.RODRIGUEZ-R<br />San Jos&#233;, Costa Rica<br style="font-weight: bold; font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; color: rgb(0, 0, 153);" /></span><span style="font-weight: bold; font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; color: rgb(0, 0, 153);">Blog 2:
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<hr /><i><i><a href="http://www.ipligence.com/webmaps/s/?u=95cdacc6a35c1be200b719daf0a2d960&amp;color=2&amp;a=week"><img border="1" src="http://www.ipligence.com/webmaps/m/?u=95cdacc6a35c1be200b719daf0a2d960&amp;size=medium&amp;color=2&amp;a=week" alt="ip-location" /></a>&nbsp; </i></i>
<hr /><i><i><a href="http://www.blogalaxia.com/top100.php?top=1"><img src="http://botones.blogalaxia.com/img/blogalaxia0.gif" alt="Blogalaxia" style="border: 0pt none ;" /></a></i></i>
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<hr /></center>
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 <dc:date>2007-09-17T05:48:00-06:00</dc:date>
 <dc:creator>Episteme</dc:creator>
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