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<title>Epistemolog&#237;a: Sociolog&#237;a de la ciencia</title>
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<description>Blog de documentaci&#243;n y debate sobre la Fundamentaci&#243;n epistemol&#243;gica de las t</description>
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<dc:date>2007-10-08T17:30:00-06:00</dc:date>
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<title>ZoomBlog</title>
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 <title>Sociolog&#237;a del conocimiento cient&#237;fico</title>
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 <![CDATA[
<p align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span><font size="5"><b style=""><span style="font-family: Arial;">Sociolog&#237;a del conocimiento cient&#237;fico<o:p _moz-userdefined="" /></span></b></font></p>       

<p align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"><font size="5"><b><span style="font-family: Arial;">Emmanuel Lizcano</span></b><b style=""><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></b></font></p>       

<div style="border-style: none none solid; border-color: -moz-use-text-color -moz-use-text-color windowtext; border-width: medium medium 1pt; padding: 0cm 0cm 1pt;">       

<p align="center" class="MsoNormal" style="border: medium none ; padding: 0cm; text-align: center;"><b style=""><span style="font-family: Arial;"><font size="5">Universidad Nacional de Educaci&#243;n a Distancia</font><o:p _moz-userdefined="" /></span></b></p> </div>       

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">La modernidad, tras las huellas de Kant, deja establecido el problema del conocimiento cient&#237;fico en t&#233;rminos de unas escisiones tan rotundas como reconfortantes. En primer lugar, de la escisi&#243;n entre sujeto y objeto, el positivismo l&#243;gico heredar&#225; una concepci&#243;n del conocimiento que pivota sobre dos ejes: del lado del sujeto (transcendente), la coherencia l&#243;gica del lenguaje de conocimiento; del lado del objeto, su exterioridad y susceptibilidad de aislamiento y descomposici&#243;n a efectos de an&#225;lisis. La relaci&#243;n sujeto/objeto se entiende as&#237; como una relaci&#243;n de adecuaci&#243;n o correspondencia entre un lenguaje racional que <i>describe</i> y una realidad (supuestamente exterior al sujeto) que se <i>des-cubre</i>. (Si bien es cierto que, para esta simplificaci&#243;n, ha debido olvidarse por el camino toda la actividad constructora del objeto por parte del sujeto, que Kant atribu&#237;a a las categor&#237;as y a las formas <i>a priori</i> de la sensibilidad). <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>       

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">En segundo lugar, la imposibilidad de fundamentar la metaf&#237;sica como ciencia deslindar&#225; dos campos y dos modos de saber n&#237;tidamente diferenciados: los saberes no fundamentados ("ilusiones metaf&#237;sicas", saberes pr&#225;cticos, superstici&#243;n, pseudociencias...) y el conocimiento cient&#237;fico, &#233;ste ya <i>&#250;nico, universal </i>y <i>necesario</i>. La tarea de una filosof&#237;a cr&#237;tica es para Kant la de "un censor que mantiene el orden p&#250;blico" al mantener una frontera impermeable entre ambas esferas. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>       

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">En tercer lugar, el criterio de demarcaci&#243;n que formulara Reichenbach distingue no menos tajantemente entre un <i>contexto de descubrimiento</i> y un <i>contexto de justificaci&#243;n</i>. El primero abarca la actividad <i>humana</i> del descubrir y el conjeturar, por lo que en &#233;l se manifiesta la componente irracional del conocimiento; al segundo corresponde la justificaci&#243;n racional de lo descubierto irracionalmente, es decir, la verificaci&#243;n -o falsaci&#243;n, en la variante popperiana- de hip&#243;tesis y la construcci&#243;n de conceptos y teor&#237;as, actividad ya <i>puramente</i> racional. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>       

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">Esta triple escisi&#243;n -sujeto/objeto, ciencia/no-ciencia y descubrimiento/justificaci&#243;n- fundamenta el conocimiento cient&#237;fico sobre la s&#243;lida base de una racionalidad pura. Y tal divisi&#243;n epistemol&#243;gica viene a institucionalizarse en una correspondiente divisi&#243;n del trabajo acad&#233;mico respecto de la actividad cient&#237;fica. Cuanto cae del lado del sujeto (concreto o trascendente, individual o colectivo), de los saberes no estrictamente cient&#237;ficos o de la componente irracional de los descubrimientos ser&#225; el objeto de estudio propio de las <i>ciencias humanas</i>: historia, psicolog&#237;a, sociolog&#237;a... Pero a &#233;stas nada les cabe decir sobre el n&#250;cleo duro de la raz&#243;n cient&#237;fica: la construcci&#243;n de conceptos y teor&#237;as y la metodolog&#237;a de investigaci&#243;n; &#233;ste es un &#225;mbito reservado a fil&#243;sofos de la ciencia, metod&#243;logos, l&#243;gicos y epistem&#243;logos. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>       

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">La <i>sociolog&#237;a de la ciencia </i>nace con el prop&#243;sito de dotar de racionalidad a aquellas instancias de la actividad cient&#237;fica que tales escisiones dejaban indeterminadas en exceso. Para Merton, la racionalidad de la ciencia viene garantizada por la internalizaci&#243;n por los cient&#237;ficos de las normas que rigen el funcionamiento de la comunidad cient&#237;fica. Este <i>ethos</i> cient&#237;fico se concreta en los cuatro conocidos imperativos institucionales: frente a los localismos, el imperativo de universalidad; frente al excesivo individualismo, el comunalismo; frente a las motivaciones particulares, el desinter&#233;s; y frente al dogmatismo, el escepticismo organizado. El sujeto kantiano del conocimiento cient&#237;fico queda as&#237; destranscendentalizado y socializado, al tiempo que la universalidad y objetividad del conocimiento cient&#237;fico resultan ahora de proyectar idealmente tales caracter&#237;sticas sobre la comunidad de quienes hacen la ciencia. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>       

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">Pero esta entrada de la sociolog&#237;a en la escena de los estudios sobre la ciencia, lejos de superar ninguna de las divisiones establecidas, las refuerza a&#250;n m&#225;s. "Consideraremos -afirma Merton- no los m&#233;todos de la ciencia, sino las normas con que se los protege". Los m&#233;todos y contenidos de la ciencia quedan expl&#237;citamente fuera del &#225;mbito de la investigaci&#243;n social. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>       

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">&#201;sa <i>caja negra</i> empezar&#225; a abrirse en los convulsos a&#241;os sesenta, dando origen a los que hoy se vienen conociendo como <i>nuevos estudios sociales de la ciencia</i> o <i>sociolog&#237;a del conocimiento cient&#237;fico</i>. Estos estudios, al considerar la actividad cient&#237;fica en los contextos concretos donde se va desarrollando efectivamente, ir&#225;n borrando los l&#237;mites definidos por las escisiones establecidas y contaminando as&#237; la pureza de la ciencia con el <i>fango</i> de lo social: intereses, prejuicios compartidos, negociaciones de sentido, pr&#225;cticas discursivas... Sus or&#237;genes son heterog&#233;neos. La Escuela de Frankfurt actualiza las cr&#237;ticas marxiana y bakuniniana a la alianza entre conocimiento cient&#237;fico e intereses de clase en las sociedades tecno-demo-burocr&#225;ticas. La emergencia de movimientos sociales como el ecologismo y el feminismo alertan sobre la compulsi&#243;n al control y a la destrucci&#243;n de la que se alimenta el propio proyecto cient&#237;fico. Se retoma la cr&#237;tica rom&#225;ntica (Goethe, Nietzche...) a la noci&#243;n de <i>hecho</i>: los supuestos hechos <i>brutos</i> est&#225;n, en realidad, bien domesticados, <i>hechos</i> por la teor&#237;a desde la que se observan, construidos por el lenguaje, por proyecciones antropom&#243;rficas, por intereses, presupuestos... Distinciones como <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la de Hanson" w:st="on">la de Hanson</st1:personname> entre "ver" y "ver que" o <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la de Quine" w:st="on">la de Quine</st1:personname> entre "lo que hay" y "lo que se dice que hay", y ataques como el de Sellars al "mito de lo dado", el de Feyerabend al monopolio cient&#237;fico de la verdad o el de Lakatos a la supuesta disponibilidad de las teor&#237;as para dejarse refutar por los hechos... apuntan todos ellos en la misma direcci&#243;n. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>       

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">En este contexto, con la cr&#237;tica kuhniana a la ilusi&#243;n de progreso en el sucederse de las teor&#237;as cient&#237;ficas y la consideraci&#243;n del papel determinante que juegan en los cambios de paradigma las luchas por el poder en el seno de la comunidad cient&#237;fica, se abrir&#225;n definitivamente las exclusas que manten&#237;an separadas las serenas aguas de la ciencia y las turbulencias en que se agitan los grupos humanos y sus tanteantes modos de conocimiento. Todas estas orientaciones precipitan y se institucionalizan en el llamado <i>programa fuerte de sociolog&#237;a del conocimiento cient&#237;fico</i>, punto de inflexi&#243;n entre la sociolog&#237;a cl&#225;sica de la ciencia y los nuevos estudios sociales de <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la ciencia. Este" w:st="on">la ciencia. Este</st1:personname> programa arranca de los trabajos de los integrantes del "grupo de Edimburgo" (B. Barnes, D. Bloor, S. Shapin y D. McKenzie), y en particular con la publicaci&#243;n de <i>Scientific Knowledge and Sociological Theory </i>de Barry Barnes en 1974 y <i>Knowledge and Social Imagery</i> de David Bloor en 1976. Tal y como lo define Bloor, se articula en torno a cuatro grandes principios o postulados: causalidad, imparcialidad, simetr&#237;a y reflexividad. El <i>principio de causalidad</i> postula que la investigaci&#243;n debe "interesarse en las condiciones que dan nacimiento a las creencias o a los estadios del conocimiento observados"; estas condiciones pueden ser sociales, econ&#243;micas, psicol&#243;gicas, pol&#237;ticas o hist&#243;ricas, pero en cualquier caso el soci&#243;logo debe buscar establecer relaciones "entre causas y efectos, como cualquier otro cient&#237;fico". Si tradicionalmente la sociolog&#237;a del conocimiento ha atendido tan s&#243;lo a lo que ten&#237;a por conocimiento <i>falso</i> (atribuido a ciertas anomal&#237;as o contradicciones sociales) pero supon&#237;a que el conocimiento <i>verdadero</i> no exig&#237;a ninguna explicaci&#243;n social (pues se da de modo <i>natural </i>cuando tales distorsiones sociales no existen), el <i>principio de imparcialidad</i> reclama una misma actitud "respecto a la verdad o la falsedad, la racionalidad o la irracionalidad, el &#233;xito o el fracaso", pues tan susceptibles son los unos como los otros de investigaci&#243;n sociol&#243;gica. El <i>principio de simetr&#237;a</i> es un corolario del anterior y establece que "los mismos tipos de causas deben explicar las creencias `verdaderas' y las creencias `falsas'", en lugar de asentar las primeras en una supuesta l&#243;gica objetiva y en una mayor comprensi&#243;n o autonom&#237;a del conocimiento, y atribuir las segundas al error humano, la superstici&#243;n o el enmascaramiento. Por &#250;ltimo, el <i>principio de reflexividad </i>postula que "estos modelos explicativos deben aplicarse a la sociolog&#237;a misma". <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>       

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">Bloor rompe as&#237; dr&#225;sticamente con la tradici&#243;n mertoniana en sociolog&#237;a de la ciencia, pero lo hace precisamente en nombre de la fidelidad a los planteamientos cl&#225;sicos en sociolog&#237;a del conocimiento (Durkheim, Mannheim, Znaniecki) e incorporando ecl&#233;cticamente una amplia gama de aportaciones (Spengler, Wittgenstein, Mill, Kuhn, M. Douglas...). Las caracter&#237;sticas m&#225;s destacadas de las investigaciones emprendidas a partir del programa fuerte son: a) <i>Relativismo</i>: no hay criterios absolutos de verdad o de racionalidad, sino que tales criterios dependen tanto de las interacciones y negociaciones en el interior de la comunidad cient&#237;fica como de grupos humanos m&#225;s amplios, de &#233;pocas hist&#243;ricas y de contextos de significado concretos. b) <i>Naturalismo</i>: todo conocimiento, incluido el matem&#225;tico y el l&#243;gico, corresponde en &#250;ltima instancia a una experiencia, si bien de esa experiencia se selecciona una de las varias interpretaciones posibles, la cual se racionaliza <i>a posteriori</i> como la `explicaci&#243;n l&#243;gica' y se legitima por la autoridad como `conocimiento verdadero': "lo que hemos hecho no es sino desarrollar la teor&#237;a [empirista] de Mill sobre un plano sociol&#243;gico". c) <i>Constructivismo</i>: esa capacidad social de seleccionar y legitimar ciertos modelos como `verdaderos' es, por tanto, capacidad de construir la realidad, al menos dentro de ciertos l&#237;mites f&#237;sicos. d) <i>Holismo</i>: el conocimiento cient&#237;fico no puede entenderse fuera del contexto concreto (pr&#225;ctico, ling&#252;&#237;stico, cultural...) en el que se produce y justifica, no cabiendo por tanto distinguir entre contextos de descubrimiento (sociales e irracionales: externos) y de justificaci&#243;n (l&#243;gicos y emp&#237;ricos: internos). e) <i>Cientifismo</i>: los cuatro principios en que se funda el programa fuerte "reposan sobre los mismos valores que los tenidos por adquiridos por otras disciplinas cient&#237;ficas" y el soci&#243;logo de la ciencia no hace sino "lo que cualquier otro cient&#237;fico". <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>       

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">El desarrollo de este programa estimular&#225; tanto una multitud de estudios emp&#237;ricos sobre episodios concretos de la historia de las diversas ciencias como una viva discusi&#243;n sobre sus principios y caracter&#237;sticas, dando origen a las distintas orientaciones hoy dominantes. Entre los primeros cabe se&#241;alar los estudios pioneros -a mediados de los setenta- de Farley y Geison sobre el debate entre Pasteur y Pouchet, de Shapin sobre la disputa frenol&#243;gica, o de Edge y Mulkay sobre la radioastronom&#237;a, as&#237; como los posteriores de Pinch sobre las anomal&#237;as de los neutrinos solares, de Harvey sobre las variables escondidas en mec&#225;nica cu&#225;ntica, de Collins y Pinch sobre la parapsicolog&#237;a, de MacKenzie sobre los primeros debates en estad&#237;stica social, de Pickering sobre experimentos con part&#237;culas subat&#243;micas, de Shapin y Schaffer sobre la bomba de aire, o los del propio Bloor sobre la construcci&#243;n social de las matem&#225;ticas. No deben olvidarse, sin embargo, otros estudios ajenos al programa fuerte, como el que Forman publicara en 1971 sobre la influencia del ambiente socio-cultural alem&#225;n en la g&#233;nesis de la mec&#225;nica cu&#225;ntica. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>       

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">Las cr&#237;ticas a los aspectos te&#243;ricos del programa fuerte se apoyan en las que se perciben como contradicciones internas de sus principios o las derivadas del propio eclecticismo que, a nuestro juicio, es tambi&#233;n una de sus principales bazas. As&#237;, p.e., el principio de causalidad, heredero del paradigma newtoniano en f&#237;sica, no es sometido al mismo relativismo que se aplica a otros principios cient&#237;ficos o l&#243;gicos, lo que contradice el principio de reflexividad; o el realismo naturalista que subyace a todo el programa es de muy dif&#237;cil conjugaci&#243;n con sus aspectos m&#225;s constructivistas o con sus intentos de dar cuenta de ciertas construcciones matem&#225;ticas absolutamente antiemp&#237;ricas (v&#233;ase Sociolog&#237;a del pensamiento formal); o la incongruencia de pretender <i>a priori</i> un estatuto de cientificidad -cuyo concepto no se cuestiona- que de hecho se pone entre par&#233;ntesis para aquellas otras actividades cient&#237;ficas a las que se somete a investigaci&#243;n. Woolgar (1991) criticar&#225; al programa fuerte por reproducir, a otro nivel, los mismos supuestos mertonianos que aspiraba a superar: a) presupone acr&#237;ticamente la existencia de una realidad-ah&#237; llamada `ciencia' a la que convierte en objeto de estudio -sin preguntarse si el propio concepto de `ciencia' no es tambi&#233;n una construcci&#243;n social- al tiempo que pretende reproducir su supuesto `m&#233;todo', sin indagar tampoco si esa `l&#243;gica' cient&#237;fica es algo m&#225;s que una serie de racionalizaciones <i>a posteriori</i>; b) las nociones cient&#237;ficas de `causalidad' y `explicaci&#243;n' siguen rigiendo la investigaci&#243;n sociol&#243;gica, sin m&#225;s que cambiar el papel que Merton atribu&#237;a a las normas sociales por el de los intereses (instrumentales o ideol&#243;gicos); y c) sus cuatro principios tienen el mismo car&#225;cter normativo que los imperativos del <i>ethos</i> cient&#237;fico mertoniano, ignorando de igual modo la pr&#225;ctica efectiva de los cient&#237;ficos. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>       

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">Las alternativas que se abren a partir de estas cr&#237;ticas ir&#225;n dando lugar en los &#250;ltimos a&#241;os a una serie de l&#237;neas de investigaci&#243;n que, pese a entremezclarse con frecuencia, podr&#237;an tipificarse como sigue (T. Gonz&#225;lez de la Fe y J. S&#225;nchez Navarro, 1988): a) <i>Interpretaciones moderadas del programa fuerte </i>(Barnes, Shapin, MacKenzie) que debilitan la noci&#243;n de causalidad y renuncian a construir teor&#237;as generales en favor del estudio emp&#237;rico de casos, donde tengan cabida las singularidades. b) El <i>programa relativista </i>(Collins, Pinch, Pickering, Harvey) de la escuela de Bath deja de lado principios que, como el de causalidad o el de reflexividad, habr&#237;a que considerar en cada situaci&#243;n concreta; enfatizando los aspectos relativistas y un cierto constructivismo, se centra preferentemente en el estudio de los m&#233;todos de experimentaci&#243;n y en la construcci&#243;n <st1:personname _moz-userdefined="" productid="de sus resultados" w:st="on">de sus resultados</st1:personname> en investigaciones o controversias a&#250;n en curso, y en las `ciencias marginales'. c) El <i>programa constructivista </i>(Latour, Woolgar, Knorr-Cetina) est&#225; estrechamente ligado a la llamada antropolog&#237;a de los laboratorios, atenta a esa multitud de pr&#225;cticas tenidas por in-significantes que ser&#237;an precisamente las que construir&#237;an el significado de los enunciados y pr&#225;cticas cient&#237;ficas: en el laboratorio, no es la `realidad' lo que observa el cient&#237;fico sino una multitud de informaciones fragmentarias y desordenados, de registros y aparatos que, convenientemente seleccionados y tratados, construyen <i>hechos</i> de apariencia ordenada con vistas a conseguir credibilidad; la negociaci&#243;n, los modos de argumentaci&#243;n y el uso ret&#243;rico del lenguaje merecen especial atenci&#243;n para entender lo que `realmente hacen los cient&#237;ficos': "la argumentaci&#243;n entre cient&#237;ficos transforma algunos enunciados en quimeras y otros en hechos de la naturaleza" (Latour y Woolgar, 1995). d) Los <i>an&#225;lisis del discurso cient&#237;fico </i>(Mulkay, Gilbert), a diferencia de los estudios etnogr&#225;ficos de laboratorio, no toman el discurso como s&#237;ntoma de la actividad cient&#237;fica real sino como objeto propiamente social, en el que se manifiestan las contradicciones y solapamientos entre los diferentes registros del lenguaje que usan los cient&#237;ficos para describir, interpretar y racionalizar sus comportamientos; con frecuencia esta orientaci&#243;n se torna reflexiva al incluir tambi&#233;n como objetos pertinentes de an&#225;lisis tanto el discurso del propio analista como el de la sociolog&#237;a que &#233;ste pone en juego. e) Este car&#225;cter reflexivo tambi&#233;n lo asumen los <i>estudios etnometodol&#243;gicos de la actividad cient&#237;fica</i> (Lynch, Garfinkel), si bien &#233;stos incluyen entre las pr&#225;cticas observables tanto las conversaciones o materiales escritos como otros materiales manipulados en los laboratorios; en una &#250;ltima vuelta de tuerca, el apego del etnometod&#243;logo a la sola consideraci&#243;n de lo observable le lleva a establecer que "no hay que usar m&#225;s metalenguaje que el lenguaje de las mismas ciencias", con lo que la sociolog&#237;a radical llega a no distinguirse apenas del internalismo contra el que emergi&#243;. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>       

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">Los resultados de todas estas orientaciones han abocado, simult&#225;nea y parad&#243;jicamente, a un callej&#243;n sin salida ("los investigadores de la ciencia -se&#241;ala Latour- no pueden explicar sus propios descubrimientos") y a una progresiva desmitificaci&#243;n de la ciencia como forma de saber no ya s&#243;lo privilegiado sino ni tan siquiera singularizable dentro del repertorio de formas de conocimiento de una sociedad: "nunca hemos dejado de hacer, en la pr&#225;ctica, lo que las escuelas m&#225;s importantes de filosof&#237;a nos prohib&#237;an hacer, a saber, mezclar objetos y sujetos, conceder intencionalidad a las cosas, socializar la materia y redefinir los humanos" (B. Latour, 1992). <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>       

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">Incluso, seg&#250;n las versiones m&#225;s cr&#237;ticas de los estudios sociales de la ciencia, si algo distingue al conocimiento cient&#237;fico es la especial potencia de los recursos -ret&#243;ricos, pol&#237;ticos, etc.- que pone en juego para persuadir (a los colegas, a los patrocinadores, al p&#250;blico en general) de que su construcci&#243;n de la realidad no es tal construcci&#243;n sino mera representaci&#243;n de la realidad misma (v&#233;ase Ciencia e ideolog&#237;a). Esta `ideolog&#237;a de la representaci&#243;n' (Woolgar), que presupone un objeto exterior y una serie de pr&#225;cticas met&#243;dicas destinadas a capturarlo lo m&#225;s fielmente posible, incluye adem&#225;s los recursos necesarios para el olvido de su propia dimensi&#243;n ideol&#243;gica, para borrar el rastro de su actividad constructiva: "la representaci&#243;n parece producir una especie de amnesia sobre s&#237; misma: a los lectores (y a los escritores) se les persuade de que no est&#225;n siendo persuadidos, de que la representaci&#243;n es un simple instrumento para expresar el mundo exterior". Es m&#225;s, la mayor parte de las investigaciones emprendidas por la propia sociolog&#237;a del conocimiento cient&#237;fico reproducen -seg&#250;n Woolgar- esa ideolog&#237;a, ahora como actividad sociol&#243;gica, en el acto mismo de ponerse a desenmascararla en las ciencias naturales: en lugar de `neutrinos' o `virus', los objetos exteriores al observador sociol&#243;gico son ahora los `discursos cient&#237;ficos' o las `pr&#225;cticas reales' en el laboratorio: "no desmantelan la representaci&#243;n <i>per se</i>, tan s&#243;lo se dedican a sustituir las representaciones de la ciencia por representaciones sociol&#243;gicas, literarias o filos&#243;ficas". <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>       

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">Para superar esta situaci&#243;n, la reflexi&#243;n sobre las consecuencias de su propio trabajo desarrollada por algunos estudiosos sociales de la ciencia abre posibles caminos -acaso convergentes- de notable inter&#233;s. Uno es el emprendido por el mismo Woolgar al proponer un cambio de objeto de investigaci&#243;n que incluya ahora al propio sujeto observador en su actividad de representarse las pr&#225;cticas de representaci&#243;n que estudia: se trata de problematizar la relaci&#243;n entre el objeto y su representaci&#243;n y pasar a investigar la actividad de representaci&#243;n misma. Al entrar as&#237; en la que se ha llamado `investigaci&#243;n social de segundo orden' surgen una serie de implicaciones para la ciencia social que pueden abrirle nuevas orientaciones. En primer lugar, abandonar de una vez por todas la preocupaci&#243;n por "la trasnochada pregunta" sobre la cientificidad de las ciencias sociales, que tantas p&#225;ginas ha consumido: "Tal vez -concluye Woolgar- el logro m&#225;s importante del estudio social de la ciencia sea el haber puesto de manifiesto que &#161;las ciencias naturales mismas apenas se comportan seg&#250;n los ideales de la <i>ciencia</i>! La pregunta sobre hasta qu&#233; punto la sociolog&#237;a puede o debe emular a las ciencias naturales da as&#237; un nuevo giro. Al reconocer el car&#225;cter no-<i>cient&#237;fico</i>, tanto de las ciencias sociales como de las naturales, los cient&#237;ficos sociales pueden dejar de preocuparse sobre cu&#225;n <i>cient&#237;ficos</i> son. La pregunta `&#191;puede ser <i>cient&#237;fica</i> la ciencia social?' resulta enga&#241;osa, pues la ciencia misma no es <i>cient&#237;fica</i>, excepto cuando se presenta a s&#237; misma como tal". <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>       

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">En segundo lugar, al compartir las ciencias naturales y las sociales una misma ideolog&#237;a de la representaci&#243;n (s&#243;lo diferenciable en la potencia de los recursos movilizados para su deconstrucci&#243;n), se trata de buscar otras formas de interrogar a la estructura `sujeto/objeto' que no aumenten a&#250;n m&#225;s la distancia ret&#243;rica entre el analista y la representaci&#243;n; en particular, interrogar a ese ignorado agente de la representaci&#243;n que es el `s&#237; mismo', como &#250;ltimo paso -a&#250;n pendiente- de ese proceso de descentramiento que inaugurara Cop&#233;rnico y que ha venido a encontrar en el sujeto de la ciencia -aunque sea sujeto social- su &#250;ltimo refugio. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>       

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">En un sentido diametralmente opuesto, lo que la sociolog&#237;a del conocimiento cient&#237;fico puede aportar a la sociolog&#237;a en general no ser&#237;a tanto la disoluci&#243;n cr&#237;tica de toda pr&#225;ctica de representaci&#243;n (cuyo olvido de la inevitable dimensi&#243;n simb&#243;lica de toda constituci&#243;n social y cognitiva podr&#237;a no llevar sino a un est&#233;ril escepticismo) cuanto la asunci&#243;n cr&#237;tica y consciente de tales pr&#225;cticas con todas sus consecuencias. Si efectivamente el cient&#237;fico natural construye la realidad que pretende haber descubierto, y para ello no duda en utilizar representaciones tan poderosas como artificiosas (desde met&#225;foras tan `irreales' como la de la `materia oscura' o la de la `mente-ordenador' hasta modelos matem&#225;ticos sin la menor `correspondencia con' la realidad), el cient&#237;fico social no tiene en absoluto por qu&#233; seguir ateni&#233;ndose tan estrictamente al sentido com&#250;n, a hip&#243;tesis tan inmediatamente veros&#237;miles, a esa voluntad de realismo que las ciencias naturales ignoran tanto como despu&#233;s -pero s&#243;lo despu&#233;s- simulan acatar. "En esto -dice Moscovici- es en lo que las ciencias sociales no alcanzan la fuerza de las ciencias de la naturaleza: las ciencias sociales son demasiado emp&#237;ricas. En las ciencias sociales las gentes no juegan con la teor&#237;a, no ejercitan el pensamiento en toda su libertad. En cierto sentido, no creen lo bastante en el pensamiento (...) Esa actividad creadora del pensamiento es muy limitada en las ciencias sociales, por arriba y por abajo. Por arriba, a causa de la enormidad de las presiones ideol&#243;gicas. Por abajo, por esa especie de voluntad de realismo". <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>       

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">Una tercera sugerencia que pueden ofrecer estos estudios es la propuesta por Latour (1992, 1993) o Serres (1991). Estos estudios, tras haber "ganado la batalla" a la sociolog&#237;a mertoniana, a las reconstrucciones racionales lakatosianas y a la historia de las ideas, han ca&#237;do en la trampa que ellos mismos se han construido: de tanto enfocar la ciencia han desenfocado lo social hasta perderlo casi de vista. Sus enfoques `micro' les han acabado por conducir a tesis que bien pod&#237;an haber suscrito los fil&#243;sofos internalistas contra los que emprendieron sus investigaciones emp&#237;ricas, pues renuncian a la m&#225;s m&#237;nima teor&#237;a social y no aciertan a conectar con un m&#237;nimo de coherencia los registros m&#225;s amplios de lo social con sus estudios de laboratorio o de los discursos cient&#237;ficos. La raz&#243;n de ello <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la encuentra Latour" w:st="on">la encuentra Latour</st1:personname> en que se han limitado a radicalizar el modelo que ya estableciera Kant y que caracteriza a la modernidad: un modelo unidimensional que se mueve entre dos polos esencializados, el del sujeto y el del objeto, ahora repensados como sujeto-sociedad y objeto-naturaleza. Si la Ilustraci&#243;n cl&#225;sica fij&#243; el polo de la naturaleza para desde &#233;l pensar y desbancar al de la sociedad, los estudios sociales de la ciencia vienen a dar cumplimiento a la revoluci&#243;n copernicana que invierte la polaridad hacia el extremo opuesto: tras los pasos del psicoan&#225;lisis, la sociolog&#237;a o la semi&#243;tica, con estos estudios el polo social acaba por dar cuenta exhaustiva del polo natural. Seg&#250;n ellos muestran, la hipertecnol&#243;gica civilizaci&#243;n occidental no hace nada sustancialmente diferente de las antiguas o de los primitivos, se proyecta en una naturaleza que construye a su propia imagen. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>       

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">Las distintas opciones intelectuales o metodol&#243;gicas (que tambi&#233;n lo son pol&#237;ticas) no dejan de moverse en esa &#250;nica dimensi&#243;n definida por <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la bipolaridad. Entre" w:st="on">la bipolaridad. Entre</st1:personname> el realismo objetivista (reaccionario), que se fija en un polo, y el constructivismo extremo (radical), que lo hace en el opuesto, las restantes perspectivas o programas se mueven en los puntos intermedios (conservador-justo medio-progresista) de ese &#250;nico eje. El principio de simetr&#237;a de Bloor se revela ahora completamente asim&#233;trico, pues parte -una vez m&#225;s- de uno de los dos polos para dar cuenta del otro. No habr&#225; aut&#233;ntica simetr&#237;a si no nos proponemos pensar en los mismos t&#233;rminos, y a la vez, la naturaleza y <st1:personname _moz-userdefined="" productid="la sociedad. Para Latour" w:st="on">la sociedad. Para Latour</st1:personname>, se trata ahora de llevar a cabo una `revoluci&#243;n contracopernicana', de dar `un giro m&#225;s despu&#233;s del giro social' que supere esa falta de perspectiva, ese c&#237;rculo vicioso en que se ha instalado la modernidad, abriendo una segunda dimensi&#243;n, perpendicular a la anterior, en la que se eval&#250;en los distintos `gradientes de estabilidad' de unos sujetos/objetos (<i>actantes</i>) nunca bien constituidos sino siempre en un proceso inestable y turbulento de continuas constituciones y reconstituciones. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>       

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">En ese nuevo espacio bidimensional, lo que antes eran puntos de encuentro (el <i>fen&#243;meno</i>) correspondientes a estados fijos del sujeto y del objeto, m&#225;s o menos pr&#243;ximos al uno o al otro seg&#250;n las opciones te&#243;ricas, se convierten ahora en trayectorias. A lo largo de ellas, en cada punto, es indecidible cu&#225;nto hay de naturaleza y cu&#225;nto de sociedad, pues es la trayectoria misma la que define a sus puntos en sus circulaciones, en el proceso de su producirse. El dinamismo de esos `cuasi-objetos' de ontolog&#237;a variable, ni id&#233;nticos nunca a s&#237; mismos ni susceptibles de identificar en ellos <i>quanta</i> de naturaleza o de sociedad, es el mismo que el que produce conjuntamente naturaleza y sociedad. "Los microbios de Pasteur -resume Latour- no son ni identidades atemporales descubiertas por Pasteur, ni el dominio pol&#237;tico impuesto por la estructura social del Segundo Imperio al laboratorio, ni tampoco una mezcla cuidadosa de elementos `puramente sociales' y fuerzas `estrictamente' naturales. Son un nuevo v&#237;nculo social que redefine, al mismo tiempo, los constituyentes de la naturaleza y los de la sociedad". Los microbios o los electrones tienen as&#237; tambi&#233;n su historia en ese espacio bidimensional, en el que cada corte paralelo al eje de la dimensi&#243;n sujeto/objeto puede revelarlos ora como sujetos, ora como objetos, ora como h&#237;bridos, ora inexistentes. Aquella dimensi&#243;n &#250;nica en la que se moviera la representaci&#243;n moderna aparece as&#237; como un estado congelado (Nietzsche) del proceso vital de estos actantes en los que la frontera entre lo humano y lo no-humano es inestable y porosa, un estado en el que no cab&#237;a sino disputar cu&#225;nto de natural y de social hay en cada fen&#243;meno, ignorando que esa naturaleza y esa sociedad -como tambi&#233;n esos fen&#243;menos- no son sino identidades reificadas, formas puras desprovistas de historia y de vitalidad. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>       

<div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"><span style="font-family: Arial;">       

<hr width="100&#37;" size="1" noshade="1" color="#aca899" align="center" /> </span></div>       

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">&nbsp;</o:p></span></p>       

<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><b><span style="font-family: Arial;">BIBLIOGRAFIA</span></b><span style="font-family: Arial;"> <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>       

<p style="text-align: justify;"><i><span style="font-family: Arial;">Archipi&#233;lago</span></i><span style="font-family: Arial;">, n&#186; 20, 1995: "El cuento de la ciencia" (art&#237;culos de Mulkay, Desrosi&#232;res, Feyerabend, etc). <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>       

<p style="text-align: justify;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">BARNES, B. (1974), <i>Scientific Knowledge and Sociological Theory</i>, Routledge and Kegan Paul, Londres. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>       

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">BLANCO, J.R. <i>et al.</i> (1992), "Ciencia, cient&#237;ficos y sociolog&#237;as: por d&#243;nde empezar?", en <i>Escritos de teor&#237;a sociol&#243;gica en homenaje</i> <i>a <st1:personname _moz-userdefined="" productid="Luis Rodr&#237;guez" w:st="on">Luis Rodr&#237;guez</st1:personname> Z&#250;&#241;iga</i>, CIS-Siglo XXI, Madrid. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>       

<p style="text-align: justify;"><span lang="en" style="font-family: Arial;">BLOOR, D. (1976), <i>Knowledge and Social Imagery</i>, Routledge &amp; Kegan Paul, Londres. </span><span style="font-family: Arial;">[Gedisa, Barcelona, 1998]. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>       

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">CALLON, M. y B. LATOUR (dirs.) (1990), <i>La science telle qu'elle se fait. Anthologie de la sociologie des sciences</i> <i><span style="">&nbsp;</span>de langue anglaise</i> , La D&#233;couverte, Par&#237;s. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>       

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">FORMAN, P. (1984), <i>Cultura en Weimar. Causalidad y teor&#237;a cu&#225;ntica, 1918-1927</i>, Alianza, Madrid. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>       

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">FOUREZ, G. (1994), <i>La construcci&#243;n del conocimiento cient&#237;fico</i>, Narcea, Madrid. <br /> GONZALEZ DE LA FE, T. y J. <st1:personname _moz-userdefined="" productid="SANCHEZ NAVARRO" w:st="on">SANCHEZ  NAVARRO</st1:personname> "Las sociolog&#237;as del conocimiento cient&#237;fico", <i>Reis</i>, 43(1988)75-124. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>       

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">IRANZO, J.M. y J.R. BLANCO (1999), <i>Sociolog&#237;a del conocimiento cient&#237;fico</i>, CIS, Madrid. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>       

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">LATOUR, B. (1992), <i>Ciencia en acci&#243;n</i>, Labor, Barcelona. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>       

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">- (1993), <i>Nunca hemos sido modernos</i>, Debate, Barcelona. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>       

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">- y S. WOOLGAR (1995), <i>La vida en el laboratorio</i>, Alianza, Madrid. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>       

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">LIZCANO, E. "La ciencia, ese mito moderno", <i>Claves de raz&#243;n pr&#225;ctica</i>, 32(1993):66-70. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>       

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">- (1993), <i>Imaginario colectivo y creaci&#243;n matem&#225;tica. La construcci&#243;n social del n&#250;mero, el espacio y lo imposible</i> <i><span style="">&nbsp;</span>en China y en Grecia</i> , Gedisa, Barcelona. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>       

<p style="text-align: justify;"><i><span style="font-family: Arial;">Pol&#237;tica y sociedad</span></i><span style="font-family: Arial;">, n&#186;14/15, 1993-94: "Ciencia y tecnolog&#237;a" (art&#237;culos de Bloor, Barnes, Mulkay, Latour, Woolgar, etc.) <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>       

<p style="text-align: justify;"><i><span style="font-family: Arial;">Revista Internacional de Sociolog&#237;a</span></i><span style="font-family: Arial;">, n&#186; 4, 1993: "Sociolog&#237;a de la Ciencia". <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>       

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">SERRES, M. (ed.) (1991), <i>Historia de las ciencias</i>,C&#225;tedra,Madrid. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>       

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">-(1991), <i>El Paso del Noroeste</i>, Debate, Madrid. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>       

<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">-WOOLGAR, S. (1991a), <i>Ciencia: abriendo la caja negra</i>, Anthropos, Barcelona<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>       

<div style="border-style: solid none; border-color: windowtext -moz-use-text-color; border-width: 1pt medium; padding: 1pt 0cm;">       

<p class="MsoNormal" style="border: medium none ; padding: 0cm; text-align: justify;"><b style=""><span style="font-family: Arial;">Rom&#225;n Reyes (Dir): <i>Diccionario Cr&#237;tico de Ciencias Sociales</i><o:p _moz-userdefined="" /></span></b></p>       

<p class="MsoNormal" style="border: medium none ; padding: 0cm; text-align: justify;"><b style=""><span style="font-family: Arial;">Disponible en:<o:p _moz-userdefined="" /></span></b></p>       

<p class="MsoNormal" style="border: medium none ; padding: 0cm; text-align: justify;"><b style=""><span style="font-family: Arial;">http://www.ucm.es/info/eurotheo/diccionario/S/conocimiento_cientifico.htm<o:p _moz-userdefined="" /></span></b></p> </div><center><font size="4"><span style="font-weight: bold; font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; color: rgb(0, 0, 153);"><br /></span></font></center>
 ]]>
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 <dc:date>2007-10-08T17:30:00-06:00</dc:date>
 <dc:creator>Episteme</dc:creator>
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 <title>La sociolog&#237;a de las ciencias y de las t&#233;cnicas de Bruno Latour y Michel Callon</title>
<link>http://epistemologia.zoomblog.com/archivo/2007/09/30/la-sociologia-de-las-ciencias-y-de-las.html</link>
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 <![CDATA[
<div class="Section1" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"><br />     

<p align="center" style="text-align: center;" class="MsoBodyText3"><font size="3"><b><span lang="en" style="" /></b><span lang="en" style=""><o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>       

<h2 style="text-align: center;"><font size="3"><span lang="en">La sociolog&#237;a de las ciencias y de las t&#233;cnicas <br /></span></font></h2>   

<h2 style="text-align: center;"><font size="3"><span lang="en">de Bruno Latour y Michel Callon</span><a title="" name="_ftnref1" href="http://historia.fcs.ucr.ac.cr/cuadernos/c-23his.htm#_ftn1" style=""><span class="MsoFootnoteReference"><span style="">(&#210;)</span></span></a></font></h2>   

<div style="text-align: center;">   </div>   

<p style="margin-top: 6pt; text-align: center;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">Por Antonio Arellano Hern&#225;ndez<a title="" name="_ftnref2" href="http://historia.fcs.ucr.ac.cr/cuadernos/c-23his.htm#_ftn2" style=""><span class="MsoFootnoteReference">*</span></a><o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>       

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;"><!--[if !supportEmptyParas]-->&nbsp;<!--[endif]--><o:p _moz-userdefined=""><br />Michel Callon, ingeniero de formaci&#243;n, y Bruno Latour, graduado en filosof&#237;a y Michel Callon, ingeniero de formaci&#243;n, animan el Centro de sociolog&#237;a de la innovaci&#243;n (CSI) de la Escuela nacional superior de minas de Par&#237;s; en el campo de la sociolog&#237;a de la ciencia pueden identificarse como el Grupo Par&#237;s. Ellos desarrollaron en los a&#241;os ochenta un nuevo marco de an&#225;lisis sobre la ciencia y la tecnolog&#237;a a partir de la reflexi&#243;n y cr&#237;tica de la sociolog&#237;a de la ciencia convencional y de sus investigaciones emp&#237;ricas en los terrenos cient&#237;fico y t&#233;cnico.<o:p _moz-userdefined="" /></o:p></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">Bajo sus auspicios aparecen los primeros textos de una nueva escuela de sociolog&#237;a de la ciencia que ya tenia una buena implantaci&#243;n en el mundo angl&#243;fono. En efecto, el texto, <i style="">"la ciencia tal y como se hace, antolog&#237;a de la sociolog&#237;a de ciencias en lengua inglesa" (Callon y Latour, 1982) </i>presenta entre los investigadores franceses los aportes de investigaciones que analizan directamente la producci&#243;n de hechos cient&#237;ficos en el seno de disciplinas de alta reputaci&#243;n como la invenci&#243;n de la radioastronom&#237;a, la detecci&#243;n de ondas gravitacionales, la teor&#237;a ondulatoria de la luz, la gen&#233;tica de Mendel, los debates entre Pasteur y Pouchet, el descubrimiento de los pulsares, etc. (Ibid.). Sin embargo, r&#225;pidamente sus propios trabajos representar&#237;an una propuesta original. <o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">Al principio, sus recursos conceptuales provinieron sobre todo de dos horizontes: 1) la filosof&#237;a de ciencias elaborada por Michel Serres (Serres, 1992), de qui&#233;n tomaron prestado el concepto de <i style="">traducci&#243;n</i> y 2) <i style="">el programa fuerte en sociolog&#237;a del conocimiento</i> iniciado por el fil&#243;sofo-soci&#243;logo ingl&#233;s David Bloor (Bloor, 1976). </span><span lang="en" style="font-size: 12pt;">Aunado a lo anterior, habr&#237;a que considerar las influencias que han recibido de otros autores considerados como postestructuralistas. Algunas de estas nociones son la "inscripci&#243;n" propuesta por Jacques Derrida, la de Rizoma elaborada por </span><span lang="en" style="font-size: 12pt;">Deleuze y Guattari y la de "dispositivo" proveniente de la filosof&#237;a de Michel Foucault.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">El </span><span lang="en" style="font-size: 12pt;">campo acad&#233;mico que proponen se ubica en la intersecci&#243;n de argumentos salidos de la filosof&#237;a de ciencias, de las nuevas tendencias de la sociolog&#237;a de ciencias blooriana y de la etnometodolog&#237;a. El campo de esta nueva sociolog&#237;a de la ciencia de sustento antropol&#243;gico propuesto por ellos intenta explicar la manera en como se entretejen la naturaleza, la sociedad y las representaciones simb&#243;licas en la fabricaci&#243;n de mediaciones que permiten ensamblar estas tres dimensiones.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">A continuaci&#243;n intentaremos una genealog&#237;a que nos posibilite comprender la construcci&#243;n y desarrollo de esta sociolog&#237;a de ciencias y t&#233;cnicas callonianolatouriana. En este ejercicio presentaremos los diferentes espacios de inspiraci&#243;n y los desarrollos propios de nuestros autores bajo estudio.</span><span lang="en" style="font-size: 12pt;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><b><span lang="en" style="font-size: 12pt;">El programa fuerte en sociolog&#237;a de ciencias de David Bloor.<o:p _moz-userdefined="" /></span></b></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">En 1962, aparece "La estructura de las revoluciones cient&#237;ficas" de Kuhn mostrando la viabilidad de relacionar la historia del contenido de la ciencia y de los cient&#237;ficos<a title="" name="_ftnref3" href="http://historia.fcs.ucr.ac.cr/cuadernos/c-23his.htm#_ftn3" style=""><span class="MsoFootnoteReference"><span style=""><!--[if !supportFootnotes]-->[1]<!--[endif]--></span></span></a>. La recepci&#243;n de la teor&#237;a kuhniana de la ciencia culmin&#243; con el establecimiento del Programa Fuerte de la Sociolog&#237;a de la Ciencia, planteado por David Bloor en 1976.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">Bajo esta concepci&#243;n del conocimiento cient&#237;fico, Bloor se propuso desarrollar un Programa fuerte de investigaci&#243;n social, con el objetivo de descubrir las causas que llevan a distintos grupos sociales, en distintas &#233;pocas a seleccionar diferentes aspectos de la realidad como objeto de estudio y explicaci&#243;n cient&#237;fica. El Programa Fuerte, otorga la posibilidad de considerar el trabajo de los cient&#237;ficos (observaci&#243;n, experimentaci&#243;n, interpretaci&#243;n de datos, creencias cient&#237;ficas, entre otros) como una construcci&#243;n social, influida por aspectos internos de la propia comunidad de cient&#237;ficos, as&#237; como de aspectos externos de la sociedad a la que pertenecen.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">Para abordar estos dos aspectos, el Programa Fuerte cuenta con cuatro principios program&#225;ticos: a) causalidad, b) imparcialidad, c) simetr&#237;a y d) reflexividad. De acuerdo con Bloor, la sociolog&#237;a del conocimiento cient&#237;fico es causal porque se ocupa de las condiciones que dan lugar a la creencia o estados del conocimiento<a title="" name="_ftnref4" href="http://historia.fcs.ucr.ac.cr/cuadernos/c-23his.htm#_ftn4" style=""><span class="MsoFootnoteReference"><span style=""><!--[if !supportFootnotes]-->[2]<!--[endif]--></span></span></a>; es imparcial con respecto a la verdad y falsedad, la racionalidad y la irracionalidad, el &#233;xito y el fracaso, ambos lados de estas dicotom&#237;as requieren de explicaciones; es sim&#233;trica en su estilo de explicaci&#243;n, los mismos tipos de causas explican las creencias falsas y verdaderas; Finalmente, es reflexiva porque sus patrones de explicaciones son aplicables a la sociolog&#237;a misma (Bloor,1976).<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">Con estos cuatro principios Bloor pretende construir una sociolog&#237;a del conocimiento que es cient&#237;fica seg&#250;n el modelo de la ciencia natural (Gonz&#225;lez y S&#225;nchez,1988). Esta naturalizaci&#243;n consiste en "La construcci&#243;n de una teor&#237;a general sobre las conexiones causales entre los factores sociales y cognitivos y en la b&#250;squeda y contrastaci&#243;n de leyes que sean capaces de recoger esas conexiones causales"(Bloor,1976:96). Bloor afirma que con esta teor&#237;a general existir&#225;n lazos causales conectando las formas de control social de una sociedad, sus usos de la naturaleza, su conocimiento cient&#237;fico y las creencias y actividades de los cient&#237;ficos individuales. La necesidad de la imparcialidad de la sociolog&#237;a de la ciencia, surge del hecho de que todas las creencias han de explicarse como fen&#243;menos sociales, independientemente de que estas hallan sido evaluadas y consideradas en una &#233;poca determinada como verdaderas o como falsas. Complementando esta teor&#237;a, la simetr&#237;a en la sociolog&#237;a esta presente, en la medida que se reconoce que los criterios con los que son evaluados los conocimientos son construidos socialmente, por lo tanto, los mismos tipos de causas deben explicar tanto las creencias evaluadas favorablemente como las rechazadas. Finalmente, Bloor afirma que las teor&#237;as generadas, deber&#225;n aplicarse a la propia sociolog&#237;a de la ciencia para que el conocimiento no sea fundacionalista y entre en contradicci&#243;n con sus afirmaciones generales acerca del conocimiento cient&#237;fico (Bloor,1976).<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">Las perspectivas trazadas por David Bloor han servido de referencia para toda una serie de trabajos sociol&#243;gicos, antropol&#243;gicos o econ&#243;micos sobre las ciencias y las t&#233;cnicas, particularmente en el mundo angloamericano, que se expresan en la revista <i style="">Social Studies of Science</i>. Los principios de imparcialidad y de simetr&#237;a de este programa fuerte han retenido particularmente la atenci&#243;n (Bloor, 1976:8).<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">Revisando el principio blooriano de simetr&#237;a, Michel Callon ha extendido ese principio a las controversias sobre la sociedad (Callon 1986:176-177). El acercamiento de Callon retoma el car&#225;cter controversial de las nociones sobre la naturaleza, tal como lo han enunciado los soci&#243;logos post-bloorianos, pero ahora tomando tambi&#233;n el car&#225;cter controversial de las nociones sobre la sociedad. Por esta doble raz&#243;n, Callon propone la construcci&#243;n de un cuadro com&#250;n y general para interpretar el car&#225;cter incierto de la naturaleza y de la sociedad llamado "principio de simetr&#237;a generalizada" (Callon 1986:176-177)<a title="" name="_ftnref5" href="http://historia.fcs.ucr.ac.cr/cuadernos/c-23his.htm#_ftn5" style=""><span class="MsoFootnoteReference"><span style=""><!--[if !supportFootnotes]-->[3]<!--[endif]--></span></span></a>. Con <i style="">el principio de simetr&#237;a generalizada</i> propia de una <i style="">antropolog&#237;a sim&#233;trica</i>, no se trata &#250;nicamente de la misma manera a la verdad y el error, a los vencedores y a los vencidos de la historia de las ciencias, sino igualmente a la sociedad y a la naturaleza, a los humanos y a los no humanos; el objeto de la investigaci&#243;n no siendo m&#225;s la construcci&#243;n social, como con David Bloor, sino la <i style="">socio-naturaleza</i>.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">Si bien durante un tiempo Callon y Latour estaban conformes con el empleo de su principio de simetr&#237;a generalizada, a fines de la d&#233;cada de los a&#241;os 90, un debate entre Latour y Bloor separar&#237;a al Grupo de Paris de la Escuela de Edimburgo (Bloor y Barnes) definitivamente. El debate entre ambos surgi&#243; a ra&#237;z de las criticas de Bloor sobre la falta de consistencia de Latour para explicar la construcci&#243;n social de la ciencia y de otro lado Latour criticaba a Bloor su falta de evoluci&#243;n del Programa fuerte indicando que los principios de imparcialidad y simetr&#237;a marcaban un relativismo epist&#233;mico absoluto y con ello se ubicaba en un idealismo que supon&#237;a la creaci&#243;n de la ciencia en la din&#225;mica cultural. En este mismo debate, Bruno Latour rechaza el relativismo epist&#233;mico sustentado por principio de simetr&#237;a para analizar las variaciones del conocimiento del mundo exterior y el de simetr&#237;a generalizada (formulado por el propio Latour) para estudiar las variaciones del conocimiento social del proceso cient&#237;fico (Bloor, 1999 y Latour, 1999). La idea latouriana frente a este relativismo consiste en evitar la separaci&#243;n de las entidades ontol&#243;gicas Naturaleza y Sociedad<a title="" name="_ftnref6" href="http://historia.fcs.ucr.ac.cr/cuadernos/c-23his.htm#_ftn6" style=""><span class="MsoFootnoteReference"><span style=""><!--[if !supportFootnotes]-->[4]<!--[endif]--></span></span></a>. En s&#237;ntesis podr&#237;a decirse que despu&#233;s de haberse inspirado en el programa fuerte de la sociolog&#237;a de la ciencia, Callon y Latour tratar&#237;an de construir una metodolog&#237;a capaz de aprehender simult&#225;neamente las construcciones sociales de las ciencias y de las sociolog&#237;as.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<h1><font size="3"><span lang="en">La construcci&#243;n social de los hechos cient&#237;ficos.</span></font></h1>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">En ciencias sociales tambi&#233;n hay descubrimientos como en las ciencias naturales y esto se expres&#243; cuando por primera vez se aplica el m&#233;todo etnogr&#225;fico al estudio de la ciencia contempor&#225;nea. De manera simultanea, Latour, Michael Lynch y Knorr-Cetina deciden penetrar antropol&#243;gicamente grupos ex&#243;ticos ubicados no en la periferia de las culturas occidentales, como lo hab&#237;an hecho por casi un siglo los antrop&#243;logos cl&#225;sicos, sino por el contrario, ubicados en el centro de la reformulaci&#243;n del mundo moderno.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">La primera obra de Bruno Latour fue coescrita con un soci&#243;logo brit&#225;nico, Steve Woolgar, y publicada en 1976. Durante dos a&#241;os, &#233;l comparti&#243; la vida cotidiana de los investigadores del laboratorio de neuro-endocrinolog&#237;a del profesor Roger Guillemin en California. El an&#225;lisis producido a partir de esta etnograf&#237;a de laboratorio se sit&#250;a bajo los auspicios de David Bloor y de la etnometodolog&#237;a, descifrando los procesos sociales de construcci&#243;n de hechos cient&#237;ficos. <o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">Para Latour y Woolgar, la construcci&#243;n social de la ciencia incluye factores, dimensiones y niveles bastante heterog&#233;neos que no pueden aprehender visiones epistemol&#243;gicas que tomar&#237;an como <i style="">datos</i> a la ciencia, a la verdad y a la raz&#243;n. Las nociones de <i style="">inscripci&#243;n literaria</i> y de <i style="">inscriptores</i> les otorgan un primer hilo conductor, pues un laboratorio produce una gran gama de trazos escritos (de las gr&#225;ficas producidas por los aparatos hasta los art&#237;culos cient&#237;ficos) y su actividad puede ser encarada como una secuencia de operaciones y de transformaci&#243;n de ciertos tipos de enunciados en otros tipos de enunciados de grados de <i style="">facticidad</i> diferentes; siendo el <i style="">hecho</i> un enunciado que no es rebatido por los colegas concurrentes. Abundando m&#225;s, la g&#233;nesis hist&#243;rica de un hecho est&#225; marcada por controversias cient&#237;ficas, estrategias diversas, publicaciones incluyendo formas ret&#243;ricas de persuasi&#243;n, lazos establecidos con organismos financiadores o l&#243;gicas de carrera, como se acostumbra en las actividades cotidianas en el seno del laboratorio, en las conversaciones informales por ejemplo. La construcci&#243;n de un hecho cient&#237;fico no remite, pues, s&#243;lo a un trabajo intelectual y discursivo, sino que moviliza todo un conjunto de pr&#225;cticas as&#237; como t&#233;cnicas y objetos que son <i style="">materializaciones</i> de debates anteriores. Esta perspectiva no conduce a poner en duda la solidez del hecho cient&#237;fico construido as&#237;, pero los soci&#243;logos son llevados a restituir las condiciones sociales, los diversos contextos y los dispositivos a trav&#233;s de los cuales este hecho toma forma, <i style="">es hecho</i>, pero que son enseguida olvidados poco a poco una vez que es admitido.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">A&#250;n en nuestros d&#237;as, el Centro de Sociolog&#237;a de la Innovaci&#243;n sigue impulsando etnograf&#237;as de laboratorios cient&#237;ficos y de otros espacios sociales relacionados con la innovaci&#243;n tecnol&#243;gica.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<h1><font size="3"><span lang="en">Traducci&#243;n y desplazamientos.</span></font></h1>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">En la prolongaci&#243;n cr&#237;tica de esta primera etnograf&#237;a de laboratorio, Michel Callon y Bruno Latour han progresivamente estabilizado un conjunto conceptual, que pone en mal a buen n&#250;mero de tendencias cl&#225;sicas de la sociolog&#237;a como el sistemo-funcionalismo o las oposiciones reproducci&#243;n/cambio y micro/macro.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">La noci&#243;n de <i style="">traducci&#243;n</i> est&#225; en el coraz&#243;n de su dispositivo te&#243;rico. Los actores (individuales y colectivos, humanos y no humanos) trabajan constantemente para traducir sus lenguajes, sus problemas, sus identidades o sus intereses en los de los otros. Es a trav&#233;s de este proceso que el mundo se construye y se desconstruye, se estabiliza y se desestabiliza. Por esto "la identidad de los actores y sus tallas respectivas son situaciones, apuestas permanentes en las controversias que se desarrollan (Callon, 1986:174)" y que se puede hablar de inter<i style="">-definici&#243;n de los actores</i>. Contra las rigideces sociol&#243;gicas propias de las nociones de "sistema" o de "funciones", Callon y Latour nos invitan a <i style="">seguir a los actores</i> en sus m&#250;ltiples actividades de traducci&#243;n (o m&#225;s justamente de <i style="">&#237;nter traducci&#243;n</i>), fuera de las fronteras predefinidas de los "sistemas" y de las "funciones", redefiniendo incluso estas separaciones. En esta perspectiva, <i style="">la lista de los actores pertinentes</i> (individuos, grupo u objetos), as&#237; como sus propiedades y las reglas del juego al que juegan, no est&#225;n nunca dadas de una vez por todas. Las <i style="">cadenas de traducci&#243;n</i> son entonces trabajadas por diferentes actividades: <i style="">estrategias</i> concurrentes, confrontaciones en <i style="">pruebas de fuerzas</i>, un trabajo de <i style="">movilizaci&#243;n</i> y de <i style="">enlistamiento</i>, la elaboraci&#243;n de <i style="">dispositivos de interesamiento</i> y de <i style="">puntos de paso obligados</i> a fin de sellar <i style="">alianzas</i> y <i style="">asociaciones</i> entre actores y la emergencia de <i style="">voceros</i> de estas asociaciones sobre todo.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">Traducir, en entonces <i style="">desplazar</i>: "desplazamientos de objetivos o intereses, o tambi&#233;n desplazamientos de dispositivos, de seres humanos, de larvas o de inscripciones (Callon, 1986:203)". En la inter-definici&#243;n de los actores hay <i style="">interdesplazamiento</i>. Saliendo del esquema binario reproducci&#243;n/cambio, la noci&#243;n de <i style="">desplazamiento</i> permite encarar todo un conjunto de pr&#225;cticas cotidianas que han m&#225;s o menos mover estados del mundo m&#225;s o menos estabilizados.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">Cuando as&#237; se refieren nuestros autores se mueven en el campo de observaci&#243;n de Michel Serres y su obra, particularmente, la intitulada justamente "la traducci&#243;n" (Serres, 1974), en la que inspir&#225;ndose de la mitolog&#237;a griega se recupera la figura del Dios Hermes como paradigma de la dif&#237;cil tarea de traducir el lenguaje de los Dioses a los hombres sin caer en la traici&#243;n. Traici&#243;n del lenguaje, de las ideas, de los actores a quienes se tiene que representar con fidelidad guardando siempre su propio espacio de actor intermediario.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<h1><font size="3"><span lang="en">Redes, la teor&#237;a del actor-red.</span></font></h1>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">Desde los a&#241;os 80 un grupo de soci&#243;logos de ciencias y t&#233;cnicas han empleado el t&#233;rmino red desde diferentes enfoques (Callon, 1986; Law, 1984; Rip,1992). Una de las acepciones m&#225;s difundidas de la noci&#243;n red se ha evocado como actor-red. Los promotores del t&#233;rmino han se&#241;alado que un objeto cient&#237;fico-t&#233;cnico es el resultado de la mezcla de entidades humanas y naturales pero que act&#250;a socialmente con las caracter&#237;sticas de un actor situado entre din&#225;micas sociales y leyes naturales, gracias a las posibilidades instrumentadas de ambas. En cierto sentido, la noci&#243;n de red ha sustituido la de sistema, en tanto que la segunda se interesa en delimitar y poner en relaci&#243;n los elementos de una parte delimitada de la realidad pero sin una jerarqu&#237;a precisa, la primera considera que los elementos se encuentran interrelacionados por medios de circulaci&#243;n de informaci&#243;n. Callon ha considerado que cualquier elemento de un sistema puede, en determinadas circunstancias, representar un papel crucial en el comportamiento del conjunto (Callon, 1986) y por esta raz&#243;n se ha interpretado que ese elemento protag&#243;nico tiene el rango de actor representativo del sistema organizado en t&#233;rminos de red.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">La noci&#243;n de <i style="">red</i> intenta a la aprehensi&#243;n de la estabilizaci&#243;n, nunca definitiva y siempre en trabajo, de las relaciones entre humanos y objetos. Pero la estabilizaci&#243;n de las formas de la vida social debe ser considerada m&#225;s como un punto de llegada que como un punto de partida del an&#225;lisis. Se trata de reabrir las <i style="">cajas negras</i> (lo que va de s&#237; ya no es interrogado como un hecho cient&#237;fico, una t&#233;cnica , un procedimiento o una instituci&#243;n) cerradas por los actores. La red es el resultado m&#225;s o menos solidificado de procesos de traducci&#243;n y de su inscripci&#243;n en "cajas negras"; "la palabra indica que los recursos est&#225;n todos concentrados en algunos lugares &#150; los nudos &#150; pero que estos nudos est&#225;n ligados unos con otros por mallas; gracias a estas conexiones, los algunos recursos dispersos se vuelven una red que parece extenderse por todas partes (Arellano, 1989)". Son <i style="">las redes sociot&#233;cnicas</i> &#150; asociando justamente recursos acomodados habitualmente bajo las etiquetas "sociales", "econ&#243;micas", "cient&#237;ficas" o "t&#233;cnicas" &#150;<span style="">&nbsp; </span>las que han movilizado particularmente su atenci&#243;n (Callon, 1988). La red supone un trabajo previo de <i style="">puesta en equivalencia</i> de recursos heterog&#233;neos, volvi&#233;ndolos conmensurables y permiti&#233;ndoles funcionar juntos. La solidez de las alianzas constitutivas de las redes parece depender sobre todo del <i style="">n&#250;mero</i> de aliados movilizados y de asociaciones realizadas (Latour, 1989; 92-96, 223-230 y 262-286). Las nociones de traducci&#243;n y de red ofrecen pues una v&#237;a para salir de la oposici&#243;n macro/micro, poniendo en evidencia procesos por los cuales <i style="">micro-actores</i> estructuran, globalizando e instrumentado su acci&#243;n, a <i style="">macro-actores</i> o, inversamente, por los cuales entidades son deconstruidas y localizadas (Latour, 1994).<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">Latour (1996) considera que se ha abusado de la noci&#243;n de Red y esto ha provocando algunos malentendidos. El primer malentendido, es considerar a la Red &#250;nicamente como una red-t&#233;cnica, como una red hidrol&#243;gica, ferroviaria, telef&#243;nica, o inform&#225;tica. En efecto, existen algunas tecnolog&#237;as que tienen el car&#225;cter de red, porque involucran a elementos distantes que pueden ponerse en circulaci&#243;n de acuerdo a ciertos puntos estrat&#233;gicos, pero una red-t&#233;cnica es solamente un final posible y un estado estabilizado de una sistema de elementos que no puede considerarse como una met&#225;fora b&#225;sica del actor-red, porque este puede carecer de todas las evidencias de un dispositivo social-t&#233;cnico.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">El segundo malentendido, es la utilizaci&#243;n de la noci&#243;n de red, como una relaci&#243;n de actores humanos individuales limit&#225;ndose a su frecuencia, distribuci&#243;n, homogeneidad y proximidad, utilizando conceptos globales como instituciones, organizaciones, estados y naciones adicion&#225;ndole el t&#233;rmino red, una posici&#243;n relativista y reducida de asociaci&#243;n.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">Respecto a la noci&#243;n de actor vehiculada por la teor&#237;a del actor-red, ha sido tratada err&#243;neamente, pues seg&#250;n Latour, se ha utilizado en su sentido literal. Por ejemplo en la tradici&#243;n anglosajona un actor es un humano individual e intencional y es referido a un comportamiento. Si unimos este significado con la noci&#243;n de red, el malentendido es mayor, el actor-red es entendido como: Un humano individual (masculino) quien desea mostrar y extender su poder en una red de aliados haciendo redes de trabajo o enlazando actores (Latour,1996:373).<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">El tercer malentendido es considerar a la red como un sin&#243;nimo de informaci&#243;n, misma que es sin&#243;nimo de rapidez, de contacto inmediato sin intermediarios, de manera que la noci&#243;n pierde la capacidad de designar el trabajo de los intermediarios, que es el punto que le interesa a la sociolog&#237;a latouriana.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">El t&#233;rmino red es valioso empleado en sentido metodol&#243;gico (Arellano, 1998). En ese sentido, Latour muestra que las ventajas de la utilizaci&#243;n de la noci&#243;n de red est&#225;n dadas por sus tres propiedades metodol&#243;gicas:<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">1) Lejos/Cerca. La utilizaci&#243;n de la noci&#243;n de red, permite liberarse de la tiran&#237;a de la distancia o proximidad. Hay elementos cercanos, si son desconectados pueden resultar infinitamente remotos, y al contrario, hay elementos que pueden aparecer a una gran distancia pero que pueden ser atra&#237;dos. La dificultad que existe en definir todas las asociaciones en t&#233;rminos de redes, es debido a la prevalencia de la Geograf&#237;a, por ello en lugar de pensar en t&#233;rminos de proximidad o de distancia, habr&#237;a que referirse a la conectabilidad de los elementos.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">2) Peque&#241;a/Larga escala. La noci&#243;n de red permite disolver la distinci&#243;n de micro-macro con la que ha sido plagada la teor&#237;a social. Una red nunca es m&#225;s grande que otra, es simplemente m&#225;s larga o m&#225;s intensamente conectada. As&#237; la noci&#243;n de red permite recobrar algunos m&#225;rgenes de maniobra entre los ingredientes de la sociedad (espacio vertical, jerarqu&#237;a estratos, macro-escala) sin tener que elegir entre un punto de vista local y global, sino m&#225;s bien en una alta conexi&#243;n.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">3) Dentro/Fuera: La noci&#243;n de red nos permite desaparecer a una tercera dimensi&#243;n. Una superficie tiene dentro y fuera separada por un l&#237;mite. Una red esta limitada sin dentro y fuera, la &#250;nica cuesti&#243;n es que permite o no el establecimiento de una conexi&#243;n estable entre dos elementos. La superficie en/entre redes es conectada -pero cuando la red esta expandida- o no existe literalmente una red no tiene fuera. No es un antecedente sobre la base, no es una abertura sobre el suelo s&#243;lido, una red es una Noci&#243;n positiva la cual no debe ser entendida negativamente, ella no tiene una sombra (Latour,1996:372).<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">La noci&#243;n actor-red permiti&#243; a muchos investigadores obtener una libertad de maniobra frente a la absurda separaci&#243;n entre los datos t&#233;cnicos y los sociales. Con la noci&#243;n de actor-red dimos -dice Latour- una libertad a los investigadores de ciencias y t&#233;cnicas igual de la que disfrutaban cient&#237;ficos e ingenieros. He aqu&#237; el aporte, pero esto es aporte de m&#233;todo (Arellano,1998).<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<h1><font size="3"><span lang="en">Traducci&#243;n y epistemolog&#237;a</span></font></h1>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">Una caracter&#237;stica importante de los nuevos estudios de ciencias y t&#233;cnicas su compromiso con los estudios emp&#237;ricos. Los estudios etnogr&#225;ficos han mostrado la inutilidad de separar las cuestiones de realismo y relativismo para substituirlos por problemas m&#225;s modestos como son como los conocimientos de la gen&#233;tica vegetal se aplican a la planta de ma&#237;z y como estas transformaciones sociot&#233;cnicas se transforman en modificaciones de los colectivos sociales agr&#237;colas. Antes de los estudios de ciencias estas cuestiones se resolv&#237;an aplicando un modelo determinista en el que las ciencias eran construidas bas&#225;ndose en golpes de racionalidad y que posteriormente ellas impactaban la sociedad modific&#225;ndola de acuerdo a una extrapolaci&#243;n de la racionalidad cient&#237;fica.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">La suposici&#243;n de la correspondencia entre los enunciados y el mundo, entre los discursos y la realidad y destacando una supuesta capacidad interpretativa de los resultados como naturaleza de los cient&#237;ficos. En lugar de continuar por esta v&#237;a interminable, la propuesta de esta sociolog&#237;a calloniano-latouriana pone en el centro de su actividad la fabricaci&#243;n y circulaci&#243;n de los enunciados conceptualizados como las cadenas de la traducci&#243;n.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">La observaci&#243;n de las cadenas de traducci&#243;n conduce a los enunciados (observacionales o te&#243;ricos) conduce a constatar la existencia de una larga serie de microrupturas que vienen a sustituir la ruptura radical entre los enunciados y el mundo al que hacen referencia. Luego que los investigadores discuten las im&#225;genes producidas por un aparato, que ellos escrutan las trazas de un cromat&#243;grafo, que calculan una funci&#243;n para rendir cuenta de un aglomerado de puntos, transforman las medidas en cuadros, un enunciado local a uno de implicaciones generales. Cuando todo eso pasa, ellos no discuten de un mundo exterior (objetivo), no se dejan ir por su pura fantas&#237;a... ellos se confrontan a inscripciones que pueden trabajar, redistribuir, poner en relaci&#243;n con otros aspectos, los hechos no se imponen desde el exterior ni se imponen de manera irreductible.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">Si hay trascendencia, se debe a este humilde trabajo de composici&#243;n y de traslado de coincidencias y diferencias de objetos inscritos en instrumentos. A la venerable trascendencia entre el objeto y su sujeto se substituyen largos encadenamientos de microtrascendencias. Pasar de una representaci&#243;n de un orden a otro, establecer cadenas de equivalencias, traducciones que alinean las microreferencias unas a otras (tal traza se expresa en tal dato, que a su tiempo conduce a una tal f&#243;rmula), en eso consiste en gran parte el trabajo de los investigadores. La estabilizaci&#243;n de esas micro equivalencias construidas entre las inscripciones de las cuales cada una traduce las precedentes sin reducirlas, produce en particular una adecuaci&#243;n entre el mundo y los discursos sobre el mundo. Pero esta correspondencia habitual que supone la existencia previa de una divisi&#243;n entre la realidad y los discursos. Ella esta inscrita, </span><span lang="en" style="font-size: 12pt;">enmarcada en una red de instrumentos, de protocolos, de experiencias, de competencias, de enunciados que han sido organizados solidariamente.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">Mostrar este trabajo de fabricaci&#243;n de cadenas de traducci&#243;n evidencia el car&#225;cter in&#250;til de mantener la tradicional oposici&#243;n entre realismo y relativismo. Un cierto realismo es evidente cuando las cadenas de traducci&#243;n se tejen, permiten movilizar otras entidades, pero este realismo esta contaminado de relativismo por que es suficiente desmantelar las cadenas metrol&#243;gicas que mantienen y producen equivalencias y traducciones que desaparecen simult&#225;neamente los enunciados y el mundo que las moviliza. Esto es como la conquista de M&#233;xico, que desaparece una perspectiva erudita de mundo por que la metrolog&#237;a que produc&#237;a equivalencias y traducciones es destruida simult&#225;neamente a los enunciados y mundo que movilizaba previamente. Dicho de otra manera, los enunciados no son validos mas que en las redes de traducci&#243;n (relativismo) pero que esas redes son completamente reales (realismo).<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">El an&#225;lisis de cadenas de traducci&#243;n permite igualmente de renovar el debate cl&#225;sico entre internalismo y externalismo reformulando los t&#233;rminos de la confrontaci&#243;n. El dualismo entre naturaleza y sociedad que conduce a sin respuestas, los SS han sustituido un objeto intermediario m&#225;s rico: la din&#225;mica de las cadenas de traducci&#243;n que permite a los enunciados circular y ganar generalidad. Los enunciados no pueden desplazarse por si mismos, para sacarlos de los laboratorios es necesario alargar las cadenas, duplicando los laboratorios, replicando el conjunto de instrumentos y de saber-hacer que permite dar un sentido y una utilidad a los enunciados fuera del contexto necesariamente local de su fabricaci&#243;n. En ese incesante trabajo de replicaci&#243;n, los conocimientos se transforman, se adaptan, se combinan y, finalmente, cuando esta relaci&#243;n se estabiliza los conocimientos son universales pero en los estrictos &#225;mbitos de las redes y no fuera. Es por esta raz&#243;n que ellos rechacen la acusaci&#243;n de constructivistas sociales. Para nuestros autores, la sociedad es una palabra enorme pues disminuyendo la observaci&#243;n de la ruptura entre sujeto cognoscente y objeto de conocimiento, ellos substituido estas cadenas en las cuales no se puede pasar de un enunciado a otro que a condici&#243;n desviarse por medio de un instrumento o por un saber hacer humano.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">Estas construcciones son simult&#225;neamente sociales puesto que relacionan seres humanos, reales en tanto que permiten movilizar las entidades a las que ellos dan acceso y discursivos puesto que ellas se evocan en sus enunciados. Las dificultades de estudiar estas elaboraciones consisten en que las ciencias naturales, las sociales y las del lenguaje est&#225;n habituadas a observar una parte del conjunto.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<h1><font size="3"><span lang="en">Algunas Interrogaciones.</span></font></h1>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">Las posiciones que m&#225;s llaman la atenci&#243;n de los cr&#237;ticos del Grupo de Par&#237;s son el estatuto epist&#233;mico asignado a la ciencia y la tecnolog&#237;a, su postura te&#243;rica, epistemol&#243;gica y la relaci&#243;n que guardan sus propuestas a la luz de otros campos acad&#233;micos.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">En la encrucijada de cuestiones epistemol&#243;gicas y te&#243;ricas, ciertos, como Benjamin Matalon, han reprochado a este tipo de trabajos de pasar del lado de la especificidad de la ciencia, en el rechazo de distinguir los aspectos sociales y los aspectos cognitivos (Matalon, 1986). Es claro que a trav&#233;s de los an&#225;lisis de Michel Callon y Bruno Latour, los universos cient&#237;ficos aparecen como universos <i style="">como</i> los otros, tal vez demasiado como los otros. Aproximaciones diferentes, en particular la de Pierre Bourdieu, han avanzado que si <i style="">el campo cient&#237;fico</i> posee caracter&#237;sticas comunes con los otros campos sociales (luchas concurrenciales, estrategias, l&#243;gicas de carrera, mecanismos de capitalizaci&#243;n y de dominaci&#243;n, etc.) manifiesta tambi&#233;n la autonom&#237;a y la especificidad de "un juego social donde la idea verdadera est&#225; dotada de fuerza"; lo que volver&#237;a posible "la aparici&#243;n de estos productos sociales relativamente independientes de sus condiciones sociales de producci&#243;n que son las verdades cient&#237;ficas" (Bourdieu, 1976). <o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">Se plantean cuestiones igualmente en cuanto a otros elementos te&#243;ricos propuestos por Michel Callon y Bruno Latour. As&#237;, Francis Chateauraynaud ha apuntado el car&#225;cter reductor de una lectura de la solidez y la estabilidad de los lazos sociales a trav&#233;s simplemente del <i style="">n&#250;mero</i> de los recursos almacenados. Igualmente, puede preguntarse si la vigilancia metodol&#243;gica de no estudiar la estabilizaci&#243;n del mundo m&#225;s que <i style="">despu&#233;s</i>, como resultado de los procesos analizados (reabrir las cajas negras), no impide tomar lo que estos procesos deben <i style="">antes</i> a formas de <i style="">preestabilizaci&#243;n</i> de la realidad (en las cabezas y en las cosas). Sin embargo, no se pueden reabrir todas las <i style="">cajas negras</i> (en el tiempo y en el espacio) al mismo tiempo. Erhard Friedberg critica, en cuanto a &#233;l, la indistinci&#243;n operada entre actores humanos y no humanos, que no permite dar cuenta de las especificidades de los comportamientos humanos (Friedberg, 1993). Por otra parte, la distinci&#243;n humanos/no humanos como la definici&#243;n misma de la humanidad no son veros&#237;milmente id&#233;nticos en toda situaci&#243;n, como lo ha puesto en evidencia Francis Chateauraynaud (Chateauraynaud, 1991:172-173 y 305-327). Se debe notar tambi&#233;n que la ambici&#243;n de tratar <i style="">de la misma manera </i>el polo humanos-sociedad y el polo objetos-naturaleza tiende a reenviar al olvido los aportes de las corrientes comprehensivas de las ciencias sociales (entre las cuales la de Weber y Schutz), que han justamente tratado de extraer las consecuencias de una doble constataci&#243;n: 1) que se despliega al interior del polo humanos-sociedad una actividad simb&#243;lica contribuyendo a constituir la realidad de este polo y sus relaciones con el polo objetos-naturaleza, y 2) que los soci&#243;logos se sit&#250;an al interior del polo humanos-sociedad (no son, desde este punto de vista, a igual distancia de los marinos y de las almejas Saint-Jacques que estudian).<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">Son las posiciones epistemol&#243;gicas de Michel Callon y Bruno Latour, su reporte tendencialmente relativista de la noci&#243;n de verdad cient&#237;fica, los que han suscitado las criticas m&#225;s f&#233;rreas y que constituyen veros&#237;milmente uno de los puntos m&#225;s fr&#225;giles de sus trabajos. Se&#241;alemos la manera en que Francois Andr&#233; Isambert puso en causa la dimensi&#243;n auto-refutante de las tentaciones relativistas en el caso de una <i style="">ciencia</i> social rindiendo cuentas de otras <i style="">ciencias</i>: "Bruno Latour no puede apelar a la raz&#243;n que &#233;l ha repudiado (Isambert, 1985)." Las cosas son sin duda un poco m&#225;s complejas, y se debe m&#225;s bien notar una vacilaci&#243;n en los trabajos de Michel Callon y Bruno Latour, entre <i style="">una epistemolog&#237;a relativista</i> (que ya no har&#237;a de la noci&#243;n de verdad cient&#237;fica un horizonte regulador del conjunto de las pr&#225;cticas cient&#237;ficas, y entonces tambi&#233;n de su propia actividad de investigaci&#243;n) y <i style="">un relativismo estrictamente metodol&#243;gico</i> (content&#225;ndose de poner entre par&#233;ntesis la cuesti&#243;n de la verdad &#250;nicamente en lo que concierne al campo cient&#237;fico tomado por objeto de su an&#225;lisis sociol&#243;gico).<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt;" class="MsoBodyText2"><font size="3"><span lang="en">En el fondo, las hip&#243;tesis epistemol&#243;gicas de Latour se inspiran en la filosof&#237;a de la traducci&#243;n de Michel Serres, de modo que es pertinente retomar directamente a este &#250;ltimo. Seg&#250;n Serres, las posiciones ontol&#243;gicas extremas de la reflexi&#243;n filos&#243;fica y cient&#237;fica, en tanto que han develado dos temas despu&#233;s de la edad de las luces, nos han hecho considerar que hemos arribado a la claridad l&#237;mite del lado de la hermen&#233;utica y a la luz m&#225;xima del lado de las leyes f&#237;sicas. Sin embargo, esas dos distinciones puestas lado a lado hacen un ejemplo de oscuridad (Serres, 1994). La realidad es una historia de cosas y de colectivos sociales. Pero la historia no es la yuxtaposici&#243;n de las versiones de las ciencias de la naturaleza o de la sociedad, quienes se han dividido y relativizado la explicaci&#243;n del mundo. Las cosas no son exclusivamente Naturaleza, est&#225;n socializadas; pero, de otro lado, los colectivos sociales no son exclusivamente Sociedad, estos est&#225;n saturados de cosas sin las cuales no pueden sobrevivir.</span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">Los antrop&#243;logos aportan datos de epistemolog&#237;as monistas, los historiadores reconstruyen la genealog&#237;a de la separaci&#243;n de las entidades ontol&#243;gicas naturaleza y sociedad en la explicaci&#243;n del mundo, los estudios antropol&#243;gicos de la ciencia que han inspirado a Latour evidencian que la pr&#225;ctica de los cient&#237;ficos es de naturaleza h&#237;brida y, la filosof&#237;a de la traducci&#243;n de Serres abogan por una interpenetraci&#243;n de las ciencias y las humanidades para sincronizar la pr&#225;ctica h&#237;brida de producci&#243;n material con las representaciones simb&#243;licas, ahora escindidas. Esta interpenetraci&#243;n podr&#237;a tener como efecto una entrada de la moral pacificadora<a title="" name="_ftnref7" href="http://historia.fcs.ucr.ac.cr/cuadernos/c-23his.htm#_ftn7" style=""><span class="MsoFootnoteReference"><span style=""><!--[if !supportFootnotes]-->[5]<!--[endif]--></span></span></a>.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">La tarea s&#243;lo est&#225; proyectada desde el punto de vista metodol&#243;gico. Para soci&#243;logos y algunos humanistas, el problema consiste en eliminar las rupturas que sobre el mundo ellos mismos han creado. Fundamentalmente, tienen frente a s&#237; el problema de conciliar las dos grandes entidades epistemol&#243;gicas en las que han dividido la realidad: la sociedad y la naturaleza. Los m&#233;todos actuales como la hibridaci&#243;n (propuesto por Latour) y la traducci&#243;n (propuesto por Serres) siguen siendo dualistas y parece que ser&#225;n necesarios nuevos esfuerzos para elaborar un m&#233;todo de trabajo m&#225;s acorde con una teor&#237;a que no sea cautiva de las rupturas epistemol&#243;gicas tradicionales.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">Finalmente, habr&#237;a que notar que la imaginaci&#243;n sociol&#243;gica desplegada y los trabajos emp&#237;ricos producidos han tenido algunos efectos en las ciencias sociales. Por ejemplo, en el campo de la ciencia pol&#237;tica, la sociolog&#237;a de la traducci&#243;n ha constituido un recurso para Paul Bacot en la elaboraci&#243;n de una aproximaci&#243;n original de <i style="">la politizaci&#243;n</i>, entendida como <i style="">el alargamiento de la conflictualidad<a title="" name="_ftnref8" href="http://historia.fcs.ucr.ac.cr/cuadernos/c-23his.htm#_ftn8" style=""><span class="MsoFootnoteReference"><span style=""><!--[if !supportFootnotes]-->[6]<!--[endif]--></span></span></a></i>. Por otra parte, la confrontaci&#243;n con los escritos de Michel Callon y Bruno Latour parece haber procurado a&#250;n m&#225;s flexibilidad y un car&#225;cter m&#225;s constructivista a la sociolog&#237;a de las organizaciones de Erhard Friedberg (Friedberg, 1993).<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">En M&#233;xico, el impacto de la obra de Callon y Latour no ha sido significativa, se menciona en las investigaciones pero no se aprecia alguna sensibilidad de investigadores o instituciones a emplear cr&#237;ticamente sus m&#233;todos o sus categor&#237;as.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<h1><font size="3"><span lang="en">Bibliograf&#237;a</span></font></h1>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">Arellano, H. A. 1998. "La sociolog&#237;a de la ciencia y t&#233;cnicas en todos sus estados. Conversaci&#243;n con Bruno Latour", Argumentos: Estudios Cr&#237;ticos de la Sociedad. UAM-X. No. 30. Agosto de 1998. pp:117-128.</span><span lang="en" style="font-size: 12pt;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">Arellano, H.A. 2000. La guerra entre ciencias exactas y humanidades en el fin de siglo: El "esc&#225;ndalo" Sokal y una propuesta pacificadora. Ciencia Ergo Sum. Vol 7. No 1.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">Bloor. D. 1976. Sociologie de la logique ou les limites de l"epist&#233;mologie, trad. Franc., Par&#237;s, Pandore, 1982.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span style="font-size: 12pt;">Bloor, D. 1999. "Anti-Latour", Studies of History and Philosophy of Science. </span><span lang="en" style="font-size: 12pt;">Vol 30. </span><span style="font-size: 12pt;">N 1:81-112.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">Bourdieu, P. 1976. "Le champ scientifique", Actes de la recherche en sciences sociales, n. 2-3, juin, p. 88 et p. 97.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">Callon, M. </span><span lang="en" style="font-size: 12pt;">1986. <i style="">"&#201;lements pour une sociologie de la traduction, la domestication des coquilles Saint-Jacques et des marins-p&#234;cheurs dans la baie de Saint-Brieuc", L'ann&#233;e sociologique.</i> 36:169-208.</span><span lang="en" style="font-size: 12pt;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">Callon, M (ed.). 1988. La Science et ses r&#233;seaux, Par&#237;s, La D&#233;couverte, 1988.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">Callon, M. y Latour, B. 1982. La science telle qu'elle se fait : anthologie de la sociologie des sciences de langue anglaise. Paris. Pandore.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">Chateauraynaud, F. 1991.<span style="">&nbsp; </span>"Forces et faiblesses de la nouvelle anthropologie des sciences", Critique, n. 529-530, juin-juil, pp. 465-466.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">Chateauraynaud, F. 1991. La Faute professionnelle, Par&#237;s, M&#233;taili&#233;, pp. 172-173 et 305-327.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">Friedberg, E. 1993. Le Pouvoir et la Regle, Par&#237;s, Seuil.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">Gonz&#225;lez de la F&#233; y T, S&#225;nchez, J. 1988. "las sociolog&#237;as del conocimiento cient&#237;fico", Revista Espa&#241;ola de Investigaciones Sociol&#243;gicas (REIS) Vol 43.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span style="font-size: 12pt;">Isambert, F. A. 1985. </span><span lang="en" style="font-size: 12pt;">"Un "programme fort" en sociologie de la science?", Revue francaise de sociologie, vol. 26, n. 3, juil.-sept. p. 502.</span><span lang="en" style="font-size: 12pt;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span style="font-size: 12pt;">Latour, B. 1989. La Science en action, trad. Franc., Par&#237;s, La D&#233;couverte (1&#170; ed. americana, 1987), , p. 209.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">Latour, B. 1994. "Une sociologie sans objet?", Sociologie du travail, n. 4.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span style="font-size: 12pt;">Latour, B.1996. On actor-network theory in <i style="">Soziales</i>, Welt 47, S 369-381.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span style="font-size: 12pt;">Latour, B. 1999. "For David Bloor... and Beyond: A Reply to David Bloor"s &#180;Anti-Latour&#180;", Studies of History and Philosophy of Science. Vol 30</span><span lang="en" style="font-size: 12pt;">. N 1:113-129.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">Latour, B. y Woolgar, S. 1976. </span><span lang="en" style="font-size: 12pt;">La Vie de laboratoire &#150; La production des faits scientifiques, trad. </span><span lang="en" style="font-size: 12pt;">Franc., Par&#237;s, La D&#233;couverte, s.f.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span style="font-size: 12pt;">Law, J. 1984. </span><i style=""><span lang="en" style="font-size: 12pt;">"Sur la tactique du contr&#244;le social, une introduction &#224; la th&#233;orie de l'acteur-r&#233;seau", Cahiers du S.T.S.</span></i><span lang="en" style="font-size: 12pt;"> pp 106-126.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">Matalon, B. 1986. </span><span lang="en" style="font-size: 12pt;">"Sociologie de la science et relativisme", Revue de synthese, 4e s&#233;rie, n. 3, juil.-sept.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span style="font-size: 12pt;">Rip, Arie. 1992. "pr&#233;face" en: Rip Arie (&#233;d) <i style="">Knowledge and Society: The Anthropology of Science and Technology</i>. Greenwich. Connecticut. JAI Press.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12.5pt;">Serres, M. 1974. <i style="">Hermes III, la traduction</i>. Paris. &#201;d. de Minuit.</span><span lang="en" style="font-size: 12pt;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p>      

<p style="margin-top: 6pt; text-align: justify;" class="MsoNormal"><font size="3"><span lang="en" style="font-size: 12pt;">Serres, M. 1992.<span style="">&nbsp; </span></span><span style="font-size: 12pt;">&#201;claircissements, entretiens avec B. Latour, Paris, Francois Bourin.<o:p _moz-userdefined="" /></span></font></p> </div>      

<div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"><!--[if !supportFootnotes]--><font size="3"><br clear="all" /></font>      

<hr width="33&#37;" size="1" align="left" style="height: 3px;" /> <!--[endif]-->      

<div id="ftn1" style="">      

<p class="MsoFootnoteText"><font size="3"><a title="" name="_ftn1" href="http://historia.fcs.ucr.ac.cr/cuadernos/c-23his.htm#_ftnref1" style=""><span class="MsoFootnoteReference"><span style="">&#210;</span></span></a><span lang="en"> Texto publicado en el libro "Escuelas sobre la tecnolog&#237;a, un debate abierto", Universidad Aut&#243;noma Chapingo. 2003. Esta versi&#243;n electr&#243;nica cuenta con la aprobaci&#243;n de los editores Ocampo, L. Jorge; Palacios, R. Mar&#237;a Isabel y Arellano, H. Antonio.</span></font></p> </div>      

<div id="ftn2" style="">      

<p style="text-align: justify;" class="MsoFootnoteText"><font size="3"><a title="" name="_ftn2" href="http://historia.fcs.ucr.ac.cr/cuadernos/c-23his.htm#_ftnref2" style=""><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="en" style="vertical-align: baseline;">*</span></span></a><span lang="en"> Profesor-Investigador del Centro de Estudios de la Universidad. Universidad Aut&#243;noma del Estado de M&#233;xico. E-mail aah&#64;coatepec.uaemex.mx</span></font></p> </div>      

<div id="ftn3" style="">      

<p style="text-align: justify;" class="MsoFootnoteText"><font size="3"><a title="" name="_ftn3" href="http://historia.fcs.ucr.ac.cr/cuadernos/c-23his.htm#_ftnref3" style=""><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="en" style="font-size: 8pt; vertical-align: baseline;"><span style=""><!--[if !supportFootnotes]-->[1]<!--[endif]--></span></span></span></a><span lang="en"> Para Kuhn la noci&#243;n de paradigma tiene una dimensi&#243;n cognitivo instrumental y una social en el sentido de que un paradigma es compartido por un colectivo.</span></font></p> </div>      

<div id="ftn4" style="">      

<p style="text-align: justify;" class="MsoFootnoteText"><font size="3"><a title="" name="_ftn4" href="http://historia.fcs.ucr.ac.cr/cuadernos/c-23his.htm#_ftnref4" style=""><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="en" style="font-size: 8pt; vertical-align: baseline;"><span style=""><!--[if !supportFootnotes]-->[2]<!--[endif]--></span></span></span></a><span lang="en"><span style="">&nbsp; </span>De acuerdo a Bloor "El conocimiento para el soci&#243;logo es lo que los hombres toman como conocimiento, que son las creencias a las cuales los hombres se aferran, estas creencias est&#225;n institucionalizadas o los hombres las han dotado de autoridad"(Bloor,1976:95).</span></font></p> </div>      

<div id="ftn5" style="">      

<p style="text-align: justify;" class="MsoFootnoteText"><font size="3"><font size="3"><a title="" name="_ftn5" href="http://historia.fcs.ucr.ac.cr/cuadernos/c-23his.htm#_ftnref5" style=""><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="en" style="font-size: 8pt; vertical-align: baseline;"><span style=""><!--[if !supportFootnotes]-->[3]<!--[endif]--></span></span></span></a></font><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="en" style="font-size: 8pt; vertical-align: baseline;"><font size="3"> El principio de simetr&#237;a generalizada ha sido formulado por Michel Callon (1986) a partir del principio de simetr&#237;a de David Bloor (1976). Seg&#250;n Callon, el principio de simetr&#237;a blooriano considera que la naturaleza no explica ni lo falso ni lo verdadero y que las explicaciones son dadas por la sociedad (los cient&#237;ficos). En el principio de simetr&#237;a generalizada, tanto la naturaleza como la sociedad son categor&#237;as a explicar partiendo de las interpretaciones sobre los objetos.</font><o:p _moz-userdefined="" /></span></span></font></p> </div>      

<div id="ftn6" style="">      

<p style="text-align: justify;" class="MsoFootnoteText"><font size="3"><a title="" name="_ftn6" href="http://historia.fcs.ucr.ac.cr/cuadernos/c-23his.htm#_ftnref6" style=""><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="en" style="font-size: 8pt; vertical-align: baseline;"><span style=""><!--[if !supportFootnotes]-->[4]<!--[endif]--></span></span></span></a><span lang="en"> Elementos de este debate pueden encontrarse en Arellano, H.A. 2000. La guerra entre ciencias exactas y humanidades en el fin de siglo: El "esc&#225;ndalo" Sokal y una propuesta pacificadora. Ciencia Ergo Sum. Vol 7. No 1. </span></font></p> </div>      

<div id="ftn7" style="">      

<p style="text-align: justify;" class="MsoFootnoteText"><font size="3"><font size="3"><a title="" name="_ftn7" href="http://historia.fcs.ucr.ac.cr/cuadernos/c-23his.htm#_ftnref7" style=""><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="en" style="font-size: 8pt; vertical-align: baseline;"><span style=""><!--[if !supportFootnotes]-->[5]<!--[endif]--></span></span></span></a></font><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="en" style="font-size: 8pt; vertical-align: baseline;"><font size="3"> De conformidad con Serres, las humanidades deber&#237;an absorber el objeto de las ciencias duras (construyendo una moral de base objetiva) y simult&#225;neamente, modificando &#233;stas haci&#233;ndoles absorber las humanidades en su sentido amplio y asegurando que han sido castradas de portar el problema del Mal (construyendo una sabidur&#237;a de base moral).</font><o:p _moz-userdefined="" /></span></span></font></p> </div>      

<div id="ftn8" style="">      

<p style="text-align: justify;" class="MsoFootnoteText"><font size="3"><a title="" name="_ftn8" href="http://historia.fcs.ucr.ac.cr/cuadernos/c-23his.htm#_ftnref8" style=""><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="en" style="font-size: 8pt; vertical-align: baseline;"><span style=""><!--[if !supportFootnotes]-->[6]<!--[endif]--></span></span></span></a><span lang="en"> Ver: "L"affaire Claude Bernard", en J. Micher (ed.), La N&#233;cessit&#233; de Claude Bernard, Par&#237;s, M&#233;ridiens-Klincksieck, 1991.</span></font></p>     

<hr style="width: 100&#37;; height: 2px;" /><span style="font-weight: bold;">Disponible en:</span><br /><font size="3"><b><span lang="en" style="">CUADERNOS DIGITALES:<span style="">&nbsp; </span>PUBLICACI&#211;N ELECTR&#211;NICA EN HISTORIA, ARCHIV&#205;STICA Y ESTUDIOS SOCIALES.</span></b><span lang="en" style=""><o:p _moz-userdefined="" /></span></font>     

<div style="text-align: left;"> <font size="3"><b><span lang="en" style="">VOLUMEN 8. NO.23.<span style="">&nbsp; </span>NOVIEMBRE DEL 2003.<span style="">&nbsp; </span>UNIVERSIDAD DE COSTA RICA. ESCUELA DE HISTORIA.<br /><br />http://historia.fcs.ucr.ac.cr/cuadernos/c-23his.htm<br /></span></b></font>     

<hr style="width: 100&#37;; height: 2px;" /><font size="3"><b><span lang="en" style=""><br /></span></b></font></div>     

<p style="text-align: justify;" class="MsoFootnoteText"><br /><font size="3"><span lang="en" /></font></p>     

<p style="text-align: justify;" class="MsoFootnoteText" /></div></div>
 ]]>
</description>
 <dc:date>2007-09-30T20:59:00-06:00</dc:date>
 <dc:creator>Episteme</dc:creator>
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