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<title>Epistemolog&#237;a: Complejidad</title>
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<description>Blog de documentaci&#243;n y debate sobre la Fundamentaci&#243;n epistemol&#243;gica de las t</description>
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<title>ZoomBlog</title>
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 <title>La Complejidad</title>
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 <![CDATA[
<div style="text-align: center;"><font size="5" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"><font style="font-weight: bold;">La Complejidad: <br />Consideraciones Epistemol&#243;gicas y Filos&#243;ficas</font></font><br /></div><font size="4" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"><br /></font> 
<div style="text-align: center;"><font size="4" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Elba del Carmen Riera</font><br /><font size="4" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Universidad Nacional de Santiago del Estero, Rep&#250;blica Argentina</font><br /></div> 
<hr style="width: 100&#37;; height: 2px;" /><font size="4" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"><br />ABSTRACT: La ciencia no puede escapar al condicionamiento cultural. Desde hace unos treinta a&#241;os ha surgido un inter&#233;s particular por una nueva l&#237;nea de investigaci&#243;n que privilegia un objeto de estudio interdisciplinar: los sistemas complejos. Se trata de una respuesta al cambio cultural frente a conceptos como los de desorden y caos que estaban desplazados del &#225;mbito de la ciencia cl&#225;sica, por ser considerarlos informes y vac&#237;os de significaci&#243;n. Hoy hay toda una revalorizaci&#243;n de los mismos. Los sistemas complejos se ubican entre la categor&#237;a de orden entendida como sin&#243;nimo de determinismo y previsibilidad total de la naturaleza y el caos, concebido como azar y desorden total, donde nada puede ser previsto. La complejidad, en cambio, supone irreversibilidad, temporalidad, no-linealidad, aleatoriedad, fluctuaciones, bifurcaciones, autoorganizaci&#243;n, probabilidad y extrae de esta nueva informaci&#243;n, una enorme riqueza de posibilidades para hacer crecer la ciencia. Intentamos resumir los caracteres fundamentales de este nuevo paradigma que, por medio de un nuevo lenguaje epistemol&#243;gico postula la creaci&#243;n de categor&#237;as y conceptos diferentes para la ciencia actual, lo que se est&#225; traduciendo en una ampliaci&#243;n de la racionalidad cient&#237;fica,<br /></font> 
<hr style="width: 100&#37;; height: 2px;" /><font size="4" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"><br />Partimos de la afirmaci&#243;n que sostiene que uno de los condicionamientos b&#225;sicos de los modelos y teor&#237;as cient&#237;ficas es cultural. En el contexto actual, podemos constatar que diferentes disciplinas, lo suficientemente apartadas entre s&#237;, como para que la influencia directa aparezca como improbable, se han dedicado a estudiar problemas similares y basan sus formulaciones en supuestos isom&#243;rficos.<br /><br />Esto se genera porque las preocupaciones que las sustentan est&#225;n fuertemente cargadas de significaci&#243;n dentro del contexto cultural imperante. Nos referimos al inter&#233;s despertado en las ciencias por los sistemas no-lineales, la irreversibilidad, el desorden, lo que algunos cient&#237;ficos prefieren llamar: el nuevo paradigma de la complejidad.<br /><br />Investigadores de diversas disciplinas, interdisciplinariamente, desde hace unos treinta a&#241;os han comenzado a interesarse por explorar sus fecundas posibilidades.<br /><br />Esta nueva l&#237;nea de investigaci&#243;n parte de la convicci&#243;n de que la no-linealidad est&#225; por todas partes en la naturaleza, contrariamente a lo que sosten&#237;a la ciencia cl&#225;sica para quien era una excepci&#243;n. Por el contrario, son los sistemas cerrados y estables, los que constituyen la excepci&#243;n.<br /><br />Estos problemas estuvieron largamente proscriptos de la ciencia cl&#225;sica. El concepto de caos, se asociaba con lo informe, vac&#237;o y desordenado y en todo caso con la ignorancia e imprecisi&#243;n humana.<br /><br />Creemos que hoy est&#225;n dadas las condiciones culturales para una revalorizaci&#243;n conceptual que integre orden y desorden, reversibilidad e irreversibilidad, linealidad y no-linealidad. Se trata de quitarles una significaci&#243;n dial&#233;ctica opositora para alcanzar un orden m&#225;s complejo, m&#225;s rico y fecundo, que ostenta profundas estructuras codificadas con enormes posibilidades de informaci&#243;n.<br /><br />Nuestra intenci&#243;n, en este trabajo, consiste en extraer algunas consecuencias epistemol&#243;gicas que posibiliten una amplitud de la racionalidad cient&#237;fica que d&#233; cabida a la riqueza conceptual y metodol&#243;gica que promete el paradigma de la complejidad.<br /><br />Intentamos sintetizar a trav&#233;s de diez caracter&#237;sticas los aspectos fundamentales de esta fecunda linea de investigaci&#243;n.<br /><br />Nos guiamos especialmente por las investigaciones de la escuela de Bruselas, liderada por Ilya Prigogine y sus colaboradores, pero que ya se ha extendido a muchos otros grupos de trabajo.<br /><br />I. Cuestionamiento de Algunos Presupuestos del Paradigma Cl&#225;sico de la Ciencia (Baconiano-Cartesiano-Newtoniano)<br /><br />La ciencia cl&#225;sica privilegiaba el orden, el determinismo, la regularidad, la legalidad, la estabilidad y previsibilidad de la naturaleza. Su aspiraci&#243;n era descubrir lo inmutable, lo permanente, m&#225;s alla de las apariencias del cambio. Las leyes universales de la din&#225;mica cl&#225;sica fueron conservadoras, reversibles y deterministas. La definici&#243;n de un estado del sistema y el conocimiento de la ley que rige la evoluci&#243;n, permit&#237;an deducir, con la certeza y la precisi&#243;n de un razonamiento l&#243;gico, la totalidad tanto de su pasado como de su futuro. El ideal de la ciencia cl&#225;sica se encarn&#243; en las trayectorias y en el diablillo de Laplace que las contempla durante un instante y las calcula para la eternidad. Sin embargo, hoy se sabe que las trayectorias que parecen tan reales son idealizaciones: el mundo reversible es s&#243;lo un caso particular de la realidad.<br /><br />II. Incorporaci&#243;n de la Irreversibilidad y la No-linealidad como Constituyentes Intr&#237;nsecos de la Realidad<br /><br />El nuevo paradigma representa un reto a la reversibilidad. En un mundo determinista, la irreversibilidad no tendr&#237;a sentido, ya que el mundo de ma&#241;ana estar&#237;a ya contenido en el mundo de hoy. Con la Termodin&#225;mica, surge el desaf&#237;o a la f&#237;sica cl&#225;sica; la segunda ley hace la clara diferencia entre procesos reversibles e irreversibles, que denotan la existencia de la flecha temporal. Al definir la entrop&#237;a se d&#225; un paso importante para comprender la irreversibilidad. Se hace posible la introducci&#243;n del tiempo y la historia en un universo que la f&#237;sica cl&#225;sica hab&#237;a descripto como eterno. Durante bastante tiempo, muchos cient&#237;ficos pensaron que las leyes fundamentales de la f&#237;sica s&#243;lo permit&#237;an deducir que los sistemas deben llegar al equilibrio termodin&#225;mico, y que el proceso de evoluci&#243;n biol&#243;gica era una rara excepci&#243;n. Hoy, en cambio, se sabe que los sistemas abiertos, es decir, los que intercambian materia y energ&#237;a con el mundo exterior, son los m&#225;s numerosos."En este fin de siglo, somos cada vez m&#225;s los que estimamos que las leyes fundamentales son irreversibles y aleatorias, mientras que las leyes determin&#237;sticas y reversibles, de las que no discutimos su existencia, no se aplican m&#225;s que a situaciones l&#237;mite: procesos "ejemplares" en el sentido en el que lo son los cuentos simplificados que les presentamos a los ni&#241;os antes de confrontarlos con problemas reales." (1)<br /><br />En esta cosmovisi&#243;n, la aleatoriedad, tiene un papel que desempe&#241;ar, porque las fluctuaciones que se producen cerca de un punto de bifurcaci&#243;n pueden hacer que un sistema tome un rumbo diferente al que habr&#237;a tomado de no mediar esas fluctuaciones. Esta caracter&#237;stica es intr&#237;nseca a la realidad, por lo tanto la comprensi&#243;n que la f&#237;sica cl&#225;sica hace del universo es incompleta y el precio que se pag&#243; por ella fue idear un reino intemporal, divorciado de la experiencia humana.<br /><br />III. El Caracter Evolutivo y Creativo de la Realidad<br /><br />La noci&#243;n de ley de la naturaleza, en la f&#237;sica cl&#225;sica, se refiere a un universo fundamentalmente reversible, en el que no hay diferencia entre pasado y futuro. En esta perspectiva, una ley de la naturaleza se asocia a una descripci&#243;n determinista y reversible en el tiempo. En su formulaci&#243;n tradicional, las leyes de la f&#237;sica describen un mundo idealizado, un mundo estable, y no el mundo inestable, evolutivo, en el que vivimos. Este punto de vista nos obliga a reconsiderar la validez de las leyes fundamentales. Hoy se debe incorporar en nuestras leyes f&#237;sicas, la dimensi&#243;n evolutiva, asociada con la entrop&#237;a. La entrop&#237;a es el elemento esencial que aporta la termodin&#225;mica, ciencia de los procesos irreversibles, es decir orientados en el tiempo. Estos procesos poseen una direcci&#243;n privilegiada en el tiempo, en contraste con los procesos reversibles. La naturaleza nos presenta procesos irreversibles y reversibles, pero los primeros son la regla y los segundos la excepci&#243;n. Durante las &#250;ltimas d&#233;cadas se ha abierto un concepto nuevo: la noci&#243;n de inestabilidad asociada a la de "caos." La palabra caos est&#225; muy cargada de un significado negativo; hace pensar en desorden incompatible con la previsi&#243;n, pero no es as&#237;. Al contrario, se puede incluir el "caos" en las leyes de la naturaleza, pero siempre y cuando se generalice esta noci&#243;n incorpor&#225;ndole las de probabilidad e irreversibilidad. El caos siempre es consecuencia de inestabilidades que introducen aspectos nuevos esenciales. Los desarrollos recientes de la f&#237;sica y de la qu&#237;mica de no-equilibrio muestran que la flecha del tiempo puede ser fuente de orden. "La vida s&#243;lo es posible en un universo alejado del equilibrio." (2)<br /><br />Hoy la ciencia busca en los procesos irreversibles otra clave distinta para comprender a la naturaleza, y entiende al mundo como poblado por seres capaces de evolucionar e innovar, por seres cuyo comportamiento no puede considerarse absolutamente previsible y controlable. Prigogine sostiene que las leyes de la naturaleza, no est&#225;n todas "dadas" desde el pincipio, sino que evolucionan como lo hacen las especies. A medida que las cosas se complican, aparecen bifurcaciones, amplificaciones, fluctuaciones y emergen nuevas leyes. "Las ra&#237;ces de lo biol&#243;gico se hunden en la materia mucho antes de lo que hubiera podido imaginarse" (3) El papel activo de la irreversibilidad, la creaci&#243;n de un orden por fluctuaciones, el car&#225;cter aleatorio de &#233;stas, la historicidad - es decir el papel del pasado- introducido por el orden de sucesi&#243;n de las bifurcaciones que conducen a una estructura, constituyen un conjunto de notables propiedades de la evoluci&#243;n, caracter&#237;sticas de los sistemas alejados del equilibrio.<br /><br />IV. El Caracter Constructivo y de la Riqueza Informativa de los Sistemas Complejos<br /><br />Estos fen&#243;menos, por el contrario, tienen un papel constructivo muy importante. Ilya Prigogine ha recibido el Premio Nobel 1977 gracias al descubrimiento de las "estructuras disipativas" que constituyen fen&#243;menos de comportamiento espont&#225;neo coherente. Descubri&#243; que en los sistemas alejados del equilibrio emergen &#243;rdenes nuevos, con lo que nos enfrentamos a un fen&#243;meno de estructuraci&#243;n correspondiente a un alto nivel de cooperatividad desde el punto de vista molecular. Hoy se sabe que este fen&#243;meno de organizaci&#243;n est&#225; muy difundido en la naturaleza. Se trata de fen&#243;menos sumamente ricos que presentan comportamientos peri&#243;dicos en el tiempo, rupturas espont&#225;neas de homogeneidad espacial o fen&#243;menos a&#250;n m&#225;s complejos. La materia en equilibrio es ciega, mientras que muy alejada del equilibrio, detecta las min&#250;sculas diferencias, que son esenciales para la construcci&#243;n de sistemas altamente coherentes y complejos. Se les reconoce una cierta autonom&#237;a, que permite hablar de fen&#243;menos de "autoorganizaci&#243;n."<br /><br />Al enfatizar el papel del azar y el caos en la creaci&#243;n de las estructuras, Prigogine hace referencia a un universo donde los objetos est&#225;n menos definidos que en la f&#237;sica cl&#225;sica. Con ello, en lugar de evitar la no-linealidad y la complejidad, se dispone de sistemas m&#225;s flexibles, r&#225;pidos y ricos, pues prometen comportamientos inesperados que presentan una amplia gama de posibilidades<br /><br />V. Necesidad de un Nuevo Bagaje Conceptual Te&#243;rico y Metodol&#243;gico<br /><br />Es necesario construir un lenguaje nuevo, para poder interpretar esta nueva cosmovisi&#243;n. Nociones como las de inestabilidad, sensibilidad a las condiciones iniciales, bifurcaciones, fluctuaciones, turbulencias, sistemas alejados del equilibrio, auto-organizaci&#243;n, "estructuras disipativas," entre otros, tienen importancia decisiva en esta nueva l&#237;nea de investigaci&#243;n y nos obligan a precisar sus alcances e interpretaciones.<br /><br />La nueva teor&#237;a necesita cambiar la descripci&#243;n de situaciones individuales (trayectorias, funciones de onda) por descripciones estad&#237;sticas y exige formulaciones matem&#225;ticas originales. Durante siglos, las trayectorias fueron consideradas los objetos fundamentales de la f&#237;sica cl&#225;sica: ahora aparecen detentando una validez limitada. La nueva formulaci&#243;n de la mec&#225;nica cl&#225;sica requiere de una extensi&#243;n de su marco matem&#225;tico, hoy en pleno auge.<br /><br />VI. Interdisciplinariedad del Nuevo Objeto Epistemol&#243;gico<br /><br />Es en las intersecciones entre disciplinas, y a prop&#243;sito de la convergencia entre v&#237;as separadas, donde han resurgido problemas renovados de antiguas preguntas, anteriores al enclaustramiento disciplinario. Prigogine aboga para que la fecundidad de las comunicaciones entre interrogaciones filos&#243;ficas y cient&#237;ficas deje de verse frustrada por separaciones o destruida por enfrentamientos. Ning&#250;n l&#237;mite definitivamente fijado detiene de manera estable la diferenciaci&#243;n entre interrogaciones cient&#237;ficas y filos&#243;ficas, aunque no por ello se trata de identificarlas o destruir su diferenciaci&#243;n. La interrogaci&#243;n cient&#237;fica est&#225; sometida al di&#225;logo experimental que limita la libertad del cient&#237;fico, quien no hace lo que quiere, ya que la naturaleza se encarga de desmentir las m&#225;s seductoras hip&#243;tesis. Para la filosof&#237;a, por su parte, se trata igualmente de una diligencia experimental, pero no de una experimentaci&#243;n sobre la naturaleza sino sobre los conceptos y sus articulaciones, sobre el planteamiento de los problemas y sus consecuencias, con el mayor rigor posible.<br /><br />La nueva tem&#225;tica, salva las fronteras entre las disciplinas cient&#237;ficas, ya que por ser una ciencia de la naturaleza global de los sistemas, ha reunido a pensadores de campos muy separados y ha detenido la superespecializaci&#243;n que parec&#237;a inminente en la ciencia.<br /><br />VII. Tematizaci&#243;n del Tiempo como Categor&#237;a Fundamental de todos los Niveles de la Realidad<br /><br />El desarrollo espectacular de la f&#237;sica de no-equilibrio, de los sistemas din&#225;micos inestables, asociados a la idea de caos, nos obligan a revisar la noci&#243;n de tiempo que se formul&#243; desde Galileo. Despu&#233;s de tres siglos, la f&#237;sica ha vuelto a encontrar el tema de la multiplicidad de los tiempos. La f&#237;sica de hoy no niega el tiempo; es m&#225;s, reconoce el tiempo irreversible de las evoluciones hacia el equilibrio, el tiempo bifurcante de las evoluciones por inestabilidad y hasta el tiempo microsc&#243;pico que manifiesta la indeterminaci&#243;n de las evoluciones f&#237;sicas y microsc&#243;picas.<br /><br />VIII. Universo Participativo: Sujeto como Espectador y Actor<br /><br />Para la f&#237;sica cl&#225;sica el observador se situaba en una posici&#243;n desencarnada y el objeto descrito, desde una posici&#243;n de sobrevuelo. En la objetividad cient&#237;fica tradicional estaba impl&#237;cita una voluntad de dominio para la cual el mundo estaba separado de nosotros. Hoy, las demostraciones de imposibilidad, en teor&#237;a de la relatividad, en mec&#225;nica cu&#225;ntica o en din&#225;mica, nos han ense&#241;ado que no se puede describir la naturaleza "desde el exterior," como meros espectadores. La descripci&#243;n es una comunicaci&#243;n y est&#225; sometida a ligaduras muy generales que la f&#237;sica puede aprender a reconocer porque nos identifican como seres situados en el mundo f&#237;sico.<br /><br />Cuando se trata de descripciones de sistemas complejos, vivos y sociales, una descripci&#243;n "desde lo alto," est&#225; totalmente excluida. Prigogine nos habla del "reencantamiento de la naturaleza": sostiene que siendo seres temporales y espont&#225;neamente creados, formamos parte integral del movimiento temporal y espont&#225;neamente organizado de la naturaleza, en vez de ser un accidente poco probable.<br /><br />IX. Fin de las Certidumbres de la Ciencia Cl&#225;sica<br /><br />La f&#237;sica cl&#225;sica vinculaba el conocimiento cient&#237;fico a la certidumbre, ya que en ciertas condiciones iniciales apropiadas se garantizaba la previsibilidad del futuro y la posibilidad de retrodecir el pasado. Con ello se alcanzaba la certidumbre. La novedad, la elecci&#243;n, la actividad espont&#225;nea eran s&#243;lo apariencias relativas al punto de vista humano. Sin embargo, hoy se sabe que no se pueden prever con certeza los caminos de la naturaleza: la parte accidental es irreducible. Peque&#241;as diferencias, fluctuaciones insignificantes pueden invadir todo el sistema y engendrar un nuevo r&#233;gimen de funcionamiento. En los sistemas inestables las leyes de la naturaleza se tornan fundamentalmente probabilistas. Expresan lo que es posible, y no lo que es "cierto." La predicci&#243;n que podemos hacer del futuro es una mezcla de determinismo y probabilidades." El futuro es incierto, m&#225;s incierto a&#250;n de lo que hac&#237;a presagiar la mec&#225;nica cu&#225;ntica tradicional con la relaciones de incertidumbre de Heisenberg." (4) En la cosmovisi&#243;n de Prigogine, el futuro no puede estar determinado porque est&#225; sometido al azar, a las fluctuaciones, a las bifurcaciones y amplificaciones. Prigogine sostiene que se trata de un nuevo "principio de incertidumbre," que sostiene que m&#225;s all&#225; de cierto umbral de complejidad, los sistemas siguen rumbos imprevisibles, pierden sus condiciones iniciales y no se pueden invertir ni recobrar. Este modo de mirar a la naturaleza es un verdadero reconocimiento de sus posibilidades creativas.<br /><br />El sentido de nuestro saber ha cambiado, cuando se incorpora la inestabilidad, la significaci&#243;n de las leyes de la naturaleza cobra un nuevo sentido. En adelante expresan posibilidades, no certidumbres. Prigogine recuerda al h&#233;roe de "El nombre de la rosa," Guillermo de Baskerville, para quien descifrar el mundo tiene algo de historia polic&#237;aca, ya que se trata de un juego intelectual en el que s&#243;lo tenemos indicios pero nunca la totalidad de los elementos. Es nuestra acci&#243;n la que construye el futuro y tenemos una responsbilidad a asumir. Vivimos en un mundo peligroso e incierto que no inspira confianza ciega, pero que agudiza las oportunidades de ejercitar nuestra acci&#243;n responsable y valiosa.<br /><br />X. Ciencia Abierta, Que Posibilite la Ampliaci&#243;n de la Racionalidad Cient&#237;fica<br /><br />La ciencia es un di&#225;logo con la naturaleza. Pero el conocimiento no s&#243;lo presupone un v&#237;nculo entre el que conoce y lo conocido, sino que haya una diferencia entre pasado y futuro. La realidad del devenir es la condici&#243;n de nuestro di&#225;logo con la naturaleza. Hoy sabemos que la entrop&#237;a y el no-equilibrio nos ense&#241;an algo fundamental sobre la estructura del universo: que la irreversibilidad pasa a ser un elemento fundamental. "Si la descripci&#243;n fundamental se hiciese en t&#233;rminos de leyes din&#225;micas estables, no tendr&#237;amos entrop&#237;a, pero tampoco coherencia debida al no equilibrio, ni posibilidad de hablar de estructuras biol&#243;gicas, y por lo tanto tendr&#237;amos un universo del que estar&#237;a excluido el hombre." (5)<br /><br />Las ciencias se han liberado de una racionalidad cerrada. Estan ahora abiertas a lo imprevisto, al di&#225;logo con una naturaleza que no puede ser dominada con una mirada te&#243;rica, sino solamente explorada; con un mundo abierto al cual pertenecemos y en la construcci&#243;n del cual participamos. "La actividad humana, creativa e innovadora, no es ajena a la naturaleza. Se la puede considerar una ampliaci&#243;n e intensificaci&#243;n de rasgos ya presentes en el mundo f&#237;sico, que el descubrimiento de los procesos alejados del equilibrio nos ha ense&#241;ado a descifrar." (6) Hoy la ciencia se afirma como ciencia humana, ciencia hecha por los hombres para hombres. En "Las leyes del caos" sostiene: "El mensaje de esta obra es optimista. La ciencia empieza a ser capaz de describir la creatividad de la naturaleza, y hoy el tiempo ya no habla de soledad, sino de alianza entre el hombre y la naturaleza descrita por &#233;l." (7)<br /><br />Prigogine propone construir" una v&#237;a estrecha entre dos concepciones que conducen a la alienaci&#243;n, la de un mundo regido por leyes que no otorgan lugar alguno a la novedad, y la de un mundo absurdo, acausal, donde nada puede ser previsto ni descrito en t&#233;rminos generales." (8) Se trata de hacer emerger una descripci&#243;n intermedia situada entre dos extremos: un mundo determinista por un lado, y un mundo arbitrario sometido &#250;nicamente al azar, por el otro. Las leyes f&#237;sicas corresponden a una nueva forma de inteligibilidad, expresada en las representaciones probabil&#237;sticas. Se asocian con la inestabilidad y describen los acontecimientos en cuanto posibles, sin reducirlos a consecuencias deducibles y previsibles de leyes deterministas. "Discernimos nuevos horizontes, nuevas preguntas, nuevos riesgos. Vivimos un momento privilegiado de la historia de la ciencia." (9)<br /></font> 
<hr style="width: 100&#37;; height: 2px;" /><font size="4" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"><br />Notes<br /><br />(1) Prigogine,Ilya: El tiempo y el devenir, Gedisa, 1996, pag. 171<br /><br />(2) Prigogine,Ilya: El fin de las certidumbres, Andr&#233;s Bello Santiago de Chile, 1996. pag. 30.<br /><br />(3) Prigogine, Ilya: El tiempo y el devenir, pag. 174.<br /><br />(4) Prigogine, op. cit. pag. 95.<br /><br />(5) Prigogine, op.cit. pag. 108.<br /><br />(6) Prigogine: El fin de las certidumbres, pag. 78.<br /><br />(7) Prigogine: Las leyes del caos, pag. 113.<br /><br />(8) Prigogine, Ilya: Elfin de las certidumbres, pag. 209<br /><br />(9) Prigogine: op. cit. pag. 211.<br /><br />Bibliografia Fundamental<br /><br />Prigogine, Ilya: Non-equilibrium Statistical Mechanics, John Wiley, New York,1962.<br /><br />Nicolis y Prigogine: Self-Organization in Nonequilibrium Systems, John Wiley, New York,1977.<br /><br />Prigogine,Ilya: From Being to becoming, Freeman and company, San Francisco, 1980.<br /><br />Prigogine y Stengers: La nueva alianza, Alianza, Madrid, 1983<br /><br />Prigogine y Stengers: Tan s&#243;lo una ilusi&#243;n? Alianza, Madrid, 1983.<br /><br />Prigogine y Stengers: Entre el tiempo y la eternidad, Alianza, Madrid, 1991.<br /><br />Nicolis y Prigogine: La estructura de lo complejo, Alianza, Madrid, 1994.<br /><br />Prigogine, Ilya: El fin de las certidumbres, Andr&#233;s Bello, Santiago, Chile. 1996.<br /><br />Prigogine, Ilya: Las leyes del caos, Drakontos, Cr&#237;tica, Barcelona, 1997.<br /><br /></font> 
<hr style="width: 100&#37;; height: 2px;" /><font size="4" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Disponible en:<br />http://www.bu.edu/wcp/Papers/Scie/ScieDelC.htm<br /></font> 
<hr style="width: 100&#37;; height: 2px;" /><font size="4" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"><br /></font>
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 <dc:date>2007-11-28T21:37:00-06:00</dc:date>
 <dc:creator>Episteme</dc:creator>
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 <title>LA NOCI&#211;N DE SUJETO EN EDGAR MORIN</title>
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<p align="center" style="text-align: center;" class="MsoNormal"><b><span style="font-family: Arial;"><font size="5">LA NOCI&#211;N DE SUJETO</font><a name="_ftnref1" /><a title="" href="../../psicointegral/admin/post#_ftn1"><font size="1"><span style=""><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-family: Arial;">[1]</span></span></span></font><span style="" /></a><span style=""><o:p _moz-userdefined="" /></span></span></b></p>     
<div style="border-style: none none solid; border-color: -moz-use-text-color -moz-use-text-color windowtext; border-width: medium medium 1pt; padding: 0cm 0cm 1pt;">     
<p align="center" style="border: medium none ; padding: 0cm; text-align: center;" class="MsoNormal"><b><i><span style="font-family: Arial;"><font size="5">Edgar Morin</font><o:p _moz-userdefined="" /></span></i></b></p> </div>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><b><span style="font-family: Arial;">I.</span></b><span style="font-family: Arial;"> La noci&#243;n de sujeto es una noci&#243;n extremadamente controvertida. Desde el principio, se manifiesta en forma paradojal: es, a la vez, evidente y no evidente. Por un lado es una evidencia obvia, dado que en casi todas las lenguas existe una primera persona del singular; pero tambi&#233;n es una evidencia a la reflexi&#243;n, tal como lo ha indicado <b style="">Descartes</b>: si dudo, no puedo dudar de que dudo, por lo tanto pienso, es decir que soy yo quien piensa. Es en ese nivel donde aparece el sujeto.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Sin embargo, la noci&#243;n de sujeto no es evidente: &#191;d&#243;nde se encuentra ese sujeto? &#191;Qu&#233; es? &#191;En qu&#233; se basa? &#191;Es una apariencia ilusoria o bien una realidad fundamental? Por supuesto, puede aparecer bajo la forma de la realidad suprema. As&#237;, cuando el Eterno se aparece ante Mois&#233;s, que se encuentra en la casa de su suegro Jetro, a la pregunta de Mois&#233;s: "&#191;Qui&#233;n eres T&#250;?", el Eterno responde: "YO soy quien soy" o, en otra traducci&#243;n: "Yo soy el que soy". Dichos de otra manera, Dios aparece coma la subjetividad absoluta.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">En muchas filosof&#237;as y metaf&#237;sicas, el sujeto se confunde con el alma, con la parte divina o, al menos, con lo que en nosotros es superior, ya que en &#233;l radica el juicio, la libertad, la voluntad moral, etc&#233;tera. No obstante, si lo consideramos desde otro lado, por ejemplo desde la ciencia, s&#243;lo observamos determinismos f&#237;sicos, biol&#243;gicos, sociol&#243;gicos o culturales y, en esa &#243;ptica, el sujeto se disuelve.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">En el seno de nuestra cultura occidental, desde el siglo XVII, vivimos una extra&#241;a disyunci&#243;n esquizofr&#233;nica: en la vida cotidiana nos sentimos sujetos y vemos a los otros como sujetos. Decimos, por ejemplo: "es un buen hombre, es una excelente persona", o "es un sinverg&#252;enza, un canalla", porque, efectivamente, en su subjetividad se encuentran esos rasgos. Pero si examinamos a esas personas y a nosotros mismos desde el punto de vista del determinismo, el sujeto, nuevamente, se disuelve, desaparece. Vivimos esa disyunci&#243;n, en funci&#243;n de un paradigma profundamente enraizado en nuestra cultura. Paradigma que formul&#243; muy bien Descartes quien, por otra parte, no lo invent&#243;, sino que s&#243;lo lo expres&#243; a su manera. Descartes vio que hab&#237;a dos mundos: uno que era relevante al conocimiento objetivo, cient&#237;fico: el mundo de los objetos; y otro, un mundo que compete a otra forma de conocimiento, un mundo intuitivo, reflexivo: el mundo de los sujetos. Por un lado el alma, el esp&#237;ritu, la sensibilidad, la filosof&#237;a, la literatura; por otro lado las ciencias, las t&#233;cnicas, <st1:personname _moz-userdefined="" w:st="on" productid="la matem&#225;tica. Vivimos">la matem&#225;tica. Vivimos</st1:personname> dentro de esa oposici&#243;n. Es decir que no podemos encontrar el menor sost&#233;n para la noci&#243;n de sujeto en la ciencia cl&#225;sica. En cambio, en cuanto abandonamos el terreno cient&#237;fico y reflexionamos como lo hizo Descartes en su famoso Cogito, el sujeto se vuelve fundante, fundante de la verdad, de toda verdad posible. Y reencontramos el ego trascendental, trascendentalizado en la filosof&#237;a de <b style="">Kant.</b> <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">En la ciencia cl&#225;sica la subjetividad aparece como contingencia, fuente de errores (el "noise" del lenguaje de la inform&#225;tica, el ruido que es absolutamente necesario eliminar). Por eso la ciencia cl&#225;sica excluy&#243; siempre al observador de su observaci&#243;n y al pensador, el que construye conceptos, de su concepci&#243;n, como si fuera pr&#225;cticamente inexistente o se encontrara en la sede de la verdad suprema y absoluta.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">M&#225;s tarde, en el siglo XX, hemos asistido a la invasi&#243;n de la cientificidad cl&#225;sica en las ciencias humanas y sociales. Se ha expulsado al sujeto de la psicolog&#237;a y se lo ha reemplazado por est&#237;mulos, respuestas, comportamientos. Se ha expulsado al sujeto de la historia, se han eliminado las decisiones, las personalidades, para s&#243;lo ver determinismos sociales. Se ha expulsado al sujeto de la antropolog&#237;a, para ver s&#243;lo estructuras, y tambi&#233;n se lo ha expulsado de <st1:personname _moz-userdefined="" w:st="on" productid="la sociolog&#237;a. Se">la sociolog&#237;a. Se</st1:personname> puede incluso decir que, en determinado momento y cada uno a su manera, <b style="">L&#233;vi-Strauss, Althusser, Lacan</b> liquidaron a la vez la noci&#243;n de hombre y la noci&#243;n de sujeto, adoptando la inversa de la famosa m&#225;xima de <b style="">Freud</b>. Freud dec&#237;a: "Ah&#237; donde est&#225; el ello <i>(das Es)</i> debe advenir el yo". Seg&#250;n la visi&#243;n estructuralista y cientificista, ah&#237; donde est&#225; el yo, hay que liquidarlo, debe advenir el ello. No obstante, ha habido algunos retornos de los sujetos, retornos a veces tard&#237;os, como en <b style="">Foucault</b> o en <b style="">Barthes</b>, coincidiendo con un retorno del Eros y un retorno de <st1:personname _moz-userdefined="" w:st="on" productid="la literatura. Pero">la literatura. Pero</st1:personname> he all&#237; que en la filosof&#237;a el sujeto se encuentra nuevamente problematizado.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">&#191;Qui&#233;n es el sujeto? &#191;Se trata realmente de algo que sea necesario conocer o reconocer? &#191;O es un epifen&#243;meno, una ilusi&#243;n? Har&#233; la siguiente proposici&#243;n: creo en la posibilidad de fundamentar cientifica, y no metaf&#237;sicamente, la noci&#243;n de sujeto y de proponer una definici&#243;n que llamo "biol&#243;gica", pero no en el sentido de las disciplinas biol&#243;gicas actuales. Yo dir&#237;a bio-l&#243;gica, que corresponde a la l&#243;gica misma del ser vivo. &#191;Por qu&#233; podemos empezar a concebir ahora la noci&#243;n de sujeto de manera cient&#237;fica? En primer lugar, porque es posible concebir la autonom&#237;a, lo que era imposible en una visi&#243;n mecanicista y determinista.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Esta noci&#243;n de autonom&#237;a no se relaciona con la antigua noci&#243;n de libertad, que era de alg&#250;n modo inmaterial y desligada de las constricciones y contingencias f&#237;sicas. Por el contrario, &#233;sta es una noci&#243;n estrechamente ligada a la de dependencia, y la de dependencia es inseparable de la noci&#243;n de auto-organizaci&#243;n. <b style="">Heinz von Foerster</b>, en un breve y magistral texto publicado en 1968, <b style=""><i>On Self Organizing Systems and their Organization</i></b>, hab&#237;a se&#241;alado desde el principio la paradoja de <st1:personname _moz-userdefined="" w:st="on" productid="la auto-organizaci&#243;n. All&#237;">la auto-organizaci&#243;n. All&#237;</st1:personname> dec&#237;a quer&#237;a auto-organizaci&#243;n significa obviamente autonom&#237;a, pero un sistema auto-organizador es un sistema que debe trabajar para construir y reconstruir su autonom&#237;a y que, por lo tanto, dilapida energ&#237;a". En virtud del segundo principio de la termodin&#225;mica, es necesario que ese sistema extraiga energ&#237;a del exterior; es decir que, para ser aut&#243;nomo, hay que depender del mundo externo. Y sabemos, por lo que podemos observar, que esta dependencia no es s&#243;lo energ&#233;tica sino tambi&#233;n informativa, pues el ser vivo extrae informaci&#243;n del mundo exterior a fin de organizar su comportamiento. M&#225;s a&#250;n, toma la organizaci&#243;n del mundo exterior, como bien lo hab&#237;a se&#241;alado <b style="">Schr&#246;dinger</b>. Nosotros, por ejemplo, llevamos inscripta en nuestro organismo la organizaci&#243;n cronol&#243;gica de la Tierra, la rotaci&#243;n de la Tierra alrededor del Sol. Como muchos animales y plantas, tambi&#233;n nosotros tenemos un ritmo innato de aproximadamente 24 horas; es lo que llamamos ritmo circadiano. Es decir que tenemos un reloj interno que registra el proceso de alternancia del d&#237;a y <st1:personname _moz-userdefined="" w:st="on" productid="la noche. Por">la noche. Por</st1:personname> otra parte, nuestras sociedades se rigen por un calendario establecido en funci&#243;n de la Luna y el Sol, de manera de organizar nuestra vida colectiva. En la autonom&#237;a, pues, hay una profunda dependencia energ&#233;tica, informativa y organizativa con respecto al mundo exterior. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Es por eso que, sistem&#225;ticamente, yo no hablo de auto-organizaci&#243;n sino de auto-eco-organizaci&#243;n, en funci&#243;n del principio de von Foerster seg&#250;n el cual la auto-organizaci&#243;n es dependiente. Y, claro est&#225;, sabemos que depende de nuestro medio ambiente, ya sea biol&#243;gico, meteorol&#243;gico, sociol&#243;gico o cultural. Es posible concebir cierta autonom&#237;a en las m&#225;quinas artificiales. Un aparato de calefacci&#243;n central, por ejemplo, produce, mediante su dispositivo de retroacci&#243;n, autonom&#237;a t&#233;rmica; eso permite que un ambiente permanezca a la misma temperatura, ya sea que en el exterior haga fr&#237;o o calor. El organismo tiene un sistema de regulaci&#243;n mucho m&#225;s complejo y rico que le permite la homeostasis, es decir valores constantes de temperatura, de pH, de todos los elementos que constituyen el medio interno. Sin embargo, hay una gran diferencia entre el organismo vivo y esas m&#225;quinas que poseen cierta autonom&#237;a reguladora, ya que esa autonom&#237;a depende, evidentemente, no s&#243;lo de la energ&#237;a, del combustible que se le suministra desde el exterior, sino tambi&#233;n del ingeniero humano que repara la m&#225;quina cuando falla. En cambio, las m&#225;quinas vivas tienen la capacidad de autorrepararse y autorregenerarse sin cesar, seg&#250;n un proceso que llamo de organizaci&#243;n recursiva, es decir, una organizaci&#243;n en la que los efectos y los productos son necesarios por su propia causaci&#243;n y su propia producci&#243;n, una organizaci&#243;n en forma de bucle. He aqu&#237;, pues, algunas bases conceptuales para la noci&#243;n de autonom&#237;a, que deviene muy importante cuando se trata de una organizaci&#243;n viviente.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><b><span style="font-family: Arial;">II.</span></b><span style="font-family: Arial;"> Debemos ahora considerar una segunda noci&#243;n, que ya exist&#237;a, pero que ha cobrado nuevo relieve: la noci&#243;n de individuo. El pensamiento biol&#243;gico ha comprendido hace ya varios siglos que existe una relaci&#243;n entre la especie y el individuo. Hab&#237;a una manera de concebir esa relaci&#243;n en la que la especie era considerada como un patr&#243;n, un modelo general, del que sal&#237;an ejemplares particulares, los individuos. Hab&#237;a otra manera de ver las cosas, que consist&#237;a en decir: "Pero &#161;la especie no existe! Nunca vemos una especie. Vemos individuos, pero jam&#225;s vemos una especie". Seg&#250;n las perspectivas desde las cuales se nutre, o bien la especie desaparece y el individuo ocupa todo nuestro campo conceptual o, por el contrario, es el individuo el que desaparece; se vuelve contingente, mortal, ef&#237;mero y es la especie que atraviesa el tiempo la que tiene verdadera realidad. A veces ha prevalecido una visi&#243;n, a veces la otra, mientras que, en el fondo, de lo que se trata es de registrar la paradoja, que de hecho tambi&#233;n se encuentra en un terreno totalmente diferente: el de la microf&#237;sica.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><b style=""><span style="font-family: Arial;">Niels Bohr</span></b><span style="font-family: Arial;"> detect&#243; una paradoja del mismo orden a prop&#243;sito de la contradicci&#243;n entre el corp&#250;sculo y <st1:personname _moz-userdefined="" w:st="on" productid="la onda. La">la onda. La</st1:personname> misma part&#237;cula pod&#237;a aparecer, seg&#250;n las condiciones de la observaci&#243;n, tanto como un corp&#250;sculo, es decir como un cuerpo material discreto, particular, limitado, o como una onda, es decir algo inmaterial y continuo. Hay una contradicci&#243;n l&#243;gica entre esos dos t&#233;rminos, pero de hecho, emp&#237;ricamente, uno y otro se imponen seg&#250;n las condiciones de <st1:personname _moz-userdefined="" w:st="on" productid="la observaci&#243;n. Y">la observaci&#243;n. Y</st1:personname> el mismo Bohr dijo: "<b style=""><i style="">hay complementaridad entre esas dos nociones que no obstante se excluyen l&#243;gicamente entre s&#237;</i></b>". Del mismo modo, hay complementaridad entre especies e individuo, pero complementaridad en un sentido menos parad&#243;jico. &#191;Por qu&#233;? Pues porque podemos concebir la relaci&#243;n especie-individuo seg&#250;n ese proceso recursivo del que he hablado. El individuo es evidentemente un producto; es el producto, como ocurre con todos los seres sexuados, del encuentro entre un espermatozoide y un &#243;vulo, es decir, de un proceso de reproducci&#243;n. Pero ese producto es &#233;l mismo productor en el proceso que concierne a su progenitura; somos productos y productores en el ciclo rotativo de <st1:personname _moz-userdefined="" w:st="on" productid="la vida. Asimismo">la vida.  Asimismo</st1:personname>, la sociedad es sin duda el producto de interacciones entre individuos. Esas interacciones, a su vez, crean una organizaci&#243;n que tiene cualidades propias, en particular el lenguaje y <st1:personname _moz-userdefined="" w:st="on" productid="la cultura. Y">la cultura. Y</st1:personname> esas mismas cualidades retroact&#250;an sobre los individuos desde que nacen al mundo, d&#225;ndoles lenguaje, cultura, etc&#233;tera. Esto significa que los individuos producen la sociedad, la que produce a los individuos. Debemos pensar de esta manera para concebir la relaci&#243;n paradojal. El individuo es, pues, un objeto incierto. Desde un punto de vista, es todo, sin &#233;l no hay nada. Pero, desde otro, no es nada, se eclipsa. De productor se convierte en producto, de producto en productor, de causa deviene efecto, y viceversa. Podemos as&#237; comprender la autonom&#237;a del individuo, pero de una manera extremadamente relativa y compleja.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><b><span style="font-family: Arial;">III.</span></b><span style="font-family: Arial;"> Nos falta ahora la noci&#243;n de sujeto. Debemos llegar a la noci&#243;n de individuo-sujeto y, por supuesto, esa noci&#243;n implica a la vez autonom&#237;a y dependencia. Dicho de otra manera, la definici&#243;n del sujeto supone la autonom&#237;a-dependencia del individuo, aunque no se reduce a eso. Significa algo m&#225;s. Y para comprender ese algo m&#225;s se hace necesario comprender qu&#233; es fundamentalmente la organizaci&#243;n viva. La biolog&#237;a molecular, la gen&#233;tica, nos han dado todos los elementos para comprender esa organizaci&#243;n, sin darnos la comprensi&#243;n de esa organizaci&#243;n. Es una de las carencias fundamentales de la ciencia biol&#243;gica, pero eso no tiene nada de sorprendente. Sabemos, por ejemplo, que la ciencia f&#237;sica, que hizo descubrimientos notables en el siglo pasado, vivi&#243; con la idea limitada (hoy incre&#237;ble) de que el universo era una m&#225;quina totalmente determinista, totalmente mecanicista. Y, sin embargo, desde comienzos del siglo XD&#205; hab&#237;a aparecido el segundo principio de la termodin&#225;mica que introduc&#237;a el desorden en ese universo. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Pues bien, el bi&#243;logo molecular, muy ocupado en identificar las mol&#233;culas, los genes, las macromol&#233;culas, los procesos particulares, olvida por completo el problema de la auto-eco-organizaci&#243;n del ser vivo, aun cuando ha descubierto todos los elementos para comprenderla. Efectivamente, se ha detectado en los genes, en el ARN, algo equivalente a informaci&#243;n, a programa, a memoria; es decir, algo cognitivo. Y ese algo cognitivo juega un papel permanente en todos los procesos de la organizaci&#243;n viva; son los nexos<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">entre prote&#237;nas ADN y ARN que controlan la producci&#243;n de las mol&#233;culas o el bloqueo de esa producci&#243;n, es decir la regeneraci&#243;n de las mol&#233;culas que se degradan. Son esos procesos los que controlan el comportamiento de la bacteria, son esos procesos los que ordenan la autorreproducci&#243;n de los organismos unicelulares. Es el proceso que permite la reorganizaci&#243;n, la reparaci&#243;n, <st1:personname _moz-userdefined="" w:st="on" productid="la acci&#243;n. Si">la acci&#243;n. Si</st1:personname> tomamos no dir&#237;a el caso m&#225;s simple pero s&#237; el menos complejo de la organizaci&#243;n viviente &#151;la organizaci&#243;n bacteriana&#151;, vemos que la bacteria es a la vez un ser, una m&#225;quina y una computadora, confundidos, indisociados; mientras que en nuestras m&#225;quinas artificiales tenemos por un lado la computadora que controla, y por otro la m&#225;quina a la que est&#225; conectada. All&#237;, en cambio, no tenemos ni computadora separada ni m&#225;quina, sino que son lo mismo. Tenemos un ser, un ser-m&#225;quina que es un ser computante. Empleo el t&#233;rmino "computante" para no utilizar "c&#225;lculo", que tiene un sentido demasiado aritm&#233;tico. (Aun cuando se lo emplee con sentidos no aritm&#233;ticos, como en el c&#225;lculo l&#243;gico de proposiciones.) Digo que es un ser computante, un ser que se ocupa de signos, de &#237;ndices, de datos: algo que podemos llamar "informaci&#243;n", si es que queremos usar ese t&#233;rmino, si no podemos eliminarlo. A trav&#233;s de los signos, &#237;ndices y datos, trata con su mundo interno as&#237; como con el exterior. Aqu&#237; vemos, a la vez, una analog&#237;a, pero sobre todo una gran diferencia con la operaci&#243;n de las computadoras artificiales. No s&#243;lo porque ya no se trata &#250;nicamente de un proceso binario sino que se produce un proceso mucho m&#225;s misterioso, m&#225;s complejo, m&#225;s anal&#243;gico, en el que todav&#237;a no se ha penetrado. Pero la diferencia reside tambi&#233;n en que la bacteria computa por cuenta propia, por s&#237; misma y para s&#237; misma, es decir que est&#225; animada por la autofinalidad; se hace ella misma para s&#237; misma, es <b style="">el <i>fur sich</i></b> del que hablaba <b style="">Hegel.</b> Eso es el <i>c&#243;mputo</i>. El <i>cogito</i> cartesiano aparece mucho m&#225;s tarde; para el <i>cogito</i> se requiere un cerebro muy desarrollado, un lenguaje y una cultura. Del <i>computo</i> podemos decir que es necesario para la existencia del ser y del sujeto. La bacteria podr&#237;a decir "<i>computo ergo sum"; </i>computo, luego existo. &#191;Y por qu&#233;? Porque si deja de computar muere, ya no puede producir los elementos que <st1:personname _moz-userdefined="" w:st="on" productid="la constituyen. As&#237;">la constituyen. As&#237;</st1:personname>, sin cesar, la bacteria que observamos en el microscopio nos est&#225; repitiendo <i>"<b style="">computo ergo sum"</b></i><b style="">.</b> Cuesti&#243;n de saber escuchar. Pero &#191;qu&#233; significa entonces "computo para m&#237; misma"? Significa: me pongo en el centro del mundo, en el centro de mi mundo, del mundo que conozco, para tratarlo, para considerarlo, para realizar todas las acciones de salvaguarda, de protecci&#243;n, de defensa, etc&#233;tera. Aqu&#237; es donde aparece el sujeto con el c&#243;mputo y con el egocentrismo donde la noci&#243;n de sujeto est&#225; indisolublemente unida a ese acto en el que no s&#243;lo se es la propia finalidad de s&#237; mismo, sino que tambi&#233;n se es autoconstitutivo de la propia identidad.<b><o:p _moz-userdefined="" /></b></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><b><span style="font-family: Arial;">IV.</span></b><span style="font-family: Arial;"> Consideremos la base de ese principio de identidad que a primera vista parece bastante complejo porque no es asimilable al principio de identidad aristot&#233;lico. Ese principio necesario para el funcionamiento de la computaci&#243;n, sin el cual no ser&#237;a posible la computaci&#243;n, no habr&#237;a computo, es un principio de diferencia y de, equivalencia que formular&#233; as&#237;: "Yo soy m&#237; mismo". &#191;Qu&#233; es "yo"? Yo es el acto de ocupaci&#243;n del sitio egoc&#233;ntrico. Yo es s&#243;lo esto: "yo ocupo un sitio egoc&#233;ntrico, yo hablo". "M&#237;" es espec&#237;ficamente la objetivaci&#243;n del yo. "Yo soy m&#237; mismo" quiere decir entonces que el "m&#237;" no es exactamente el yo, porque en la operaci&#243;n en que el m&#237; se forma ese m&#237; aparece como diferente, est&#225; objetivado, mientras que el yo es el puro surgimiento del sujeto. Es un acto que plantea la diferencia entre el yo y el m&#237;, y asimismo su identidad, lo que permite que el <i>computo</i> pueda tratar objetivamente al ser sujeto. As&#237;, la bacteria puede tratar a sus mol&#233;culas de manera objetiva, a la vez que sigue siendo un ser animado por su subjetividad auto-organizadora. Y agregar&#237;a que el m&#237;, que es la objetivaci&#243;n del individuo sujeto, remite al s&#237;, que es la entidad corporal. En el s&#237; est&#225;n incluidos el yo y el m&#237;. En efecto, hay un juego complejo entre esos t&#233;rminos que son a la vez id&#233;nticos y diferentes: yo, m&#237;, s&#237; mismo. Por supuesto, lo estoy expresando en nuestro lenguaje humano, que la bacteria ignora totalmente, pero esa especie de principio inform&#225;tico (<i>logiciel</i>), "yo soy m&#237; mismo", est&#225; grabado en ella, de lo contrario ella no podr&#237;a existir, no podr&#237;a tratarse a s&#237; misma.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Hay, pues, un principio de identidad complejo que posibilita todas las operaciones de tratamiento objetivo de las mol&#233;culas, de las c&#233;lulas, de un organismo policelular, de las acciones; un tratamiento objetivo pero con finalidad subjetiva. Y as&#237; es como ese principio permite la autorreferencia: puedo tratarme a m&#237; mismo, referirme a m&#237; mismo, porque necesito un m&#237;nimo de objetivaci&#243;n de m&#237; mismo a la vez que permanezco como yo-sujeto. S&#243;lo que, as&#237; como la auto-organizaci&#243;n es de hecho auto-eco-organizaci&#243;n, de igual modo la autorreferencia es auto-exo-referencia, es decir que para referirse a s&#237; mismo hay que referirse al mundo externo. Debo hacer una distinci&#243;n fundamental entre el s&#237; y el no-s&#237;. Y esta distinci&#243;n fundamental no es s&#243;lo cognitiva sino que, al mismo tiempo, es distributiva de valor: se atribuye valor al s&#237;, y no valor al no-s&#237;. &#201;se proceso de auto-exo-referencia es el que es constitutivo de la identidad subjetiva, Y as&#237; se opera la distinci&#243;n entre s&#237;/ no-s&#237;, m&#237;/no-m&#237;, entre el yo y los otros yo. A fines de los a&#241;os sesenta, los estudios cient&#237;ficos reconocieron la distinci&#243;n entre el s&#237; y el no-s&#237; en un terreno particular de la biolog&#237;a: <st1:personname _moz-userdefined="" w:st="on" productid="la inmunolog&#237;a. El">la inmunolog&#237;a. El</st1:personname> sistema inmunol&#243;gico, que nos protege de las agresiones externas, es un sistema que permite reconocer todo lo que es un s&#237; mismo mediante una especie de tarjeta de identidad molecular propia del organismo particular. Lo que corresponde a la tarjeta de identidad es aceptado, lo que no corresponde, rechazado, al menos en tanto el sistema tenga suficiente fuerza. Por supuesto, existe el riesgo de errores, ya que desde que entramos en el mundo de la informaci&#243;n y de la cognici&#243;n entramos al mismo tiempo en el mundo del error. El error ocurre cuando aparecen virus con los mismos signos de identidad molecular; es como si soldados enemigos se vistieran con nuestro propio uniforme para entrar en la fortaleza y conquistarla desde el interior.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Tenemos, pues, un sistema basado en la diferencia entre el s&#237; y el no-s&#237; y, evidentemente, en la distribuci&#243;n del valor de salvaguarda del s&#237; y de rechazo del no-s&#237;. Pero aun antes de que exista un sistema inmunol&#243;gico muy diferenciado, como en los animales superiores, el ser celular discierne el s&#237; del no-s&#237; y cuando absorbe alimentos del exterior realiza un <i>cracking</i>, tomando lo que es asimilable y que se convertir&#225; en parte de s&#237; y rechazando lo que no es asimilable y que se volver&#225; desechos, desperdicios y, en los seres evolucionados, orina, excrementos, etc&#233;tera. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">La idea del sujeto empieza pues, lentamente, a aparecer. No ha sido f&#225;cil, puesto que tuvimos que elaborar el principio de comput&#243; y el principio inform&#225;tico de identidad.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Hay un segundo principio de identidad, muy interesante, pues mantiene la invariancia del yo sujeto a pesar de extraordinarias modificaciones corporales, celulares, moleculares, de transformaciones del "s&#237;". No se trata solamente de que cada cuatro a&#241;os la mayor parte de las c&#233;lulas que constituyen mi organismo desaparecen y son reemplazadas por otras, es decir que, biol&#243;gicamente, ya no soy el mismo que era hace cuatro a&#241;os. Hay tambi&#233;n enormes modificaciones que hacen que un ni&#241;o se convierta en adolescente, luego en adulto, luego en anciano. Y no obstante, cuando miro una fotograf&#237;a de mi infancia digo: "&#161;Soy yo!". Sin embargo, ya no soy ese ni&#241;o, ya no tengo ese cuerpo y ese rostro. Pero la ocupaci&#243;n de ese sitio central del yo que se mantiene permanente a trav&#233;s de todas las modificaciones establece la continuidad de <st1:personname _moz-userdefined="" w:st="on" productid="la identidad. Tenemos">la identidad. Tenemos</st1:personname> inclusive la ilusi&#243;n de poseer una identidad estable, sin darnos cuenta de que somos muy diferentes seg&#250;n los humores y pasiones, seg&#250;n que amemos o que odiemos y seg&#250;n el hecho (pero esto es otro cap&#237;tulo) de que todos tenemos una doble, una triple, una m&#250;ltiple personalidad. El yo realiza la unidad; aqu&#237; tenemos un segundo principio de identidad.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><b><span style="font-family: Arial;">V.</span></b><span style="font-family: Arial;"> Todav&#237;a hay algo m&#225;s en la noci&#243;n elemental del sujeto, pues a&#250;n no he llegado al sujeto humano. Y evidentemente todo esto de lo que hablo concierne tambi&#233;n a los sujetos humanos. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Hay dos principios subjetivos asociados: el principio de exclusi&#243;n y el de inclusi&#243;n. &#191;Qu&#233; es el principio de exclusi&#243;n? Los ling&#252;istas han se&#241;alado que cualquiera puede decir "yo", pero que nadie puede decirlo por m&#237;. Es decir que "yo" es la cosa m&#225;s corriente, pero al mismo tiempo es una cosa absolutamente &#250;nica. Y esto se comprueba incluso cuando no hay ninguna diferencia de singularidad, como por ejemplo entre gemelos homocig&#243;ticos, es decir que tienen exactamente el mismo patrimonio gen&#233;tico, que son id&#233;nticos. Es cierto que en estos gemelos existe una complicidad particular, pero ninguno de ellos puede decir "yo" en lugar del otro. En el Zool&#243;gico de San Diego, en California, se puede ver algo bastante raro, aunque no excepcional: serpientes del mismo desierto californiano que, debido a alg&#250;n tipo de accidente gen&#233;tico, tienen dos cabezas en un solo organismo. Este es un caso bastante complicado porque tienen, por supuesto, un mismo sistema inmunol&#243;gico, una misma subjetividad al menos org&#225;nica, hasta el momento en que sus dos cabezas se separan. Pero, sin duda, hay dos sujetos desde el punto de vista cerebral. Y, adem&#225;s, precisamente mueren por eso: debido a que cada cabeza busca el alimento de su lado, cuando una lo encuentra, la otra la desv&#237;a en direcci&#243;n contraria y as&#237; esas pobres serpientes de dos cabezas muy dif&#237;cilmente consiguen alimentarse y no pueden sobrevivir sino en zool&#243;gicos, donde se d&#233; de comer a cada una de las cabezas. Vemos pues que el principio de exclusi&#243;n funciona inclusive entre dos cabezas de serpiente que tienen un mismo cuerpo.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Pero ese principio de exclusi&#243;n es inseparable de un principio de inclusi&#243;n que hace que podamos integrar en nuestra subjetividad a otros diferentes de nosotros, a otros sujetos. Podemos integrar nuestra subjetividad personal en una subjetividad m&#225;s colectiva: "nosotros". Nuestra progenie, por ejemplo, nuestros padres, forman parte de ese c&#237;rculo de inclusi&#243;n. Forman parte de nosotros y nosotros formamos parte de ellos, subjetivamente. A menudo se producen conflictos entre el principio de exclusi&#243;n y el principio de inclusi&#243;n. Es posible ver ese antagonismo en los animales; sorprende a veces ver a leonas que devoran a su prole. Esto ocurre en el mundo animal, pese a que los padres cuiden tanto a su cr&#237;a; o bien se sacrifican por defenderla, por protegerla contra el agresor, o bien la devoran si escasea el alimento. Hay pues una ambivalencia entre el principio de inclusi&#243;n y el de exclusi&#243;n; una ambivalencia que nosotros mismos experimentamos, seg&#250;n las condiciones, con respecto a nuestros pr&#243;jimos, a nuestros parientes, a la gente con la que estamos ligados subjetivamente.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Lo mismo ocurre con respecto a la patria en los momentos de peligro. De pronto esta sociedad en la que vivimos de manera egoc&#233;ntrica, gui&#225;ndonos por el inter&#233;s, se ve en peligro y entonces, de repente, nos sentimos penetrados por una oleada comunitaria, somos "nosotros", somos hermanos, somos los hijos de la patria, la patria es nuestra madre, el Estado nuestro padre. Hay que obedecerle: &#161;adelante!... Pero algunos huyen. Dicen: "yo quiero salvar mi vida". Desertan. Aqu&#237; tambi&#233;n hay una lucha entre el principio de inclusi&#243;n y el principio de exclusi&#243;n. As&#237; pues, el sujeto, y en particular el sujeto humano, puede oscilar entre el egocentrismo absoluto, es decir el predominio del principio de exclusi&#243;n, y la abnegaci&#243;n, el sacrificio personal, de inclusi&#243;n.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Tambi&#233;n encontramos casos bastante confusos, complejos, interesantes. </span><span lang="en" style="font-family: Arial;">Hay un libro de <b style="">Jaynes</b>, <b style=""><i>The Origin of Consciousness in the Breakdown of the Bicameral Mind</i></b>. </span><span style="font-family: Arial;">No s&#233; si su tesis es ver&#237;dica, pero me parece bastante ilustrativa de algo que puede ser ver&#237;dico. Jaynes supone que en los imperios antiguos, como el egipcio o el asirlo, en los que el poder del rey y de sus sacerdotes ocupaba la cima, en la mente de los sujetos hab&#237;a dos c&#225;maras; y digo sujetos no s&#243;lo como sujetos individuos sino tambi&#233;n como sujetos bajo sujeci&#243;n, es decir individuos que no son ciudadanos. Hay entonces dos c&#225;maras; en una de esas c&#225;maras reinan los imperativos del Estado, del poder, que ordena: "&#161;Haz esto! &#161;Obedece i. Y el individuo obedece, como un aut&#243;mata, la orden superior. Hay otra c&#225;mara que est&#225; consagrada a la vida dom&#233;stica, a los ni&#241;os, a los afectos cotidianos. He aqu&#237; dos c&#225;maras que no se comunican entre s&#237;. M&#225;s tarde, en Atenas y en las islas griegas, con la irrupci&#243;n del ciudadano y de la democracia, las dos c&#225;maras van a comunicarse, lo que permitir&#225; al sujeto echar una mirada sobre el poder, sobre el Estado, sobre Dios. Nosotros mismos, en cierto sentido, tenemos esas dos c&#225;maras, entre las que a menudo se producen corrientes de aire. Esto ilustra c&#243;mo pueden combinarse los dos principios de inclusi&#243;n y de exclusi&#243;n.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Hay un tercer principio que es necesario agregar: el de intercomunicaci&#243;n con el semejante, el cong&#233;nere, y que de alg&#250;n modo deriva del principio de inclusi&#243;n. Lo vemos ya en las bacterias. Se ha observado un fen&#243;meno que en un primer momento se consider&#243; como una manifestaci&#243;n de la sexualidad de las bacterias, porque una de ellas se acercaba a otra y emit&#237;a una especie de canal, de ped&#250;nculo a trav&#233;s del cual penetraba en la bacteria hermana y le inyectaba un poco de ADN, un gen. Podr&#237;amos pensar tambi&#233;n que ese regalo de un gen tiene, adem&#225;s, un sentido utilitario. Una de las hip&#243;tesis que se han formulado es que cuando las bacterias son agredidas por los antibi&#243;ticos algunas logran resistir porque otras bacterias hermanas les inyectan defensas. En fin, es un problema que va m&#225;s all&#225; de mi prop&#243;sito, pero quer&#237;a manifestar mi admiraci&#243;n ante ese acto que es a la vez anterior y posterior a lo sexual, que es menos y m&#225;s que lo sexual, ese regalo maravilloso que una bacteria hace a otra de una parte de su sustancia. &#161;Nosotros mismos quisi&#233;ramos ser bacterias y hacer un regalo as&#237; cuando amamos! <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Hace poco se descubri&#243; que hay una comunicaci&#243;n entre los &#225;rboles de una misma especie. En una experiencia realizada por cient&#237;ficos s&#225;dicos (como conviene que sea un cient&#237;fico experimentador, &#191;no es cierto?), se quitaron todas las hojas de un &#225;rbol para ver c&#243;mo se comportaba. El &#225;rbol reaccion&#243; de un modo previsible, es decir que empez&#243; a segregar savia m&#225;s intensamente para reemplazar lo m&#225;s r&#225;pido posible las hojas que le hab&#237;an sacado. Y tambi&#233;n segreg&#243; una sustancia que lo protege contra los par&#225;sitos. El &#225;rbol hab&#237;a comprendido muy bien que un par&#225;sito lo hab&#237;a atacado, s&#243;lo que cre&#237;a, pobre, que se trataba de un insecto. No sab&#237;a que era el mayor de los par&#225;sitos, el ser humano. Pero lo que es interesante es que los &#225;rboles vecinos de la misma especie empezaron a segregar la misma sustancia antiparasitaria que el &#225;rbol agredido.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">As&#237; la intercomunicaci&#243;n existe, entonces, en el mundo unicelular, en el mundo vegetal y, por supuesto, no necesito dar ejemplos, en el mundo animal. Entre los humanos se plantea la paradoja, ligada por lo dem&#225;s al juego dial&#233;ctico de los principios de inclusi&#243;n y de exclusi&#243;n, de tener mucha comunicaci&#243;n y mucha incomunicabilidad. Pero al menos tenemos la posibilidad de comunicarnos nuestra incomunicabilidad, lo que efectivamente permite complejizar el problema de la comunicaci&#243;n.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><b><span style="font-family: Arial;">VI.</span></b><span style="font-family: Arial;"> <b style="">Ya podemos definir al sujeto como una cualidad fundamental propia del ser vivo, que no se reduce a la singularidad morfol&#243;gica o psicol&#243;gica puesto que, como hemos dicho, dos gemelos id&#233;nticos psicol&#243;gica y morfol&#243;gicamente son dos sujetos diferentes. Es una cualidad que comprende un entrelazamiento de m&#250;ltiples componentes. Interesa se&#241;alar que, como el individuo vive en un universo donde existen el azar, la incertidumbre, el peligro y la muerte, el sujeto tiene inevitablemente un car&#225;cter existencial. Lleva en s&#237; la fragilidad y la incertidumbre de la existencia entre el nacimiento y la muerte.</b><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Todo lo que es humano obedece a las caracter&#237;sticas que acabo de enunciar, pero en modo alguno se reduce a ellas. Hay algo m&#225;s. Hay mucho m&#225;s. En primer lugar, nuestro aparato neurocerebral. No somos los &#250;nicos que lo tienen, pues se ha desarrollado en los vertebrados y, entre &#233;stos, en los mam&#237;feros, los primates, los hom&#237;nidos, etc. El aparato neurocerebral gobierna a la vez el conocimiento y el comportamiento, enlazando ambos. Se manifiesta en &#233;l un nivel de subjetividad diferente del nivel inmunol&#243;gico, aunque ambos niveles, por supuesto, se comunican. Es decir que tenemos un sujeto cerebral que es un sujeto en el acto mismo de la percepci&#243;n, de la representaci&#243;n de la decisi&#243;n, del comportamiento. Y notamos que en el mundo animal y, en particular, en el de los mam&#237;feros, la afectividad se ha desarrollado al mismo tiempo que ese aparato cerebral; la afectividad, s&#237;, que para muchos de nosotros aparece como el &#250;nico rasgo constitutivo del sujeto (porque, corrientemente, cuando decimos que algo "es subjetivo" aludimos a que est&#225; ligado a la emoci&#243;n, a los sentimientos, y se refiere siempre a algo que tiene un aspecto contingente y arbitrario). El desarrollo de la afectividad est&#225; ligado al desarrollo superior del sujeto. Agreguemos que en el mundo animal, en el mundo de los mam&#237;feros, de los primates, el desarrollo de la afectividad no contrar&#237;a ni inhibe el desarrollo de <st1:personname _moz-userdefined="" w:st="on" productid="la inteligencia. Ambos">la inteligencia. Ambos</st1:personname> est&#225;n estrechamente unidos, el uno al otro. Esto significa que para nosotros, seres humanos, la caracter&#237;stica afectiva de la subjetividad ser&#225; algo permanente, pero no es la &#250;nica que est&#225; unida a las caracter&#237;sticas egoc&#233;ntricas y altruistas de las que habl&#233; antes. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Hay un segundo aspecto propio del sujeto humano, realmente propio, puesto que est&#225; ligado al lenguaje y a <st1:personname _moz-userdefined="" w:st="on" productid="la cultura. El">la cultura. El</st1:personname> individuo-sujeto puede tomar conciencia de s&#237; mismo a trav&#233;s del instrumento de objetivaci&#243;n que es el lenguaje. Vemos aparecer la conciencia de ser consciente y la conciencia de s&#237; en forma clara- mente inseparable de la autorreferencia y de <st1:personname _moz-userdefined="" w:st="on" productid="la reflexividad. Es">la reflexividad.  Es</st1:personname> en la conciencia donde nos objetivamos nosotros mismos para resubjetivarnos en un bucle recursivo incesante. Hemos sobrepasado el trabajo de la bacteria en su objetivaci&#243;n y resubjetivaci&#243;n. En toda la humanidad arcaica, y de esto trat&#233; en mi <b style="">libro <i>L"homme et la mort</i> (1979),</b> la presencia del doble constituye la misma energ&#237;a de la objetivaci&#243;n subjetiva, propiamente humana. El "doble", espectro, corporal id&#233;ntico a uno, es a la vez alter ego y ego alter. Se manifiesta en la sombra, en el reflejo y el sue&#241;o, puesto que durante el sue&#241;o uno est&#225; acostado y al mismo tiempo se pasea o tiene diferentes aventuras. Al llegar la muerte, el doble se separa del cuerpo para vivir su vida;.Esta experiencia del doble es la forma arcaica de la experiencia del sujeto que se objetiva. Hasta que logramos interiorizar ese doble y llamarlo "alma", "mente", "esp&#237;ritu".<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Tenemos, pues, ese nivel de ser subjetivo; y tenemos <st1:personname _moz-userdefined="" w:st="on" productid="la libertad. La">la libertad. La</st1:personname> libertad... Otra noci&#243;n que podemos sacar del cielo metaf&#237;sico donde se autojustificaba para inscribirla no solamente con sus dependencias y constricciones, sino tambi&#233;n en la organizaci&#243;n "propiamente viva y propiamente humana. &#191;Qu&#233; es la libertad? Es la posibilidad de elecci&#243;n entre diversas alternativas. Ahora bien, la libertad supone dos condiciones. En primer lugar, una condici&#243;n interna, la capacidad cerebral, mental, intelectual necesaria para considerar una situaci&#243;n y poder establecer sus elecciones, sus apuestas. En segundo lugar, las condiciones externas en las cuales estas elecciones son posibles. Por supuesto que si uno est&#225; en la c&#225;rcel puede conservar bastante libertad interior, mental, pero no puede elegir d&#243;nde pasar las vacaciones, el lugar donde ejercer su profesi&#243;n, etc&#233;tera. Y podemos as&#237; observar diferentes tipos, diferentes grados de libertad seg&#250;n tengamos posibilidades de elecci&#243;n m&#225;s o menos amplias y m&#225;s o menos b&#225;sicas que permitan gozar de mayor grado de libertad.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Finalmente, existe en nuestra subjetividad humana ese lugar habitado por las nociones de alma, de esp&#237;ritu, animus, anima, y tenemos el sentimiento profundo de una insuficiencia del alma que s&#243;lo puede llenar el otro sujeto. Y, en el fondo, con la relaci&#243;n de /amorren el sentimiento de amor, est&#225; la idea de que el otro nos restituye a nosotros mismos la plenitud de nuestra propia alma, permaneciendo totalmente diferente de nosotros mismos. Es nosotros aun siendo otro. He aqu&#237;, entonces, dos niveles de subjetividad. Muchas veces se ha cre&#237;do encontrar el fundamento del concepto de sujeto en esos niveles humanos que s&#243;lo pueden aparecer porque hay un nivel previo, bio-l&#243;gico, del concepto de sujeto. Y cometemos el error de reducir la subjetividad, ya sea a la afectividad y a la contingencia, ya sea a la conciencia. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Dicho de otro modo, cuando Descartes dice: "<i>cogito ergo sum</i>", "pienso luego soy", en realidad hace la operaci&#243;n impl&#237;cita siguiente: "yo pienso" es una aserci&#243;n reflexiva que quiere decir "yo pienso que yo pienso". En ese "yo pienso que yo pienso" el yo se objetiva en un <i>m&#237; </i>impl&#237;cito, "yo me pienso", "yo me pienso a m&#237; pensando". Por eso Descartes ha hecho inconscientemente la operaci&#243;n de computaci&#243;n elemental "yo soy m&#237; mismo". Dicho de otra manera, haciendo la operaci&#243;n "yo soy m&#237; mismo" descubre que ese m&#237; pensante es un sujeto. Yo soy. Si el <i>cogito</i> dijera: "&#161;Ah, entonces existo!" ser&#237;a una verdad un poco sosa; uno podr&#237;a decirle: "basta con que te pellizques para saber que existes". Hay mil maneras de poder probarse que uno existe. Lo interesante es el ergo: "yo no puedo dudar de que soy un sujeto". Pero lo que Descartes ha hecho implicaba el <i>computo</i>. Su <i>cogito</i> necesita de un <i>computo. <o:p _moz-userdefined="" /></i></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Y en cuanto a nosotros mismos, nuestro <i>cogito</i>, es decir nuestra conciencia de sujeto, necesita del <i>computo</i> fundamental que los millones de c&#233;lulas de nuestro cerebro hacen emerger sin cesar de sus interacciones organizadoras y creadoras. Dicho de otra manera, no hay cogitaci&#243;n (es decir, pensamiento) sin computaci&#243;n. O sea, no hay <i>cogito </i>sin <i>computo</i>. Es justamente el conocimiento el que nos pone frente a la tragedia de la subjetividad, de la que creo que la bacteria no tiene conciencia (que nosotros al menos sepamos, pues a menudo hemos desconocido la capacidad inteligente del mundo vivo). Hasta tener mayor informaci&#243;n, pensamos que la bacteria no tiene conciencia, en el sentido humano, pues la conciencia requiere a la vez un cerebro sumamente desarrollado y un lenguaje, es decir, una cultura.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"><b><span style="font-family: Arial;">VII</span></b><span style="font-family: Arial;">. Descubrimos ahora la tragedia de la existencia del sujeto, que est&#225; ligada al principio de incertidumbre. Mejor dicho, a <i>dos</i> principios de incertidumbre. El primero es el siguiente: el yo no es ni primero ni puro. El <i>computo</i> no existe fuera de todas las operaciones f&#237;sico-qu&#237;mico-biol&#243;gicas que constituyen la auto-eco-organizaci&#243;n de <st1:personname _moz-userdefined="" w:st="on" productid="la bacteria. El">la bacteria. El</st1:personname> <i>c&#243;mputo</i> no lleg&#243; desde el cielo hasta la bacteria, ni vino un ingeniero a instalarlo. Todas las dimensiones del ser son inseparables; el <i>computo</i> es necesario para la existencia de la bacteria, la cual es necesaria para la existencia del <i>computo</i>. Dicho de otra manera, el <i>computo</i> surge de algo que no es computante, as&#237; como la vida, en tanto vida, surge de algo que no es viviente, sino f&#237;sico-qu&#237;mico. Pero, en un momento determinado, la organizaci&#243;n f&#237;sico-qu&#237;mica adquiere caracteres propiamente vivientes y, adquiriendo estos caracteres, obtiene la posibilidad de la computaci&#243;n en primera persona. Esto significa tambi&#233;n que, cuando hablo, al mismo tiempo que yo hablamos "nosotros"; nosotros, la comunidad c&#225;lida de la que formamos parte. Pero no hay solamente el'"nosotros"; en el "yo hablo" tambi&#233;n est&#225; el "se habla".(Se)habla, algo an&#243;nimo algo que es la colectividad fr&#237;a. En cada "yo" humano hay algo del "nosotros" y del "se". Pues el yo no es puro y no est&#225; solo ni es &#250;nico. Si no existiera el se, el yo no podr&#237;a hablar.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Y luego, por supuesto, est&#225; el ello que habla. <i>Das Es</i>. &#191;Qu&#233; es ese ello? Es una m&#225;quina biol&#243;gica, algo organizacional, a la manera de una m&#225;quina, a&#250;n m&#225;s an&#243;nimo que el "se". Cada vez que "yo" hablo, "se" habla y "ello" habla, lo que lleva a algunos a pensar que el "yo" no existe. El pensamiento unidimensional s&#243;lo ve el "se" y anula el "yo". Por el contrario, los que no ven m&#225;s que el "yo" anulan el "se" y el "ello", mientras que la concepci&#243;n compleja del sujeto nos permite enlazar indisolublemente el "yo" al "nosotros", al "se" y al "ello". Pero aqu&#237; se presenta el principio de incertidumbre, porque nunca s&#233; exactamente en qu&#233; momento soy yo quien habla, si no soy yo hablado, si no hay algo que habla por m&#237;, m&#225;s fuerte que yo, en el momento en que yo creo hablar. &#191;Y quiz&#225;s en este momento eso es lo que est&#225; ocurriendo? Entonces siempre tenemos incertidumbres: &#191;en qu&#233; medida el que habla soy yo? <b style="">Es por eso que la frase de Freud debe ser retomada en su plenitud y su inspiraci&#243;n fundamental: "Donde est&#225; el <i>ello</i>, el <i>yo</i> debe advenir". Lo que no significa que el "ello", que el "se", deban desaparecer, sino que el "yo" debe <i>emerger</i>.<o:p _moz-userdefined="" /></b></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Hay un (segundo principio de incertidumbre, es que el sujeto oscila, por naturaleza, entre el todo y <st1:personname _moz-userdefined="" w:st="on" productid="la nada. Para">la nada. Para</st1:personname> s&#237; mismo, &#233;l es todo. En virtud del principio egoc&#233;ntrico, est&#225; en el centro del mundo, <st1:personname _moz-userdefined="" w:st="on" productid="es el centro">es el centro</st1:personname> del mundo. Pero, objetivamente, no es nada en el universo, es min&#250;sculo, ef&#237;mero. Por un lado, hay una antinomia entre ese privilegio inaudito que el yo se concede a s&#237; mismo y la conciencia que podemos tener de que esa cosa, la m&#225;s sagrada y la m&#225;s fundamental, nuestro tesoro m&#225;s precioso, no es nada de nada. Estamos divididos entre el ego&#237;smo y el altruismo. En un momento dado somos capaces de sacrificar ese tesoro por algo que contenga una subjetividad m&#225;s rica, o aun por algo que trascienda la subjetividad y que podr&#237;amos llamar la verdad, la creencia en la verdad. &#161;Por la Fe! &#161;Por Dios! &#161;Por el socialismo!<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Vemos as&#237; esa paradoja de la condici&#243;n de individuo-sujeto. La muerte, para cada sujeto, es el equivalente a la muerte del universo. Es la muerte total de un universo. Y, a la vez, esa muerte revela fragilidad, el casi nada de esa entidad que es el sujeto. Pero al mismo tiempo somos capaces de buscar esta muerte, horror, cuando ofrecemos nuestras vidas por la patria, por la humanidad, por Dios, por la verdad. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Termino excus&#225;ndome de haber sido a la vez demasiado extenso y demasiado breve. Digo, para concluir, que debemos hacer toda una reconstrucci&#243;n conceptual en cadena para concebir la idea de sujeto. Porque si no partimos de la organizaci&#243;n biol&#243;gica, de la dimensi&#243;n cognitiva, de la computaci&#243;n, del computo, del principio de exclusi&#243;n, del principio de identidad, etc., no llegaremos a enraizar el concepto de sujeto de manera emp&#237;rica, l&#243;gica como fen&#243;meno. Es un principio que, de manera parad&#243;jica, es mucho m&#225;s l&#243;gico que afectivo. Es una estructura organizadora. Y creo que esta noci&#243;n de sujeto nos obliga a asociar nociones antag&#243;nicas: la exclusi&#243;n y la inclusi&#243;n, el yo, el ello y el se. Para esto es necesario lo que llamar&#233; un pensamiento complejo, es decir, un pensamiento capaz de unir conceptos que se rechazan entre s&#237; y que son desglosados y catalogados en compartimentos cerrados. Sabemos que el pensamiento compartimentado y disciplinario a&#250;n reina en nuestro mundo. Este obedece a un paradigma que rige nuestros pensamientos y nuestras concepciones seg&#250;n los principios de disyunci&#243;n, de separaci&#243;n, de reducci&#243;n. Sobre la base de estos principios es imposible pensar el sujeto y asimismo pensar las ambivalencias, las incertidumbres y las insuficiencias que hay en este concepto, reconociendo al mismo tiempo su car&#225;cter central y perif&#233;rico, significante e insignificante. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Pienso que &#233;se <st1:personname _moz-userdefined="" w:st="on" productid="es el trabajo">es el trabajo</st1:personname> que hay que hacer para que emerja la noci&#243;n de sujeto. De lo contrario, s&#243;lo seguiremos disolvi&#233;ndolo o trascendentaliz&#225;ndolo, y no llegaremos a comprenderlo jam&#225;s. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<div style="border-style: solid none none; border-color: windowtext -moz-use-text-color -moz-use-text-color; border-width: 1pt medium medium; padding: 1pt 0cm 0cm;">     
<p style="border: medium none ; padding: 0cm; text-align: justify;" class="MsoNormal"><b><span lang="en" style="font-family: Arial;">Referencias bibliogr&#225;ficas <o:p _moz-userdefined="" /></span></b></p> </div>     
<p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Foerster, H. von, <b><i>"On self-organizing systems and their environment</i>"</b> en M.C. Yovits y S. Cameron (eds), <i><u>Self-Organizing Systems</u></i>, Londres: Pergamon Press, 1960. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Jaynes, J., <b><i>The Origin of Consciousness in the Breakdown ofthe Bicameral Mind</i></b>, Bost&#243;n: Houghton Mufflin, 1976. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Morin, E., <b><i>UHomme et la Mort</i></b>, Par&#237;s: Le Seuil, 1970. [Trad. cast. <b><i>El hombre y la Muerte</i></b>, Barcelona: Kair&#243;s, 1974.]<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"><b><span lang="en" style="font-family: Arial;">85 <o:p _moz-userdefined="" /></span></b></p> <span lang="en" style="font-size: 12pt; font-family: Arial;"><br clear="all" style="page-break-before: always;" /></span>     
<div style="border-style: none none solid; border-color: -moz-use-text-color -moz-use-text-color windowtext; border-width: medium medium 1pt; padding: 0cm 0cm 1pt;">     
<p align="center" style="border: medium none ; padding: 0cm; text-align: center;" class="MsoNormal"><b><span lang="en" style="font-family: Arial;">DIALOGO<o:p _moz-userdefined="" /></span></b></p>     
<p align="center" style="border: medium none ; padding: 0cm; text-align: center;" class="MsoNormal"><b style=""><i><span lang="en" style="font-family: Arial;">Edgar Morin, Mony Elkaim, F&#233;lix Guattari<o:p _moz-userdefined="" /></span></i></b></p> </div>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><b style=""><i><span style="font-family: Arial;">Mony Elkaim</span></i></b><b style=""><span style="font-family: Arial;">:</span></b><span style="font-family: Arial;"> Dada la riqueza de la presentaci&#243;n de Edgar Morin intervendr&#233; s&#243;lo sobre un aspecto cercano a las preguntas que nos planteamos en el campo de la terapia familiar en los &#250;ltimos a&#241;os. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Uno de los aspectos sorprendentes en los inicios de la terapia sist&#233;mica fue una suerte de impasse sobre la experiencia vivida por el terapeuta en el contexto de <st1:personname _moz-userdefined="" w:st="on" productid="la terapia. La">la terapia. La</st1:personname> voluntad de hacer ciencia nos llev&#243; a estudiar los sistemas familiares intentando analizar las reglas de la interacci&#243;n familiar o la funci&#243;n del s&#237;ntoma en la familia haciendo abstracci&#243;n de la persona del terapeuta. Est&#225;bamos precisamente en la disyunci&#243;n que plantea Morin: hablar utilizando un lenguaje cient&#237;fico requer&#237;a hacer un impasse sobre uno mismo (el terapeuta). Cont&#225;bamos con teor&#237;as &#151;como la de los tipos l&#243;gicos&#151; que insist&#237;an en distinguir entre miembros y clases para lidiar con las paradojas y <st1:personname _moz-userdefined="" w:st="on" productid="la autorreferencia. Este">la autorreferencia. Este</st1:personname> per&#237;odo tuvo una vida breve. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><b style=""><span style="font-family: Arial;">Edgar Morin</span></b><span style="font-family: Arial;"> plantea que estas disyunciones se hacen insostenibles porque no se puede pensar en el objeto sin el sujeto ni en el sujeto sin el objeto. As&#237;, a partir del impacto que produjeron en la terapia familiar los trabajos de Heinz von Foerster sobre sistemas observantes y su insistencia en la autorreferencia, comenzamos a pensar al sujeto en el mismo contexto donde surge lo vivido.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">En los &#250;ltimos a&#241;os, mi trabajo en terapia familiar insiste en este punto, por ejemplo en preguntarme: &#191;cu&#225;l es para el sistema terap&#233;utico en su conjunto y los sistemas que est&#225;n en resonancia con &#233;l, la funci&#243;n de lo que vive y construye el terapeuta? En otras palabras, cuando Morin pregunta "qui&#233;n habla cuando yo hablo", esa pregunta resuena con la que yo me formulo acerca de qui&#233;n habla a trav&#233;s de m&#237;. Parto de lo que vivo sabiendo que, obviamente, esto va a remitir a m&#237; mismo, pero a m&#237; en tanto miembro de un sistema mucho m&#225;s amplio.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Insisto en la importante relaci&#243;n entre lo que Morin ha presentado y lo que acabo de plantear. La disyunci&#243;n entre sujeto y objeto, la hemos vivido en el campo de la terapia familiar; el &#233;nfasis en la relaci&#243;n entre la auto-eco-organizaci&#243;n y la auto-exo-referencia es, efectivamente, el eje de nuestra investigaci&#243;n actual. La reivindicaci&#243;n del sujeto, de la subjetividad, es la reivindicaci&#243;n de pensar en t&#233;rminos sist&#233;micos incorporando tanto el sujeto como el contexto. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><b style=""><i><span style="font-family: Arial;">F&#233;lix Guattari</span></i></b><span style="font-family: Arial;">: S&#233; que Edgar Morin no simpatiza con la extrapolaci&#243;n del concepto de m&#225;quina que utilizo a menudo. Sin embargo, Morin acaba de darnos un bello ejemplo de m&#225;quina conceptual, una m&#225;quina casi implacable en su remontar desde los fundamentos biol&#243;gicos del sujeto. Me pregunto si podremos descender de la altura a la que nos llev&#243; a partir de la discernibilidad de los principios constitutivos de la maquinaci&#243;n subjetiva. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">En este modo de pensar encontr&#233; interesante que la presentaci&#243;n de Morin no s&#243;lo culmina en la problem&#225;tica de los valores, sino que tambi&#233;n empieza por el sistema de valores, con su oposici&#243;n entre el sitio del s&#237; mismo y el sitio del no s&#237; mismo que constituye el primer tensor de valorizaci&#243;n. Esa tensi&#243;n entre el lugar del s&#237; y el no-s&#237; cuestiona no s&#243;lo la relaci&#243;n del individuo consigo mismo, sino la relaciones del individuo con su pareja, como presa de su especie, con contextos agresivos (en tanto puede ser atrapado en sistemas en los que &#233;l desarrolla una respuesta inmunitaria)...<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Ser&#237;a como decir que el sitio del s&#237; es, desde el principio, un sitio hojaldrado, un sitio donde las entidades de autorreferencia toman dimensiones que yo llamo "agenciamientos de enunciaci&#243;n a escala m&#250;ltiple", e implican no s&#243;lo elementos de subjetividad, elementos de tipo humano, sino tambi&#233;n elementos de tipo maqu&#237;nico, de tipo ambiental, contextual.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">A partir de ah&#237; pienso que se puede madurar la idea de que el elemento que caracteriza al sistema de agenciamiento, al sistema maqu&#237;nico, es el desarrollo de una multisubjetividad a nivel del individuo, el desarrollo de un filoma evolutivo a nivel de la especie, que considera no solamente el pasado evolutivo, la filog&#233;nesis de la especie, sino tambi&#233;n las virtualidades posibles. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">En cuanto a la subjetividad, de <st1:personname _moz-userdefined="" w:st="on" productid="la que Morin">la que Morin</st1:personname> nos ha mostrado su composici&#243;n elemento por elemento hasta llegar a una complejidad cerebral particularmente desarrollada, &#191;existe la posibilidad de postular bases de valoraci&#243;n a los niveles m&#225;s elementales?<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><b style=""><i><span style="font-family: Arial;">Morin</span></i></b><b style=""><span style="font-family: Arial;">:</span></b><span style="font-family: Arial;"> Con Mony Elkaim creo que confirmamos un acuerdo en profundidad. Cuando se habla de ciencia hay siempre dificultades, porque con frecuencia se habla de la ciencia cl&#225;sica para mostrar que hablamos de una ciencia limitada, encerrada en una concepci&#243;n determinista, mec&#225;nica. Prigogine y Stengers se refieren a esto en <st1:personname _moz-userdefined="" w:st="on" productid="La Nouuelle Alliance"><i>La Nouuelle Alliance</i></st1:personname>, pero es dif&#237;cil nombrar algo que sigue siendo ciencia y que tiene caracteres completamente diferentes; esa metamorfosis no se ha completado. Yo hablo de "ciencia nuova", pero este t&#233;rmino no gusta a muchos. Cuando hablo de "ciencia nuova" me refiero a Vico, pero le doy un sentido diferente. Creo que estamos en una &#233;poca en la que emerge una nueva cientif&#237;cidad. Estamos en una &#233;poca donde una nueva cientificidad permite considerar cosas que no consideraba la antigua, pero las viejas concepciones resisten en enormes sectores del pensamiento y de la conciencia de muchos cient&#237;ficos.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Debemos luchar contra la disyunci&#243;n y a favor de la conjunci&#243;n, es decir, establecer ligazones entre cosas que est&#225;n separadas. Esto obliga a crear lo que llamo macroconceptos &#151;conceptos ensamblados, articulados unos con otros&#151; que a veces provocan grandes dificultades de asimilaci&#243;n. Por ejemplo, para hablar de la organizaci&#243;n viva, utilizar&#237;a el macroconcepto auto-geno-feno-ego-eco-re-organizaci&#243;n. Cuando escribo esto, nueve de cada diez lectores piensan que es totalmente rid&#237;culo. No estamos acostumbrados a hacer estas articulaciones y debemos hacer un esfuerzo para habituarnos a esos macroconceptos. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Veamos las dif&#237;ciles preguntas que plantea F&#233;lix Guattari. Primero, estamos totalmente de acuerdo en que el sujeto emerge como tal en un formidable proceso anterior al sujeto mismo y en el que, cuando hay sujeto, tambi&#233;n hay otros fen&#243;menos que no son subjetivos, aunque son, sin embargo, inseparables. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Consideremos ahora la cuesti&#243;n de los valores. Los valores est&#225;n, en general, culturalmente establecidos en forma impl&#237;cita o expl&#237;cita. Pero el problema del sujeto, es el problema de su identificaci&#243;n con sus valores.&nbsp; Tomemos un ejemplo antropol&#243;gico, el famoso art&#237;culo de Marcel Gauss Sobre un primitivo, un ser arcaico que infringe un tab&#250; y sabe que cualquiera que infringe ese tab&#250; debe morir. Entonces se muere, s&#243;lo porque est&#225; convencido de que infringi&#243; ese tab&#250;. En ese momento, el sujeto adhiere tanto a los valores <st1:personname _moz-userdefined="" w:st="on" productid="de su grupo">de su  grupo</st1:personname> que finalmente sufre el poder de los valores. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Nosotros vivimos en sociedades donde la autonom&#237;a del sujeto como tal emerge a partir del momento en que hace una elecci&#243;n de sus valores, los elige y en ese momento se hace cargo y se identifica con ellos. Yo dir&#237;a que la toma de conciencia no puede ser por s&#237; misma un acto de fundaci&#243;n &#233;tica, pero puede ser un acto de iluminaci&#243;n &#233;tica.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">La conciencia del nexo entre lo auto y lo eco de la humanidad y la biosfera nos permite no adherir simplemente al humanismo cl&#225;sico que privilegiaba al hombre y lo volv&#237;a sobrenatural sino, por lo contrario, a un humanismo arraigado tanto en el mundo biol&#243;gico exterior como en el propio ser biol&#243;gico del hombre. Pienso que la conciencia nos da la posibilidad de iluminar una &#233;tica que excede aquellos imperativos que no pueden ser probados a la manera de un teorema o una teor&#237;a cient&#237;fica.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Pienso que el sujeto moderno <st1:personname _moz-userdefined="" w:st="on" productid="es la sede">es la sede</st1:personname> de conflictos &#233;ticos, es decir de imperativos que son igualmente fuertes, pero que en un momento dado son igualmente antag&#243;nicos. Louis Massignon, que fue un gran conocedor de las civilizaciones isl&#225;micas, gustaba citar el ejemplo de una mujer de una tribu beduina, cuyo marido hab&#237;a sido asesinado por un hombre de una tribu rival seg&#250;n el juego fatal de <st1:personname _moz-userdefined="" w:st="on" productid="la vendetta. El">la vendetta. El</st1:personname> asesino de su marido, buscado por los hermanos del muerto, llega una noche a pedir asilo en la carpa de esta viuda. Esta viuda tiene un doble v&#237;nculo, un conflicto &#233;tico entre dos leyes sagradas: la ley sagrada de la hospitalidad y la ley sagrada de la venganza. &#191;C&#243;mo puede resolver este problema? D&#225;ndole hospitalidad a la noche y y&#233;ndose al d&#237;a siguiente con los cu&#241;ados a matar al asesino. Este es un conflicto &#233;tico que se sit&#250;a en civilizaciones que no son modernas, que no son las nuestras. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Nosotros mismos tenemos conflictos entre una &#233;tica de la proxemia, que nos dice que hay que ayudar a los que est&#225;n cerca nuestro y una &#233;tica de la universalidad que nos demanda dedicarnos al bien colectivo. Puede haber conflictos, tenemos conflictos justamente porque tenemos m&#250;ltiples inyunciones contrarias. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;" class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Los dobles v&#237;nculos no son s&#243;lo cognitivos. Desde mi punto de vista, son tambi&#233;n &#233;ticos. Hay dos bienes que luchan y no se puede sacrificar no al otro. Aqu&#237; se sit&#250;a la toma de conciencia. La toma de conciencia hoy no es solamente tomar conciencia &#233;tica sino tambi&#233;n, para hablar como F&#233;lix Guattari, conciencia ecos&#243;f&#237;ca, expresi&#243;n a la que adhiero. Es una toma de conciencia en permanente conflicto, que solamente podemos evitar haciendo apuestas inciertas y aleatorias, lo que nos vuelve a traer siempre a nuestra condici&#243;n de sujeto, que es la de vivir en la incertidumbre y el riesgo.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"><b><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="">&nbsp;</o:p></span></b></p>     
<div style="border-style: solid none none; border-color: windowtext -moz-use-text-color -moz-use-text-color; border-width: 1pt medium medium; padding: 1pt 0cm 0cm;">     
<p style="border: medium none ; padding: 0cm; text-align: justify;" class="MsoNormal"><b><span style="font-family: Arial;">Referencia bibliogr&#225;fica <o:p _moz-userdefined="" /></span></b></p> </div>     
<p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"><span lang="en" style="font-family: Arial;">Prigogine, I. y Stengers, I. <st1:personname _moz-userdefined="" w:st="on" productid="La Nouvelle Alliance. Par&#237;s"><b><i>La Nouvelle <st1:place _moz-userdefined="" w:st="on"><st1:city _moz-userdefined="" w:st="on">Alliance</st1:city></st1:place></i></b>. Par&#237;s</st1:personname>, Gallimard, 1979. <o:p _moz-userdefined="" /></span></p>     
<div class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">     
<hr width="33&#37;" size="1" align="left" /> </span></div>     
<p style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify;" class="MsoFootnoteText"><a name="_ftn1" /><a title="" href="../../psicointegral/admin/post#_ftnref1"><span style=""><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-family: Arial;">[1]</span></span></span><span style="" /></a><span style=""><span style="font-family: Arial;"> Digitalizado del texto de FRIED-SCHNITMAN, Dora (1994) <b><i>Nuevas Paradigmas, Cultura y Subjetividad</i></b>. </span><span lang="en" style="font-family: Arial;">PAID&#211;S.&nbsp; 3&#170;. Reimpresi&#243;n, 2002. 464 pp. (Mtro. AVR)</span><span style="font-family: Arial;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></span></p><br />
 ]]>
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 <dc:date>2007-10-09T12:19:00-06:00</dc:date>
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