Epistemología: Fundamentación
epistemológica de las teorías
Crisis de materias primas
Capitalismo: Una crisis devastadora
1 de Marzo, 2009, 2:29
Robert Brenner(*)
En lugar de aumentar la inversión, la productividad y el empleo para aumentar las ganancias, las firmas buscaron explotar el bajo costo de los préstamos para mejorar su posición y la de sus accionistas por la vía de la manipulación financiera La actual crisis puede transformarse en la más devastadora desde la Gran Depresión. Manifiesta problemas profundos no resueltos en la economía real que han sido literalmente disimulados durante décadas por medio del endeudamiento, así como una escasez financiera en el corto plazo de una profundidad nunca vista desde la segunda guerra mundial. La combinación de la debilidad de la acumulación de capital subyacente y la crisis del sistema bancario es lo que hace la caída tan inmanejable para los gobernantes y tan seria su potencialidad de producir un desastre. La plaga de hipotecas ejecutadas y hogares abandonados -frecuentemente ocupados y despojados de todo, incluyendo los cables de cobre- acecha Detroit en particular, y otras ciudades del medio oeste.
El desastre humano que esto representa para cientos de miles de familias y sus comunidades sólo puede ser la primera señal de lo que significa una crisis capitalista. El alza histórica de los mercados financieros en los años 1980s, 90s, y 2000s -con su transferencia de ingreso y riqueza al uno por ciento más rico de la población- distrajo la atención del debilitamiento de largo plazo de las economías capitalistas avanzadas. El desempeño económico en los Estados Unido, Europa occidental y Japón, según virtualmente todos los indicadores estadísticos -crecimiento de la producción, inversión, empleo y salarios- se ha deteriorado, década tras década, ciclo económico tras ciclo económico, desde 1973.
Los años desde el comienzo del presente ciclo, que se originó a comienzos de 2001, han sido los peores de todos. El crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) en los Estados Unidos ha sido el más lento para cualquier intervalo comparable desde fines de los 40s., mientras que el aumento de nuevas plantas y equipamiento y la creación de empleos han estado un tercio y dos tercios respectivamente por debajo del promedio de posguerra. Los salarios horario reales para la producción y trabajadores no supervisores, alrededor del 80% de la fuerza de trabajo, estuvieron prácticamente planchados, languideciendo alrededor de su nivel de 1979.
La expansión económica tampoco ha sido suficientemente fuerte en Europa occidental o Japón. La caída del dinamismo económico del mundo capitalista avanzado está arraigada en un descenso muy importante de la rentabilidad, causado en primer lugar por una tendencia crónica a la sobrecapacidad en el sector manufacturero mundial, que data de fines de los años 1960 y principios de los 70. Hacia el año 2000, en Estados Unidos, Japón y Alemania, la tasa de ganancia en la economía privada tuvo una recuperación, pero en el ciclo de los '90 no subió más que en el de los '70.
Con la reducción de la rentabilidad, las firmas tuvieron menores ganancias para agregar a sus plantas y equipamientos y menores incentivos para expandirse. La continua reducción de la rentabilidad desde los años 1970 llevó a una caída sostenida en la inversión, como proporción del PBI, en las economías capitalistas avanzadas, así como reducciones graduales en el crecimiento de la producción, medios de producción y empleo.
La prolongada declinación en la acumulación de capital, así como la contención de los salarios por parte de las corporaciones para restaurar sus tasas de retorno, junto con los recortes del gobierno en el gasto social para reforzar las ganancias, han llevado a una caída en el crecimiento de las inversiones, el consumo y la demanda del gobierno, y por lo tanto en el crecimiento de la demanda de conjunto. La debilidad de la demanada agregada, consecuencia en última instancia de la reducción de la rentabilidad, ha constituido la principal barrera al crecimiento en las economías capitalistas avanzadas.
Para contrarrestar la persistente debilidad de la demanda agregada, los gobiernos, encabezados por el de Estados Unidos, no han tenido más alternativa que emitir volúmenes cada vez mayores de deuda, a través de canales cada vez más variados y barrocos, para mantener funcionando la economía. Inicialmente, durante los 70 y 80s, los estados se vieron obligados a incurrir en déficits públicos cada vez mayores para sostener el crecimiento. Pero si bien esto mantuvo la economía relativamente estable, esos déficits también la llevaron al estancamiento: en la jerga de esa época, los gobiernos progresivamente recibían menos, era menor el crecimiento del PBI por cada aumento del endeudamiento.
Del recorte de presupuesto a la burbuja económica
A principios de los años 1990s, en Estados Unidos y Europa, dirigidos por Bill Clinton, Robert Rubin y Alan Greenspan, los gobiernos que habían girado a la derecha y se guiaban por el pensamiento neoliberal (privatización y destrucción de los programas sociales) buscaron superar el estancamiento tratando de equilibrar los presupuestos. Pero aunque esto no parecía importante en la contabilidad del período, este cambio dramático tuvo un efecto retroactivo radical.
Como la rentabilidad todavía no se había recuperado, las reducciones de déficit causadas por la equilibración del presupuesto significaron un gran golpe a la demanada agregada, con el resultado de que durante la primera mitad de la década de 1990, Europa y Japón experimentaron recesiones devastadoras, las peores del período de la posguerra, y la economía de Estados Unidos se vio obligado a recurrir a formas de estímulo más poderosas y riesgosas para contrarrestar la tendencia al estancamiento. En particular, reemplazó el déficit público del keynesianismo tradicional con el déficit privado y la inflación de los activos de lo que podía llamarse el keynesianismo del precio de los activos, simplemente una burbuja económica.
En el gran ascenso del mercado de valores de la década de 1990, las corporaciones y los hogares ricos vieron expandirse masivamente su riqueza en dinero. Por lo tanto pudieron embarcarse en un aumento récord de endeudamiento y, sobre esta base, sostener una poderosa expansión de la inversión y el consumo. El así llamado boom de la "nueva economía" fue la expresión directa de la burbuja histórica del precio de las acciones de los años 1995-2000. Pero como los precios de las acciones subieron a pesar de la caída de la tasa de ganancia y como las nuevas inversiones exacerbadron la sobrecapacidad industrial, eso rápidamente aseguró la caída de la bolsa y la recesión de 2000-2001, deprimiendo la rentabilidad en el sector no financiero a su nivel más bajo desde 1980.
Sin inmutarse, Greenspan y la Reserva Federal, ayudados por otros importantes Bancos Centrales, contrarrestaron el nuevo ciclo descendente con otra ronda de inflación de los precios de los activos, y esto ha sido esencialmente lo que nos trajo a donde estamos hoy. Al reducir a cero las tasas de interés a corto plazo por tres años, facilitaron una explosión sin precedentes históricos del endeudamiento de los hogares, que contribuyó y alimentó la suba de los precios de las casas y la riqueza doméstica.
Según The Economist, la burbuja inmobiliria mundial entre 2000 y 2005 fue la mayor de todos los tiempos, superando incluso la de 1929. Esto hizo posible un aumento sostenido del gasto de consumo y de la inversión residencial, que juntos impulsaron la expansión. El consumo personal más la construcción de viviendas dan cuenta de entre el 90 al 100% del crecimiento del PBI de Estados Unidos en los primeros cinco años del actual ciclo económico. Durante el mismo intervalo, sólo el sector inmobiliario, según Economy.com de Moody's, fue responsable por casi el aumento del 50% del PBI, que de lo contrario hubiera sido -2,3% en lugar de 1,6%.
Así, junto con los déficits presupuestarios reaganianos de GW Bush, el récord en los déficits de los hogares permitió oscurecer cuán débil realmente era la recuperación económica subyacente. El incremento de la demanda consumista respaldada con deuda, así como el crédito excesivamente barato, no sólo revivió la economía norteamericana, sino especialmente, por el impulso de una nueva oleada de importaciones y el aumento del déficit de cuenta corriente (balance de pagos y comercio) a niveles récord, alimentó lo que parecía ser una impresionante expansión económica global.
Brutal ofensiva corporativa
Pero si los consumidores hicieron su parte, no se puede decir lo mismo de las firmas privadas, a pesar del estímulo económico récord. Greenspan y la Fed habían inflado la burbuja inmobiliaria para darle tiempo a los corporaciones para desembararzarse de su exceso de capital y retomar la inversión. Pero, en lugar de esto, al centrarse en restaurar la tasa de ganancias, las corporaciones desencadenaron una brutal ofensiva contra los trabajadores.
Elevaron la productividad, no tanto por el aumento de las inversiones en plantas avanzadas y equipamiento sino por medio del recorte radical en los empleos, obligando a los trabajadores que quedaron a utilizar los tiempos muertos. Al mantener bajos los salarios y a la vez extraer más producción por persona, se apropiaron en la forma de ganancias de un porción del crecimiento del sector no financiero del PBI sin precedentes históricos.
Las corporaciones no financieras, durante esta expansión, han elevado significativamente sus tasas de ganancias, aunque este crecimiento no llegó hasta los ya reducidos niveles de la década de 1990. Además, teniendo en cuenta que el grado al cual se había elevado la tasa de ganancia había sido alcanzado simplemente por la vía de elevar la tasa de explotación -haciendo que los trabajadores trabajen más y pagándoles menos la hora- habían razones para dudar de cuánto tiempo podía continuar. Pero sobre todo, al mejorar la rentabilidad por medio de mantener baja la creación de empleo, la inversión y los salarios, las empresas norteamericanas mantuvieron bajo el crecimiento de la demanda agregada y por lo tanto socavaron su propio incentivo para expandirse.
Simultáneamente, en lugar de aumentar la inversión, la productividad y el empleo para aumentar las ganancias, las firmas buscaron explotar el bajo costo de los préstamos para mejorar su posición y la de sus accionistas por la vía de la manipulación financiera -liquidando sus deudas y dividendos, comprando sus propias acciones para subir su valor, particularmente en la forma de una enorme oleada de fusiones y adquisiciones. En Estados Unidos, durante los últimos cuatro o cinco años, la recompra de dividendos y acciones como parte de ganancias acumuladas (retained earnings) ha explotado a sus niveles más altos de la posguerra. La misma clase de cosas han ocurrido en toda la economía mundial -Europa, Japón y Corea.
El estallido de las burbujas
El límite es que, en Estados Unidos y el mundo capitalista avanzado desde el año 2000, hemos visto el crecimiento más lento de la economía real desde la segunda guerra mundial y la mayor expansión de la economía financiera en la historia de Estados Unidos. No es necesario un marxista para decir que esto no puede continuar.
Por supuesto, así como la burbuja de la bolsa de los años 1990 estalló, la burbuja inmobiliaria también explotó. Como consecuencia, la película de la expansión impulsada por el boom inmobiliario que vimos durante el cliclo ascendente está ahora revirtiéndose. Hoy, los precios de las casas ya han empezado a caer un 5% de su punto más alto de 2005, pero esto sólo es el comienzo. Según la estimación de Moody's, en el momento en que la burbuja inmobiliaria se desinfle completamente a principios de 2009, los precios de las viviendas habrán caído un 20% en términos nominales -incluso en términos reales-, de lejos la mayor caída en la historia norteamericana de la posguerra.
Así como el efecto riqueza positivo de la burbuja inmobiliaria impulsó la economía, el efecto negativo de la caída del mercado inmobiliario está empujándola hacia abajo. Con el valor de sus viviendas en bajada, las familias ya no pueden tratar sus casas como cajeros automáticos, y los préstamos a los hogares están colapsando, por lo que tienen que reducir su consumo.
El peligro subyacente es que los hogares norteamericanos, al ya no poder "ahorrar" a través de la elevación del valor de sus viviendas, comiencen rápidamente a ahorrar verdaderamente, elevando al tasa de ahorro personal, que ahora está en su nivel más bajo de la historia, haciendo caer el consumo. Al comprender cómo el fin de la burbuja inmobiliaria afectaría el poder de compra de los consumidores, las firmas recortaron la incorporación de personal, con el resultado de que el crecimiento del empleo cayó significativamente desde principios de 2007.
Gracias a la crisis inmobiliaria y a la desaceleración del empleo, ya en el segundo trimestre de 2007, el flujo total real de dinero a los hogares, que había aumentado a una tasa anual de alrededor del 4,4% en 2005 y 2006, había caído hasta casi cero. En otras palabras, si uno suma los ingresos reales disponibles de los particulares, más sus ingresos por la diferencia entre el precio de la vivienda y la hipoteca, más los créditos para consumo, más la realización de ganancias de capital, descubrirá que lo que tienen para gastar ha dejado de crecer. Bastante antes de que la crisis financiera golpeara el pasado verano, la expansión ya estaba agonizando.
La debacle sub-prime, que surgió como una extensión directa de la burbuja financiera, está compilcando en gran medida el ciclo declinante, haciéndolo muy peligroso. Los mecanismos que ligan los préstamos hipotecarios inescrupulosos a una escala titánica, las ejecuciones masivas de viviendas, el colapso del mercado de títulos financieros respaldado por hipotecas sub-prime, y la crisis de los grandes bancos que directamente tenían esas cantidades de títulos, requieren una discusión aparte.
Simplemente se puede decir a modo de conclusión -debido a que las pérdidas de los bancos, ya enormes, son tan reales, y a que probablemente crezcan mucho más a medida que empeore la caída- que la economía enfrenta la perspectiva, sin precedentes en el período de posguerra, de un congelamiento del crédito en el mismo momento en que se está deslizando en una recesión -y que los gobiernos enfrentan un problema de una dificultad sin precedentes para evitar este resultado.
(*)Robert Brenner es historiador y economista, se ha destacado por un trabajo sobre los orígenes agrarios del capitalismo europeo conocido como el "debate Brenner", que ocupó un lugar importante en el estudio histórico contemporáneo. En su Nº 229 de mayo-junio de 1998, The New Left Review (Gran Bretaña), publicó una de sus principales obras: The economics of global turbulence (La economía de la turbulencia global). En castellano, fue publicado bajo el título "Turbulencias de la economía mundial", ediciones LOM, Chile 1999.
Against the Current Nº 132 (Detroit, enero-febrero 2008). Traducción del PTS (Argentina) Correspondencia de Prensa - Agenda Radical - Boletín Solidario
El hambre tiene que ver con el funcionamiento de las instituciones públicas y sociales
Las cifras actuales y las proyectadas son espectaculares. Baste mencionar unos datos: el valor de los comestibles básicos en el mercado internacional ha subido en los últimos 18 meses, cerca de un 80 %. Por solo el uso de productos agrícolas para la elaboración de biocombustibles, el precio de los cereales ha aumentado en el último año de forma increíble: trigo, 130%; arroz, 74%; maíz, 53%, y soya, 87%.
No es de extrañar que el secretario general de la ONU, Ban Ki - Moon, haya dicho que la inmediata prioridad de la comunidad internacional es "alimentar a los hambrientos", y por ello haya urgido a los países a financiar el Programa Mundial de Alimentos. Solo en un país, en Camboya, el creciente precio del arroz ya ha obligado a dejar de proveer del desayuno a 450.000 niños pobres en las escuelas. Y alertó: "Sin un financiamiento total de estos requerimientos de emergencia, corremos otra vez el riesgo de una hambruna generalizada, malnutrición y disturbios sociales en una escala sin precedentes".
Medidas inmediatas. En practicar una de las clásicas "obras de misericordia" –dar de comer al hambriento– parecen coincidir todos como medida inmediata, aunque difieran en otras decisiones por tomar. ¿Podrá evitarse esa hambruna generalizada que algunos creían ya relegada al ámbito de la ciencia ficción? Algo se está escribiendo al respecto en nuestro país –demasiado poco– y ante un foro potencial sobre este tema vale la pena recordar la riqueza del enfoque de Amartya Sen, el Nobel indio de Economía, así como el de los análisis empíricos que lo avalan. Solo pueden mencionarse unas de sus ideas en un espacio limitado como este.
Quizás su afirmación más importante resulte incómoda: el hambre no está relacionada solo con la producción de alimentos y la expansión de la agricultura, sino también con el funcionamiento de toda la economía. Para entender el problema, no basta tener en cuenta solo la producción y oferta de alimentos.
Y añade algo más llamativo aún: el problema del hambre y las hambrunas tiene que ver "con el funcionamiento de las instituciones políticas y sociales que pueden influir directa o indirectamente en la capacidad de los individuos para adquirir alimentos y para gozar de salud y alimentarse".
Papel del Estado. De hecho, el mercado por importante papel que desempeñe, no puede resolver este tipo de problemas, dada la interdependencia de variables económicas, políticas y sociales que determinan la incidencia del hambre en nuestro mundo. De esta visión Sen deduce la importancia del papel del Estado y de instituciones económicas y sociales en la construcción de soluciones. Hay dos que destaca en particular: los partidos políticos y los medios de comunicación realmente libres e independientes, por lo que pueden contribuir a un debate público bien fundamentado.
Sen habla de eliminar el distanciamiento de gobernantes y políticos y los gobernados, como factor importante en la prevención de las hambrunas. Las percepciones y las interpretaciones que acompañan al ejercicio del poder y de la autoridad pueden condicionar el tratamiento del problema y la posibilidad de atacarlo, como lo ilustra con dos ejemplos históricos. Churchill, ante la hambruna de Bengala de 1943 –última padecida por la India–, dijo que se debía a la tendencia de los nativos "a criar como conejos". Y, Treveylan, director del Tesoro británico durante la gran hambruna de Irlanda en el siglo XIX, lo atribuyó en parte al "escaso arte culinario de las irlandesas" que "apenas sabían algo más que cocer una patata". Típicos casos de culpabilización de las víctimas, desde una cómoda posición social.
La verdadera democracia propaga las consecuencias de la hambrunas a los grupos gobernantes y a líderes políticos y les impide distanciarse del problema, sea cual sea su nivel económico y social. Y la auténtica libertad de prensa y de información ayuda a sacar a luz hechos que pueden resultar embarazosos para las políticas económicas del Gobierno. De ahí la firme convicción de Amartya Sen de que "una prensa libre y una oposición política activas constituyen el mejor sistema de alerta inmediata que puede tener un país amenazado con hambrunas". Pareciera que ese mecanismo de alarma apenas está empezando a sonar con timidez en Centroamérica.
Cómo fabricar una crisis alimentaria global: Lecciones del BM, el FMI y la OMC Walden Bello *
El aumento global en los precios de los alimentos no es sólo la consecuencia de utilizar productos agrícolas para convertirlos en agrocombustibles, si no de las políticas del "libre mercado" promovidas por las instituciones financieras internacionales. Ahora las organizaciones campesinas están liderando la oposición a la industria agrícola capitalista. Cómo el "mercado libre" está destruyendo la agricultura en el Tercer mundo y quién lo está combatiendo
El aumento global en los precios de los alimentos no es sólo la consecuencia de utilizar productos agrícolas para convertirlos en agrocombustibles, si no de las políticas del "libre mercado" promovidas por las instituciones financieras internacionales. Ahora las organizaciones campesinas están liderando la oposición a la industria agrícola capitalista.
Cuando cientos de miles de personas se manifestaron en México el año pasado contra un incremento del 60% en el precio de las tortillas, muchos analistas culparon a los biocombustibles. A causa de los subsidios del gobierno estadounidense, los granjeros de ese país dedicaban más hectáreas al maíz para etanol que para alimento, lo cual disparó los precios. Esta desviación del uso del maíz fue sin duda una causa del aumento de los precios, aunque probablemente la especulación de intermediarios con la demanda de los biocombustibles tuvo una mayor influencia. Sin embargo, a muchos se les escapó una pregunta interesante: ¿cómo es que los mexicanos, que viven en la tierra donde se domesticó el maíz, han llegado a depender del grano estadounidense?
La erosión de la agricultura mexicana
No puede entenderse la crisis alimentaria mexicana sin considerar que en los años anteriores a la crisis de la tortilla, la patria del maíz fue convertida en una economía importadora de ese grano por las políticas de "libre mercado" promovidas por el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y Washington. El proceso comenzó con la crisis de la deuda de principios de la década de los 80s. México, uno de los dos mayores deudores del mundo en vías de desarrollo, fue obligado a suplicar dinero al Banco y al FMI para pagar el servicio de su deuda con los bancos comerciales internacionales. El precio de un rescate fue lo que un miembro del consejo ejecutivo del BM describió como "intervencionismo sin precedente", diseñado para eliminar aranceles, reglamentaciones estatales e instituciones gubernamentales de apoyo, que la doctrina neoliberal identificaba como barreras a la eficiencia económica.
El pago de intereses se elevó del 19 por ciento del gasto federal total en 1982 al 57 por ciento en 1988, en tanto el gasto de capital se derrumbó del 19.3 al 4.4 por ciento. La reducción del gasto gubernamental se tradujo en el desmantelamiento del crédito estatal, de los insumos agrícolas subsidiados por el gobierno, los apoyos al precio, los consejos estatales de comercialización y los servicios de extensión.
Este golpe a la agricultura campesina fue seguido por uno aún mayor en 1994, cuando entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Aunque dicho tratado consideraba una prórroga de 15 años a la protección de productos agrícolas, entre ellos el maíz, pronto comenzó a fluir maíz estadounidense altamente subsidiado, lo cual redujo los precios a la mitad y hundió al sector maicero en una crisis crónica. En gran medida a causa de ese acuerdo, México se ha consolidado como importador neto de alimentos.
Con el cierre de la entidad gubernamental comercializadora de maíz, la distribución de importaciones maiceras de Estados Unidos y del grano nacional ha sido monopolizada por unas cuantas empresas trasnacionales, como Cargill. Eso les ha dado un tremendo poder para especular con las tendencias del mercado, de modo que pueden manipular y magnificar los movimientos de demanda de biocombustibles tantas veces como quieran. Al mismo tiempo, el control monopólico del comercio interior ha asegurado que un aumento en los precios internacionales del maíz no se traduzca en pagar precios significativamente más altos a los pequeños productores.
Cada vez resulta más difícil a los productores mexicanos de maíz eludir el destino de muchos otros pequeños productores en sectores como arroz, carne de res, pollo y cerdo, quienes se han venido abajo por las ventajas concedidas por el TLCAN a los productos subsidiados estadounidenses. Según un informe del Fondo Carnegie de 2003, las importaciones agrícolas de EEUU han dejado sin trabajo a 1.3 millones de campesinos, muchos de los cuales han emigrado al país del norte.
Las perspectivas no son buenas, pues el gobierno mexicano continúa en manos de neoliberales que desmantelan sistemáticamente el sistema de apoyo al campesinado, un legado clave de la Revolución Mejicana. Como dice el director ejecutivo de Food First, Eric Holt- Jiménez, "Llevará tiempo y esfuerzo para recuperar la capacidad de los pequeños agricultores y no parece que haya ningún deseo político para esto- sin olvidar el hecho que NAFTA debe ser renegociada".
Creación de la crisis del arroz en Filipinas
Que la crisis global de alimentos se origina en la reestructuración de la agricultura por el libre mercado resulta más claro en el caso del arroz. A diferencia del maíz, menos del 10 por ciento de la producción mundial de arroz se comercializa. Además, en el arroz no ha habido desviación del consumo hacia los biocombustibles. Sin embargo, sólo en este año los precios se han triplicado, de 380 dólares por tonelada en enero a más de mil dólares en abril. Sin duda, la inflación deriva en parte de la especulación de los cárteles mayoristas en una época de existencias escasas. Sin embargo, el mayor misterio es por qué varios países consumidores de arroz que eran autosuficientes se han vuelto severamente dependientes de las importaciones.
Filipinas ofrece un triste ejemplo de cómo la reestructuración económica neoliberal transforma un país de ser exportador neto a importador neto de alimentos. Ahora es el mayor importador mundial de arroz. El esfuerzo de Manila por asegurarse provisiones a cualquier precio se ha convertido en primera página en los medios de comunicación, y las fotos de soldados que protegen la distribución del cereal en las comunidades pobres se han vuelto emblemáticas de la crisis global.
Los trazos generales de la historia de Filipinas son similares a los de México. El dictador Ferdinand Marcos fue culpable de muchos crímenes y malos manejos, entre ellos no llevar adelante la reforma agraria, pero no se le puede acusar de privar al sector agrícola de fondos gubernamentales. Para paliar el descontento de los campesinos, el régimen les otorgó fertilizantes y semillas subsidiadas, impulsó mecanismos de crédito y construyó infraestructura rural. Durante los 14 años de su dictadura, sólo en uno, 1973, se tuvo que importar arroz debido al extenso daño causado por los tifones. Cuando Marcos huyó del país, en 1986, había 900 mil toneladas métricas de arroz en los almacenes del gobierno.
Paradójicamente, durante los siguientes años de gobierno democrático se redujo la capacidad de inversión gubernamental. El BM y el FMI, actuando a favor de acreedores internacionales, presionaron al gobierno de Corazón Aquino para que diera prioridad al pago de la deuda externa, que ascendía a 26 mil millones de dólares. Aquino accedió, aunque los economistas de su país le advirtieron que sería "inútil buscar un programa de recuperación que sea consistente con el pago de la deuda fijada por nuestros acreedores".
Entre 1986 y 1993, entre el 8 y el 10 por ciento del PIB salió de Filipinas cada año en pagos del servicio de la deuda. Los pagos de intereses en proporción al gasto gubernamental se elevaron del 7 por ciento en 1980 al 28 por ciento en 1994; los gastos de capital cayeron del 26 al 16 por ciento. En poco tiempo, el servicio de la deuda se volvió la prioridad del presupuesto nacional.
El gasto en agricultura cayó a menos de la mitad. El BM y sus acólitos locales no se preocupaban, porque un propósito del apretamiento del cinturón era dejar que el sector privado invirtiera en el campo. Pero la capacidad agrícola se erosionó con rapidez, los sistemas de riego se estancaron, y hacia finales de la década de los 90s sólo el 19 por ciento de la red de carreteras del país estaba pavimentada, contra el 82% en Tailandia y el 75% en Malasia. Las cosechas eran pobres en general; el rendimiento promedio de arroz era de 2.8 toneladas por hectárea, muy por debajo de las de China, Vietnam y Tailandia, donde los gobiernos promovían activamente la producción rural. La reforma agraria languideció en la era posterior a Marcos, despojada de fondos para servicios de apoyo, que habían sido la clave para las exitosas reformas de Taiwán y Corea del Sur.
Como en México, los campesinos filipinos padecieron la retirada a gran escala del Estado como proveedor de apoyo. Y el recorte en programas agrícolas fue seguido por la liberalización comercial; la entrada de Filipinas en la Organización Mundial de Comercio (OMC) tuvo igual efecto que la firma del TLCAN para México. La entrada en la OMC requería eliminar cuotas en las importaciones agrícolas excepto el arroz, y permitir que cierta cantidad de cada producto ingresara con bajos aranceles. Si bien se permitió al país mantener una cuota en importaciones de arroz, tuvo que admitir el equivalente entre el 1 y el 4 por ciento del consumo doméstico en los 10 años siguientes. De hecho, a causa del debilitamiento de la producción derivada de la falta de apoyo oficial, el gobierno importó mucho más que eso para compensar una posible escasez. Esas importaciones, que se elevaron de 263 mil toneladas en 1995 y a 2.1 millones en 1998, hundieron el precio del cereal, lo cual desalentó a los productores y mantuvo la producción a una tasa muy inferior a la de los dos principales proveedores del país, Tailandia y Vietnam.
Las consecuencias del ingreso de Filipinas en la OMC barrieron con el resto de la agricultura como un tifón. Ante la invasión de importaciones baratas de maíz, los campesinos redujeron la tierra dedicada a ese cultivo de 3.1 millones de hectáreas en 1993 a 2.5 millones en 2000. La importación masiva de partes de pollo casi acabó con esa industria, mientras que el aumento de importaciones desestabilizó las de aves de corral, cerdo y vegetales.
Los economistas del gobierno prometieron que las pérdidas en maíz y otros cultivos tradicionales serían más que compensadas por la nueva industria exportadora de cultivos "de alto valor agregado" como flores, espárragos y brócoli. Poco de eso se materializó. El empleo agrícola cayó de 11.2 millones en 1994 a 10.8 millones en 2001.
El doble golpe del ajuste impuesto por el FMI y la liberalización comercial impuesta por la OMC hizo que una economía agrícola en buena medida autosuficiente se volviera dependiente de las importaciones y marginó constantemente a los agricultores. Fue un proceso cuyo dolor fue descrito por un negociador del gobierno filipino durante una sesión de la OMC en Ginebra: "Nuestros pequeños productores agrícolas son masacrados por la brutal injusticia del entorno del comercio internacional".
La gran transformación
La experiencia de México y Filipinas se reprodujo en un país tras otro, sujetos a los manejos del FMI y la OMC. Un estudio de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en 14 países descubrió que los niveles de importaciones agrícolas en 1995-98 excedieron los de 1990-94. No era sorprendente, puesto que uno de los principales objetivos del acuerdo agrícola de la OMC era abrir mercados en países en vías de desarrollo para que absorbieran la producción excedente del norte.
Los apóstoles del libre mercado y los defensores del dumping parecieran estar en extremos opuestos del espectro, pero las políticas que propugnan producen el mismo resultado: una agricultura capitalista industrial globalizada. Los países en desarrollo se integran en un sistema en el que la producción de carne y grano para exportación está dominada por grandes granjas industrializadas como las manejadas por la trasnacional tailandesa CP, en las que la tecnología es mejorada continuamente por avances en ingeniería genética de firmas como Monsanto. Y la eliminación de barreras tarifarias y no tarifarias facilita un supermercado agrícola global de consumidores de elite y clase media, atendidos por corporaciones comercializadoras de granos como Cargill y Archer Daniels Midland, y minoristas trasnacionales de alimentos como la británica Tesco y la francesa Carrefour.
No se trata sólo de la erosión de la autosuficiencia alimentaria nacional o de la seguridad alimentaria, sino de lo que la africanista Deborah Bryce-son, de Oxford, llama la "descampesinación", es decir, la supresión de un modo de producción para hacer del campo un sitio más apropiado para la acumulación intensiva de capital. Esta transformación es traumática para cientos de millones de personas, pues la producción campesina no es sólo una actividad económica: es un modo de vida milenario, una cultura, lo cual es una razón de que en India los campesinos desplazados o marginados hayan recurrido al suicidio. Se calcula que unos 15 mil campesinos indios han acabado con su vida. El derrumbe de precios por la liberalización comercial y la pérdida de control sobre las semillas ante las empresas de biotecnología son parte de un problema integral, señala Vandana Shiva, activista por la justicia global: "En la globalización, el campesino o campesina pierde su identidad social, cultural y económica de productor. Ahora un campesino es "consumidor" de semillas y químicos caros que venden las poderosas corporaciones trasnacionales por medio de poderosos latifundistas y prestamistas locales".
Agricultura Africana: desde la complacencia al desafío
La descampesinación se encuentra en un estado avanzado en Latinoamérica y en Asia. Si el BM se sale con la suya, África seguirá el mismo camino. Cómo Bryceson y sus colegas afirman correctamente en un artículo reciente, The World Development Report 2008, con amplia información sobre la agricultura en África, es prácticamente un plan para la transformación de la agricultura continental en una agricultura a gran escala comercial. Pero como en muchos otros lugares, la gente esta pasando de un resentimiento a un completo desafío.
En el tiempo de la descolonización en los 60s, África era un exportador neto de alimentos. Hoy el continente importa el 25% de su comida; casi todos los países son importadores netos. El hambre y la falta de alimentos están al orden del día, con emergencias de alimentos durante los tres últimos años en el Cuerno de África, el Sahel, el sur y el África Central.
La agricultura en África está en una profunda crisis, las causas van desde las guerras a los gobiernos, la falta de tecnología agrícola y el aumento del sida. Como en México y Filipinas una gran parte de la explicación es el abandono de los controles de los gobiernos y los mecanismos de ayudas que bajo el ajuste estructural impuesto por el FMI y el BM como el precio a pagar para la asistencia en pagar la deuda externa.
Los ajustes estructurales trajeron un decline en la inversión, aumentaron el desempleo, reducción del gasto social, reducción del consumo y baja producción. El aumento de los precios de los fertilizantes y al mismo tiempo la reducción de los sistemas de créditos agrícolas lo único que hizo fue reducir el uso de fertilizantes, el tamaño de las cosechas y la reducción de la inversión. La realidad rehusó confrontarse a las expectativas doctrinales de que el estado allanaría el camino para que el mercado dinamizara la agricultura.
En lugar de ello, el sector privado que vio que la reducción en el gasto del estado crearía más riesgos, no cubrieron el desfase. País tras país, la salida del estado "lleno" en lugar de "vaciar" la inversión privada. Donde el sector privado sustituyó al público, según un informe de OXFAM "A menudo lo han hecho en unos términos muy desfavorables para los granjeros pobres, dejando a estos con más inseguridad alimentaria, y a los gobiernos a depender de unas ayudas internacionales poco predecibles." El sector económico, normalmente a favor del sector privado, estuvo de acuerdo, admitiendo que "muchas de las empresas privadas que vinieron a reemplazar a los investigadores estatales resultaron ser monopolistas en busca de dinero."
El apoyo que recibieron los gobiernos fue canalizado por el Banco Mundial para la exportación de los productos agrícolas para generar divisa extranjera, la que necesitan los estados para pagar su deuda. Pero como en la hambruna en Etiopia en los años 80, este llevo a que la mejor tierra agrícola se dedicase a la exportación forzando a mover las cosechas para la alimentación a tierras menos favorables, lo que aumento la inseguridad alimentaria, además las indicaciones del BM a varias economías para que se centraran en el mismo tipo de productos para la exportación a menudo llevo a una sobreproducción, lo que hizo que los precios bajasen en los mercados internacionales. Por ejemplo el éxito de Ghana en la expansión del cultivo de cacao llevo a una bajada del precio del 48% entre 1986 y 1989. En 2002-03 la caída en el precio del café contribuyó a otra emergencia de alimentos en Etiopia.
Como en México y Filipinas, los ajustes estructurales en África no fueron sólo sobre la falta de inversión sino de la des-inversión de los gobiernos. Hubo otra diferencia importante, en África el FMI y el BM administraron a pequeña escala, tomando decisiones sobre la velocidad en que los subsidios se terminaban, cuantos funcionarios debían ser despedidos e incluso en el caso de Malawi, que cantidad de reservas de grano se venderían y a quien debían ser vendidas. O sea que los procónsules residentes del BM y del FMI llegaron hasta las entrañas de cómo el estado manejaba la economía agrícola para quedarse con todo.
Mezclando el impacto negativo del ajuste con las injustas practicas de comercio de EEUU y de UE. La liberación permitió que la carne de vacuno subvencionada de la UE llevase a muchos ganaderos del Oeste y el Sur de África a la ruina. Con los subsidios legitimados por la OMC, el algodón procedente de EEUU inundó los mercados con unos precios de entre el 20 y el 55% del coste de producción, por lo que llevaron a la bancarrota a los productores africanos.
Según OXFAM el número de subsaharianos viviendo con menos de 1 dólar diario casi se dobló entre 1981 y 2001 alcanzando los 313 millones, un 46% de la población. El papel que jugó el ajuste estructural es innegable. Como admitió el principal economista del BM para África, "No pensamos que el coste humano de esos programas seria tan grande, y que las ganancias económicas tardasen tanto en llegar".
Malawi es un ejemplo representativo de la tragedia africana propagada por el FMI y el BM. En 1999 el gobierno de Malawi inició un programa para dar a cada pequeño negocio familiar un paquete con fertilizantes y semillas gratuitamente. El resultado: excedente nacional de maíz. Lo que vino después es una historia que debe ser encumbrada como un estudio clásico de uno de los grandes errores de la economía neoliberal.
EL BM y otros donantes de ayuda forzaron la disminución y eventualmente el abandono del programa, diciendo que el subsidio distorsionaba los mercados. Sin los paquetes gratuitos, la producción cayó. Al mismo tiempo el FMI insistió al gobierno a que vendiera una gran parte de sus reservas de grano para permitir que la agencia de la reserva de alimentos pagase la deuda. El gobierno cumplió. Cuando la crisis alimentaria se convirtió en hambruna en 2001-02, las reservas eran prácticamente inexistentes. Unas 1.500 personas murieron. El FMI no se arrepintió, de hecho, suspendió los pagos de un programa de ajuste aludiendo que "el sector paraestatal continuaría siendo un riesgo para la exitosa implementación del presupuesto de 2002/03. Las intervenciones del gobierno en la agricultura y otros mercados alimentarios están socavando otras inversiones más productivas".
Pero otra crisis alimentaria aún peor se gestó en 2005, el gobierno había tenido bastante con la estupidez del FMI y del BM. Un nuevo presidente reintrodujo el subsidio para los fertilizantes, permitiendo que 2 millones de familias lo comprasen a un tercio del precio de mercado y las semillas también con descuentos. El resultado: aumento espectacular de las cosechas durante dos años, un excedente de 1 millón de toneladas de maíz y el país se transformó en un exportador de maíz a todo el cono sur de África.
El desafío de Malawi al BM podría haber sido un acto de resistencia heroica pero inútil hace una década. El medioambiente hoy es diferente, desde que los ajustes estructurales han sido desacreditados en toda África. Incluso algunos gobiernos donantes y ONGs que lo apoyaban se han distanciado del Banco. Puede que la motivación es prevenir su perdida de influencia en el Continente por asociarse con unas políticas fracasadas y con unas instituciones impopulares cuando la ayuda de China está emergiendo como una alternativa a los programas de ayudas del BM, FMI y los gobiernos occidentales.
Soberanía Alimentaria: ¿el paradigma de una alternativa?
No es solamente el desafío de gobiernos como el de Malawi y la disidencia de sus aliados lo que esta socavando al FMI y al BM. Organizaciones campesinas de todo el mundo, cada vez más militantes en resistir la globalización de la agricultura industrial. De hecho, es por la presión de grupos de agricultores que los gobiernos del Sur han rechazado conceder mayor acceso a sus mercados agrícolas y demandando el fin de los subsidios agrícolas en los EEUU y en la UE, lo que llevo a la Ronda de Doha de la OMC al fracaso.
Los grupos de agricultores han creado redes internacionales; uno de los movimientos más dinámicos es Vía Campesina. Ellos no solo buscan "echar a la OMC de la agricultura", oponerse al paradigma de una agricultura industrial capitalista; también proponen una soberanía alimentaria alternativa. Esto significa en primer lugar el derecho de los países a determinar su producción y su consumo de alimentos y la liberación de la agricultura de los regimenes de comercio global como la OMC. También significa la consolidación de la agricultura a pequeña escala con la protección del mercado interior de los productos importados baratos; precios remunerativos para agricultores y pescadores: abolición de todos los subsidios directos e indirectos a la exportación; y el fin de los subsidios domésticos que promuevan un tipo de agricultura insostenible. Vía Campesina también pide el final de los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio (TRIPs) que permite a las corporaciones patentar las semillas; se oponen a la agro-tecnología basada en la ingeniería genética; y demanda una reforma del campo. Como contraste a un monocultivo integrado global, ofrecen la visión de una economía tradicional agrícola compuesta de diversas economías nacionales agrícolas comerciando entre ellas pero centradas principalmente en la producción domestica.
Una vez fueron considerados como una reliquia de la era pre-industrial, los campesinos están liderando la oposición a una agricultura industrial capitalista que los relegó a la papelera de la historia. Se han convertido en lo que Karl Marx describía como una "clase en si misma" con conciencia política contradiciendo sus predicciones sobre su fin. Con la crisis de alimentos global, se están posicionando en el primer plano y tienen aliados y gente que los apoya. Los campesinos rehúsan ir dócilmente a esa buena noche y combaten la descampesinación, los acontecimientos en el siglo XXI están mostrando que la panacea de una agricultura industrial capitalista es una pesadilla. Con las crisis medioambientales multiplicándose, las disfunciones sociales de la vida urbana-industrial apilándose y la agricultura industrializada creando una mayor inseguridad alimentaria, el movimiento de los agricultores cada vez está ganando relevancia no solo en los agricultores sino en todos los que se encuentran amenazados por las consecuencias catastróficas de la visión global del capital de una organización de la producción, la comunidad y la vida en si misma. * Walden Bello, miembro del Transnational Institute, es presidente de Freedom from Debt Coalition, profesor de sociología en la Universidad de Filipinas en Diliman y analista senior en Focus on the Global South. Este artículo aparece publicado en la edición de 2 junio 2008 de The Nation (Nueva York) Traducción de Félix Nieto para Globalízate. http://www.globalizate.org/bello020608.html Artículo completo: http://www.focusweb.org/from-the-world-bank-imf-an.html?Itemid=159 Disponible en: http://www.ecoportal.net/content/view/full/79752
Debate pendiente en la soberanía agroalimentaria Por Miguel Ángel Núñez *
La agroecología y su andamiaje técnico, además de elevar nuevas formas de organización social, emerge como la única opción científicamente valida para superar los distintos retos, amenazas y debilidades en la producción agrícola. Como millones de campesinos lo han aclamado y afirmado en otros foros internacionales, la soberanía agroalimentaria necesariamente debe verse y accionarla desde el prisma agroecológico. Los sistemas sociales emergentes en la agricultura
El colapso del modelo tecnocrático agrícola de la revolución verde del pasado siglo y que en esta nueva época por las sostenidas exigencias de las tecnologías neoliberales-globalizadoras, se reacomoda y consustancia en la bio-revolución transgénica como la única y magnifica iniciativa para enfrentar la crisis ética-agroalimentaria planetaria. Ante este el magno desafío, se nos plantea continuar firme y corresponsablemente, en seguir apostando a las propuestas alternativas de producción agrícola, las cuales sustentan su histórico despliegue en la agroecología.
La agroecología esta llamada a enfrentar las apetencias de la revolución biotecnológica tal como se ha concebido. Por cuanto esta última se ajusta y prolonga su dependencia ante las exigencias del libre mercado por la acumulación de recursos, ganancias y modalidades especulativas articuladas a los sectores financieros-bursátiles-agroalimentarios. La agroecología y su andamiaje técnico, además de elevar nuevas formas de organización social de la producción como más adelante veremos, emerge como la única opción científicamente valida para superar los distintos retos, amenazas y debilidades en la producción agrícola.
Afirmamos que la evolución de la agroecología se eleva, se pronuncia e irrumpe ante los agravios eco-productivos que estamos encontrando en nuestros agroecosistemas por cuanto se necesitan cambios ante la dinámica en los medios y modos de producción agrícola. Las tensiones agroambientales, sociales y culturales abandonadas por la bio-revolución las seguimos encontrando en nuestros campos. De inmediato se exigen ser superadas por nuevas prácticas agrícolas más eficientes, eficaces y efectivas. Definitivamente NO podemos reproducir las prácticas enajenantes que nos han dejado los modelos agrícola depredadores.
En concordancia con lo anterior y por la naturaleza de la agroecología, esta favorece al rescate del dialogo de saberes, sus tradiciones, ancestros y razones culturales de nuestros campesinos para formular y diseñar propuestas de trabajo y consideraciones teóricas en la comprensión de un componente particular del agroecosistema que puede o no encontrarse afectado. Por ejemplo: si una técnica, insumo o práctica agrícola en particular contribuye o no a reconocer la aplicación de los principios científicos agroecológicos, en la orientación hacia la sustentabilidad.
La dinámica anterior también nos conlleva a reconocer, el cumulo de conocimientos que se encuentran interactuando y organizándose inteligentemente, una vez sistematizados emergen como nuevas razones teóricas para avanzar en la teoría de la producción.
Como también lo afirma Leff (2001); las múltiples técnicas que integran el arsenal de instrumentos y saberes de la agroecología no sólo se funden con las cosmogonías de los pueblos de donde emergen y se aplican sus principios; sus conocimientos y prácticas se aglutinan en torno a una nueva teoría de la producción, en un paradigma ecotecnológico fundado en la productividad neguentrópica del planeta Tierra. Esta nueva teoría de la producción toma sus principios en la ciencia ecológica, del territorio, en el que la intervención sobre la tierra se nutre de sus potenciales ecológicos y significativos culturales, y en principio de la fotosíntesis que Ignacio Sachs propusiera en los años 70 como fundamento para la construcción de una nueva civilización de los trópicos. (Sachs, 1976).
Los saberes agroecológicos son una constelación de conocimientos, técnicas, saberes y prácticas dispersas, que responden a condiciones ecológicas, económicas, técnicas y culturales de cada geografía y cada población. Estos saberes y estas prácticas no se unifican en torno a una ciencia; las condiciones históricas de su producción están articuladas a diferentes niveles de producción teórica y acción política que abre el camino para la aplicación de sus métodos y para la implementación de sus propuestas. Los saberes agroecológicos se forjan en la interfase entre las cosmovisones, teorías y prácticas. La agroecologia, como reacción a los modelos agrícolas depredadores, se configura a través de un nuevo campo de saberes prácticos para una agricultura sustentable, orientada al bien común y el equilibrio ecológico del planeta, y como una herramienta para la autosubsistencia y la seguridad alimentaria de las comunidades rurales.(Leff, 2001).
Esa constelación de conocimientos agroecológicos que nos ha llegado, nos esta deviniendo y que inteligentemente nos seguirán surgiendo nos permiten enérgicamente afirmar que son tangibles las tantas dimensiones productivas y cognoscitivas y organizacionales que continuaran emergiendo en las sociedades rurales espontáneamente y sin normas, ni leyes para establecer su surgimiento y en la pertinencia social que también en esos espacios florece.
¿Ciencia con Conciencia y Tecnología con Pertinencia?
Afirmamos que el modelo depredador agrícola se sustento en propuestas científicas y tecnológicas demuestran que sus resultados nunca consideraron, ni razonaron el cumplimiento de las elementales leyes de la naturaleza. Estas propuestas tecnológicas además de seguir creando caos e incertidumbres productivas en los agroecosistemas; prosiguen con la contaminación transgénica y de agrotóxicos, generándonos problemas de salud pública en las poblaciones. Estas tecnologías siempre han estado solucionando los problemas científicos y técnicos de los agroempresarios totalmente alejados de la realidad socio-productiva de los pequeños y medianos productores. Contrario a la agroecología que en su dinámica tecno política va implícita la inclusión social.
Situación que fue evaluada por un periodo de tres años (2005-2007) por el International Assessment of Agricultural Knowledge, Science and Technology for Development (IAASTD) Comité Internacional de Evaluación al Conocimiento en Ciencia, Tecnología y Desarrollo Agrícola y quienes reunieron para presentar sus resultados a mas de 400 científicos de 50 países el pasado mes de abril en Johannesburgo Sur África.
La declaratoria final de tan sostenido trabajo, exige cambios radicales en los sistemas de producción agrícola para aminorar drásticamente los serios problemas atados a la agricultura como los son: los pro y contras de la bioenergía; los efectos en los cambios climáticos; el nuevo papel de la biotecnología; el uso de los recursos naturales; los efectos sobre la salud; el papel y futuro de la pequeña agricultura. Debiendo ser la agroecología.
Nos complace entender que en otro nivel social, cognoscitivo y de singular cobertura como es el IAASTD se reconozca a la agroecologia como una alternativa a las ciencias del agro. No sólo para los pequeños y medianos productores. También esta funciona en cualquier dimensión y escala de producción cumpliendo con los principios de la agroecología. Este avance ha demostrado que las prácticas agroecológicas han solucionado los diversos problemas agroambientales, generándonos empleo digno. Otras cualidades como por ejemplo: la independencia científica y tecnológica de la agroecología esta demostrada en los trabajos de: MAELA (2006); The Ecologits (2008); Núñez (2008, 2007); Pretty, (2006). Se presagia que la agroecología esta emergiendo como el nuevo paradigma en que se sustentan las nuevas ciencias el agro. Altieri (1987); Altieri y Nichols (2001); Altieri, (2005); Gliessman (2000; 2007) Leff (2001); (Núñez 2008, 2007); Sevilla (2001); Venegas (2007);
Las reflexiones e investigaciones citadas anteriormente como otras, nos hacen valorar el lema, tanto debatido y discernido por el equipo de reflexión del nuestro apreciado hermano de luchas Carlos Lanz (2007) como lo es "Ciencia con Conciencia y Tecnología con Pertinencia". La agroecología nos conduce hacia allá! Al establecer unas nuevas relaciones sociales de producción donde la enajenación, sujeción y dependencia ante los medios y modos de producción científicos y técnicos no sean sometidos ni controlados y sigan causando daño a nuestros recursos suelo y agua.
En el contradictorio proceso revolucionario que se gesta en Venezuela donde a pesar de pugilato y patinaje ideológico técnico-político de algunos cuadros medios y expertos asesores de diferentes nacionalidades que hacen vida en las ciencias del agro, es innegable que la agroecología tiene un espacio ganado y es irreversible. Se debate un Plan Nacional de Agroecología. Este exige más compromiso para elevarlo al justo nivel de decisión política que se merece.
En dicha perspectiva, Lanz (2007) nos orienta en precisar una definición clave que enfrenta la división del trabajo capitalista: LA SOBERANIA POLITICA Y LA LIBERTAD ESTA CUALIFICADA POR LA SOBERANIA COGNITIVA, "SER CULTO PARA SER LIBRE" como diría Martí o "MORAL Y LUCES SON NUESTRAS PRIMERAS NECESIDADES" en Bolívar.
Dicho de otra manera la participación integral que el genuino proceso revolucionario venezolano esta produciendo, demanda que un ciudadano pueda pensar "con cabeza propia" y pueda aportar a la elaboración, planificación, ejecución y evaluación de las políticas públicas, tal como está planteado en el artículo # 62 de la Constitución Bolivariana de la República de Venezuela. De esta manera se logra la unidad entre la teoría y la práctica en el proceso político social. "Saber es Poder". Lanz (2007). El "saber popular campesino" alimenta a la agroecología. Por su naturaleza social, sus intereses específicos y las maneras de accionar acopladas a las realidades geográficas; productivas; sociales y culturales. La agroecología te convoca a pensar, reflexionar, vivir y actuar con sentido propio en el consenso de un proceso productivo. Ello ha quedado demostrado en las reflexiones elaboradas por Núñez (2008; 2007); Prety (2006); The Ecologits (2008). En los trabajos citados, la agroecología en la compleja dinámica productiva que se desenvuelve y en la conformación de nuevos sistemas sociales, sobresalen algunas connotaciones y otras no, que reafirman su condición emergente. Tendiendo a caracterizarse un proceso productivo agroecológico por la:
Participación: para generar elementos para el diseño de métodos de desarrollo endógeno desde el contexto de la estrategia agroecológica.
Autogestión: lo valoramos como el trabajo aportado lo que constituye la fuerza laboral del poder decisorio a través de las reglas democráticas de participación.
Autonomía: las nuevas organizaciones sociales de producción deberán comprender el derecho de dirigir y de decidir sus relaciones laborales en proporción al trabajo aportado.
Armonía: la racionalidad en el uso de los recursos naturales locales proporciona una armonía entre el mantenimiento o aumento de la calidad de vida y en el desarrollo humano allí implícito orientado al bienestar colectivo y a la complementariedad de acciones entre productores. Núñez, (2007).
Aplicación de técnicas agroecológicas: el desarrollo participativo de las técnicas agroecológicas permitirá fortalecer la capacidad local de experimentación de los productores con los recursos naturales y base material específicos de su agro-ecosistema.
Innovación: crear y evaluar tecnologías autóctonas, articuladas con tecnologías externas que, mediante su ensayo y adaptación, permitan ser incorporadas al acervo cultural de los saberes y del ingenio represado entre nuestros campesinos propios de sus sistemas productivos. Se trata de no seguir con las prácticas modernizante e industrializadas introduciendo prácticas y fuentes de degradación ambiental.
Integralidad: referido al manejo de los recursos naturales. La agricultura, agroforestería, ganadería y silvicultura deben aplicarse al conjunto de las potencialidades de aprovechamiento de los distintos recursos existentes en la zona. Deben buscarse el establecimiento de actividades económicas socioculturales que abarquen el mayor número de nuevos sectores para la economía social y solidaria incrementando el beneficio y bienestar de la comunidad.
El Trabajo asociado: se entiende por el régimen de disciplina social, deberes y derechos ambientales colectivamente asumidos con respecto a la gestión productiva
La metodología: agroecológica, parte de los procesos productivos locales lo que implica que sus contenidos siempre se deben contextualizar siendo flexibles, naciendo de la realidad social-productiva, y no de esquemas rígidos, cerrados, definidos a priori, impuestos, estandarizados. Los sistemas agroecológicos son diversos; descentralizados y adaptados a las distintas condiciones agroecológicas.
A manera de conclusión:
El pasado 3 al 5 de junio se celebro en Roma la Cumbre-FAO con la presencia de 50 jefes de estado y 150 ministros. No se le permitió a los movimientos sociales su participación. Allí quedo demostrada una parte del fracaso de otra cumbre más. El no aceptar que se presenten los avances de la agroecología a nivel planetario tiene sentido en la medida que se desdibuja la nueva visión y misión de la soberanía agroalimentaria.
Como millones de campesinos lo han aclamado y afirmado en otros foros internacionales, la soberanía agroalimentaria necesariamente debe verse y accionarla desde el prisma agroecológico. Desde dicha perspectiva se funda en un carácter estratégico político ambiental, donde enérgicamente avancemos, en los nuevos procesos productivos en lo rural y urbano. Con nuevo sentido de organización de la ciencia y la técnica que de muestre ser menos despilfarrador de recursos y energía. Una ciencia para todos donde los valores de corresponsabilidad, equidad y armonía se sitúen en el sur de la sustentabilidad para seguir superando los tantos flagelos de la exclusión social.
La agroecología dada la naturaleza social que ella imprime, se esta constituyendo en una herramienta básica; de tomar en serio y co-responsablemente su accionar no sólo para el despliegue de las acciones productivas y sociales. También por su carácter emergente, inteligentemente contribuye armonizar, concertar y convenir agendas tecno-políticas de las misiones comunes que han de articular objetivos y acciones estratégicas entre organismos e instituciones. Condición que estaremos demostrando en la II Jornadas de CENDITEL (www.cenditel.gob.ve ) entre el 7 al 11 de julio en Mérida cuando presentemos el proceso de conformación de una red social emergente la cual entre otras cosas su gran e importante misión común: es recuperar y regenerar los suelos y los cursos de agua del páramo andino venezolano. Referencias Bibliográficas. Altieri M. A. (1987) Bases Científicas de la Agroecología. División de Control Biológico. Universidad de California. Berkely. USA. Altieri M.A y Nicholls C 2001. Agroecología: principios y estrategias para una agricultura sustentable en la America Latinadel Siglo XXI. Disponible en la página www.agroeco.org Altieri, M.A. 2005 Bases Agroecológicas para la Conversión de la Agricultura Orgánica.Video. CASRD y University of Berkeley. Foro Social Mundial (FSM) 2006. Caracas Venezuela. Movimiento Agroecologico Latinoamericano (MAELA). Gliessman, S.R. (2000) Agroecología. Procesos Ecológicos en Agricultura Sustentable, Porto Alegre. Brasil Lanz, C. 2007a Temas generadores y preguntas directrices de la constituyente universitaria http://www.aporrealos.org/educacion/a37726.html Leff, E. (2001). Agroeoclogia y Saber Ambiental. II Seminario Internacional de Agroeclogía. Gobierno del Estado Do Rio Grande Do Sul. Porto Alegre Brasil.
Nuñez, M. A. (2008) La Agroecología en el Día de la Tierra. http://www.biodiversidadla.org/content/view/full/40557
Nuñez, M.A: (2007) La Agroecología en La Soberanía Agroalimentaria Venezolana. Ed. IPIAT, Mérida, Venezuela
Pretty,(2006). http://www.rimisp.org/getdoc.php?docid=6440 . Sachs, I. (1976), Bioconversión de la Energía Solar y Aprovechamiento de los Recursos Renovables: "Hacia una Nueva Civilización en los Trópicos" en Comercio Exterior, Vol XXVIII, Nro 1, México. Sevilla Guzmán (Coordinador).(2000) Guzmán C. G. González de Molina, M.; Introducción a la Agroecología como desarrollo Rural Sostenible. Madrid: Ediciones Mundi Prensa. The Ecologis 03-08, "10 Razones Porque la Agricultura Orgánica puede Alimentar al mundo" http://www.theecologist.org/archive_detail.asp?content_id=1184./0103/2008
Venegas, C. Ranaboldo, C. (2007). Escalonando la Agroecologia. Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC), Ottawa, ON K1G 3H9 Canadá www.idrc.ca Disponible en: http://www.ecoportal.net/content/view/full/79779
Cómo el encarecimiento del crudo cambiará nuestra manera de vivir
El final de la era del petróleo barato obligará a reconsiderar el modo de producir, comerciar, residir o consumir. El temor inmediato de los expertos no es tanto el agotamiento del petróleo como el momento en que la producción haya llegado a su punto álgido, pues a partir de ese pico irá disminuyendo y no podrá seguir el ritmo trepidante de la demanda: el precio se disparará. Y tal vez estemos ya muy cerca de esa línea roja. Por eso, las protestas de pescadores, taxistas o transportistas, que han visto dispararse el precio de gasóleo, pueden ser la prueba de que las alertas ya resuenan. Pero ¿cómo puede afectar a nuestras vidas el fin de esta era?
Viajar menos, pensarlo mejor. Cuando acabe el petróleo barato (sobre el que pivota el 90% del transporte), se impondrá una reducción de la movilidad, pronostican varios autores en el libro El fin de la era del petróleo barato (Icària), coordinado por Enric Tello y Joaquim Sempere. Los viajes serán una excepción, no la norma, y sin duda se reducirán los trayectos evitables o que no sean fruto de la movilidad obligada. Será el momento de impulsar el transporte público colectivo (sobre todo, el ferrocarril) y prestigiar la movilidad no motorizada (pedalear y caminar más), mientras que los florecientes vuelos a bajo coste tienen el horizonte menos despejado. En el mercado aparecerá una mayor gama de coches más limpios, y se abrirá la puerta al uso del gas natural de origen biológico procedente de la descomposición de la materia orgánica (basura) en vertederos, depuradoras o granjas, señala Josep Puig Boix, profesor de Energía de la UAB.
En el mercado ya hay coches con accionamiento híbrido (motor de gasolina y eléctrico) que reducen las emisiones de CO y empresas 2 que comercializan vehículos con motores de combustión que usan hidrógeno. Y surgen nuevas opciones: los vehículos con motores diésel, por ejemplo, pueden, con pequeñas modificaciones, quemar aceites vegetales crudos.
Renovables y nuclear, en liza. Menos dependencia del petróleo requerirá mucho más eficiencia. El relevo lo pueden tomar el gas y el carbón (que se postula con propuestas para capturar y enterrar el CO ) para producir electricidad. 2 El camino debe verse más despejado para las fuentes renovables (eólica, solar térmica y fotovoltaica, biomasa, geotermia), que serán clave para reducir los gases de efecto invernadero.
Si todas las personas que habitan la Tierra tuviesen el mismo nivel de emisiones de gases que Japón (aun siendo el país más eficiente), alcanzaríamos el doble de las emisiones actuales. Por eso, organizaciones como WWF/Adena reclaman que las administraciones fomenten las auditorías energéticas en todos los edificios y organismos oficiales, introduzcan rigurosos programas de ahorro en las edificaciones y eviten grandes infraestructuras (aeropuertos, por ejemplo) que derrochan energía.
Los promotores de la energía nuclear seguirán centrando el debate, aunque esta fuente sólo produce electricidad (aporta el 6,9% del suministro de la energía primaria y el 17% de la electricidad). No obstante, la gestión de los residuos radiactivos y el riesgo de proliferación nuclear son su talón de Aquiles. También hay expertos que ven posibilidades para los agrocombustibles, aunque los ciclos productivos pueden ser insostenibles a gran escala, ya que existe el riesgo de que la producción de bioetanol (cereales) o biodiésel (soja, palma...) entre en competencia con los cultivos para alimentación, y haga subir sus precios.
Alimentos de campos próximos. La agricultura depende casi en un 100% del petróleo: para labrar los campos y para regarlos, para fertilizarlos, para combatir las plagas y las malas hierbas, para recoger la cosecha y llevarla a los mercados. Por eso, la escasez de petróleo "puede tener efectos devastadores no sólo sobre el bienestar, sino incluso sobre la supervivencia de muchos millones de personas", dice Sempere, profesor de Sociología Medioambiental de la UB. El reto es enorme para los intentos de aproximar la producción al consumo, pero una mejor información de las experiencias y una organización social menos injusta deben mejorar los rendimientos de la agricultura ecológica, sostiene Ernest García, catedrático de Sociología de la Universidad de Valencia.
Rediseñar las ciudades. El petróleo barato ha incrementado las comunicaciones y modelado unas actividades humanas que se han repartido por el territorio. Trabajamos a 20, 30 o 40 km del lugar de residencia; los comercios o el ocio pueden estar muy lejos de casa; y los bienes industriales o agrícolas proceden del otro confín del mundo. El transporte ha dado auxilio a los beneficios económicos, de modo que un teléfono puede fabricarse en una empresa-red repartida entre Filipinas, Guatemala, Taiwán y Alemania. El petróleo es responsable de la división del trabajo disperso sobre la Tierra. Pero la globalización topa con el ocaso de la era del petróleo y el cambio climático. Y por eso, algunos expertos estiman que la escasez de la energía obligará a rediseñar las ciudades para evitar su expansión dispersa y para acabar con la actual separación espacial entre las actividades cotidianas. A lo mejor, habrá que acostumbrarse a vivir en menos superficie de vivienda (una residencia en lugar de dos) o a poseer menos coches o más pequeños para moverse (o a compartirlos).
Otra manera de pensar. El cercano pico del petróleo reforzará la idea de que "estamos consumiendo recursos por encima de nuestras posibilidades, o, en otras palabras, estamos socavando el capital natural y, por tanto, vivimos a expensas del futuro", explican Tello y Sempre. Y aparecerán las nuevas utopías: ciudades pequeñas rodeadas por tierras agrícolas, la desaparición de los grandes centros comerciales, espacios para ser recorridos a pie, la rehabilitación de los edificios de no más de cinco plantas, el declive de las áreas de aparcamiento. Disponible en: La Vanguardia http://www.lavanguardia.es/lv24h2007/20080527/53468547745.html
Vídeos: Petróleo, Humo y Espejos (Oil,Smoke &Mirrors). 2 partes.
Especular con alimentos Por Wim Dierckxsens(*) Departamento Ecuménico de Investigaciones (DEI)
La especulación con los precios de los alimentos condujo a una ola de hambre mundial. Grandes fondos de inversión trasladaron millonarias sumas a la plaza internacional de commodities cuando la burbuja inmobiliaria se pinchó. Los cereales se han convertido en un objeto más del juego financiero y entre marzo de 2007 y marzo de 2008, el trigo ha aumentado 130 por ciento, la soja 87, el arroz 74 y el maíz 53 por ciento. Frente a la crisis financiera e inmobiliaria, que estalló en Estados Unidos en agosto de 2007, los grandes fondos de inversión especulativos trasladaron millonarias sumas de dinero a la plaza internacional de commodities.
Cuando la burbuja inmobiliaria se pinchó, los especuladores rehabilitaron un viejo paraíso: los mercados de cereales.Estos alimentos se han convertido en un objeto más del juego financiero, cuyos precios se modifican (y aumentan) por movimientos especulativos y no en función de los mercados locales o las necesidades de la población.
Según la FAO, entre marzo de 2007 y marzo 2008, el trigo ha aumentado 130 por ciento, la soja 87, el arroz 74 y el maíz subió 53 por ciento. El alza del precio de los alimentos se atribuye a una "tormenta perfecta" provocada por la mayor demanda de alimentos por parte de India y China, la disminución de la oferta a causa de sequías y otros problemas relacionados con el cambio climático, el incremento de los costos del combustible empleado para cultivar y transportar los alimentos, y la mayor demanda de biocombustibles, que ha desviado cultivos como el maíz para alimento hacia la producción de etanol. Poco y nada se habla de la especulación con el hambre.
En los últimos nueve meses de 2007, el volumen de capitales invertidos en los mercados agrícolas se quintuplicó en la Unión Europea y se multiplicó por siete en Estados Unidos, según precisa Domique Baillard en "Estalla el precio de los cereales", en Le Monde Diplomatique, en la edición de mayo. La especulación en torno a los alimentos básicos se transforma empuja los precios de los cereales y el azúcar hacia nuevos máximos, inalcanzables para una inmensa masa de población, que principalmente se encuentra en Asia, Africa y América Latina.
Los recientes aumentos especulativos en los precios de los alimentos condujeron a una ola de hambre mundial que no tiene precedentes por su escala.La ausencia de medidas de regulación en esos mercados especulativos desencadena esta crisis.La volatilidad en los mercados alimentarios se debe sobre todo a la desregulación, la falta de control sobre los grandes agentes y la ausencia de la intervención estatal para estabilizar los mercados. En ese sentido, la disparada del crudo por encima de los 130 dólares en las últimas jornadas tiene su explicación exclusivamente en la especulación.
En el actual contexto, un congelamiento de la especulación en los mercados de alimentos de primera necesidad, tomado como una imperativa decisión política, contribuiría inmediatamente a bajar los precios de los alimentos. Nada impide hacerlo pero nada hace prever que se esté pensando en un cuidadoso conjunto de medidas en ese sentido. No lo que está proponiendo ni el Banco Mundial ni el Fondo Monetario Internacional.
La crisis alimentaria está ocurriendo mientras hay suficiente comida en el mundo para alimentar a la población global. El hambre no es la consecuencia de la escasez de alimentos sino al revés: en el pasado, los excedentes de alimentos en los países centrales fueron utilizados para desestabilizar las producciones de los países en desarrollo.
Según la FAO, el mundo podría aún alimentar hasta 12 billones de personas en el futuro. La producción mundial de grano en 2007/2008 está estimada en 2108 millones de toneladas: un crecimiento de 4,7 por ciento comparado a la del 2006/2007. Esto supera bastante la media de crecimiento del 2,0 por ciento en la pasada década. Aunque la producción permanece a un nivel alto, los especuladores apuestan en la escasez esperada y elevan artificialmente los precios. De acuerdo con la FAO, el precio de los granos de primera necesidad se incrementó un 88 por ciento desde marzo de 2007.
Mientras los especuladores de gran escala se benefician de la crisis actual, la mayoría de los campesinos y agricultores no se benefician de los precios altos. La tierra se vuelve más cara. La especulación con la tierra agrícola va en aumento. Los desalojos a menudo forzados son la consecuencia. Los campesinos que se mantienen cultivan pero la cosecha a menudo ya está vendida al que presta el dinero, a la compañía de insumos agrícolas o directamente al comerciante o a la unidad de procesamiento. Aunque los precios que se pagan a los campesinos han subido para algunos cereales, ese aumento es muy poco comparado con los incrementos en el mercado mundial y a los ajustes que se han impuesto a los consumidores.
La especulación se aprovecha de la escasez relativa de los alimentos. Los vendedores mantienen sus reservas alejadas del mercado para estimular alzas de precio en el mercado nacional, creando enormes beneficios. Las multinacionales adquieren agresivamente enormes áreas de tierras agrícolas alrededor de las ciudades con fines especulativos, expulsando a los campesinos
LIBRE COMERCIO
Las reglas del juego cambiaron dramáticamente en 1995, cuando el acuerdo en la OMC sobre la agricultura entró en vigor. Las políticas neoliberales socavaron las producciones nacionales de alimentos, y obligaron a los campesinos a producir cultivos comerciales para compañías multinacionales y a comprar sus alimentos de las multinacionales en el mercado mundial. Los tratados de libre comercio han forzado a los países a "liberalizar" sus mercados agrícolas: reducir los aranceles a la importación. Al mismo tiempo, las multinacionales han seguido haciendo dumping con los excedentes en sus mercados, utilizando todas las formas de subsidios directos e indirectos a la exportación. El resultado fue que Egipto, el antiguo granero de trigo del Imperio Romano, se convirtió en el primer importador; Indonesia, una de las cunas del arroz, hoy importa arroz transgénico; y México, cuna de la cultura del maíz importa hoy maíz transgénico. Estados Unidos, la Unión Europea, Canadá y Australia son los mayores exportadores.
Por lo anterior, los países periféricos se han convertido en adictos a las importaciones de alimentos baratos. Y ahora que los precios se están disparando, el hambre está creciendo. Muchos países que hasta entonces producían suficiente comida para su propia alimentación fueron obligados a abrir sus mercados a productos agrícolas del extranjero. Al mismo tiempo, la mayoría de las regulaciones estatales sobre existencias de reserva, precios, producciones o control de las importaciones y exportaciones fueron desmanteladas gradualmente. Como resultado, las pequeñas explotaciones agrícolas y ganaderas de todo el mundo no han sido capaces de competir en el mercado mundial y muchos se arruinaron.
Las políticas neoliberales de las últimas décadas han expulsado a millones de personas de las áreas rurales hacia las ciudades donde la mayoría de ellos acaban en barrios pobres, con una vida muy precaria. De acuerdo con la FAO, en los países en vías de desarrollo la comida representa de 60 a 80 por ciento del gasto de loss consumidores. Un aumento brusco en los precios condena a grandes mayorías al hambre.
En todo el mundo están estallando disturbios por los precios de los alimentos. Ha habido protestas en Egipto, Camerún, Indonesia, Filipinas, Burkina Faso, Costa de Marfil, Mauritania y Senegal. Demostraciones similares, huelgas y enfrentamientos tuvieron lugar no sólo en la mayor parte del Africa sub-Sahariana sino también en Bolivia, Perú, México y sobre todo en Haití. El precio de los alimentos en Haití subió un promedio de más 40 por ciento en 2007, con los de primera necesidad como el arroz, duplicándose en una semana a fines de marzo de 2008. Los disturbios por el alza de los precios de los alimentos en Haití han dejado muertos y cientos de heridos, y condujeron a la destitución del primer ministro Jacques-Edouard Alexis. El Programa Mundial de Alimentos calificó la actual crisis alimentaria como un "tsunami silencioso" que sumirá en el hambre a otras 100 millones de personas.
Después de 14 años del Nafta (Tratado de Libre Comercio de Norte América) México enfrenta un grave problema con el alimento básico de su población, denominada la "crisis de la tortilla". De ser un país exportador, México pasó a ser dependiente de la importación de maíz de Estados Unidos. Actualmente México importa el 30 por ciento de su consumo de maíz. Durante el último medio año, crecientes cantidades de maíz de los Estados Unidos fueron súbitamente derivadas a la producción de agrocombustibles. Las cantidades disponibles para los mercados mexicanos disminuyeron, provocando un aumento de precios y dejando al país con una situación de vulnerabilidad en su seguridad alimentaria.
PROTECCIONISMO NEOLIBERALISMO
Mientras estallan los disturbios por hambre en todo el mundo, dirigentes mundiales como Pascal Lamy (director general de la OMC), Dominique Strauss-Kahn, director del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, están alertando de los peligros del proteccionismo. Según Ki-Moon, "más comercio, no menos nos sacará del agujero en el que estamos". Bajo las reglas del libre comercio, la protección de los alimentos se ha convertido en una palabra sucia. Cuanto contraste con la ayuda de miles de millones de dólares que reciben los grandes bancos y financieras para evitar su quiebra ante los juegos especulativos. El Banco Mundial y el FMI, así como algunos países centrales están ahora abogando por más importaciones, eliminando todos los aranceles para los países pobres importadores de alimentos y liberalizar más los mercados para que los países puedan mejorar sus ingresos mediante la exportación. Siguen promoviendo más acceso para sus multinacionales en la Ronda de Doha y condicionar el apoyo financiero extra a criterios políticos para aumentar la dependencia de esos países. Nada dicen sobre la necesidad de una mayor regulación y estabilización del mercado, ni mucho menos de la necesidad de la soberanía alimentaria.
Robert Zoellick, actualmente presidente del Banco Mundial, anuncia que los precios seguirán altos por varios años, y que es necesario fortalecer la "ayuda alimentaria" para gestionar la crisis. Zoellick, que pasó a ese cargo luego de ser jefe de negociaciones de Estados Unidos en la Organización Mundial de Comercio, sabe de lo que habla. Desde su puesto anterior hizo todo lo que pudo para romper la soberanía alimentaria de los países, en función de favorecer los intereses de las grandes trasnacionales de los agronegocios. Incluso ahora, la receta de la "ayuda alimentaria", es otra vez un apoyo encubierto a esas compañías, que tradicionalmente son quienes venden al Programa Mundial de Alimentos los granos que "caritativamente" les entregan a los hambrientos, con la condición de que ellos mismos no produzcan los alimentos que necesitan.
Los grandes ganadores de la crisis alimentaria son también actores centrales en la promoción de los agrocombustibles: las trasnacionales que acaparan el comercio nacional e internacional de cereales, las empresas semilleras, los fabricantes de agrotóxicos.
En estos dos últimos rubros son en muchos casos las mismas empresas: Monsanto, Bayer, Syngenta, Dupont, BASF y Dow. Estas seis empresas controlan el total de las semillas transgénicas en el mundo. Con la mayor casualidad del mundo, las semillas transgénicas y los agrotóxicos constituyen hoy la solución que proponen los poderosos a los nuevos problemas que ellas mismas han generado.
Cargill, ADM, ConAgra, Bunge, Dreyfus dominan juntas más del 80 por ciento del comercio mundial de cereales.
El neoliberalismo ha permitido que los alimentos pasen a ser una mercancía más expuesta a la especulación y al juego del mercado.
SOBERANIA ALIMENTARIA
La actual crisis con los alimentos es el resultado directo de tres décadas de globalización neoliberal.En otras palabras, el mercado de valores no da de comer a los hambrientos. Detrás de los disturbios se encuentran los fracasos de los llamados acuerdos de libre comercio y de los acuerdos de préstamos de emergencia impuestos a los países pobres por las instituciones financieras como el Fondo Monetario Internacional.
Ante la gravedad de la crisis, la soberanía alimentaria y el derecho a la alimentación resulta la respuesta más evidente. En el ámbito internacional hay que tomar medidas para la estabilización. Deben establecerse reservas de seguridad internacionales así como un mecanismo de intervención para estabilizar los precios.Los países exportadores deben aceptar las normas internacionales que controlan las cantidades que pueden llevar al mercado. Los países deben tener la libertad de controlar las importaciones para poder fomentar y proteger la producción nacional de alimentos.
Jacques Diouf,secretario general de FAO, ha afirmado que los países en vías de desarrollo deben poder llegar a la autosuficiencia alimentaria. Urge una moratoria inmediata sobre los agrocombustibles para evitar un auténtico desastre. La soberanía alimentaria es un derecho inalienable de los pueblos. En cada país hay que establecer un sistema de intervención que pueda estabilizar los precios del mercado. Los gobiernos nacionales no deben repetir el error de promover que las grandes compañías agrícolas inviertan en unidades de producción masiva de alimentos.
(Página/12 - Buenos Aires) (*)
Wim Dierckxsens es doctor en Ciencias Sociales de la Universidad de Nimega, Holanda. Trabaja en América Central desde 1971. Fue funcionario de Naciones Unidas en el campo de la demografía de 1971 a 1975. Trabajó como consultor del gobierno de los Países Bajos en el área de economía y población entre 1975 y 1979. Fue director del Post grado de Economía y Planificación del Desarrollo de la Universidad Nacional de Honduras y fundador de la Maestría en Política Económica de la Universidad Nacional en Costa Rica en los años ochenta. Fue consultor del movimiento cooperativo centroamericano hasta 1995 y desde entonces es investigador del Departamento Ecuménico de Investigaciones (DEI) en Costa Rica. Desde 1999 trabaja para el Foro Mundial de Alternativas (FMA) donde coordina investigaciones sobre alternativas al neoliberalismo. Ha publicado múltiples libros y artículos en diferentes idiomas de los cuales los más recientes son Los límites de un capitalismo sin ciudadanía (1998), Del neoliberalismo al poscapitalismo (2000) y El ocaso del capitalismo y la utopía reencontrada (2003). Disponible en: http://www.tribunademocratica.com/2008/05/especular_con_alimentos.html
El Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización Mundial del Comercio (OMC) prometieron que el aumento de los flujos de mercancías contribuiría a erradicar la pobreza y el hambre.
¿Cultivos alimentarios? ¿Autonomía alimentaria?
Se había encontrado algo más inteligente: se abandonaría la agricultura local o se orientaría hacia la exportación.
Así se obtendría el mejor partido, no de las condiciones naturales -más favorables, por ejemplo, para el tomate mexicano o la piña filipina-, sino de los costos de explotación, más bajos en estos dos países que en Florida o en California.
El agricultor de Malí dejaría su alimentación en manos de las empresas cerealistas de la Beauce o el Midwest, más mecanizadas, más productivas. Abandonaría sus tierras e iría a engrosar la población de las ciudades para convertirse en obrero de una empresa occidental que habría deslocalizado sus actividades con el fin de aprovecharse de una mano de obra más barata.
Al mismo tiempo, los Estados costeros de África reducirían la carga de su deuda externa vendiendo sus derechos de pesca a los barcos-fábricas de los países más ricos. Por lo tanto a los guineanos ya no les quedaría más remedio que comprar conservas de pescado danesas o portuguesas. A pesar de la contaminación suplementaria causada por los transportes, el paraíso estaba garantizado. Y los beneficios de los intermediarios (distribuidores, transportistas, aseguradoras y publicistas), también…
De repente el Banco Mundial, que prescribió este modelo de «desarrollo», anuncia que treinta y tres países van a conocer los «motines del hambre».
Y la OMC se alarma por la vuelta al proteccionismo al observar que varios países exportadores de productos alimentarios (India, Vietnam, Egipto, Kazajstán…) han decidido reducir sus ventas al extranjero con el fin -¡qué desfachatez!- de garantizar la alimentación de su población.
El norte se ofende rápidamente por el egoísmo de los demás. Es porque los chinos comen demasiada carne, por lo que los egipcios se quedan sin trigo…
Los Estados que siguieron los «consejos» del Banco Mundial y el FMI sacrificaron su agricultura alimentaria. Por lo tanto ya no pueden reservarse el uso de sus cosechas. Pues bien, pagarán, es la ley del mercado.
La Organización para la Agricultura y la Alimentación de las Naciones Unidas (FAO) ya ha calculado el encarecimiento disparatado de su factura de importación de cereales: el 56% en un año. Lógicamente, el Programa Mundial de Alimentos (PMA), que alimenta todos los años a setenta y tres millones de personas en setenta y ocho países, reclamó 500 millones de dólares suplementarios.
Esas pretensiones se debieron de juzgar extravagantes, ya que el PMA únicamente consiguió la mitad. Sin embargo sólo mendigaba el importe de algunas horas de guerra en Iraq y la milésima parte de lo que la crisis de las subprimes va a costar al sector bancario, generosamente ayudado por los Estados.
Se pueden calcular las cosas de otra forma: el PMA imploraba, en nombre de millones de muertos de hambre… el 13,5% de las ganancias que obtuvo el año pasado, él sólo, John Paulson, dirigente de un fondo especulativo demasiado inteligente para prever que cientos de miles de estadounidenses caerían en la quiebra inmobiliaria.
Se ignora cuánto beneficio producirán, y a quiénes, las hambrunas que ya han comenzado, pero en una economía moderna nunca se pierde nada.
Porque todo se recicla; una especulación sustituye a otra. Después de abastecer la burbuja de Internet, la política monetaria de la Reserva federal (FED) animó a los estadounidenses a endeudarse. E infló la burbuja inmobiliaria.
En 2006, el FMI todavía consideraba que: «Todo indica que los mecanismos de asignación de créditos en el mercado inmobiliario de Estados Unidos siguen siendo relativamente eficaces».
Mercado-eficacia: ¿no se deberían soldar estas dos palabras de una vez por todas? La burbuja inmobiliaria estalló.
Entonces los especuladores rehabilitan un viejo filón: los mercados de cereales.
Compran contratos de entrega de trigo o arroz para el futuro y esperan para revenderlos mucho más caros.
Lo que mantiene la subida de los precios y el hambre…
Y entonces, ¿qué hace el FMI dotado, según su director general, de «el mejor equipo de economistas del mundo»?
Explica: «Una de las maneras de solucionar el problema del hambre es incrementar el comercio internacional».
El poeta Léo Ferré escribió: «Para que incluso la desesperación se venda, sólo hace falta encontrar la fórmula»
Parece que ya la han encontrado *Periodista del mensual Le Monde diplomatique, y autor del libro Les Nouveaux Chiens de Garde (Los nuevos perros guardianes), Raisons d"agir, 2ª edición, 2005. Fuente: (Le Monde Diplomatique - www.monde-diplomatique.fr/2008/05/HALIMI/15859)
Estos días deben haber oído hablar mucho sobre la crisis financiera mundial. Pero hay otra crisis mundial, -pero que es subterránea-, y está afectando a mucha más gente. Me refiero a la crisis de los alimentos. Desde hace unos pocos años los precios del trigo, el maíz, el arroz y otros productos alimenticios básicos se han doblado o triplicado, y se tiene que la mayor parte de este aumento se ha dado en unos pocos meses. Los altos precios de los alimentos pueden ser sobrellevados por los estaudienses, pero son verdaderamente devastadores en los países pobres, donde la comida usualmente tiene un costo que abarca más de la mitad de los gastos familiares.
Se han sucitado diversos conflictos por causa de los alimentos en el mundo. Países que son productores de alimentos, desde Ucrania a Argentina, han estado limitando sus exportaciones, con la intención de proteger a sus consumidores internos, lo cuál ha provocado airadas protestas por parte de sus agricultores- y las cosas se están poniendo aún peores en los países que necesitan importar sus alimentos.(**)
¿Cómo ha ocurrido esto? La respuesta está en una combinación de las tendencias a largo plazo: mala suerte y una mala política.
Empezaremos con aquellas cosas en las que nadie ha cometido errores. Primero, el ritmo creciente de consumo alimenticio de los chinos, esto es, el crecimiento del número de personas en las economías emergentes que, -por primera vez-, son lo suficientemente ricas como para empezar a consumir alimentos como lo hacen los occidentales. Y, en tanto que son necesarias cerca de 700 calorías de alimento animal para producir 100 calorías por pieza de carne, este cambio en la dieta, ha producido un incremento de la demanda global de granos.
En segundo lugar está el precio del petróleo. Las granjas son altamente intesivas en consumo de energía: gran parte de los B.T.U. (British Termal Unit) se orientan a la producción de fertilizantes, el funcionamiento de los tractores y por último, y no por ello menos importante, al transporte de los productos agrarios a los consumidores. Con el petróleo en constante aumento por encima de los U$ 100 por barril, los costes en energía se han convertido en el principal factor que aumenta los costos agrarios.
Los altos precios de petróleo, en este sentido, también tienen mucho que ver con el crecimiento de China y de las otras potencias económicas emergentes. Directa o indirectamente, estas nacientes economías energéticas, están compitiendo con el resto de nosotros por los escasos recursos, incluidos el petróleo y las tierras de cultivo,aumentando los precios en todo tipo de materias primas.
En tercer lugar, ha habido mala racha meteorológica en las principales zonas de cultivo. En particular, Australia, normalmente el segundo exportador de trigo del mundo, ha sido afectada por una sequía épica
Muy bien, hasta ahora he mencionado aquellos factores que están detrás de la crisis de los alimentos y que no se deben a fallos de nadie; pero esto no es del todo cierto. El crecimiento de China y otras economías emergentes es la principal causa del aumento de los precios del petróleo, pero la invasión de Irak -cuyos partidarios prometieron que conllevaría un abaratamiento del petróleo- ha reducido los suministros mundiales de petróleo, muy por debajo de lo que habría sido fuera de este contexto.
Y el mal tiempo, especialmente la sequía de Australia, está probablemente relacionado con el cambio climático. Así que los políticos y gobernantes que han persistido en el uso de gases que provocan el efecto invernadero también tienen alguna responsabilidad de la escasez de alimentos.
Donde los efectos de una mala política son más claros, no obstante, es en el aumento del demonio del etanol y otros biocarburantes. La conversión subencionada de cultivos en combustible, se suposo para que promover la independencia energética y ayudar a limitar el recalentamiento del planeta. Pero esta promesa fue, según la revista "Time", para decirlo sin rodeos, una "estafa".
Esto es especialmente cierto en el caso del etanol procedente del maíz: aún siendo optimistas, la producción de un galón de etanol usando maiz, se consume la mayor parte de la energía que se produce. Pero resulta que incluso las aparentemente "buenas" políticas de los biocarburantes, como en en el caso de Brasil, el uso de etanol de la caña de azúcar, acelerara el ritmo del cambio climático mediante el aumento de la deforestación.
Y mientras tanto, las tierras utilizadas para el cultivo de materias primas para biocarburantes no es la tierra disponible para cultivar alimentos, asi que los subsidios a los biocarburantes son un factor importante en la crisis alimentaria. Puede ser expresado de esta manera: las personas están muriendo de hambre en África a fin de que los políticos americanos puedan cortejar sus votos en los estados agroproductores.
¡Ah!, y en el caso de que usted se esté preguntando: todos los contendientes presidenciales estaudinenses, son tremendamente desconocedores en este tema.
Una cosa más: una de las razones de la crisis alimentaria se ha hecho tan grave, tan rápidamente, es que los principales actores del mercado de granos, han estado muy confiados en la diversificación productiva mundial. Los gobiernos y los comerciantes privados de grano usualmente tratan de mantener grandes inventarios en tiempos ordinarios, para en el caso que se presejte una mala cosecha, creado una escasez repentina. Con los años, sin embargo, estos inventarios de precaución se fueron reduciendo, sobre todo porque todo el mundo llegó a pensar que los países que sufren pérdidas de cosechas siempre puede importar los alimentos que necesitan.
Este provocó un equilibrio mundial de alimentos altamente vulnerable a una crisis que afecta a muchos países a la vez - de manera análoga que la comercialización de valores financieros complejos, que se suponía fuera de diversificar el riesgo, llevó a los mercados financieros mundiales a ser altamente vulnerables a una impactante crisis de todo el sistema financiero.
¿Qué se debe hacer? La necesidad más inmediata es el aumento de la ayuda a las poblaciones en peligro: el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas hizo un desesperado llamamiento para obtener más fondos.
También la economía de las distintas naciones del mundo, necesitan un retorno de la incursión en los biocarburantes, que sin duda ha sido un terrible error.
Pero no esta claro cómo se podría hacer mucho al respecto. Los alimentos y un petróleo barato, serán cosas del pasado. (*) Paul Robin Krugman (1953). Economista, divulgador y periodista estaudinense, cercano a los planteamientos neokeynesianos. Actualmente profesor de Economía y Asuntos Internacionales en la Universidad de Princeton. Desde 2000 escribe una columna en el periódico New York Times. Ha escrito más 200 artículos y 21 libros - alguno de ellos académicos, y otros de divulgación. Su libro: "Economía Internacional: La teoría y política", es un libro de texto estándar en la economía internacional. En Setiembre de 2003, Krugman publicó una colección de sus columnas titulada: "The Great Unraveling" ("El Gran Desenredo"), donde su argumentación principal se centraba en cómo el creciente déficit fiscal de EE.UU., generado por la disminución de impuestos, el aumento del gasto público y la guerra en Iraq, a largo plazo es insostenible, y generará eventualmente una crisis económica importante. (**) El gobierno mexicano eliminó el sistema de subsidios a los productores de tortillas en 1999 cuando las importaciones de maíz procedentes de Estados Unidos resultaron más baratas en el marco de lo acordado en el NAFTA (Tratado de Libre Comercio de América del Norte). Asimismo y sin el consenso de la sociedad civil, el gobierno mexicano acordó la liberalización del maíz en este Tratado. Bajo sus supuestos, la apertura comercial forzaría la reconversión de cultivos hacia productos con mayor competitividad en el mercado internacional. En menos de 10 años, para el 2007 el precio de la harina de maíz -con la cual se hacen las tortillas- había subido hasta un 400%. Los incrementos se debieron al aumento en la demanda de maíz en Estados Unidos -de donde México importa el grano- para hacer biocarburante. Además, el gobierno mexicano eliminó las empresas estatales de regulación que operaban en el sector agropecuario. Esta desregulación agropecuaria en México, fue aprovechada por los grandes oligopolios trasnacionales subsidiarias de firmas estadounidenses, muchas de las cuales se vincularon a partir de fusiones o compra de acciones con las empresas mexicanas más fuertes. La integración del mercado norteamericano a favor de las transnacionales es un hecho sin precedentes, que se llevó a cabo siguiendo distintos patrones de acuerdo al tipo de producción, pero que en todos los casos significó una transferencia de renta del sector campesino al sector empresarial, con la mediación del Estado. Los mercados de los granos básicos como el maíz, el trigo, el arroz, la soya están controlados por muy pocas empresas transnacionales, subsidiarias de empresasestadounidenses, que participan en ambos lados de la frontera. Además de incidir en la fijación de los precios al productor y participar en las importaciones, pueden actuar como monopolios, tal como lo se hizo durante la crisis de la tortilla del 2007, que registró una abrupta alza de precios (entre un 42 y un 67%) al pasar de 6 pesos, a un mínimo de 8,50 pesos, que desplomó el poder de compra de los salarios. La crisis de la tortilla es la muestra del fracaso de las políticas neoliberales para la agricultura y la alimentación, que han impulsado desde hace 25 años los sucesivos gobiernos.Mostrando asimismo, que uno de los supuestos básicos del NAFTA, el de beneficiar a los consumidores, sin importar el sacrificio de los campesinos es una falacia macabra.
Por otra parte, según el último informe de la FAO: "Perspectivas de cosechas y situación alimentaria", con unas reservas cada vez más escasas, la continua fuerte demanda de cereales está manteniendo la presión ascendente sobre los precios internacionales, a pesar de la cosecha record del año 2007. Los precios internacionales del trigo fueron un 83 por ciento más elevados en enero de 2008 que un año antes. Aunque los precios son elevados, se prevé que el comercio total mundial de cereales alcance niveles máximos en 2007/08, debido en gran parte al brusco aumento en la demanda de cereales secundarios (todos a excepción del trigo y el arroz), especialmente los destinados a la alimentación animal en la Unión Europea. Además, la FAO lo advirtió sobre los efectos del cambio climático en la agricultura amenazan la vida de millones de personas en África, Asia y América Latina. También alertó sobre el aumento de los precios internacionales de los productos agrícolas, al que ha contribuido también el cambio del uso de las tierras de cultivos alimentarios para su empleo en la industria bioenergética.
En Asia, el panorama deviene cada vez más crítico. La carestía del arroz, en su techo máximo de los últimos 20 años, ha sido como un gancho al estómago de los pobres, unos dos mil quinientos millones de personas. Nadie puede contar ya con adquirir el cereal en China y la India, dos gigantes productores que cortaron de un golpe las exportaciones para garantizar la demanda doméstica. Tailandia y Vietnam, los suministradores número uno y dos respectivamente del mercado mundial, parecen a simple vista beneficiarios del alza de precios que les procura ingresos por torrentes. Sin embargo, Hanoi paró al cierre del primer trimestre del año 2008, la expansión de sus exportaciones. Se atendrá a cumplir los compromisos contraídos de 3,5 millones de toneladas tras destinar el resto de sus existencias al consumo nacional. Se espera que hasta fines de año 2008 la tonelada suba unos U$ 50 más dada las malas cosechas, la creciente demanda, el alza del precio de los combustibles, los efectos del cambio climático y la gradual desaparición de los arrozales
Todo esto parece mostrar que la crisis del arroz pone en riesgo la estabilidad social primeramente de los países asiáticos y eventualmente de muchos otros países del mundo, dependientes de la importación. Esto pues el arroz es un producto extremadamente sensible para cualquier gobierno. Es muy posible entonces que el progresivo aumento del precio, lleve a disminución y eventualmente carestía alimentaria total en muchas regiones del mundo, lo que sin duda llevará a disturbios sociales e inestabilidad política. Se tratará de una crisis alimentaria mundial en el contexto de la globalización neoliberal, que ha propiciado la concentración de la riqueza en unas pocas manos, y la expansión de la pobreza y de la inminente hambre extrema en más de mil millones de personas en el mundo. Disponible en: http://sinfuturoysinunduro.wordpress.com/2008/04/09/la-crisis-de-los-alimentos/ Traducción basada en la de Pablo Lopez. Abril 9, 2008 Traducción revisada, notas e imágenes, por: Rodolfo-J.Rodríguez-R.,17 de Abril, 2008 Original en inglés: Grains Gone Wild By PAUL KRUGMAN The New York Times Published: April 7, 2008 Op-Ed Columnist http://www.nytimes.com/2008/04/07/opinion/07krugman.html Vínculo directo aquí
Epistemología: la fundamentación epistemológica de las teorías http://epistemologia.zomblog.com Menú izquierdo: Vínculos Menú derecho: Publicaciones en este blog Rodolfo-J.Rodríguez-R. San José, Costa Rica Blog alternativo: Reflexiones desde mi cognoscibilidad: http://cognoscibilidad.blogspot.comE-mail: rodolfojrr@gmail.com
La Halliburton y los intereses petroleros de los políticos de Washington
16 de Abril, 2008, 20:02
La Halliburton va por el petróleo de México
¿Con quién quiere Felipe Calderón asociar PEMEX?
Felipe Calderón nos dice, mediante costosos spots, que tenemos un tesoro, el petróleo, pero en el fondo del mar; que para sacarlo necesitamos "asociarnos" con empresas que tengan tecnología y el capital necesarios; pero lo que está ocultando es que ya llegó al acuerdo de entregar "el tesoro" a la Halliburton. Les enviamos la información que al respecto hemos recopilado.
¿Qué es Halliburton? ¿A qué se dedica Halliburton? Según Wikipedia, enciclopedia en Internet, Halliburton es una empresa trasnacional de capital estadounidense. Se sospecha que uno de sus principales accionistas es el propio George W. Bush; sin embargo, se tiene la certeza de que Dick Cheney, vicepresidente de Estados Unidos, posee 433 mil acciones de Halliburton, empresa de la que fue presidente antes del año 2000. Manu Dornbierer, con su habitual estilo epigramático, directo y profundo, nos dice en pocas líneas que es la Halliburton. Apunta: " "No es posible entender la guerra de Estados Unidos si no se conocen los vínculos del dueto Bush-Cheney en el colosal imperio del petróleo y del narcotráfico internacional"… LA MÁXIMA MAFIA ES LA PETROLERA en la que sobresalen el Presidente y el Vicepresidente del país más poderoso de la Tierra, George W. Bush y Dick Cheney. Este último ha ordeñado desde décadas a los contribuyentes estadounidenses y lo sigue haciendo a través de su compañía Halliburton en la que posee 45.5 millones de dólares. La guerra es su principal negocio.Halliburton cobra y gana dinerales por la manutención de las tropas de ocupación. Vende hasta la comida, "el rancho", de los soldados. Obviamente la megamafia se ha propuesto obtener el control absoluto del petróleo en el mundo, arrebatándolo, como vemos a sus dueños a costa de lo que sea".
Proyecto Halliburton: combinar la Guerra con los negocios
Manuel Freytas, en sus análisis acerca de Dick Cheney y George W. Bush, nos proporciona más detalles del lobby de negocios con el que Felipe Calderón busca afanosamente "asociarnos". Indica Freytas que Dick Cheney, "junto con Donald Rumsfeld y Condoleezza Rice, conforman el "terceto estratégico" de los halcones petroleros de la Casa Blanca… Su misión como vicepresidente de EEUU: [es] invadir países, expandir las ganancias del consorcio petrolero Halliburton y cuidar las espaldas del Presidente Bush, por encargo de su padre George, el jefe indiscutido de la dinastía en el poder". Cheney: "Asesorado en las sombras por su socio y amigo el ex presidente George Bush (padre de W.), se valió de esa circunstancia para colocar en la primera línea de la administración republicana a los más reputados intelectuales y tecnócratas que hoy diseñan la política militar de EEUU… Esos funcionarios, los llamados neocons, provienen principalmente del lobby sionista de Israel, la derecha cristiana, los think-tanks, las fundaciones y los grandes consorcios mediáticos -diarios y cadenas televisivas y radiales- que integran la logia empresarial contratista del Complejo Militar Industrial". Nótese aquí la común afiliación política de la megamafia petrolera, y la comandada por Felipe Calderón y Camilo Mouriño. Felipe Calderón, de la derecha mexicana y Mouriño, de la derecha española ligada a Aznar, ambos afiliados a la derecha cristiana como parte de la ultraderecha internacional conocida como los neocons o neoconservadores.
Al mando del complejo militar e industrial norteamericano, nos dice Freytas, "desde ese espacio clave empezaron a construir las nuevas coordenadas de la política exterior del Imperio y diseñaron la nueva estrategia colonizadora del Estado norteamericano: las guerras preventivas contra el "eje del mal"… Desde allí el lobby construyó las principales teorías legitimadoras de la nueva invasión a Irak en base a informes falsos como lo fue, por ejemplo, la información provista a Bush sobre las armas químicas de Saddam, y sus presuntas vinculaciones con la organización Al Qaeda de Bin Laden. Experiencia que le valió el mote de "fabrica de mentiras" con que se conocía a esta oficina invisible del lobby en el Pentágono y en la Casa Blanca".
"Argumentado las crecientes dificultades que encuentra el Pentágono para reclutar soldados que combatan en las guerras de conquista de Bush, los estrategas de la defensa de EEUU han desempolvado un proyecto de privatización de las fuerzas armadas norteamericanas salido de la galera creativa del vicepresidente Dick Cheney. Como se sabe, durante la era Bush-Cheney-Rumsfeld, y con el lobby judío de los neocon operando a full en Washington, la combinación de la guerra con los negocios capitalistas (invasión militar=conquista de nuevos mercados) adquirió un grado de perfección que supera y sintetiza todo lo conocido hasta ahora".
¿Cómo se desempeña la Halliburton? "Halliburton… es el actor dominante tanto en Irak como en Afganistán, y participa desde los negocios del petróleo y de la "reconstrucción" hasta en funciones de entrenamiento y asesoramiento militar, no sólo para las fuerzas de EE.UU. sino para el nuevo ejército iraquí". "La "veta de negocios" de los ejércitos privados incluyen servicios de custodia a empresas privadas, operaciones de seguridad, programa de interrogatorios (torturas), espionaje y entrenamientos militares, o ejercitación de escuadrones especiales (de la muerte) que operan en la clandestinidad "".También pueden ser contratados para tareas como recolección de cadáveres, investigación de secuestros, custodia de pozos petroleros, controles fronterizos, protección de importantes directivos, o para cuidar las espaldas de los periodistas y ejecutivos de los consorcios mediáticos que construyen la "información oficial" de la situación en Irak". "Irak se ha convertido en la meca comercial de los ejércitos privados. Halliburton…a través de sus subsidiarias figura como una de las empresas más favorecidas".
"En territorio estadounidense existen por lo menos treinta corporaciones transnacionales que se dedican a la prestación de servicios militares y de seguridad privados. Algunas, como es el caso de Blackwater USA, se especializan en contraterrorismo y lucha urbana".
"Otras, como Brown & Root, subsidiaria de Halliburton, o Dyncorp, se desempeñan particularmente en el área de inteligencia o entrenamiento militar".
El tráfico de influencias y la Halliburton
José Luis de Haro, el 28 de marzo de 2007 en el Economista.es, enumera los métodos de trabajo de la Halliburton: "Corrupción, fraude al Ejército estadounidense, presuntos beneficios ilegales de sus relaciones con Irán o distribuir agua y alimentos contaminados a las tropas estadounidenses destinadas en Irak. Este es el currículum que pesa sobre la espalda de Halliburton, una multinacional con presencia en más de 120 países que ofrece servicios y productos energéticos especializados esencialmente en el codiciado oro negro".
Para poder enfrentar mejor las investigaciones federales y fiscales que pesaban sobre la compañía en EEUU, Halliburton tuvo que trasladar parte de la sede de sus operaciones a Dubái. Un pequeño gran detalle a tener en cuenta cuando se habla de la mudanza de Halliburton a Dubái es que EU no cuenta con un tratado de extradición con los Emiratos Árabes.
La empresa petrolera estadounidense Halliburton tuvo que pagar 7.5 millones de dólares para acabar con las acusaciones de falseamiento de sus cuentas en la época en la que estaba dirigida por el actual vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney, según indicó la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC)… El antiguo auditor financiero de Halliburton, Robert Muchmore, aceptó también pagar una compensación, valorada en este caso en 50,000 dólares.
¿Cuánto ha penetrado en México la Halliburton? La Prensa de Negocios el 23 enero de este año, dio un resumen de los contratos que ha obtenido Halliburton de PEMEX: "En un periodo que abarca de junio de 2003 hasta marzo de 2007, la Halliburton obtuvo 65 contratos para trabajos de perforación y mantenimientos de pozos en las principales regiones productoras de crudo, ubicadas en las zonas del Golfo de México y la sonda de Campeche, llegando así a la cifra de 160 contratos".
"Los 160 contratos que la empresa ha obtenido con Pemex ascienden a 2,000 millones de dólares, situación que la convierte en el principal socio de la petrolera mexicana. [Y esa "sociedad" está en aumento] El lunes 21 de enero de 2008 la empresa estadounidense de servicios petroleros, anunció que ganó un contrato de tres años y 683 millones de dólares con Petróleos Mexicanos para la perforación y terminación de 58 pozos ubicados al sur del país".
"La empresa estadounidense que es señalada por haber obtenido contratos por 16,000 millones de dólares para la reconstrucción de Irak sin licitación, proveerá a Pemex de soluciones integrales de perforación que incluyen herramientas, tecnología inalámbrica y personal capacitado".
Dan Briody, en su libro "La Agenda de Halliburton, la política del petróleo y el dinero" (John Wiley & Sons, 2004), daba cuenta del nivel que alcanzó ya en ese año la penetración de la Halliburton en las importaciones de PEMEX: "Halliburton proporciona ya 88 por ciento de todo el equipo importado por Pemex".
De la apropiación de PEMEX por la Halliburton dan cuenta también testimonios visuales. En un foro de Internet sobre el Petróleo encontramos la siguiente información: "Estimado Enrique, pensar que el negocio de Pemex con Halliburton es reciente es incorrecto, si tú te das una vuelta por las instalaciones que Petróleos Mexicanos tiene en el sureste del país podrás ver que cerca de cada activo de Pemex encuentras una instalación de Halliburton que por cierto no parecen de reciente construcción. Valdría la pena investigar desde cuando están y cuál es la relación con Pemex que repito, seguro no es nueva. Jesús Oliver".
Acerca de los estos últimos contratos obtenidos por la Halliburton, el Frente de Trabajadores de la Energía, evaluó el 24 de enero: "Pemex y Halliburton violan la Constitución. Los contratos con particulares deben ser cancelados. La región sur está integrada por 5 activos que son: Cinco Presidentes, Bellota-Jujo, Samaria-Luna, Muspac y Macuspana, de donde se extraen poco más 500 mil barriles diarios de petróleo crudo. Estos activos aportan el 16% de la producción nacional de petróleo crudo. Los pozos en manos de Halliburton serán: Samaria, Iride, Cunduacán, Platanal, Oxiacaque, Jacinto, Chinchorro, Palangre, Jujo, Suntuario, Pijije, Tupilco, Costero y Tiumut… Halliburton y demás transnacionales están interesadas en los contratos con Pemex en el marco de una estrategia política de mayor alcance. Se trata de lograr el control de los recursos energéticos (petróleo y gas), acuíferos, fuentes energéticas renovables y biodiversidad en México y en todo el mundo. Eso implica para México un problema de seguridad nacional".
¿Cuál es el objetivo de la asociación de Halliburton con PEMEX?
Un artículo de Israel Rodríguez del 10 de julio de 2005, que publica análisis de John Saxe Fernández, catedrático de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, nos debela el propósito de largo plazo de la denominada "asociación". Nos dice Saxe Fernández que el esquema de la "asociación" es el impuesto y ordenado por el gobierno estadunidense que pretende dejar a Pemex como un cascarón burocrático. Esta imposición está fijada en el ordenamiento del Banco Mundial, brazo financiero de Estados Unidos, que busca inclusive eliminar el nombre de Pemex y solo dejar una institución de administración de los contratos para la explotación de petróleo. Para ello, indicó Saxe, la administración torpe al frente de Pemex está desmantelando las direcciones generales,donde se encuentran los técnicos especializados, mediante despidos hormiga en flagrante violación al sentido común y dando entrada a la inversión privada en contra de la Constitución.
Halliburton y la democracia. John Ross, nos entrega una nota acerca de la "ideología democrática" del promotor de Halliburton: "De humor religioso, el vicepresidente Cheney se preguntó a voces una vez por qué Dios no había colocado el petróleo bajo países democráticos, y con esa misión en mente se lanzó a democratizar a petroligarquías extranjeras. Su esfuerzo por llevar la democracia a Iraq provocó más de 650.000 muertos iraquíes, la guerra civil, la devastación y la destrucción en cada rincón del país, y el sabotaje sistemático de la infraestructura petrolera de esa nación".
El ejemplo ilustrativo las consecuencias políticas de la actuación de Halliburton lo tenemos en las prácticas de violación extrema de los derechos humanos en la prisión que construyó y administró la trasnacional en Guantánamo. Al respecto nos ilustra Manuel Freytas, dice: "Las prácticas de tortura ejercidas actualmente en Irak, Guantánamo y Afganistán son las mismas que fueron escritas en los manuales militares de EEUU aún vigentes y aplicados desde hace cuarenta años en América Latina, en un comienzo bajo las órdenes de Klaus Barbie, posteriormente bajo instrucciones de Dick Cheney y Donald Rumsfeld". Klaus Barbie, torturador nazi, fue su instructor. La senadora Rosario Ibarra, en su intervención en la tercera asamblea de la CND hizo la siguiente consideración con relación a la prisión Guantánamo y de la ley gestapo promovida por Felipe Calderón: "Así como en Estados Unidos buscan justificar la tortura en Guantánamo o en Abu Grahib con reformas legales, en México los traidores a la patria también quieren restringir derechos. En abril pasado aprobaron lo que se conoce como ley contra el terrorismo, copia del Patriot Act de Estados Unidos, que apunta a criminalizar la protesta social". ¿Será que Felipe está promoviendo la ley gestapo bajo presiones y para beneficio de la Halliburton?
Al respecto, no se le ha prestado la atención que merece a las actividades de Halliburton contra los migrantes mexicanos. Roberto González Amador, de La Jornada, informó de manera escueta: "En 2006 Halliburton obtuvo del gobierno estadunidense un contrato para construir una prisión para migrantes, en el marco de un programa gubernamental para contener el flujo de personas que buscan un trabajo en Estados Unidos". La Halliburton construyó no solo una prisión para migrantes, mexicanos en su inmensa mayoría, sino 22; y no se trata de "prisiones" normales, sino de verdaderos campos de concentración. Ya sabemos que no solo construyen las prisiones, sino que también las administran y aplican en ellas interrogatorios, es decir, torturas. Así llegamos al paradójico resultado de que una empresa mexicana, PEMEX, debido a la administración neoliberal que padece, le entrega todos sus recursos a la empresa del país vecino encargada precisamente de encarcelar y combatir a los mexicanos.
Pero eso no es todo. John Roos, en tono irónico, lanzó una grave denuncia específica, que involucra puntualmente no solo a Halliburton, sino también a Felipe Calderón. Es una advertencia ignominiosa que no debemos pasarla por alto los mexicanos. Dice así: "Democratizando a México"… Ahora, Cheney y sus asociados de Halliburton están democratizando a México, al ayudar y favorecer el robo de la elección presidencial del 2 de julio al izquierdista López Obrador. Como mencionamos anteriormente, Felipe Calderón se comprometió a privatizar PEMEX. En su calidad de miembro del Consejo de Comunicación que agrupa a transnacionales con negocios en México, Halliburton ayudó a pagar un vil spot televisivo con contenido difamatorio, presentando a López Obrador como un peligro para México. Como sólo los partidos políticos pueden montar campañas semejantes, la participación de Halliburton fue flagrantemente ilícita según el máximo tribunal electoral de México, el TRIFE".
Marivilia Carrasco, en el numero 181 de "Voces del Periodista", nos recuerda las declaraciones de Felipe Calderón en su última gira a los Estados Unidos. Dice Marivilia: "Antes de de regresar a México de un reciente viaje a los Estados Unidos, Felipe Calderón dijo abiertamente que México debe buscar alianzas con la iniciativa privada para perforar en aguas profundas…La buena noticia en este caso es que tenemos mucho petróleo, "un tesoro enterrado en el mar" y solo falta ir por ese recurso". Cuando Felipe Calderón habla en Estados Unidos de buscar alianzas con la iniciativa privada para perforar en aguas profundas queda muy claro que fue a negociar la entrega del petróleo del Golfo de México con los mandamases de la Halliburton, con Bush y Cheney como pago de la ayuda que recibió para robarse las elecciones de julio del 2006. Y queda claro también que con la entrega del petróleo se estará entregando al mismo tiempo la soberanía nacional; de ahora en adelante, si no los paramos, quien decidirá el gobierno de este país no seremos los mexicanos, será la Casa Blanca.
Conclusión
La "reforma energética" de Felipe Calderón tiene como propósito especifico asegurar legalmente la participación y el dominio, hasta ahora ilegal, que las empresas trasnacionales, principalmente la Halliburton, están adquiriendo en el campo energético de México, en petróleo, gas y electricidad. Este proceso, en el caso especifico del petróleo, está avanzando mediante la figura principal de la "asociación" de Halliburton con PEMEX. El gobierno de Felipe Calderón está entregando gradualmente la materia de trabajo, la riqueza energética, a Halliburton y las trasnacionales, hasta cumplir con el decreto del Banco Mundial, al servicio del lobby de negocios de la Casa Blanca, de convertir a PEMEX en un cascarón burocrático, para transformarlo en un simple organismo administrador de contratos. Dada la oposición que esta encontrado la entrega del petróleo a las trasnacionales, los neoliberales están tratando de realizar la "reforma energética" mediante cambios en las leyes reglamentarias, pero solo como paso hacia la reforma del 27 constitucional que les permita a las trasnacionales, con Halliburton a la cabeza, y a sus socios amouriñados, la propiedad legal del petróleo, gas, electricidad y recursos naturales del país. ¡Nos robaron la elección, ahora quieren robarnos el petróleo! Disponible en: http://cinoticias.wordpress.com/2008/03/25/la-halliburton-va-por-el-petroleo-de-mexico/