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Un ‘tsunami’ silencioso
24 de Julio, 2008, 10:41
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Un "tsunami" silencioso Jorge Arturo Chaves (*)
Es necesario un "contrato social" entre particulares y empresas transnacionales
La frase dio la vuelta al mundo: "Estamos ante un tsunam i silencioso que está afectando a casi todos los países en vías de desarrollo". Quien así habla sabe lo que dice, es Josette Sheeran, directora ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU. Un Programa que se ve a sí mismo como "el canario en las minas de carbón". Es decir, como el primero que se da cuenta de que empieza a faltar el oxígeno, para la supervivencia de todos los demás.
Aunque se trataba de un desastre anunciado, no fue sino hasta este mes de junio "cuando los precios iniciaron una agresiva espiral de aumentos, cuando el planeta, por fin, empezó a prestar atención", observa Sheeran. Es, en realidad, algo peor que un tsunami . Sumadas todas las víctimas de los desastres naturales de los últimos años, incluyendo el terrible tsunami asiático, ni de lejos alcanzan la cifra de 290 millones de personas, que se estiman como víctimas potenciales de la actual subida de precios de los alimentos.
Situación grave. La gravedad de la situación la reflejan en parte los números. No solo los de aquellos sobre cuyas vidas recaen la pobreza y el hambre. También las cantidades de las ayudas para remedios. Basten un par de comparaciones. Analistas estiman que la financiación necesaria para asistir de manera inmediata a las poblaciones más pobres en 53 países en desarrollo, más vulnerables a la subida de precios de los alimentos, es tan solo de $14.500 millones; y, si ese "tan solo" extraña al lector, compárelo con estos números: desde diciembre de 2007 la Reserva Federal de los EE. UU. ha ofrecido $510.000 millones y el Banco Central Europeo, $500.000 millones para sacar adelante el sistema financiero internacional.
Claro que es importante, pero ¿costará tanto a políticos y economistas apreciar, al menos de parecida manera, el valor de millones de vidas humanas de los países "en vías de desarrollo"? Unas últimas cifras de contraste: la ayuda internacional actual a la agricultura alcanza $4.000 millones, apenas algo más del 3% de los $125.000 millones con los que los países ricos de la OECD subsidiaron directamente a sus agricultores en el 2006. Mientras tanto, el presupuesto del PMA de la ONU para este año es de $755 millones.
Causas del problema. Para saber si en Costa Rica estamos preparándonos para enfrentar y prevenir los resultados del desastre que se avecina (en 34 países ya se han producido disturbios sociales por comida, incluyendo luchas por el agua), hay que retomar el análisis de las causas del problema.
No es fácil, porque el problema es múltiple e interrelaciona muchos factores: la crisis alimentaria, la energética, la financiera y ciertos rasgos del actual estilo y trayectoria de crecimiento al punto que algunos, como el propio economista jefe del FMI, piensan que la situación actual puede convertirse en "la tormenta perfecta".
Por otra parte, porque dos décadas y media de bombardeo doctrinario han pintado un cuadro idílico de un mundo regido solamente por las fuerzas del mercado, con Estados debilitados y a la agricultura como especie de reliquia bucólica de sociedades premodernas. Finalmente, porque la dinámica de la actual globalización condiciona y limita el margen de acción para un pequeño país como el nuestro.
Posibilidades. Las mencionadas son dificultades reales. Pero no menos innegables son las posibilidades con las que cuenta un país de nuestras dimensiones. Claro que, para realizarlas, es preciso ante todo saber actuar como unidad. No apelando a una supuesta igualdad, de la que nos hemos ido alejando cada vez más en los últimos años. Más bien, construyendo objetivos comunes, tras identificar intereses generales, a partir de la innegable diversidad social y económica que caracteriza a nuestra sociedad, y con un ojo puesto, de manera privilegiada, en los más afectados por esta conjunción de crisis.
Como siempre, a quien más tiene, más se le puede pedir. Al Estado, por función, y a las empresas, sobre todo las transnacionales, por el control cada vez mayor que ejercen sobre la producción y distribución de alimentos y de agua. Unos y otros tienen un protagonismo que ejercer en esta tarea, si quieren actuar con responsabilidad. El secretario general de la ONU, con acierto, ha recordado a la Asamblea General que estos temas de alimentación son materia de derechos humanos.
Por eso, los Gobiernos no pueden dejar a un lado su obligación de proteger a la población de los efectos negativos que puedan tener, por ejemplo, prácticas monopolísticas que atenten contra el derecho a la alimentación y a la seguridad alimentaria: tecnologías que impiden la regeneración de las semillas, y el uso de derechos de propiedad intelectual sobre ellas que no vaya compensado equilibradamente con la defensa de los derechos de los pequeños productores agrícolas, así como los de los consumidores, para producir y consumir con independencia los alimentos más saludables.
Otro secretario general de la ONU, Boutros Boutros–Ghali, advirtió, hace años, que "no existe un sistema mundial coherente de rendición de cuentas que corresponda al ámbito mundial de las empresas transnacionales". No existe un "contrato social" entre los particulares y las empresas transnacionales, y, si se elaboraron normas de derechos humanos para que los Gobiernos no abusaran de su poder sobre los ciudadanos, en una época en que las empresas son más poderosas que los Gobiernos, hay que ampliar el ámbito de aplicación de las normas de derechos humanos para que no abusen de la posición de poder que han adquirido.
Quizás no sea tan utópico pensar que ese tipo de "contrato social" pueda edificarse en un país como Costa Rica.
(*) Economista UNA, Costa Rica
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El dólar se disparó, ¿o lo dispararon?
24 de Julio, 2008, 10:15
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El dólar se disparó, ¿o lo dispararon? Juan Manuel Villasuso (*)
La semana pasada el dólar se disparó. Entre el lunes 14 y el viernes 18 de julio el tipo de cambio aumentó de 523 a 556 colones por dólar. En sólo cinco días se produjo una variación superior al 6 porciento. ¿Qué pasó? ¿Qué factores provocaron tan descomunal incremento? ¿Cómo explicar ese inusual y sorpresivo comportamiento?
En verdad es casi imposible, a partir del análisis económico, encontrar respuestas a esas interrogantes. Si recurrimos a lo que algunos gustan llamar "los fundamentos", es decir, el desempeño real de las variables que tienen incidencia sobre la tasa cambiaria, vemos que en los últimos meses se han producido modificaciones en las tendencias, pero eso no permite entender las sacudidas violentas de los últimos días.
Era de esperar, y lo habíamos anticipado en enero cuando comentamos sobre las "pintas económicas": que el panorama macroeconómico se modificaría este año como consecuencia de factores externos y de políticas internas desacertadas que se han venido impulsando en Costa Rica.
• • • Señalamos que el estancamiento de la economía de los Estados Unidas, provocada por la crisis inmobiliaria, afectaría de manera negativa tanto nuestras exportaciones como la llegada de inversión extranjera proveniente de ese país. Ambos pronósticos se están cumpliendo. Las exportaciones redujeron su crecimiento a un 8% y el flujo de capitales en el primer trimestre se contrajo. Eso significa menores ingresos de divisas.
Además, se sabia que los aumentos en los precios de los alimentos, las alzas en los combustibles y, en general, el deterioro de los términos de intercambio, provocarían un incremento en el valor de las importaciones costarricenses, ocasionando una mayor salida de dólares.
Así las cosas, era de prever que el déficit de la balanza comercial se ampliaría considerablemente, tal y como ha ocurrido. La comparación de los datos de los primeros cinco meses de este año con los del 2007, muestran que el desequilibrio se ha duplicado, llegando a $2,255 millones de dólares.
Evidentemente el mayor desbalance comercial conlleva una reversión en la acumulación de reservas monetarias internacionales del Banco Central. Las estadísticas lo confirman. Las reservas brutas cayeron de $4,936 millones en abril de este año a $4,260 millones a la fecha.
• • • Esos son los fundamentos. Con base en ellos era previsible que este año el dólar se moviera al alza, lo cual obligaba a introducir correcciones en el sistema cambiario para enfrentar las nuevas circunstancias y asegurar ajustes graduales. Si las bandas se habían ampliado a tal grado que permitía variaciones de hasta un 20% era indispensable reducir su holgura. Pero el Banco Central no lo hizo, a pesar de que cuando cambian las tendencia los mercados son mas propicios para la especulación.
Aunque no podemos afirmar con certeza que lo ocurrido durante la semana pasada fue un episodio especulativo, que disparó el dólar generando ganancias para unos y pérdidas para otros, hasta el momento no hay otra explicación convincente. Solo los bancos comerciales y el Banco Central conocen los detalles y seria saludable que nos lo contaran, ojalá con nombres y apellidos, o al menos cédula jurídica.
Lo que preocupa ahora es la aprensión de que el régimen cambiario vigente constituye terreno fértil para que agentes económicos, con poder de mercado, actúen a su gusto e influyan cuando les plazca sobre la cotización del dólar. En esas condiciones el futuro de los costarricenses será muy inestable .
(*) Economista UCR Disponible en: http://www.diarioextra.com/2008/julio/22/opinion13.php
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El miedo a flotar
24 de Julio, 2008, 10:11
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El miedo a flotar Luis E. Loría, investigador (*)
El miedo a flotar se apoderó de la Junta Directiva del Banco Central de Costa Rica (BCCR). El martes 15 de julio, a altas horas de la noche, el BCCR acordó dar marcha atrás al proceso de flexibilización del mercado cambiario. La decisión sirvió para confirmar lo que ya era evidente: el experimento con el sistema de bandas ha fracasado y la flotación no es alternativa viable, dadas las características del mercado cambiario costarricense.
Desde el momento en que el tipo de cambio se despegó del piso en el mes de mayo, el BCCR intervino constantemente dentro de las bandas para fijar artificialmente el precio del dólar, en niveles con los que la Junta Directiva del BCCR se sintiera cómoda, considerara de equilibrio o estimara justos. Cada vez que el BCCR intervino en el mercado cambiario para "defenderlo", favoreció a grupos específicos en perjuicio de otros, perjudicando su autoridad y credibilidad. El propio Presidente del BCCR se cuestionó a sí mismo. En entrevista reciente, al referirse al tema de la intervención dentro de las bandas y pérdida de reservas monetarias, indicó no saber si lo que se hizo estuvo bien o mal. En sus propias palabras: "no sé si tenía sentido hacer eso." (La Nación 17/06/08.)
La economía costarricense navega en aguas turbulentas y hoy no existe claridad sobre cuál es nuestro régimen cambiario. La incertidumbre acerca del futuro del tipo de cambio no ha disminuido (es cada vez menos predecible) y las expectativas de inflación se encuentran fuera de control. Al mismo tiempo, el BCCR también ha dado marcha atrás en su decisión de bajar las tasas de interés. Los aumentos en las tasas, acompañados por la devaluación, han incrementado significativamente el riesgo de no pago de los créditos, los cuales crecieron aceleradamente durante los meses de una bonanza crediticia artificial inducida por el BCCR. Como si fuera poco, la política monetaria restrictiva le aplicará un freno brusco al crecimiento económico.
Es necesario que el gobierno adopte medidas urgentes para reducir los costos de la crisis cambiaria y la creciente inflación. Esto significa un discurso diferente acompañado de acciones concretas que eliminen el riesgo cambiario y anclen la inflación. Para avanzar en esa dirección se requiere lo siguiente:
i. Decisión política al más alto nivel para reconocer la necesidad de cambiar radicalmente la trayectoria negativa que tiene el manejo económico.
ii. Anuncio oficial de abandono del experimento con el sistema de bandas cambiarias.
iii. Implementación inmediata de las acciones requeridas para la dolarización oficial de la economía.
(*)IICE-UCR - lloria@strategic-la.com
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Crisis cambiaria en la economía costarricense
24 de Julio, 2008, 10:04
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Entrevista: Francisco de Paula Gutiérrez (*)
Gutiérrez recomienda a la gente no jugar a especular, ni a adivinar qué pasará con el tipo de cambio. "Si uno hace eso, normalmente, acaba perdiendo", advirtió el jerarca, quien agregó que ahora lo mejor es analizar por qué y para qué se quieren dólares.
¿Por qué tomó el Banco Central la medida de estrechar la banda del tipo de cambio?
El mercado había estado subiendo, era un comportamiento normal, pero el martes, hubo más nerviosismo, y un aumento relativamente fuerte. Pareciera que mucha gente se anticipó a hacer compras pensando que el dólar podría llegar a ¢572 (venta).
"Por eso, el Banco Central dijo: bueno, tenemos que definir criterios de intervención.
"Nos parece que al reducir el techo de la banda (de ¢572,55 a ¢555,37) se limitó la volatilidad que se estaba presentando fuertemente. Esa fue la razón (para estrechar la banda).
"Nos interesa que el tipo de cambio se mantenga dentro de ciertos parámetros, con el propósito de que no haya una volatilidad muy fuerte en la economía.
"Al bajar el techo de la banda, se manda un mensaje de que no va a estar subiendo tanto (el tipo de cambio). La gente puede empezar a hacer sus planes de forma más tranquila.
"Nos interesa que la volatilidad no sea muy alta, que haya espacio para el ajuste, y eso, lo logramos al establecer el techo de la banda en ¢555,37.
¿Hay posibilidad de que el tipo de cambio se pegue al techo y se retorne al sistema de minidevaluaciones?
Estamos en un esquema de bandas, no de minidevaluaciones. La gente puede pensar que estamos en minidevaluaciones porque, si estamos llegando al techo y (el tipo de cambio) sube seis céntimos todos los días… pero, a diferencia de las minidevaluaciones, el tipo de cambio puede cambiar (bajar o subir). Hay un riesgo que debe valorarse.
"El sistema de bandas es sostenible, estamos en un período de ajuste. Se necesita internalizar aún más que la gente tome decisiones incorporando el riesgo (del mercado cambiario).
¿Ha estimado el Banco Central cuál es el faltante de divisas, la diferencia entre oferta y demanda que genera la presión actual sobre el tipo de cambio?
Los faltantes de divisa dependen de qué quiere hacer la gente (con los dólares). Cuánta es la demanda de la divisa en el mercado dependerá del tipo de cambio que haya y de las expectativas sobre el mismo. Uno de los mensajes interesantes de bajar el techo, como lo bajamos, es que las expectativas de depreciación son ahora (ayer) más reducidas que hace un día (el martes), cuando la gente podía pensar que la venta podría llegar a ¢572, 55; ahora la gente dice: es a ¢555, 37. Ya solo eso hace que cambie la composición de la oferta y demanda.
¿El objetivo de estrechar las bandas es no perder reservas?
De alguna manera, pero no necesariamente, en el sentido de que defendemos el techo de la banda. El Central está dispuesto a poner las reservas necesarias para defender ese techo. Un tema importante es si las intervenciones intramarginales (pequeñitas) son o no efectivas. Si poner $100 millones o $200 millones para tratar de mantener, durante algún tiempo el tipo de cambio en ¢520, por ejemplo, es efectivo, pero si hay fuerzas que lo llevan más arriba, no sé si tenía sentido hacer eso.
¿El alza que hubo el martes en el tipo de cambio obedece a la especulación o a los fundamentales del tipo de cambio?
Creo que es difícil decir que por fundamentales el tipo de cambio suba ¢17 en un solo día, si otros días no subió de esa forma. Me parece que cuando hablamos de fundamentales nos referimos a que ha habido un deterioro en los términos de intercambio (precio promedio de los bienes y servicios exportados entre el precio promedio de los bienes y servicios importados) y eso es cierto. También hay precios del petróleo más caros, lo que explica que el tipo de cambio es más alto hoy respecto al que teníamos a finales del 2007.
"Yo no lo llamaría especulación en el sentido peyorativo; sí creo que (el tipo de cambio) se moverá en una dirección, actúo, con un riesgo: a lo mejor compré los dólares más caros y después tendré que venderlos más baratos.
"El mensaje a la gente es que no jueguen a especular, a tratar de saber qué pasará con el tipo de cambio. Si uno hace eso, normalmente, acaba perdiendo. Cada uno debe analizar por qué y para qué quiere los dólares.
(*)Presidente del Banco Central de Costa Rica Disponible en: http://www.nacion.com/ln_ee/2008/julio/17/economia1623668.html
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BCCR y las bandas cambiarias de la moneda costarricense
24 de Julio, 2008, 9:57
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Tómese su rato Don BCCR, don FMI, don F, don BC, doña M de H, una foto y un paraguas… Ronulfo Jiménez(*)
El país en donde vive don BCCR, es muy lluvioso. Por eso, don BCCR, así conocido por las iniciales de su distinguido nombre, tenía mini- paraguas que lo protegían de los terribles aguaceros tropicales. Un día volvió a ver su colección diaria de miniparaguas y la vio muy agotada. Le entraron, de inmediato, unas tremendas ganas de comprarse un nuevo paraguas. Empezó a imaginarse todos los defectos de su colección de minis. Incluso, llegó a insinuar –afirmar no, porque a don BCCR le entró la manía de hablar a medias, por temor a lo que especularan de él– que su inflada figura era causada por la colección de minis y no por su voracidad en la mesa.
Además, llegó su amigo, don FMI, especialista en recetas para bajar la hinchazón y la gordura, y le trajo la lista de personas de categoría que habían comprado nuevos modelitos de paraguas. Los había a dos bandas y flotantes. Toda una corronguera. Don F, como le decían solo los íntimos, le trajo panfletos y recetas para que pudiera ponerse a la moda internacional y dejar atrás la moda furris. Convencido, don BC –también solo para los íntimos– decidió comprarse un paraguas a dos bandas con una imagen en la que San Francisco nadaba apaciblemente en una pequeña laguna entre ballenas, tiburones y otros peces menores. Con tanto entusiasmo, BC no le puso mucha atención a los posibles defectos del paraguas o a las complicaciones de su funcionamiento.
Antes de comprarse el paraguas, don BCCR le tomó una foto. Se veía como una culebrita que subía y bajaba armoniosamente entre el techo y el piso de las bandas. BCCR iba mostrando la foto a sus amigos en todos los eventos que organizó para mostrar su triunfal entrada a la moda internacional y prometer que, con el paraguas, su inflación desaparecería como por arte de magia, sin esfuerzo alguno y sin más dietas, ni ejercicios. Era, por decir lo menos, cosa de magia con un poquito de misterio. Además, entre las dos bandas habría protección y abrigo para más de 4 millones de sus compatriotas.
Al día siguiente. Al día siguiente de inaugurado el paraguas, don BCCR se dio cuenta de su tragedia: el paraguas no flotaba y tercamente permanecía en el suelo y, en lugar de volar entre sus bandas, amenazaba con irse entre un guindo cercano. De eso don F no le había dicho nada. Ese era el defecto de don F: pensar que sus recetas siempre funcionaban en cualquier lugar. Pero, como en la canción, el nuevo paraguas se negaba a volar arrastrando la cobija y ensuciando el apellido de don BC.
Por más que don BCCR volvía a ver la foto de la culebrita, el paraguas nuevo, el flamante paraguas flotador seguía en el piso. Y ahora, ¿qué decir? Se preguntó don BCCR para sus adentros: ¿decir que el nuevo paraguas no funciona o que yo no sé cómo hacerlo flotar? Eso nunca. BCCR recordó el consejo de un amigo infiel: negarlo siempre todo. Por eso, cuando le preguntaban a don BC por qué no volaba su paraguas, él decía: "Es que ustedes no me escucharon bien, yo ya había advertido que al inicio hay que tomarse su rato, porque el paraguas es tan bueno que tiene apertura retardada, como las bóvedas de las sucursales bancarias.
Don BCCR, desesperado, como un niño al que no le funciona su juguete en Navidad, se dijo: "Si bajo el piso, se podría ver al paraguas flotar y, entonces, yo habría demostrado que ¡sí flota!". De todas formas, en este país a todo le bajan el piso. ¿Por qué no bajarle el piso a mi juguete preferido? Ni lerdo, ni perezoso, bajó el piso. Lo hizo dos veces y más bien resultó peor porque el paraguas, en lugar de mantenerse en la posición anterior, se hundió junto con el piso y no flotó como en la foto.
Estamos en trance. En todo caso, delante de los descreídos, don BCCR siempre decía: "Tal como yo lo dije al principio y ustedes no lo escucharon por despistados, estamos en trance". Un chapulín del mercado central, cercano a la señorial residencia de don BC, decía que era en trance para levitar. Pero qué va, el paraguas ni levitaba ni flotaba y don BCCR seguía preocupadísimo sin creerse ya ni sus propias explicaciones. Don BCCR se dijo: ¿Qué más hago para que mi nuevo juguete a dos bandas funcione? Se le ocurrió bajar su interés. Don BCCR ya no tenía interés en casi nada. Excepto, en su paraguas a dos bandas. Con tan bajo interés demostrado por don BC, a todos los compatriotas les entro un súbito interés por comprar de todo: carros, casas, comida fina, fincas. Esto puso muy furioso a don BC, quien empezó a echar la culpa del jolgorio a unos vecinos grandulones y a otros más enanos que eran los que les prestaban la plata a los demás para financiar, según don BC, semejante despilfarro. Ese había sido otro consejo de su amigo infiel: apurarse a repartir las culpas, antes que lo culpabilicen a uno.
El fracaso de don BC con su paraguas nuevo no se notaba mucho, porque hacía muy buen clima dentro y fuera de las fronteras del país y, por ello, mientras no lloviera no era importante que el paraguas no sirviera.
Ayudaba mucho que doña M de H, la pareja de don BCCR, que siempre había tirado el dinero a raudales, se había convertido y, en lugar de despilfarrar como antes, ahora con abnegación y devoción matrimonial le daba sus ahorros a don BCCR para que mantuviera su inservible y costoso paraguas. Pero el mundo es ingrato, muy pocos le reconocieron a doña M de H su buen comportamiento.
Además de decepcionado, don BCCR estaba más inflado que antes y cada mes que pasaba le advertían que, si seguía así, al final del año iba a estar más obeso que nunca. Esto no le gustaba para nada a sus 4 millones de vecinos. Esto sí era una complicación para don BC porque su inflación se notaba y se sentía. Lo peor era que había prometido que con el nuevo paraguas la molesta gordura dejaría de existir, o que al menos se reduciría. Al principio, don BCCR pensó que si usaba otra báscula de marca ISI, su obesidad no sería tan notoria. Pero esa explicación duró poco, porque también su inflación aumentó con la báscula marca ISI.
La miseria humana. Así las cosas, don BCCR seguía inflado cada vez más y con su paraguas en el suelo. Las malas noticias externas del petróleo, el arroz, los frijoles y el maíz lo inflaban realmente más, pero le daban motivo para echarles la culpa y decir que el mal era de muchos y que venía de lejos. En medio de esto vinieron los aguaceros de mayo. Del norte soplaron vientos de huracán. Un temporal fuerte, pero ,¡aleluya!, con el mal tiempo, el paraguas se abrió, pero, en lugar de volar apacible entre las bandas, empezó a dar abruptos saltos. A pesar de ello, al puro principio, don BCCR con el paraguas en la mano gritó: ¡milagro! El chapulín del mercado central, que también se había convertido, dijo: ¡aleluya!, esto es mejor que el milagro del paralítico que se convirtió en maratonista. Pero, como queda dicho, el paraguas no flotó como en la foto, que va: brincó amenazante y corrió. ¡Qué pichazo!, dijo un malhablado de los del Boulevard. Esos del Boulevard son unos vagabundos que se la pasan todo el día viendo el paraguas de BCCR y sacándole chistes, tanto si yace inerte en suelo como si pega brincos entre las bandas.
Pero lo que es la miseria humana, las alegrías duran poco: después de tanto esperar a que su paraguas desplegara las alas y volara, don BCCR se asustó al verlo obscenamente abierto y flotando hacia los negros nubarrones. Con el milagro todos estaban asustados, algunos golpeados y otros aplaudían.
Sin duda, después de tanta espera y frustración, el más aturdido era el propio don BC, quien como madre trastornada, optó por darle algunos golpes –agresiones, gritaron los del PANI– porque estaba muy abierto y tendiendo hacia las nubes. El paraguas, que había pasado año y medio sin volar, sufrió la paliza por no comportarse como la culebrita de la foto y, en lugar de ascender y descender majestuoso entre las bandas, andaba pegando inelegantes brincos. Don BCCR le echó las culpas del fracaso a los dibujos de las ballenas y a los tiburones que tenía el paraguas. Para sus adentros se dijo: "A San Francisco se lo van a comer los tiburones".
El destino del paraguas. Ahora ya no se sabe el destino del paraguas. Para unos está roto e inservible ya que, además de los problemas iniciales que tenía, las intervenciones de don BC lo dejaron aún más turulato que siempre. Los más mal pensados del barrio dicen que el paraguas, nacido para ser libre y majestuoso como un águila, flota suciamente, es deci,r vuela como un zopilote.
Lo cierto es que en todo el pueblo, la credibilidad de don BC se vino abajo, lo que es un problema para todos porque, hasta hace poco, don BC era uno de los pocos prohombres del barrio en los que se podía confiar.
Finalmente, cuando a don BC le preguntan por la intervención que le ha hecho al paraguas, se niega a contar la historia, al igual que la empleada que esconde los platos quebrados para evitar pagarlos. En realidad, los que preguntan o critican su obesa figura son los mismos vagos del Boulevard que se pasaban los días sin otra cosa que hacer que ver si el famoso paraguas nuevo de don BC flotaba o se desfondaba y nunca se imaginaron que el paraguas ¡brincaba! Por eso tiene razón don BC cuando dice que ni que el asunto del paraguas a dos bandas fuera un asunto público; es tan privado que don BCCR guarda la historia de la golpiza entre pecho y espalda. ¿Acaso alguno de esos vagos tiene derecho a preguntar lo que no deben, ni lo que no les importa? Razón tiene don BCCR cuando exclama entre dientes: "¡La gente inoportuna me ofende con sus dudas!". En vez de preguntar, mejor que se tomen su rato para esperar lo bien que funcionarán las cosas algún día cuando el paraguas golpeado se mueva como en la foto.
Claro que, como nunca falta un borracho en una vela, hay un borracho que se pregunta: ¿Para qué hay que tomarse el rato? ¡Acaso para adivinar el final de este cuento!
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‘Mejor volver a la minidevaluación’ ¿Cómo evalúa la decisión de estrechar la banda cambiaria?
El sistema de bandas hasta ahora ha sido un fracaso. El tipo de cambio ha estado en el piso, brincando abruptamente, o ahora en el techo. Hay una gran indefinición de cuál es el sistema cambiario vigente. Oficialmente es un sistema de bandas, pero como el Banco se reserva el derecho de intervenir, en forma discrecional, se parece a un sistema de flotación turbia. Como ahora el techo se fijó cerca del nivel máximo alcanzado, el sistema podría terminar pareciéndose a las minidevaluaciones.
“Reducir el ancho de las bandas es positivo, pero hay dos problemas: el Banco ha perdido el capital de credibilidad que tenía al inicio del proceso y hay un problema de transparencia porque el Banco se deja la discrecionalidad actuar dentro de las bandas sin regla alguna y no da información relevante”.
¿Cuál es el camino?
Lo mejor que podría hacer el Banco Central es volver al sistema de minidevaluaciones por dos razones: primero, es un sistema sencillo que el Banco Central sí sabe administrar y, segundo, es un sistema que las personas y las empresas conocen.
Si el tipo de cambio se pega al techo y se vuelve a las minidevaluaciones, ¿puede el Banco Central mantener como principal objetivo el control de la inflación?
En estos momentos, lo prioritario es evitar una crisis cambiaria. El objetivo de inflación lo veo secundario. En todo caso, no son cosas independientes.
(*)Economista, UCR, Exdirectivo del Banco Central de Costa Rica (BCCR)
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La oclocracia nepotista de Oscar Arias
6 de Julio, 2008, 22:09
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Gobernar es escoger… lo que conviene a los Arias Por: Alvaro Montero Mejía(*)
Como todos los lunes, desde que Oscar Arias escogió cerrar el programa Diagnóstico que durante 17 años dirigimos en el canal 13, hemos venido aquí a exigir la restitución de la libertad de opinión, la que un denominado premio Nobel de La Paz se atrevió a violentar.
Lo hizo para no enfrentar el pensamiento crítico que algunos de los más notables intelectuales y científicos de nuestro país, le opondrían a otra escogencia suya: la de convertir a Costa Rica una factoría al servicio de las corporaciones y al pueblo costarricense, en un conglomerado ignorante de la realidad y sumergido en la sociedad de consumo.
Durante buena parte de los siglos XVII y XVIII, la India fue el principal productor de telas del mundo. Las flotas mercantes de Europa occidental, transportaban hasta sus mercados millones de metros de paño provenientes de la India. Pero en unos pocos años, ese comercio terminó, porque se inició la producción maquinizada de telas en Manchester. Los productores artesanales de la India se arruinaron y pronto el flujo comercial se invirtió. La India comenzó a comprarle a Inglaterra, las miles de toneladas de telas que necesitaba para vestirse.
El gran economista clásico Sismondi de Sismondi, se preguntaba: ¿y de donde cogía la India el dinero necesario para comprarle a Inglaterra las telas que necesitaba? Y el mismo Sismondi se respondía: muy sencillo, decía, Inglaterra les prestaba a los hindúes el dinero que necesitaban para comprarle.
Cuando en 1985 se comenzó a discutir en la Asamblea Legislativa el primer Programa de Ajuste Estructural con el Banco Mundial, una de las razones que di en aquel entonces, para oponerme a su aprobación, era que se hablaba insistentemente de hacer ahorros en los servicios públicos y en los gastos del Estado, al tiempo que se alentaba el consumo y la importación de bienes y servicios producidos en los Estados Unidos. Ni más ni menos que la misma concepción puesta en práctica por el capitalismo de las metrópolis a través de su historia.
Pero la naturaleza de los mercados contemporáneos se ha modificado sustancialmente y el capitalismo desarrollado monopoliza, en su casi exclusivo beneficio, la nueva revolución científica y tecnológica de nuestros días. Desde la informática, el genoma humano, la ingeniería genética o la nanotecnología, hasta los viajes espaciales y la futura explotación de los recursos de los planetas más cercanos, todo es convertido en mercancía y comercio por el capitalismo desarrollado.
Pero ese mundo rico y poderoso, formado por la décima parte de la humanidad, ha entrado en una nueva y profunda crisis. Para aliviarla, necesitan activar su economía y eso sólo se logra si venden cada vez más; si logran inundar los mercados del Tercer Mundo, de toda la basura tecnológica y los bienes suntuarios con que han construido la sociedad de consumo. La propia crisis alimentaria se convierte para ellos en un nuevo instrumento para someter a nuestros países. El mundo rico, con los Estados Unidos a la cabeza, han generado la agricultura más próspera y desarrollada del mundo. Hoy sus agricultores se alegran, porque convertir alimentos en combustibles, ha triplicado el precio de sus cosechas. Con las Cartas de Intenciones del FMI o los programas del Banco Mundial, su plan no era sólo vendernos bienes manufacturados, sino convertirnos en importadores netos de alimentos. El más perverso y despiadado Secretario de Estado de las últimas décadas, Henry Kissinger, lo dijo sin el menor escrúpulo: "controla el petróleo y controlarás a los estados; controla los alimentos y controlarás a la gente".
Esta misma semana, el periódico El Financiero, publica una página alarmante; el Citibank y la Corporación Financiera Holandesa para el Desarrollo, le conceden al grupo M. (Importadora Monge, Almacenes el Verdugo, Play y el Gallo más Gallo), un crédito por $100 millones de dólares. Entre los que colaboran con la gestión de ese crédito, está el Banco Internacional de Costa Rica, propiedad del Estado. Semejante gestión y movimiento de dinero, no habría sido posible sin el apoyo y autorización del Banco Central. La nota de prensa del pasado 21 de junio, le da un tono altruista a la transacción; algo así como permitirles a los hogares humildes dotarse de electrodomésticos. O sea, que ellos son su mercado meta; los humildes pagarán la fiesta.
Gracias a esos $100 millones de dólares, concedidos merced a esa política que el gobierno de los Arias respalda, los pobres consumidores costarricenses y centroamericanos pagarán integralmente, a pagos polacos y altas tasas de interés, toda la basura tecnológica que estará disponible en centenares de tiendas. No tenemos nada contra el comercio, simplemente señalamos el hecho económico, financiero y político, que tendrá terribles consecuencias entre las personas de menores ingresos. Política insólita, que consiste en hacerles pagar a nuestros pueblos los $100 millones del crédito, más los millones de los comisionistas, más los millones de los intereses, más los millones de las utilidades, a costa de inundar de chucherías y aparatos inútiles a los pobres centroamericanos, sumidos en la peor crisis alimentaria de nuestro tiempo. Contradicción insalvable; crédito abundante para comprar baratijas y crédito a cuentagotas para producir alimentos.
Que justo el lema de "Costa Rica Solidaria": ¿En situaciones precARIAS? Reclámele a los Arias.
(*) Doctor en Economía, catedrático de la Universidad de Costa Rica Disponible: http://www.argenpress.info/nota.asp?num=056676&Parte=0
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Economía política y monetarismo en Costa Rica
13 de Mayo, 2008, 23:16
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Mercado cambiario ineficiente Luis E. Loría*
En Costa Rica, aumentó significativamente el nivel de incertidumbre relacionado con el mercado cambiario. Es importante distinguir entre incertidumbre, el tema que ahora interesa, y simple riesgo.
En 1921, Frank H. Knight, Profesor de Economía de Chicago, explicó que el "riesgo" es cuantificable mientras que la "incertidumbre" simplemente no se puede cuantificar (Risk, Uncertainty and Profit). En ese sentido, la creciente incertidumbre acerca del valor futuro del colón con respecto al dólar dificulta la toma de decisiones sobre la moneda en que conviene ahorrar, pedir un préstamo, fijar los precios para bienes y servicios, negociar un contrato, elaborar presupuestos y evaluar alternativas de inversión.
En momentos de gran incertidumbre aparecen oportunidades para quienes cuentan con capacidad para ver más allá de la tormenta. En nuestro caso, la incertidumbre es aplaudida por el Fondo Monetario Internacional, el BCCR y, muy especialmente, por quienes participan activamente y ganan con la especulación. En las circunstancias actuales, la ventaja mística y entendimiento superior que proyectan estos grupos, al supuestamente consultar sus bolas de cristal, se deriva de una realidad mundana: el acceso a información privilegiada—conocer un dato importante antes de todos los demás actores en el mercado.

Mercado ineficiente. El mercado cambiario costarricense se ajusta a la definición de un mercado ineficiente de Andrei Shleifer, Profesor de Economía de Harvard: "…, desviaciones sistemáticas y significativas con respecto a la eficiencia se espera que persistan por largos periodos de tiempo." (Inefficient Markets, Oxford University Press, 2000)
En declaraciones recientes, el Gerente del BCCR manifestó que: "el Banco revelará después el monto con el cual intervino, ya que, si esa suma se publica el mismo día, se podría "propiciar la participación de otros agentes que, al conocer los montos o la regla de intervención, de alguna manera terminan encontrando oportunidades de negocio."
En otras palabras, reconoce que cuentan con información privilegiada y que es factible utilizar esa información para intervenir en el mercado y realizar ganancias extraordinarias.
En la práctica, la información supuestamente secreta del BCCR se filtra a través de contactos formales e informales hacia los "grandes jugadores"en el mercado. Estos incluyen, entre otros, bancos de inversión, analistas financieros, asesores de inversión y grandes inversionistas individuales, tanto nacionales como internacionales. Las ganancias que realizan sistemáticamente esos grupos son en todos los casos equivalentes a las pérdidas en las que incurren las partes menos informadas—todos los ciudadanos no privilegiados.
Para acabar con esa incertidumbre y clausurar el ineficiente mercado cambiario, sería necesario permitir la libre competencia entre monedas, eliminando la condición del colón como moneda de curso legal forzoso, y prohibir la intervención del BCCR en el mercado cambiario.
*Investigador IICE-UCR - lloria@strategic-la.com
Fuente: http://www.tribunademocratica.com/2008/05/mercado_cambiario_ineficiente.html
Dolarizar la economía es nuestra mejor opción Luis E. Loría*
El dólar en Costa Rica, luego de un largo periodo de bonanza, atraviesa una situación muy difícil. Para mayor claridad, dividiremos nuestro análisis en tres etapas. La primera etapa es un largo verano que comprende más de veinte años de minidevaluaciones, durante el cual el valor del dólar con respecto al colón aumentó. Entre enero de 1988 y enero de 2008, el tipo de cambio pasó de 72 a 493 colones por dólar, una devaluación acumulada del 576%. Durante los últimos 10 años, el valor de la moneda nacional frente a la norteamericana cayó en un 100%, de acuerdo con cifras del Banco Central de Costa Rica—BCCR.
Para poner en perspectiva la magnitud de las devaluaciones vale la pena recordar que la devaluación del peso mexicano que contribuyó al colapso de la economía mexicana (efecto tequila), en diciembre de 1994, fue de un 110%, la devaluación del sucre ecuatoriano, a finales de 1999 y el inicio del año 2000, que llevó al país a la peor crisis financiera de su historia y a sacar de circulación su moneda fue del orden del 400% y la devaluación del peso argentino, a finales del 2001 y el primer semestre del 2002, al romper con el sistema de convertibilidad e instaurar el famoso "corralito" para evitar la fuga de capitales fue de aproximadamente 260%.
La principal diferencia entre las devaluaciones en México, Ecuador y Argentina y el caso de Costa Rica radica en la gradualidad del proceso, no en el resultado que es, en todos los casos, el empobrecimiento de la gran mayoría de la población.
 La segunda etapa es un corto otoño que inicia con la entrada al sistema de bandas (del 17 de octubre de 2006 al 22 de noviembre de 2007), durante el cual el tipo de cambio —controlado por el BCCR— se mantuvo relativamente estable.
La tercera etapa es un crudo invierno que inicia con una nueva ampliación de las bandas el 23 de noviembre, desde ese momento hasta la fecha (10 de febrero) el tipo de cambio se desplomó en un 4.5%, para ubicarse en 493 colones por dólar, y se esperan caídas adicionales que podrían oscilar entre un 9% y un 19%, que ubicarían al tipo de cambio en niveles cercanos a 450 y 400 colones por dólar, respectivamente. Desde la implantación del sistema de bandas cambiarias, el 17 de octubre de 2006, hasta la mitad de febrero de 2008 el colón se revaluó en un poco más de un 5%. Es la primera vez, en más de dos décadas, en que los tenedores de colones se han beneficiado. Este resultado extraordinario y atípico no responde a un acierto particular en materia de política económica. Por el contrario, responde a la corrección impuesta por el mercado (pero limitada por el BCCR a través de la fijación de los límites de las bandas) a distorsiones en el tipo de cambio acumuladas durante el periodo en que estuvo vigente el sistema de minidevaluaciones. Sin embargo, los encargados de la política monetaria, hasta el momento, han preferido ajustes graduales —al igual que en caso de las minidevaluaciones, a través de ensanchamientos entre las bandas, no anunciados anticipadamente, frente a un ajuste más definitivo, que implicaría una liberación del tipo de cambio y la eliminación de las intervenciones del ente emisor en el mercado para defender el tipo de cambio. Existe un amplio consenso entre analistas económicos en torno a que el tipo de cambio actual, fijado por el límite inferior de la banda en 493 colones por dólar, no es sostenible en el corto plazo.
La intervención del BCCR para comprar dólares en el mercado y poner a circular más colones para que el tipo de cambio se mantenga en el nivel establecido por la banda y no siga cayendo ha dificultado, a su vez, el control de la inflación —que se mantiene en niveles por arriba del 10%, que son muy superiores a los niveles internacionales y latinoamericanos.
Esa "defensa" del tipo de cambio durante el periodo de vigencia de las bandas cambiarias contribuyó a que las reservas netas del BCCR crecieran en más de un 50% para ubicarse en su nivel histórico más alto de 4,389 millones de dólares, al 1 de febrero de 2008.
 Al mismo tiempo, la reciente baja en la tasa de interés —a niveles todavía más negativos en términos reales— desincentivará el ahorro y promoverá el consumo, lo cual introducirá presiones inflacionarias adicionales.
Con el esquema de minidevaluaciones el riesgo al que estaban expuestos los actores económicos, tanto individuos, empresas e inversionistas, era muy reducido ya que era fácil predecir el valor futuro del tipo de cambio.
Entre las principales críticas al sistema de minidevaluaciones, que sirvieron como argumentos para su abandono, se encuentran, entre otras:
a) que introdujo una inercia inflacionaria en el sistema,
b) los elevados costos financieros para el BCCR por concepto de esterilización (intervención del BCCR en el mercado cambiario para influir en el tipo de cambio) y, como resultado,
c) la pérdida de efectividad de la política monetaria en el mediano y largo plazo.
Lamentablemente, la migración hacia el sistema de bandas no contribuyó a eliminar ninguno de los tres males anteriores. Por el contrario, la banda inferior se convirtió virtualmente en un tipo de cambio fijo que es "defendido" mediante la intervención del BCCR en el mercado, la inflación anual continúa en niveles superiores al 10%, el riesgo cambiario y la especulación han aumentado.
El nivel de incertidumbre en el sistema económico relacionado con el manejo de la política cambiaria ha aumentado significativamente.
Es importante distinguir entre incertidumbre, el tema que nos ocupa, y simple riesgo.
En 1921, Frank H. Knight, en su famosa obra Risk, Uncertainty and Profit, explicó que el "riesgo" es cuantificable y la "incertidumbre" simplemente no se puede cuantificar. En ese sentido, la creciente incertidumbre acerca del valor futuro del colón con respecto al dólar dificulta la toma de decisiones acerca de la moneda en que conviene ahorrar, pedir un préstamo, fijar los precios para bienes y servicios, negociar un contrato, elaborar presupuestos y evaluar alternativas de inversión.
Los aciertos o desaciertos que se derivan de las decisiones adoptadas por los actores económicos ex ante, que se traducen en ganancias o pérdidas ex post, no dependen, en este momento, de la rigurosidad y calidad del análisis que pueda hacerse con base en la información disponible, sino de las decisiones en materia cambiaria que adopte y comunique, sin previo aviso, el BCCR.
¿Cuánto durará el invierno del dólar en Costa Rica?
El Presidente del BCCR, en entrevista publicada en el diario La Nación el 11 de febrero de 2008, indicó que por ahora no pensaban ampliar los límites de las bandas, reconoció que existe mucha expectativa y especulación acerca del tema y que sería muy riesgoso pasar a un sistema de flotación libre del colón frente al dólar. En su opinión, "…es mejor esperar y aguantar el chaparrón con el esquema que tenemos ahora, que tratar de dar un paso que va a tener más riesgo. Prefiero que estemos bien preparados para hacerlo y no echar a perder esa idea (flotación)".
Ante la falta de señales claras por parte de las autoridades monetarias, se hace necesario evaluar las alternativas que permitan salir, con el menor costo posible para el sistema económico, de la situación incómoda en que se ha ubicado el manejo de la política cambiaria.
Una primera opción sería el regresar a un sistema de minidevaluaciones, opción desprestigiada por sus resultados históricos y que no es capaz de solucionar los problemas que nos ocupan.
Una segunda opción sería el mantener la banda cambiaria en su nivel actual y en algún momento, que no conoceremos con anticipación, ampliarla (esa es la que, por el momento, sigue el BCCR). Esta opción, como mencionamos arriba, no es muy atractiva ya que ha demostrado ser incapaz de solucionar los problemas del esquema de minidevaluaciones y ha creado nuevos. Adicionalmente, se ha convertido virtualmente en un sistema de tipo de cambio fijo y, de esa manera, es opuesto a la libre determinación del precio de la moneda a través de las fuerzas del mercado.
Una tercera opción sería el saltar a la libre flotación de la moneda, que era la intención inicial del BCCR. Esa opción que hacía mucho sentido cuando se inició el sistema de bandas en octubre de 2006 ha perdido su atractivo y se ha convertido en una opción de alto riesgo bajo las condiciones actuales. Al liberar el tipo de cambio se esperaría inmediatamente una abrupta caída que sería seguida por variaciones significativas en el corto plazo, un mundo ideal para especular con la moneda.
Una cuarta opción sería pensar en un esquema del tipo caja de convertibilidad que operó con éxito durante varios años en Argentina. La crisis en ese país suramericano demostró que esquemas de ese tipo son eficientes para reducir la inflación, atraer la inversión y promover el crecimiento económico. Sin embargo, no eliminan el riesgo cambiario ya que en cualquier momento, no anunciado con anticipación, las autoridades económicas pueden salirse del esquema mediante una devaluación de la moneda, con consecuencias terribles para el sistema económico.
Una quinta alternativa sería abandonar de manera definitiva nuestro devaluado signo monetario, el colón costarricense, y adoptar una moneda más fuerte y de aceptación internacional como el dólar, lo que se conoce como dolarización. La dolarización de la economía sería, en este momento, la opción más acertada para eliminar de manera permanente el riesgo cambiario y la incertidumbre que se ha generado alrededor del manejo de la política cambiaria. De esa manera, se pondría fin al invierno y se daría un salto a una cuarta etapa: una ansiada y refrescante primavera monetaria, necesaria para sentar las bases para el florecimiento de nuestra economía.
*Investigador IICE-UCR - lloria@strategic-la.com
Fuente: Tribuna Democrática: http://www.tribunademocratica.com/2008/02/dolarizar_la_economia_es_nuestra_mejor_opcion.html
Comentario en Tribuna Democrática #3083 27 de Febrero 2008 a las 04:07 Luis Paulino Vargas Solís:
No sé si algo de todo esto "haría mucho sentido" (¿make sense?). Lo que yo intetaría ver es si tiene algún sentido. Y, la verdad, no me parece demasiado riguroso sugerir un paso tan fuerte y de implicaciones tan amplias y complejas -cual efectivamente es el caso de la dolarización- con base en un análisis estrictamente de corto plazo.
El caso es que se nos sugiere dolarizar la economía en vista de la evidente inutilidad del Banco Central y su política monetaria y aprovechando, como oportuno pretexto, una situación especulativa que nadie podría garantizar que vaya a tener perdurabilidad en el tiempo. Me refiero a la de la actual abundancia de dólares en la economía costarricense.
Estas son del tipo de recomendaciones que, en su momento, quedaron plasmadas en el TLC.
Este impone una suerte de constitución - paralela -de - contrabando, que, a su vez, impone un proyecto de sociedad, el cual resulta ideológicamente saturado.
Es la imposición, por vía de un tratado, de la ideología neoliberal como proyecto obligatorio para la sociedad en su conjunto y para todos los tiempos por venir.
Y si todavía alguien se atreve a decir que esta es una exageración, yo le recomendaría que examine con cierta objetividad la tal agenda de implementación. Ésta efectivamente implementa, en forma extensiva y sin admitir matiz alguno,una visión ideológicamente rígida e intransigente.
Similar con la cosa de la dolarización. De ahí en más la única política monetaria aplicable es la no-política-monetaria, sujetos, como quedaremos, a las decisiones del banco central estadounidense, o sea, la tristemente célebre y comprobadamente inepta e interesada Reserva Federal estadounidense.
Bien se ve que quienes dirigen hoy el país -igualito que todos quienes lo han hecho en los últimos veinte y tantos años- han decidido actuar dentro de los marcos inamovibles y muy restrictivos que les impone su propia ideología.
Justo por ello el Banco Central es hoy un fantoche incapaz de manejar la política monetaria. Pero, en fin, es su decisión: se sobreimponen su propia ideología y de ahí en adelante se amarran las manos.
Pero lo que este artículo pretende es que esa ideología quede escrita en piedra y para todos los tiempos por venir. En adelante, y sin más, nos quedemos sin política monetaria alguna. Es el mismo mecanismo, impositivo y arbitrario, al que se recurrió vía TLC.
El caso es que podría acontecer que gente con una visión más amplia de las cosas y un mayor compromiso con los intereses del pueblo costarricense, llegue a controlar los mecanismos del poder político-institucional, incluido el Banco Central.
Esa gente querría -y tendría derecho tras ser elegidos democráticamente- a hacer una política monetaria distinta que, cuanto menos, restablezca espacios de acción no tan ideológicamente sobredeterminados.
La dolarización, decidida así sobre una base estrictamente cortoplacista, impediría que tal cosa fuese factible.
Restringiría a priori las opciones disponibles a largo plazo y se impondría incluso a programas de gobierno dispuestos a recuperar y dar algún sentido de realidad a conceptos tan básicos como los de justicia, soberanía y democracia.
UNA VISIÓN DESDE LA ECONOMÍA POLÍTICA: EL DISCURSO ECONÓMICO CONVENCIONAL Y LA SOLIDARIDAD DEL PUEBLO COSTARRICENSE MSc. Sergio Reuben Soto*
El licenciado Luis Enrique Loría, investigador del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad de Costa Rica, en un artículo publicado en la edición del pasado 28 de febrero de Tribuna Democrática, nos propone como mejor solución a la embarazosa situación por la que atraviesa el dólar en Costa Rica, la dolarización de nuestra economía, adoptando la divisa norteamericana como moneda nacional.
La propuesta no es nueva ni mucho menos original, en otros foros ha sido discutida y analizada.
Es una propuesta hasta cierto punto congruente con el pensamiento económico convencional.
Y digo hasta cierto punto porque obviamente, no forma parte del discurso de economistas británicos, ni de los de la comunidad del euro, ni de las escuelas económicas de Japón o China, ni de los economistas del Common Welth, ni tampoco del resto de los países del sudeste asiático…, es, pues, una propuesta tercermundista; y dentro de estos países sólo los centroamericanos y el Ecuador caótico anterior al régimen de Correa, se la han planteado con "seriedad".
Y digo que forma parte del pensamiento económico convencional porque la costumbre de los economistas que piensan en esa clave, es aplicar con rigurosidad la lógica de los postulados que constituyen la estructura de esa particular perspectiva del comportamiento económico, sin parar mientes en la complejidad de las relaciones que conforman una sociedad.
 Sin embargo, el modelo que formaliza esa particular perspectiva (Harrod), no puede explicar la distribución del excedente social (y en general del ingreso nacional) entre los dos factores de la producción fundamentales, esto es, entre el trabajo y el capital; como quedó demostrado luego de la polémica entre las escuelas económicas de los Cambridge en los años 70, originada en el trabajo de Piero Sraffa (1960) (1) con el que demolió la valoración del capital hecha por medio de la tasa de ganancia, de la escuela convencional.
Y si el modelo que guía el pensamiento económico convencional no es capaz de explicar la distribución del ingreso entre los trabajadores y los dueños de empresa, no hay por qué pensar que sus recomendaciones puedan conducir a una sociedad justa y equitativa.
Más bien, estas lo que hacen, por lo general, es reproducir la estructura económica y las relaciones sociales que la sustentan, sin poder valorar otras opciones de organización económica que mejor respondan a las demandas y aspiraciones de las grandes mayorías ciudadanas.
Efectivamente, la recomendación de dolarizar la economía que nos propone el señor Loría es una recomendación política disfrazada de "racionalidad económica convencional".
Pero que si se desviste de esa "racionalidad", la idea desnuda es, en este momento, pedirle al pueblo de Costa Rica que esté dispuesto a echarse solidariamente sobre sus hombros, una parte alícuota de la deuda de los casi un millón de norteamericanos que viven en casas más grandes y lujosas de las que podían en realidad pagar. O contribuir con la guerra internacionalmente repudiada contra Irak… O …, etc.
Si realmente se quisiera resolver con toda seriedad el problema cambiario que vive la economía costarricense –esto es, dentro de la misma racionalidad económica convencional, sin pensar siquiera en otras opciones que se abren cuando uno deja de pensar en clave neoclásica– habría que aplicar la solución que han seguido la gran mayoría de las economía del mundo, esto es la flotación regulada con bandas cambiarias que se modifican según el comportamiento del mercado.
 La evidencia empírica muestra, según lo ha planteado el investigador Sebastián Edwards en un reciente libro publicado por la CEPAL, que los países que han dolarizado su economía, presentan mayores efectos negativos, que los que tienen regímenes fluctuantes.
No se ve en el horizonte económico costarricense y mundial factores que justifiquen una modificación en la política cambiaria. Pero, eso sí, habría que ser consecuente con ella. Y en este momento lo que impone la racionalidad de esa política es "bajar el listón", bajar las bandas con el objeto de que se revalore el colón con respecto al dólar (que no lo hará con respecto a otras monedas como el euro, el yen y el yuan, entre otras muchas más, por lo que la tendencia a la inflación y al deterioro de la balanza comercial no es tan real como la pintan). Es tiempo de que los asalariados costarricenses empiecen a probar las mieles de la bonanza, luego de más de 20 años de sacrificios y posposiciones de mejoras. Volver a las minidevaluaciones es someter a nuevas expiaciones a los trabajadores asalariados.
* Economista y sociólogo. Catedrático de la Universidad de Costa Rica
Fuente: Diario Extra: http://www.diarioextra.com/2008/mayo/13/opinion05.php
Notas:
(1) Piero Sraffa (Turín, 5 de agosto de 1898 - Cambridge, Inglaterra, 1983) fue un importante economista y fundador de la escuela Neo Ricardiana.
Con su obra: "Producción de mercancías por medio de mercancías, Preludio a una crítica de la teoría económica" (Production of Commodities by Means of Commodities. Prelude to a critique to economic theory) (1960) se propuso sentar las bases teóricas para una crítica de la escuela económica predominante en su época, y triunfante hoy en día, la escuela marginalista o NeoClásica (la corriente principal), y perfeccionar la teoría clásica del valor desarrollada por Smith, Ricardo y Marx.
En esa obra, que se convirtió en piedra angular de la historia del pensamiento económico, Sraffa elaboró un modelo lineal de producción en el que es posible determinar la estructura de los precios relativos y una de las dos variables distributivas (la tasa de ganancias o de salarios), dada exógenamente la otra variable y la tecnología, representada por las cantidades físicas de los bienes individuales necesarios para producir las diversas mercancías con los productos relativos. Mostrando así, como se distribuye el excedente físico, por el mecanismo de los precios de producción.
La determinación simultánea implica que el valor del capital utilizado sólo se puede conocer junto con los precios de las mercancías de las que está constituido.
De este modo, las teorías que parten de valores dados de los factores de producción y explican los precios mediante la remuneración de los factores con base en su productividad marginal se tornan incompatibles con el sistema de Sraffa.
Pero el resultado más importante es que si el sistema posee más de una mercancía, el análisis marginal se vuelve autocontradictorio en la definición del factor capital si se la independiza de la distribución del ingreso.
Este aparato analítico también fue utilizado por los seguidores de Sraffa para criticar, otros dirían complementar, la teoría del valor de Karl Marx y para presentar, una, de muchas soluciones, al "problema de la trasformación de los valores en precios de producción
El problema que Sraffa resolvió en "Producción de Mercancías por Medio de Mercancías" es indudablemente aquel que preocupó a David Ricardo en todas sus obras: independizar el estudio de la distribución de la renta de la teoría del valor.
Sraffa logró encontrar la mercancía numerario que tanto buscó Ricardo, resolviendo además el problema de hacer posible la determinación de la tasa de beneficios (en el caso de que la tasa de salarios sea dada exógenamente) antes de determinar los precios y en forma independiente.
Además, en Producción también hay una crítica implícita a toda la construcción marginalista. El subtítulo de la obra es Preludio a una crítica de la teoría económica y en el Prefacio Sraffa afirma:
"Es, sin embargo, un rasgo particular de la serie de proposiciones que ahora se publican que, aunque no se adentran en el examen de la teoría marginalista del valor y de la distribución, fueron concebidas, no obstante, para que sirvieran de base a una crítica de dicha teoría. Si la base se sostiene, la crítica se podrá intentar más tarde, bien sea por el autor o por alguien más joven y mejor equipado para la tarea."
Y "la base" se ha sostenido porque se ha reconocido que las críticas son válidas, aún por parte de los principales teóricos marginalistas (como Paul Samuelson), que en un comienzo intentaron rechazarlas.
El análisis del desplazamiento de los métodos de producción, que Sraffa desarrolla en la tercera parte de Producción, tuvo efectos destructivos sobre las nociones tradicionales.
Las ideas básicas de la teoría neoclásica de la producción, que durante medio siglo fueron el fundamento de la economía política –el capital como uno de los factores de producción, la tasa de beneficios como precio y, por tanto, racionador óptimo del factor capital, la función de producción en términos de capital y trabajo, las isocuantas, la productividad marginal del capital, el efecto de sustitución entre factores productivos cuando varían las variables distributivas– demostraron ser fundamentos defectuosos.
Sraffa quizá desarrolló su análisis gracias a la contribución de John Von Neumann, quien publicó en 1945 un escrito –cuyo título, en la traducción inglesa a cargo de Nicholas Kaldor es: A model of general economic equilibrium– en el que trataba el problema del desplazamiento de los métodos de producción en términos análogos. Sraffa seguramente conoció la obra, y fue citado por David Gawen Champernowne, quien estuvo a cargo del apéndice matemático de la traducción inglesa, por la ayuda que le prestó.
Sraffa vio crecer el monstruo del fascismo en Italia mientras iniciaba su vida profesional. A los 28 años era catedrático de Economía Política, y en esta etapa, y mucho antes, ya había manifestado su ideología izquierdista. En Turín conoció a un tal Antonio Gramsci, que, junto con Palmiro Togliatti y otros, pertenecía todavía a la extrema izquierda del socialismo, y que fundarían un semanario denominado L'Ordine Nuovo, que se convirtió pronto en el portavoz del movimiento de los consejos obreros. Sraffa forma parte del equipo de redacción de la revista.
Desde el año 1918, en el que se encuentra por primera vez con Gramsci, mantendría su amistad y su apoyo al revolucionario italiano hasta el final de su vida, pese a que sus ideologías caminarán, en el acontecer de los hechos, por caminos diferentes. Gramsci, en un texto muy polémico de 1924, definirá a Sraffa como un intelectual de formación demócrata-liberal, es decir, "normativa y kantiana, no marxista y no dialéctica".
Cuando Gramsci es detenido por Mussolini, en 1926, y enviado a la prisión de la remota isla de Ustica, Sraffa no solamente proporcionará consuelo personal y ayuda económica a su amigo, sino que arriesgará su suerte haciendo de vínculo entre el partido clandestino y su dirigente. Durante once años, hasta la muerte de Gramsci, le proporcionará (porque el líder italiano se interesa por ellos) todo tipo de materiales sobre el debate económico -específicamente sobre el que, con una espectacular riqueza, se está dando en Cambridge con una generación de economistas que, además de Keynes, cuenta con gente como Nicholas Kaldor, Maurice Dobb, Joan Robinson, Richard Kahn, etcétera-, además de mantener una cuenta bancaria abierta a su nombre para que se abastezca sin agobios de todo tipo de libros.
Nunca será militante del PCI, frente al que reivindicará independencia de pensamiento y de acción, pero sí compañero de viaje de los comunistas italianos, a través de su relación intelectual y personal con el más fecundo y antidogmático de todos ellos.
El encarcelamiento, junto a Gramsci, de muchos profesores universitarios, en un intento de domeñar a las fuerzas democráticas de la cultura, y el hecho de haber escrito artículos sobre la crisis económica italiana en publicaciones británicas que llenaron de ira al Duce en persona (en 1922 Mussolini dirigió un telegrama al padre de Sraffa, rector de universidad, considerando esos artículos como "un acto de derrotismo bancario puro y simple, y un acto de sabotaje real de las finanzas italianas") inducen a Sraffa a pensar, con lógica, que su libertad está en precario y decide irse a vivir a Gran Bretaña. Poco antes, el régimen fascista ha dictado las "leyes fascistísimas": anulación de todos los pasaportes y severa represión de las salidas clandestinas del país; supresión de todos los partidos y de todas las publicaciones antifascistas; creación del confinamiento, residencia vigilada para los adversarios del régimen.
Probablemente hayan sido estas riesgosas ideas marxistas y sus comprometidas amistades, conjuntamente al hecho de que aún se mantenía fuera de discusión académica su teoría del valor, originada en su famoso trabajo de 1926, "The Laws of Returns Under Competitive Conditions" (revisión de su paper italiano de 1925, "Sulle Relazione fra Costo e Quantita Perdotta"), lo que llevó a John Maynard Keynes a invitar a Sraffa a la Universidad de Cambridge, la que pasaría a convertirse en su segundo hogar, y en donde llevaría a cabo una vida tranquila, dedicada al estudio y a su gran afición, la colección de libros antiguos.
Una vez allí, no tardó en convertirse en una de las figuras más destacadas del impetuoso Cambridge de la primera mitad del siglo XX, junto con el resto de los sobresalientes miembros, entre los que se encontraban N. Kaldor, J. Robinson, M. Kalecki, M. Dobb y, como no, J. M. Keynes. También allí se uniría al conocido como el "cafeteria group", suerte de club informal de discusión, del que formaban parte también el filósofo austriaco Ludwig Wittgenstein y Frank Ramsey, en donde estudió y debatió la teoría de probabilidad de Keynes y la teoría de los ciclos económicos de Friedrich Hayek.
En su obra principal "Producción de mercancías por medio de mercancías", que tiene su origen en un manuscrito fechado en 1928, pero fue publicado finalmente en 1960, se intenta en palabras del propio Sraffa:
"Es necesario volver a la política económica de los fisiocratas, Smith, Ricardo y Marx. Y uno debe proceder en dos direcciones: i) purgar la teoría de todas las dificultades e incongruencias que los economistas clásicos (y Marx) no fueron capaces de superar, y ii) seguir y desarrollar la relevante y verdadera teoría económica como se vino desarrollando desde Petty, Cantillon, los fisiocratas, Smith, Ricardo, Marx. Este natural y consistente flujo de ideas ha sido repentinamente interrumpido y enterrado debajo de todo, invadido, sumergido y arrastrado con la fuerza de una ola marina de economía marginal.Debe ser rescatada".
Este libro tuvo un carácter polémico de la obra desató en los años 60 un intenso debate sobre la consistencia lógica de la teoría de los precios neoclásica (dominante por ese entonces y hoy en día) entre los dos Cambridge, el inglés y el norteamericano. Polémica de la que no participó el propio Sraffa, ya que después de 1960 prácticamente no volvió a escribir.
Sraffa mantuvo una fecunda amistad con Ludwig Wittgenstein, quien le agradeció sus importantes apreciaciones acerca de dos de sus obras filosóficas, el Tractatus Logico-Philosophicus y Philosophical Investigations. Durante una caminata Sraffa puso en graves dificultades la convicción que Wittgenstein expresó en el Tractatus de que el lenguaje se podía reducir a la lógica, preguntándole simplemente a cuál lógica se podían reducir los gestos que tanto utilizan los napolitanos.
En lo que respecta a su legado bibliográfico, sus obras completas podrían reunirse en un volumen de apenas unas 300 páginas. De hecho hay editados unos ensayos en italiano por su discípulo Garegnani. Estos ensayos incluían sus dos famosos artículos de 1925 y 1926, una polémica con Hayek de 1932, el Prefacio a las Obras Completas de David Ricardo y la Introducción a sus Principios, un comentario a una recensión de Producción de Mercancías de Harrod, un breve intercambio epistolar con von Newman sobre temas tratados en el libro y poco más. A ello habría que sumar su Tesis Doctoral de 1920 y, por supuesto, la propia Producción de Mercancías. Todo de altísima calidad, muy trabajado y sumamente refinado pero, al lado de la obra de muchos otros pensadores y economistas no deja de ser escasa. No obstante ello, su influencia e importancia distan ampliamente de ser insignificante.
¿Qué queda de Marx, como conclusión, después de Sraffa?, se preguntan Howard y King (1992)(A History of Marxian Economics: Volume II, 1929-1990, Princeton University Press, Princeton). Y su respuesta es esclarecedora, ya que al menos para algunos neoclásicos como M. Morishima(1973)(La teoría económica de Marx.Una teoría dual del valor y el crecimiento, Tecnos, Madrid, 1977) y Catephores queda el "teorema marxiano fundamental", que explica los beneficios en términos de plusvalía.
Sin embargo, G. Hodgson (After Marx and Sraffa, St. Martin's Press, Nueva York) considera que incluso esto es redundante, ya que la noción misma de trabajo incorporado "sólo puede ser una metáfora, desprovista de base material en cualquier realidad social".
I. Steedman(1977)(Marx, Sraffa y el problema de la transformación.FCE, 1985) escribía, siguiendo a Hodgson, que "hay dos formas de calibrar el producto excedente (...) la existencia de explotación (entendida en sentido estricto) y la existencia de beneficios no son más que las dos caras de una misma moneda: sólo son las expresiones en 'trabajo' y en 'dinero' del hecho de que existe un excedente físico".
Entonces siguiendo la opinión de Howard y King, de que: "para los sraffianos, la significación de la teoría del valor de Marx es puramente histórica", ya que, según estos autores, tal teoría "fue el principal medio a través del cual se conservó el paradigma del excedente, y se desarrolló, tras el declive de la economía marxiana".
Sin embargo, puesto que los sraffianos creen que Dmitriev(1904)(Ensayos económicos: sobre el valor, la competencia y la utilidad, Siglo XXI, México, 1977), Leontief(1951)(La estructura de la economía americana, 1919-1939, Bosch, Barcelona, 1958) y J. von Neumann(1938)(A model of general economic equilibrium,Review of Economic Studies), desarrollaron a su vez dicho paradigma más allá de donde lo dejara Marx, estos autores afirman también que "es esencial ser revisionista si se quiere conservar las verdades del marxismo".
Empero, no hay acuerdo sobre el alcance de este revisionismo.
Unos, como Garegnani(1960)(Il capitale nella teorie della distribuzione, Giuffré, Milán), Eatwell y Milgate(A Dictionary of Economics,Macmillan, Londres), propugnan simplemente el desarrollo de las tesis del libro de Sraffa (1960).
Otros, como Pasinetti(1981)(Cambio estructural y crecimiento económico, Pirámide, Madrid, 1985), Morishima, prefieren la teoría lineal de la producción a partir de los desarrollos de J. von Neumann.
Un tercer grupo, con Joan Robinson(1962)(Filosofía económica, Gredos, Madrid, 1966),(1971) (Herejías económicas, Ariel, Barcelona, 1977) y los postkeynesianos a la cabeza insisten en el trabajo de Keynes, interpretándolo "al estilo de M. Kalecki" (1954)(Teoría de la dinámica económica, FCE, México 1956), (1980)(Ensayo sobre las economías en vías de desarrollo, Crítica, Barcelona).
Y por último, gente como Marglin (1984)( Growth, Distribution and Prices, Harvard University Press, Cambridge, Mass.), Harris (1978)( Capital Accumulation and Income Distrubution, Stanford University Press), o Lichtenstein (1983)(An Introduction to Post-Keynesian and Marxian Theories of Value and Price, Sharpe, Nueva York), intentan combinar todo lo anterior.
En cualquier caso, una característica común de todos estos grupos es que "la amalgama de las ideas de Marx con las de otros economistas tiene el efecto de diluir su componente específicamente marxiano, de forma que se hace difícil saber qué es exactamente la moderna economía política marxista"
Notas e imágenes: Rodolfo-J. Rodríguez-R. http://epistemologia.zoomblog.com. 14/5/07
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Monetarismo en Costa Rica
13 de Mayo, 2008, 22:33
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BCCR daña al mercado Danilo Montero R.*
El proyecto de ley que presentó el Ministerio de Hacienda por el Banco de Central de Costa Rica (BCCR), pretende no solo capitalizar al ente emisor, como en forma cándida sugiere el título. En realidad, termina de consolidar la creación de un súper ente, ya no solo con poderes para encajar a medio Costa Rica, sino que ahora incluso para crear hasta mercados de valores.
Al BCCR no le ha bastado establecer la inflación y a su vez las tasas de interés que nos paga a los ahorrantes. El BCCR además excedió lo que la ley del mercado de valores establecía en materia de anotaciones en cuenta, al obligar a revelar los nombres de los inversionistas en los sistemas que ellos administran, de forma que ahora no solo serán del conocimiento de los custodios sino también del banco. Mucho más allá de lo que el legislador le encomendó!!!
Pero en un impulso casi napoleónico, el BCCR se propone crear mercados de valores, por lo menos para la deuda pública, habida cuenta del primer paso que dio al crear el mecanismo de captación denominado Central Directo, que es posiblemente el mayor daño que le pudo hacer a los limitados pasos que se habían dado para crear un mercado de valores, pues fragmentó aun más la liquidez bursátil, vital para contar con precios "razonables" para valorar la riqueza financiera nacional.
El principal producto (el único relevante quizás) que puede ofrecer un mercado es PRECIO. Si un mercado no genera precios no cumple mayor función económica. Por eso, muchos gobiernos (y bancos centrales) del mundo ponen tanto énfasis en que los mercados funcionen bien, concentrando lo más posible la operación, en vez de fragmentarla. Esos precios son esenciales, por ejemplo, para saber cuánto vale el ahorro acumulado en los fondos de pensiones, cifra básica para cuantificar los beneficios de los cotizantes.
Cuanto más se empeñe el BCCR en descomponer en más partes lo que podría ser un "mercado", impide al mismo tiempo información relevante para cotizar, por ejemplo, instrumentos de coberturas. Por eso es totalmente incongruente el BCCR al hablar de que quiere estimular las coberturas cambiarias, al tiempo que destruye el mercado sobre el que ellas se levantarían.
Y para completar la cereza del pastel, no solo daña al mercado sino que además pretende cargar a los regulados con la mitad de presupuestos que éstos no pueden, por lo menos hoy, vetar.
En suma, el BCCR expande su imperio por todas partes, sin que nadie a la fecha se haya preguntado: ¿necesitamos un súper banco central? Pareciera que damos por descontado que el fin justifica el medio. Con tal de lograr una "política monetaria más efectiva" (y lo que eso signifique), hasta se vale destruir el mercado de valores, el mismo que otros bancos centrales del mundo consideran vital para esa efectividad.
En ese mismo sentido, me parece que el CONASSIF debería considerar seriamente la posibilidad de que el BCCR esté avanzando en un sentido totalmente opuesto a lo que demanda la ley del mercado de valores, en cuanto a la protección del inversionista. El hecho de que el BCCR participe en el Consejo no debiera inhibir a ese digno órgano colegiado de obligar al ente emisor de respetar a los inversionistas, ya sea que cubra el 80% o el 50% del presupuesto de las superintendencias. Por eso me parece que el proyecto de reforma amerita una revisión de fondo. No deja de ser curioso que habiendo temas más urgentes que reformar en la ley de valores, el ente emisor se preocupe solo de los suyos. No me ayude compadre, podríamos replicar al BCCR.
*Superintendente. Superintendencia General de Valores Costa Rica
Fuente: http://blogs.capitales.com/jorge_guardia/
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Monetarismo en Costa Rica
13 de Mayo, 2008, 22:02
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Reflexiones sobre la inflación
FRANCISCO DE PAULA GUTIÉRREZ*
En las últimas semanas el tema de la inflación ha capturado la atención de los costarricenses. Es una reacción lógica ante noticias desfavorables sobre el incremento en el costo de los energéticos y de los alimentos. También se han efectuado comentarios sobre las causas de la inflación reciente, los cuales no responden a un análisis balanceado del problema. Por ello quiero compartir mi opinión sobre el tema.
Problemas estructurales. Es claro que el nivel de la inflación en Costa Rica tiene una explicación de índole monetaria. A lo largo de los años el Banco Central ha inyectado liquidez para cubrir sus pérdidas y, también, para mantener el tipo de cambio en ciertos niveles. Estos factores, sin duda, son la principal causa de la inflación y de su persistencia en el tiempo. Por ello es necesario avanzar en la búsqueda de soluciones permanentes a esas fuentes estructurales de creación de liquidez. El proyecto de capitalización parcial del Banco Central, recientemente presentado a la Asamblea Legislativa, es un paso importante, al abrir espacios para el apoyo financiero del Gobierno y ampliar el radio de acción en el uso de los instrumentos de control monetario. El proceso de transición de un esquema de minidevaluaciones a una flotación administrada del tipo de cambio es otro, al procurar sacar al Banco Central del mercado cambiario y, así, cerrar la potencial llave de emisión monetaria derivada de esa participación.
Problemas coyunturales. Por otra parte, la aceleración observada en la inflación en los últimos meses responde, en mayor grado, al efecto de choques externos (precios de alimentos y energéticos) e internos (problemas climatológicos), los cuales no están relacionados con el régimen cambiario o con la política de tasas de interés seguida por el Banco Central. Excluyendo el efecto de estos choques, tendríamos una tasa de inflación cercana al 8%, reflejo de los problemas estructurales antes mencionados.
La inflación observada en Costa Rica durante el primer trimestre del año (2,25%) no sólo es menor a la de los países dolarizados de la región (El Salvador, Panamá y Ecuador), sino la quinta más baja de América Latina en ese período. La inflación de los últimos seis meses no muestra diferencias significativas entre los países centroamericanos, incluyendo Panamá, con la excepción de Nicaragua, que enfrentó una tasa significativamente mayor. Estamos, pues, ante factores comunes que aceleran el crecimiento de los precios.
Retos a futuro. Sin embargo, a diferencia de otros países, en Costa Rica tenemos factores inerciales que dificultan un retorno rápido a niveles de inflación menores, una vez que cese el impacto de los choques externos. El país ha desarrollado mecanismos de automaticidad en la revisión de precios, como las fijaciones semestrales de salarios y las de tarifas públicas, que tienden a mantener por más tiempo los impulsos inflacionarios. Es difícil eliminar estos arreglos institucionales "de la noche a la mañana", aunque ya avanzamos en uno de ellos, al abandonar las minidevaluaciones. Por eso nuestra mayor atención está en eliminar los factores estructurales, alcanzando la capitalización parcial y reduciendo la participación del Banco Central en el mercado cambiario, como ha sido la situación de las últimas semanas. Así contribuimos a crear las bases para la estabilidad de precios en el mediano plazo.
*Presidente del Banco Central de Costa Rica.
Fuente: Página Abierta: Martes 13 de mayo de 2008, Diario Extra: http://www.diarioextra.com
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