Epistemología
Epistemología : Fundamentación epistemológica de las teorías

 

Epistemología: fundamentación epistemológica de las teorías


Autor:
Rodolfo-J. Rodríguez
Correo-E:
rodolfojrr@gmail.com

San José, Costa Rica, América Central




Categorías
General [4] Sindicar categoría
Capitalismo [4] Sindicar categoría
Ciclos y teorías económicas [8] Sindicar categoría
Ciencias y Humanismo [1] Sindicar categoría
Cognoscitivismo [3] Sindicar categoría
Complejidad [2] Sindicar categoría
Crisis de materias primas [9] Sindicar categoría
Crisis financiera [39] Sindicar categoría
Debate:¿Cuál ciencia? [3] Sindicar categoría
Economía conductual [2] Sindicar categoría
Economía costarricense [9] Sindicar categoría
Economía de mercado [1] Sindicar categoría
Economistas [13] Sindicar categoría
Escepticismo [2] Sindicar categoría
Escuela austríaca [1] Sindicar categoría
Etnometodología [2] Sindicar categoría
Evolucionismo [7] Sindicar categoría
Explicación-Comprensión [5] Sindicar categoría
Fenomenología [1] Sindicar categoría
Filosofía de la ciencia [9] Sindicar categoría
Globalización/Antiglobalización [2] Sindicar categoría
Hermenéutica [4] Sindicar categoría
INICIO DEL BLOG EPISTEMOLOGIA DE LAS TEORIAS [1] Sindicar categoría
Ontología [5] Sindicar categoría
Pensamiento Latinoméricano [11] Sindicar categoría
Postestructuralismos [7] Sindicar categoría
Postmodernismos [1] Sindicar categoría
Sociocrítica [12] Sindicar categoría
Sociofenomenología [4] Sindicar categoría
Sociología de la ciencia [2] Sindicar categoría
Teoría del conocimiento [4] Sindicar categoría

Archivos
Jul 09 [1]
Jun 09 [1]
Mayo 09 [1]
Abr 09 [2]
Mar 09 [8]
Feb 09 [3]
Ene 09 [2]
Dic 08 [1]
Nov 08 [2]
Oct 08 [5]
Sep 08 [11]
Ago 08 [6]
Jul 08 [33]
Jun 08 [7]
Mayo 08 [13]
Abr 08 [21]
Nov 07 [8]
Oct 07 [12]
Sep 07 [36]

Sindicación
Artículos
Comentarios
Autor de Blog: Referencias
Ciencia Cognoscitiva (Wikipedia)
FaceBook
Foro: Neurociencias Cognoscitivas
Twitter
Web: Ciencias Cognoscitivas, Costa Rica
Web: Pruebas de aptitudes intelectuales
Web: Publicaciones personales en PDF
Web: Publicaciones personales (espejo)
WeBlog: Antropogogía e investigación educativa
WeBlog: Reflexiones desde mi cognoscibilidad
Ciencias histórico-subjetuales
ACNUR
AFEHC Historia de Centroamérica
Asociación Democgráfica Costarricense
Centro Centroamericano de Población
Centro de Ciencias Sociales y Humanas
Centro de investigaciones sociológicas
CLACSO
Conocimiento científico y sentido común
Cuestión Social
EcoPortal
FLACSO
Fórum Social Mundial
Fundamentos socioculturales
Human Rights Watch
IDESPO
IISO
Indicadores sobre Desarrollo Sostenible
Instituto de investigación en educación
Instituto de investigaciones lingüísticas
Instituto de investigaciones psicológicas
Instituto de investigaciones sociales
Instituto internacional de sociología jurídica
International Federation of social workers
Intersticios. Revista sociológica de pensamiento crítico
Laboratorio de Documentación e Investigación en Lingüística
Laboratorio de Etnología
Latinobarómetro
Observatorio del desarrollo
PNUD Costa Rica
Política y desarrollo social
Revista de Ciencias Sociales
Revista Latinoamericana de Desarrollo humano
Sapiens Tribune
Serviço Social em Revista
Social Science Research Network
Temas de Trabajo Social y Ciencias Sociales
Teoría del método
Transparencia internacional Costa Rica
UNESCO
Ciencias objetuales
A brief history of cosmology
A. - Debate sobre evolución biológica
Biociencias: Biblioteca Virtual. Harvard
Blog de Ciencias Naturales
Cambios climáticos
CATIE
Centro Argentino de Invetigación Cientírico y Tenológica
CERN
Citeseer: digital library
DNA:Data Bank of Japan
FDA
Genética y Bioética
Genoma Humano
Geología
Homo Sapiens
IMBIO
Instituto Clodomiro Picado
Instituto de Información científica y tecnológica
Investigación y Ciencia
Jardín botánico Lankaster
La célula nerviosa
La ciencia al día
Los Alamos National Laboratory
Mundo científico
Museo de la Ciencia y el Cosmos
Museo Leonardo da Vinci
National Center for Biotechnology Information
National Museum of Natural History
National Science Foundation
Nature
Programa de medio ambiente
Richard Dawkins
Science
Scientific American
Sentido y antisentido en las hebras del ADN
Sustentabilidad y medio ambiente
Tabla periódica
Telescopio Hubble
Teórica e informativa
The National Academies
The Official String Theory Web Site
The Talk Origins Archive
Ciencias y tecnologías cognoscitivas
Adaptive Behavior and Cognition
Analogical Reasoning and Learning
Blognitiva
Blognitivas
Celebrities in Cognitive Science
Ciencia Cognitiva: Revista electrónica de divulgación
Ciencias cognitivas
Cognitive Daily
Cognitive Psychology (History)
Cognitive Science Dictionary
CogPrints
Dictionary of Philosophy of Mind
El cerebro de Darwin
ELIZA (Programa interactivo en línea)
Engineering Intelligence
Human Brain
Institute for Brain Science
Institute of Human & Machine Cognition
Mind and Body
MIT Cognet
Montreal Neurological Institute Brain Imaging Centre
Neurociencias Tendencias 21
Neuroscience
NeuroscienceGateway
Percepnet
Programa de investigación en neurociencias
Psychology Experiments
Psyque
Resources for Psychology and Cognitive Sciences
ScienceDaily: Mind & Brain News
Semiótica Cognitiva
Smart Planet
The Center for Advanced Research on Language Acquisition
Virtual Hospital:The Human Brain
Ciencias y tecnologías económicas
Archive for the History of Economic Thought
Aula de Economía
Bank for International Settlements
Basilea II
BCCR
Bloomberg
Brad DeLong´s Weblog
Calculated Risk
Capitales
Central America Data
CEPAL
Dani Rodrik´s weblog
Dinero
Dinero trabajando para ti
Documents for the History of Economics
Ecobrowser
Economía facil
Economía y mundialización
Economic Meta Search Engine
Economic Time Series
Economy Weblog
EconPapers
Edmund S. Phelps
El Blog Salmon
El Capital. Crítica de la Economía Política
El fin del aceite del Imperio
Epistemología y Economía
European Central Bank
FAOStat
FED
Financial Stability Forum
Financial Times
Gestión de calidad y productividad en PYMES
GlobalEdge
Greg Mankiw
Historia del pensamiento económico heterodoxo
IMF Site Search
INEC
Infobaeprofesional
Instituto de investigaciones en ciencias económicas
Instituto de riesgo financiero
Intereconomía
International Data Base
Invertir con éxito
Irracionalidad predecible
Joseph Stiglitz
LANIC
Leonid Hurwicz
Liberalidades económicas
Ludwig von Mises Institute
Manual de gestión de la calidad total a la medida
Manuscritos económicos y filosóficos de 1844
Marx y el neoliberalismo
Mercados y Tendencias
MIDEPLAN
Ministerio de Economía, Industria y Comercio
Ministerio de Hacienda
MIT Departament of Economics
National Bureau of Economic Research
Nouriel Roubini's Global EconoMonitor
OECD
Países por PIB (PPA)
Paul Krugman
Paul Samuelson
Plan de Desarrollo Nacional 2006-2010
Post-Autistic Economic Network
Real Time Economics
RGE Monitor
Robert J. Aumann
Salario, precio y ganancia
Social Science Research Network
Socialismo de mercado
StockCharts
Tesauro ISOC de Economía
The Economist
The Friedrich Hayek Scholars' Page
The histoy of Economics Thought
The Market Oracle
The Wall Street Journal
The Wolrd Bank
The World Factbook
U.S.Census Bureau
Wiki Economía
Cultura digital
Aprendizaje combinado
Blackboard
Cibercafes
Dokeos
DomainSystems
Earth Cam
Internet invisible
Internet Public Lybrary
Moodle
World Information
Documentación y referencia
Academic Journals Database
Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes
Diccionario crítico de Ciencias Sociales
Diccionario de marxismo
Diccionario de Real Academica Española
Diccionario Jurídico Latino
Diccionarios de las Ciencias Económicas y Sociales
Diccionarios y traductores: SensAgent
Diccionarios, Glosarios
Directory of open access journals
Enciclopedia Encarta
Encicolopedia británica
Etimologías
Marginal Revolution
Merrian-Webster OnLine
Wiki Invest
WikiLearning
Willey Interscience
WordReference
Your Dictionary
Epistemología de las ciencias histórico - subjetuales
Actuel Marx
Cinta de Moebio
Conocimiento y sociedad
De episteme y paradigmas
Epistemología de las Ciencias Sociales
Epistemología de las Ciencias Sociales
Epistemología y Economía
Filosofía social Tendencias 21
Filosofía social y ciencias sociales
Herramienta
Journal of Social Epistemology
New Left Review
Raison d´agir
Epistemología de las ciencias objetuales
El genoma humano
Epistemología del sistema nervioso
Filosofía de la ciencia y la tecnología
Herencia mendeliana
La epistemología y sus desarrollos recientes
La influencia de Charles Darwin en el pensamiento moderno
La larga marcha de la vida
La química de la vida
La selección natural
Las teorías de la relatividad de Einstein
Mutación y deriva genética
OTS
Epistemología de las tecnologías objetuales
Antología de Epistemología e Informática
Epistemología e Informática
La sociedad computarizada
Los caminos de la inteligencia artificial
Epistemología y antropogogía
Andragogy (M. Knowles)
Cognitive Dissonance (L. Festinger)
Complejidad y modelo pedagógico
Connectionism (E. Thorndike)
Constructivist Theory (J. Bruner)
Encyclopaedia of Philosophy of Education
Epistemología y aprendizaje
Epistemology and learning
Etapas del desarrollo según J. Piaget
Gestalt Theory (Wertheimer)
Jean Piaget Society
Lateral Thinking (DeBono)
Multiple Intelligences (H. Gardner)
Planet Papert
Social Development Theory (L. Vygotsky)
Social Learning Theory (A. Bandura)
Subsumption Theory (D. Ausubel)
The Theories
Triarchic Theory (R. Sternberg)
Escepticismo
Asociación racional escéptica de Venezuela
Círculo escéptico
Crítica a la herencia cristiana
El Escéptico Digital
Escépticos Colombia
James Randi Educational Foundation
Machismo en la Biblia
Pensar: revista latinoamericana para la ciencia y la razon
Razón Crítica
Sin dioses
Genealogía del sexo y la sexualidad
History of human sexuality
History of Sexuality -History of Sex
Sex Scrolls
The History of Sexuality
The invention of Heterosexuality
Instituciones de Costa Rica
Gobierno Digital Costa Rica
Universidades de Costa Rica
Latindex
Latindex
Latinoamérica
ALAI
América Latina. Editorial Europeo
Analítica
ArgenPress
Humanismo para Latinoamérica
Revista Pueblos
Movimientos civiles
Aporrea
Cerditicos
Comités patrioticos
Foro Mundial de Alternativas
Green Peace
Informa-Tico
NO al TLC
Nodo50
One Earth
Preserve Planet
Pensamiento Crítico
Demagogia
Falacias
Pensamiento crítico
Pensamiento crítico socio-político
Prejuicios cognoscitivos
Propaganda techniques
Vídeos de falacias
Virtud epistémica
Virtue Epistemology
Pensamiento Político
Centro Estudios para el Futuro
Ciencias sociales hoy
Democracia Digital
Insumisos
Nuestra América Central
Pensar América Latina
Política comparada
Tribuna Democrática
Prensa
APM:Agencia Periodística del MercoSur
ATEI
Democracy Now
Dietageszeitung
El País
El País Global
Globo Visión
Granma
Le Monde diplomatique
Los pobres de la tierra
MRZine
Prensa escrita (Iberomamérica)
Radio Universidad
Rebelión
Semana
Semanario Universidad
TeleSur
VoltaireNet
Programas de investigación filosófica
Αρχαία Ελλη
A Parte Rei. Televisión
Abteilung Logik und Wissenschaftstheorie.
Ancient Greek Texts
Antonio Gramsci
Archivo de obras de Marx y Engels
Ateos-Teístas
Cátedra Marx
Charles S. Peirce Studies
Cínicos
Consciousness & philosophy
Desde Marx hasta Mao
Diaporein
Dictionary for the Study of the Works of Michel Foucault
Dictionary of Postmodern Terms
El origen de la la familia, la propiedad privada y el Estado
El portal de la filosofía en internet
Enciclopedia filosófica Simploké
Ensayos sobre un nuevo humanismo
EpistemeLinks
Filosofía
Filosofía ICES-México
Filosofía y Derecho
Foucault, Marxism and History
Globalización y el concepto humano de Marx
Glosario de conceptos filosóficos
Habermas links
Herbert Marcuse archives
History of postmodernism
Institute für Sozial Forschung
Instituto de Estudios Marxistas Leninistas
La guía de Filosofía
Marx y el pensamiento latinoamericano
Marxist Internet Archive
Meta-Encyclopedia of Philosophy
Nietzche en castellano
Noesis. Philosophical Research On-Line
Online papers in philosophy
Online videos of philosophical lectures
Philo-sophos
Philosophical Glossary
Philosophie, Wissenschaftstheorie, Wissenschafts
Philosophy & Index
Philosophy Forums
Philosophy News
Philosophy Pages
Philosophy.VideosSift
Portal de Filosofía y Pensamiento Cubanos
Recursos para Filosofía
Revista Cubana de Filosofía
Revista Dianoia
Safo de Mitilene
Seminario permanente G. Hegel-K.Marx
Sito Web Italiano per la Filosofia
Stanford encyclopedia of Philosophy
Sumarios ISOC - Filosofía
Teorema
Tesis sobre Feuerbach
The Charles S. Peirce Society
The Information Philosopher
The Internet Encyclopedia of Philosophy
The Walter Benjamin Research
The Wittgenstein Portal
Utilitarian Philosophers
Wiki-Filosofía
Wissenschaftstheorie und Wissenschaftsgeschichte
Zentrum für Wissenschaftstheorie
Tecnologías objetuales
Aprender Programación
Centro Investigación en Ciencia e Ingeniería de Materiales
Centro Nacional de Ciencia y Tecnología de Alimentos
Computational Logic
El algoritmo informático
Estación experimental Agrícola Fabio Baudrit
European Bioinformatics Institute
Genetic Algorithms
Genetic-programming
Herramientas de creación de ontologías
Ingeniería del software
Instituto de investigaciones en Ingeniería
Instituto de investigaciones en salud
La acumulación del diseño
La herencia, la iteración y la recursividad
LANAME
Lenguajes de codificación de ontologías
Object Oriented Design
Object oriented design ontology
Object Oriented Paradigm and Users Concepts
Programación lógica
Sociedad del conocimiento
Supercomputación
Tecnología Infobae
Tendencias 21
Visual Prolog
Tecnologías subjetuales
Análisis experimental del comportamiento
Asistencia social
Beck Institute for Cognitive Therapy and Research
Biblioteca Virtual de Salud de Cuba
BioEdge
Bioethics
BioeticaWeb
Centre for Human Bioethics
Centre for Human Service Technology
Cognitive-behavioral therapy
Community organizing (Oranización comunitaria)
Comprehensive Cognitive – Behavioral Therapy
Critical social work (Trabajo social crítico)
Family Health International
Family therapy (Terapia de familia )
Forensic Social Work (Trabajo social forense)
Ingeniería del comportamiento
Intervención social (Gabinete de Trabajo social)
Manifiesto anti-psiquiatría como medio de control social
Mediation
Medical social work (Trabajo social clínico)
National Association of Cognitive-Behavioral Therapists
Participation (decision making) (Participación política)
Programación neurolingüística
School social worker (Trabajo social escolar)
Social Work (Trabajo Social)
Tecnología social
Tecnologías del yo
Terapia cognitiva
Terapia cognitivo-conductual
Terapia de la conducta
The Antipsychiatry Coalition



  Visitantes a Epistemología
  


Estadísticas



My BlogCatalog BlogRank

Top100 Bloggers - Top Blog Directory - Blog Top list


 
Inicio | Mi Perfil | Enviar artículo | Suscríbete al blog
índice mapa del sitio búsqueda avanzada
Motor de búsqueda

Epistemología: Fundamentación epistemológica de las teorías

Crisis financiera

 

Quiebra de GM: Los íconos del capitalismo se derrumban

Enlace permanente 1 de Junio, 2009, 18:30



La quiebra de General Motors (GM) supone la caída del gigante industrial que mejor ha representado el modelo capitalista estadounidense hasta el punto que en su época de esplendor, la salud de GM se equiparó con la de todo el país.

A principios de los años de la década de 1950, Estados Unidos estaba en la cima del mundo. El país seguía disfrutando la victoria en la Segunda Guerra Mundial y se disputaba el liderazgo con la emergente Unión Soviética.

La maquinaria industrial estadounidense funcionaba a plena capacidad y las factorías de General Motors (que durante la guerra se concentraron en la producción de material bélico) escupían automóviles a una velocidad vertiginosa para satisfacer el sueño americano.
Un gigante

En 1954, su cuota de mercado en Estados Unidos había alcanzado su punto álgido, 54%, y había producido el vehículo número 50 millones. Millones de familias en todo el país dependían económicamente de General Motors.

La ligazón entre GM y el país era tal que en 1953 el entonces presidente estadounidense, Dwight Eisenhower, nombró al presidente de General Motors, Charles E. Wilson, secretario de Defensa.

Según la biografía oficial del Departamento de Defensa, durante su proceso de confirmación en el Senado, Wilson asoció el futuro de Estados Unidos y General Motors.

Preguntado si como secretario de Defensa podría tomar decisiones contrarias a los intereses de su compañía, Wilson dijo que sí, "porque durante años pensé que lo que era bueno para el país era bueno para General Motors, y viceversa."


Durante décadas, la declaración de Wilson pareció irrefutable
.


La empresa había sido fundada en 1908 por William Durant y en sus primeros años de existencia engulló otros fabricantes como Buick, Oldsmobile, Cadillac y GMC. Pero la empresa realmente no despegó hasta que en 1923 Alfred Sloan fue nombrado presidente y consejero delegado.

Sloan disparó la cuota de mercado del 12% al 41% en 1941 y expandió internacionalmente la compañía estadounidense con la compra de la británica Vauxhall en 1925 y la alemana Adam Opel en 1929.

Cincuenta años después, a principios de los años 1980, General Motors se había convertido en un gigante descomunal, con más de 600.000 empleados en Estados Unidos y otros 250.000 en el resto del mundo.

Pero la compañía que era demasiado grande para caer y que definía lo que era bueno para Estados Unidos empezó a languidecer tan pronto como alcanzó su cima.

Sus ingresos se duplicaron en siete años y pasaron de US$62.700 millones en 1981 a US$123.600 millones en 1988. El fabricante de automóviles se había diversificado para producir desde autobuses hasta satélites y equipos militares.


Declive


Cuando Rick Wagoner llegó a la presidencia de GM en el 2000, la suerte del coloso industrial estaba prácticamente decidida gracias al ascenso de los fabricantes asiáticos y la incapacidad del sector del automóvil estadounidense para cambiar.

A principios del siglo XXI General Motors estaba compuesto por un listado impresionante de marcas: Buick, Oldsmobile, Cadillac, GMC, Chevrolet, Vauxhall, Opel, Saab, Saturn, Daewoo y Hummer.

A pesar de todos estos nombres, GM llegó al siglo XXI dependiendo de que los consumidores estadounidenses seguirían comprando eternamente los grandes todoterrenos de los años 1990 y sin estrategia de cambio.

Mientras, Toyota, Honda y Nissan se asentaron en Estados Unidos y le robaron día a día cuota de mercado, dejando al descubierto todos los puntos débiles del gigante.

El ascenso de los precios del petróleo y la crisis económica del 2008 fueron la puntada final. Los compradores estadounidenses desaparecieron de los concesionarios y las ventas se desplomaron.

Del 2006 y al 2008, sus pérdidas sumaron la increíble cifra de US$90.000 millones y el castillo de naipes en que se había convertido el representante del antiguo capitalismo estadounidense cayó con inusitada velocidad 100 años y 8 meses después de su creación.
--
--
Fuente:
* Quiebra de GM: La caída de un gigante de la industria (1/06/2009). Agencia Efe. En: Los tiempos.Com [En línea]. Disponible en: http://www.lostiempos.com/diario/actualidad/economia/20090601/quiebra-de-gm-la-caida-de-un-gigante-de-la_12282_19830.html

Ver también:
* General Motors, en quiebra. Cae el gigante industrial que representó el esplendor del capitalismo en EEUU (01/06/2009)  Xornal de Galicia. En: Xornal.com[En línea]. Disponible en: http://www.xornal.com/artigo/2009/06/01/economia/ocaso-gigante-gm-declara-quiebra/2009060112195591281.html

* Caída de General Motors se transforma en la tercera mayor quiebra de EE.UU.(1/06/2009). Agencia Efe. En: Los tiempos.Com [En línea]. Disponible en: http://www.lostiempos.com/diario/actualidad/economia/20090601/caida-de-general-motors-se-transforma-en-la-tercera-mayor-quiebra-de_12370_19943.html  

| Referencias (0)
Etiquetas:


 

La desesperante política económica

Enlace permanente 31 de Marzo, 2009, 18:30


Paul Krugman(*)



A lo largo del fin de semana, The New York Times y otros periódicos publicaban detalles filtrados sobre el plan para rescatar a los bancos del Gobierno de Obama. Tim Geithner, secretario del Tesoro, ha convencido al presidente Obama para que recicle la política del Gobierno de Bush, y más concretamente, la propuesta "Dinero a cambio de basura"  que presentó hace seis meses el entonces secretario del Tesoro Henry Paulson y que después se abandonó.



Esto es más que decepcionante. De hecho, me llena de desesperación. Después de todo, acabamos de pasar por una tormenta de fuego con las primas de AIG, durante la cual los miembros del Gobierno afirmaban que no sabían nada, que no podían hacer nada, y que de todos modos era culpa de otros.



Por otra parte, la Administración no ha resuelto las dudas de los ciudadanos acerca de qué hacen los bancos con el dinero público. Y ahora, por lo visto, Obama se ha decidido por un plan financiero que, en esencia, da por sentado que los bancos están básicamente saneados y que los banqueros saben lo que hacen.


Es como si el presidente estuviera decidido a confirmar la impresión cada vez más extendida de que él y su equipo económico han perdido el contacto con la realidad, y de que su visión económica está nublada por unos lazos excesivamente estrechos con Wall Street. Y es posible que para cuando Obama comprenda que necesita cambiar de rumbo, ya haya perdido su capital político.

Centrémonos por un momento en el análisis económico de la situación. Ahora mismo, nuestra economía se ve lastrada por un sistema financiero disfuncional, paralizado por las enormes pérdidas provocadas por los activos hipotecarios y otros activos.

Como bien pueden explicar los historiadores económicos, ésta es una vieja historia, no muy distinta de docenas de crisis similares a lo largo de los siglos. Y hay un procedimiento probado para lidiar con las repercusiones de la quiebra financiera generalizada, que es el siguiente: el Gobierno se asegura la confianza en el sistema garantizando muchas deudas bancarias (aunque no necesariamente todas). Al tiempo, asume el control provisional de los bancos verdaderamente insolventes, para limpiar sus balances. Es lo que Suecia hizo a principios de la década de 1990. Es también lo que hizo EE UU tras la catástrofe de las cajas de ahorro en los años de Reagan. Y no hay razón para que ahora no podamos hacer lo mismo.

Pero al parecer, el Gobierno de Obama, al igual que el de Bush, quiere una salida más fácil. El elemento común entre el plan de Paulson y el de Geithner es la insistencia en que los activos incobrables de los libros contables valen en realidad mucho, mucho más de lo que cualquiera está dispuesto a pagar por ellos en la actualidad. De hecho, su verdadero valor es tan alto que si se les adjudicara el precio que les corresponde, los bancos no tendrían problemas.

Y por ello el plan es usar fondos públicos para impulsar al alza el precio de los activos incobrables hasta que alcancen niveles "justos". Paulson proponía que el Gobierno comprase directamente los activos. Geithner, por el contrario, plantea un complejo plan según el cual el Gobierno presta dinero a inversores privados, que lo usan para comprar esos activos. La idea, explica el principal asesor económico de Obama, es usar "la experiencia del mercado" para establecer el valor de los activos tóxicos.

Pero el plan de Geithner propone una apuesta cuyo resultado ya se sabe de antemano: si el valor de los activos sube, los inversores se benefician, pero si baja, los inversores pueden escaquearse de su deuda. Por lo tanto, en realidad no se trata de permitir que los mercados funcionen. Es sólo una forma indirecta y encubierta de subvencionar la compra de activos incobrables.



Dejando a un lado el probable coste para los contribuyentes, hay algo extraño en todo esto. Según mis cuentas, ésta es la tercera vez que el Gobierno de Obama presenta un plan que es esencialmente un refrito del plan de Paulson, y cada vez ha añadido un nuevo conjunto de extras y afirmado que está haciendo algo completamente distinto. Empieza a parecer obsesivo.

Pero el verdadero problema de este plan es que no va a funcionar. Sí, es posible que los activos problemáticos estén algo infravalorados. Pero el hecho es que los ejecutivos financieros apostaron literalmente sus bancos basándose en la creencia de que no había una burbuja de la vivienda, y en la creencia relacionada de que los insólitos niveles de endeudamiento de las familias no eran un problema. Perdieron esa apuesta. Y ningún abracadabra financiero -porque en el fondo eso es lo que es el plan de Geithner- va a cambiar ese hecho.



A lo mejor se preguntan por qué no probar el plan y ver qué pasa. Una respuesta es que el tiempo se está agotando: cada mes que no atacamos la crisis, desaparecen otros 600.000 puestos de  trabajo.

Sin embargo, lo más importante es la forma en que Obama está malgastando su credibilidad. Si este plan fracasa -como sucederá casi con toda seguridad- es improbable que consiga persuadir al Congreso de que apruebe más fondos para hacer lo que debería haber hecho desde el principio.

No todo está perdido: los ciudadanos quieren que Obama tenga éxito, lo cual significa que todavía puede rescatar su plan para rescatar a los bancos. Pero se nos acaba el tiempo.


(*)Paul Krugman es profesor de Economía en Princeton y premio Nobel de Economía de 2008. © 2009 New York Times News Service. Traducción de News Clips.


Fuente:

Krugman, Paul (24/03/2009). La desesperante política económica. El Pais.com  [En linea]. Disponible en:
http://www.elpais.com/articulo/economia/desesperante/politica/economica/elpepieco/20090324elpepieco_3/Tes


| Referencias (0)


 

Lecciones del crack de 1929 y el New Deal

Enlace permanente 17 de Marzo, 2009, 0:26



La depresión económica mundial y los planes de la administración Obama


El mundo capitalista se encuentra trastornado. La crisis económica iniciada en el verano de 2007 en EEUU se ha convertido en una recesión mundial de consecuencias imprevisibles. A primera vista, las semejanzas con la mayor depresión de la historia del capitalismo, el crack de 1929, son evidentes por mucho que los estrategas de la burguesía se hayan resistido a aceptarlas durante meses. Y estas semejanzas dibujan un cuadro sombrío para la clase dominante.

Una nueva estrategia

La crisis se ha caracterizado por su rapidez y simultaneidad a la hora de contagiar a todas las economías del mundo, desde las más avanzadas hasta las más dependientes, y se extiende a una velocidad de vértigo por todos los vasos comunicantes de la actividad económica (industria, agricultura, sector servicios, sistema financiero, intercambio comercial...).

La conmoción ha puesto patas arriba lo que se consideraba axiomas inviolables de la economía de libre mercado, especialmente tras el derrumbe del estalinismo hace ahora dos décadas. Los gobiernos capitalistas, empezando por el de Obama, están buscando desesperadamente una solución, una orientación estratégica que impida una rebelión social de dimensiones mundiales y una catástrofe aún mayor. Este es el motivo por el que viejas ideas en defensa de la regulación de los mercados, de la intervención del Estado en la economía, de un nuevo esquema redistributivo han vuelto a la palestra con fuerza. Muchos economistas burgueses se desgañitan a favor de planes económicos keynesianos y un nuevo New Deal para sacar a la economía del hoyo. Se trata, en teoría, de aplicar reformas basadas en el déficit público y la inversión estatal con el objetivo de aumentar la demanda mundial, recuperar las tasas de inversión, la producción industrial y frenar la sangría del desempleo.

Para ilustrar la gravedad de la situación, el consenso a favor de la nacionalización de la banca, después del fracaso de la intervención multimillonaria para salvar el sistema financiero y de la nacionalización de bancos en países como Gran Bretaña y EEUU, se está haciendo cada día más patente. No es casualidad que el semanario norteamericano Newsweek titulara a toda plana en su portada de hace unas semanas "Ahora somos todos socialistas". Pero en realidad, todas estas medidas tienen muy poco de socialistas. Como señaló el desdichado ex presidente estadounidense George W. Bush, ahora es necesario abandonar los principios de la economía de mercado para salvar el capitalismo.

En un momento en que la prensa capitalista manosea para sus propios fines propagandísticos las medidas económicas y políticas adoptadas por Franklin D. Roosevelt con el llamado New Deal es necesario explicar qué supuso en realidad este plan, a quién benefició y si realmente evitó la crisis mundial. Las lecciones de aquella época, y el fracaso del keynesianismo a la hora de resolver los problemas de la clase obrera, arrojan luz para entender también las perspectivas para la crisis actual del capitalismo.

El crack de 1929

Para comprender las condiciones objetivas que llevaron a la burguesía estadounidense a adoptar la nueva estrategia del New Deal es imprescindible partir del crack de 1929. Pero a su vez el desplome bursátil de aquel año, y la subsiguiente recesión económica mundial, sólo se pueden explicar a partir del auge económico precedente.

Los EEUU emergieron de la Primera Guerra Mundial como la potencia económica decisiva, colocando a Gran Bretaña en una posición subalterna. Partiendo de la excepcional acumulación de capitales propiciada por la guerra, EEUU concentraba las mayores reservas de oro del mundo, el dólar era la única moneda convertible en oro y el superávit acreedor de EEUU alcanzaba los 3.000 millones de dólares. La industria norteamericana registró un gigantesco avance gracias a la aparición de nuevos mercados para sus manufacturas (Europa y Latinoamérica). Paralelamente, la aplicación de nuevos inventos y tecnología militar a la producción civil favoreció el desarrollo de nuevas ramas de la producción que transformarían la vida cotidiana (plástico, aeronáutica, telecomunicaciones,...). Este proceso dinámico se intensificó gracias a una nueva organización de la explotación fabril (fordismo y taylorismo), que a su vez impulsó un fuerte aumento de la productividad del trabajo.

En un periodo de seis años, entre 1923 y 1929, la producción de automóviles creció un 33% y el consumo de energía eléctrica se incrementó en más de un 100%. En 1925 las tasas de inversión productiva en EEUU rozaban el 20% del Producto Nacional Bruto.

No obstante, los primeros síntomas claros de desaceleración de la actividad productiva se manifestaron a finales de 1926 derivados del estancamiento europeo y de la saturación en los mercados mundiales de cereales y productos agrícolas. A partir de ahí se produjo un fenómeno típico de los periodos de ascenso: la sobreabundancia de capitales existentes, ya que no todos podían ser colocados de manera rentable en la economía productiva, empezó a pujar con fuerza el mercado bursátil y la especulación inmobiliaria en busca de mayores beneficios. Entre 1926 y 1929 se agudizó la brecha entre la actividad económica real y la bolsa de valores, enmascarando la crisis de sobreproducción latente. Cuando el estallido se produjo nada lo pudo detener.

Como en la actualidad, el desmoronamiento de las cotizaciones fue brusco y sorprendente, pero reflejaba un hecho incontrovertible: los activos de las empresas y su volumen de producción eran mucho menores que lo que indicaban los índices de cotización. La crisis de sobreproducción se agudizó por la existencia de miles de millones de capital ficticio que actuaron como una losa sobre el mercado y los efectos fueron devastadores. El crack de los valores bursátiles se trasladó inmediatamente al sector bancario que se vio incapaz de recuperar los créditos multimillonarios que habían concedido para financiar la compra de títulos y empresas que ya no valían nada. Entre 1929 y 1932, más de 7.000 entidades financieras entraron en bancarrota.

El colapso del crédito reflejó a su vez la caída abrupta de la actividad productiva estadounidense. Tomando un índice de producción industrial de 100 en 1928, en 1930 se situaba en el 83 y en 1932 en el 54. El parón de la producción provocó una oleada de cierre de empresas. Las tasas de inversión privada colapsaron: si en 1929 todavía se mantenían al 15,4%, en 1931 se redujeron al 7,2% y en 1932 al 1,5%. Paralelamente el desempleo creció a niveles desconocidos: de 1,5 millones de parados en 1929 se pasó a 4,5 millones en 1930, 7,9 millones en 1931, 11,9 millones en 1932 y 13 millones en 1933. En el campo se produjo un auténtico éxodo hacia las ciudades y regiones prósperas de más de 600.000 campesinos al año, retratado magistralmente por John Steinbeck en su obra Las uvas de la ira.

Proteccionismo y crisis de sobreproducción

En una economía mundializada, la crisis no se detuvo en las fronteras de los EEUU y se trasladó a Europa, donde el sistema financiero no pudo evitar quedar suspendido en el aire tras la repatriación de los capitales estadounidenses. Pero lo que tuvo mayores consecuencias a la hora de ampliar y profundizar el movimiento recesivo, fue la adopción generalizada de medidas proteccionistas y devaluaciones competitivas entre las diferentes potencias para proteger sus mercados. En EEUU los aranceles se incrementaron sensiblemente; en Francia, las tasas que gravaban las importaciones pasaron del 17,8% en 1929 al 29,4% en 1935. En Gran Bretaña también aumentó la dosis de proteccionismo: los aranceles subieron del 19,8% en 1932 al 23,3% en 1935. Todas estas medidas indujeron a una contracción del comercio mundial que sufrió una reducción muy severa. Tan sólo en EEUU, el valor de sus importaciones pasó de 4.400 millones de dólares en 1929 a 1.339 millones en 1932. En definitiva, la producción se desplomó en todos los países y el desempleo se convirtió en un fenómeno de masas.

El crack de 1929, como otras crisis anteriores y la que vivimos hoy, reivindican plenamente las palabras de Marx y Engels en El Manifiesto Comunista:
 "La historia de la industria y del comercio no es más que la historia de la rebelión de las fuerzas productivas modernas contra las actuales relaciones de producción, contra las relaciones de propiedad que condicionan la existencia de la burguesía y su dominación (...) Durante cada crisis comercial, se destruye sistemáticamente, no sólo una parte considerable de productos elaborados, sino incluso de las mismas fuerzas productivas ya creadas. Durante las crisis, una epidemia social, que en cualquier época anterior hubiera parecido absurda, se extiende sobre la sociedad: la epidemia de la superproducción (...) Y todo eso, ¿por qué? Porque la sociedad posee demasiada civilización, demasiados medios de vida, demasiada industria, demasiado comercio (...) Las relaciones burguesas resultan demasiado estrechas para contener las riquezas creadas en su seno. ¿Cómo vence esta crisis la burguesía? De una parte, por la destrucción obligada de una masa de fuerzas productivas; de otra, por la conquista de nuevos mercados y la explotación más intensa de los antiguos. ¿De qué modo lo hace, pues? Preparando crisis más extensas y más violentas y disminuyendo los medios de prevenirlas".[1]


Los efectos políticos de la depresión económica fueron tremendos. El orden capitalista se vio amenazado en todo el mundo. En Europa se produjo una completa ruptura del equilibrio político y la sociedad fue sacudida por un nuevo ascenso revolucionario que se prolongó durante varios años. Las huelgas generales, las manifestaciones de masas y la crisis de la democracia burguesa y sus instituciones dominaron el panorama. Se abrió una fase en la lucha de clases europea sólo comparable con el periodo revolucionario de 1917-1923. La burguesía en Alemania y en Italia se volvió hacia el fascismo como la solución de la crisis política y social derivada del colapso económico.

El movimiento obrero estadounidense

A diferencia del boom estadounidense de las últimas dos décadas, el periodo de crecimiento de los años veinte se tradujo en un aumento de los niveles de bienestar para una masa importante de trabajadores, especialmente de los sectores cualificados empleados en la industria. Los salarios experimentaron un alza considerable: entre 1914 y 1926 el ingreso anual promedio se elevó de 682 a 1.473 dólares; descontando el efecto de la inflación, el salario obrero creció un 38% en términos reales entre 1915 y 1929. El auge significó también el ocaso del sindicalismo combativo, representado por las organizaciones del IWW, y el fortalecimiento del sindicalismo colaboracionista de la AFL [2]. La conflictividad obrera se redujo considerablemente.

Partiendo de estas condiciones, el impacto del crack de 1929 entre los trabajadores fue dramático. La depresión pilló por sorpresa al grueso de los obreros norteamericanos y el látigo del desempleo paralizó temporalmente su voluntad de respuesta. En 1930 la tasa de desempleo superó el 15%, pero durante el invierno de 1932-1933 el paro alcanzó al 25% de la fuerza de trabajo. Los salarios cayeron un 40%. El impacto de la crisis entre los pequeños agricultores fue tremendo: en este sector los ingresos promedio descendieron a la mitad.

Salvar el capitalismo: el "New Deal'

Desde que Roosevelt ocupara la presidencia a finales de 1932, los líderes del Partido Demócrata buscaron una nueva estrategia para salir de la depresión económica sin afectar las bases fundamentales del sistema capitalista, exactamente como hoy intentan Obama y sus asesores. El recurso a la intervención del Estado en la economía, la reforma de la legislación para canalizar el descontento laboral, la defensa del pacto social con los líderes sindicales y políticos de la izquierda norteamericana (socialdemócratas y estalinistas) se convirtieron en el eje de la acción del gobierno Roosevelt. Una política semejante, intentada en Europa a través de los gobiernos de Frente Popular y que acabó en un tremendo fracaso, sólo podía ser aplicada con relativo éxito en un país con reservas económicas importantes. León Trotsky lo señaló en un texto escrito en 1938:
"Actualmente hay dos sistemas que rivalizan en el mundo para salvar al capital históricamente condenado a muerte: son el Fascismo y el New Deal. El fascismo basa su programa en la disolución de las organizaciones obreras, en la destrucción de las reformas sociales y en el aniquilamiento completo de los derechos democráticos, con el objetivo de prevenir el renacimiento de la lucha de clases del proletariado (...) La política del New Deal, que trata de salvar a la democracia imperialista por medio de regalos a la aristocracia obrera y campesina sólo es accesible en su gran amplitud a las naciones verdaderamente ricas, y en tal sentido es una política norteamericana por excelencia".[3]


En 1933, la economía norteamericana se encontraba al borde de la catástrofe: la mitad de los estados habían decretado el cierre de todos los bancos; el Producto Nacional Bruto (PNB) se redujo en un 30% y la producción industrial se desplomó un 50% con relación a 1929. La inversión privada, motor de la actividad económica bajo el capitalismo, simplemente se paró. En un contexto de hundimiento de la producción, interrupción del crédito, desempleo masivo, cierres de empresas, deflación generalizada y caída de la tasa de beneficios, las bases del capitalismo norteamericano estaban realmente amenazadas.

Las primeras medidas del New Deal fueron orientadas al sector financiero a través de medidas de rescate, inyectando miles de millones de dólares de dinero público que impidieran su quiebra total. Incluso se llevaron a cabo nacionalizaciones de entidades financieras. Como en la actualidad, este trasvase de recursos públicos se convirtió, en la práctica, en una aceleración de la concentración del capital financiero y un nuevo paso en el fortalecimiento de los monopolios. Lenin explicó en su libro sobre el imperialismo cómo funciona este mecanismo:
 "Los magnates bancarios parecen temer que el monopolio del Estado se deslice hasta ellos cuando menos lo esperen. Pero, naturalmente, dicho temor no rebasa los límites de la competencia entre dos jefes de negociado de una misma oficina, porque, de un lado, son al fin y al cabo esos mismos magnates del capital bancario los que disponen de hecho de los miles de millones concentrados en las cajas de ahorro; y de otro lado, el monopolio del Estado en la sociedad capitalista no es más que un medio de elevar y asegurar los ingresos de los millonarios que están a punto de quebrar en una u otra rama de la industria".[4]


La Administración Roosevelt también adoptó medidas de ayuda a la industria, a través de la NRA (Ley de Recuperación Industrial), que aceleraron la concentración empresarial y eliminaron las restricciones a los monopolios concediéndoles importantes préstamos y subsidios. Para acabar con la deflación de los precios agrarios se aprobó, entre otras, la Ley de Ajuste Agrícola (Agricultural Adjustment Administration, AAA) de 1933 que facilitó subsidios para limitar la superficie de cultivo y la cría de animales. En última instancia, estas decisiones beneficiaron a los grandes y medianos propietarios agrícolas aumentando la concentración de la propiedad de la tierra: se despidió a miles de jornaleros y pequeños arrendatarios que abandonaron en masa sus tierras.

A pesar de todo, estas medidas no evitaron que creciera el descontento social, especialmente entre los parados que se contaban por millones. En un primer momento, la administración Roosevelt recurrió a medidas de caridad públicas con la puesta en marcha de la Ley Federal de Auxilio de Emergencia, que distribuyó hacia los municipios y Estados una cantidad en torno a los 500 millones de dólares, cifra ridícula si se la compara con el desembolso realizado a favor de las empresas y los bancos. También se puso en marcha un plan de obras públicas para dar empleo a los parados a través de la PWA (Administración de Obras Públicas) que manejó un presupuesto de 3.000 millones de dólares. Para lograr el apoyo de la burocracia de la AFL a todas estas medidas, se incorporó a la NRA la famosa cláusula 7 a) que reconocía el derecho de los trabajadores a organizarse en sindicatos y negociar en forma colectiva con la intermediación del Estado.

El New Deal puso en marcha los recursos estatales para reactivar la economía privada y recuperar las ganancias de los grandes capitales. Al igual que hoy, la mayoría de las grandes empresas estadounidenses se mostraban satisfechas con esta intervención estatal, de hecho, los grandes monopolios fueron los que escribieron las reglas. En definitiva, la intervención estatal mostraba con toda crudeza lo lejos que había llegado la anarquía del libre mercado y la incapacidad del orden burgués para organizar la economía de manera progresiva, pero en ningún caso se trataba de un rasgo de socialismo. Federico Engels abordó la cuestión de la siguiente manera en su celebre Anti Dühring:
"Si las crisis descubren la incapacidad de la burguesía para seguir administrando las modernas fuerzas productivas, la transformación de las grandes organizaciones de la producción y cambio en sociedades anónimas y en propiedad del Estado muestra que la burguesía no es ya imprescindible para la realización de aquella tarea. Todas las funciones de los capitalistas son ya desempeñadas por los empleados a sueldo. El capitalista no tiene ya más actividad social que percibir beneficios, cortar cupones y jugar a la bolsa, en la cual los diversos capitalistas se arrebatan los unos a los otros sus capitales (...) Pero ni la transformación en sociedades anónimas ni la transformación en propiedad del Estado suprimen la propiedad del capital sobre las fuerzas productivas. En el caso de las sociedades anónimas, la cosa es obvia. Y el Estado moderno, por su parte, no es más que la organización que se da la sociedad burguesa para sostener las condiciones generales externas del modo de producción capitalista contra ataques de los trabajadores o de los capitalistas individuales. El Estado moderno, cualquiera que sea su forma, es una máquina esencialmente capitalista, un Estado de los capitalistas: el capitalista total ideal. Cuanta más fuerzas productivas asume en propio, tanto más se hace capitalista total, y tantos más ciudadanos explota. Los obreros siguen siendo asalariados, proletarios. No se supera la relación capitalista, sino que, más bien, se exacerba...".[5]


La ofensiva obrera

Durante toda esta etapa de crisis, Roosevelt entró en conflicto, a determinada escala, con individuos y grupos de capitalistas. Pero esos choques respondían, precisamente, a que el éxito de su política en defensa de los intereses generales del capitalismo, los grandes monopolios y el imperialismo norteamericano dependía de neutralizar el descontento de la clase obrera. Para lograrlo no dudó en fabricarse una imagen de "amigo de los trabajadores" y enemigo de los monopolios, dando rienda suelta a la demagogia más descarada mientras subordinaba a la burocracia sindical a los intereses generales del capital. Todas sus medidas y giros calculados fueron una respuesta a la ofensiva obrera que se desató desde 1932 hasta 1937 y que culminó en grandes luchas contra los desahucios, marchas masivas de parados y una oleada de huelgas masivas, ocupaciones de fábricas y escisión del movimiento sindical.[6]

Animados por las medidas del New Deal y los tímidos indicios de la reactivación económica, cientos de miles de obreros, entre 1932 y 1934, se organizaron sindicalmente en todos los sectores: en la industria textil, el automóvil, el acero, el caucho, etcétera. Ese movimiento masivo provocó un choque entre los intereses de la burocracia sindical de la AFL, que organizaba fundamentalmente a trabajadores cualificados, y miles de obreros no cualificados que luchaban por la formación de comités de fábrica integrados por toda la clase obrera. Finalmente, la cascada de luchas obreras, ocupaciones de fábricas y de-sobediencia sindical cristalizó en la escisión de la AFL en octubre de 1935: una fracción de la burocracia sindical, encabezada por John Lewis, dirigente del sindicato de mineros, organizó el CIO (Comité por la Organización Industrial) que agrupó a un número de sindicatos muy destacado.

El nuevo panorama abierto con el giro a la izquierda en el movimiento obrero tuvo hondas repercusiones políticas. La posibilidad de que los trabajadores culminasen con éxito el camino iniciado y se dotaran de una organización política independiente,[7] obligó a Roosevelt a realizar un nuevo giro para afianzar una nueva alianza con los sindicatos y los sectores proclives al acuerdo: el Partido Socialista y el Partido Comunista. Para calmar el descontento, el gobierno Roosevelt aprobó una nueva batería de medidas reformistas: desde una reforma fiscal significativa, pasando por la creación del sistema público de pensiones y nuevas ayudas públicas a los ayuntamientos y los Estados. También realizó concesiones a los nuevos comités de fábrica y a los líderes del CIO a través de la llamada acta Wagner, que legislaba a favor de la negociación colectiva por parte de los comités de fábrica. En esta coyuntura se crearon las condiciones para un cambio significativo del panorama político estadounidense. El Partido Demócrata consolidó la alianza entre un sector del capital norteamericano y los sindicatos, un modelo que se ha extendido hasta la actualidad, logrando mantener la confianza de una parte considerable de las masas en el Estado burgués y el sistema capitalista.

En las elecciones de 1936, Roosevelt cosechó un amplio apoyo entre los trabajadores norteamericanos gracias a la ayuda de la burocracia sindical, fundamentalmente del CIO, y de la izquierda, especialmente de los estalinistas que habían jugado un papel importante en la formación de los nuevos sindicatos. Trotsky señaló en aquel momento que "en los EEUU, el frente popular asumió la forma de rooseveltismo, es decir, el voto de los radicales, comunistas y socialistas por Roosevelt".

¿Resolvió el New Deal la crisis capitalista?

El conjunto de medidas adoptadas por el New Deal no pudo resolver la crisis ni las contradicciones profundas del capitalismo norteamericano y mundial. En 1937, tras dos años de modesta recuperación de los indicadores económicos, la recesión se hizo de nuevo visible. El paro seguía en tasas alarmantes (más de diez millones), y los niveles de inversión productiva no se habían recuperado. De hecho, la producción industrial en 1937 era un 9% inferior a la de 1929. Lo que sí consiguió la administración Roosevelt fue abortar el ascenso revolucionario de los trabajadores norteamericanos, neutralizar la expresión política independiente de su descontento, y lograr una adhesión al sistema capitalista que parecía imposible años antes. Para lograrlo contó con el auxilio de los reformistas, los estalinistas y la burocracia sindical. Estas fueron las precondiciones para garantizar el apoyo del movimiento obrero a los planes del gobierno a favor del rearme y de los preparativos de guerra, insuflando un nuevo sentimiento chovinista y patriota en la sociedad. Y fue el factor de la guerra, y su impulso económico tanto en los años que duró el conflicto como en la reconstrucción económica mundial al finalizar la contienda, lo que realmente permitió salir de la depresión iniciada en 1929 y fortalecer el dominio del imperialismo norteamericano sobre el mundo.

El fracaso del keynesianismo

A los teóricos del pacto social y la colaboración de clases, es decir a la socialdemocracia, la perspectiva de la crisis y sus consecuencias en la lucha de clases les provoca auténtico pánico. Por eso les gustaría volver a los buenos viejos tiempos, a los años de crecimiento económico de la posguerra en Europa occidental y EEUU, la época dorada del estado del bienestar, del keynesianismo y del reformismo.

La nota más destacada de aquel periodo en cuestión, que se prolongó hasta la década de 1970, fueron las grandes inversiones en la industria, el giro hacia la mecanización y la automatización, y el avance espectacular de la productividad del trabajo. Se asistió a un crecimiento tremendo de medios de producción y bienes de consumo. A su vez, esta espiral ascendente se vio fortalecida por el crecimiento del comercio mundial, que favoreció rápidos retornos del capital productivo acelerando el ciclo industrial, y una acumulación de capital formidable. Las tasas de ganancia que obtuvieron los capitalistas de los países avanzados en la década de los cincuenta y sesenta han sido las más altas en un siglo.

La intervención estatal fue un factor que contribuyó al auge de la posguerra, pero no fue el decisivo. En países de Europa occidental como Francia o Gran Bretaña, el Estado se hizo con el control de sectores productivos que el capital privado consideraba poco rentables. La modernización de estas industrias (ferrocarriles, minería, siderurgia, eléctricas, etc.) exigía grandes desembolsos de capital fijo, cuya amortización era mucho más lenta que en otras ramas productivas. Estos sectores estatalizados de la economía proporcionaban materias primas y servicios baratos a los capitalistas privados, que de esta manera se beneficiaban de los subsidios y las inversiones estatales. Pero esta intervención estatal no alteraba las leyes básicas ni las contradicciones en que se mueve el capitalismo. El factor clave del auge de posguerra fue el aumento de la inversión de capital privado que ya hemos señalado anteriormente. Era la dinámica del mercado, y no la intervención del Estado, lo que determinaba el movimiento ascendente de la economía.

Tal como los marxistas de la época no dejaron de señalar, esta fase extraordinaria de acumulación finalmente chocó con los límites de la producción y las contradicciones insalvables del sistema. En última instancia toda una serie de factores se combinaron para precipitar la recesión, es decir, la reaparición de la crisis de sobreproducción con sus efectos conocidos: cierres masivos de empresas, ataques a los salarios, desempleo de masas..., abriendo un nuevo periodo de ascenso revolucionario en la década de los setenta.[8]

La depresión económica actual

El contexto general en que se mueve la nueva administración Obama y el resto de los gobiernos capitalistas es espeluznante. Cada dato que se conoce diariamente es peor que el anterior y basta un repaso a los más esenciales para entender la extrema gravedad, profundidad y extensión de la crisis. La contracción de la economía norteamericana (PIB) en el último trimestre de 2008 ha sido del ¡6,2%!; sus exportaciones e importaciones cayeron respectivamente un 19,7% y un 15,7%, el mayor descenso desde 1971; a su vez el consumo se ha desplomado registrando la peor caída en 28 años; la inversión en bienes de equipo, indicador fundamental de la inversión productiva, se redujo en ese mismo periodo un 27,8%, el peor dato en medio siglo.

Por otra parte, la tasa de paro en los EEUU se sitúa ya en el 7,2% y podría acercarse al 10% en los próximos meses. Oficialmente 11 millones de estadounidenses están en el paro, un 48 por ciento más que hace un año. En 2008 el número de norteamericanos que se ha apuntado a las listas del desempleo es de 4,78 millones, la cifra más elevada desde que comenzaron las estadísticas en 1967. La crisis afecta a todos los sectores de la producción, donde el cierre de plantas y la destrucción de empleo se desarrolla a un ritmo endiablado. Pero este fenómeno de paro masivo no es privativo sólo de la economía estadounidense: afecta a todos los países en todos los continentes.[9]

La situación es igual de mala, o peor, en Europa. La actividad económica del conjunto de la UE se redujo el 1,5% durante el cuarto trimestre de 2008. La crisis golpea especialmente a Alemania, que vivió una caída de la actividad durante el último trimestre del pasado año del 2,1%, la más intensa desde la reunificación alemana de hace dos décadas. Las economías de Francia y Reino Unido cayeron también significativamente, el 1,2% y el 1,5%, respectivamente, mientras que Italia descendió el 1,8% y España, el 1%. Por su parte, la caída del PIB en Japón, la tercera economía mundial, fue del 11,7% durante el cuarto trimestre del pasado año en tasa anualizada, según datos de la oficina del gobierno. El índice de la producción industrial del país nipón se redujo un 9,6% en 2008 respecto al año anterior. En el caso de China, si en 2007 su economía había crecido un 13%, en 2008 el impacto de la crisis internacional redujo el crecimiento a un 6,7%.

Los gobiernos capitalistas están paralizados ante el tamaño de la crisis. Sus rescates multimillonarios del sistema financiero han fracasado miserablemente, y eso que han desembolsado más de dos billones de euros de dinero público entre inyecciones de liquidez y compras de activos bancarios en el último año (entre EEUU, Europa y Japón). La persistencia en el cortocircuito del crédito, cuya sequía es una consecuencia del desplome de la economía real, demuestra que todas estas aportaciones de capital se han incorporado a los balances de los bancos o han sido distribuidos directamente como beneficios entre los accionistas. Esta es la razón por la que se ha abierto de forma descarnada el debate sobre la nacionalización de la banca, y de por qué todos los defensores acérrimos de la libertad de empresa se inclinan ahora por la intervención estatal.

Todas estas intervenciones, incluida la nacionalización, tienen una lógica aplastante: auxiliar a la banca privada a través de las finanzas públicas, del dinero que saldrá del bolsillo de los trabajadores, del recorte de los subsidios de desempleo, de los gastos en educación y sanidad pública, sin que ello suponga que el capital de estos bancos se vaya a destinar a resolver las necesidades acuciantes de la población. Los marxistas no apoyamos este tipo de "nacionalizaciones" capitalistas. Nuestro programa frente a la crisis se basa en la expropiación de la banca y de los monopolios, sin indemnización salvo en casos de necesidad comprobada, y controladas por los trabajadores y sus organizaciones. Sólo de esta manera, poniendo este capital privado a disposición de la mayoría de la sociedad, capital que no es más que la plusvalía expropiada a los trabajadores en el proceso de la producción, se podría acometer la planificación de la economía de una manera racional, aumentando exponencialmente el bienestar del conjunto de la humanidad y acabando con la lacra del desempleo y la orgía de destrucción de fuerzas productivas a la que estamos asistiendo. Obviamente este sería un paso colosal en la transformación socialista de la sociedad, poniendo punto y final a esta pesadilla que se llama capitalismo. Pero esta opción, lógicamente, no es la que contemplan los gobiernos capitalistas del planeta, sean del signo que sean.

Las medidas de Obama y las perspectivas para la crisis

Los paralelismos entre el New Deal y los planes anunciados por Obama para tratar de sacar a la economía estadounidense de su actual atolladero son evidentes. Las medidas para rescatar el sistema bancario, pasando por los "planes" de déficit público, hasta el "aumento" de los impuestos para los ricos, demuestran que el guión de la historia ha sido bien estudiado. Incluso hasta en los detalles hay similitudes, como prueba la demagogia empleada por Obama en sus discursos contra los "excesos" de los especuladores y los salarios "escandalosos" de los altos ejecutivos, o sus declaraciones y las del vicepresidente, Joe Biden, a favor de "sindicatos fuertes". En todas las medidas de la nueva administración norteamericana hay un aroma calculado a New Deal, buscando fabricar una nueva legitimidad del sistema y transformar el descontento de millones de trabajadores norteamericanos en un apoyo al capitalismo "de rostro humano".

El nuevo plan económico de Barack Obama, anunciado a bombo y platillo como la solución para evitar una catástrofe, supondrá la utilización de 789.000 millones de dólares (615.000 millones de euros) con los que pretende crear tres millones y medio de puestos de trabajo en dos años. En el camino hasta lograr la luz verde del senado, Obama ha tenido que recortar muchas de sus previsiones iniciales debido a las presiones de los republicanos: ha reducido 40.000 millones de dólares destinados a los Estados para el fomento de la educación y otros 6.000 millones más para la rehabilitación de escuelas públicas, entre otros. El plan, tal como ha sido aprobado, supondrá que el Estado dejará de percibir unos 219.000 millones de euros en deducciones fiscales con el fin de "animar" el consumo de las clases medias. El resto del paquete, 395.000 millones de euros, son nuevas inversiones en infraestructuras, pagos a la seguridad social de los Estados que están al borde de la quiebra, educación y ayudas al desempleo. A este plan se suma el anuncio de un presupuesto para este año, que disparará el déficit presupuestario hasta 1,7 billones de dólares (12,3% del PIB).

Ahora bien, ¿será suficiente este plan para sacar a la economía norteamericana del atolladero? El primer paquete de estímulo aplicado por la administración Bush, cerca de 700.000 millones de dólares, fracasó estrepitosamente. Esta nueva cantidad de dinero puede evaporarse también, sobre todo teniendo en cuenta que es una nadería en comparación con la gravedad de la crisis del sector financiero y el desplome de la producción. La Oficina Presupuestaria del Congreso ha previsto que a lo largo de los próximos tres años se producirá un desfase de 2,9 billones de dólares entre lo que la economía puede producir y lo que de hecho producirá. Y 800.000 millones de dólares, aunque parezca mucho dinero, no sirve ni mucho menos para salvar ese abismo. Como hemos señalado anteriormente, la intervención estatal no es suficiente para reactivar la economía capitalista que depende de la inversión productiva y de la venta de mercancías para obtener beneficios, paralizados en estos momentos por la lógica de la sobreproducción.

Además los peligros de esta estrategia son evidentes. Recurrir al déficit masivo puede colocar en riesgo de suspensión de pagos al conjunto de la economía capitalista norteamericana que, no olvidemos, arrastra ya un déficit fiscal y comercial histórico financiado gracias a los miles de millones de dólares que China y otros países asiáticos emplean en comprar bonos del tesoro y demás títulos de deuda pública.[10] La diferencia fundamental con la época de posguerra, en pleno ascenso de las fuerzas productivas, es que la crisis también afecta a China y a Japón de una manera contundente. Obama corre el riesgo de quedarse bloqueado a la hora de obtener fondos para financiar este déficit espectacular que va a dispararse en los próximos meses. Si el gobierno norteamericano intenta cubrirlo poniendo en circulación una gran masa monetaria, como ya están haciendo, provocarán una devaluación aún mayor del dólar. Este hecho tendrá sus efectos. Por un lado, retraerá a los inversores extranjeros en deuda pública, que no querrán comprar más bonos del tesoro devaluados. En segundo lugar azuzará las medidas proteccionistas y las devaluaciones competitivas de otros países, un fenómeno que ya se está extendiendo por todo el planeta y que trae a colación los peores fantasmas del crack de 1929.[11]

La volatilidad de la situación es extrema. El lunes 2 de marzo, cuatro días después de que el presidente Obama presentara sus nuevos presupuestos, las bolsas mundiales registraron una nueva jornada de pánico, tras el anuncio del gobierno estadounidense de una nueva inyección de otros 30.000 millones de dólares a la aseguradora AIG. Por primera vez desde el crack de 1997 el índice Dow Jones cayó por debajo de los 7.000 puntos.

La dinámica de depresión económica es difícil de determinar en sus detalles. Pero una cosa es clara: igual que ocurrió con el crack de 1929, sus consecuencias políticas serán profundas. La confianza en el capitalismo será cuestionada por millones de trabajadores y jóvenes que, a pesar del fuerte impacto que están sufriendo en estos momentos, se verán obligados a pasar a la acción con una fuerza desconocida en las últimas décadas. Las grandes movilizaciones de Italia, Francia y Grecia son sólo un anticipo de lo que está por venir. Las organizaciones obreras, tanto políticas como sindicales, serán sacudidas de arriba abajo y las oportunidades para transformar la sociedad en líneas socialistas se multiplicarán en decenas de países. En estas circunstancias, el programa del genuino marxismo se abrirá paso con fuerza, ganando un apoyo consciente entre millones de oprimidos de todo el mundo.

NOTAS


1. Carlos Marx - Federico Engels, El Manifiesto Comunista, Fundación Federico Engels, p. 44.

2. IWW Trabajadores Industriales del Mundo  (IWW o los Wobblies), sindicato revolucionario estadounidense, inspirado en la doctrina del sindicalismo revolucionario y el anarcosindicalismo. AFL (American Federation of Labor), una de las primeras federaciones sindicales de EEUU. Fue fundada en Ohio en 1886 por   que la dirigió hasta su muerte en 1924,  basándose en un programa conservador y colaboracionista con las patronales y los diferentes gobiernos capitalistas de EEUU.
Si en 1919 se produjeron en torno a 3.600 huelgas que afectaron a más de 4 millones de trabajadores (casi el 21% de la fuera laboral norteamericana), diez años después las huelgas solo sumaron 900 y los trabajadores implicados fueron alrededor de 300.000, es decir, un 1,2% de la fuerza de trabajo.

3. León Trotsky, ¿Qué es el marxismo?, Fundación Federico Engels, Madrid 2003, p. 28.

4. V. I. Lenin, El imperialismo fase superior del capitalismo, Fundación Federico Engels, Madrid 2007, p. 375. Federico Engels, Anti Dühring, Editorial Grijalbo, OME, Barcelona 1977, p 289-90. El propio Engels contestó a aquellos "socialistas", como los socialdemócratas actuales, que veían en la intervención del Estado en la economía un signo de socialismo: "Recientemente, desde que Bismarck se dedicó también a estatizar, se ha producido un cierto falso socialismo -que ya en algunos casos ha degenerado en servicio al estado existente- para el cual toda estatalización, incluso la bismarckiana, es sin más socialista. La verdad es que si la estatalización del tabaco fuera socialista, Napoleón y Metternich deberían contarse entre los fundadores del socialismo..." (Ídem)

6. En 1933 y 1934 fueron a la huelga más de un millón de trabajadores de diferentes industrias, en defensa de los salarios, mejoras en los convenios colectivos y por el reconocimiento de las comisiones sindicales, de las cuales destacaron, por su combatividad y radicalización, la huelga de los Camioneros en Minneapolis, los estibadores de San Francisco y los del sector automotriz en la ciudad de Toledo. La primera de estas huelgas fue liderada por los trotskistas de la Liga Comunista, que organizaron un soviet en la ciudad de Minneapolis en el que participaron trabajadores de todos los sectores, encabezados por los camioneros y su sindicato local, y una auténtica milicia obrera que se enfrentó a miles de policías y esquiroles movilizados para acabar con la huelga. La segunda lucha fue dirigida por el PC. Los estibadores iniciaron la huelga para abolir el sistema de shape-up (una especie de mercados de esclavos donde por la mañana temprano se elegían grupos de trabajadores para el día), se enfrentaron a la represión armada de la policía en los muelles y la lucha se trasladó a toda la clase obrera de San Francisco que protagonizó una gran huelga general. Las tres huelgas mencionadas acabaron en grandes victorias.
En otoño de 1934 tuvo lugar la mayor de todas las huelgas, con 325.000 trabajadores textiles que abandonaron las fábricas y se organizaron en piquetes enfrentándose durante semanas a la represión policial y militar en numerosas ciudades. También fueron muy importantes las huelgas de brazos caídos, en realidad una manera de ocupar las fábricas e impedir la producción, como la de los trabajadores del caucho en Akron (Ohio) y la de la fábrica Fisher Body (General Motors) en Flint (Michigan) que se prolongó desde diciembre de 1936 hasta febrero de 1937. Para ver más en detalle el desarrollo de este periodo se puede consultar: Howard Zinn, La otra historia de los EEUU, Hiru, Hondarribia 1999; Farell Dobbs, Rebelión Teamster, Pathfinder, Canadá 2004.

7. En la Convención del Sindicato del Automóvil y en la de la AFL de 1935 (donde Lewis rompió para fundar el CIO), un sector de trabajadores propuso la formación de un Partido de Trabajadores nacional. Todos estos intentos expresaban un avance formidable en la conciencia política de amplios sectores de la clase obrera. En agosto de 1937 encuestas realizadas por Gallup mostraban que el 21% de los consultados apoyaban la formación de tal partido.

8. Por un lado el fuerte incremento de capital constante en proporción al capital variable hizo inevitable el aumento de la composición orgánica del capital. A pesar de todas las fuerzas contrarrestantes, la tasa de ganancia experimentó un descenso paulatino a partir del final de la década de los sesenta. Por otra parte, el aumento del precio de las materias primas industriales, especialmente del petróleo, fue un factor importante a la hora de encarecer los costes de producción. Éste hecho se enlazó a otros muchos. Uno de los más significativos fue el ascenso de la lucha de clases en el mundo colonial y también en los países capitalistas avanzados. Desde EEUU hasta Francia, donde la gran huelga revolucionaria de mayo de 1968 estuvo cerca de liquidar el capitalismo, o Italia, durante el otoño caliente de 1969. La larga lista de factores que influyeron no termina ahí. Los enormes déficits públicos, alimentados durante veinte años y que conformaban la espina dorsal de la doctrina keynesiana, actuaron como un lastre y dispararon la inflación. La sobreacumulación y las dificultades de colocación de los capitales calentó la burbuja especulativa. Un análisis brillante de todo este periodo se puede consultar en el primer volumen de las obras de Ted Grant, especialmente en la sección titulada: El auge económico de la posguerra. Orígenes, efectos y declive. Fundación Federico Engels, Madrid 2007.  

9. La Organización Internacional del Trabajo pronosticó que 2009 puede acabar con 50 millones de desempleados más en todo el mundo, considerando un total de 230 millones de parados para este año.

10. La teoría de Keynes y sus seguidores a favor de estimular la demanda puede funcionar temporalmente, si las reservas públicas están saneadas y son abundantes o durante una época de auge de la economía, aunque sea a costa de un endeudamiento agónico del Estado. Tal como ocurrió en los años del New Deal, los resultados que se pueden obtener con estos métodos en una fase de depresión económica son muy modestos. Pero en la actualidad se parte de unas condiciones muy diferentes: EEUU tiene en estos momentos una deuda global superior al 50% del PIB. El déficit público es de 1,3 billones de dólares, cerca de un billón de euros, el  mayor desde la Segunda Guerra Mundial, equivalente al 8,3% del producto interior bruto (PIB). En palabras del historiador estadounidense Paul Kennedy: "Estoy aterrado porque muy probablemente tendremos muy poco dinero para pagar los bonos del Tesoro que van a ser emitidos, en decenas de miles de millones cada mes, en los próximos años (...) Hoy, nuestra dependencia de los inversores extranjeros se aproximará más y más al estado de endeudamiento internacional que nosotros los historiadores asociamos con los reinados de Felipe II de España y Luis XIV de Francia" (El poder de EEUU está decayendo).

11. Los ejemplos de un nuevo proteccionismo proliferan por todas partes. Hace dos meses, Rusia decidió elevar del 5% al 30% el gravamen para los coches importados. También ha introducido aranceles a la carne de ave y de cerdo. India ha anunciado que durante los próximos seis meses prohibirá la importación de juguetes de China (la mitad de los que importa). El Gobierno chino antes elevó las deducciones de los impuestos a la exportación de sus juguetes en un 14% para ayudar a sus fabricantes nacionales. El presidente francés, Nicolas Sarkozy, ha aclarado que las ayudas a las empresas de automóviles son para "ayudar a frenar la huida de empleo de Francia". Estados Unidos ha salido a apoyar a los gigantes del motor de Detroit, pero sólo para que salven sus plantas en el país. Para que el PIB de los países avanzados crezca al 3%, el comercio internacional debe hacerlo al 8% pero ahora la economía mundial apenas crece. Según la OMC, el comercio mundial caerá en 2009 por primera vez en 27 años, en torno a un 2%.

Juan Ignacio Ramos
El Militante
Fecha: 10 de marzo de 2009
Disponible en:  http://www.militante.org/lecciones-del-crack-1929


| Referencias (0)


 

Prospección de la Gran Depresión 2005 - 2014

Enlace permanente 11 de Marzo, 2009, 21:26


Es posible considerar diversos aspectos, que evidencian múltiples semejanzas entre la Gran Depresión, enmarcada en el período que abarca de 1926 a 1935 y la prospección de una Gran Depresión, que abarcaría el período de 2005 a 2014. Estos son algunos  de estos aspectos:


1)El ala más conservadora de Wall Street y los ideólogos del fundamentalismo de mercado han sostenido que la actual recesión, dista mucho de la Gran Depresión,  pues a inicios de la Gran Crisis de 1929, los niveles de desempleo eran muy superiores. Pero si se hace una prospección condicional, con base en lo sucedido en la Gran Depresión y lo que sucede en el contexto actual, y aplicando métodos inferenciales bayesianos, se puede hipotetizar con un alto grado de probabilidad, que  la intensidad de pérdida de empleos mensuales aumentará significativamente,   por lo que el nivel de desempleo abierto del período 2009-2010, puede llegar a alcanzar o superar los niveles de 1929-1930 y los niveles de subempleo, bien pueden ser superados a los de la la Gran DepresiónLos datos sobre el desempleo abierto  en EE.UU., que señalan en Febrero se alcanzó un 8.1%, es un indicio que se están alcanzando los niveles de la Gran Depresión iniciada en 1929 y que bien podría superar hacia finales del 2010, las cifras de 1930. Lo anterior, bien puede ser fundamentado en el siguiente gráfico comparativo:


Prospección  de la Gran Depresión 2005 - 2014,
condicional a la Depresión 1926 - 1955

2)Por otra parte, el movimiento de la Bolsa presenta algunas similitudes en 1924, pues los precios bursátiles, más que se triplicaron de 1924 hasta 1929, para luego descender un 80% de 1929 a 1932Desde septiembre de 1929, el S&P 500 perdió un 85% de su valor hasta junio de 1932, empleando 33 meses hasta lograr un suelo definitivo.Comparable con como  el valor real (corregido por la inflación) del índice estadounidense por excelencia, el S&P 500, casi se triplicó desde 1995, hasta el año 2000. Desde ahí, hasta el reciente Noviembre 2008, ha perdido un 60% de su valor.

Si se procede a realizar una inferencia prospectiva, entre los análogos de las fechas de entonces y lo que está sucediendo en la actualidad, se encuentra un alto nivel de similitudes entre las dos crisis. La hipótesis abducida a partir de esta inferencia prospectiva, sería que la fecha del próximo suelo de mercado sería julio de 2010. No obstante, en tanto se trata de un tipo de procedimiento inferencial no-monotónico, la abducción de diversas hipótesis y la selección de las más adecuadas, se optimizará gradualmente, con base se obtengan nuevos datos, en el contexto de esta tendencia.





Existen numerosas otras similitudes entre la era anterior a la Depresión y la actual. Paul Alexander Gusmorino dice:

 "La Gran Depresión fue la peor recesión económica de la historia de USA, y se extendió a virtualmente todo el mundo industrializado. La depresión comenzó a fines de 1929 y duró casi una década… La excesiva especulación a fines de los años veinte mantuvo al mercado bursátil artificialmente alto, pero terminó por llevar a grandes caídas del mercado. Estas caídas del mercado, combinadas con la mala distribución de la riqueza, llevó al zozobro de la economía estadounidense."

(La disparidad de ingresos) entre los ricos y la clase media creció durante todos los años veinte. Mientras el ingreso per capita disponible creció un 9% entre 1920 y 1929, los que tenían ingresos dentro del 1% superior gozaron de un estupendo aumento de un 75% en ingresos disponibles per capita. Una razón importante para esta brecha grande y creciente entre los ricos y la gente de clase trabajadora fue el aumento de la producción manufacturera durante este período. Entre 1923 y 1929 la producción promedio por trabajador aumentó un 32% en la manufactura.

Durante ese mismo período de tiempo los salarios promedio en la manufactura aumentaron sólo un 8% (Esto causa una disminución en la demanda y conduce al crecimiento de los gastos a crédito.)

El gobierno federal también contribuyó a la creciente brecha entre los ricos y la clase media. La administración de Calvin Coolidge (favorable a las empresas) aprobó la Ley de la Renta de 1926, que redujo dramáticamente los impuestos a los ingresos y a la herencia. (Al mismo tiempo) la Corte Suprema dictaminó que la legislación del salario mínimo era inconstitucional.

Los tres cuartos inferiores de la población tuvieron un ingreso agregado de menos de un 45 % del ingreso nacional combinado; mientras el 25% superior de la población recibió más de un 55% del ingreso nacional. Entre 1925 y 1929 el crédito total se más que duplicó de 1.380 millones de dólares a unos 3.000 millones." Resultando una copia, lo sucedido desde fines de los 90´s. La creciente brecha en los salarios ha producido masivas burbujas especulativas así como un aumento permanente en las compras a crédito. El estancamiento de los salarios obliga a los trabajadores a buscar otras oportunidades para salir adelante.

Cuando los salarios se quedan atrás respecto a la productividad, la demanda disminuye naturalmente y los negocios comienzan a flaquear. La única manera de incitar a más compras es la reducción de las tasas de interés o la expansión del crédito personal, y entonces es cuando comienzan a aparecer las burbujas bursátiles.

Es lo que sucedió con el mercado bursátil antes de 1929 así como en el mercado inmobiliario a partir del 2007.



El lunes 21 de octubre de 1929, el mercado bursátil sobrevaluado comenzó su caída. Logró una breve recuperación a mediados de semana, pero 7 días más tarde, el Martes Negro, volvió a derrumbarse: se pusieron a la venta 16 millones de acciones y no había compradores. El juego se había acabado. La confianza se evaporó de un día al otro. La gente dejó de comprar a crédito, la economía burbuja se derrumbó, y la poderosa locomotiva para el crecimiento, el consumidor estadounidense, cojeó hacia la Gran Depresión. Los aranceles fueron elevados, los extranjeros dejaron de comprar bienes estadounidenses; bancos cerraron, negocios quebraron, y el desempleo aumentó vertiginosamente. Diez años después el país seguía afectado por la implosión.

Y quien desconoce la historia, está condenado a repetirla. Alan Greenspan, -como presidente de la Reserva Federal-,  con su profundo optimismo en el fundamentalismo de mercado, la fe absoluta en las tesis liberales del monetarismo globalizado, y bajo las exigencias de los sectores más rapaces del sector financiero y de los diversos y poderosos  sectores oligopólicos,  ansiosos por expandir su poder financiero por todo el globo; estuvo  condicionado a poner su función pública al servicio de los intereses pecuniarios de los diversos agentes financieros y empresariales, que exigían a los agentes gubernamentales, liberar  el mercado, y con ello, el comercio intranacional e internacional de trabas y regulaciones. En este contexto se busca reducir a un mínimo las acciones gubernamentales, así como las inversiones en el sector público y en el bienestar social; en  lo que se ha denominado como un secuestro del sector público por parte de los intereses pecuniarios de los grandes agentes oligopólico - empresariales del mercadoTanto los agentes ejecutivos del sector público, de los organismos financieros internacionales (-FMI, BM, OMC-),  de los sectores empresariales y financieros privados, han sido los mismos;  y pasan de la función pública a los puestos directivos del sector privado, de manera libre y ligera, por un tipo de "puerta giratoria", quedando entonces, la función pública subordinada a un sistemático tráfico de influencias (- un vivo ejemplo de este tipo de actuaciones ha sido el ex-secretario del tesoro Henry Paulson -). En este contexto,  Alan Greenspan  bombeó incontables millones de dólares al sistema a través de "tasas bajas de interés", creando la mayor burbuja de todos los tiempos y preparado las condiciones para una profunda reducción de gastos. Las políticas inflacionarias de Greenspan estaban diseñadas para expandir la "brecha de la riqueza" y crear una mayor polarización económica entre las clases.

Greenspan, actuó como un gran director de la orquesta de todos los agentes del fundamentalismo del mercado, entre ellos las agencias hipotecarias con regulación estatal (- Fannie Mae, Freddie Mac - ), que seducidas por los falaces cantos de las sirenas de las agencias calificadoras de riesgo y por la garantía del respaldo gubernamental que ofrecía el mismo Presidente de la Reserva Federal, se liberaron  entonces, los mecanismos de regulación sobre estas agencias hipotecarias y el sector financiero en general, y que por medio de una alevosa torre de Babel financiera de instrumentos derivados, llevaron exitosamente a la nación estadounidense hacia la insolvencia virtualUn comité de la Cámara de Representantes de EE.UU., ha acusado a las agencias calificadoras de riesgo como: Standard and Poor's y Merril Lynch, de haber abusado de la confianza que se tenía en ellas y de haber ignorado las señales que anticipaban la crisis.

Contextualmente los paralelos entre la actual recesión y la Gran Depresión son sorprendentes.  En ambos casos el "efecto riqueza" produjo una juerga de gastos que parecía representar crecimiento pero que era realmente la continua, insidiosa expansión de la deuda que generaba actividad económica. En ambos períodos los salarios se mantuvieron fijos o disminuyeron y la brecha entre los ricos y la clase trabajadora se hizo más extrema de año en año.

Paul Alexander Gusmorino lo ha descrito en su artículo "Main Causes of the Great Depression":

"Muchos factores jugaron un papel en causar la depresión; sin embargo, la causa principal de la Gran Depresión fue la combinación de la inmensa desigualdad en la distribución de la riqueza durante todos los años veinte, y la amplia especulación en el mercado bursátil que tuvo lugar durante la última parte de la misma década."



Referencias:

*Crash 1929 - Crash 2008 (28/2/2003). Baile de números [En línea]. Disponible en: http://bailedenumeros.blogspot.com/2009/02/crash-1929-crash-2008.html

* EEUU destruye 651.000 empleos en febrero y la tasa de paro se dispara al 8,1%, la más alta en 25 años
(06/03/2009) Interconomía [En línea]. Disponible en: http://www.intereconomia.com/es/informacion_financiera/claves/20090306511-dato-paro-eeuu-febrero.html

* Gusmorino Paul Alexander(13/5/1996). Main Causes of the Great Depression. [On line] Avaivable: http://www.gusmorino.com/pag3/greatdepression/

* La crisis de 1929 y la Gran Depresión (25/5/2008). Historia del mundo contemporáneo. claves.[En línea]. Disponible en:
http://historiacontemporanea-tomperez.blogspot.com/2008/05/la-crisis-de-1929-y-la-gran-depresin.html


* La Gran Crisis de 1929 en comparación a la actual de 2009: ochenta años después(24/02/09) Entrevista a Ignacio Pereda  Luzán. En: Periodista Digital [En línea]. Disponible  en: http://blogs.periodistadigital.com/ladrillos.php/2009/02/24/crisis-recesion-depresion-1929-futuro-88935

* La tasa de desempleo en EE UU alcanza el 8,1%, su mayor nivel en 25 años (07/03/09). 20 minutos es. Internacional.[En línea] Disponible en: http://www.20minutos.es/noticia/455143/1/

* Panzner,Michael (2/1/2009). Unemployment Rate From 2005-2008 Higher Than 1926-1929. Daily Markets [On line]. Avaivable: http://www.dailymarkets.com/economy/2009/01/01/unemployment-rate-from-2005-2008-higher-than-1926-1929/

* Schuman, M.(3/3/2009). Roubini Sees More Economic Gloom Ahead. Time [On line] Avaivable:http://www.time.com/time/business/article/0,8599,1882729,00.html?xid=rss-topstories

* Whitney,Mike(07/03/2007). La segunda gran depresión. En: Rebelión.[En línea]. Disponible en: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=47775
| Referencias (0)


 

Desempleo: cae la espada de Damócles en EE.UU.

Enlace permanente 6 de Marzo, 2009, 23:19


"Para aquel que ve una espada desenvainada sobre su impía cabeza, los festines de Sicilia, con su refinamiento, no tendrán dulce sabor, y el canto de los pájaros, y los acordes de la cítara, no le devolverán el sueño, el dulce sueño que no desdeña las humildes viviendas de los campesinos ni una umbrosa ribera ni las enramadas de Tempe acariciada por los céfiros."

Horacio, Odas III, 1

La rueda de la fortuna  se encuentra girando ahora sobre la desafortunada clase obrera de EE.UU., y es aplastada por la caída del muro de Wall Street. Mientras los habitantes de los desafortunados países de todas las regiones del mundo, que enfrentaban debacles financieras, pobreza, miseria, desempleo masivo, guerras y guerrillas, invasiones, genocidios, desaparecidos, torturas, etc., etc., soñaban con huir a las tierras del "sueño americano", hoy ese sueño, días tras día, mes tras mes, se transforma en la peor de las pesadillas para la población de EE.UU. y para el mundo entero

Tan solo en el mes de febrero,  en EE.UU, se destruyeron 651.000 empleos, alcanzado así, la tasa de desempleo en EE.UU.  el 8,1%, su mayor nivel en 25 años. Sin contar el subempleo ya pasa del 14%, el desempleo abierto ronda unos 12,5 millones de desempleados, la mayor cifra desde que se empezaron a recabar estos datos, en 1940. Los sectores más afectados han sido una vez más el industrial y el de servicios. El incremento del desempleo apenas se ha dejado notar en la sanidad, donde se crearon 27.000 puestos de trabajo.

De este modo, la nación que ostentado desde finales de la segunda guerra mundial, la nominación de primera economía mundial, acumula tres meses destruyendo más de 600.000 empleos mensualmente y eleva así a 2,6 millones la pérdida de puestos de trabajo en apenas cuatro meses y casi 4,4 millones de empleos desde que la EE.UU. entrara en recesión en diciembre de 2007, lo que representa el peor comportamiento del empleo en cualquier crisis económica desde la II Guerra Mundial.  Asimismo, el Departamento de Trabajo revisó al alza el dato de destrucción de empleo en enero, que pasa a 655.000 y no los 598.000 anunciados previamente, y en diciembre, cuando se produjeron 681.000 despidos, es decir, más de 100.000 despidos por encima de la referencia publicada anteriormente y el peor dato mensual desde octubre de 1949.

Barack Obama ha tomado conciencia del poco margen de maniobra que tiene a corto plazo, para evitar que la caída de esta espada de Damócles, cercene la yugular del sector financiero, de los sectores productivos y de las clases obreras de EE.UU. Al respecto ha dicho: "No acepto un futuro de desempleo en este país", poco después de hacerse públicos los datos referidos a febrero. En declaraciones efectuadas en Columbus (Ohio), donde participaba en un acto de graduación de nuevos policías, el presidente estadounidense defendió el plan de estímulo económico promulgado el mes pasado para asegurar que ya comienza a funcionar y contribuirá a sacar al país de la crisis.


No obstante, nada garantiza que estos sean los síntomas del inicio de una Gran Depresión, equivalente o mayor a la de los años 30´s. Por el momento, se pueden mencionar algunas similitudes y diferencias:

Prospección condicional 1926-1935 / 2005 - 20014

1)El ala más conservadora de Wall Street y los ideólogos del fundamentalismo de mercado han sostenido que la actual recesión, dista mucho de la Gran Depresión,  pues a inicios de la Gran Crisis de 1929, los niveles de desempleo eran muy superiores. Lo lamentable, que en una actitud irracional e irascible,  no logran recuperarse de su etapa  de negación en lo que respecta a la caída del muro de Wall Street y se niegan a aceptar la devastadora realidad socio-económica de la actualidad. Si se hace una prospección condicional, con base en lo sucedido en la Gran Depresión y lo que sucede en el contexto actual, y aplicando métodos inferenciales bayesianos, se puede hipotetizar con un alto grado de probabilidad, que  la intensidad de pérdida de empleos mensuales aumentará significativamente,   por lo que el nivel de desempleo abierto del período 2009-2010, puede llegar a alcanzar o superar los niveles de 1929 - 1930 y los niveles de subempleo, bien pueden ser superados a los de la la Gran Depresión

2)Por otra parte, el movimiento de la Bolsa presenta algunas similitudes en 1924, pues los precios bursátiles, más que se triplicaron de 1924 hasta 1929, para luego descender un 80% de 1929 a 1932. Comparable con como  el valor real (corregido por la inflación) del índice estadounidense por excelencia, el S&P 500, casi se triplicó desde 1995, hasta el año 2000. Desde ahí, hasta el reciente Noviembre 2008, ha perdido un 60% de su valor.

3)Los precios de la vivienda en EE.UU. no habían caído tanto desde la Gran Depresión.

4)La volatilidad de las cotizaciones en los Mercados de Capitales, para inicios del 2009 es similar a la de 1929.

5)Los niveles de consumo en medición mensual, desde Octubre del  2008, han bajado tan aceleradamente como en el peor precedente de Abril de 1938.



Existen numerosas otras similitudes entre la era anterior a la Depresión y la actual. Paul Alexander Gusmorino dice:

 "La Gran Depresión fue la peor recesión económica de la historia de USA, y se extendió a virtualmente todo el mundo industrializado. La depresión comenzó a fines de 1929 y duró casi una década… La excesiva especulación a fines de los años veinte mantuvo al mercado bursátil artificialmente alto, pero terminó por llevar a grandes caídas del mercado. Estas caídas del mercado, combinadas con la mala distribución de la riqueza, llevó al zozobro de la economía estadounidense."

(La disparidad de ingresos) entre los ricos y la clase media creció durante todos los años veinte. Mientras el ingreso per
capita disponible creció un 9% entre 1920 y 1929, los que tenían ingresos dentro del 1% superior gozaron de un estupendo aumento de un 75% en ingresos disponibles per capita. Una razón importante para esta brecha grande y creciente entre los ricos y la gente de clase trabajadora fue el aumento de la producción manufacturera durante este período. Entre 1923 y 1929 la producción promedio por trabajador aumentó un 32% en la manufactura.

Durante ese mismo período de tiempo los salarios
promedio en la manufactura aumentaron sólo un 8% (Esto causa una disminución en la demanda y conduce al crecimiento de los gastos a crédito.)

El gobierno federal también contribuyó a la creciente brecha entre los ricos y la clase media. La administración de Calvin
Coolidge (favorable a las empresas) aprobó la Ley de la Renta de 1926, que redujo dramáticamente los impuestos a los ingresos y a la herencia. (Al mismo tiempo) la Corte Suprema dictaminó que la legislación del salario mínimo era inconstitucional.

Los tres cuartos inferiores de la población tuvieron un ingreso agregado de menos de un 45 % del ingreso nacional combinado;
mientras el 25% superior de la población recibió más de un 55% del ingreso nacional. Entre 1925 y 1929 el crédito total se más que duplicó de 1.380 millones de dólares a unos 3.000 millones." Resultando una copia, lo sucedido desde fines de los 90´s. La creciente brecha en los salarios ha producido masivas burbujas especulativas así como un aumento permanente en las compras a crédito. El estancamiento de los salarios obliga a los trabajadores a buscar otras oportunidades para salir adelante.

Cuando los salarios se quedan atrás respecto a la productividad, la demanda disminuye naturalmente y los negocios
comienzan a flaquear. La única manera de incitar a más compras es la reducción de las tasas de interés o la expansión del crédito personal, y entonces es cuando comienzan a aparecer las burbujas bursátiles.

Es lo que sucedió con el mercado
bursátil antes de 1929 así como en el mercado inmobiliario a partir del 2007.

El lunes 21 de octubre de 1929, el mercado bursátil sobrevaluado comenzó su caída. Logró una breve recuperación a mediados de semana, pero 7 días más tarde, el Martes Negro, volvió a derrumbarse: se pusieron a la venta 16 millones de acciones y no había compradores. El juego se había acabado. La confianza se evaporó de un día al otro. La gente dejó de comprar a crédito, la economía burbuja se derrumbó, y la poderosa locomotiva para el crecimiento, el consumidor estadounidense, cojeó hacia la Gran Depresión. Los aranceles fueron elevados, los extranjeros dejaron de comprar bienes estadounidenses; bancos cerraron, negocios quebraron, y el desempleo aumentó vertiginosamente. Diez años después el país seguía afectado por la implosión.

Y quien desconoce la historia, está condenado a repetirla. Alan Greenspan, -como presidente de la Reserva Federal-,  con su profundo optimismo en el fundamentalismo de mercado, la fe absoluta en las tesis liberales del monetarismo globalizado, y bajo las exigencias de los sectores más rapaces del sector financiero y de los diversos y poderosos  sectores oligopólicos,  ansiosos por expandir su poder financiero por todo el globo; estuvo  condicionado a poner su función pública al servicio de los intereses pecuniarios de los diversos agentes financieros y empresariales, que exigían a los agentes gubernamentales, liberar  el mercado, y con ello, el comercio intranacional e internacional de trabas y regulaciones. En este contexto se busca reducir a un mínimo las acciones gubernamentales, así como las inversiones en el sector público y en el bienestar social; en  lo que se ha denominado como un secuestro del sector público por parte de los intereses pecuniarios de los grandes agentes oligopólico - empresariales del mercadoTanto los agentes ejecutivos del sector público, de los organismos financieros internacionales (-FMI, BM, OMC-),  de los sectores empresariales y financieros privados, han sido los mismos;  y pasan de la función pública a los puestos directivos del sector privado, de manera libre y ligera, por un tipo de "puerta giratoria", quedando entonces, la función pública subordinada a un sistemático tráfico de influencias (- un vivo ejemplo de este tipo de actuaciones ha sido el ex-secretario del tesoro Henry Paulson -). En este contexto,  Alan Greenspan  bombeó incontables millones de dólares al sistema a través de "tasas bajas de interés", creando la mayor burbuja de todos los tiempos y preparado las condiciones para una profunda reducción de gastos. Las políticas inflacionarias de Greenspan estaban diseñadas para expandir la "brecha de la riqueza" y crear una mayor polarización económica entre las clases.

Greenspan, actuó como un gran director de la orquesta de todos los agentes del fundamentalismo del mercado, entre ellos las agencias hipotecarias con regulación estatal (- Fannie Mae, Freddie Mac - ), que seducidas por los falaces cantos de las sirenas de las agencias calificadoras de riesgo y por la garantía del respaldo gubernamental que ofrecía el mismo Presidente de la Reserva Federal, se liberaron  entonces, los mecanismos de regulación sobre estas agencias hipotecarias y el sector financiero en general, y que por medio de una alevosa torre de Babel financiera de instrumentos derivados, llevaron exitosamente a la nación estadounidense hacia la insolvencia virtualUn comité de la Cámara de Representantes de EE.UU., ha acusado a las agencias calificadoras de riesgo como: Standard and Poor's y Merril Lynch, de haber abusado de la confianza que se tenía en ellas y de haber ignorado las señales que anticipaban la crisis.

Contextualmente los paralelos entre la actual recesión y la Gran Depresión son sorprendentes.  En ambos casos el "efecto riqueza" produjo una juerga de gastos que parecía representar crecimiento pero que era realmente la continua, insidiosa expansión de la deuda que generaba actividad económica. En ambos períodos los salarios se mantuvieron fijos o disminuyeron y la brecha entre los ricos y la clase trabajadora se hizo más extrema de año en año.

Paul Alexander Gusmorino lo ha descrito en su artículo "Main Causes of the Great Depression":

"Muchos factores jugaron un papel
en causar la depresión; sin embargo, la causa principal de la Gran Depresión fue la combinación de la inmensa desigualdad en la distribución de la riqueza durante todos los años veinte, y la amplia especulación en el mercado bursátil que tuvo lugar durante la última parte de la misma década."



Es una pena, que los estadounidenses hayan tenido que hundirse en el fango, para tener que reinventarse y optar por un
presidente como Barack Obama, con conciencia social, humanismo y principios de solidaridad para con su propia gente. Resulta entonces paradójico, que aun cuando el resto del mundo que ha padecido las agresiones militares, políticas y económicas de EE.UU., hoy  no pueda más que compartir las decisiones excepcionales a las que se enfrenta el primer presidente afro-descendiente en los EE.UU. Aun cuando sus enemigos políticos quisieran verlo fracasar, el asunto es que si si Obama fracasa, los EE.UU. se hunden como nación, y no sería extraño verla desmembrarse, estado por estado, frente a la insolvencia y las revueltas sociales,  análogamente como pasó con la antigua URSS.  Así, que los monetaristas desconsolados,  republicanos melancólicos de la "reaganomics"tendrán que asumir que su proyecto económico se derrumbó, y que si no deciden  comprometerse en la reconstrucción de las bases económicas de los Estados Unidos de América, desde una nueva plataforma infraestructural,  no habrá poder político futuro por el cual luchar en los futuros Estados Des-Unidos de América.

No obstante, la intervención estatal inicial en el sector financiero, dista mucho de las tesis de J. M. Keynes, quien propuso intervención en el sector productivo, en el sector social, pero no al sector bancario - financiero, que para inicios del año 2009, se trata de un sector quebrado, por lo que la única salida para salvar lo que queda de este, es una nacionalización  de manera permanente, para evitar así, que  cíclicamente vuelva a fracasar y se vuelva a afectar destructivamente el  núcleo de la economía mundial. En este sentido, las primeras intervenciones del gobierno de EE.UU. en los últimos momentos de la administración de G.W. Bush, que se orientaron al sector financiero, y que terminaron dilapidando miles de millones de dólares en los típicos latrocinios a que acostumbraban los grandes ejecutivos del sector financiero de Wall Street.
 

Es por eso, que la inversión en el sector público, como los sectores de salud y educación que
comienza a hacer el presidente Obama, sí perfilan más cercanamente al enfoque keynesiano, pero cuyos resultados solo se verán a muy largo plazo.

El desempleo, - argumentaba Keynes en su obra: "
Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero"-, solo podía atacarse eficazmente mediante la manipulación de la demanda agregada, la cual,  puede ser evaluada como el gasto en consumo, más el gasto de inversión. Keynes, consideró que salir de un estado de desequilibrio económico, el Estado deberá poner en práctica una política económica, que se traduce tanto en políticas fiscales: aumentando el gasto público, interfiriendo en la cuestión impositiva y demás, como en políticas monetarias. De tal manera que el Estado asume el rol de impulsor del crecimiento, pues el denominado como "mercado libre",  por si solo no se autorregula, pues la  denominada como "mano invisible", es un tipo de mito quimérico incontrastable, y que ha sido sostenido por un sectarismo propio del fundamentalismo de mercado, que se adhiere a una "leyes metafísicas",  asumiendo una actitud que se convierte en un tipo de fe ciega en un enmarañado poder de un mercado, que es abstraído de las relaciones sociales concretas que lo sustentan; por ende,  las teorías clásicas y neoclásicas del libre mercado, no cuentan con las herramientas económicas explicativas, que den cuenta necesaria y suficientemente, de todas las variables involucradas en las  fluctuaciones económicas subsumidas por dichas teorías. Por lo tanto, y en el contexto keynesiano, el Estado entonces, debe intervenir e impedir la caída de la demanda agregada, aumentando sus propios gastos, para que de esa forma los individuos posean más dinero y consuman más, lo cual desembocaría en un eterno ciclo virtuoso. Es decir que el estado se convertiría en "el generador de la estabilidad económica y garante de un crecimiento sostenido". En breve, la propuesta keynesiana, planteaba la necesidad de un Estado intervencionista, el cual ataque los problemas del lado de la demanda y el consumo interno. Al realizar inversiones, la gente posee más dinero para gastar y compra más productos, necesariamente habrá mas empresarios dispuestos a producir bienes, para hacerlo necesitaran contratar mas empleados, lo cual haría que en poco tiempo se reduzca la desocupación. Al haber mas empleados que perciban sueldos habrá mas gente que consuma y así sucesivamente ( - efecto multiplicador -). Consecuentemente Keynes planteó la presencia de un estado fuerte que estaba capacitado para comprar mano de obra e inyectar grandes montos de dinero para financiar la obra publica en el caso en que el estado que estuviera muy golpeado financieramente. Un Estado que tome participación activa en la economía cuando los ciclos económicos sean negativos, reactivando la actividad, y luego, en ciclos positivos, le ceda parte de dicha participación a las empresas privadas. Conceptualmente, el Estado debe actuar de manera intermedia entre un Estado ausente y un Estado empresario.

Es por eso que el presidente Obama requerirá,  -para lograr su propósito de reconstruir los EE.UU., ciudad por ciudad, estado por estado-, más tiempo que el que le
tomará a Hugo Chavez para llevar a cabo su proyecto del Socialismo del siglo XXI; así que para su segundo período, será conveniente una reforma constitucional en EE.UU, que le permita estar en la presidencia por más de dos períodos.


Referencias:

* EEUU destruye 651.000 empleos en febrero y la tasa de paro se dispara al 8,1%, la más alta en 25 años (06/03/2009) Interconomía [En línea]. Disponible en: http://www.intereconomia.com/es/informacion_financiera/claves/20090306511-dato-paro-eeuu-febrero.html

* Ejecutivos de Merrill Lynch cobraron en secreto primas por US$3,600 millones, según fiscal  (11 /2/2009). EFE/Clave digital. [En línea]. Disponible en:
http://www.clavedigital.com.do/App_Pages/Portada/Titulares.aspx?id_Articulo=16960


* Gusmorino Paul Alexander(13/5/1996). Main Causes of the Great Depression. [On line] Avaivable: http://www.gusmorino.com/pag3/greatdepression/

* Keynes, J. M (1936). The General Theory of Employment, Interest, and Money [On line]. Avaivable: http://ebooks.adelaide.edu.au/k/keynes/john_maynard/k44g/

* La crisis de 1929 y la Gran Depresión (25/5/2008). Historia del mundo contemporáneo. claves.[En línea]. Disponible en:
http://historiacontemporanea-tomperez.blogspot.com/2008/05/la-crisis-de-1929-y-la-gran-depresin.html


* La Gran Crisis de 1929 en comparación a la actual de 2009: ochenta años después(24/02/09) Entrevista a Ignacio Pereda  Luzán. En: Periodista Digital [En línea]. Disponible  en: http://blogs.periodistadigital.com/ladrillos.php/2009/02/24/crisis-recesion-depresion-1929-futuro-88935

* La tasa de desempleo en EE UU alcanza el 8,1%, su mayor nivel en 25 años (07/03/09). 20 minutos es. Internacional.[En línea] Disponible en: http://www.20minutos.es/noticia/455143/1/

* Panzner,Michael (2/1/2009). Unemployment Rate From 2005-2008 Higher Than 1926-1929. Daily Markets [On line]. Avaivable: http://www.dailymarkets.com/economy/2009/01/01/unemployment-rate-from-2005-2008-higher-than-1926-1929/

* Schuman, M.(3/3/2009). Roubini Sees More Economic Gloom Ahead. Time [On line] Avaivable:http://www.time.com/time/business/article/0,8599,1882729,00.html?xid=rss-topstories

* Whitney,Mike(07/03/2007). La segunda gran depresión. En: Rebelión.[En línea]. Disponible en: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=47775
| Referencias (0)


 

La economía de EEUU en caída libre

Enlace permanente 1 de Marzo, 2009, 2:40




La economía de EEUU cayó un 6,2% entre octubre y diciembre. Es la mayor recesión desde hace al menos 28 años, y duplica prácticamente las previsiones del gobierno de Obama.


La economía estadounidense se contrajo un 6,2% en el cuarto trimestre de 2008, un dato que está muy por encima de lo que esperaban los analistas y que, además, es el peor de los últimos 25 años.


Para hacerse una idea de la magnitud del parón de la primera economía del planeta basta con atender a la cifra que había anticipado el Gobierno estadounidense el mes pasado: el 3,8%.

Los analistas, en cambio, eran más pesimistas y anticipaban que el empobrecimiento de Estados Unidos en el último trimestre debía haber rondado el 5,4%.

Ambos se equivocaban. Atendiendo a los datos definitivos para todo el año pasado, EEUU arrancó 2008 en baja forma, retomó cierto aliento durante el segundo trimestre, se contrajo a un tímido ritmo anual del 0,5% en el tercer trimestre, para acabar el año con una estrepitosa caída.

Crisis generalizada

El agravamiento de los indicadores macroeconómicos obedece, en gran medida, a la caída del gasto de los consumidores, el principal motor económico de EEUU, y que se situó a finales del 2008 a los niveles más bajos de los últimos 28 años. Las empresas también redujeron sus gastos.

Para este trimestre, los analistas esperan que la economía se contraiga al menos un 5% adicional.

El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, aseguró esta semana durante su comparecencia semestral ante el Congreso que EEUU podría salir de la recesión este año y comenzar la recuperación en 2010, siempre y cuando se estabilicen los mercados.

"Si las acciones adoptadas por el Gobierno, el Congreso y la Reserva Federal tienen éxito al lograr cierta estabilidad financiera -y sólo si ese es el caso, en mi opinión-, existe una posibilidad razonable de que la actual recesión acabe en el 2009", afirmó Bernanke el pasado martes.

Disponible en:
Kaos. Laboral y Economía
http://www.kaosenlared.net/noticia/economia-de-eeuu-caida-libre
| Referencias (1)


 

Un análisis histórico-económico clásico de la actual crisis.

Enlace permanente 1 de Marzo, 2009, 2:35


Entrevista(*) con Robert Brenner(**)
sobre la actual crisis


La mayoría de analistas califican la presente crisis como crisis financiera. ¿Está usted de acuerdo con esta denominación?
 
Es comprensible que los analistas de la crisis hayan situado el punto de partida en la banca y el mercado de valores. Pero el problema es que no han ido más allá. Empezando por el propio secretario del Tesoro, Paulson, y el presidente de la Reserva Federal, Bernanke, han sostenido que la crisis puede explicarse en simples términos de problemas en el sector financiero. Al mismo tiempo, aseveran que la economía real subyacente es fuerte, que los llamados fundamentos están en forma. La desorientación no podría ser mayor. El principal origen de la crisis actual está en el declive del dinamismo de las economías avanzadas desde 1973 y, especialmente, desde 2000. El crecimiento económico en los EEUU, Europa occidental y Japón se ha deteriorado seriamente en cada ciclo en términos de indicadores macroeconómicos muy estándar: PIB, inversión, salarios reales, etc. Aún más, el ciclo económico recién acabado, desde 2001 hasta 2007, ha sido, con mucho, el más endeble desde el período de posguerra, y ello a pesar del mayor estímulo económico público de la historia de los EEUU en tiempo de paz.
 
¿Cómo explicaría el debilitamiento a largo plazo de la economía real desde 1973, lo que usted llama la larga caída?

Lo que lo explica es sobre todo un declive profundo y duradero de la tasa de rendimiento en inversión de capital desde finales de los sesenta. La incapacidad de recuperar la tasa de beneficio es lo más destacable a la vista de la enorme caída de los salarios reales durante el período. La causa principal, aunque no la única, del declive de la tasa de beneficio ha sido una tendencia persistente a la sobrecapacidad en las industrias manufactureras mundiales. Lo que ha ocurrido es que nuevos poderes industriales fueron ingresando, uno tras otro, al mercado mundial: Alemania y Japón, los nuevos países industrializados del noreste asiático, los tigres del sureste asiático y, finalmente, el Leviatán chino. Esas economías de desarrollo tardío producían los mismos bienes que ya producían las economías más tempranamente desarrolladas, pero más baratos. El resultado ha sido un exceso de oferta en relación con la demanda en una industria tras otra, y eso ha implicado precios y, por lo mismo, beneficios bajos. Las empresas que han sufrido reducción de beneficios, además, no han abandonado dócilmente sus industrias. Han intentado conservar su lugar recurriendo a la capacidad de innovación, aumentando la inversión en nuevas tecnologías. Huelga decir que eso no ha hecho más que empeorar la sobrecapacidad. A causa de la caída de su tasa de rendimiento, los capitalistas obtenían plusvalías cada vez menores de sus inversiones. De ahí que no tuvieran más opción que aminorar el crecimiento en maquinaria, equipo y empleo; y, al tiempo, a fin de restaurar la rentabilidad, contener las indemnizaciones por desempleo, mientras los gobiernos reducían el gasto social. Pero la consecuencia de todos estos recortes de gasto ha sido un problema de demanda agregada a largo plazo. La persistente endeblez de la demanda agregada ha sido el origen inmediato de la endeblez a largo plazo de la economía.

La crisis, en realidad, ha sido provocada por el estallido de la histórica burbuja inmobiliaria, que se ha estado inflando durante toda la década. ¿Cómo juzga su importancia?

La burbuja inmobiliaria debe entenderse en relación con la sucesión de burbujas de precios de activos que ha sufrido la economía desde mediados de los noventa y, especialmente, con el papel de la Reserva Federal estadounidense en alimentar dichas burbujas. Desde el principio de la larga caída, las autoridades económicas públicas han intentado capear el problema de una demanda insuficiente incentivando el aumento del préstamo, tanto público como privado. De entrada, recurrieron al déficit presupuestario, evitando así recesiones verdaderamente profundas. Pero, con el tiempo, los gobiernos conseguían inducir cada vez menos crecimiento económico de lo que tomaban a préstamo. En efecto, a fin de conjurar el tipo de profundas crisis que han acosado históricamente al sistema capitalista, han tenido que aceptar la tendencia hacia el estancamiento. Durante los primeros noventa, los gobiernos en los EEUU y Europa, encabezados por la administración Clinton, intentaron célebremente romper su adicción al endeudamiento, poniendo todos proa de consuno hacia el territorio de los presupuestos equilibrados. La idea era dejar que el mercado libre gobernara la economía. Pero, como aún no se había recuperado la rentabilidad, la reducción de los déficits asestó un duro golpe a la demanda y contribuyó a producir, entre 1991 y 1995, la peor de las recesiones y el más bajo crecimiento de la era de posguerra. Para lograr que la economía volviera a una senda de crecimiento, las autoridades estadounidenses acabaron adoptando un enfoque aplicado por primera vez en el Japón de fines de los ochenta. Mediante la imposición de tipos de interés bajos, la Reserva Federal facilitaba el préstamo al tiempo que incentivaba la inversión en activos financieros. Al dispararse los precios de los activos, las empresas y familias obtendrían enormes aumentos de riqueza, al menos sobre el papel. Estarían, por tanto, en condiciones de tomar préstamos a una escala titánica, de incrementar infinitamente la inversión y el consumo y, así, conducir la economía. El déficit privado, pues, vino a substituir al déficit público. Lo que podría llamarse keynesianismo de precios de activos sustituyó al keynesianismo tradicional. Por tanto, durante la última docena de años hemos asistido a un extraordinario espectáculo en la economía mundial, y es que la continuación de la acumulación de capital ha dependido literalmente de unas oleadas de especulación de dimensiones históricas cuidadosamente alimentadas y racionalizadas por los diseñadores ─y reguladores─ de las políticas públicas: primero, la burbuja del mercado de valores de finales de los noventa, y después, las burbujas de los mercados inmobiliario y crediticio de los primeros años 2000.

Usted fue profético al prever la actual crisis, así como la recesión de 2001. ¿Cuál es su perspectiva respecto a la economía mundial? ¿Empeorará o se recuperará antes del final de 2009? ¿Espera que la actual crisis sea tan severa como la gran depresión?

La crisis actual es más seria que la peor de las recesiones previas del período de posguerra, la que se dio entre 1979 y 1982, y es concebible que rivalice con la Gran Depresión, a pesar de que no hay modo de saberlo realmente. Quienes se dedican a la realización de pronósticos económicos subestimaron su virulencia porque sobreestimaron la solidez de la economía real, sin comprender hasta qué punto dependía ésta de una acumulación de deuda fundada en las burbujas de los precios de los activos. En los EEUU, el crecimiento del PIB durante el reciente ciclo económico de 2001-07 ha sido, con mucho, el más bajo de la época de posguerra. No ha aumentado el empleo en el sector privado. El incremento de maquinaria y equipo ha sido cerca de un tercio más bajo que el de la posguerra. Los salarios reales se han mantenido prácticamente estancados. Por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, no se han registrados aumentos en el ingreso medio familiar. El crecimiento económico ha ido a parar íntegramente al consumo personal y a la inversión en residencia, lo que ha sido posible por el crédito fácil y el aumento de los precios de la vivienda. El resultado económico ha sido esta endeblez, aun a pesar del enorme estímulo de la burbuja inmobiliaria y de los enormes déficits federales de la administración Bush. La vivienda por sí sola sumó casi un tercio del crecimiento del PIB y cerca de la mitad del aumento del empleo entre 2001 y 2005. Era, por tanto, esperable que cuando reventara la burbuja inmobiliaria, cayeran el consumo y la inversión en residencia y se hundiera la economía.

Muchos sostienen que la actual es una típica "crisis Minsky", no una crisis marxiana, aduciendo que la explosión de la burbuja financiera especulativa ha jugado un papel central en ella. ¿Cómo les respondería?

Es ocioso contraponer así los aspectos reales y financieros de la crisis. Como he resaltado, es una crisis marxiana: hunde sus raíces en una caída a largo plazo de la tasa de beneficio y en la incapacidad de recuperación de la misma, lo que está en el origen principal de la disminución de la acumulación de capital hasta ahora. En 2001, la tasa de beneficio de las empresas no financieras fue la menor del período de posguerra, con la excepción de 1980. Las empresas no han tenido, por tanto, otra opción que contener la inversión y el empleo, pero eso ha agravado el problema de la demanda agregada, nublándose así el clima económico. Esto es lo que explica el extremadamente bajo crecimiento observable en el ciclo económico que acaba de terminar. Sin embargo, para comprender el colapso actual hay que demostrar la conexión entre la endeblez de la economía real y el desplome financiero. El vínculo principal es la que se da entre la cada vez mayor dependencia del préstamo para que la economía siga funcionando y la predisposición pública, todavía mayor, a confiar en las subidas de los precios de los activos para lograr mantener vida la dinámica del préstamo. La condición básica de las burbujas en los mercados inmobiliario y crediticio era la perpetuación de un coste bajo del préstamo. La endeblez de la economía mundial, especialmente después de las crisis de 1997-98 y 2001, además de las enormes adquisiciones de dólares por parte de gobiernos asiáticos para mantener al mismo nivel sus divisas y el crecimiento del consumo estadounidense, provocó unos tipos de interés insólitamente bajos. Al mismo tiempo, la Reserva Federal mantuvo los tipos de interés a corto plazo más bajos que nunca desde los años cincuenta. Como prestaban tan barato, los bancos estaban dispuestos a conceder préstamos a especuladores cuyas inversiones provocaban un precio cada vez más alto de activos de todo tipo y un rendimiento en el préstamo (tipos de interés de los bonos) cada vez menor. Sintomáticamente, los precios de la vivienda se dispararon y el rendimiento en términos reales de los bonos del tesoro estadounidense se hundió. Pero como los rendimientos cayeron cada vez más, a las instituciones del mundo que dependían de los rendimientos del préstamo les resultó cada vez más difícil obtener beneficios suficientes. Los fondos de pensiones y las compañías de seguros fueron golpeados de forma particularmente dura, pero también se vieron afectados los fondos hedge de cobertura y los bancos de inversión. Esas instituciones se mostraron más que dispuestas a realizar enormes inversiones en unas obligaciones respaldadas por hipotecas subprime más que dudosas a causa de los insólitamente elevados rendimientos ofrecidos y con desprecio de unos riesgos no menos insólitamente elevados. Lo cierto es que no lograron sacar tajada suficiente. Su masiva adquisición de obligaciones hipotecariamente respaldadas es lo que facilitó a los institutos bancarios generadores de hipotecas seguir realizando préstamos a prestatarios cada vez menos calificados. La burbuja inmobiliaria alcanzó proporciones históricas y permitió que prosiguiera la expansión económica. Ni que decir tiene, eso no podía durar mucho. Cuando cayeron los precios de la vivienda, la economía real entró en recesión y el sector financiero se desplomó, porque el dinamismo de una y de otro se fundaba en la burbuja inmobiliaria. Lo vemos ahora es que la recesión está empeorando el desplome, porque contribuye a exacerbar la crisis inmobiliaria. Y que el desplome está intensificando la recesión, porque está dificultando el acceso al crédito. Precisamente es esa interacción entre una crisis de la economía real y una crisis del sector financiero que se alimentan mutuamente lo que hace que el despeñadero hacia la depresión se resista a todas las políticas intentadas por las autoridades y que el potencial de catástrofe resulte tan evidente.

Aun concediendo que el capitalismo de posguerra hubiera entrado en un período de larga caída en los años setenta, parece innegable que la ofensiva capitalista neoliberal ha impedido el empeoramiento de la caída de la producción desde los ochenta.

Si por neoliberalismo se entiende el giro hacia las finanzas y la desregulación, no veo cómo puede haber ayudado eso a la economía. Pero si por neoliberalismo se entiende el desmedido asalto de los empresarios y los gobiernos a los salarios obreros, a las condiciones laborales y al estado del bienestar, la cosa ofrece pocas dudas: se ha impedido que la caída de la tasa de beneficio haya sido todavía peor. Con todo, la ofensiva de la patronal no esperó hasta la denominada era neoliberal de los ochenta. Comenzó con el despertar de la caída de la rentabilidad, iniciada a principios de los setenta, de la mano del keynesianismo. No condujo, empero, a la recuperación de la tasa de beneficio, y no hizo sino exacerbar el problema de la demanda agregada. El debilitamiento de la demanda agregada terminó por obligar a las autoridades económicas a adoptar formas de estímulo económico más potentes y temerarias: el "keynesianismo de precios de activos" que condujo al actual desastre.

Hay quien ha defendido que un nuevo paradigma de "financiarización" o "capitalismo financiero" ha provocado un llamado "resurgimiento del capital" (Gerard Dumeneil) desde los ochenta hasta el presente. ¿Qué piensa de las tesis de la "financiarización" o "capitalismo financiero"?

La idea del capitalismo financiero es una contradicción en los términos, porque, genéricamente hablando ─hay excepciones significativas, como el préstamo al consumidor─, el beneficio financiero sostenido depende de la obtención de beneficios sostenidos en la economía real. Para responder a la caída de la tasa de beneficio, algunos gobiernos, encabezados por el de los EEUU, incentivaron el giro hacia las finanzas mediante la desregulación del sector financiero. Pero, como la economía real seguía languideciendo, el principal resultado de la desregulación fue la intensificación de la competencia en el sector financiero, lo que hizo más difícil la obtención de beneficios e incentivó una especulación aún mayor y la adopción de riesgos. Destacados ejecutivos de bancos de inversión y fondos hedge estaban en condiciones de obtener fabulosas fortunas, ya que sus remuneraciones dependían de los beneficios a corto plazo. Podían asegurarse temporalmente altos rendimientos mediante la expansión de sus préstamos basados en activos e incrementando el riesgo. Pero esa forma de hacer negocio, tardara más o menos en verse, era a expensas de la salud financiera a largo plazo de las propias empresas, y en el caso más espectacular, condujo a la caída de los bancos de inversión más importantes de Wall Street. Todas y cada una de las sedicentes expansiones financieras habidas desde los años setenta han terminado rápidamente en una desastrosa crisis financiera y han precisado de enormes rescates públicos. Lo que vale para el boom crediticio del tercer mundo en los años 70 y principios de los 80, no menos que para el auge del ahorro y el crédito, la manía de compra apalancada de empresas   y la burbuja de los bienes raíces comerciales de los 80, o para la burbuja del mercado de valores de la segunda mitad de los 90 y, huelga decirlo, para las burbujas inmobiliaria y crediticia de los primeros años 2000. El sector financiero parecía dinámico sólo porque los gobiernos estaban dispuestos a hacer lo que hiciera falta para apoyarlo.

El keynesianismo o estatismo parece presto a volver como el nuevo Zeitgeist [espíritu de la época]. ¿Cuál es su valoración general del keynesianismo o estatismo renaciente? ¿Puede contribuir a resolver o, cuando menos, aliviar la actual crisis?

Los gobiernos actualmente no tienen otra opción que la de volver al keynesianismo y al estado para intentar salvar la economía. Después de todo, el libre mercado se ha demostrado totalmente incapaz de impedir o hacer frente a la catástrofe económica, por no hablar de asegurar la estabilidad y el crecimiento económicos. De aquí que las elites del mundo político, que todavía ayer celebraban la desregulación de los mercados financieros, se hayan vuelto de un día para otro y sin excepción keynesianas. Pero hay razones para dudar de que el keynesianismo –en el sentido de enormes déficits públicos y crédito fácil para hinchar la demanda— pueda llegar a tener el impacto que muchos esperan. Lo cierto es que durante los últimos siete años, y merced a la burbuja inmobiliaria cebada por el préstamo y el gasto de la Reserva Federal y por los déficits presupuestarios de la administración Bush, hemos asistido a lo que probablemente sea el mayor estímulo económico keynesiano de la historia en tiempos de paz. Y sin embargo, no ha alcanzado sino para lograr el ciclo económico más endeble de la época de posguerra. Ahora el desafío es mucho mayor, todavía. A medida que colapsa la burbuja inmobiliaria y que la obtención de crédito se hace más y más más difícil, los hogares reducen el consumo y la inversión en residencia. Por consecuencia, caen los beneficios empresariales. Lo que trae consigo recortes salariales y un ritmo acelerado de despido de trabajadores, lo cual, a su vez, genera una espiral descendente de demanda y rentabilidad a la baja. Las familias han contado durante largo tiempo con el aumento de los precios de la vivienda para estar en condiciones de que les presten más y han ahorrado para ello. Pero ahora, forzadas por a acumulación de deudas,   tienen que reducir el préstamo y aumentar el ahorro; y eso, en el preciso instante en que la economía más necesita que consuman. Lo presumible es que le grueso del dinero que el estado ponga en manos de las familias será destinado al ahorro, no al consumo. Si el keynesianismo a duras penas logró activar la vida económica en la fase de expansión, ¿qué puede esperarse que haga en medio de la peor recesión desde los años treinta? Para obtener un efecto significativo en la economía, la administración Obama tendrá probablemente que pensar en una enorme oleada de inversiones públicas directas o indirectas; en realidad, en una forma de capitalismo de estado. No obstante, acometer esa tarea en serio exige superar enormes obstáculos políticos y económicos. La cultura política estadounidense es tremendamente hostil a la empresa pública. Por otro lado, el nivel de gasto y endeudamiento que todo eso implicaría podría amenazar al dólar. Hasta ahora, los gobiernos del Este asiático han financiado alegremente los déficits externos y públicos estadounidenses, a fin de mantener, a un tiempo, el consumo estadounidense y sus propias exportaciones. Pero con una crisis que está llegando a afectar hasta a China, esos gobiernos podrían ver menguada su capacidad de financiación de los déficits estadounidenses, sobre todo porque estos últimos se han disparado a una magnitud sin precedentes. La perspectiva verdaderamente aterradora que asoma en el horizonte es el desplome del dólar.

¿Cuál es su valoración general de la victoria de Obama en las últimas elecciones a la presidencia? ¿Piensa que Obama es el "mal menor", comparado con la administración Bush? Muchos consideran a Obama el Franklin D. Roosevelt del siglo XXI. Obama promete un "nuevo New Deal". ¿Cree usted que los progresistas anticapitalistas pueden dar apoyo crítico a algunas medidas de este "nuevo New Deal"?

El triunfo de Obama en las elecciones debe ser bienvenido. Una victoria de McCain habría sido una victoria para el Partido Republicano y habría dado un enorme impulso a las fuerzas más reaccionarias de la escena política estadounidense. Se habría visto como un aprobado al hipermilitarismo  y al imperialismo de la administración Bush, así como a su programa explícito de eliminación de lo que queda de sindicalismo, estado de bienestar y protección ambiental. Dicho esto, Obama es, como Roosevelt, un demócrata de centro, de quien no puede esperarse que, por sí propio, haga gran cosa en defensa de los intereses de una inmensa mayoría que seguirá estando sometida a un desapoderado asalto empresarial empeñado en recuperar sus menguantes beneficios mediante la reducción del empleo, de las indemnizaciones, etc. Obama apoyó el titánico rescate del sector financiero, que acaso represente el mayor expolio al contribuyente estadounidense de la historia norteamericana, sobre todo porque se concedió sin contrapartidas para poner brida a los bancos. También apoyó el rescate de la industria automovilística, aun a sabiendas de que estaba a enormes reducciones de las indemnizaciones para los trabajadores. El balance es de Obama, como de Roosevelt, sólo puede esperarse que tome acciones resueltas en defensa del pueblo trabajador si se le empuja por la vía de la acción directa desde abajo. La administración Roosevelt sólo aprobó el grueso de la legislación progresista del New Deal, incluyendo la Ley Wagner y la Seguridad Social, arrastrado por la presión de una gigantesca y masiva oleada de huelgas. Algo parecido puede acaso esperarse de Obama.

Según Rosa Luxemburg y, más recientemente, David Harvey, el capitalismo supera su tendencia a la crisis mediante la expansión geográfica. Según Harvey, ello a menudo se incentiva mediante inversiones enormes en infraestructura para apoyar al capital privado, a menudo a la inversión extranjera directa. ¿Cree usted que el capitalismo puede encontrar una solución a la crisis actual, en la terminología de Harvey, mediante un "arreglo espacio-temporal-espacial"?

Ésta es una cuestión compleja. Para empezar, creo que es verdadera –y de importancia decisiva— la afirmación, según la cual la expansión geográfica ha sido un elemento esencial en todas las oleadas de acumulación de capital que registra la historia Puede decirse que el crecimiento del volumen de la fuerza de trabajo y el crecimiento del espacio geográfico son condiciones sine qua non, esenciales, del crecimiento capitalista. El auge de la posguerra es un buen ejemplo, porque se dieron espectaculares expansiones del capital en el sur y el suroeste de los EEUU y en una Europa occidental y un Japón devastados por la guerra. Las inversiones de los EEUU jugaron un papel decisivo, no sólo en los propios EEUU, sino también en la Europa occidental de la época. Sin duda, la expansión de la fuerza de trabajo y del área geográfica capitalista era indispensable para las altas tasas de beneficio que hicieron tan dinámico el boom de posguerra. Desde un punto de vista marxista, éste fue un ciclo clásico de acumulación de capital, e implicó, necesariamente, tanto la integración de enormes masas de trabajadores fuera del sistema, especialmente del agro precapitalista en Alemania y en Japón, como la incorporación o reincorporación de espacios geográficos adicionales a una escala enorme. Sin embargo, yo creo que, vista en perspectiva, la pauta mostrada por el largo declive al que hemos venido asistiendo desde finales de los sesenta y principios de los setenta, ha sido diferente. Es cierto que el capital ha respondido a la rentabilidad menguante mediante la expansión exterior, intentando combinar técnicas avanzadas con mano de obra barata. Se calla por sabido que el Este asiático constituye el caso principal: representa indudablemente un momento de alcance histórico-universal, una transformación esencial, del capitalismo. Pero a pesar de que la expansión al Este asiático puede interpretarse como respuesta a una rentabilidad menguante, no ha sido, en mi opinión, una solución satisfactoria. Porque, a fin de cuentas, la nueva producción industrial que tan espectacularmente ha surgido en el Este asiático, a despecho de que produzca más barato, se solapa demasiado con lo que se produce en el resto del mundo. El problema es que, a escala sistémica, eso exacerba más que resuelve el problema de sobrecapacidad. En otras palabras: la globalización ha sido una respuesta a la rentabilidad menguante; pero como las nuevas industrias, lejos de ser esencialmente complementarias en la división mundial del trabajo, son redundantes, el resultado ha sido la persistencia de los problemas de rentabilidad. El balance, creo yo, es que para resolver realmente el problema de rentabilidad que ha asolado durante tanto tiempo al sistema ─lenta acumulación de capital y generación de niveles de préstamo cada vez mayores para mantener la estabilidad─, el sistema necesitaba una crisis que había sido durante tan largo tiempo aplazada. Y como el problema es la sobrecapacidad, enormemente agravada por la acumulación de deuda, lo que aún se necesita, según la visión clásica, es una depuración sistémica, esto es, la purga de las empresas de costes altos y beneficios bajos, con el consiguiente abaratamiento de los medios de producción y la reducción del precio de la mano de obra. Ésta de la crisis es la vía histórica por la que el capitalismo ha logrado restaurar la tasa de beneficio y sentar las bases necesarias para una acumulación de capital más dinámica. Durante el periodo de posguerra se logró evitar las crisis; el coste de evitarlas fue la incapacidad para reactivar la rentabilidad, lo que llevó a empeorar la situación de estancamiento. La crisis actual es la depuración que nunca sucedió.

Entonces, ¿cree usted que sólo la crisis puede resolver la crisis? Ésta es una respuesta marxiana clásica.

Creo que es lo más probable. La analogía sería como sigue. De entrada, a principios de los años treinta, el New Deal y el keynesianismo resultaron ineficaces. En realidad, a pesar de la amplitud temporal de toda una década, no lograron sentar las bases de un nuevo boom, como se vio con la caída en la profunda recesión de 1937-38. Pero, finalmente, como resultado de la larga crisis de los treinta, se llegó a la purga de los costes altos y de los medios de producción con beneficios bajos, lo que terminó por sentar las bases para unas tasas de beneficio altas. De manera que, a fines de los años treinta, podía decirse que la tasa potencial de beneficio era alta y que todo lo que se necesitaba era un estímulo de la demanda. Esa demanda, huelga decirlo, vino a proporcionarlas el enorme gasto armamentístico de la Segunda Guerra Mundial. Así pues, durante la guerra se obtuvieron tasas de beneficio altas, y esas tasas altas sentaron las bases necesarias para el ulterior boom postbélico. Pero yo creo que, aun si se hubieran ensayado, los déficits keynesianos no habrían podido funcionar en 1933, porque antes era necesario, por decirlo en términos marxianos, una crisis que saneara el sistema.

¿Cree que la actual crisis supondrá un desafío a la hegemonía de los EEUU? Teóricos del sistema-mundo como Immanuel Wallerstein, también entrevistados por Hankyoreh, sostienen que la hegemonía del imperialismo americano está en declive.

Ésta es una cuestión muy compleja. Tal vez ande yo muy errado, pero pienso que muchos de los que creen que ha habido un declive de la hegemonía estadounidense tienden a ver esa hegemonía en términos de poder geopolítico, y al final, como capacidad militar norteamericana. Desde este punto de vista, es principalmente el predominio estadounidense lo que produce el liderazgo americano, es el poder estadounidense sobre y contra otros países lo que mantiene a los EEUU en la cumbre. Yo no veo así la hegemonía estadounidense. Yo veo a las elites del mundo, especialmente a las del núcleo capitalista en el sentido lato de la palabra, muy satisfechas con esa hegemonía norteamericana, porque eso significa que son los EEUU quienes asumen el papel y el coste de policías del mundo. Eso vale también, en mi opinión, incluso para las elites de los países más pobres. ¿Cuál es el objetivo de los policías del mundo norteamericanos? No es atacar a otros países. Es, sobre todo, mantener el orden social a escala mundial, crear condiciones estables para la acumulación de capital global. Su principal propósito es erradicar cualquier desafío popular al capitalismo, proteger las relaciones de clase existentes. Durante la mayor parte del periodo de posguerra, hubo desafíos nacionalistas-estatistas, especialmente desde abajo, al libre albedrío del capital. Fueron, desde luego, sometidos por los EEUU con la fuerza más brutal, con las expresiones más descarnadas de la dominación estadounidense. Aunque dentro del núcleo lo que había hegemonía norteamericana, fuera de ese núcleo había dominación. Pero, con la caída de la Unión Soviética, la entrada de China y Vietnam en la vía capitalista y la derrota de los movimientos de liberación nacional en lugares como Sudáfrica y Centroamérica, la resistencia al capital en el mundo en vías de desarrollo fue, al menos temporalmente, debilitada. Así, actualmente, los gobiernos y elites no sólo de Europa occidental y oriental, Japón y Corea, sino también de Brasil, la India y China ─la mayoría de países que pueda usted nombrar─ prefieren el mantenimiento de la hegemonía estadounidense. La hegemonía norteamericana no caerá por el surgimiento de algún otro poder capaz de competir con ella por el dominio del mundo. China, más que nadie, prefiere la hegemonía americana. Los EEUU no planean atacar a China y, hasta la fecha, han mantenido su mercado completamente abierto a las exportaciones chinas. Con los EEUU en el papel de policías del mundo y asegurando un comercio y unos movimientos de capital cada vez más libres, China puede competir en términos de costes de producción en un campo en igualdad de condiciones, y eso es increíblemente beneficioso para China; mejor, imposible. ¿Puede seguir la hegemonía estadounidense con la actual crisis? Ésta es una pregunta harto más ardua. Pero creo que, en el primer caso, la respuesta es sí. Las elites del mundo quieren por encima de todo mantener el actual orden globalizado y los EEUU son la clave para ello. Nadie, entre las elites del mundo, intenta explotar la crisis y los enormes problemas económicos de los EEUU para desafiar a la hegemonía norteamericana. China sigue diciendo "no vamos a seguir pagando para que los EEUU sigan derrochando", en alusión a los actuales récords en déficits por cuenta corriente sufragados por China durante la pasada década y a los titánicos déficits presupuestarios que están generando actualmente los EEUU. Pero ¿cree usted que China cortará ahora con los EEUU? En absoluto. China todavía está vertiendo todo el dinero que puede en los EEUU para intentar que mantegan a flote su economía y poder ella mantener así su vía de desarrollo. Claro está que siempre es posible todo lo que se desea. La profundidad de la crisis china puede llegar a ser de tal calado, que ya no le permita financiar por más tiempo los déficits de los EEUU. O la política de la Reserva Federal de embarcarse en unos déficits cada vez mayores e ir imprimiendo moneda podría terminar llevando al hundimiento del dólar y provocando una verdadera catástrofe. Sea ello como fuere, los dados están echados. Si tales cosas llegaran a suceder, habría construir un nuevo orden. Pero en condiciones de crisis profunda sería extremadamente difícil, porque en circunstancias así, los EEUU, lo mismo que otros estados, podrían fácilmente deslizarse por la pendiente del proteccionismo, el nacionalismo o incluso de la guerra. Creo que en este momento las elites del mundo están todavía tratando de evitar esa deriva: no están preparadas para eso. Lo que quieren es mantener los mercados, el comercio, abiertos. Y ello porque han comprendido que la última vez que el estado recurrió al proteccionismo para resolver el problema fue durante la Gran Depresión, lo que no sirvió más que para empeorarla, porque  cuando algunos estados iniciaron políticas proteccionistas todo el mundo hizo lo propio y el mercado mundial se cerró. Luego, por supuesto, vino el militarismo y la guerra. En la actualidad, el cierre de los mercados mundiales sería evidentemente desastroso; por eso elites y gobiernos se afanan de consuno en impedir salidas proteccionistas, estatistas o militaristas. Pero la política no es sólo la expresión de lo que las elites quieren, y además, las elites son tornadizas, y lo que quieren puede cambiar de un día para otro. Por lo demás, las elites suelen estar divididas, y la política tiene autonomía. De manera que, por poner un ejemplo, difícilmente puede descartarse que, si la crisis se pone muy fea ─lo que llegados a este punto no sería una gran sorpresa─, asistamos al regreso de políticas derechistas de carácter proteccionista, militarista, xenófobo o nacionalista. Este tipo de políticas podría tener no sólo un amplio atractivo popular. Sectores crecientes del mundo empresarial podrían llegar a verla como la única salida, puesto que si ven a sus mercados hundirse y al sistema en depresión, pueden considerar necesaria la protección contra la competencia y subvenciones públicas a la demanda mediante el gasto militar. Ésta fue, huelga decirlo, la respuesta que prevaleció en gran parte de Europa y Japón durante la crisis del periodo de entreguerras. Tenemos ahora a una derecha apabullada por los fracasos de la administración Bush y por la crisis. Pero si la administración Obama no es capaz de impedir el hundimiento económico, podría volver fácilmente… sobre todo porque los demócratas no ofrecen la menor alternativa ideológica real.

Ha hablado de una crisis potencial en China. ¿Qué piensa del estado actual de la economía china?

Creo que la crisis china irá a peor, mucho peor de lo que la gente espera. Por dos razones esenciales. La primera es que la crisis norteamericana, y la crisis global más en general, es mucho más grave de lo que la gente esperaba, y en última instancia, la suerte de la economía china depende inextricablemente de la suerte de la economía estadounidense y de la de la economía global. No sólo porque China depende en gran medida de sus exportaciones al mercado estadounidense; también porque la mayor parte del resto del mundo depende a su vez   mucho de los EEUU, y eso incluye especialmente a Europa. Si no voy errado, Europa se ha convertido recientemente en el mayor mercado de las exportaciones chinas. Pero como la crisis originada en los EEUU ha llegado a Europa, el mercado europeo se contraerá también para los bienes chinos. De modo, pues, que la situación es para China mucho peor de lo que la gente esperaba, porque la crisis económica es mucho peor de lo que se esperaba. La segunda razón es ésta: el entusiasmo con el crecimiento realmente espectacular de la economía China ha llevado a mucha gente a ignorar el papel desempeñado por las burbujas en curso seguido por la economía china. China ha crecido básicamente con las exportaciones, y señaladamente, merced a un creciente excedente comercial con los EEUU. A causa de ese excedente, el gobierno chino ha tenido que tomar medidas políticas para mantener baja su moneda y competitiva su industria. Concretamente, ha comprado a gran escala activos denominados en dólares estadounidenses imprimiendo enormes cantidades de renminbi, la moneda china. Pero el resultado ha sido la inyección de enormes cantidades de dinero en la economía china, haciendo cada vez más fácil el crédito durante un largo periodo. Por un lado, las empresas y gobiernos locales han utilizado este crédito fácil para financiar inversiones en masa. Pero esto ha hecho cada vez mayor la sobrecapacidad. Por otro lado, han usado el crédito fácil para comprar tierras, casas, acciones y otros tipos de activos financieros. Pero eso ha contribuido a generar grandes burbujas de precios de activos, las cuales, lo mismo que en los EEUU, han contribuido a su vez a disparar préstamos y gastos. Cuando estallen las burbujas chinas, el calado de la sobrecapacidad se hará más evidente. El estallido de las burbujas chinas representará, también en gran parte del resto del mundo, un duro golpe para la demanda de consumo e inducirá una dañina crisis dañina. En suma: la crisis china puede llegar a ser una   cosa muy seria, y podría hacer que la crisis global tomara un rumbo todavía más grave.

Así, usted cree que la lógica capitalista de superproducción se da también China.

Sí, como en Corea y en gran parte del Asia oriental a finales de los noventa. No es tan distinto. Lo único que no ha ocurrido todavía es el tipo de revaluación de la moneda que mató, que liquidó realmente a la expansión industrial coreana. El gobierno chino está haciendo todo por evitarlo.

Por lo tanto, no está usted de acuerdo con la definición de la sociedad china como "economía de mercado no capitalista".

No, en absoluto.

¿Cree usted, pues, que China es actualmente capitalista?

Creo que es totalmente capitalista. Acaso pudiera haberse dicho que China tenía un mercado no capitalista durante los ochenta, cuando experimentaba un impresionante crecimiento merced a las empresas urbanas y aldeanas. Eran de propiedad pública, de los gobiernos locales, pero operaban en el mercado. Esa forma económica puede decirse que iniciaba la transición al capitalismo. Así, tal vez hasta principios de los noventa, se mantuvo un tipo de sociedad de mercado no capitalista, especialmente porque había un gran sector industrial de propiedad y dirección del estado central. Pero a partir de entonces lo que ha habido es una transición al capitalismo que, a día de hoy, puede darse por completamente colmada.

¿Qué piensa de la dureza de la crisis económica coreana que se avecina? ¿Cree que podría ser más grave que la crisis del FMI de 1997-98? Para hacer frente a la crisis venidera, el gobierno de Lee Myung-bak está resucitando ahora la inversión para construir enormes infraestructuras sociales al estilo de Park Cheng-Hee, especialmente el "Gran Canal" de la península coreana, al tiempo que copia las políticas de crecimiento verde de Obama. Sin embargo, el gobierno de Lee Myung-bak intenta todavía mantener las políticas de desregulación neoliberal del período que siguió a la crisis de 1997, especialmente mediante el Acuerdo de Libre Comercio entre los EEUU y Corea. Podría llamársele propuesta híbrida, ya que combina lo que parece un anacrónico retorno al método de desarrollo dirigido por el estado al estilo de Park Cheng-Hee con el neoliberalismo contemporáneo. ¿Servirá para combatir o paliar la crisis que se avecina?

Lo dudo mucho. No necesariamente porque represente una vuelta al capitalismo organizado por el estado, al estilo de Park, ni porque abrace el neoliberalismo. Es porque, cualquiera que sea su forma interna, sigue dependiendo de la globalización en un momento en que la crisis global está produciendo una extraordinaria contracción del mercado mundial. Hablando de China daba yo hace un rato por probable que se encuentre con un grave problema. Pero China tiene salarios bajos y un mercado interno potencial enorme, de manera que con el tiempo es concebible que pueda tener una posición mejor que Corea para afrontar la crisis, aunque tampoco estoy totalmente seguro de eso. Descuento, en cambio, como seguro que Corea se verá duramente golpeada por la  crisis. Ya le ocurrió en 1997-98, pero le salvaron la burbuja del mercado de valores estadounidense y el consiguiente crecimiento del préstamo, el gasto y las importaciones norteamericanos. Pero cuando reventó la burbuja del mercado de valores estadounidense en 2000-02, Corea cayó en lo que se antojaba como una crisis aún más grave que la de 1997-98. Hete aquí, sin embargo, la burbuja inmobiliaria estadounidense vino recientemente al rescate de Corea. Pero ahora ha reventado esa burbuja, la segunda burbuja estadounidense, y no hay una tercera para sacar a Corea de la crisis. No es necesariamente porque Corea lo esté haciendo mal. Es que no creo que haya en parte alguna del mundo una vía de salida fácil para nadie que se haya convertido en parte de un sistema capitalista verdaderamente global e interdependiente.

Así, está diciendo que el entorno externo está mucho peor que nunca antes.

Ésa es la idea principal.

¿Cuáles son, pues, las tareas más urgentes de los progresistas en Corea? Los coreanos progresistas son muy críticos con Lee Myung-bak. Suelen apoyar el estado del bienestar y la redistribución de la renta como alternativa al proyecto de Lee de invertir en la construcción del Canal, con grandes costes sociales. Ésta es la cuestión más caliente en la sociedad coreana de hoy. Los progresistas coreanos señalan que, a pesar de que Lee Myung-bak hable de crecimiento verde, su proyecto de construcción destruiría ecosistemas enteros. ¿Está de acuerdo con ellos?

Evidentemente, hay que oponerse a esos proyectos, ecológicamente desastrosos.

¿Cree que, en plena crisis económica, la construcción de un estado del bienestar como el de Suecia sería una estrategia razonable para los progresistas coreanos?

Creo que lo más importante para los progresistas coreanos es el refuerzo de las organizaciones del movimiento obrero. Sólo reconstruyendo el movimiento obrero coreano puede la izquierda construir el poder que necesita para obtener cualquiera de sus reivindicaciones. La única manera de que el pueblo trabajador pueda realmente desarrollar su poder es mediante la construcción de nuevas organizaciones en el transcurso de la lucha, y solo mediante la lucha puede lograr el advenimiento de políticas progresistas o la definición de lo que debería ser una política progresista en este momento. Creo que la mejor manera de forjar una respuesta política de izquierda actualmente es contribuir a que la gente más afectada se organice y logre poder para definir colectivamente sus intereses. De modo que, más que intentar resolver ahora, de modo tecnocrático, desde arriba, la cuestión de cuál sea la mejor respuesta, la clave para la izquierda es catalizar la reconstitución del poder del pueblo trabajador. Obviamente, el movimiento obrero coreano se ha visto debilitado desde la crisis de 1997-98. Como mínimo, la prioridad para los progresistas debería se plantearse qué hacer para mejorar el contexto de la organización de la fuerza de trabajo, qué hacer, precisamente ahora, para reforzar los sindicatos. Sin una reactivación del poder de la clase obrera, la izquierda no tardará en descubrir que la mayor parte de cuestiones de políticas públicas se convierten en materia de pura especulación académica. Quiero decir que si la izquierda tiene que influir en las políticas públicas, ha de haber un cambio, un gran cambio, en la correlación de fuerzas de clase.

¿Espera usted que los recientes fracasos del neoliberalismo abran puertas a los progresistas de todo el mundo?

El fracaso del neoliberalismo ofrece, desde luego, importantes oportunidades que no teníamos antes. El neoliberalismo nunca resultó atractivo para buena parte de la población. El pueblo trabajador jamás se ha identificado con mercados libres, finanzas libres y todo eso. Pero creo que la mayor parte de la población se había convencido de que era la única opción, de que no había alternativa. Pero ahora la crisis ha revelado la bancarrota total del modelo neoliberal de organización económica, y puede vislumbrarse el cambio. Se ha manifestado eso con vigor en   la oposición del pueblo trabajador americano a los rescates de los bancos y del sector financiero. Dicen, sobre poco más o menos:   "nos han contado que salvar las instituciones financieras, los mercados financieros, es la clave para restablecer la economía, la prosperidad. Pero no nos lo creemos. No queremos que ni un centavo más de nuestro dinero vaya a aquellos que no hacen más que robarnos". De modo que hay un gran vacío ideológico y se ha abierto un importante flanco para la penetración de ideas de izquierda. El problema es que hay muy poca organización del pueblo trabajador; está solo, carece de expresión política. Así que puede decirse que hay grandes oportunidades creadas por el contexto político o por el clima ideológico, pero que eso, por sí mismo, no proporcionará soluciones progresistas. De modo que, nuevamente, la máxima prioridad para los progresistas ─para cualquier activista de izquierda─, allí donde deberían ser más activos, es en el intento de reavivar las organizaciones del pueblo trabajador. Sin resucitar el poder de la clase obrera, poco progreso podrá hacerse, y el único modo de revivir ese poder es la movilización para la acción directa. Sólo mediante la acción, colectiva y masiva, del pueblo trabajador se podrá crear la organización y acumular la energía necesaria para proporcionar la base social para una transformación, por así decirlo, de su propia conciencia, para la radicalización política.

(*)Entrevista de  Seongjin Jeong para el diario coreano Hankyoreh (22 de enero 2009) a Robert Brenner, quien ha hecho en  los últimos 10 años los análisis histórico-económicos acaso más profundos y premonitorios sobre la naturaleza de la vida económica capitalista mundial del final del siglo XX.

(**)Robert Brenner, miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO, es director del Center for Social Theory and Comparative History en la Universidad de California-Los Ángeles. Es autor de The Boom and the Bubble (Verso, Londres, 2002), un libro imprescindible para entender la historia económica del último medio siglo, el origen de la llamada "globalización"  y la situación presente.

Traducción para www.sinpermiso.info: Daniel Escribano
Disponible en:
Robert Brenner entrevistado por Seongjin Jeong | Sinpermiso | 23-2-2009
http://www.kaosenlared.net/noticia/analisis-historico-economico-clasico-actual-crisis
 
| Referencias (0)


 

Nacionalización bancaria: terror de las viudas del neoliberalismo

Enlace permanente 24 de Febrero, 2009, 0:34

"Las viudas neuróticas del neoliberalismo

al borde de un ataque de socialismo interventor:

Inminente nacionalización bancaria en EE.UU."

A. Greenspan se suma a

P. Krugman, N. Roubini, N. Taleb y J. Stiglitz:

Hay que nacionalizar la banca en EE.UU.


El ex presidente de la Reserva Federal señaló que la estatización puede ser el peor de los males; "es una solución que se puede hacer sólo una vez cada 100 años", dijo Greenspan.

EEUU tendrá que nacionalizar algunos bancos con carácter temporal para evitar la quiebra del sistema y restaurar el crédito, según el ex presidente de la FED Alan Greenspan, sumándose así a la tesis de Krugman. 500 bancos de EEUU están al borde de la quiebra, tal y como avanzó LD.

El que durante años fue tildado con el calificativo de Maestro y sumo sacerdote del laisser-faire abraza ahora la tesis intervensionista del Estado en materia financiera. En una entrevista concedida al Financial Times, el ex presidente de la Reserva Federal (FED) Alan Greenspan aboga por nacionalizar algunos bancos de EE.UU. con carácter temporal para solventar la crisis bancaria y restaurar el flujo del crédito en la primera potencia mundial.

Según Greenspan, ésta podría ser la opción menos mala. El Maestro, al que algunos economistas culpan de la actual situación debido a su laxa política monetaria, se suma así al Premio Nobel de Economía, Paul Krugman, quien recientemente recomendaba al presidente de EEUU, Barack Obama, nacionalizar la banca y apostar por un nuevo gran New Deal al estilo Roosevelt durante la Gran Depresión de los años 30.

"Puede que sea necesario nacionalizar temporalmente algunos bancos con el objetivo de facilitar una reestructuración ordenada", señala Greenspan. "Entiendo que esto es algo que se hace una vez cada cien años", agrega. La nacionalización de bancos puede ser una medida temporal para corregir la crisis en el sistema financiero y restaurar el flujo de créditos.

Greenspan consideró que "en algunos casos, la solución menos mala es que el Gobierno tome el control temporal" de las entidades con problemas, ya sea a través de la agencia de Depósitos Federales (FDIC, en inglés) o de algún otro mecanismo. Tal y como desveló Libertad Digital, en la actualidad, cerca de 500 bancos de EEUU están en riesgo de quiebra.

De este modo, se confirma que los grandes entidades financieras de la primera potencia mundial están en bancarrota, según advirtieron algunos gurús como Jim Rogers. El diario londinense informó en su edición electrónica que Greenspan advirtió que los tenedores de deuda de estos bancos, deberían estar protegidos de antemano en caso de que llegase a concretarse alguna nacionalización de alguna entidad bancaria.

Nouriel Roubini, el economista que ha alcanzado renombre por haber anticipado la crisis, también lo ve inevitable. Su firma de investigación RGE Monitor estima que las pérdidas en la banca a raíz de los activos tóxicos alcanzará US$ 1,8 billones (millones de millones). El capital que respalda los activos bancarios ha caído a US$ 1.400 billones. "Eso deja al sistema bancario estadounidense en insolvencia", asegura Roubini.

El gobierno de Obama acaba de revelar un nuevo plan de rescate financiero -con lo cual implícitamente intenta evitar nacionalizar-, donde se comprometieron hasta US$ 2,2 billones. Sin embargo, la falta de detalles, como por ejemplo la forma en que se resolverá el tema de los activos tóxicos, no convenció al mercado. Citigroup y Bank of America han sido objeto de planes de rescate específicos del gobierno, el primero por US$ 326 mil millones, y el segundo por US$ 138 mil millones. Con estos planes, de hecho, el gobierno ya tiene más del 6% de la propiedad en ambos bancos, pero aún no los controla. De continuar agravándose la crisis, no es claro qué ocurrirá.

Republicanos se suman a las políticas interventoras:

Pero la idea de nacionalizar incluso empieza a prender entre algunos republicanos. Ayer el senador Lindsey Graham dijo que "la nacionalización es una opción", si las entidades no pasan el llamado "test presión", al cual serán sometidos los bancos con activos superiores a US$ 100 mil millones para ver si necesitan fondos adicionales.

El economista jefe para EE.UU. de Unicredit, Roger Kubarych, dice que "una nacionalización completa de la banca no es necesaria". Ello porque el problema está en los de mayor envergadura. "Por ahora no es necesaria la nacionalización de ninguno de los grandes, pero seguirán requiriendo asistencia para poder mantenerse", señala el experto.

Referencias sugeridas sobre el tema:

Altamira,Jorge (24/2/2009). La marcha inexorable de la bancarrota capitalista mundial. [En línea].
Disponible en:
http://www.eleconomista.cubaweb.cu/2009/nro351/bancarrota-capitalista.html


Andrews, Edmund L.(15/1/2009). Rescue of Banks Hints at Nationalization [On line].
Avaivable: http://www.nytimes.com/2009/01/16/business/16banking.html?ref=economy


Guha, Krishna and Edward Luce(18/2/2009).Greenspan backs bank nationalisation. [On line].
Avaivable: http://www.ft.com


Gore,Martha R.(8/1/2009)Obama and the New Deal Philosophy. [On line].
Disponible en: http://americanaffairs.suite101.com/article.cfm/obama_and_the_new_deal_philosophy


Krugman,P.(25/1/09 )Un rescate incierto. En: El País.[En línea]
Disponible en: http://www.elpais.com/articulo/semana/rescate/incierto/elpepueconeg/20090125elpneglse_3/Tes


Knigge, Michael (6/02/2009). Joseph Stiglitz: "Necesitamos regulaciones internacionales". Entrevista en DW World [En línea].
Disponible en:
http://www.dw-world.de/dw/article/0,,4008835,00.html

La opción de nacionalizar los bancos gana peso en EE UU
.(26/01/2009). El País [En línea].
Disponible en: http://www.elpais.com/articulo/economia/opcion/nacionalizar/bancos/gana/peso/EE/UU/elpepueco/20090126elpepueco_7/Tes


La vía estadounidense al socialismo del siglo XXI
(24/2/2009)En Asociación de Jóvenes para el Desarrollo Social.[En línea].
Disponible en:http://asojods.blogspot.com/2009/02/la-via-estadounidense-al-socialismo-del.html


Nationalizing the Bank Problem
(22/1/2009).Nationalizing the Bank Problem[On line].
Avaivable: http://roomfordebate.blogs.nytimes.com/2009/01/22/nationalizing-the-bank-problem/?ref=economy


Nóbrega,Juan Pablo(22/2/2009). Obama aprende de Roosevelt. [En línea].
Disponible en: http://www.nortecastilla.es/20090222/mundo/obama-aprende-roosevelt-20090222.html


Obama acuerda un plan de rescate de 825.000 millones de dólares
. En: Libertad Digital [En línea].
Disponible en:http://www.libertaddigital.com/economia/obama-acuerda-un-plan-de-rescate-de-825000-millones-de-dolares-1276348315/


Sanger,D.E.(25/1/2009) Nationalization Gets a New, Serious Look.The New York Times.[On line].
Avaivable: http://www.nytimes.com/2009/01/26/business/economy/26banks.html


Raum,Tom(20/2/2009).Obama plans eclipsing New Deal spending [On line].
Avaivable:
http://www.breitbart.com/article.php?id=D96FI9CO0&show_article=1


Roubini,Nouriel(10/2/2009). It Is Time to Nationalize Insolvent Banking Systems [On line].
Avaivable: http://www.rgemonitor.com/roubini-monitor/255507/it_is_time_to_nationalize_insolvent_banking_systems


Roubini,Nouriel(10/2/2009).The Worst Economic and Financial Crisis Since the Great Depression Reveals the Weaknesses of the Laissez Faire Anglo-Saxon Model of Capitalism. [On line].
Avaivable: http://www.rgemonitor.com/roubini-monitor/255627/the_worst_economic_and_financial_crisis_since_the_great_depression_reveals_the_weaknesses_of_the_laissez_faire_anglo-saxon_model_of_capitalism


Roubini,Nouriel(15/2/2009) Republicans start to support the idea of nationalizing insolvent banks [On line].
Avaivable: http://www.rgemonitor.com/roubini-monitor/255573/republicans_start_to_support_the_idea_of_nationalizing_insolvent_banks

| Referencias (0)


 

La viejas ideas económicas de maniáticos, charlatanes y republicanos

Enlace permanente 28 de Enero, 2009, 1:15

Republicanos y racismo

Paul Krugman (*)


La vieja "economía vudú" —creer que los recortes fiscales son mágicos— ha sido desterrada del discurso civilizado

Y el culto a la economía de la oferta se ha encogido a tal punto que sólo incluye a maniáticos, charlatanes y republicanos.

Pero noticias recientes sugieren que mucha gente influyente, incluyendo funcionarios de la Reserva Federal, reguladores bancarios y, posiblemente, miembros de la entrante administración Obama, se han vuelto devotos de un nuevo tipo de vudú: la creencia de que mediante elaborados rituales financieros podemos mantener vivos a bancos ya muertos.

Para explicar el asunto, permítame describir la posición de un banco hipotético que llamaré Grupogótico, o Gótico para acortarlo.

En el papel, Gótico tiene 2 billones de dólares en activos y 1.9 billones en pasivos, así que su valor neto es de 100 mil millones de dólares. Pero una parte sustancial de sus activos —digamos, 400 mil mdd— son títulos respaldados por hipotecas y otros desechos tóxicos. Si el banco intentara vender esos activos, no obtendría más de 200 mil mdd.

Así que Gótico es un banco "zombie": sigue operando, pero la realidad es que ya se derrumbó. Sus acciones no carecen totalmente de valor —aún tiene una capitalización de mercado de 20 mil mdd—, pero esa valuación se basa completamente en la esperanza de que sus accionistas serán rescatados por un plan del gobierno.

¿Por qué rescataría el gobierno a Gótico? Porque juega un papel central en el sistema financiero. Cuando se permitió que Lehman se derrumbara los mercados financieros se congelaron, y por unas semanas la economía mundial estuvo al borde del colapso. Como no queremos una repetición, Gótico debe mantenerse funcionando. Pero, ¿cómo se puede hacer eso?

Bueno, el gobierno podría simplemente entregar a Gótico unos 200 mil mdd, suficientes para hacerlo solvente otra vez. Pero esto, claro, sería un enorme regalo para los actuales accionistas de Gótico, y también alentaría una toma de riesgo excesiva en el futuro. No obstante, la posibilidad de ese regalo es lo que respalda actualmente el precio de la acción de Gótico.

Una mejor estrategia sería hacer lo que el gobierno hizo con las cajas de ahorro moribundas a finales de los 80: confiscó las instituciones en quiebra, dejando limpios a los accionistas. Luego transfirió los malos activos a una institución especial, Resolution Trust Corp.; reembolsó una porción suficiente de la deuda de los bancos para hacerlos solventes, y vendió las empresas corregidas a nuevos propietarios.

Sin embargo, los rumores actuales sugieren que las autoridades no están dispuestas a aplicar ninguna de estas medidas. En cambio, se están inclinando, según reportes, por un enfoque de compromiso: trasladar los desechos tóxicos de los estados financieros de los bancos privados a un "mal banco" o "banco agregador" de propiedad pública, que se parecería a la Resolution Trust Corp., pero sin decomisar los bancos primero.

Sheila Bair, presidenta de la Corporación Federal de Seguro de Depósitos, intentó recientemente describir cómo funcionaría el procedimiento: "El banco agregador compraría los activos a un valor justo". ¿Pero qué significa "valor justo"?

En mi ejemplo, Grupogótico es insolvente porque los supuestos 400 mil mdd de desechos tóxicos en sus libros valen de hecho solamente 200 mil mdd. La única forma en que una compra del gobierno podría devolver a Gótico a la solvencia sería que el gobierno pagara mucho más de lo que compradores privados estén dispuestos a ofrecer.

Ahora, quizá los compradores privados no están dispuestos a pagar lo que el desecho tóxico vale realmente: "En realidad no tenemos en este momento una forma racional de tasación de esta categoría de activos", dice Bair. ¿Pero debe el gobierno meterse en la cuestión de declarar que sabe mejor que el mercado lo que valen los activos? ¿Y es realmente probable que pagar un "valor justo", cualquier cosa que eso signifique, sea suficiente para que Gótico vuelva a la solvencia?

Lo que sospecho es que las autoridades —posiblemente sin darse cuenta— están a punto de llevar a cabo una simulación: una política que parece ser igual a la aplicada para limpiar las cajas de ahorro, pero que en la práctica equivale a entregar grandes regalos a los accionistas de los bancos a expensas de los contribuyentes, disfrazada como una compra a "valor justo" de activos tóxicos.

¿Por qué realizar todas estas maniobras? La respuesta parece ser que Washington sigue teniéndole un miedo mortal a la palabra con N: nacionalización. La verdad es que Grupogótico y sus instituciones hermanas son ya partes integrantes del Estado, profundamente dependientes del apoyo de los contribuyentes, pero nadie quiere reconocer ese hecho y aplicar la solución obvia: una toma de control explícita, aunque temporal, por parte del gobierno. De ahí la popularidad del nuevo vudú, que afirma, como señalé, que elaborados rituales financieros pueden reanimar a bancos ya muertos.

Infortunadamente, el precio de este repliegue a la superstición podría ser alto. Espero estar equivocado, pero sospecho que los contribuyentes están a punto de sufrir otro agravio, y que estamos a punto de ver otro plan de rescate financiero que no cumple su cometido.

(Traducción: Gregorio Narváez)

(*) Premio Nobel de Economía 2008, considerado entre los economistas más destacados del mundo. Autor de más de 18 libros y columnista estrella del New York Times, ha pasado toda su vida académica investigando y dando clases en Yale, Stanford, MIT y actualmente Princeton. Krugman escribe, según sus propias palabras, para incomodar a la gente. "Si una columna no genera inquietud al leerla, entonces el autor ha malgastado el espacio. Esto es particulamente cierto en economía, donde todos tienen fuertes puntos de vista, pero pocos se detienen a reflexionar sobre ellos".

El Universal
Mirada al mundo
23 de enero de 2009
Disponible en:
http://www.eluniversal.com.mx/columnas/76437.html
| Referencias (0)


 

Recesión global: sucumbe el monetarismo globalizado en las principales economías mundiales

Enlace permanente 3 de Diciembre, 2008, 11:47

Recesión global: sucumbe el monetarismo globalizado en las principales economías mundiales

Un típico ciclo económico consta de dos fases principales: "Boom" y la recesión. La fase principal de un Boom que se le denomina: la expansión; y la fase que conduce a una recesión se la denomina: contracción. Otra forma de interpretar la fase de expansión, se hace considerando la transición de la recesión al "Boom" y la fase de contracción, considerando la transición del "Boom" a la recesión.


El Comité de Investigación del Ciclo Económico de la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER, por sus siglas en inglés), estableció que la economía estadunidense cayó en recesión en diciembre de 2007. Para el panel de economistas encargados de estudiar los ciclos económicos, ahora es oficial que la economía de Estados Unidos está en recesión. La actual recesión, que según muchos economistas persistiría hasta mediados del 2009, ya es la tercera más larga desde la Gran Depresión, sólo detrás de las contracciones de 16 meses registradas a mediados de la década de 1970 y a comienzos de la década de los años 80. El comité, tradicionalmente a cargo de declarar el inicio de una recesión en Estados Unidos, explicó que sus integrantes concluyeron que los 73 meses de expansión económica en el país habían terminado.

El NBER no define a la recesión como dos trimestres consecutivos de caídas en el producto interno bruto, tal como lo definen muchos países. En cambio, declara que Estados Unidos está en recesión cuando ve una caída en la actividad económica que se extiende a lo largo de la economía y que dura más de unos pocos meses. La actual recesión era especialmente difícil de definir, dado que el PIB siguió creciendo hasta el tercer trimestre de este año. El NBER explicó que su comité analizó las nóminas de empleo, que tocaron un máximo en diciembre del 2007 y luego empezaron una racha ininterrumpida de caídas, así como el comportamiento del PIB real y otros datos económicos, para determinar cuándo había comenzado la recesión. Las más recientes cifras del Departamento del Trabajo dan cuenta de la pérdida de 1.2 millones de empleos desde enero de 2008, como resultado de lo cual la tasa de desempleo se ubica en 6.5 por ciento, el nivel más alto en 14 años.
El Secretario del Tesoro de EE.UU.: Henry Paulson, admitió que la economía más importante del mundo "se contrajo" tras 73 meses consecutivos de crecimiento y  alerta por los efectos de una crisis que ha resonado más fuerte que nunca en todos los rincones del planeta.

Ante la confirmación oficial de la recesión en la economía de EE.UU., las acciones de Wall Street volvieron a desplomarse con una caída del 7,7% en el índice Dow Jones, cerrando en 8.149 puntos, una baja del 38% en relación a los 13.264 puntos con que inició en 2008, y del 42,6% desde su máximo histórico de 14.198 puntos en octubre del año 2007.
Por su parte Japón y los 15 países de la "Zona Euro", compuesta por Alemania, Austria, Bélgica, Chipre, Eslovenia, España, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Malta, Países Bajos y Portugal, declararon que su PBI decreció en 2008.
La Unión Europea (UE), había señalado, 14 de noviembre de 2008, uno de los meses más negros para la economía mundial en la historia, cuando informó que los 15 países que utilizan el euro como moneda habían ingresado en recesión, tras un decrecimiento del 0,2% durante los últimos dos trimestres.
En los 15 países de la eurozona, el fenómeno recién comenzó en el tercer trimestre del año 2008 y coincidió con la llegada de la recesión. La tasa de desempleo en los países que adoptaron el euro como moneda única aumentó a 7,7% en octubre, su nivel más alto en casi dos años. En forma paralela, la inflación se redujo considerablemente en noviembre y reforzó las expectativas de una reducción de las tasas del Banco Central Europeo (BCE). Unos 12 millones de personas estaban sin trabajo en octubre en la eurozona, contra 11,7 millones en septiembre, según la oficina europea de estadísticas (Eurostat). Para el conjunto de los 27 países de la Unión Europea (UE), la tasa de desempleo es algo inferior: 7,1% en octubre después de 7,0% en septiembre.
Entre los grandes países europeos, la desocupación aumentó sobre todo en España, donde pasó de 12,1% en septiembre a 12,8% en octubre, la cifra más alta desde 2004. En Francia progresó de 8% en septiembre a 8,2% en octubre. En Alemania, los porcentajes permanecieron estables en 7,1%. A pesar de sus grandes dificultades económicas, en Italia la desocupación es de sólo 6,8%. Incluso los países nórdicos se ven azotados por el fenómeno. En Noruega, el desempleo se elevó al 1,8% de la población activa en noviembre, contra 1,7% un mes antes. En Dinamarca, las cifras aumentaron de 1,6% en septiembre a 1,7% el mes siguiente. En ambos países, éste es el primer incremento del desempleo en cinco años.
Muy afectada por la crisis y con un sistema financiero hecho pedazos, Islandia se apresta a vivir varios años de fuerte recesión con un sensible aumento del desempleo. En el tercer trimestre de 2008, el número de personas sin trabajo llegaba a 2,5%, pero esa cifra debería trepar a 10% antes de fines de 2009, según previsiones del Banco Central Sedlabanki.
Para los diez países de Europa Central y Oriental (PECO), miembros de la UE, la desaceleración económica también estará acompañada de un aumento de la desocupación.
En Rumanía, todos los sectores de la economía se ven afectados. El gobierno rumano preveé 29.000 desocupados suplementarios de aquí a marzo de 2009. La situación podría agravarse con el regreso de 500.000 emigrantes, empujados por la crisis que afecta las economías de Europa occidental, según los sindicatos.
El Instituto de las Finanzas Internacionales (IFI), que agrupa más de 400 bancos internacionales, calculó que Argentina descendería a terreno negativo en 2009, con menos 0,4%.  Venezuela tendrá una drástica baja a apenas el 0,7% el próximo año. El país, que tiene la mayor inflación regional, ha tenido igualmente un fuerte crecimiento en años recientes con hasta el 10,3% en 2005 y 2006.
IFI predice una severa caída de las economías latinoamericanas en el 2009, debida a la reducida demanda de las exportaciones de materias primas cruciales de la región, un incremento drástico en la aversión al riesgo global, una contracción sustancial de los flujos del capital privado, reducidas inversiones y menor confianza del consumidor. Las exportaciones están declinando en toda la región en volumen y valor en tanto la demanda global se contrae y los precios se deterioran.
Charles Dallara, director gerente del IFI, señaló que: "Esta es la recesión sincronizada más severa de la historia moderna del mundo".

La Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE)
, pronosticó que en 2010 habrá 8 millones más de desempleados en sus 30 países miembros. Klaus Schmidt-Hebbel, jefe economista de la organización, señaló que: "La cantidad de desocupados pasará de 34 millones en la actualidad a 42 millones dentro de 18 meses". La tasa de desempleo de ese grupo de países -que incluye a las economías más industrializadas del planeta- debería pasar de 5,9% en 2008 a 6,9% el año 2008 y 7,2% en 2010. La evolución del empleo se invirtió progresivamente durante todo el año 2008 en forma paralela al deterioro de la actividad económica. Esa tendencia debería continuar en los próximos dos años.


Cronología de principales sucesos de la contracción económica global:

26 de septiembre: Irlanda admitió que su economía había ingresado en recesión al anunciar la Oficina Central de Estadística que el PBI se contrajo un 0,5% en el segundo trimestre de 2008 respecto del primero, que también había caído un 0,3 %.

14 de octubre: El Banco de Francia hizo público que la economía de ese país entró recesión tras registrar una contracción del 0,1% del Producto Bruto Interno en el tercer trimestre, que se sumó a la caída del 0,3 acumulado en los dos primeros.

3 de noviembre: la Comisión Europea (CE) informó que España ha entrado en un período de recesión -debido a la caída del 0,2%- que se prolongará durante todo 2009, lo que supondrá una tasa de desempleo de más del 15 por ciento en 2010.

12 de noviembre: el gobernador del Banco de Inglaterra, Mervyn King, admitió que Gran Bretaña se encuentra oficialmente en recesión desde hace más de tres meses -con una contracción del 0,4%- y que es probable que la situación no mejore hasta fines de 2009.

13 de noviembre: la Oficina Federal de Estadísticas de Alemania informó que el PIB de ese país se contrajo en un 0,5%, un porcentaje mayor de lo que estimaban los analistas entre abril y octubre de este año.

13 de noviembre: Italia admitió que el PBI de ese país retrocedió un 0,5 % en el tercer trimestre, tras una caída del 0,3 por ciento en el segundo, lo que originó que la economía de este país ingrese en recesión.

21 de Noviembre: El Ministerio de Comercio e Industria de Singapur informa que ha entrado en recesión  y advirtió que la economía podría contraerse hasta el 1% el año venidero por el agotamiento de las exportaciones debido a la desaceleración en el mundo. La economía de la ciudad-estado disminuyó 6,8% en el tercer trimestre respecto a los tres meses anteriores. En el segundo trimestre, el producto interno bruto se redujo 5,3%. La definición tradicional de recesión es una contracción económica en dos trimestres seguidos. En términos interanuales, la economía se contrajo 0,6% en el tercer trimestre del 2008.

17 de noviembre: Japón, la segunda economía más grande del mundo, cayó en recesión en el tercer trimestre de 2008 luego de que las compañías recortaran sus inversiones en reacción a la crisis financiera. El PBI se contrajo allí 0,1% entre julio y septiembre.

4 de Diciembre. México, primer país de Latinoamérica que entra en recesión. El Centro de documentación e información, informa que la economía mexicana se ha contraído recesivamente y que esta contracción económica se extenderá hasta 2009. Este informe se basa en que el Indicador IMEF del Entorno Empresarial Mexicano (IIEEM) ha entrando en fase de recesión, confirmado por Federico Casas-Alatriste Urquiza, presidente nacional del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF).

9 de Diciembre. Finalmente para completar la región del NAFTA, Canadá entra oficialmente en recesión.  El Banco de Canadá recortó su tasa de interés clave en tres cuartos de punto porcentual a un mínimo de 50 años de 1,50 por ciento y declaró a la economía canadiense en recesión.

15 de Diciembre: el Gobierno Hong Kong, anunció que entró en recesión en el tercer trimestre. El crecimiento de Hong Kong se ralentizó notablemente en el tercer trimestre, hasta situarse en un 1,7 % interanual, mientras que en el segundo trimestre el Producto Interior Bruto (PIB) de la ex colonia británica creció un 4,2 %. En una comparación ajustada según temporada, el PIB cayó un 0,5 % en términos reales entre julio y septiembre, después de que se contrajera un 1,4 % en el segundo trimestre.

El FMI contraataca

Por otra parte, el Financial Times
en un análisis sobre la situación económica global, ha dado a conocer que el Fondo Monetario Internacional (FMI) podría quedarse pronto sin munición suficiente por culpa de la actual crisis crediticia, pues después de que la institución salvara de la quiebra a Islandia y a Ucrania, concediendo US $ 2.000 millones a Islandia y otros  US $ 16.500 millones a Ucrania, su liquidez se ha visto demasiado mermada. Los créditos a los países con problemas se supone que no pueden superar tres veces su cuota, es decir su propia contribución financiera al FMI. Pero el préstamo a Ucrania fue de ocho veces su cuota mientras que el de Islandia multiplicó la suya por once. Sin embargo, ni siquiera aumentando sus recursos dispondrá el FMI de munición suficiente en tiempos de grave crisis, pues los expertos calculan que sólo Ucrania necesita recaudar entre  US $ 55.000 y  US $ 60.000 millones de dólares de financiación externa en el 2009.

El FMI en conjunto con la Unión Europea (UE) y el Banco Mundial, han acudido al rescate de Hungría con US $ 25.000 millones, otro de los países seriamente afectados por la crisis financiera.  No obstante, el afán de esta institución financiera, de recuperar su rol y cuota de poder político global, ha tomado preponderancia y por ello ha decidido continuar con el salvataje de las naciones que acudan por su apoyo. Esto quedó demostrado, cuando a pesar de sus limitaciones de liquidez, para fines de Noviembre del 2008, el director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, confirmó que la entidad ha alcanzado un principio de acuerdo con Pakistán para extenderle créditos por valor de US $ 7600 millones en 23 meses. Los fondos que el FMI pondrá a disposición de Pakistán, si su Consejo Ejecutivo ratifica el pacto, suponen el 500 % de la aportación del país a la entidad. Por otro lado, Bielorrusia negocia actualmente con el organismo para recibir una inyección de fondos.

Al analizar este negativo escenario, economistas de la ONU advirtieron ayer que la economía mundial va a "profundizar" su contracción si los paquetes de estímulo financiero que están siendo elaborados no logran subsanar la crisis crediticia y restaurar la confianza del consumidor en la primera mitad de 2009.


Ideología monetarista: la mano invisible auspiciada por puños de hierro

Milton Friedman, el gran gurú del enfoque monetarista de la economía liberal, una y otra vez pedía soluciones de mercado a problemas sociales como: la educación, la atención sanitaria, el tráfico de drogas ilegales, que en opinión de las tradiciones opuestas,exigían una intervención estatal extensa. Friedman se tornó un defensor a ultranza del laissez-faire y un conspicuo escéptico, sobre el papel interventor del Estado ( - cuyas acciones interventoras sobre el mercado las denominaba: el pie invisible -).  A estas posiciones, aunó su habilidad para organizar datos objetivos, que lo convirtieron en el mejor portavoz de las virtudes del libre mercado, cuyas doctrinas terminaron creando toda una tradición económica(-Chicago boys-), que fue sustentada en diversos contextos políticos de línea dura, como la "reganomic" o el "thatcherismo" y la "doctrina de shock" aplicada en Latinoamérica, en particular en Suramérica, en torno a las dictaduras de la "operación cóndor", cuyo puño de hierro, propició la "mano invisible" del mercado de Adam Smith, de quien Friedman había asumido el rol de su feroz "rottweiler".

Un salvataje de entidades financieras y corporativas, sobre la base de una promesa de que los recursos existen.
Para fines del 2008, las economías del mundo se enfrentan a una coyuntura económica inédita,que ha llevado, no sólo a la peor situación económica desde la
Gran Depresión
de los años 30´s, sino que por primera vez, se tiene una recesión sincrónica de las grandes potencias económicas del mundo, y donde la principal economía del mundo: EE.UU., no solo está en recesión, sino que se encuentra en una franca bancarota (Ver: U.S. National Debt Clock ).  Aun cuando se podría comparar esta Depresión con la la Gran Depresión de los 30´s y encontrar diversos atenuantes, pero también por dimensiones y características globalizadas de la coyuntura actual, es posible encontrar agravantes con respecto a la Gran Depresión. 
Los EE.UU., aun evidencian el
mayor P.I.B. del mundo
, pero:
1) esto no se puede garantizar que sea así en los próximos 10 años,
2) a la vez presenta en
la balanza de pagos de cuenta corriente ( - Current acount balance - ) más deficitaria del mundo
, lo cual muestra, que su fortaleza económica, está construida sobre arena y por ende, no es viable una recuperación económica a corto plazo,  y,
3) si sus políticos y economistas no son capaces de evidenciar que las recetas monetaristas se encuentran agotadas y siguen aplicando las fórmulas tradicionales, a pura prueba y error y sin una nueva teoría económica explicativa satisfactoria, los esfuerzos de recuperación de la la economía estadounidense, serán como echar agua la sus bases de arena, convirtiéndolas en arenas movedizas, que unos cuantos de lustros,
no solo habrá perdido la hegemonía económica mundial, no solo quebrará como Estado, sino que llevarán a una debacle social profunda y generalizada, que terminará por debilitar la solidez nacional misma de los EE.UU.
Pero a diferencia de cualquier otra nación del mundo, los EE.UU., han decidido salir de la crisis económica, apalancados por la necesidad del dólar como divisa de cambio internacional, y que les permite seguir gastando a manos llenas, sustentándose en la emisión de más deudaPero, la aún principal potencia económica mundial, sustenta su autosalvataje por medio de un proceso totalmente artificioso pero que en el fondo lo que radica es un fraude: creación de dinero de la nada.  Estas acciones, que involucran tanto al poder ejecutivo como el legislativo de los EE.UU., se convierten en una serie de decisiones, que en la actual Depresión, - más que un simple ciclo recesivo corto -, no solo acrecentará las llamas del incendio financiero, sino que terminará por quemar a mediano plazo toda la casa financiera. Todo estas inyecciones de capitales financieros, están basadas en ficciones monetarias,  que acabarán desembocando en nuevas gigantescas burbujas, en tanto sus orígenes monetarios, no se deben a un ahorro de los ingresos derivados de producción real o capital de dinero real acumulado, sino a la promesa que ese capital existe.
El problema es que la
Reserva federal (FED)
y otros bancos centrales emiten dinero que no tienen, ya que han sido generados de la nada por el consentimiento interbancario mutuo.
No obstante, la ciega confianza en el dólar, puede convertirse en la estocada de la hegemonía económica de lo EE.UU., pues diversos analistas económicos de otras economías del mundo, han sugerido iniciar un "
decoupling
" progresivo del dólar a nivel internacional, creando una cesta alternativa basada en materias primas de difícil convertibilidad (petróleo, uranio, etc.). Aun cuando no representa la mejor solución posible, no obstante abre la posibilidad de dotar al sistema en primera instancia de transparencia limitando los crecimientos crediticios. Desde la políticaGordon Brown, primer ministro británico, ha hecho una llamada para crear el Bretton Woods del S. XXI. Resulta difícil que los poderosos decidan volver a un sistema parcial de patrón oro como ocurrió en el Bretton Woods original o aboguen por quitarse poderes. No obstante, esta propuesta de "decoupling" progresivo del dólar,  en el fondo se sustenta en una idea análoga a la de un sistema de patrón oro real o alternativo, como una reminiscencia de la escuela austriaca de economía.
La confianza de los inversionistas del mundo, para seguir adquiriendo
bonos del Tesoro estadounidense, títulos valor y otros fondos de inversión de la deuda pública
, radica en la confianza que aun despierta el dólar, con una confianza miope, entorno al impacto que tendrán estas ingentes deudas que asume el gobierno de EE.UU., para poder seguir cubriendo los descalabros financieros de la actual hecatombe económica.


Un capitalismo sin trabas, sustentado en un consumismo conspicuo.
Las grandes potencias industriales del mundo, con EE.UU. a la cabeza, convencieron por décadas a sus propias masas de consumidores y
a diversos estratos poblaciones con poder adquisitivo, del resto del mundo, de una fantasía al mejor estilo de Walt Disney, que el mejor de los mundos posibles, era un paraíso de libertad plena para escoger que consumir y para hacerlo cada vez más sofisticadamente y opulentamente, en un ciclo de consumo / despilfarro / desecho, dirigido a las clases sociales más altas y transferido por mecanismos de emulación, inducidos por diversos medios de comunicación masiva, a  los otros sustratos poblacionales de las otras clases sociales, con menores ingresos y oportunidades. Todo este entramado de la promoción de un consumismo conspicuo, se promulgó bajo los fundamentos ideológicos de las teorías de la modernización, la globalizaciónel monetarismoel mercado libre, el consumismo conspicuo, que fueron sustentados  y transnacionalizadas también,  por las grandes entidades financieras mundiales como: BM, FMI, AID, OMC, BID, y todo ello bajo el auspicio explícito o implícito de la expansión transnacional de gigantescos oligopolios oriundos de las principales potencias industriales- ).
Ante las fantasías prometidas a partir  de un consumo conspicuo y ofrecidas en el contexto de la promoción de
comercios libres cada vez más "competitivos", las clases excluidas de las promesas consumistas del libre mercado,  encontraron la varita mágica, capaz de satisfacer cualquier esperanza consumista: "las tarjetas de crédito".  Así, en el caso de EE.UU., grandes grupos de estratos sociales medios, transformaron el virtuoso lema de los padres fundadores de la patria, como piadosos puritanos: "In God we trust", al de opulentos consumidores: "In Debt we trust".
Este fenómeno no es nuevo, pues ya está presente en el surgimiento de capitalismo tardío, a partir de la segunda revolución industrial y fue estudiado por Thorstein Veblen (1921), describiendo el efecto que lleva su nombre:  "un incremento de la demanda de los productos con precios más altos, por asociarse al consumo de las clases altas, cuyos comportamientos quieren imitar las clases inferiores" (- Cfr. Efecto Veblen-). 
Entonces, aun cuando una sostenida clase baja de EE. UU: (- aproximadamente cuarenta millones de personas-), se encuentran excluidos de cualquier posibilidad de progreso económico; los diversos estratos de las clases medias estadounidenses, son presionados ante las fantasías del
ciclo de consumo / despilfarro / desecho, prometidas a las clases altas, incluidas sus fantasiosas mansiones y autos de lujo, ante un no incremento progresivo en sus ingresos, ante las intensivas campañas mediáticas alevosamente creadas para fomentar la ansiedad consumista;  caen en la tentación del crédito fácil y en particular, en la tentación de acceder al fundamento esencial del capitalismo sin trabas: "la propiedad privada", es decir tener sus propias casas.



Utilitarismo egoísta y consumismo conspicuo

Y esta fue la fantasía, que permitió ofertar masivamente y sin consideración al riesgo, las hipotecas "subprime", por medio de las cuales era posible  sustentar y reproducir la creencia,  en diversos individuos pertenecientes a estos estratos poblacionales, que un sistema económico capitalista, daba una posibilidad de acceder realmente a sus casas propias, a sus propiedades privadas, y que con esto se sustentaba "de facto", lo sustentado "de jure", por los estados de derecho burgués, y es el derecho a la propiedad privada.
La crisis de las hipotecas "subprime", se sustentó entonces, en la incuestionable quimera en la que se sostiene todo el sistema capitalista y es que el derecho a la propiedad privada por parte de todo ciudadano de un Estado, no solo existe como un derecho de letra muerta, en el papel de las leyes y la Constitución de los EE.UU.
. o de cualquier otro Estado basado en principios liberales, sino que existen los mecanismos legales y financieros para que se convierta en un derecho real. 
Lo que nunca sospecharon millones de familias estadounidenses, era que esa venta fácil del sueño capitalista, estaba sustentada en una promesa quimérica, creada alevosamente, por la voracidad de riquezas de los grandes magnates y sus círculos financieros, quienes apostaron a lograr aumentar sus riquezas de manera descomunal, a partir de los sueños y necesidades de las clases desposeídas, clases pobres y miserables, las cuáles jamás podrían haber tenido acceso a sus fantasías de casa propia, carro propio, productos tecnológicos de última generación y otro tipo de mercancías premeditadamente fetichizadas; a no ser a partir de endeudamientos insostenibles para las economías familiares.
Estos magnates y sus círculos financieros, crearon sofisticados entramados de maquilas de crédito fácil, sustentados en complejos y novedosos instrumentos financieros derivados,  para que así, se pudiese permitir el acceso a las quiméricas hipotecas (subprime) y al crédito altamente riesgoso; han ostentado un cínico utilitarismo egoísta, sustentados en sus ideologías monetaristas, y sin la más mínima preocupación humanitaria o social; pues, ellos saben que están blindados por las leyes y estructuras económicas y políticas del "capitalismo sin trabas", y que ellos mismos se encargan de perpetuar e ideologizar, en un contubernio descarado con los medios de comunicación masiva, sofisticadas redes financieras y  mercantiles,
con los políticos de turno, y con centros de formación académica en leyes y economía, que permitan reproducir por medio de nuevas generaciones de ideólogos, la visión monetarista del mundo.  Bajo estos parámetros, se producen y reproducen los idearios monetaristas, por lo que los discursos monetaristas, de libre comercio, de libre flujo de capitales, terminan por imponerse unidimensionalmente, como la única vía aceptable para organizar la sociedad, la política y la economía de cualquier nación; naturalizando, por lo tanto, sus actuaciones y su visión de mundo, casi por un derecho divino, del cual estos grandes magnates se encuentran ungidos.
Las consecuencias de esta perversa actuación de un "capitalismo sin trabas" de libre mercado, se hizo demoledor para la población estadounidense. Will Hepburn, presidente y director de inversiones en Hepburn Capital Management, ha estimado que:  el colapso del mercado bursátil y del valor inmobiliario ha significado una pérdida de 10 billones de dólares para el patrimonio de las familias estadounidenses, una cifra que podría aumentar antes de que la espiral de crisis desaparezca.
Pero tarde o temprano los grandes magnates e ideólogos de este "capitalismo sin trabas", promulgadores de una ideología monetarista,  que se sustenta en una
opulencia conspicua, despertarán de su alienante rapacidad monetarista, ante las secuelas de la hecatombe financiera, que por sus propias ambiciones por riquezas descomunales, han creado, con toda premeditación, nocturnidad y alevosía.
Aun cuando el gobierno de los EE.UU., salga al salvataje de las entidades y corporaciones,  - que conducen algunos de estos grandes magnates de la opulencia conspicua -, imprimiendo dinero de forma incesante, y prestándoselos; aun cuando se tenga un ingenuo optimismo de salir de la recesión a corto plazo y que EE.UU. pueda a "salir disparado" de vuelta al consumismo conspicuo; los resultados preliminares de los salvatajes financieros, parecen mostrar que los mercados ya no reaccionan ni con inyecciones ingentes de liquidez y que la crisis no toca suelo firme, pues sencillamente no hay suelo firme en el cual caer, por lo que las deudas que se han engendrado con estos artificiosos salvatajes, no tienen la más mínima garantía del retorno  y que por ende,  nunca puedan pagarlas. Por todo ello, es muy probable que esta incapacidad de pago y los incesantes nuevos requerimientos de liquidez, ante un crecimiento en espiral del "credit crunch", generarán nuevas  burbujas, que se inflarán y estallarán lesionando distintos sectores de los sistemas económicos, y todo ello en una serie de futuros no muy lejanos. A estas, se añadirían otras burbujas de eventuales inflaciones, de diversas magnitudes. La pregunta ahora es: ¿cuánto podrán seguir en este proceso los gobiernos de EE.UU. y las otras potencias industriales, hasta caer en la bancarrota de Estado?; como ha sucedido con otras naciones, y cuyo caso más representativo ha sido el de Islandia.
Ante la inseguridad financiera del mercado libre de este "capitalismo sin trabas", el refugio desesperado han sido los
bonos del Tesoro estadounidense, títulos valor y otros fondos de inversión de la deuda pública, por lo que el rendimiento de estos han caído a mínimos históricos, a medida que los inversionistas demandaban cada vez más los bonos del gobierno por su seguridad y liquidez. Por todo lo anterior, el dólar también se ha beneficiado, ante la huida de los activos riesgosos, negociándose a niveles vistos sólo a principios de siglo. No obstante, el gobierno de EE.UU. no tiene recursos para pagar todas esas obligaciones, así que tendrá que recurrir a la inflación.
Pero si además, existe otro riesgo, y es que padójicamente si se lograra el objetivo buscado de activar los mercados crediticios repentinamente, conllevaría un incremento en los precios y una devaluación del dólar, que puede ser intensiva y con un impacto social imprevisible
.

¿Hacia una contrareforma de la contrareforma de las tesis del monetarismo?
Así pues, que ante la caída del muro de Wall Street (-como la denominó J. Stiglitz -), ante la imperiosa intervención de los Estados en las economías, tanto en los sectores financieros, como en los sectores productivos; - aun cuando algunos economistas de la tradición de los Chicago boys, se niegan a aceptar el fracaso de las tesis monetaristas sobre libre mercado, en una actitud análoga, a la actitud asumida entre 1989-2001, por parte de algunos sectores de la ortodoxia comunista, cuando se negaban a aceptar el fracaso final del socialismo real - ; resulta imperioso reformular los presupuestos básicos de la economía, las nociones en torno al valor ( dinero / mercancía / activo / pasivo / acciones / títulos), la renta, el trabajo, el capital, flujos de capital, el ingreso, la oferta (mercantil / monetaria ), la demanda ( mercantil / monetaria ), la liquidez, la solvencia, la rentabilidad, el riesgo, la incertidumbre, el consumo, los bienes básicos, los bienes suntuarios, la distribución, el régimen tributario, la explotación, la exclusión, la pobreza, la miseria, la riqueza, los excedentes, la acumulación, la opulencia, utilitarismo individual, utilitarismo social, necesidades básicas, el cooperativismo, los mercados internos, los mercados externos, el comercio internacional, el mercado libre, el mercado administrado, la economía social, la economía política, la economía ecológica, la política económica, el sector productivo, el sector improductivo; las relaciones capital -trabajo, las relaciones propiedad privada -social; la relación empleo-ingreso; las relaciones salario mínimo, salario máximo; las relaciones entre poder adquisitivo real y el nominal; las relaciones dinámicas entre empleo/desempleo - inflación; las garantías sociales, laborales, económicas y ambientales; etc., etc.  

Pero, esto requiere un entramado teórico novedoso, con un alto poder explicativo, transdisciplinariamente enriquecido ( - no solo apelando a los tradicionales economistas, financistas, banqueros o políticos - ), con tecnologías administrativas y financieras eficaces, efectivas y eficientes, que sean capaces de dar cuenta tanto del desarrollo económico, como del desarrollo social, sustentados en una perspicaz visión ética de la naturaleza humana y una perspectiva ecológica de largo plazo. En este contexto, es conveniente evitar una perspectiva fragmentaria de las estructuras y procesos económicos de una nación y evitar confusiones entre los efectos y las causas, invirtiendo bajo una perspectiva ideológica, las relaciones entre capital y trabajo.



De manera integrada, resulta imprescindible explicitar las características de un sistema económico particular, empezando por  las estructuras reales de los sectores productivo y no productivo; el entorno o ambiente económico exógeno (- vínculos externos / internacionales -); las características de la población (- estratos sociales, estratos laborales, estratos urbanos, estratos regionales, etc. -); y finalmente los procesos o políticas económicas y socialesEn cuanto a políticas económicas concertadas y las no concertadas, se orientan  a establecer en el contexto de las estructuras económicas productivas: ¿qué producir? y  ¿cómo producir?, y en cuanto a las políticas sociales, se orientan a establecer: ¿cómo se distribuye lo que se produce?, entre los distintos estratos poblacionales, o en su defecto: ¿cómo se acumulan los excedentes de lo producido?  en algunos los estratos poblacionales y ¿cómo se excluye de lo producido? a otros estratos poblacionales. Una vez explicitados los puntos anteriores como: políticas económicas y sociales estipuladas en los planes de desarrollo a corto, mediano y largo plazo de una nación, se establecen subsecuentemente, las políticas de vinculación comercial internacional, por medio de diversas estrategias  de comercio exterior, cuidadosamente administradas y reguladas, elaboradas con un alto nivel de transparencia y confiabilidad.



En breve, más allá de añorar románticamente un nuevo  Bretton Woods o una vuelta a la teoría austríaca de la economía, debe apelarse a nuevas recetas locales y globales de desarrollo, partiendo de la premisa que la economía neoliberal propia del monetarismo, tal como se conoció hasta la primera década del siglo XXI, se volvió obsoleta.
 
La posibilidad  que más que proponer un menú económico único para todas las naciones, se trata de un meticuloso trabajo de modelación de tecnologías financieras, administrativas, comerciales y sociales;  por medio de las cuales, lograr la elaboración de recetas económicas a la carta, de carácter local, orientadas al fortalecimiento de los mercados internos, del papel de los estados nacionales y de la satisfacción de las necesidades básicas de todos los sectores de la población nacional.

Pero las soluciones locales, ponen en jaque las doctrinas neoliberales de la globalización y da fundamento fáctico para demostrar el completo fracaso de las políticas del Consenso de Washington (- cuyo análisis económico se convirtió en un instrumento al servicio de la ideología neoliberal para justificar ex post una serie de políticas decididas de antemano y que sirven determinados intereses de clase -), como ha advertido el economista
Dani Rodrik
(One Economics, Many Recipes.Globalization, Institutions and Economic Growth). Rodrik ha advertido, que pueden darse diversas recetas, pero que debe tomarse en cuenta que hay que tomar decisiones, en lo que él ha denominado como un trilema: la globalización comercial, mantener la soberanía nacional y la democracia, y que de estos tres objetivos económicos, solo es posible escoger dos, pues en caso contrario se desemboca en contradicciones inevitables, ya que los avances hacia una de esas metas, exige renuncias en las otras. Rodrik, concluye que no es conveniente una economía completamente estatizada, centralizada y planificada, ni el de una economía totalmente libre de intervenciones del gobierno. El crecimiento económico no es un proceso natural que se da sin ayuda del gobierno, o cuando sus interferencias son eliminadas. Se necesitan acciones positivas del Estado para acelerar y mantener el crecimiento económico. En el caso de la política comercial, si un arancel sobre los productos finales es eliminado sin que se elimine el arancel sobre los insumos, se va a perjudicar injustamente a la industria doméstica. Por todo ello, Rodrik propone abandonar el dogmatismo neoliberal en favor de una metodología económica que sin dejar de ser neoclásica, toma buena nota de los fallos del mercado, en particular de los problemas informacionales, y que se guía por la experiencia, la evidencia empírica y los casos de estudio. En este sentido, Rodrik recuerda que hay unos principios generales que se deben seguir para lograr crecimiento económico, tales como apertura a la iniciativa privada, integración en los mercados internacionales, y políticas fiscales y monetarias moderadas. Pero estos principios generales no se traducen en recomendaciones de política únicas y de validez universal. Así, la integración en la economía global no tiene por qué producirse mediante la eliminación de todos los aranceles.

Todo ello implica, reconsiderar todos los fundamentos del núcleo duro del enfoque monetarista y de libre mercado de la economía, que habían sido sostenidas en las últimas dos décadas del siglo XX, por M. Friedman y la Escuela de Chicago, así como muchos de los supuestos de la economía liberal clásica, en tanto estas se han vuelto anacrónicas e inviables.

J. Stiglitz ha denominado a la tradición monetarista de los Chicago Boys (seguidores de Friedman), como un fundamentalismo de mercado, al cual se refiere de la siguiente manera:

"El fundamentalismo del mercado sirve a ciertos intereses y la teoría económica no lo respalda.  Durante un cuarto de siglo, los países en vías de desarrollo han estado en pugna, y está claro quiénes son los perdedores: aquellos que siguieron políticas neoliberales no sólo han perdido la lotería del crecimiento, sino que cuando esos países crecían, los beneficios iban a parar desproporcionadamente a las clases más altas.[...] El fundamentalismo de mercado neoliberal siempre ha sido una doctrina política que sirve a determinados intereses. Nunca ha estado respaldado por la teoría económica. Y, como debería haber quedado claro, tampoco está respaldado por la experiencia histórica. Aprender esta lección tal vez sea un rayo de luz en medio de la nube que ahora se cierne sobre la economía mundial."

En este sentido, Marco Antonio Moreno ha afirmado que: "Las políticas ideadas por el FMI y el Consenso de Washington relativas a la estabilidad de precios, y que obligaban a los equilibrios en cuenta corriente y balanza de pagos a los países en desarrollo, se encuentran hoy en total entredicho. Sólo sirvieron para aumentar la brecha de desigualdad, uno de los factores claves y en riesgo sistémico a la hora de medir la profundidad y duración de la crisis."  Refiriéndose a la doctrina de Friedman, señala lo siguiente: "Por eso que hoy se desempolvan viejas teorías que en su momento fueron despreciadas cuando el evangelio de Milton Friedman se impartió a todos los creyentes del mundo en la serie Libre para elegir. Tal como en Orwell, la libertad para Friedman, ahora queda claro, era la esclavitud. El supuesto modelo era la panacea y ofrecía la solución a todos los infortunios humanos. Ahora se descubre que fue la puerta de acceso a los mayores infortunios imaginables."

Es por esto que Paul Krugman, profesor de Economía en la Universidad de Princeton y premio Nobel de Economía 2008, ha señalado lo siguiente:

"hay buenas razones para sostener que el friedmanismo, al final, fue demasiado lejos, como doctrina y en sus aplicaciones prácticas. Cuando Friedman inició su trayectoria como intelectual público, había llegado la hora de llevar a cabo una contrarreforma contra el keynesianismo, y todo lo que eso conllevaba. Pero lo que el mundo necesita ahora, diría yo, es una contra-contrarreforma".

Paul Krugman:
states we are in a Depression Not A Recession
-------------
Fuentes:
*10 Signs of a Recession (July 06, 2008).Seeking Alpha.Disponible en:
http://seekingalpha.com/article/83860-10-signs-of-a-recession


*Barr, Colin (10 de diciembre de 2008). Inflación, ¿la próxima amenaza para EU? [En línea]. En: Fortune - CNNExpansión. Disponible en:
http://www.cnnexpansion.com/economia/2008/12/10/inflacion-bfla-proxima-amenaza-para-eu

*Corradini, Luisa(Miércoles 03.12.2008).Un fantasma que está al acecho en toda Europa.[En línea]. En: La Nación. Exterior. Disponible en:
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1076864

*Delong, Bradford(06/04/2008).El fin de la ´era Friedman´.[En línea]. En: El País. Disponible en:
http://www.elpais.com/articulo/semana/fin/era/Friedman/elpepueconeg/20080406elpneglse_1/Tes

*Desde diciembre de 2007 entró en recesión la economía de EU(martes 2 de diciembre de 2008)La jornada. Disponible en:
http://www.jornada.unam.mx/2008/12/02/index.php?section=economia&article=018n1eco

*FMI confirma que dará crédito a Pakistán (Dic 4, 2008). Noticieros Televisa. [En Línea]. Disponible en:
http://www2.esmas.com/noticierostelevisa/internacional/024548/fmi-confirma-dara-credito-pakistan

*Hong Kong entra en recesión en el tercer trimestre (15 diciembre 2008). [En línea]. En: Canarias7. Disponible en:
http://www.canarias7.es/articulo.cfm?Id=114392

*Krugman, P. (
19/10/2008
): ¿Quién era Milton Friedman?. En: El País. [En línea]. http://www.elpais.com/articulo/semana/Quien/era/Milton/Friedman/elpepueconeg/20081019elpneglse_7/Tes

*La recesión se instaló en las principales economías y se prevé un 2009 "difícil"(Martes 02 de Diciembre de 2008)Infobae.com. Disponible en:
http://www.infobae.com/contenidos/418311-100799-0-La-recesi%C3%B3n-se-instal%C3%B3-las-principales-econom%C3%ADas-y-se-prev%C3%A9-un-2009-dif%C3%ADcil

*La recesión llega también a Singapur(15 Diciembre, 2008).[En línea]. En: International Business Times. Disponible en:
http://mx.ibtimes.com/articles/20081121/recession-singapur-economia-singapur.htm

*Mankiw, N.G.(November 28,2008). What Would Keynes Have Done?. [On line]. En The New York Times. Disponible en:
http://www.nytimes.com/2008/11/30/business/economy/30view.html?partner=permalink&exprod=permalink

*Moreno,Marco Antonio( 19/10/2008).Las consecuencias de la influencia de Milton Friedman. [En línea]. En: Jaque al neoliberalismo. Disponible en:
http://mamvas.blogspot.com/2008/10/las-consecuencias-de-la-influencia-de.html

*Moreno, Marco Antonio(2 de diciembre de 2008). Las vacas flacas llegan a Estados Unidos. [En línea]. En: El Blog Salmón. Disponible en:
http://www.elblogsalmon.com/2008/12/02-las-vacas-flacas-llegan-a-estados-unidos

*Moreno, Marco Antonio(4 de diciembre de 2008). Los estragos regresivos del Neoliberalismo. [En línea]. En: El Blog Salmón. Disponible en:
http://www.elblogsalmon.com/2008/12/04-los-estragos-regresivos-del-neoliberalismo

*
Samuelson, P.A.(26/10/2008). Adiós al capitalismo de Friedman y Hayek. [En línea].En el País. Disponible en:http://www.elpais.com/articulo/semana/Adios/capitalismo/Friedman/Hayek/elpepueconeg/20081026elpneglse_6/Tes

*Skidelsky,Robert (2008). Adiós a la revolución neo-clásica.[En línea].En: Project Syndicate. Disponible en: http://www.project-syndicate.org/commentary/skidelsky9/Spanish

*
Stiglitz, J.(05/11/2008).El thatcherismo y la reaganomía ya se acabaron. En: El Arca Digital. [En línea]. En: SIEC, Actualidad Etnica, Colombia Plural-Inestco. Disponible en:
http://www.etniasdecolombia.org/actualidadetnica/detalle.asp?cid=7207

*Stiglitz,Joseph E.(2008). ¿El fin del neoliberalismo?. [En línea]. En: Project Syndicate. Disponible en:
http://www.project-syndicate.org/commentary/stiglitz101/Spanish

Thomson Reuters (2008). Canadá recorta tasas a mínimos de 50 años y declara recesión. [En línea] Reuters América Latina. Disponible en:
http://lta.reuters.com/article/businessNews/idLTASIE4B80VL20081209

*
Valín, Jorge (16/10/2008). El Bretton Woods del s.XXI. Disponible en:
http://www.libertaddigital.com/opinion/jorge-valin/el-bretton-woods-del-sxxi-45895/
| Referencias (0)


Artículos anteriores en Crisis financiera


Blog alojado en ZoomBlog.com