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<title>Epistemolog&#237;a: Econom&#237;a de mercado</title>
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<description>Blog de documentaci&#243;n y debate sobre la Fundamentaci&#243;n epistemol&#243;gica de las t</description>
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<title>ZoomBlog</title>
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 <title>Econom&#237;a de mercado</title>
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 <![CDATA[
<font size="4"><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /></font>      
<div style="text-align: center;"><font size="4"><font size="5" style="font-weight: bold;"><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Econom&#237;a de mercado</span></font></font><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /></div><font size="4"><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">El funcionamiento de una econom&#237;a de mercado puede explicarse, simplificadamente, por el denominado flujo circular de la renta. Para ello, se parte de una econom&#237;a en la que -en principio- se hace abstracci&#243;n del estado y del resto del mundo, y en la que participan dos agentes econ&#243;micos: las unidades de consumo (econom&#237;as dom&#233;sticas, individuos y familias - y que son los propietarios de los factores productivos, incluso de las empresas, puesto que los propietarios de &#233;stas son los accionistas individuales), y las unidades de producci&#243;n (empresas, unidades econ&#243;micas que realizan la asignaci&#243;n de los factores dentro de los procesos productivos).</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Tambi&#233;n hay dos clases de mercados: los mercados de bienes y servicios (en los que las econom&#237;as dom&#233;sticas demandan los productos ofertados por las empresas) y los mercados de factores (que las empresas requieren los factores productivos que se hallan en posesi&#243;n de las econom&#237;as dom&#233;sticas). El funcionamiento es el siguiente: las econom&#237;as dom&#233;sticas formulan unas preferencias de consumo (demanda) donde se manifiesta el precio que est&#225;n dispuestas a pagar por los distintos productos, que ser&#225; mayor si el bien es escaso; a un mismo nivel de preferencias, las empresas producir&#225;n (oferta) en mayor medida, aquellos bienes que les reporten mayor beneficio si aumentan su producci&#243;n. Al incrementar la oferta de un bien, respecto a un mismo nivel de demanda, el precio disminuir&#225;. El resultado de esta confrontaci&#243;n de oferta y demanda es el precio de equilibrio de cada uno de los bienes y servicios que se alcanza en el mercado. De otra parte, para que lo anterior sea posible, las empresas requerir&#225;n los factores productivos a las econom&#237;as dom&#233;sticas propietarias de los mismos, el resultado de esta interrelaci&#243;n ser&#225; el precio de equilibrio de cada uno de los factores logrado en el mercado de factores. Pero al tiempo, sucede que los ingresos obtenidos por las empresas equivalen a los gastos realizados por las econom&#237;as dom&#233;sticas y, en sentido inverso, tambi&#233;n los costes sufridos por las empresas deben ser iguales a las rentas percibidas por las econom&#237;as dom&#233;sticas en concepto de retribuci&#243;n por la prestaci&#243;n de los factores.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Por tanto, en una econom&#237;a de mercado, las decisiones sobre la producci&#243;n, asignaci&#243;n y distribuci&#243;n de los bienes surgen de la siguiente manera: las decisiones de producci&#243;n descansan en la soberan&#237;a del consumido: los consumidores revelan sus preferencias en forma de "votos monetarios" que las empresas utilizan de gu&#237;a para orientar sus decisiones productivas. Las empresas realizan la asignaci&#243;n rigi&#233;ndose por el criterio de maximizaci&#243;n del beneficio, procuran ofrecer sus productos al precio m&#225;s bajo, lo que consiguen al emplear los factores productivos relativamente m&#225;s baratos de la manera m&#225;s eficiente posible. Por &#250;ltimo, la distribuci&#243;n se produce autom&#225;ticamente por medio de la retribuci&#243;n de los factores productivos, en forma de rentas, que tiene lugar en el mercado de factores, ya que esas rentas son las que determinan la capacidad adquisitiva de las econom&#237;as dom&#233;sticas que acuden al mercado de bienes y servicios.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Adem&#225;s, lo que las econom&#237;as dom&#233;sticas no gastan en consumo (ahorro) lo ofrecen en forma de capital en el mercado de factores, capital que es demandado por las empresas para realizar inversiones, de aqu&#237; que, por definici&#243;n, el ahorro tenga que ser igual a la inversi&#243;n.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">El criterio de la maximizaci&#243;n del beneficio de las empresas fomenta que se produzcan los bienes y servicios m&#225;s deseados socialmente, al menor precio posible, con ventas y beneficios. Esto constituye un est&#237;mulo para la asignaci&#243;n eficiente de los recursos. Por tanto, los beneficios empresariales, cuya b&#250;squeda tiene su origen en el inter&#233;s propio, acaban revirtiendo a la colectividad, por tanto en el mercado existe una especie de benefactora "mano invisible", (t&#233;rmino acu&#241;ado por Adam Smith).</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Asimismo, el mercado refuerza el sistema de incentivos premiando el rendimiento de los trabajadores, lo que favorece el que &#233;stos dediquen sus esfuerzos a aquellas tareas en las que por estar mejor capacitados, pueden rendir m&#225;s, al tiempo que garantiza a &#233;stos &#250;ltimos una considerable libertad a la hora de tomar sus decisiones de consumo. Junto a esto, el sistema de precios, especialmente si las decisiones econ&#243;micas est&#225;n en buena medida descentralizadas, se revela bastante flexible para responder a los cambios de la demanda, ya que &#233;stos son acusados con prontitud por los precios. El motivo demanda se traduce en el inter&#233;s de los empresarios en realizar innovaciones y mejoras en los productos que ofrecen.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Defectos del sistema capitalista</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Los defectos m&#225;s se&#241;alados del sistema capitalista, en algunos casos y de manera m&#225;s o menos amplia, y que justifica la intervenci&#243;n del Estado (econom&#237;a mixta), son:</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">a) Las desigualdades que genera en el terreno de la distribuci&#243;n. Los favorecidos por el sistema obtienen beneficios inmediatos y, de igual forma, los desfavorecidos son intensamente perjudicados. Las desigualdades pueden, adem&#225;s, reforzarse a lo largo del tiempo, ya que las personas ricas se hallan en mejor disposici&#243;n para realizar inversiones, materiales, educaci&#243;n, formaci&#243;n de los hijos, etc., que rinden beneficios adicionales en el futuro.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">b) Inexistencia de mercado para todas las necesidades. Si no hay mercado para todos los bienes y servicios no se podr&#225; determinar su precio y, al no existir un precio, los mecanismos de producci&#243;n y asignaci&#243;n se paralizan.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">c) Externalidades: se entiende por econom&#237;a externa aquella situaci&#243;n en la que una actividad productiva de un bien o servicio, adem&#225;s de constituir un beneficio para el productor y el consumidor directo, lo es tambi&#233;n, indirectamente, para otra persona o personas. En estos casos, el precio que se est&#225; dispuesto a pagar no tiene en cuenta los beneficios ajenos, por lo que el productor, al ajustar la oferta del bien al precio del mercado, producir&#225; una cantidad inferior a la socialmente deseada (la educaci&#243;n). De igual modo, si lo que se genera es un perjuicio ajeno a la actividad productiva, se dice que estamos ante una deseconom&#237;a externa, en la que el precio no incluye el perjuicio ocasionado (el tabaco).</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">d) Bienes p&#250;blicos: se trata de un tipo de bienes que cumplen unas peculiares caracter&#237;sticas: se disfrutan colectivamente, llevan aparejados econom&#237;as externas, el consumo realizado por una persona no resta consumo a otras personas y adem&#225;s es imposible excluir del disfrute a quien no est&#233; dispuesto a pagar un precio por dichos bienes. Plantean el problema de que nadie querr&#225; pagar un precio por lo que puede disfrutar gratuitamente (figura conocida como free-rider: gorr&#243;n, poliz&#243;n) y al final, nadie se har&#225; cargo de su producci&#243;n (la calidad del aire).</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">e) Monopolios. Es un hecho que en el mercado hay determinadas actividades que requieren inversiones muy costosas. Dichas inversiones permiten disfrutar a largo plazo de beneficios que se originan como consecuencia del mayor tama&#241;o de las empresas, lo que se conoce como rendimientos crecientes a escala. As&#237;, las grandes empresas adquieren tal poder sobre los precios que les permite evitar la competencia de las peque&#241;as. La teor&#237;a econ&#243;mica se ha encargado de demostrar que en esos casos se produce una menor cantidad y a un mayor precio que en una situaci&#243;n de competencia.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">d) Necesidades preferentes e indeseables. En el mercado existen ciertos bienes en los que la demanda del consumidor puede no tener en cuenta los perjuicios derivados del consumo de los mismos. Igualmente, suceder&#225; que otros bienes proporcionen unos beneficios que pasen desapercibidos para el demandante.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">e) La proliferaci&#243;n de consumos suntuarios derivada de un exceso de publicidad. Aunque la denominada publicidad informativa tiene &#250;nicamente el objeto de orientar al potencial consumidor sobre la alternativa de consumo m&#225;s adecuada, la llamada publicidad manipulativa tiene por objeto intentar que el consumidor considere el producto anunciado como &#250;nico: si esto se logra, al consumidor le resultar&#225; m&#225;s dif&#237;cil sustituir ese producto por otros. En definitiva, la competencia se ve restringida. Por otra parte, la publicidad, seg&#250;n Galbraith, puede ser generadora de necesidades creadas por ella misma, y si esto es as&#237;, el mercado no estar&#225; satisfaciendo necesidades reales, sino ficticias.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">f) Efecto Veblen y efecto demostraci&#243;n. La tesis de Veblen es que las clases privilegiadas utilizan el consumo ostentoso como manera de dejar claro su prestigio o su pertenencia a la clase alta. El efecto demostraci&#243;n, de Dusenberry, consiste en que la percepci&#243;n por un individuo del consumo de los otros, especialmente si &#233;stos son personas de prestigio o elevada renta, estimula su propio consumo. De manera que, producir estos bienes ser&#237;a indiferente desde el punto de vista social y supone detraer unos recursos que podr&#237;an destinarse a satisfacer necesidades reales.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">g) Bienes defensivos: estos bienes ser&#237;an aquellos que pretenden prevenir o aminorar los perjuicios sufridos en el bienestar de los individuos, a consecuencia de los aumentos de producci&#243;n y consumo incentivados por el mercado. El gasto en este tipo de bienes -por ejemplo el gasto en recuperar espacios naturales como consecuencia del aumento del tr&#225;fico urbano- compensa los beneficios a primera vista logrados a trav&#233;s de los aumentos de consumo.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Sistema de planificaci&#243;n centralizada</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">El sistema de planificaci&#243;n centralizada se caracteriza por la propiedad estatal de los medios de producci&#243;n y la existencia de un organismo de planificaci&#243;n que toma las decisiones sobre los bienes y servicios que se han de producir, la asignaci&#243;n de los recursos y la distribuci&#243;n de los bienes y servicios producidos. Se admiten peque&#241;os mercados de bienes agr&#237;colas o productos artesanales. El organismo de planificaci&#243;n confecciona planes a largo plazo (generalmente quinquenales) y fija los objetivos que se han de cumplir: a nivel m&#225;s agregado, una determinada tasa de crecimiento de la producci&#243;n y un nivel de provisi&#243;n de bienes de inversi&#243;n, de consumo, servicios, etc.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Estas decisiones se toman teniendo en cuenta las necesidades generales. Los planes agregados a largo plazo se descomponen en planes a corto plazo (anuales), con el fin de concretar los objetivos para cada uno de los bienes y servicios en dicho per&#237;odo y para cada una de las empresas, en cuanto a la disponibilidad de recursos y al estado de la t&#233;cnica. El papel de los planificadores es el de concretar los objetivos generales en decisiones de producci&#243;n y supervisar su cumplimiento.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Para concretar los objetivos aqu&#233;llos dan las instrucciones pertinentes a las empresas estatales a trav&#233;s de una cadena de jerarquizaciones en la que cada unidad administrativa env&#237;a &#243;rdenes a las unidades inmediatamente inferiores, y &#233;stas se encargan de desagregarlas y transmitirlas a su vez a las que dependen de ellas. Estas &#243;rdenes van descendiendo hasta llegar a las empresas en forma de objetivos de producci&#243;n. Por tanto, cada empresa se relaciona de forma vertical con sus unidades superiores, sin tener contacto con el resto de empresas.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">En la fijaci&#243;n de los objetivos predomina el c&#225;lculo medido en unidades f&#237;sicas de producci&#243;n, por la dificultad que existe para evaluar la calidad de los productos. En una econom&#237;a planificada los precios influyen en las decisiones de los consumidores -y los salarios en las de los trabajadores- pero no en las decisiones de producci&#243;n. Los precios tienen una finalidad meramente contable, ya que son fijados una vez que la producci&#243;n ha sido llevada a cabo, para permitir sumar cantidades de forma homog&#233;nea.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Actualmente, dado el fracaso evidenciado por los sistemas de planificaci&#243;n, se resaltan m&#225;s los inconvenientes que los beneficios de aqu&#233;llos. Aunque es cierto que la planificaci&#243;n es, a priori, racional -por estar ajustada a las necesidades-, que consigue la ocupaci&#243;n plena de los factores productivos -especialmente la mano de obra-, distribuye m&#225;s equitativamente los bienes e iguala las posibilidades educativas, de formaci&#243;n, sanitarias, etc, de los ciudadanos; tambi&#233;n cuenta con un grupo de inconvenientes que la hacen pr&#225;cticamente inviable: la toma de decisiones es tan compleja y burocratizada que acaba paralizando la actividad de las empresas (se generan unas veces problemas de desabastecimiento de bienes intermedios y otras veces -ante el temor de que esto suceda- sobreabastecimientos y sobreinversiones, ineficiencias derivadas de los deficientes m&#233;todos de control de calidad, falta de innovaci&#243;n en los bienes producidos y los m&#233;todos de gesti&#243;n), y el sistema de incentivos es muy d&#233;bil, ya que a un aumento de la eficacia de los agentes econ&#243;micos no le corresponde un incremento sustancial de su bienestar, ya que, al no haber mercado libre, las posibilidades de consumo est&#225;n restringidas a las directrices del estado. Esta debilidad del sistema de incentivos repercute adversamente en la productividad de las empresas y trabajadores.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Econom&#237;a, Historia de las doctrinas econ&#243;micas</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Se pueden distinguir varios per&#237;odos en la evoluci&#243;n del pensamiento econ&#243;mico:</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Fase precient&#237;fica</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Per&#237;odo que abarca desde las primeras preocupaciones de los fil&#243;sofos griegos hasta el s. XVIII. En Grecia se encuentran los primeros apuntes sobre cuestiones econ&#243;micas relativas al valor, el inter&#233;s o los precios, que son puestas en relaci&#243;n con el an&#225;lisis de la sociedad y del estado. Arist&#243;teles defendi&#243; la propiedad privada y argument&#243; que &#233;sta promov&#237;a la eficacia econ&#243;mica y la paz social, ya que en el fondo contemplaba el intercambio como un proceso en el que las partes contratantes pod&#237;an salir mutuamente beneficiadas. Esto le llev&#243; a elaborar un modelo geom&#233;trico en el que dicho intercambio se explicaba por la existencia de un excedente previo desde el que los individuos, si exist&#237;a, "reciprocidad" entre las partes, pod&#237;an alcanzar un acuerdo para intercambiar los productos.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Al mismo tiempo se vio atra&#237;do por el problema del valor; a este respecto distingui&#243; entre un valor de uso de las cosas, es decir el valor que pod&#237;a equipararse a su utilidad, y un valor de cambio, que era el obtenido en las transacciones realizadas. En realidad lo que le preocupaba era la determinaci&#243;n en el mercado de un precio justo que garantizase una "compensaci&#243;n proporcional" entre los comerciantes. En cuanto al dinero y al inter&#233;s, contemplaba al primero como un medio de cambio pero tambi&#233;n como un dep&#243;sito de valor. Y dado que el uso natural del mismo era el gasto, el atesoramiento no pod&#237;a ser visto con buenos ojos. Este razonamiento le hizo a su vez desconfiar del pr&#233;stamo, puesto que &#233;ste s&#243;lo era posible si previamente exist&#237;a un fondo acumulado. La Historia de Roma sorprende por la escasez de aportaciones originarias. Las preocupaciones se centran m&#225;s en el campo del derecho; as&#237;, desarrollaron abundante legislaci&#243;n sobre el derecho de la propiedad y los contratos.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">En la Edad Media las preocupaciones aristot&#233;licas conservaron su vigencia. El pensamiento escol&#225;stico, (v&#233;ase escolasticismo) por medio de autores como San Alberto Magno, Santo Tom&#225;s de Aquino, Enrique de Frimaria o Juan Burid&#225;n, retom&#243; cuestiones como la del valor que, seg&#250;n el primero de estos autores, deb&#237;a, en el momento del intercambio de los productos, relacionarse con el coste de producci&#243;n de &#233;stos. Santo Tom&#225;s de Aquino, por su parte, dio por buenos los beneficios de la propiedad privada y la distinci&#243;n entre valor de uso y valor de cambio, pero a&#241;ad&#237;a que un componente del precio deb&#237;a ser el de la necesidad, esto es, la demanda.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">El pensamiento medieval culmina con las ideas de Odonis y Crell acerca del valor: el primero lo hizo depender de la calidad del trabajo incorporado, mientras que el segundo, aceptando esta afirmaci&#243;n, intent&#243; unirla a la teor&#237;a de Burid&#225;n sobre la escasez (la demanda) como raz&#243;n de peso en la determinaci&#243;n del valor y del precio. En definitiva, este an&#225;lisis se encontraba a un paso de la teor&#237;a moderna del valor sentada en el s. XIX por Marshall, y s&#243;lo le falt&#243;, para ser completa, darse cuenta de que el valor del trabajo est&#225; al mismo tiempo determinado por su escasez.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">La econom&#237;a de los siglos XVI al XVIII est&#225; presidida por la doctrina que ha pasado -no sin cierta ambig&#252;edad- a la Historia con el nombre de Mercantilismo&nbsp; Esta corriente, tambi&#233;n conocida como colbertismo (por el ministro franc&#233;s Colbert) o cameralismo (en Alemania), nace en el entorno de la aparici&#243;n de la naci&#243;n-estado. De marcada raigambre intervencionista, recomendaba un control absoluto del comercio por las naciones, pues el m&#233;todo defendido para incrementar el poder&#237;o de &#233;stas consist&#237;a en la acumulaci&#243;n en las arcas del reino de cuantiosas cantidades de lingotes de oro y plata (de aqu&#237; que se la designe tambi&#233;n como bullionismo; de bullion: lingote), fuente segura de riqueza que s&#243;lo pod&#237;a conseguirse por medio de la superioridad de las exportaciones sobre las importaciones, esto es, por medio de una balanza comercial favorable.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">La consecuencia de esta visi&#243;n del comercio era la necesidad de fomentar las industrias nacionales por medio de la creaci&#243;n y subsidio de centros productivos, lo que sucedi&#243; en la Francia del ministro Colbert, en las que se emplearon las propias materias primas de cada pa&#237;s, y una vez alcanzada la autosuficiencia, se acometi&#243; la exportaci&#243;n de los productos elaborados, con mayor valor a&#241;adido. La otra cara de la moneda estaba en la conveniencia de poner fuertes trabas a la entrada de productos extranjeros, que fueron desde los aranceles hasta incluso la prohibici&#243;n de importar aquellos bienes de los que se dispusiera suficientemente en el pa&#237;s. Los autores mercantilistas son los art&#237;fices de los conceptos actuales de balanza comercial y balanza de pagos.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Las cr&#237;ticas al Mercantilismo comenzaron en la segunda mitad del s. XVII, a partir de autores como William Petty y, algo m&#225;s tarde, con Richard Cantill&#243;n y, el adem&#225;s fil&#243;sofo, David Hume, en cuyas obras encontramos residuos mercantilistas transgredidos con apuestas de liberalismo. A Petty se le considera un antecedente de la econometr&#237;a, por sus concepciones metodol&#243;gicas emp&#237;rico-inductivas expresadas bajo el t&#233;rmino de "aritm&#233;tica pol&#237;tica"; adem&#225;s, destac&#243; las funciones del dinero como medio de cambio, unidad de cuenta y dep&#243;sito de valor. Cantill&#243;n concibi&#243; la econom&#237;a como un sistema de mercados en el que los precios a largo plazo deb&#237;an tender hacia lo que llam&#243; "valor intr&#237;nseco", esto es, el valor de los factores productivos incorporados; si esto no se daba, hab&#237;a que achacarlo a la descoordinaci&#243;n existente entre las decisiones de los productores y de los consumidores.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Pero, sin duda, la aportaci&#243;n m&#225;s brillante fue su an&#225;lisis de las relaciones entre la cantidad de dinero en circulaci&#243;n y los precios. En este campo matiz&#243; la afirmaci&#243;n de Locke sobre la teor&#237;a cuantitativa del dinero - que identificaba el crecimiento de los precios con la cantidad de dinero existente- y repar&#243; el concepto de su velocidad de circulaci&#243;n - es decir, el n&#250;mero de veces que se emplea en las transacciones- como determinante de dicho aumento de precios. Hume, am&#233;n de se&#241;alar la teor&#237;a cuantitativa del dinero, aport&#243; ideas como la demostraci&#243;n de que la balanza comercial no pod&#237;a ser continuamente favorable, ya que la entrada de metal precioso, al repercutir en los precios, mermaba la competitividad de las producciones.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Primera etapa de la fase cient&#237;fica</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Comprende, aproximadamente, desde el s. XVIII hasta 1870. En el s. XVIII la primera escuela que reclam&#243; para s&#237; misma la condici&#243;n de tal fue la Fisiocracia francesa, liderada por Fran&#231;ois Quesnay. Fisiocracia significa gobierno de la naturaleza. La tesis fisiocr&#225;tica se apoya en la consideraci&#243;n de un &#250;nico sector productivo, el agr&#237;cola; el resto de sectores no lo eran porque no contribu&#237;an al llamado "producto neto" o excedente, y si en la agricultura se produc&#237;a m&#225;s de lo que se consum&#237;a, el sector manufacturero &#250;nicamente provocaba una alteraci&#243;n de la forma de los bienes. A pesar de la debilidad de estos razonamientos, los fisi&#243;cratas adoptan una visi&#243;n acertada del crecimiento como resultado de la acumulaci&#243;n de capital, fueron firmes defensores del librecambio e inauguran un modo de concebir la econom&#237;a como un proceso circular de renta y gasto, por medio del diagrama que llamaron "Tableau Economique", antecedente del flujo circular de la renta (v&#233;ase en este art&#237;culo: sistema econ&#243;mico).</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">El establecimiento de la Econom&#237;a Cl&#225;sica se fecha a ra&#237;z de la publicaci&#243;n de la obra capital de Adam Smith La riqueza de las naciones (1776). Los autores cl&#225;sicos (principalmente Smith, David Ricardo, T. Robert Malthus, y John Stuart Mill, todos ellos brit&#225;nicos) consideran a la econom&#237;a como una verdadera ciencia de car&#225;cter aut&#243;nomo, y orientan sus investigaciones a la comprensi&#243;n de las leyes b&#225;sicas que determinan el comportamiento de los hechos econ&#243;micos. Se puede afirmar que predomina en ellos el inter&#233;s por analizar el proceso del crecimiento econ&#243;mico y la relaci&#243;n que con &#233;ste guarda la distribuci&#243;n de la renta. Estos autores proclaman las virtudes de la asignaci&#243;n de recursos por el mercado y el papel dinamizador de &#233;ste sobre el proceso de acumulaci&#243;n de capital.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Adam Smith otorga una dimensi&#243;n moral al capitalismo cuando emplea la met&#225;fora de la "mano invisible" para se&#241;alar que el ego&#237;smo individual es reconvertido silenciosamente en el mercado en un beneficio para la colectividad. La acumulaci&#243;n del capital era determinante para el crecimiento de la econom&#237;a, y estaba en buena medida determinada por el incremento de la productividad que hab&#237;a sido logrado por la especializaci&#243;n y divisi&#243;n del trabajo. Pero en la acumulaci&#243;n interven&#237;an, adem&#225;s, la distribuci&#243;n de la renta en forma de salarios pagados a los trabajadores, los beneficios percibidos por los capitalistas y las rentas remuneradas a los terratenientes. En este punto, Smith distingue entre producto bruto y neto; el producto neto -o excedente- resultaba de restarle al bruto las cantidades destinadas al mantenimiento de un nivel de subsistencia de la sociedad, y era el determinante de la ampliaci&#243;n del proceso de acumulaci&#243;n.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">El an&#225;lisis de la distribuci&#243;n llev&#243; a Smith a considerar que las rentas de los asalariados eran insuficientes para permitirles ahorrar y, en consecuencia, las fuentes de crecimiento hab&#237;an de encontrarse en los terratenientes y los empresarios, aunque aquellos mostraban una mayor tendencia hacia la improductividad de los rendimientos obtenidos. Por tanto, quedaban los beneficios como verdadera energ&#237;a motriz del ritmo de acumulaci&#243;n. En consonancia con las virtudes del mercado tambi&#233;n era l&#243;gico argumentar que cualquier traba institucional sobre &#233;ste - a nivel nacional como internacional- no pod&#237;a traer m&#225;s que efectos restrictivos sobre el crecimiento.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Entre las ideas de Malthus, destaca la que manten&#237;a que la poblaci&#243;n crec&#237;a en progresi&#243;n geom&#233;trica, mientras que los alimentos lo hac&#237;an en progresi&#243;n aritm&#233;tica, lo que pod&#237;a traer problemas de abastecimiento. Adem&#225;s, se le considera un precursor de Keynes cuando se&#241;ala que la demanda pod&#237;a resultar insuficiente para absorber el producto de la econom&#237;a y que el ahorro excesivo puede dar lugar al estancamiento econ&#243;mico.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Ricardo es, entre los cl&#225;sicos, aquel en el que se advierte un mayor contenido anal&#237;tico en sus planteamientos. Esta autor centra, sobre todo, en la formulaci&#243;n de una teor&#237;a sobre el valor y la distribuci&#243;n; as&#237;, elabor&#243; una teor&#237;a del valor con base en la cantidad de trabajo incorporada en los productos, que le permit&#237;a prescindir del inconveniente de los precios monetarios a la hora de plasmar sus ideas con un considerable nivel de abstracci&#243;n. La teor&#237;a se&#241;ala que el valor de una mercanc&#237;a o la cantidad de otra mercanc&#237;a por la que aquella puede ser cambiada, depende de la cantidad relativa de trabajo necesaria para su producci&#243;n, no de la mayor o menor remuneraci&#243;n que se haya pagado por ese trabajo.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">La teor&#237;a de distribuci&#243;n consist&#237;a en que el crecimiento de la poblaci&#243;n, al elevar las necesidades de alimentos, provocaba la extensi&#243;n de las superficies de cultivo hacia tierras m&#225;s pobres, lo que exig&#237;a una mayor demanda de mano de obra que presionaba al alza a los salarios. Habida cuenta de esto, los beneficios disminu&#237;an y el resultado final era que la expansi&#243;n econ&#243;mica se deten&#237;a por el deterioro del proceso de acumulaci&#243;n de capital: se llegaba as&#237; al "estado estacionario".</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">A Stuart Mill se le ha atribuido el ep&#237;teto de revisionista, por haber sintetizado gran parte de los conocimientos de su &#233;poca y dar por concluido el per&#237;odo cl&#225;sico. En el pensamiento de Mill destaca la ruptura de la teor&#237;a del valor trabajo y la consideraci&#243;n de la interrelaci&#243;n entre la oferta y la demanda como determinantes del precio. La teor&#237;a del valor trabajo se transforma en una teor&#237;a de los costes de producci&#243;n, por la que el precio de mercado en competencia deb&#237;a a largo plazo corresponderse con el de esos costes. Estas leyes eran las llamadas leyes de la producci&#243;n, y estaban fijadas por las condiciones tecnol&#243;gicas y de la naturaleza. Por otra parte, estaban las leyes de la distribuci&#243;n del producto social, que ten&#237;an que ver con la idiosincrasia de las instituciones sujetas al control humano, y que, por tanto, pod&#237;an ser alteradas, lo que abr&#237;a todo un campo de car&#225;cter normativo para la ciencia econ&#243;mica.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">La econom&#237;a marxista (Marx y Engels y despu&#233;s Hilferding o Rosa Luxemburgo) trata de sistematizar las leyes econ&#243;micas que rigen el devenir de la Historia. En El Capital de Karl Marx se encuentran replanteados los temas de los cl&#225;sicos brit&#225;nicos acerca del valor, la distribuci&#243;n y el crecimiento. Marx sostiene que el agente productivo por excelencia era el trabajo, y, en consecuencia, lo que determinaba el valor de las cosas. En este sentido, el valor material de los productos ten&#237;a que ver con la cantidad de tiempo de trabajo que se necesitaba para garantizar la reproducci&#243;n de cada bien en particular; esto se traduc&#237;a, a la hora de determinar la valoraci&#243;n de la fuerza de trabajo, en la necesaria equivalencia que deb&#237;a existir entre aqu&#233;lla (los salarios) y el importe de la subsistencia del trabajador. Pero lo que ocurr&#237;a en la realidad era que las jornadas de trabajo superaban con creces a la duraci&#243;n representativa de la subsistencia y no era tenido en cuenta en el pago de los jornales. De esta manera, se generaba un plus de valor (plusval&#237;a o excedente) que iba a parar a manos del empresario gracias a su dominio de los medios de producci&#243;n.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">La generaci&#243;n de plusval&#237;a era el componente estructural del capitalismo, y el uso creciente de la maquinaria posibilitaba elevaciones en la productividad del trabajo que redundaban en una mayor acumulaci&#243;n. Pero al mismo tiempo, la generalizaci&#243;n de la maquinaria provocaba una menor dependencia respecto de la mano de obra, que desembocaba en la aparici&#243;n de un "ej&#233;rcito de reserva de parados" y ten&#237;a el efecto de abocar a los salarios a un nivel cada vez m&#225;s bajo, con el consiguiente empeoramiento del nivel de vida de los trabajadores. Sin embargo, el mayor empleo de las m&#225;quinas y la disminuci&#243;n de los precios, debido a la competencia, conllevaba el que se perdiera el antiguo componente de plusval&#237;a que incorporaba el trabajador y la tasa de plusval&#237;a ir&#237;a decreciendo. A la vista de esto, los empresarios volver&#237;an a demandar m&#225;s trabajo, a fin de recuperar la plusval&#237;a perdida. Este proceso facultaba una explicaci&#243;n de las fluctuaciones econ&#243;micas.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Segunda etapa de la fase cient&#237;fica</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Puede fecharse entre 1870 y la d&#233;cada de los a&#241;os 20 del presente siglo. Se admite el t&#233;rmino de Econom&#237;a Neocl&#225;sica. La nueva orientaci&#243;n se caracteriza por un cierto abandono de los temas del crecimiento y la distribuci&#243;n de la renta, en favor de una investigaci&#243;n sobre los mecanismos asignativos del mercado. Los esfuerzos se centran en comprender el sistema de formaci&#243;n de los precios en los diferentes mercados e indagar en las motivaciones que acusan los agentes econ&#243;micos a la hora de tomar las decisiones de inversi&#243;n, producci&#243;n y consumo.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">El hecho de centrarse en unidades econ&#243;micas de dimensi&#243;n reducida, proporciona un notable desarrollo de la Microeconom&#237;a, al tiempo que precisa la utilizaci&#243;n de las matem&#225;ticas -sobre todo el c&#225;lculo diferencial- como herramienta puesta al servicio de modelos simplificativos de la realidad. El primer fruto de esta tendencia se halla en la corriente conocida como Marginalismo, y representada por autores como A. Cournot J. Dupuit y L. Walras (en Francia), la llamada Escuela de Viena (Menger, Wieser y B&#246;hm-Bawerk) o W.S. Jevons (en Inglaterra).</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">El an&#225;lisis marginal muestra los efectos que sobre las variables dependientes tienen las variaciones infinitesimales de las variables independientes, y se utiliza para diseccionar procesos de maximizaci&#243;n de utilidades, producciones o beneficios, a partir de una disponibilidad limitada de recursos. Este m&#233;todo se conoce como est&#225;tica comparativa. Cournot destaca por la elaboraci&#243;n de modelos de determinaci&#243;n de precios y cantidades en situaciones de monopolio (en la que existe un s&#243;lo productor de un bien frente a un n&#250;mero elevado de demandantes) y duopolio (dos productores).</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Dupuit fue el primer economista que sugiri&#243; el concepto de utilidad marginal decreciente (el descenso en la satisfacci&#243;n adicional que producen los aumentos sucesivos del consumo) en relaci&#243;n con la formaci&#243;n de curvas de demanda. Adem&#225;s de realizar una primera aproximaci&#243;n al estudio de los bienes p&#250;blicos, Dupuit introdujo el concepto actual de excedente de los consumidores (representativo del bienestar que el consumidor conserva en relaci&#243;n a un bien determinado por el hecho de pagar un precio inferior al m&#225;ximo que estar&#237;a dispuesto a pagar), al que llam&#243; "utilidad que les queda a los consumidores".</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Leon Walras, fundador de la Escuela de Lausana, tiene en su haber el mayor logro del Marginalismo, que es el an&#225;lisis del "equilibrio general", desarrollado a trav&#233;s de un modelo en que por medio de sistemas de ecuaciones representaba a todos los compradores y vendedores de bienes y factores productivos, reunidos en una especie de subasta en la que los precios deb&#237;an responder inmediatamente a las oscilaciones de la oferta y la demanda. Walras ofrec&#237;a una soluci&#243;n general en la que en todos los mercados exist&#237;an simult&#225;neamente un precio y una cantidad de intercambio de equilibrio. En particular, para una econom&#237;a con n bienes (n ecuaciones con n inc&#243;gnitas) se pod&#237;an determinar n-1 precios relativos, donde el precio restante ten&#237;a un valor igual a la unidad y por tanto se pod&#237;a tomar como "numerario" de referencia para los dem&#225;s (se trata, claro est&#225;, del dinero).</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">La Escuela de Viena, fundada por Carl Menger, resolvi&#243; el viejo problema del valor mediante la llamada teor&#237;a subjetiva; seg&#250;n &#233;sta, los bienes ten&#237;an valor en la medida que los individuos se percatasen de que la satisfacci&#243;n de sus necesidades depend&#237;a de su capacidad para disponer de dichos bienes. Esto presupon&#237;a que los consumidores eran capaces primero de asignar un cierto valor a la utilidad derivada del consumo de los bienes, medida &#233;sta que depend&#237;a adem&#225;s de la cantidad de bienes pose&#237;da - pues la utilidad de un bien variaba en sentido inverso a aqu&#233;lla, es decir, que la utilidad marginal, t&#233;rmino ideado por Wieser (Grenznutzen), era decreciente -; en segundo lugar, el consumidor pod&#237;a llevar a cabo una ordenaci&#243;n de estas preferencias, de modo que era posible averiguar qu&#233; valor de satisfacci&#243;n produc&#237;a una determinada cesta de consumos. La soluci&#243;n de las decisiones de consumo ven&#237;a a ser aquella en la que la medida de la satisfacci&#243;n producida por cada &#250;ltima cantidad consumida de cada bien fuese id&#233;ntica (principio equimarginal).</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Otra noci&#243;n importante era la de coste de oportunidad: el valor de un bien pod&#237;a, asimismo, expresarse como la cantidad a la que hab&#237;a que renunciar a otros para disfrutar de &#233;se. El coste de oportunidad determinaba la asignaci&#243;n de los factores en las decisiones de producci&#243;n y el valor marginal de un factor se determinaba por la utilidad marginal de las unidades adicionales producidas con &#233;ste. En relaci&#243;n al capital, destaca el an&#225;lisis de B&#246;hm-Bawerk sobre los efectos del tiempo en las decisiones productivas. &#201;l distingu&#237;a entre m&#233;todos de producci&#243;n directos e indirectos, seg&#250;n la menor o mayor cantidad de capital utilizada; naturalmente, los m&#233;todos del segundo tipo eran m&#225;s productivos pero requer&#237;an m&#225;s tiempo. El problema de la disponibilidad de capital se hallaba en la necesidad de contar con un fondo ahorrado previo; de acuerdo con esto y, si se tiene en cuenta la mayor preferencia que los individuos mostraban por el consumo presente respecto al consumo futuro, era l&#243;gico que los prestamistas exigieran - y los productores prestatarios estuviesen dispuestos a pagar - un tipo de inter&#233;s. Por tanto era evidente que este &#250;ltimo garantizaba la canalizaci&#243;n del ahorro hacia la inversi&#243;n.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">El Marginalismo culmina de manera brillante en la figura de Alfred Marshall, con sus Principios de econom&#237;a (1890). El m&#233;todo marshalliano consist&#237;a en una selecci&#243;n de las variables fundamentales de un determinado fen&#243;meno y considera al resto de ellas como una constante (restricci&#243;n ceteris paribus). A este autor se debe la derivaci&#243;n de la curva de demanda agregada de un bien espec&#237;fico como funci&#243;n inversa (de pendiente negativa) del nivel de precios, para una renta, precios de los dem&#225;s bienes y gustos dados. El precio era el resultante del cruce de la demanda con la oferta, y &#233;sta &#250;ltima era creciente en relaci&#243;n al precio, ya que el mayor empleo de factores productivos hab&#237;a de hacerse a costes crecientes, de modo que s&#243;lo cuando el empresario observaba que el precio sub&#237;a apreciablemente tomaba entonces la decisi&#243;n de aumentar la oferta de su producto.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">En cuanto al tiempo, su an&#225;lisis difer&#237;a sensiblemente entre el corto y el largo plazo. A largo plazo se encontraba el verdadero precio de equilibrio, y lo caracter&#237;stico de esta secuencia temporal era que -en condiciones de competencia con rendimientos proporcionales al aumento de los factores- se produc&#237;an entradas (o salidas) de empresas en la industria, atra&#237;das (disuadidas) por los beneficios (p&#233;rdidas) que se pod&#237;an obtener a corto plazo. El resultado -si hab&#237;a beneficios a corto plazo- era un aumento de la oferta que reconduc&#237;a el precio hacia su nivel de equilibrio. Por tanto, se ten&#237;a una curva de oferta horizontal en el largo plazo que expresaba una &#250;nica posibilidad de relacionar (en equilibrio) el precio con la cantidad producida. Por otra parte, la situaci&#243;n era tal que no se obten&#237;an ni beneficios ni p&#233;rdidas por los empresarios.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Marshall no se limit&#243; a una situaci&#243;n de competencia, sino que sus modelos (denominados de equilibrio parcial) dieron entrada a casos de rendimientos crecientes (costes decrecientes) y decrecientes (costes crecientes) de los factores -en cuyo caso la oferta a largo plazo pod&#237;a ser creciente (en rendimientos decrecientes) o decreciente (viceversa)-, a las econom&#237;as y deseconom&#237;as externas (v&#233;ase externalidades) o al monopolio. Tambi&#233;n introdujo el concepto de elasticidad de la demanda (variaci&#243;n porcentual de la demanda en relaci&#243;n a la variaci&#243;n porcentual del precio).</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Otros autores importantes del per&#237;odo neocl&#225;sico, todos ellos entre el s. XIX y el s. XX, son Clark con su an&#225;lisis de la retribuci&#243;n de los factores ligada a su productividad marginal; Wicksell, perteneciente a la escuela de Estocolmo, con su estudio de las influencias del dinero y el cr&#233;dito en la actividad econ&#243;mica; Fisher y la teor&#237;a del inter&#233;s; Pareto, de la escuela de Lausana, con sus contribuciones a la econom&#237;a del bienestar y la definici&#243;n de optimalidad (v&#233;ase en el apartado de sistema econ&#243;mico); Veblen, fundador del Institucionalismo norteamericano; o Pigou y la Econom&#237;a del Bienestar.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /></font>      
<hr style="width: 100&#37;; height: 2px;" /><font size="4"><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /></font><font size="4"><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Disponible en: http://www.proyectosalonhogar.com/Enciclopedia/NE_Economia2.htm </span></font><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><font size="4"><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /></font>      
<hr style="width: 100&#37;; height: 2px;" /><font size="4"><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /></font>
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 <dc:date>2008-04-13T00:11:00-06:00</dc:date>
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