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Escuela austríaca

Escuela Austríaca de Economía

Por Episteme - 12 de Abril, 2008, 23:53, Categoría: Escuela austríaca

Globalización y Escuela Austríaca de Economía

En una época en la cual el capitalismo parece enfrentarse a graves problemas; en una época donde la "globalización", supuesto efecto del capitalismo mundial, parece haber conducido a grandes desigualdades, injusticias y problemas culturales, toda defensa del capitalismo parece ser una mera hipótesis auxiliar elaborada como un recurso dialéctico frente a un fracaso que parece innegable. Ante esa interpretación, es objetivo de este artículo mostrar que:1. El actual proceso de globalización no es más que la globalización del intervencionismo del estado en todas las áreas.2. Que la crítica al intervencionismo forma parte del eje central de la escuela austríaca de economía (Mises, Hayek)3. Que la situación actual no es más que una dramática corroboración de esa crítica,4. y que, por ende, lejos de encontrarnos en una crisis sin nuevos paradigmas interpretativos, la escuela austríaca nos ofrece una explicación y una salida para la situación actual.
Comencemos por el segundo punto.Vayamos a la parte sexta del tratado de economía de L. von Mises . Como vemos, estamos hablando de una obra central y no marginal en su producción. Es más, estamos hablando de una obra sin la cual no hubiera existido el renacimiento de la escuela austríaca de economía a partir de los 70 .Ante todo Mises plantea su tesis general: toda intervención del estado genera exactamente los efectos que con ella se querían evitar, y agravados.Comienza con el intervencionismo fiscal. Todo impuesto a la renta y al capital es criticado como algo que, sencillamente, disminuye la tasa de capital existente y, con ello, disminuye los salarios reales perjudicando a los sectores de menores ingresos.Sigue con lo que él denomina "medidas restrictivas a la producción". Toda intervención del estado fijando tarifas arancelarias es rechazada como algo que, lejos de aumentar la industria y el empleo, los reducirá notablemente, además de crear un sistema económico basado en el privilegio como sistema.Sigue con la intervención en los precios. Además de agravar los problemas inflacionarios, lo peculiar es que Mises advierte allí sobre la dramática consecuencia de fijar el salario por encima de su productividad: la desocupación. Comienza allí su crítica a la actividad sindical de tipo fascista.El capítulo que sigue es esencial a la escuela austríaca y en particular a Mises. Se trata del intervencionismo monetario y crediticio. El monopolio estatal sobre la moneda y el control de la oferta monetaria implica necesariamente inflación. La expansión crediticia implica un período artificial de expansión seguida de su inevitable efecto: la recesión. El capítulo concluye con otra crítica al control de cambios y al control estatal del comercio internacional. En este último aspecto cabe recordar que al hablar de la política monetaria internacional, el FMI recibe allí una importante crítica, y no marginal: "...El Fondo Monetario Internacional en modo alguno ha conseguido aquellos objetivos que perseguían sus patrocinadores" . Mises escribe esto en la década del 40.Sigue otro capítulo criticando toda política confiscatoria, prediciendo su obvio efecto: descapitalización, mayor pobreza y subdesarrollo.Concluye finalmente con una importante crítica al intervensionismo sindical, a esa unión fascista entre sindicatos y estado que concluye en la más amplia y devastadora desocupación, a lo cual se sigue una crítica a la mentalidad belicista como excusa para la intervención del estado.Este último tema es eje central de su obra más importante en filosofía política, Liberalismo, de 1927 . El comercio internacional es entendido allí como la clave del bienestar de lo pueblos y el único desaliento real a la guerra, al militarismo, al nacionalismo y al imperialismo. Pocos recuerdan hoy el énfasis que Mises puso en criticar todo ello. Pero ya en ese entonces Mises critica la política exterior belicista y cerrada al libre cambio de las naciones europeas, prediciendo otra terrible contienda mundial. El libre cambio no tiene nada que ver con acuerdos internacionales entre los gobiernos, y la ya entonces "Sociedad de las naciones" recibe una importante crítica que se aplica hoy a la ONU: inútiles serán todos los acuerdos sin la existencia de un auténtico libre comercio internacional .Volvemos a decir que no estamos hablando de cartas que Mises envió a su abuelita un día antes de morir. Estamos hablando de textos centrales, de textos imprescindibles en cualquier análisis de su pensamiento. Ahora bien, que estos textos sigan siendo absolutamente desconocidos por el paradigma económico dominante, es algo cuya reflexión haremos hacia el final.Hayek es un caso parecido. Ya en 1935 critica los supuestos de los modelos de competencia perfecta y sostiene que el mercado implica otros supuestos: individuos con conocimiento disperso y una capacidad de aprendizaje que sólo es orientada a las necesidades de la demanda en caso de que los presupuestos jurídicos del mercado incluyan la libertad de entrada al sistema . Este presupuesto, contrario a todas las intervenciones estatales en el comercio internacional, se mantiene a lo largo de toda su obra más conocida y no es casualidad que, por ende, en 1974 proponga la eliminación del curso forzoso (esto es, la eliminación de una sola moneda obligatoria) como eje central de su propuesta monetaria . Exactamente lo contrario de lo que después hace la Unión Europea.Sigamos entonces con el punto uno de nuestra análisis. ¿Qué tiene que ver la llamada "globalización" con lo que Mises y Hayek proponían para la política y para la economía internacional? No sólo muy poco, sino sencillamente todo lo contrario. En detalle: impuestos a la renta, progresivos o no; industrias "privadas" protegidas por tarifas arancelarias y todo tipo de monopolios legales y políticas monetarias, crediticias e impositivas; modelos sindicales corporativos con la creencia generalizada, de orientación marxista, de que sin salarios mínimos hay explotación de los trabajadores; control estatal de la moneda y el crédito.... Con todos los efectos estudiados y predichos por Mises y Hayek: menor cantidad de capital por habitante; inflación, recesión, desocupación, crisis crediticias y bancarias; desocupación..... ¿Nos hace acordar a algo? Téngase en cuenta que las críticas de Mises y Hayek están desarrolladas en un contexto europeo y norteamericano...En general: bancos centrales; controles y privilegios al sector privado; alta presión impositiva; pactos inter-gubernamentales (unión europea; Nafta; MERCOSUR), tarifas arancelarias; controles migratorios..... Eso es la actual llamada globalización. Sencillamente, la globalización del intervencionismo.Vamos entonces a los puntos tres y cuatro. La crisis actual de la globalización como sistema no es más que una dramática corroboración de las advertencias de Mises y Hayek. Allí donde la mentalidad neomarxista y neofascista prevaleciente ve demasiado libre mercado, Mises y Hayek veían demasiado poco, y advirtieron toda su vida, y no en notas al pie, las terribles crisis internacionales que de ello se seguirían. No nos hemos quedado, por ende, sin explicaciones. Está la explicación de Fidel Castro, renovado líder intelectual a quien todos han comenzado a repetir después del 11 de Septiembre, porque, aparentemente, el capitalismo de los EEUU, con sus secuelas de pobreza y subdesarrollo en el tercer mundo y en el medio oriente, es caldo de cultivo de mentalidades extremistas. Y está la explicación de Mises, y de su discípulo Hayek. EEUU y Europa están lejos de haber entendido lo que es el libre mercado. Así de simple y complejo."Así de simple y complejo". Si es simple, ¿por qué se lo ignora? Porque los paradigmas alternativos pueden ser simples, pero los paradigmas dominantes tienen la "piel gruesa". El peor enemigo del capitalismo liberal de Mises y Hayek no es Castro. A nivel intelectual, sus peores enemigos son los millones y millones de graduados en economía de casi todas las universidades del mundo, formados en la teoría de las fallas del mercado, que deberían ser corregidas por el estado; formados en manuales de economía neokeynesianos que les explican muy bien los instrumentos de "política monetaria, crediticia e impositiva", esas medidas "macro" que deben estar a cargos de los gobiernos, "para que el capitalismo funcione". Bajo esas creencias (exactamente todo aquello que Mises criticó como intervencionismo) integran ministerios, secretarías y organismos internacionales, asesorando a la ONU, al Banco Mundial, al FMI, a los funcionarios de la Unión Europea, el Nafta y otras tantas instituciones que son, bajo el paradigma explicativo de Mises, el clímax de la mentalidad intervencionista. Mentalidad que forma parte de la ingeniería social que nos gobierna, que forma parte, a su vez, de un positivismo cultural, de una racionalidad instrumental que para colmo es colocada desde la izquierda ilustrada como el eje central del capitalismo.....Las aplicaciones a nuestro país son obvias y dramáticas. Al respecto, sólo una cosa: lo nuestro no es sólo un problema de corrupción, sino de la mentalidad que puede dominar a nuestros más honestos funcionarios, y del sistema que rige para la organización de nuestros poderes legislativos nacionales y los partidos políticos. Sobre estos temas, sobre las crisis de las democracias constitucionales y los partidos políticos, cuyos poderes se han extralimitado, Mises y Hayek también han advertido, y también en partes centrales de sus escritos . Por ende la Argentina puede mañana mismo renovar todas sus autoridades pero con ello el problema no está resuelto.Pero parte del problema estará resuelto cuando comencemos a estudiar seriamente a estos autores. Puede sonar extraño que en medio de todo yo proponga el estudio, pero, montado en Husserl , parafraseo una famosa expresión. El que quiera cambiar al mundo, lo destruirá; el que quiera contemplarlo, lo construirá.
Publicado en Management Herald, 12 de mayo de 2002


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