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<title>Epistemolog&#237;a: Capitalismo</title>
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<description>Blog de documentaci&#243;n y debate sobre la Fundamentaci&#243;n epistemol&#243;gica de las t</description>
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<title>ZoomBlog</title>
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 <title>Robert Brenner: La econom&#237;a de la turbulencia global</title>
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 <![CDATA[
<p style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-weight: bold; text-decoration: underline; text-align: center;"><font size="5"><span style="font-style: italic;">Algunos elementos para la cr&#237;tica</span><br /></font></p> 
<p style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-weight: bold; text-align: center;"><font size="5">Por: P. Bach, y M. Larrea, 1999</font></p>  
<p style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; text-align: center;"><font size="3"><img style="padding: 6px; float: none;" src="http://www.egrupos.net/albumPhoto/1916474/photo_257.jpg" alt="" /></font></p>  
<p style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; text-align: center;"><font size="3"><span style="font-weight: bold;"><font size="5" style="text-decoration: underline;">Robert Brenner</font><br /></span></font></p>  
<p align="justify" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"><font size="3"><span style="font-weight: bold;">Robert Brenner es un historiador ingl&#233;s que se ha destacado  por un trabajo sobre los or&#237;genes agrarios del capitalismo europeo conocido como  el "debate Brenner" [1], que ocup&#243; un lugar importante en el estudio hist&#243;rico  contempor&#225;neo.</span><br /></font> </p>  
<p style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; text-align: center;"><font size="3"><img style="padding: 6px; float: none;" src="http://www.egrupos.net/albumPhoto/1916474/photo_258.jpg" alt="" /></font></p>  
<p align="justify" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"><font size="3">En su n&#250;mero 229 de mayo-junio de 1998 New Left Review public&#243; un  nuevo trabajo de Robert Brenner titulado <span style="font-weight: bold;">The economics of global turbulence (La  econom&#237;a de la turbulencia global). </span>Este &#250;ltimo constituye una de las m&#225;s  exhaustivas historias econ&#243;micas desde el denominado <span style="font-weight: bold; font-style: italic;">"boom de la posguerra</span>"  hasta nuestros d&#237;as centrado en las relaciones cambiantes entre las tres  principales econom&#237;as capitalistas del mundo (Estados Unidos, Jap&#243;n y Alemania).  <span style="font-weight: bold;">Aparecido en el marco del estallido de la crisis econ&#243;mica mundial que comenz&#243;  en 1997 cuyo punto de partida fue el desbarranque de las econom&#237;as del Sudeste  de Asia y que reabri&#243; una intensa discusi&#243;n econ&#243;mica, <span style="font-style: italic;">The economics of global  turbulence</span> suscit&#243; m&#250;ltiples elogios y cr&#237;ticas en el &#225;mbito de la izquierda y  el marxismo.</span><br /><br /><span style="font-weight: bold;">Es necesario se&#241;alar que desde la segunda posguerra hasta nuestros d&#237;as el  marxismo ha sufrido un fuerte retroceso en lo que al an&#225;lisis te&#243;rico-cient&#237;fico  se refiere, tanto en t&#233;rminos generales como en el campo de la econom&#237;a pol&#237;tica  en particular.</span> En este contexto si bien, por ejemplo <span style="font-weight: bold;">Ernest Mandel </span>en su  "<span style="font-weight: bold; font-style: italic;">Capitalismo Tard&#237;o</span>" realiza un exhaustivo an&#225;lisis de la estructura del  capitalismo en el siglo XX y aporta importantes elementos para el an&#225;lisis  marxista, &#233;l no ha conseguido poner en pie una estructura te&#243;rica [2] que  contin&#250;e dial&#233;cticamente los aportes y la reactualizaci&#243;n de la teor&#237;a marxista  realizados por<span style="font-weight: bold;"> la Tercera Internacional, Len&#237;n y Trotsky</span> entre otros. M&#225;s tarde,  a partir de la d&#233;cada del "70 han surgido otras escuelas como de un lado los  "<span style="font-style: italic; font-weight: bold;">te&#243;ricos de la lucha de clases</span>" (uno de cuyos exponentes m&#225;s importantes es  <span style="font-weight: bold;">John Holloway</span>) y de otro los "te&#243;ricos de la ca&#237;da de la tasa de ganancia" como  por ejemplo el economista marxista <span style="font-weight: bold;">Anwar Shaik.</span> Estas escuelas se han  caracterizado por brindar visiones parciales de la realidad muy lejanas a una  integraci&#243;n dial&#233;ctica de los m&#250;ltiples factores actuantes (entre ellos los  econ&#243;micos y los pol&#237;ticos) en la compleja estructura del capitalismo en la  &#233;poca imperialista. De un lado los te&#243;ricos de la lucha de clases otorgan un  valor absoluto a las fuerzas del proletariado y consideran que esta &#250;ltima es la  causa en primera instancia de la crisis econ&#243;mica subvaluando enormemente las  contradicciones internas del capital y su agudizaci&#243;n en la &#233;poca imperialista.  De otro lado, <span style="font-weight: bold;">Anwar Shaik </span>si bien demuestra contundentemente el rol del  crecimiento de la composici&#243;n org&#225;nica del capital como factor causal de la  tendencia a la ca&#237;da de la tasa de ganancia desde el fin del boom de la  posguerra hasta nuestros d&#237;as, realiza este an&#225;lisis por fuera de las  condiciones de la lucha interimperialista, de los elementos de descomposici&#243;n  que caracterizan al capital en el siglo XX y en la medida en que es tributario  de la teor&#237;a burguesa de las "ondas largas" subval&#250;a la profunda relaci&#243;n entre  la lucha de clases y la econom&#237;a. De este modo, en nuestra forma de ver, estas  escuelas no han logrado explicar las nuevas formas y tendencias que adquiere la  econom&#237;a pol&#237;tica en el conjunto del siglo XX . En este sentido no han podido  continuar las elaboraciones de la Tercera Internacional y m&#225;s all&#225; de sus  aportes, no pueden dar una continuidad revolucionaria a la teor&#237;a marxista en el  campo de la econom&#237;a.<br /><br /> Robert Brenner aparece frente a estas dos escuelas como una tercera posici&#243;n que  enfatiza el rol de la competencia interimperialista en la econom&#237;a del siglo XX.  Sin embargo su hincapi&#233; en este aspecto est&#225; centrado en una visi&#243;n que subval&#250;a  el rol de la lucha de clases y considera a los Estados imperialistas s&#243;lo en  tanto agentes de la competencia econ&#243;mica y al proletariado s&#243;lo en tanto  movimiento sindical, como desarrollaremos m&#225;s abajo. Pero en la medida en que  intenta un an&#225;lisis global, el trabajo de Robert Brenner ha abierto una intensa  discusi&#243;n entre la izquierda y los marxistas y merece ser estudiado y tambi&#233;n  criticado. Es por ello que desde Estrategia Internacional (a partir de cuyo  n&#250;mero 7 hemos intentado aportar elementos te&#243;ricos para el an&#225;lisis de la  crisis y las tendencias econ&#243;micas actuales) nos parece de fundamental  importancia tanto dar a conocer al menos algunas partes de este importante  trabajo de Brenner como acercar primeros elementos para su cr&#237;tica.<br /><br /><span style="font-weight: bold;">Introducci&#243;n</span><br /><br /> Sin duda los aportes m&#225;s importantes de Robert Brenner est&#225;n ligados a una muy  detallada demostraci&#243;n del desarrollo desigual en el terreno econ&#243;mico entre las  grandes potencias capitalistas que ha signado tanto el per&#237;odo de ascenso del  capitalismo occidental durante el llamado boom de posguerra como lo que &#233;l  denomina "el largo ciclo descendente", que seg&#250;n Brenner ha comenzado en el a&#241;o  1973 y se extiende hasta nuestros d&#237;as. A su vez este an&#225;lisis compara en forma  permanente el desarrollo divergente entre el sector manufacturero y no  manufacturero (servicios) de la econom&#237;a. Por otra parte, esta "historia  econ&#243;mica" brinda una gran masa de datos emp&#237;ricos que son de enorme utilidad,  sin lugar a dudas, para un an&#225;lisis sobre la crisis capitalista mundial. A su  vez, resulta interesante en el trabajo de Brenner su interpretaci&#243;n sobre la  pol&#233;mica d&#233;cada del 90 a la que ubica no como el supuesto comienzo de un nuevo  per&#237;odo ascendente del capitalismo sino como un per&#237;odo particular (de  crecimiento espec&#237;ficamente norteamericano) dentro del "largo ciclo  descendente".<br /><br /> Ahora bien, <span style="font-weight: bold;">la concepci&#243;n de Brenne</span>r es presentada por <span style="font-weight: bold;">The New Left Review</span><span style="font-weight: bold; font-style: italic;">..un marxismo original que tiene poco en com&#250;n con lo que frecuentemente  se ha hecho pasar como deducciones ortodoxas de El Capital. Ning&#250;n axioma de la  crisis basada en el aumento de la composici&#243;n org&#225;nica, y en la subsecuente  ca&#237;da de la rentabilidad de la inversi&#243;n capitalista, se van a hallar aqu&#237;.</span>" [3]  En realidad puede afirmarse que el "<span style="font-weight: bold; font-style: italic;">marxismo original</span>" de Brenner <span style="font-weight: bold;">constituye  escencialmente una negaci&#243;n de la ley del valor-trabajo como fundamento del  sistema capitalista a la vez que un rechazo de la concepci&#243;n marxista sobre la  tendencia creciente al aumento de la composici&#243;n org&#225;nica del capital como causa  &#250;ltima impulsora de la ca&#237;da tasa media de ganancia.</span> Ahora, la pregunta que cabe  plantearse es si este llamado "marxismo original" de Brenner es capaz de dar  cuenta en profundidad del conjunto de los movimientos de la econom&#237;a en el  complejo siglo XX. Veamos. En primer lugar Brenner propone como global un  an&#225;lisis que subval&#250;a la profunda relaci&#243;n de opresi&#243;n y explotaci&#243;n del "centro  imperialista" sobre el mundo semi-colonial. Pasar por alto o restarle  importancia a esta relaci&#243;n que est&#225; en la base del funcionamiento de la  econom&#237;a capitalista-imperialista del siglo XX, no puede m&#225;s que arrojar una  explicaci&#243;n parcial y por lo tanto incorrecta de la realidad en su conjunto.  S&#243;lo a modo de ejemplo podr&#237;amos citar la dimensi&#243;n dram&#225;tica que cobr&#243; el  fen&#243;meno de la "deuda externa" que ha llevado a que un amplio abanico que va  desde el Vaticano, incluyendo a pol&#237;ticos burgueses de los pa&#237;ses semicoloniales,  pasando por <span style="font-weight: bold;">m&#250;ltiples intelectuales de la izquierda no marxista como Noam  Chomsky, Wallerstein, </span>entre otros hasta sectores de izquierda de las mismas  metr&#243;polis reclamen la condonaci&#243;n de parte o la totalidad de dicha deuda [4].  La subestimaci&#243;n que Brenner realiza de esta expoliaci&#243;n imperialista es una  consecuencia de que como veremos luego, en su an&#225;lisis no son tomadas en cuenta  las diferencias cualitativas existentes entre la fase ascendente del capitalismo  de libre competencia y su &#233;poca declinante, el imperialismo, con todos los  efectos reaccionarios y de destrucci&#243;n de las fuerzas productivas que implica la  sobrevida del capitalismo. <span style="font-weight: bold;">En este mismo sentido, Brenner resta importancia a la  profunda relaci&#243;n entre los factores econ&#243;micos y pol&#237;ticos que signan nuestra  &#233;poca. Por ello, Brenner aborda la competencia interimperialista en un plano  exclusivamente econ&#243;mico, alejado de la lucha intensa entre las grandes  potencias por la hegemon&#237;a del mundo as&#237; como de la lucha actuante entre  revoluci&#243;n y contrarrevoluci&#243;n.</span><br /><br /><span style="font-weight: bold;">En resumen, podr&#237;amos decir que el an&#225;lisis de Brenner si bien aporta elementos  de peso para una interpretaci&#243;n de la econom&#237;a mundial, en la medida en que  ignora o desecha las conquistas cient&#237;ficas adquiridas por el marxismo y por los  marxistas revolucionarios (entre las cuales se destacan los aportes tanto de  Len&#237;n, como de Rosa Luxemburgo, de la Tercera Internacional y de Trotsky entre  otros, que fueron d&#225;ndole actualidad y reexplicando los nuevos y complejos  fen&#243;menos a trav&#233;s de los cuales se expresaba el capital en el siglo XX) y en la  medida en que Brenner no propone una teor&#237;a superadora, no es capaz de dar  cuenta del movimiento del conjunto de las tendencias de la econom&#237;a  capitalista-imperialista a las puertas del siglo XXI. Como consecuencia de ello,  Brenner cae en una explicaci&#243;n que queda sujeta al campo de los fen&#243;menos y no  puede visualizar las tendencias m&#225;s profundas que sin dudas sacudir&#225;n a la  econom&#237;a y a la pol&#237;tica mundial en las d&#233;cadas venideras.</span><br /><br /> Dado que el trabajo de Robert Brenner no est&#225; traducido al castellano,  presentamos a continuaci&#243;n un breve resumen de <span style="font-weight: bold; font-style: italic;">The economics of global  turbulence</span>, en el que intentaremos destacar sus aspectos m&#225;s relevantes.<br /><br /><span style="font-weight: bold;">La explicaci&#243;n econ&#243;mica de Brenner</span><br /><br /><span style="font-weight: bold;">1) El patr&#243;n del boom de la posguerra, 1950-1973</span><br /><br /> Brenner identifica el per&#237;odo del boom entre los a&#241;os 1950 y 1973 y sostiene que  el crecimiento durante este per&#237;odo fue altamente desigual. En lo que respecta  al crecimiento del PBI, del PBI por hora, del stock de capital, y de la  inversi&#243;n productiva, Estados Unidos tuvo con respecto a Alemania y Jap&#243;n en  esos a&#241;os un crecimiento mucho m&#225;s modesto. Incluso &#233;ste fue menor que las tasas  de crecimiento que Estados Unidos registr&#243; durante el per&#237;odo 1890/1913. Por el  contrario, la performance productiva de Jap&#243;n y Alemania fue impresionante, en  particular la de Jap&#243;n, cuyo crecimiento, seg&#250;n Brenner, no tuvo parang&#243;n  hist&#243;rico:<br /> "Durante el primer cuarto de siglo de la &#233;poca de la posguerra el mundo  capitalista avanzado experiment&#243; tasas r&#233;cord de crecimiento. No obstante su  extraordinario dinamismo estuvo muy desigualmente distribu&#237;do. Mientras que el  bloque econ&#243;mico norteamericano de anterior desarrollo tendi&#243; a repeler las  nuevas inversiones, los nuevos bloques econ&#243;micos con los cuales la econom&#237;a  alemana y japonesa estaban asociados tendieron a atraerla. El crecimiento de  posguerra de la econom&#237;a norteamericana no fue en consecuencia particularmente  impresionante, sea en comparaci&#243;n con el de sus principales competidores, o con  respecto a su propia historia en per&#237;odos anteriores" [5].<br /> Brenner sostiene que Estados Unidos (y en menor medida el Reino Unido)  disfrutaban de ventajas muy considerables sobre las otras econom&#237;as avanzadas  inmediatamente despu&#233;s de la segunda guerra, tanto a nivel de la productividad  como de la capacidad productiva. Alemania Occidental y Jap&#243;n, por su parte,  ten&#237;an tasas m&#225;s altas de acumulaci&#243;n de capital pero menor productividad y  menor capacidad productiva inicialmente. El liderazgo norteamericano estaba  basado en la abrumadora superioridad tecnol&#243;gica de su industria, como  consecuencia de la aplicaci&#243;n de tecnolog&#237;as disponibles desde los "30 que  fueron aplicadas masivamente durante la guerra.<br /> A su vez, Alemania y Jap&#243;n se beneficiaron de la incorporaci&#243;n de nuevas  tecnolog&#237;as que Estados Unidos ya pose&#237;a (lo que Brenner llama el "proceso de  alcance") combin&#225;ndolas con una mano de obra mucho m&#225;s barata que la de Estados  Unidos. Se beneficiaron de su posici&#243;n de "seguidoras", mientras que Estados  Unidos sufri&#243; relativamente las desventajas de llevar la delantera ("the penalty  of taking the lead").<br /> Brenner se&#241;ala que la represi&#243;n y el control del movimiento obrero fueron claves  para el comienzo de la larga onda expansiva: "...el boom de la posguerra en  ambos pa&#237;ses [Alemania y Jap&#243;n] estuvo basado m&#225;s en la derrota de los  trabajadores que en su reconocimiento, m&#225;s en la subordinaci&#243;n expl&#237;cita de los  trabajadores que en la consolidaci&#243;n de cualquier "acuerdo capital- trabajo". En  particular, las extendidas oleadas de acumulaci&#243;n de capital que cimentaron el  largo ciclo ascendente durante la d&#233;cada de los 50 dependieron de lograr tasas  extraordinariamente altas de ganancias, que en s&#237; mismas estaban basadas en la  represi&#243;n a los trabajadores y su consecuente aceptaci&#243;n de bajos salarios en  lento crecimiento (en relaci&#243;n al crecimiento de la productividad)...rebeliones  obreras militantes estallaron en ambos pa&#237;ses luego de la derrota militar... con  el advenimiento de la guerra fr&#237;a.. las autoridades de ocupaci&#243;n norteamericana  ...se sumaron a los gobiernos conservadores y a los patrones de l&#237;nea dura para  reprimir sistem&#225;ticamente (como en Jap&#243;n) o contener (como en Alemania) estas  insurrecciones" [6].<br /> Las tasas de acumulaci&#243;n m&#225;s altas de Alemania occidental y Jap&#243;n, junto a los  menores costos laborales, les permitieron a sus fabricantes comenzar a desafiar  con sus mercanc&#237;as m&#225;s baratas el dominio del capital norteamericano sobre el  mercado mundial en la d&#233;cada de los "60. Esto se reflej&#243; en el creciente d&#233;ficit  de la balanza de pagos de Estados Unidos. La relaci&#243;n econ&#243;mica de la posguerra  entre las econom&#237;as de occidente estuvo enmarcada en los Acuerdos de Bretton  Woods [7], que seg&#250;n Brenner encarnaban una "negociaci&#243;n informal": por un lado  EE.UU., a trav&#233;s del rol clave del d&#243;lar funcionaba con grandes d&#233;ficits de la  balanza de pagos para financiar sus bases militares en el exterior y su ayuda al  exterior y las inversiones extranjeras directas de sus corporaciones; por otra  parte, permit&#237;a a sus rivales econ&#243;micos (Jap&#243;n y Alemania) que limitaran el  acceso a sus mercados internos. El libre comercio y el d&#243;lar sobrevaluado  facilitaban la inversi&#243;n en el exterior de las multinacionales norteamericanas.  Esta exportaci&#243;n de capitales e importaci&#243;n de manufacturas, llev&#243; a una ca&#237;da  de la tasa de inversi&#243;n en Estados Unidos. Por otra parte, los a&#241;os "50 fueron,  seg&#250;n Brenner, "la edad de oro" de los trabajadores manufactureros  norteamericanos, ya que sus salarios crecieron a un 3&#37; anual. Esto &#250;ltimo junto  al lento crecimiento de la inversi&#243;n, rebajaron el crecimiento de la  productividad del trabajo y del capital, lo que provoc&#243; una gran ca&#237;da de la  tasa de ganancia en la manufactura (41&#37;) entre 1950 y 1958. Aun siendo la  productividad m&#225;s alta en EE.UU., sus altos salarios anulaban esta ventaja sobre  Alemania y Jap&#243;n, cuyos trabajadores ten&#237;an salarios m&#225;s bajos. De este modo,  las exportaciones norteamericanas perdieron competitividad. Valga como ejemplo  que desde el "59 la balanza comercial de EE.UU. empez&#243; a ser deficitaria en  relaci&#243;n con Alemania.<br /><br /> Alemania y Jap&#243;n, por el contrario, captaban capitales al ofrecer excelentes  condiciones para la inversi&#243;n del capital, tales como monedas subvaluadas en  relaci&#243;n al d&#243;lar, salarios relativamente bajos, y baja inflaci&#243;n. Las pol&#237;ticas  keynesianas del gobierno en Estados Unidos de subsidio a la demanda y gran gasto  p&#250;blico alimentaba el crecimiento de grandes d&#233;ficits. Por el contrario, a  trav&#233;s de los "50 y los "60 Alemania y Jap&#243;n aplicaban pol&#237;ticas de ahorro  interno, y de restricci&#243;n de la demanda interna para evitar la inflaci&#243;n y el  aumento de los costos salariales. Brenner se&#241;ala como un factor clave del  "milagro" alem&#225;n y japon&#233;s el control de la fuerza de trabajo mediante  sindicatos empresarios en Jap&#243;n y los "consejos obreros" [8] en Alemania. Esto  era vital para ellos ya que sus expansiones estaban motorizadas por un aumento  muy grande de las exportaciones.<br /> Todas estas elementos plantearon las condiciones para que Alemania y Jap&#243;n  fueran apropi&#225;ndose de sectores cada vez mayores del mercado mundial, con el  consecuente aumento de la competencia internacional. Se produjo un gran avance  de la productividad y un gran desarrollo del sector manufacturero. Creci&#243; la  demanda de productos alemanes y japoneses en el mercado mundial, que  conquistaron porciones mayores de &#233;ste a costillas de Estados Unidos (y en menor  medida del Reino Unido). Esto llev&#243; al surgimiento de grandes excedentes  externos de Jap&#243;n y Alemania y al aumento paralelo de grandes d&#233;ficits en  EE.UU., lo que trajo aparejado el aumento de las presiones a la suba de la  moneda y de los precios en Jap&#243;n y Alemania, originando a su vez una  agudizamiento de la lucha por la productividad.<br /> En este contexto, en los a&#241;os 1957/58 y 1960, se desatan las primeras recesiones  norteamericanas que permitieron un gran ataque al salario (por un aumento previo  del desempleo, que se combin&#243; con una serie de huelgas derrotadas, General  Electric, la del sindicato metalmec&#225;nico UAW, etc.). As&#237;, EE.UU, logr&#243; una  recuperaci&#243;n de la tasa de ganancia. Seg&#250;n Brenner esas tempranas derrotas al  movimiento obrero yanqui pusieron a la patronal a la ofensiva, iniciando una  tendencia que perdura hasta hoy. Los costos salariales cayeron en EE.UU. y  aumentaron en Jap&#243;n y Alemania, y esto produjo un bajo crecimiento en los  precios de exportaciones norteamericanas, comparado con un mayor crecimiento de  los precios alemanes.<br /> En la primera mitad de los "60, la econom&#237;a de EE.UU. tuvo una recuperaci&#243;n de  corto plazo (luego de los magros "50), pero no pudo impedir que los l&#237;mites  planteados por la competencia internacional terminaran imponi&#233;ndosele: entre  1958 y 1965 la porci&#243;n de EE.UU. del mercado mundial para las exportaciones  manufactureras cay&#243; de 18.7&#37; a 15.8&#37;. A partir de 1965 se agudizar&#225; la  competencia de Jap&#243;n y Alemania, un hecho que seg&#250;n Brenner tendr&#237;a graves  consecuencias para la econom&#237;a mundial en el largo plazo.<br /><br /><span style="font-weight: bold;">2) El comienzo de la crisis, 1965-1973</span><br /><br /> "Como resultado de la irrupci&#243;n no planificada de los productos alemanes y  japoneses de menor precio en el mercado, se revel&#243; que los productores  norteamericanos en particular hab&#237;an sobreinvertido, en el sentido de que no  pudieron asegurar la tasa de retorno establecida sobre sus asignaciones de  capital y de mano de obra. El resultado de esto fue la capacidad excedente y la  superproducci&#243;n que llev&#243; a una ca&#237;da en la rentabilidad de conjunto en el  sector manufacturero de las econom&#237;as del G7. Entre 1965 y 1973, los productores  norteamericanos sufrieron una ca&#237;da en la tasa de retorno sobre su stock de  capital de m&#225;s del 40&#37;. Como el stock de capital manufacturero norteamericano  representaba una porci&#243;n tan grande en el total del G7, las econom&#237;as del G7  sufrieron una ca&#237;da en la rentabilidad manufacturera de conjunto de alrededor de  un cuarto [25.5&#37;]en esos mismos a&#241;os" [9].<br /> Brenner se&#241;ala que una ca&#237;da de la tasa de ganancia no implica necesariamente  dificultades econ&#243;micas de largo plazo, pero EE.UU. no reorient&#243; su inversi&#243;n  hacia otras l&#237;neas de producci&#243;n, lo que provoc&#243; un aumento en la  superproducci&#243;n y tasas de ganancia reducidas, reproduciendo la sobreinversi&#243;n a  nivel del sistema de conjunto. Las masas de capital fijo ya asignadas estaban  profundamente ligadas a lo que Brenner denomina el "capital intangible" (las  redes de proveedores, el conocimiento del mercado, el "know how"- el  conocimiento de las t&#233;cnicas productivas). Esto evit&#243; que se produjera un  proceso normal de ajuste, lo que Brenner llama la "salida" de los fabricantes de  m&#225;s alto costo y de mayor precio de esas l&#237;neas de producci&#243;n dadas.<br /> Los d&#233;ficits cr&#243;nicos de la balanza de pagos de Estados Unidos (el exceso de las  importaciones sobre las exportaciones) que surgieron en los "60, combinados con  pol&#237;ticas reflacionarias de rebajas en las tasas de inter&#233;s y aumento en los  d&#233;ficits presupuestarios, fueron socavando la confianza en el d&#243;lar.<br /> La penetraci&#243;n acelerada de productos alemanes y japoneses en el mercado interno  de EE.UU. produjo excedentes r&#233;cords de cuenta corriente en Jap&#243;n y Alemania, y  d&#233;ficits r&#233;cord de cuenta corriente en EE.UU. En 1971 EE.UU. tuvo por primera en  el siglo XX d&#233;ficit comercial (&#233;ste se triplicar&#237;a en 1972). El gobierno de  Nixon respondi&#243; en 1971 devaluando el d&#243;lar, poniendo fin a la paridad d&#243;lar/oro  y poniendo una recarga impositiva del 10&#37; sobre las importaciones. En 1973 se  produjo finalmente el colapso de los Acuerdos de Bretton Woods y el fin del  sistema internacional de cambio fijo. Esto precipit&#243; una devaluaci&#243;n del d&#243;lar y  una paralela revaluaci&#243;n del marco y del yen, precipitando a su vez una  recuperaci&#243;n de la tasa de cambio a favor de EE.UU, y en contra de Alemania y  Jap&#243;n, aliviando la presi&#243;n de las importaciones y bajando los costos de la  exportaciones norteamericanas.<br /> As&#237;, EE.UU. desplaz&#243; la crisis a estos pa&#237;ses sin resolverla en el frente  interno. La tasa de ganancia en EE.UU. no se recuper&#243; hasta los "80, y cay&#243;  entre 1969 y 1973 un 31&#37; y un 18.5&#37; respectivamente. Seg&#250;n Brenner, esto fue  provocado por una presi&#243;n descendente de los precios que reflejaba la  intensificaci&#243;n de la competencia internacional estimulada por la  superproducci&#243;n creciente de mercanc&#237;as. Esta declinaci&#243;n sustancial no puede  buscarse ni en el crecimiento de los salarios, ni en la ca&#237;da de la  productividad. Seg&#250;n Brenner, la declinaci&#243;n se produjo porque los productores  no fueron capaces de elevar los precios al nivel del aumento de sus costos para  mantener altas tasas de retorno.<br /> La capacidad excedente y la superproducci&#243;n fueron as&#237; la causa de la presi&#243;n  descendente sobre los precios y de la ca&#237;da de la tasa de ganancia. A su vez, en  EE.UU. en la &#250;ltima mitad de los "60 hubo un aumento de la actividad  huelgu&#237;stica, una explosi&#243;n de la militancia obrera que represent&#243; una respuesta  tard&#237;a de los trabajadores al enorme crecimiento previo de la rentabilidad, al  retraso de los salarios y a la aceleraci&#243;n de la inflaci&#243;n. En el "65 el  crecimiento de la inflaci&#243;n anul&#243; el crecimiento salarial y la tasa anual  promedio de remuneraci&#243;n real cay&#243; 2.3&#37;. Sin embargo, esta ca&#237;da salarial no  permiti&#243; mantener la rentabilidad como puede verse en el hecho que la tasa de  ganancia cay&#243; en un 29&#37;.<br /> En el sector manufacturero hubo menor aumento salarial y mayor ca&#237;da de la tasa  de ganancia, a diferencia del sector no manufacturero donde hubo un mayor  aumento salarial y menor ca&#237;da de la tasa de ganancia. Esto se explica porque el  sector manufacturero no pudo aumentar los precios en relaci&#243;n al aumento de los  costos por la superproducci&#243;n existente y la competencia internacional  creciente, como s&#237; lo pudo hacer el sector no manufacturero. En consecuencia,  entre el 65 y el 73 la rentabilidad manufacturera cay&#243; en un 40&#37; comparada con  una ca&#237;da mucho menor del 23.1&#37; en el sector no manufacturero. Esta ca&#237;da  secular provoc&#243; un descenso de la inversi&#243;n, un freno en el crecimiento, y un  aumento del desempleo, abriendo las puertas a lo que Brenner llama "el largo  ciclo descendente".<br /><br /><span style="font-weight: bold;">3) El largo ciclo descendente (desde 1973 hasta nuestros d&#237;as)</span><br /><br /> La contraofensiva norteamericana con la devaluaci&#243;n del d&#243;lar le permiti&#243; a  EE.UU. una baja de los precios relativos que no hab&#237;a logrado a trav&#233;s del  aumento de la productividad. As&#237; se produjo una ca&#237;da en el nivel de los  salarios relativos, los que contrariamente aumentaron en Alemania y Jap&#243;n (como  resultado de la revaluaci&#243;n del marco y del yen). EE.UU logr&#243; volver a los  super&#225;vits comerciales en el a&#241;o 73, empezando a caer sobre Alemania y Jap&#243;n el  peso de la crisis econ&#243;mica mundial.<br /> En el caso de Alemania, la tasa de ganancia cay&#243; el 30&#37; en el sector  manufacturero, cay&#243; la productividad, aumentaron los costos relativos, hab&#237;a  pleno empleo y fuerte militancia obrera, todo lo cual contribuy&#243; a la baja de la  tasa de ganancia. En 1967 ya hab&#237;a habido un proceso de huelgas salvajes  exitosas que dieron por resultado un aumento salarial; los salarios crecieron  por encima del aumento de la productividad. Nuevamente la ca&#237;da de la  rentabilidad podr&#237;a haber sido menor si se hubieran podido aumentar los precios  al mismo tiempo que sub&#237;an los costos relativos. Esto fue lo que sucedi&#243; en el  sector no manufacturero alem&#225;n. La econom&#237;a alemana estaba basada centralmente  en las exportaciones. Ten&#237;a dos caminos, uno mantener el mercado mundial o  mantener los precios altos y las ganancias, a costa de perder una porci&#243;n del  mismo. La patronal alemana eligi&#243; este &#250;ltimo, lo que trajo aparejada una ca&#237;da  de la tasa de ganancia que propin&#243; un duro golpe a las perspectivas de  crecimiento alem&#225;n de largo plazo.<br /> Frente a una situaci&#243;n similar, Jap&#243;n cuya tasa de ganancia ya hab&#237;a ca&#237;do entre  1970 y 1973, intent&#243; buscar una salida ampliando su mercado interno. Pero el  crecimiento de los salarios en t&#233;rminos relativos (15&#37;) en Jap&#243;n, signific&#243; un  aumento de los costos del trabajo en la manufactura, medidos en d&#243;lares, de un  20&#37; acab&#243; precipitando una mayor ca&#237;da de la tasa de ganancia ya que los  fabricantes japoneses no pod&#237;an aumentar los precios al nivel necesario como  para recuperar la ganancia. La clave de este aspecto estuvo dada por la  reducci&#243;n de la demanda mundial y la revaluaci&#243;n del yen, lo que provoc&#243; una  reducci&#243;n de la tasa de crecimiento de las exportaciones al 4.6&#37; anual en  comparaci&#243;n con un 17.2&#37; de crecimiento anterior. Al igual que Alemania, Jap&#243;n  eligi&#243; mantener el mercado externo aceptando una tasa de ganancia reducida en el  marco de una ca&#237;da del 75&#37; en el ritmo del crecimiento de las exportaciones.<br /> En el G7 de conjunto, la rentabilidad por fuera de la manufactura cay&#243; un 19&#37;,  comparada con un 25.5&#37; en el sector manufacturero entre el a&#241;o "65 y el "73. La  clase obrera del mundo capitalista sufri&#243; un descenso fuerte en el crecimiento  de sus salarios: en el G7 de conjunto mientras los salarios hab&#237;an promediado un  crecimiento del 4.4&#37; anual, durante los a&#241;os 68-73 ese promedio cay&#243; al 1.4&#37;  entre el 73-79 y al 0.5&#37; entre el 79 y el 89.<br /> Al mismo tiempo, la ca&#237;da de la tasa de ganancia provoc&#243; una aguda ca&#237;da de la  inversi&#243;n desde 1973 que fue la causa de la aguda ca&#237;da en la productividad. En  el G7 entre el "60 y el "79 el crecimiento de la productividad cay&#243; en un 42&#37;,  pasando de alrededor del 5.2&#37; entre 1960 y 1973 a 3&#37; entre 1973 y 1979. El  crecimiento anual del stock de capital neto cay&#243; en un 35&#37;, es decir desde el  5.5&#37; por a&#241;o a 3.6&#37;. Las econom&#237;as capitalistas avanzadas hicieron ajustes en el  sector no manufacturero que les permiti&#243; resistir la ca&#237;da de la rentabilidad a  trav&#233;s de aumentos de precios. Esto fue posible porque el sector no  manufacturero est&#225; menos expuesto a la competencia internacional. Dice Brenner:<br /> "Las trayectorias divergentes de las tasas de ganancias en la manufactura y en  el sector no manufacturero y, a su vez, de las tasas de crecimiento de la  producci&#243;n, fuerza de trabajo y stock de capital en los sectores manufacturero y  no manufacturero antes y despu&#233;s de 1973, reflejaron lo que yo sostengo que es  la fuente fundamental de la crisis sist&#233;mica a largo plazo de la rentabilidad:  la presi&#243;n descendente sobre los precios que resulta centralmente de la  capacidad excedente y la superproducci&#243;n en la manufactura, que en s&#237; misma se  deriva de la intensificaci&#243;n de la competencia internacional"<br /> Brenner explica que el descenso inicial del ciclo demostr&#243; una incapacidad de  ajustar la econom&#237;a a la capacidad excedente y a la superproducci&#243;n existentes.  Pero se pregunta, &#191;c&#243;mo puede explicar este mecanismo la perpetuaci&#243;n de la  crisis durante m&#225;s de dos d&#233;cadas? La causa la encuentra en el hecho que la  estrategia de las empresas estuvo centrada en una "salida insuficiente" de  capitales de las viejas ramas o l&#237;neas de producci&#243;n y "demasiada entrada" de  capitales a las l&#237;neas manufactureras que ya estaban saturadas. El desarrollo de  los NICS viejos y nuevos de Asia y del Sudeste Asi&#225;tico, que produc&#237;an con  costos laborales muy bajos y con tecnolog&#237;a avanzada, profundizaron esta  tendencia.<br /> Con sus productos baratos, estos pa&#237;ses conquistaron una franja mayor del  mercado que la que hab&#237;a conquistado Jap&#243;n durante el boom y contribuyeron m&#225;s  que Jap&#243;n a la superproducci&#243;n mundial en el curso del largo ciclo descendente.<br /> De este modo, lleg&#243; a su fin la ganancia diferencial, dado que las l&#237;neas  alternativas de altas tasas de retorno se hab&#237;a vuelto escasas. Se provoc&#243; as&#237;  un desplazamiento de los capitales hacia las finanzas, los seguros y los bienes  ra&#237;ces, tanto en EE.UU. como en Alemania y Jap&#243;n. Durante los "70, hubo una  explosi&#243;n del endeudamiento de las empresas de m&#225;s altos costos y menores  ganancias que les permiti&#243; ocupar posiciones econ&#243;micas que podr&#237;an haber sido  ocupadas por otras m&#225;s productivas. De esto modo, entre el 73 y el 79 hubo un  20&#37; menos de quiebras que entre el "60 y el "73. Otra pol&#237;tica hubiera llevado a  una depresi&#243;n, que fue evitada a costa de un aumento de la inflaci&#243;n. Pero las  medidas keynesianas no pod&#237;an resolver la situaci&#243;n porque el problema central  no estaba en la realizaci&#243;n y la demanda sino en la capacidad excedente, en la  superproducci&#243;n existente y en la ca&#237;da de la rentabilidad.<br /> Esta situaci&#243;n estuvo en la base del giro monetarista que sign&#243; la d&#233;cada del  80, y puso en escena una declinaci&#243;n general de la econom&#237;a mundial. El mercado  norteamericano cay&#243;, imponiendo grandes limitaciones a Jap&#243;n y a Alemania. En  EE.UU. hubo un gran proceso de achicamiento y ajuste que impuls&#243; una mejor&#237;a de  la productividad. Hubo una rebaja sin precedentes de los salarios y un  desplazamiento en gran escala de los capitales hacia el sector servicios de baja  productividad y bajos salarios y hacia el sector financiero.<br /> En el a&#241;o 1985, con el Acuerdo Plaza, los principales estados capitalistas se  pusieron de acuerdo para forzar la baja del valor del d&#243;lar. Esto permiti&#243;  mejorar la competitividad relativa del capital norteamericano, a la vez que  impuls&#243; a la suba el valor del yen. Jap&#243;n adopt&#243; una pol&#237;tica monetaria laxa que  deliberadamente produjo la econom&#237;a "burbuja", la r&#225;pida inflaci&#243;n en el precio  de las acciones y de los bienes ra&#237;ces a fines del "80, cuya intenci&#243;n era  aumentar el consumo interno para contrarrestar la ca&#237;da de sus exportaciones.<br /> En EE.UU. el gobierno de Reagan implement&#243; enormes reducciones impositivas a los  ricos, y aument&#243; astron&#243;micamente el gasto en armamentos (neo-keynesianismo  militar), que provocaron los d&#233;ficits presupuestarios norteamericanos m&#225;s altos  de la historia. Seg&#250;n Brenner estas pol&#237;ticas tranformaron a Ronald Reagan en el  "...m&#225;s grande keynesiano de la historia". Durante estos a&#241;os la concentraci&#243;n  de capital tom&#243; proporciones hist&#243;ricas: entre 1980 y 1989 hubo 31.105 fusiones  y adquisiciones por un valor de 1.34 trillones de d&#243;lares. Esto se combin&#243; con  la derrota de la huelga de los controladores a&#233;reos que permiti&#243; rebajar los  costos salariales lo que sumado a las reducciones impositivas y una reactivaci&#243;n  de la demanda abri&#243; las puertas a un nuevo ciclo de ascenso extendido de la  econom&#237;a norteamericana.<br /><br /><span style="font-weight: bold;">La situaci&#243;n actual y las perspectivas del capitalismo</span><br /><br /> El estado del capitalismo a lo largo del largo ciclo descendente es revelado por  las siguientes cifras: "Hoy, cuando la econom&#237;a mundial disfruta su recuperaci&#243;n  de la cuarta gran recesi&#243;n de fines de los 60, la tasa de desempleo promedio de  las econom&#237;as capitalistas l&#237;deres (sacando a Estados Unidos) es al menos tan  alta como el promedio de la gran depresi&#243;n de los 30. El desempleo de los 11  pa&#237;ses de la Uni&#243;n Europea promedi&#243; el 11,3&#37; mientras que las 16 principales  econom&#237;as capitalistas en los a&#241;os 30 al 38 inclusive fue del 10.3&#37;. El revival  de la econom&#237;a norteamericana estuvo basado en una tremenda devaluaci&#243;n del  d&#243;lar contra el marco y el yen que ya lleva una d&#233;cada. El crecimiento de la  productividad para la econom&#237;a de conjunto ha ca&#237;do a sus niveles m&#225;s bajos en  la historia norteamericana para los casi 25 a&#241;os que van desde 1973 a 1996.  Durante ese per&#237;odo el crecimiento del PBI por hora trabajada ha promediado el  0.9&#37;. Esto es mucho menos que la mitad del promedio hist&#243;rico para el siglo  previo y el promedio para los 90 (hasta 1996) ha ca&#237;do el 0,7&#37;. En este contexto  la defensa de la rentabilidad y su recuperaci&#243;n parcial en los 90 ha sido el  resultado de una rebaja salarial sin precedentes durante el &#250;ltimo siglo y quiz&#225;  desde la Guerra Civil. Entre 1973 cuando los salarios reales por hora en la  econom&#237;a privada alcanzaron su pico y 1990 cayeron un 12&#37;, bajando a una tasa  anual promedio del 0,7&#37; y no aumentaron en absoluto durante la d&#233;cada del 90  hasta el a&#241;o 97" [10].<br /> Contin&#250;a diciendo Brenner: "Lo m&#225;s revelador quiz&#225;s a la luz de las actuales  celebraciones de un supuesto milagro econ&#243;mico norteamericano, es que el ascenso  c&#237;clico de los 90 ha sido -en t&#233;rminos de los principales indicadores  macroecon&#243;micos de crecimiento (producci&#243;n, inversi&#243;n, productividad y  remuneraci&#243;n real)- incluso menos din&#225;mico que sus antecesores relativamente  d&#233;biles de los "80 y los "70 (para no hablar de los de los "50 y los "60).<br /> De este modo, lo &#250;nico espectacular del "boom Clinton" fue el crecimiento de la  bolsa. En 1998 la proporci&#243;n entre los precios de los activos y las ganancias  duplic&#243; su promedio de 13,7&#37; que se mantuvo entre 1871 y 1992, situ&#225;ndose a un  nivel r&#233;cord. El empleo en los servicios (hoteles, restaurantes, y comercio  minorista) creci&#243; en 20 millones entre el "79 y el "90 y 8.6 millones entre el  "90 y el "96. A su vez el empleo en la manufactura cay&#243; respectivamente 1.1  mill&#243;n y 830.000 en los mismos per&#237;odos. Esto constituye una manfiestaci&#243;n de la  declinaci&#243;n econ&#243;mica norteamericana. Esta situaci&#243;n en cierto modo podr&#237;a  compararse con el boom de la bolsa japonesa en los "80 que acab&#243; por explotar  dando lugar a una profunda recesi&#243;n. La diferencia no obstante entre estos dos  procesos estar&#237;a dada por el aumento de la rentabilidad en EE.UU. en los "90.  Entre 1995 y 1996, la tasa de ganancia en la manufactura logr&#243; por primera vez  desde el comienzo del largo ciclo descendente superar su nivel de 1973  situ&#225;ndose un 30&#37; por debajo del pico m&#225;ximo alcanzado en el boom. La  recuperaci&#243;n de EE.UU en los "90 estuvo as&#237; centrada en la ca&#237;da del salario y  el aumento de las exportaciones como consecuencia de la gran devaluaci&#243;n del  d&#243;lar en esta d&#233;cada. En 1997 se dio el primer a&#241;o de boom en EE.UU. cuando la  productividad, el PBI, los salarios y el empleo aumentaron al un&#237;sono. Lo que  sucedi&#243; es que, al mismo tiempo que Jap&#243;n y Alemania en los "90 entraron en las  peores crisis de la posguerra, EE.UU., gracias a su mayor competitividad, se  volvi&#243; m&#225;s dependiente del mercado mundial de exportaciones. As&#237; se produjo una  bifurcaci&#243;n no sim&#233;trica: las ca&#237;das alemana y japonesa no fueron compensadas  por la recuperaci&#243;n norteamericana, hubo en realidad un menor dinamismo de la  econom&#237;a mundial que en cualquier per&#237;odo desde 1950.<br /> Pero &#191;cu&#225;l es el pron&#243;stico para la evoluci&#243;n del capitalismo mundial? Brenner  sostiene que la superaci&#243;n del problema secular de la capacidad excedente y la  superproducci&#243;n es una cuesti&#243;n clave para relanzar un nuevo boom. Para EE.UU.  es definitorio si puede o no extender y consolidar la recuperaci&#243;n de la  rentabilidad esquivando el aumento salarial y la competencia internacional, dado  que su crecimiento anterior, estuvo basado en la ca&#237;da del d&#243;lar, el aumento de  las exportaciones y una rebaja salarial sin precedentes. Sin embargo, en 1996 la  remuneraci&#243;n salarial ya creci&#243; en un 1.5&#37; y sigui&#243; creciendo m&#225;s a&#250;n en 1997 y  1998. Pero las tendencias econ&#243;micas norteamericanas en &#250;ltima instancia  depender&#225;n de la situaci&#243;n mundial. Ahora bien, las fuerzas actuantes en el  terreno del mercado mundial hoy est&#225;n dadas por el freno en la demanda de  conjunto, la aceleraci&#243;n de las exportaciones y una tendencia a la reducci&#243;n de  precios por la capacidad excedente. La clave es que las grandes econom&#237;as buscan  salir de la crisis mediante el aumento de su dependencia del mercado mundial,  recurriendo a un nuevo ciclo de rebaja salarial y austeridad macroecon&#243;mica.  Brenner sostiene que lo m&#225;s probable es que haya una inundaci&#243;n de exportaciones  en el mercado mundial, y mercados saturados que aumenten la superproducci&#243;n. Si  se toma en cuenta que en la &#250;ltima d&#233;cada y media hasta el 96, el Sudeste y el  Este de Asia fueron el &#250;nico centro din&#225;mico de acumulaci&#243;n de capital dentro de  un capitalismo mundial estancado (en el 96 las econom&#237;as asi&#225;ticas combinadas,  excluyendo a Jap&#243;n, invirtieron casi lo mismo que EE.UU. durante ese mismo a&#241;o),  se puede tener una idea de lo que va a provocar su ca&#237;da y su presi&#243;n  exportadora sobre la superproducci&#243;n mundial.<br /> Ya, el hundimiento del sudeste de Asia fue un factor clave que socav&#243; la  recuperaci&#243;n japonesa siendo que Jap&#243;n hab&#237;a usado a esta regi&#243;n como un mercado  para la exportaci&#243;n de capitales y mercanc&#237;as.<br /> A su vez, seg&#250;n Brenner, salvo que hubiese un improbable gran aumento salarial  en EE.UU, es impensable un aumento en la demanda interna norteamericana. El  destaca que el efecto riqueza fue creado exclusivamente por el aumento de la  bolsa ligado a una ca&#237;da de los ahorros a su tasa m&#225;s baja en 50 a&#241;os. De este  modo, la expansi&#243;n norteamericana s&#243;lo podr&#237;a continuarse si pudieran ser  aumentadas sustancialmente las ventas al mercado mundial, cuesti&#243;n altamente  improbable. Ya ha habido otro reajuste de las monedas, motivo por el cual las  manufacturas norteamericanas est&#225;n siendo erosionadas. Alemania y Jap&#243;n miran  hacia las exportaciones, ya han comenzado a actuar las tendencias a la baja del  yen, cuya ca&#237;da en el "95 (combinada con el aumento del d&#243;lar) empuj&#243; al  hundimiento de las econom&#237;as del Sudeste de Asia. La crisis asi&#225;tica tuvo por  origen la reducci&#243;n de su mercado de exportaciones, por su parte el FMI exigi&#243;  la restricci&#243;n del cr&#233;dito y la austeridad, exacerbando la crisis de la deuda, y  provocando una depresi&#243;n devastadora. La ca&#237;da anual promedio de las monedas de  esos pa&#237;ses es del orden del 35&#37;.<br /> De este modo, con la presi&#243;n de los productos asi&#225;ticos muchos m&#225;s baratos desde  el "97 se combina una disminuci&#243;n de la demanda con un aumento de la competencia  internacional. A su vez, estas econom&#237;as van a depender m&#225;s de las exportaciones  al resto del mundo por la disminuci&#243;n de la demanda interna en la regi&#243;n. Si se  tiene en cuenta que el Sudeste de Asia y Jap&#243;n absorbieron de un cuarto a un  tercio de las exportaciones norteamericanas durante los "90, no es f&#225;cil pensar  que EE.UU, pueda en el nuevo contexto aumentar sus ventas. El escenario m&#225;s  probable entonces, dado que los mercados tienden a contraerse, es un aumento en  la superproducci&#243;n mundial.<br /> El estrechamiento de la econom&#237;a parece inevitable. Si la rentabilidad cae,  caer&#237;a la inversi&#243;n y la productividad acompa&#241;adas de una mayor presi&#243;n sobre  las ganancias por parte del crecimiento salarial. En este contexto, la bolsa  norteamericana deber&#237;a caer tambi&#233;n, en cuyo caso tambi&#233;n se derrumbar&#237;a el  consumo y la disminuci&#243;n de las exportaciones no podr&#237;a ser reemplazada por un  aumento de la demanda interna. Seg&#250;n Brenner, este es el escenario m&#225;s probable,  la producci&#243;n redundante socavar&#237;a las conquistas comerciales y la competencia  acabar&#237;a triunfando en el marco de mercados que se encogen cada vez m&#225;s. De este  modo se socavar&#237;a la recuperaci&#243;n norteamericana y se plantear&#237;a una nueva ca&#237;da  de la economia mundial.<br /><br /><span style="font-weight: bold;">ALGUNOS ELEMENTOS PARA LA CRITICA</span><br /><br /><span style="font-weight: bold;">Un an&#225;lisis centrado en los fen&#243;menos y no en las causas</span><br /><br /> El an&#225;lisis econ&#243;mico de Brenner posee sin duda la ventaja de abordar la crisis  capitalista mundial mediante una visi&#243;n que abarca el movimiento del conjunto de  la econom&#237;a capitalista a trav&#233;s de un gran per&#237;odo. Posee el m&#233;rito tambi&#233;n de  interpretar este movimiento en el marco de la lucha competitiva entre los  principales pa&#237;ses capitalistas, as&#237; como en el marco del desarrollo desigual  entre ellos que se ha impuesto como una ley de hierro, particularmente durante  el siglo XX. Por otra parte, el an&#225;lisis econ&#243;mico de Brenner se encuentra  recorrido en forma permanente por dos fen&#243;menos fundamentales que signan el  movimiento de la econom&#237;a capitalista y que act&#250;an en el trasfondo de la lucha  competitiva: la tendencia a la ca&#237;da de la tasa media de ganancia y las  tendencias a la sobrecapacidad y sobreproducci&#243;n de mercanc&#237;as.<br /> Sin embargo, su an&#225;lisis, en la medida en que obvia los fundamentos b&#225;sicos del  marxismo (y no propone ninguna otra teor&#237;a superadora) se mantiene en la  identificaci&#243;n y descripci&#243;n de los fen&#243;menos, no puede dar cuenta de las causas  profundas que gobiernan la econom&#237;a capitalista y por ello tampoco explica las  condiciones particulares de existencia y las tendencias del capital imperialista  en el siglo XX (entre ellas una fundamental: la opresi&#243;n y explotaci&#243;n que los  pa&#237;ses capitalistas centrales ejercen sobre el mundo semi-colonial). Tampoco su  an&#225;lisis, en la medida en que se mueve al nivel de la descripci&#243;n  fenomenol&#243;gica, puede explicar la enorme agudizaci&#243;n de las contradicciones del  capital en su fase descendente como consecuencia de lo cual act&#250;a el  entrelazamiento de los factores econ&#243;micos y los factores pol&#237;ticos que definen  en &#250;ltima instancia las tendencias de la econom&#237;a en el siglo XX. Esto es, los  grandes movimientos en que se expresa la lucha de clases en nuestra &#233;poca tales  como la lucha por la hegemon&#237;a imperialista que explica tanto las guerras  comerciales, como las guerras de procuraci&#243;n y hasta las guerras mundiales as&#237;  como, en el polo opuesto, la lucha por la revoluci&#243;n proletaria y el rol de sus  partidos y organizaciones.<br /><br /><span style="font-weight: bold;">1.Superproducci&#243;n, ca&#237;da de la tasa de ganancia y precios</span><br /><br /> En la concepci&#243;n de Brenner, la ley del valor-trabajo que define a la ganancia  capitalista exclusivamente como la cantidad de horas de trabajo socialmente  necesarias no pagadas a los obreros y al valor de las mercanc&#237;as como la  cantidad de horas de trabajo socialmente necesarias incorporadas en ellas, est&#225;  completamente ausente. Es por ello que, en Brenner, los precios de las  mercanc&#237;as adquieren una entidad propia, no como manifestaciones o expresiones  en &#250;ltima instancia del valor [11].<br /> Es por ello que Brenner desecha (y hay que decir que lo hace de forma  excesivamente liviana) la tendencia al crecimiento de la composici&#243;n org&#225;nica  del capital como movimiento fundamental del sistema capitalista, que impulsa  tanto la sobreproducci&#243;n de mercanc&#237;as como la tendencia a la ca&#237;da de la tasa  media de ganancia. Es en este sentido que Brenner llega a decir que aunque "Marx  era, por supuesto, ferozmente antimalthusiano. El car&#225;cter malthusiano de su  teor&#237;a de la tasa de ganancia es en consecuencia altamente incongruente, si bien  l&#243;gicamente inevitable, dado que contempla la ca&#237;da de la rentabilidad como  resultado de una ca&#237;da en la productividad, tomando en cuenta tanto los imputs  de capital y de mano de obra. .. esto exige suponer -lo cual es otra vez  paradojal en t&#233;rminos de las propias premisas de Marx- que los capitalistas  adoptan nuevas t&#233;cnicas que hacen bajar su propia tasa de ganancia- y, otra vez,  terminan reduciendo la productividad de conjunto" [12]. Pero esto resulta una  profunda incomprensi&#243;n de los fundamentos elementales del marxismo. En primer  lugar y como el mismo Brenner lo cita, Marx dec&#237;a "La tasa de ganancia cae,  aunque la tasa de plusval&#237;a siga siendo la misma o aumente, porque la proporci&#243;n  de capital variable a capital constante desciende con el desarrollo de la  potencia productiva del trabajo. La tasa de ganancia de este modo cae, no porque  el trabajo se vuelve menos productivo, sino porque se vuelve m&#225;s productivo" Es  decir que para Marx, lejos de cualquier similitud con la teor&#237;a de Malthus [13]  es el aumento de la productividad del trabajo y no su ca&#237;da el movimiento que  impulsa el crecimiento de la composici&#243;n org&#225;nica del capital que empuja a la  ca&#237;da de la tasa media de ganancia, la sobrecapacidad y la superproducci&#243;n. Es  la competencia entre los m&#250;ltiples capitalistas la que impulsa a cada  capitalista individual a incorporar m&#225;s maquinaria y nueva tecnolog&#237;a para  reducir el valor de sus mercanc&#237;as producidas. Mediante este proceso, el  capitalista individual de mayor tecnificaci&#243;n logra captar una fracci&#243;n mayor  del mercado porque vende sus mercanc&#237;as a un precio mayor del que se  corresponder&#237;a con el valor que ha producido (que sus obreros han producido),  pero por debajo del precio que rige en el mercado y que est&#225; determinado en  &#250;ltima instancia por el tiempo social o promedialmente necesario para producir  dicha mercanc&#237;a. De este modo, el capitalista individual conquistando una franja  mayor del mercado se apropia de una porci&#243;n de plusval&#237;a o de ganancias que &#233;l  (sus obreros) no ha producido y que s&#237; han producido los capitalistas (sus  obreros) de menor tecnificaci&#243;n y de la que estos &#250;ltimos (los capitalistas) no  podr&#225;n apropiarse. De este modo, el capitalista individual, lejos de obtener una  porci&#243;n de ganancias menor, al tecnificarse, obtiene una porci&#243;n de ganancias  mayor. Sin embargo, al hacer esto, empuja al resto de los capitalistas a seguir  el mismo camino para reganar franjas del mercado.<br /> De este modo cuando las innovaciones tienden a generalizarse, el valor social o  promedialmente necesario de esa mercanc&#237;a tiende a caer y con &#233;l su precio. De  este modo, las ganancias extraordinarias de los capitalistas innovadores  desaparecen y la tasa media de ganancia para el conjunto de los capitalistas de  la rama tiende a caer dado que en la composici&#243;n final del producto aparece una  mayor porci&#243;n de capital constante y una menor cantidad de trabajo vivo que,  como ya dijimos es la &#250;nica fuente de ganancias. Existen, no obstante, una serie  de factores contratendenciales a esta ley que Marx explica detalladamente en el  Tomo III de El Capital tales como, el aumento de la plusval&#237;a relativa  (disminuci&#243;n del tiempo socialmente necesario para reproducir la fuerza de  trabajo) que la misma tecnificaci&#243;n induce, la ca&#237;da del salario por debajo de  su valor, la disminuci&#243;n del valor de los elementos que conforman el capital  constante y Marx se&#241;alaba tambi&#233;n el rol del comercio exterior. No obstante,  estas contratendencias no pueden evitar en largos per&#237;odos de tiempo la ca&#237;da de  la tasa de ganancia aunque s&#237; le quitan todo car&#225;cter autom&#225;tico y la convierten  en una ley tendencial hist&#243;rica. De este modo, a la larga y de manera tendencial  lo que entra en contradicci&#243;n es el inter&#233;s de cada capitalista, de cada  productor privado individual, con el inter&#233;s del conjunto de la clase  capitalista [14]. A su vez esta misma ley tendencial, como Marx explica, va  asociada a un incremento de la acumulaci&#243;n del capital en una proporci&#243;n  superior a la que cae la tasa de ganancias como forma de aumentar la masa de  ganancias. En este proceso, los capitalistas, presos de su lucha competitiva  privada redoblan la anarqu&#237;a de la producci&#243;n de que son presas e inundan el  mercado de una cada vez mayor cantidad de productos de menor valor. Este factor  es el que explica las tendencias crecientes a la sobreacumulaci&#243;n de capitales y  a la sobreproducci&#243;n de mercanc&#237;as en relaci&#243;n a una demanda efectiva que tiende  a reducirse.<br /> Brenner, al negar este mecanismo que est&#225; en la base del movimiento del capital,  no ve que el desarrollo extremo de estas contradicciones son el punto de partida  de la &#233;poca o fase descendente del capitalismo, el imperialismo en el cual el  capital se convierte, como dec&#237;a Len&#237;n, en "reacci&#243;n en toda la l&#237;nea". As&#237;  Brenner sostiene que: "Para comprender no s&#243;lo la regularidad hist&#243;rica del  desarrollo secular capitalista, sino tambi&#233;n la regularidad hist&#243;rica del ciclo  descendente capitalista secular, en consecuencia necesitamos una teor&#237;a de la  mano invisible maligna que acompa&#241;e a la mano benigna de Adam Smith -una teor&#237;a  que pueda abarcar la serie de pasos que se autogeneran a s&#237; mismos y que  resultan de la maximizaci&#243;n individual (y colectiva) de la ganancia que lleva no  hacia el ajuste, sino m&#225;s bien a alejarse de &#233;l". Su l&#243;gica lo hace retroceder  de este modo, desde el marxismo para ir a buscar una teor&#237;a de la crisis en los  ya oxidados postulados burgueses de Adam Smith.<br /><br /><span style="font-weight: bold;">2) Una visi&#243;n desde el "centro" del mundo</span><br /><br /> En la medida en que Brenner deja de lado las caracter&#237;sticas espec&#237;ficas del  capital en la &#233;poca imperialista, su an&#225;lisis "global" (centrado en la relaci&#243;n  entre las mayores potencias capitalistas-imperialistas) no integra el hecho que  el capital en su fase descendente implica, por definici&#243;n, la existencia como ya  se dec&#237;a en las Tesis de la III Internacional de "...la divisi&#243;n precisa entre  las naciones oprimidas, dependientes, protegidas y las naciones opresoras,  explotadoras, disfrutando de todos los derechos, ...la dominaci&#243;n y explotaci&#243;n  (propia de la &#233;poca del capital financiero y del imperialismo), por el poder  financiero y colonizador, de la inmensa mayor&#237;a de la poblaci&#243;n del globo, a una  peque&#241;a minor&#237;a de ricos pa&#237;ses capitalistas" [15].<br /> De este modo, aunque Brenner centra su an&#225;lisis en las caracter&#237;sticas del  desarrollo desigual, dicho desarrollo, menos a&#250;n bajo la &#233;poca del imperialismo,  y cuando la econom&#237;a capitalista domina hasta el &#250;ltimo rinc&#243;n del planeta,  puede considerarse como una lucha entre las grandes potencias imperialistas  solamente. Dicho de otro modo, no se le puede restar importancia al hecho que  esa lucha est&#225; ligada indisolublemente a la dominaci&#243;n econ&#243;mica y pol&#237;tica de  distintas regiones atrasadas del mundo que act&#250;an como fuentes para la  extracci&#243;n de superganancias y mercados para sus productos. Las guerras  mundiales caracter&#237;sticas del siglo XX no son as&#237; otra cosa que (como dijera  Len&#237;n), la lucha por la redistribuci&#243;n del globo entre las grandes potencias  capitalistas cuando el mundo entero ya hubo sido conquistado.<br /> Un an&#225;lisis econ&#243;mico realmente global no puede no considerar como factor  esencial el rol de los pa&#237;ses atrasados en la sobrevida del  capitalismo-imperialista mundial. Como tambi&#233;n ya dec&#237;an las Tesis de la III  Internacional "La plusval&#237;a obtenida por la explotaci&#243;n de las colonias, es uno  de los puntos fundamentales de apoyo del capitalismo moderno..." [16].<br /> De este modo desde el fin del boom de la posguerra que desat&#243; tendencias a la  descomposici&#243;n y financierizaci&#243;n de la econom&#237;a mundial sin precedentes  hist&#243;ricos, la explotaci&#243;n del mundo semi-colonial actu&#243; como una  contratendencia a esta crisis de acumulaci&#243;n del capital que le permiti&#243; una  sobrevida al imperialismo mundial. Las caracter&#237;sticas del desarrollo desigual  mostraron toda su fuerza sobre el destino de los pa&#237;ses atrasados. Por un lado  regiones enteras del planeta como la mayor parte de Africa [17]y Am&#233;rica Latina  en la d&#233;cada del 80 o los Estados de Europa del Este y la URSS desde la d&#233;cada  del 70 (bajo el impacto que ya ven&#237;a actuando desde la guerra fr&#237;a), tendieron a  un hundimiento cada vez mayor mientras que contratendencialmente se  desarrollaron otras regiones como el Sudeste de Asia. El hecho que, como el  mismo Brenner plantea, el Sudeste y Este de Asia hayan sido, en los &#250;ltimos  quince a&#241;os, "...el &#250;nico centro din&#225;mico de acumulaci&#243;n de capital dentro de un  capitalismo mundial estancado" es una muestra de que, en el marco del bajo  crecimiento general, los pa&#237;ses de la periferia act&#250;an para las distintas  econom&#237;as centrales como sendas fuentes para la extracci&#243;n de plusval&#237;a [18].  Por otra parte, los cr&#233;ditos a los pa&#237;ses semi-coloniales y dependientes  actuaron en realidad como una verdadera subvenci&#243;n indirecta a los grandes  trusts exportadores de las metr&#243;polis imperialistas, que no hubieran podido  aumentar y ni siquiera mantener el volumen de sus ventas a esos pa&#237;ses sin ese  flujo de cr&#233;ditos suplementarios. De este modo, tanto las ventajas para la  acumulaci&#243;n del capital como la utilizaci&#243;n del mundo semi-colonial como  mercados para la superproducci&#243;n de mercanc&#237;as de los pa&#237;ses imperialistas,  explican en gran parte la conformaci&#243;n de bloques en los cuales cada  imperialismo intenta asegurarse un "patio trasero". En este marco, de conjunto,  entre los a&#241;os 1975 y 1982 los pa&#237;ses semi-coloniales hab&#237;an multiplicado su  deuda por tres mientras los pa&#237;ses llamados "socialistas" lo hab&#237;an hecho por  cuatro. Este fue el origen de la llamada "crisis de la deuda" que estall&#243; en  1982 [19]. En este contexto mientras el Estado norteamericano inyect&#243; miles de  millones de d&#243;lares para salvar de la quiebra a sus bancos y empresas,  Latinoam&#233;rica fue hundida en lo que luego se conoci&#243; como la d&#233;cada perdida. La  recuperaci&#243;n econ&#243;mica entonces de mediados de la d&#233;cada del 80, no puede  separarse de este hecho.<br /> Mientras el Estado norteamericano evitaba que la crisis actuara "saneando" la  econom&#237;a en su propio terreno, las pol&#237;ticas se concentraron en hacerle pagar al  mundo semi-colonial los costos de la crisis generando una transferencia de  recursos que llegaron desde la periferia como pagos de servicios de la deuda.  Esta transferencia provoc&#243; una profunda depresi&#243;n en Am&#233;rica Latina que dur&#243;  diez a&#241;os. A la vez, las pol&#237;ticas dictadas por el FMI a la periferia  consistieron en la devaluaci&#243;n de las monedas, la liberalizaci&#243;n del comercio, y  la reducci&#243;n del gasto p&#250;blico. La liberalizaci&#243;n debilita la industria local y  abre las puertas para la entrada de las multinacionales. De este modo y a trav&#233;s  de las pol&#237;ticas de desregularizaci&#243;n del movimiento de capitales, las  corporaciones norteamericanas "convirtieron" la deuda haciendo que los activos  de los pa&#237;ses deudores de la periferia pasaran a su propiedad.<br /> Durante la d&#233;cada del 90 los llamados nuevos Nic"s y China cumplieron un rol  innegable como fuente de ganancias extraordinarias frente a la d&#233;bil  "performance" de la econom&#237;a mundial por combinar una baja composici&#243;n org&#225;nica  inicial del capital con baj&#237;simos salarios. A su vez se convirtieron en grandes  centros de especulaci&#243;n financiera del capital internacional junto a todos los  llamados mercados emergentes que gozaban de altas tasas de inter&#233;s. Desde el  estallido en 1997 de la crisis del Sudeste de Asia [20] sali&#243; a luz el enorme  endeudamiento de esa regi&#243;n (el total de su deuda representa 890.000 millones de  d&#243;lares) que se suma al conjunto de la deuda del mundo semi-colonial que no ha  dejado de crecer en forma geom&#233;trica. El nivel de endeudamiento actual del mundo  semi-colonial tiene tal magnitud que (por temor a los efectos pol&#237;ticos de esta  situaci&#243;n) hasta el mism&#237;simo Vaticano pidi&#243; una reducci&#243;n de la deuda e incluso  actualmente el G-7 acaba de votar una reducci&#243;n del orden de 70.000 millones de  d&#243;lares. Un an&#225;lisis de la econom&#237;a mundial que pretenda ser global en el marco  de las leyes generales que la rigen en el siglo XX, un an&#225;lisis que tome como  m&#233;todo las leyes del desarrollo desigual, no puede pasar por alto el hecho que  el capital financiero internacional no puede subsistir m&#225;s que reproduciendo y  agravando la sumisi&#243;n y la explotaci&#243;n del mundo semicolonial.<br /><br /><span style="font-weight: bold;">3) La exacerbaci&#243;n de las contradicciones del capital durante y despu&#233;s del boom</span><br /><br /> Ahora bien, para explicar el fin del boom de la segunda posguerra, Brenner dice:  "La rentabilidad manufacturera cay&#243; s&#243;lo porque los productores no pudieron  remarcar los precios por encima de los costos lo suficiente como para mantener  sus tasas establecidas de retorno. Es la centralidad de la presi&#243;n descendente  sobre los precios como determinante de la ca&#237;da de la tasa de ganancia en  Estados Unidos entre 1965 y 1973 lo que abre el camino a la interpretaci&#243;n del  comienzo del largo ciclo descendente en t&#233;rminos de la irrupci&#243;n no prevista de  los productos japoneses y alemanes de bajo costo en el mercado mundial y la  capacidad excedente y la superproducci&#243;n manufacturera que esto provoc&#243;" [21].  Como descripci&#243;n de los hechos esto es aceptable pero, &#191;cu&#225;l es la raz&#243;n &#250;ltima  de este proceso? Muy lejos de alguna "mano maligna" el marco para comprenderlo  son las tendencias m&#225;s profundas del capital y su exacerbaci&#243;n en el siglo XX. A  nuestro enterder, en el presente siglo y en particular durante el boom de la  posguerra las tendencias antes se&#241;aladas han aumentado cualitativamente. Por  otra parte, la innovaci&#243;n tecnol&#243;gica que se aceler&#243; enormemente a partir del  a&#241;o 1954 produjo un crecimiento de la composici&#243;n org&#225;nica del capital que  estuvo en la base del proceso que Brenner describe, es decir tanto en la  posterior ca&#237;da de la tasa de ganancia como en la superproducci&#243;n creciente de  mercanc&#237;as. A su vez, el aumento de los precios de las materias primas  (petr&#243;leo) desde el 73 al combinarse con el crecimiento previo del capital fijo  profundiz&#243; y sac&#243; a luz el evidente aumento de la composici&#243;n org&#225;nica del  capital que ven&#237;a oper&#225;ndose. Es, en nuestro modo de ver, importante se&#241;alar  tambi&#233;n que incluso durante el mismo boom fue central el rol del cr&#233;dito y la  participaci&#243;n del Estado para suavizar el estallido de crisis c&#237;clicas  preparando hacia el futuro mayores desproporciones en la econom&#237;a. Por &#250;ltimo,  estos elementos estar&#237;an en la base del hecho que el capitalismo ya no es capaz  de lograr un desarrollo org&#225;nico, es decir, producto de sus fuerzas internas.<br /> Esto es lo que, en nuestra opini&#243;n explica, en &#250;ltima instancia la enorme  sobrecapacidad que se mantuvo, como Brenner explica bien, durante todo el  per&#237;odo posterior al boom. A su vez, esto tambi&#233;n explica el hecho que, los  Estados capitalistas centrales hayan puesto tanto esmero en evitar, como Brenner  tambi&#233;n se&#241;ala, la desvalorizaci&#243;n necesaria de activos para propiciar una  recuperaci&#243;n. Esto es as&#237; porque, el enorme aumento de las contradicciones del  capital en su fase descendente, es decir en la &#233;poca imperialista, hace que el  mecanismo "autom&#225;tico", normal de las crisis [22] dada la enorme  sobreacumulaci&#243;n de capitales existente plantee un nivel de destrucci&#243;n  econ&#243;mica que los capitalistas no est&#225;n dispuestos a soportar. Por otra parte,  como pudo verse en el a&#241;o 29 y en la depresi&#243;n de los a&#241;os 30, semejante  desvalorizaci&#243;n masiva de activos no puede hacerse sin desatar tendencias a la  profundizaci&#243;n de la lucha de clases y en &#250;ltima instancia a la revoluci&#243;n por  un lado y a la guerra por el otro expresando esta &#250;ltima la lucha exacerbada de  los grupos m&#225;s concentrados de monopolios de los pa&#237;ses imperialistas por el  dominio del globo [23].<br /> Esto puede explicar el hecho que, como el mismo Brenner afirma "Entre el a&#241;o  1973 y 1979 hubo un 20&#37; de quiebras menos que entre el 60 y el 73" Del mismo  modo, s&#243;lo esto puede explicar la explosi&#243;n del endeudamiento durante la d&#233;cada  del 70. Del mismo modo, estas condiciones generales explican la financierizaci&#243;n  creciente de la econom&#237;a desde el fin del boom, dando cuenta de las tendencias a  la descomposici&#243;n del capital en el siglo XX [24].<br /><br /> Esta situaci&#243;n insostenible trajo aparejado luego el llamado "giro" a las  pol&#237;ticas monetaristas en el a&#241;o 79 que como Brenner bien se&#241;ala impuls&#243; durante  la d&#233;cada del 80 una enorme tendencia a la concentraci&#243;n del capital que actu&#243;  como elemento de base para permitir la recuperaci&#243;n de Estados Unidos en los 90.  Este proceso expresa precisamente un intento de reducir la composici&#243;n org&#225;nica  del capital que combinada con una explotaci&#243;n del trabajo sin precedentes en  Estados Unidos permiti&#243; un alza en la tasa de ganancia y un posicionamiento  superior del imperialismo norteamericano en la competencia internacional. Pero a  pesar de esta reestructuraci&#243;n (y del aumento de la explotaci&#243;n que ha ido de la  mano con ella) los niveles de ganancia siguen estando muy por debajo de los  niveles que prevalecieron durante el denominado boom. Esto se explica por un  lado porque la destrucci&#243;n de capitales operada es insuficiente (como Brenner  tambi&#233;n plantea) frente a la enorme sobreacumulaci&#243;n de capitales y a su vez  porque la agudizada competencia internancional en &#225;reas centrales de la  producci&#243;n exige una alta composici&#243;n org&#225;nica de capital que provoca una  continuada presi&#243;n descendente sobre la tasa de ganancia de conjunto.<br /><br /><span style="font-weight: bold;">4) Una visi&#243;n economicista que subval&#250;a la lucha de clases y el rol de los  Estados imperialistas</span><br /><br /> Podemos encontrar en la introducci&#243;n al libro de Brenner la siguiente  afirmaci&#243;n:"En el mundo de hoy...con un capitalismo industrial completamente  consolidado... no es la relaci&#243;n vertical entre capital y trabajo la que en  &#250;ltima instancia decide el destino de las econom&#237;as modernas, sino la relaci&#243;n  horizontal entre capital y capital. Es la l&#243;gica de la competencia, no de la  lucha de clases la que domina los ritmos m&#225;s profundos del crecimiento o de la  recesi&#243;n" [25]. Brenner cae aqu&#237; en una concepci&#243;n economicista, es decir  burguesa, que no puede separarse de su negaci&#243;n de las leyes m&#225;s profundas del  capital ni de las tendencias de las mismas en la &#233;poca imperialista. Lo que  Brenner pasa por alto es que en esta &#233;poca de declinaci&#243;n capitalista, el  "destino de las econom&#237;as modernas", es decir las posibilidades o  imposibilidades del desarrollo econ&#243;mico capitalista est&#225;n profundamente  entrelazadas y son altamente dependientes de la acci&#243;n de factores pol&#237;ticos es  decir tanto de la clase obrera y sus organizaciones como de la burgues&#237;a  imperialista y sus Estados. La visi&#243;n que desarrolla Brenner es tanto desde el  punto de vista del movimiento obrero como desde el punto de vista de la  burgues&#237;a y sus Estados, una visi&#243;n puramente econ&#243;mica. Estos &#250;ltimos s&#243;lo  existen as&#237; como agentes de la competencia econ&#243;mica, y el proletariado s&#243;lo en  tanto movimiento sindical. Si esto era falso para el siglo XIX, mucho m&#225;s en el  siglo XX, en el que son poderosas fuerzas pol&#237;ticas las que definen en &#250;ltima  instancia si el sistema capitalista puede sobrevivirse o es reemplazado por un  modo superior de organizaci&#243;n de las fuerzas productivas. De este modo, aunque  Brenner plantea que el boom de la posguerra estuvo indisolublemente ligado a la  represi&#243;n y derrota inicial de enormes procesos de militancia obrera, obvia que  para asentar las condiciones excepcionales del boom de posguerra  (particularmente en los pa&#237;ses centrales) fueron necesarias no s&#243;lo dos guerras  de destrucci&#243;n masiva de fuerzas productivas y el rol disciplinador de la  depresi&#243;n de la d&#233;cada del "30 con el fascismo, sino que fueron indispensables  la mayores traiciones de la historia perpetradas por direcciones obreras. Nos  referimos a las m&#250;ltiples traiciones de la socialdemocracia y en particular al  rol del stalinismo durante toda la d&#233;cada del "30, muy especialmente a su  compromiso para desviar los procesos revolucionarios en el coraz&#243;n de Europa en  la inmediata posguerra, comprometi&#233;ndose en la reconstrucci&#243;n capitalista con el  imperialismo norteamericano y europeo, tal como qued&#243; sellado en las  conferencias de Yalta y Potsdam. As&#237; no s&#243;lo las guerras actuaron reduciendo la  composici&#243;n org&#225;nica del capital sino que el disciplinamiento de la clase obrera  propiciado por el stalinismo y la colaboraci&#243;n posterior de las mismas tropas de  ocupaci&#243;n norteamericana permitieron un aumento enorme de las tasas de plusval&#237;a  (hecho que el mismo Brenner se&#241;ala). Estos dos factores: ca&#237;da de la composici&#243;n  org&#225;nica del capital y altas tasas de plusval&#237;a estuvieron a nuestro entender en  la base del enorme aumento de la tasa de ganancia que permiti&#243; el boom [26].<br /> Del mismo modo el establecimiento de la hegemon&#237;a casi absoluta del imperialismo  norteamericano al fin de la segunda guerra [27] fue un factor que evidentemente  no hab&#237;a sido alcanzado luego de la primera y se convirti&#243; en un elemento  fundamental de estabilizaci&#243;n del conjunto de la econom&#237;a. Adem&#225;s no puede  dejarse de lado que el desarrollo posterior de Alemania y Jap&#243;n (sus futuros  competidores) y su reconstrucci&#243;n fue impulsada por el mismo imperialismo  norteamericano respondiendo en gran parte a la necesidad pol&#237;tica de desterrar  el peligro de revoluci&#243;n.<br /> De la misma manera, aunque Brenner tiene raz&#243;n al se&#241;alar que la ganancia no  est&#225; determinada &#250;nicamente por el aumento y ca&#237;da de los salarios, la lucha de  clases s&#237; juega un papel fundamental sobre las posibilidades de crecimiento  econ&#243;mico del capitalismo en el siglo XX. De este modo, el ascenso obrero del  per&#237;odo 68/76 es inseparable de la incapacidad del capital de lograr un aumento  cualitativo en la tasa de plusval&#237;a que de otro modo hubiera contratendenciado  la ca&#237;da de la tasa de ganancia (aunque desde ya que no hubiera revertido las  condiciones generales del fin del boom) [28]. A su vez las grandes derrotas  sobre el proletariado en la periferia s&#237; actuaron a favor de las necesidades del  capital (golpes militares por ejemplo en Latinoam&#233;rica). As&#237;, aunque la presi&#243;n  ascendente sobre los salarios que se dio en Europa no provoc&#243; la crisis (ya  hab&#237;a enormes presiones sobre la tasa de ganancia que llevaron a las patronales  a lanzar los ataques que ayudaron a estimular esas mismas luchas), esto s&#237;  reflej&#243; el efecto del pleno empleo sobre la fortaleza y la confianza obrera y  fue un factor que actu&#243; profundizando la crisis. A su vez, el desv&#237;o de estos  procesos del 68-76 en el cual el control pol&#237;tico directo de los partidos  comunistas europeos y de los partidos socialdem&#243;cratas jug&#243; un rol escencial  desterrando las tendencias revolucionarias que anidaban en el seno de la clase  obrera y las masas le permiti&#243; al imperialismo una cierta recomposici&#243;n que lo  reubic&#243; para poder pasar a la ofensiva en la d&#233;cada del 80.<br /><br /><span style="font-weight: bold;">5) Sobre las perspectivas</span><br /><br /> Al subestimar Brenner enormemente el rol de la lucha de clases y los factores  pol&#237;ticos as&#237; como las tendencias m&#225;s generales del desarrollo capitalista en su  fase descendente, su pron&#243;stico sobre la situaci&#243;n actual s&#243;lo indica las  tendencias a una profundizaci&#243;n de la crisis que no conducen a ning&#250;n puerto.  Pero las tendencias a la agudizaci&#243;n de la competencia y a una mayor deflaci&#243;n  exacerbadas por la crisis del Sudeste Asi&#225;tico as&#237; como el fin de la ilusi&#243;n de  la restauraci&#243;n pac&#237;fica en los ex Estados obreros deformados y degenerados, no  pueden ser ni lo son, independientes de la agudizaci&#243;n de la crisis de dominio  imperialista como hoy se est&#225; viendo en los l&#237;mites del poder imperial de  Estados Unidos (a pesar de su triunfo t&#225;ctico en la guerra de los Balcanes) y en  el agravamiento de las tensiones interimperialistas. En este contexto, el  derrumbe del aparato stalinista representa un elemento fundamental de p&#233;rdida de  control sobre las masas para el imperialismo. Entonces, si como Brenner parece  afirmar (y como nosotros opinamos) las tendencias a la crisis econ&#243;mica mundial  han de agudizarse, estas se combinar&#225;n con las tendencias a un mayor  debilitamiento del dominio norteamericano que se suma a la debilidad pol&#237;tica,  econ&#243;mica y militar de los otros imperialismos competidores. El conjunto de  estos elementos entonces, preanuncian que lo m&#225;s probable es que el siglo XXI  plantee seriamente fuertes tendencias al agudizamiento de la lucha de clases que  volver&#225;n a poner al proletariado en el centro de la escena. De este modo, ser&#225;  del resultado de la lucha entre la revoluci&#243;n y la contrarrevoluci&#243;n, o dicho de  otro modo, entre guerras y revoluciones (el "eje vertical" de que habla Brenner)  de donde depender&#225; en &#250;ltima instancia que el sistema capitalista condenado por  la historia vuelva a lograr otra sobrevida destructiva o que finalmente las  reaccionarias formas de producci&#243;n privada capitalistas sean abolidas. Del  proletariado mundial y de su vanguardia revolucionaria depende que &#233;stas sean  sustitu&#237;das por la planificaci&#243;n y la socializaci&#243;n de la producci&#243;n con todas  las potencialidades que esto encierra para la humanidad en cuanto a las enormes  posibilidades de desarrollo de las fuerzas productivas.<br /><br /><span style="font-weight: bold;">Notas:</span><br /><br /> [1] 1En un famoso trabajo sobre la transici&#243;n del feudalismo al capitalismo,  Brenner sostuvo que su mecanismo clave residi&#243; en el car&#225;cter de las relaciones  y el equilibrio de clases entre los productores campesinos y los propietarios  terratenientes. Era el resultado variable del conflicto de clases el que  determinar&#237;a esencialmente el sendero del desarrollo agrario. (ver.  Introducci&#243;n, p&#225;g. III)<br /><br /> [2] 2 Esto puede verificarse tanto en sus oscilaciones alrededor de la teor&#237;a  burguesa de las ondas largas como en su formulaci&#243;n de la "multicausalidad" para  explicar las causas &#250;ltimas de las crisis capitalistas que subvalora la  tendencia a la ca&#237;da de la tasa media de ganancia formulada por Marx como la  "ley fundamental de la econom&#237;a capitalista". En el n&#250;mero 7 de esta misma  revista hemos formulado una cr&#237;tica a la concepci&#243;n de Mandel.<br /><br /> [3] 3 "The economics of global turbulence", p&#225;g. II. Introducci&#243;n.<br /><br /> [4] 4 Por ejemplo en Londres hubo una movilizaci&#243;n el d&#237;a 18 de junio del  corriente a&#241;o convocada por distintos grupos ecologistas y anarquistas que  reclamaba entre otras cosas la anulaci&#243;n de la deuda del Tercer Mundo.<br /><br /> [5] 5 "The economics of global turbulence", p&#225;g. 39.<br /><br /> [6] 6 "The economics of global turbulence", p&#225;g. 42.<br /><br /> [7] 7 Los acuerdos de Bretton Woods, firmados en julio de 1944 e implementados  luego de la segunda guerra mundial, fijaron la convertibilidad del d&#243;lar con el  oro, y "engancharon" las tasas de cambio de las distintas monedas al valor del  d&#243;lar.<br /><br /> [8] 8 En estos participan la patronal y la burocracia, e implican la  subordinaci&#243;n de los trabajadores a las necesidades del capital.<br /><br /> [9] 9 "The economics of global turbulence", p&#225;g. 93.<br /><br /> [10] 10 El propio secretario de la Reserva Federal de entonces, Volcker sostuvo  que la acci&#243;n m&#225;s importante de la administraci&#243;n en ayudar a la lucha contra la  inflaci&#243;n fue la derrotra de la huelga de los controladores del tr&#225;fico a&#233;reo.  &#201;l pensaba que esta acci&#243;n hab&#237;a tenido un efecto profundo, y seg&#250;n su opini&#243;n,  constructivo sobre el cima de las relaciones entre los obreros y los patrones.<br /><br /> [11] 11 Como es sabido, esta expresi&#243;n no se da en forma directa sino que  representa una relaci&#243;n en &#250;ltima instancia que en el movimiento real del  capitalismo aparece ultramediada y distorsionada por m&#250;ltiples factores. Para  quien desee profundizar en este tema la transformaci&#243;n de los valores en precios  de producci&#243;n est&#225; expuesta por Karl Marx en el tomo III de El Capital.<br /><br /> [12] 12 The Economics of Global Turbulence, Robert Brenner, p&#225;g. 11, cap&#237;tulo 1,  nota 1.<br /><br /> [13] 13 Malthus (fines del siglo XVIII) ve&#237;a una inevitable tendencia al  estancamiento o la crisis como resultado de una tendencia aparentemente  inexorable a la ca&#237;da de la productividad del trabajo en la agricultura. A  medida que los terrenos menos f&#233;rtiles eran incorporados al cultivo en respuesta  al crecimiento de la poblaci&#243;n, las ganancias estaban destinadas a reducirse  atenazadas entre las rentas crecientes y el aumento de los salarios de  subsistencia que aumentar&#237;an a medida que los alimentos se volv&#237;an m&#225;s caros de  producir.<br /><br /> [14] 14 Esta posici&#243;n ya fue formulada por N. Okishio a quien el mismo Brenner  reivindica. La posici&#243;n de Okishio ya fue respondida contundentemente por  m&#250;ltiples marxistas entre ellos, Ernest Mandel, D. Foley, .....<br /><br /> [15] 15 Tesis y adiciones sobre la cuesti&#243;n nacional y colonial. Los cuatro  primeros congresos de la Internacional Comunista, p&#224;g. 187/188.<br /><br /> [16] 16 Ibidem. P&#225;g. 194.<br /><br /> [17] 17 Excluyendo Sud&#225;frica.<br /><br /> [18] 18 Esto demuestra que si bien hoy estos pa&#237;ses act&#250;an como un factor que  profundiza las tendencias a la superproducci&#243;n y a la deflaci&#243;n generalizada,  ayer actuaron como factor contrarrestante a la crisis general de la econom&#237;a  capitalista.<br /><br /> [19] 19 Cuando 22 pa&#237;ses de la periferia se vieron obligados a renegociar las  fechas de pago de sus deudas.<br /><br /> [20] 20 Crisis que por otra parte puso fin a la "ilusi&#243;n" vendida por el  capitalismo de que pa&#237;ses atrasados pod&#237;an convertirse en grandes potencias  industriales.<br /><br /> [21] 21 The economics of global turbulence p&#225;g, 96, cap. 3.<br /><br /> [22] 22 Que en la &#233;poca del capitalismo de libre competencia actuaba saneando la  econom&#237;a y preparando per&#237;dos de ascenso mayores que los anteriores.<br /><br /> [23] 23 Ver Estrategia Internacional nro. 10 y nro. 11.<br /><br /> [24] 24 Ver Estrategia Internacional nro. 11.<br /><br /> [25] 25 The economics of global turbulence, p&#225;g. III. Introducci&#243;n.<br /><br /> [26] 26 Incluso todo esto no fue suficiente ya que el capital necesit&#243; de una  enorme intromisi&#243;n del Estado sobre la econom&#237;a a trav&#233;s del cr&#233;dito y los  gastos del Estado as&#237; como una econom&#237;a permanente de armamentos como mercado de  reemplazo, entre otras cosas.<br /><br /> [27] 27 La que sufri&#243; un fuerte golpe con la derrota de Estados Unidos en  Vietnam en 1975.<br /><br /> [28] 28 Un hecho que se&#241;al&#243; el comienzo de decadencia de la hegemon&#237;a  norteamericana fue sin duda la derrota sufrida en Vietnam.</font>    como".              </p>   
<p style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-weight: bold;"><font size="3">Fuente:</font></p>   
<div class="articulo-intro" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-weight: bold;"><font size="3"> &#9;Bach, P y M. Larrea(1999)Robert Brenner: La econom&#237;a de la turbulencia  &#9;global. Algunos elementos para la cr&#237;tica.  &#9;En: Revista <i class="spip">Estrategia Internacional,</i> N&#176; 13,  &#9;Julio/Agosto - 1999. Reproducido por Instituto de pensamiento socialista:  &#9;Karl Marx. [En l&#237;nea]. Disponible en: <a target="_blank" href="http://www.ips.org.ar/article.php3?id_article=207">http://www.ips.org.ar/article.php3?id_article=207</a></font><!-- finde_surligneconditionnel --></div>
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 <dc:date>2009-03-01T02:03:00-06:00</dc:date>
 <dc:creator>Episteme</dc:creator>
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 <title>Hambre global versus capitalismo oligop&#243;lico</title>
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 <![CDATA[
<div style="text-align: center;"><font size="6"><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Miserias de la libre competencia</span></font><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-weight: bold;" /><font size="3"><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-weight: bold;">&nbsp;Andr&#233;s Sarlengo(*) </span></font><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /></div>  
<hr style="width: 100&#37;; height: 3px; font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><font size="3"><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"><span style="font-weight: bold;">Las balas edulcoradas del "libre mercado" matan a nuestros hijos.</span> <br />El acto de matar es instrumentado de un modo indiferente mediante el comercio programado por computadoras en las bolsas de materias primas, donde se deciden los precios globales del arroz, el trigo y el ma&#237;z", sentencia<span style="font-weight: bold;"> Michel Chossudovsky en "La crisis global: alimento, agua y combustible (1)".</span></span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Chossudovsky extrae del pasado ciertas explicaciones del presente al citar a Henry Kissinger:<span style="font-weight: bold;"> "Controla el petr&#243;leo y controlar&#225;s a las naciones; controla el alimento y controlar&#225;s a la gente"(1).</span></span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"><span style="font-weight: bold; font-style: italic; text-decoration: underline;">Monopolios dominando el pan, el agua, el petr&#243;leo, la tierra y las noticias</span>.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Tal vez la duda de Frei Betto nos comprenda:<span style="font-weight: bold;"> </span><span style="font-style: italic; text-decoration: underline; font-weight: bold;">"&#191;Hay futuro para la humanidad dentro del paradigma capitalista?" (2)</span></span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"><span style="font-style: italic; text-decoration: underline; font-weight: bold;">Las empresas multinacionales establecidas en Am&#233;rica Latina y el Caribe evaden impuestos por 50.000 millones de d&#243;lares al a&#241;o.</span> As&#237; lo indica la ONG Christian Aid (3). Con todo, <span style="font-weight: bold;">seg&#250;n la Organizaci&#243;n de las Naciones Unidas para la Alimentaci&#243;n y la Agricultura (FAO) se necesitan 30.000 millones de d&#243;lares anuales para erradicar el hambre mundial (4). En Am&#233;rica Latina seg&#250;n la funcionaria de la CEPAL Ana Sojo 400.000 ni&#241;os fallecen cada a&#241;o "por causas asociadas a la pobreza"(5).</span></span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-weight: bold;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-weight: bold;">Aqu&#237; los n&#250;meros y los hechos de la plutocracia: gigantes corporaciones que evaden impuestos con la anuencia de los Estados que se desentienden de los pibes.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">"<span style="font-weight: bold; font-style: italic;">Brasil es el principal productor de alimentos en el mundo", asegur&#243; Lula Da Silva. "Porque entre m&#225;s producimos m&#225;s tendremos seguridad alimentaria, m&#225;s vamos a tener precios justos y m&#225;s podremos exportar al mundo que necesita comprar alimentos", precis&#243; el presidente brasilero</span> (6).</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-weight: bold;">Sin embargo, Brasil posee 15.600.000 hambrientos (5). Entonces, antes de exportar, Sr. Da Silva, que tal si relee las siglas del PT: Partido de los trabajadores. Ya se olvid&#243;? O con los laborantes o con la plutocracia vern&#225;cula y extranjera.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Asimismo, Jos&#233; Baptista de Oliveira del Movimiento Sin Tierra (MST) es contundente: <span style="font-weight: bold; font-style: italic;">"Las grandes empresas no quieren producir alimentos, quieren producir beneficio. Cerca de 50 empresas controlan casi todo el comercio agr&#237;cola nacional, 30 transnacionales y 20 brasile&#241;as. No tienen como objetivo alimentar el mundo, sino producir materias primas valorizadas en el mercado internacional"</span> (7).</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"><span style="font-weight: bold;">Lula Da Silva se aleja de la reforma agraria y se acerca a agroexportaci&#243;n expoliadora</span>. <span style="font-weight: bold; font-style: italic;">"El agronegocio es la asociaci&#243;n entre latifundio, empresas transnacionales de la agricultura y el mercado financiero, que subordina el uso de las tierras y los recursos naturales brasile&#241;os a las necesidades de las grandes empresas y a la especulaci&#243;n. Si la demanda se mantiene elevada, las empresas y los inversores extranjeros van a seguir comprando mercanc&#237;as en el pa&#237;s, comprometiendo la capacidad de producci&#243;n de nuestras tierras, agotando nuestros recursos naturales con pr&#225;cticas t&#233;cnicas que comprometen el futuro de la naturaleza con la imposici&#243;n del monocultivo, que destruye la biodiversidad y expulsa la mano de obra del campo</span>", subraya Baptista de Oliveira (7).</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Argentina &#150;indefectiblemente- tambi&#233;n padece las miserias de la plutocracia. El presidente mundial de Carrefour Jos&#233; Luis Dur&#225;n afirm&#243; que sus 15.000 tiendas en 30 pa&#237;ses con una facturaci&#243;n en el 2007 de 160.000 millones de d&#243;lares no son causantes de la inflaci&#243;n de los precios de los alimentos. "<span style="font-weight: bold; font-style: italic;">La mejor manera de trabajar para el cliente es dejar funcionar la libre competencia</span>", asever&#243; Dur&#225;n (8).</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Quiz&#225;s el jurista italiano<span style="font-weight: bold; font-style: italic;"> Luigi Ferrajoli desentra&#241;e que debe interpretarse por "libre competencia"</span>: "Las empresas encuentran, entre los grandes lineamientos nacionales de los pa&#237;ses, cu&#225;les son los m&#225;s vulnerables. De ese modo pueden decidir en cu&#225;l de los pa&#237;ses existen leyes o ellas las pueden imponer, mediante las cuales se puede explotar el trabajo, destruir el medio ambiente o corromper a los gobernantes. Esto se llama, como un <span style="font-weight: bold; font-style: italic;">eufemismo, la "competencia"</span> entre los ordenamientos nacionales m&#225;s benignos y los ordenamientos de las empresas. Esto solo es bueno para las empresas, que aprovechan los Estados con una legislaci&#243;n menos garantista (9)".</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-weight: bold;">Me pregunto &#150; en efecto- c&#243;mo analizar la participaci&#243;n de Hermes Binner en el Precoloquio de IDEA (Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina) realizado en Rosario (10). Acaso los se&#241;ores de IDEA no pregonan la "libre competencia" como Carrefour.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">D&#237;as atr&#225;s homenajeando <span style="font-weight: bold;">al "Che" y ahora con los gerentes del libre mercado: Binner &#150;como Lula- parece olvidarse de que "es" socialista y popular. Su pragmatismo complaciente ya comienza a vislumbrarse.</span></span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-weight: bold;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-weight: bold;">Cu&#225;ntos pibes santafesinos menores de 17 a&#241;os integrar&#225;n ese 60 &#37; de adolescentes del pa&#237;s que perviven en hogares empobrecidos (11). Santa Fe tiene 473.170 trabajadores formales privados con un salario promedio mensual de 1.898 pesos (12).</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"><span style="font-weight: bold;">En definitiva: de la plutocracia son el pan, la carne, la leche, el agua, el petr&#243;leo, la tierra y nuestro sudor. Binner con IDEA y Lula con los agronegocios. Son casos super demostrativo</span>s.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">James Petras acierta: "<span style="font-weight: bold; font-style: italic;">El aumento de las diferencias entre salarios y precios es un empobrecimiento por causas estructurales. Las protestas masivas, tanto en los pa&#237;ses imperialistas como en el tercer mundo, nacen de problemas b&#225;sicos inmediatos, pero sus ra&#237;ces se hunden en las estructuras profundas de la econom&#237;a capitalista (</span>13)".</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-weight: bold; font-style: italic; text-decoration: underline;">Es tiempo que el hombre nuevo derrote al libre mercado. Y juntos es posible y necesario. Las "balas edulcoradas" no podr&#225;n con los oprimidos si ellos, nosotros, nos despertamos con la verdad enfurecida. A lograrlo, urgentemente.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /></font>  
<hr style="width: 100&#37;; height: 2px;" /><font size="3"><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-weight: bold;">Notas:</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">1) Tres necesidades vitales en peligro. La crisis global: alimento, agua y combustible. Michel Chossudovsky. Rebeli&#243;n. 10/06/08</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">2) &#191;Hay futuro para la humanidad dentro del paradigma capitalista? Frei Betto. Adital. 24/06/08</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">3) &#191;Es esta la bendita seguridad jur&#237;dica? Pablo Ramos. APM. 30/05/08</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">4) El mundo necesita 30.000 millones de d&#243;lares anuales para erradicar hambre. Argenpress. 03/06/08</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">5) Cada a&#241;o mueren de hambre 400.000 ni&#241;os en Am&#233;rica Latina. La Jornada. 13/06/08 Fuente: Rebeli&#243;n</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">6) "Brasil es el mayor productor de alimentos del mundo". AP. La Naci&#243;n. 23/06/08</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">7) "En Brasil, 50 empresas controlan el precio de los alimentos". Rebeli&#243;n. 12/02/08</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">8) Entrevista con el espa&#241;ol Jos&#233; Luis Dur&#225;n, presidente de Carrefour. El ejecutivo reconoce el fen&#243;meno mundial de aumento de los precios de los alimentos, pero se defiende y advierte: "No somos los culpables". Alfredo Sainz. La Naci&#243;n. 15/06/08</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">9) Luigi Ferrajoli, padre del garantismo penal. Carlos Rodr&#237;guez. P&#225;gina 12. 12/06/08</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">10) La crisis alimentaria en el precoloquio de IDEA. La Capital. 23/06/08</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">11) Ojos de desamparos. Alberto Morlachetti. APE.05/06/08.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">12) Agro, con sueldos m&#225;s bajos. La Capital. 24/06/08.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">13) Las ra&#237;ces estructurales del hambre, la crisis alimentaria y los des&#243;rdenes. James Petras. Rebeli&#243;n. 30/04/08</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /></font>  
<hr style="width: 100&#37;; height: 3px; font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><font size="3"><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-weight: bold;">(*)(CONTRAPUNTOS)</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-weight: bold;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-weight: bold;">Disponible en:</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-weight: bold;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-weight: bold;">http://www.argenpress.info/nota.asp?num=056663&amp;Parte=0</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /></font>  
<hr style="width: 100&#37;; height: 3px; font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><font size="3"><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /></font>
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 <dc:date>2008-07-06T22:43:00-06:00</dc:date>
 <dc:creator>Episteme</dc:creator>
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 <title>Trabajo y capital monopolista</title>
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 <![CDATA[
<div style="text-align: center;"><font size="4"><font size="5" style="font-weight: bold;"><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">El Trabajo en las sociedades contempor&#225;neas </span></font></font><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><font size="4"><font size="5" style="font-weight: bold;"><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Renata Moreno<br /></span></font></font>     
<hr style="width: 100&#37;; height: 2px;" />     
<div style="text-align: left;"><font size="4"><font size="5" style="font-weight: bold;"><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /></font></font><br /><font size="4"><font size="5" style="font-weight: bold;"><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /></font></font></div></div><img alt="" src="http://mx.geocities.com/rpgaby/monopolio.jpg" style="padding: 6px; float: left; width: 258px; height: 216px;" /><br /><font size="4"><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Desde la revoluci&#243;n industrial en Inglaterra que se caracteriz&#243; por la sustituci&#243;n de capacidades y esfuerzos humanos por m&#225;quinas, sustituci&#243;n de fuentes de energ&#237;a animal por energ&#237;a mec&#225;nica, incorporaci&#243;n de nuevas materias primas como los minerales, pero tambi&#233;n por la separaci&#243;n del trabajo del hombre en trabajo manual e intelectual, en donde el obrero tuvo que adaptarse a los tiempos de la f&#225;brica impuestos por el ritmo de las m&#225;quinas, perdiendo as&#237; el control de lo que fabricaba; la producci&#243;n econ&#243;mica ha ido en constante avance hacia formas que permitan un mayor control sobre la producci&#243;n y una mayor productividad para poder competir en el mercado.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Pero estas formas lejos de hacer que el hombre se realice en su trabajo y despliegue su creatividad y personalidad, seg&#250;n Braverman este "progreso del capitalismo parece ahondar solamente la brecha entre obrero y m&#225;quina y subordinar al obrero cada vez m&#225;s decisivamente al imperio de la m&#225;quina"[1].</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">&nbsp;Adem&#225;s que al ser este sistema social capitalista quien dicta las formas de utilizaci&#243;n de la maquinaria y de organizar el trabajo no seg&#250;n las necesidades humanas y objetivos generales sino seg&#250;n los objetivos de aquellos que controlan los procesos de trabajo, la aplicaci&#243;n de los m&#233;todos m&#225;s avanzados de la ciencia y la tecnolog&#237;a producen m&#225;s bien irracionalidad, parad&#243;jicamente por la racionalizaci&#243;n, mecanizaci&#243;n y renovaci&#243;n veloz de la industria y el comercio que por mantenerse en la competencia solo buscan eficiencia y mayor productividad llevando estas metas al absurdo.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">&nbsp;As&#237;, por ejemplo La Filosof&#237;a de la Excelencia[2] nos muestra como en las empresas m&#225;s modernas triunfa el fen&#243;meno de lo irracional, en el empleo de pr&#225;cticas de quiromancia, numerolog&#237;a , exaltaci&#243;n del pensamiento positivo, etc, como estrategias para hacerle frente al caos que reina y a la competencia feroz que pone en el &#233;xito econ&#243;mico la meta suprema de la sociedad a la cual se deben subordinar todas las dem&#225;s necesidades y deseos de los individuos que se ven as&#237; identificados con la suerte de su empresa y envueltos en una carrera loca donde la angustia es el signo de sus vidas.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">&nbsp;As&#237;, en la b&#250;squeda del control sobre la producci&#243;n y el aumento de productividad aparece el taylorismo y el fordismo, que logran la producci&#243;n de mercanc&#237;as estandarizadas en grandes series, la reducci&#243;n de los costos de fabricaci&#243;n y un aumento del ritmo de trabajo, pero consigue esto despojando al obrero del control sobre los modos operatorios al despojarlo de su saber profesional y fragmentar este en las fases de que se compone confin&#225;ndolo a una m&#225;quina especializada y al regular mec&#225;nicamente el ritmo de trabajo de manera exterior al obrero por medio de la l&#237;nea de montaje y el cron&#243;metro, prolongando la duraci&#243;n efectiva de la jornada de trabajo. Consigue tambi&#233;n un control sobre la mano de obra por medio de estos procesos mec&#225;nicos y de los supervisores que ahora vigilan a los obreros, que socava las bases de la organizaci&#243;n obrera la cual no puede tampoco luchar contra los est&#237;mulos y ventajas salariales que ofrecen estas nuevas empresas al trabajador, pero que sin embargo no compensan su desgaste.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Pero, pese a la gran capacidad de las t&#233;cnicas tayloristas para aumentar la productividad, nuevos paradigmas basados en principios diferentes&nbsp; se mostraron superiores a este en la b&#250;squeda de mayor control y productividad aunque partiendo del taylorismo o gracias a sus logros. </span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">&nbsp;En la d&#233;cada de 1990, la tecnolog&#237;a de la informaci&#243;n (telecomunicaciones, computadores en red,etc) ha permitido desarrollar nuevas formas de organizaci&#243;n del trabajo al hacer posible la flexibilizaci&#243;n de los tipos de contrato, de la localizaci&#243;n del trabajo y el horario de trabajo con lo que se ejercen nuevas formas de control dentro de la producci&#243;n y un incremento de la productividad ahora independiente de la expansi&#243;n de las horas de aportaci&#243;n de trabajo y centrado ya, no como el taylorismo en la producci&#243;n masiva de objetos estandarizados mediante la extrema divisi&#243;n del trabajo en tareas especializadas, sino en la calidad y la innovaci&#243;n tecnol&#243;gica por medio de reunificaci&#243;n de funciones en los niveles superiores .</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">&nbsp; Este modelo de trabajo en la nueva econom&#237;a basada en la informaci&#243;n es el de una mano de obra nuclear, formada por profesionales que se basan en la informaci&#243;n, que aunque mejor pagada y m&#225;s estable, est&#225; sometida a la movilidad por la reducci&#243;n del per&#237;odo de vida laboral en el que los profesionales son reclutados para formar parte del n&#250;cleo de la empresa, y por otra parte una mano de obra que trabaja a tiempo parcial, que puede ser contratada, despedida o externalizada seg&#250;n la demanda del mercado y los costes laborales y que no goza de seguridad laboral, prestaciones de jubilaci&#243;n o recompensas por buen desempe&#241;o.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">En Jap&#243;n por ejemplo las mujeres suponen dos tercios de los trabajadores de tiempo parcial y el resto lo componen los j&#243;venes mal preparados y los trabajadores de edad de las empresas medianas y peque&#241;as[3].</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">&nbsp;As&#237;, este sistema de subempleo permitido por la tecnolog&#237;a informacional, aumenta la productividad tambi&#233;n a costa de los trabajadores ya que las ventajas est&#225;n en que la empresa se ahorra los riesgos de producir m&#225;s de lo que la demanda exige al comprar a los contratistas s&#243;lo lo necesario, sustituye&nbsp; puestos de trabajo de manera m&#225;s f&#225;cil para cumplir con las nuevas exigencias tecnol&#243;gicas, y las instalaciones productivas son usadas de un modo m&#225;s compacto, intensivo y prolongado lo que ahorra costos de mantenimiento[4].</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">En cuanto a los trabajadores, podemos decir que el tipo de puestos laborales cambia en cantidad, en calidad y en cuanto a la naturaleza del trabajo que se realiza.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">&nbsp; As&#237;, correspondiendo a la afirmaci&#243;n de Braverman de que "cada adelanto en la productividad reduce el n&#250;mero de obreros verdaderamente productivos"[5] Beck[6] nos dice que la gran cantidad de trabajadores poco cualificados o sin cualificaci&#243;n es sustituida por una reducida cantidad de trabajadores de automatizaci&#243;n profesionalizados (ejecutivos, profesionales y t&#233;cnicos), que seg&#250;n Castells[7] son los que toman las decisiones en virtud de la informaci&#243;n que han almacenado en sus computadores y de los cuales se exige seg&#250;n &#233;l que sean aut&#243;nomos, preparados y capaces para programar y decidir secuencias enteras del trabajo a mayor difusi&#243;n de esa tecnolog&#237;a de la informaci&#243;n.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Mientras las tareas repetitivas de rutina tender&#237;an a desaparecer al ser precodificadas y programadas para su ejecuci&#243;n por m&#225;quinas. El trabajo de los operadores consistir&#237;a entonces en alimentaci&#243;n de material a la m&#225;quina, patrullaje e inspecci&#243;n y seg&#250;n Braverman[8] en una mayor reducci&#243;n de la actividad de atenci&#243;n, juicio, decisi&#243;n, acci&#243;n, a niveles m&#225;s altos de mecanizaci&#243;n.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Lo que significa que est&#225;n desapareciendo muchos puestos de trabajo por la automatizaci&#243;n tanto en la fabricaci&#243;n como en los servicios. Mientras el trabajo degradado que se concentra en actividades poco cualificadas y mal remuneradas, as&#237; como en el trabajo temporal o los servicios diversos est&#225; siendo ocupado por mujeres, minor&#237;as &#233;tnicas, inmigrantes y j&#243;venes en los pa&#237;ses m&#225;s desarrollados, o como en Estados Unidos por ejemplo se pueden ubicar trabajadores muy cualificados y ejecutivos informatizados en las f&#225;bricas de ese pa&#237;s mientras en el exterior mantienen en talleres explotadores a trabajadores poco cualificados y mal pagados.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Este sistema en donde la informaci&#243;n es un componente fundamental para el funcionamiento de la econom&#237;a, se orienta entonces hacia una estructura de empleo que se caracteriza por el aumento de la industria y los servicios en detrimento de la agricultura, que no implica que la mayor&#237;a de los trabajos est&#233;n orientados al procesamiento de informaci&#243;n, aunque si se pueden ver tasas muy altas como en Estados Unidos.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">&nbsp;A este respecto Castells[9] se muestra optimista y dice que los trabajos tradicionales que desaparecen al igual que los agr&#237;colas pueden ser sustituidos por los nuevos trabajos que se crean en la industria de alta tecnolog&#237;a y los servicios, pero lo que Beck[10] observa es que en este sistema el subempleo es integrado como s&#237;ntesis entre la plena ocupaci&#243;n y el paro en el sistema ocupacional, con lo que el problema del desempleo no se resuelve sino que se presenta de forma diferente, afectando tambi&#233;n a las instituciones educativas que ya no pueden asegurar completamente el paso a la vida laboral.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">&nbsp;Por otra parte las compa&#241;&#237;as multinacionales, el comercio y la tecnolog&#237;a de la informaci&#243;n posibilitan los v&#237;nculos entre&nbsp; la mano de obra de distintos pa&#237;ses que seg&#250;n Castells[11] aunque tienen salarios y protecciones diferentes son cada vez m&#225;s parecidas en cuanto a cualificaci&#243;n y tecnolog&#237;a, sufriendo as&#237; las econom&#237;as de los pa&#237;ses subdesarrollados las cargas y recibiendo ayudas determinadas por las econom&#237;as dominantes.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">&nbsp;La anterior caracterizaci&#243;n de la mano obrera en este nuevo tipo de sociedad nos ayuda a entender la afirmaci&#243;n de Touraine[12] de que la clase obrera ya no es un actor hist&#243;rico privilegiado y que las luchas de los sindicatos se hallan m&#225;s a un nivel institucional resolviendo problemas que se refieren a la organizaci&#243;n de la producci&#243;n que poniendo en cuesti&#243;n el poder social aunque los nuevos conflictos sociales se sit&#250;en en el centro del sistema de producci&#243;n. Adem&#225;s, como afirma Castells[13] los nuevos trabajadores flexibles son muy vulnerables ya que adem&#225;s de no tener garant&#237;as sobre su estabilidad laboral y vivir en continua angustia por la competencia y por resultar los m&#225;s rentables, se han convertido en individuos aislados subcontratados en una red flexible y los sindicatos no han sido capaces de representar a los nuevos trabajadores ni de actuar en los nuevos lugares de trabajo.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">&nbsp;Por esto la desaparici&#243;n de estas formas de oposici&#243;n no son el resultado de la resoluci&#243;n de los problemas entre el capital y el trabajo, sino que m&#225;s bien es el grado tan alto de dominaci&#243;n del aparato tecnol&#243;gico lo que vela las contradicciones y la explotaci&#243;n manipulando a los individuos en tres frentes seg&#250;n Touraine[14]:</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">-La integraci&#243;n social, se acabaron las alternativas de vida, o se integra al mercado laboral mediante el estudio de una profesi&#243;n, con m&#225;s posibilidades en las cient&#237;ficas y tecnol&#243;gicas, o el individuo es excluido socialmente y sin posibilidades de subsistencia material;</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">-Manipulaci&#243;n cultural, a trav&#233;s de la educaci&#243;n y los medios de comunicaci&#243;n se moldean las necesidades y las actitudes de acuerdo a la oferta de productos de las grandes empresas, para hacer que los individuos se sientan satisfechos con las posibilidades siempre limitadas del mercado y siempre quieran m&#225;s de lo mismo, lo que es necesario debido a la gran productividad ofrecida por los modernos sistemas de trabajo;</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">-El dominio de las grandes organizaciones pol&#237;ticas y econ&#243;micas sobre esta sociedad, que hacen aparecer las formas de organizar el trabajo como producto de la tecnolog&#237;a y los avances cient&#237;ficos, mientras como afirma Piore y Sabel[15] las posibilidades tecnol&#243;gicas que se llevan a la pr&#225;ctica dependen de la distribuci&#243;n de poder y riqueza, los que controlan los recursos y los rendimientos de la inversi&#243;n eligen la m&#225;s favorable a sus intereses, as&#237; la sociedad se orienta hacia el control pol&#237;tico de su funcionamiento interno y de su entorno.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Caracter&#237;sticas que se encuentran tanto en sociedades capitalistas como socialistas, al convertirse ambas en sociedades donde la informaci&#243;n y la tecnolog&#237;a est&#225;n en el centro de la organizaci&#243;n de&nbsp; los sistemas productivos.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">&nbsp;As&#237;, en esta sociedad el hombre sigue alienado, que es la nueva forma de llamar a la explotaci&#243;n porque persiste la apropiaci&#243;n privada por la clase dominante y los cambios que suceden en esta sociedad no son controlados por la colectividad. A la vez que se seduce a los individuos con los avances tecnol&#243;gicos&nbsp; y la ilusi&#243;n de ser la meta a la que siempre quiso llegar la sociedad al alcanzar el m&#225;ximo control sobre la producci&#243;n, ya que desde un peque&#241;o computador puedo saber todo lo que necesito y a la vez manejar datos y ejecutar procesos . Se los seduce tambi&#233;n con estrategias como la de hacerle creer a los trabajadores que ellos participan de la organizaci&#243;n de la empresa o al hacer coincidir los intereses de los individuos con los intereses de la empresa, por lo tanto esta sociedad tambi&#233;n manipula, y al manipular integra.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">&nbsp;El paradigma de la producci&#243;n artesanal como contrapuesto al de producci&#243;n en serie que cristaliz&#243; con el modelo japon&#233;s ohno[16] de especializaci&#243;n flexible, consistente en la producci&#243;n a partir del pedido de series cortas de productos diversificados, sin desperdicios, sin inventarios, con una innovaci&#243;n permanente a trav&#233;s del trabajo cualificado de obreros que trabajan en equipos, aunque con una vigilancia muy grande, aparece como una alternativa, que aunque no socava las bases del sistema capitalista, ni promete romper con la alienaci&#243;n del hombre, hace posible imaginar formas distintas de producci&#243;n a las predominantes en Estados Unidos y Europa&nbsp; y ofrece resultados muy buenos por lo que ser&#237;a importante investigar m&#225;s para ver si en realidad s&#237; se separa de los modelos occidentales o por el contrario implica mayores controles sobre la mano de obra y mayor separaci&#243;n de las habilidades entre los trabajadores, as&#237; como para ver sus potencialidades, ya que m&#225;s alternativas a las que nos ofrece la sociedad del riesgo no se ven claras en las lecturas de estos importantes autores a no ser la oposici&#243;n desde los j&#243;venes y la universidad que plantea Touraine[17], que en sociedades como la nuestra se ve como una opci&#243;n ingenua al estar estos dos actores tan integrados al sistema productivo como los otros.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">&nbsp;RENATA MORENO.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">[1] BRAVERMAN,Harry. Trabajo y capital monopolista:la degradaci&#243;n del trabajo en el sigloXX. M&#233;xico: Editorial Nuestro Tiempo. 1983.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">[2] AUBERT, Nicole, DE GAULEJAC Vincent. Cap.III y IV. El coste de la Excelencia &#191;del caos a la l&#243;gica o de la l&#243;gica al caos?. Barcelona. Editorial Paidos. 1992.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">[3] CASTELLS,Manuel.La era de la informaci&#243;n:econom&#237;a, sociedad y cultura. La sociedad red. M&#233;xico:sigloXXI editores. 1996</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">[4] BECK, Ulrich. La sociedad del riesgo:hacia una nueva modernidad. Barcelona:Editorial Paid&#243;s. 1986.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">[5] BRAVERMAN, Harry. op cit.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">[6] op.cit.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">[7] op.cit.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">[8] op.cit.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">[9] op.cit.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">[10] op.cit.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">[11] op.cit</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">[12] TOURAINE, Alain. La sociedad post-industrial. Barcelona: editorial Ariel. 1973.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">[13] op.cit.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">[14] op.cit.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">[15] SABEL; Charles. PIORE; Michael. Cap.I y II. La segunda ruptura industrial. Madrid: Alianza Universidad. 1994.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">[16] CORIAT. Benjam&#237;n. Pensar al rev&#233;s: trabajo y organizaci&#243;n en la empresa japonesa. M&#233;xico: Siglo XXI Editores. 1991.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">[17] op.cit.</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><br /></font>       
<hr style="width: 100&#37;; height: 2px;" /><font size="4"><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">Disponible en:</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">http://www.galeon.com/grupogest/articulos/art0004.htm<br /></span></font>    
<hr style="width: 100&#37;; height: 2px;" /><font size="4"><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" /></font>
 ]]>
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 <dc:date>2008-04-13T14:37:00-06:00</dc:date>
 <dc:creator>Episteme</dc:creator>
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 <title>Movimiento internacional de los capitales</title>
<link>http://epistemologia.zoomblog.com/archivo/2008/04/12/movimiento-internacional-de-los-capita.html</link>
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 <![CDATA[
<p align="center" style="text-align: center; font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" class="MsoNormal"><font size="4"><b style=""><span style="font-size: 14pt;"><font size="5"> Causas y consecuencias <br /></font></span></b></font></p>        
<p align="center" style="text-align: center; font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" class="MsoNormal"><font size="4"><b style=""><span style="font-size: 14pt;"><font size="5">del movimiento internacional de los capitales</font></span></b><o:p _moz-userdefined="" /></font></p>        
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;" class="MsoNormal"><font size="4"> Ninguno de los te&#243;ricos del estancamiento cr&#243;nico en los pa&#237;ses dependientes del imperialismo supo proyectar como es debido las ense&#241;anzas de esta evidencia emp&#237;rica del desarrollo internacional desigual. Todav&#237;a en 1972, Ernest Mandel segu&#237;a viendo un mundo econ&#243;mico dual inamovible, donde el ritmo de crecimiento de los pa&#237;ses imperialistas, es constantemente mayor al de los pa&#237;ses de su periferia:</font></p> <blockquote style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"><blockquote>                
<p align="justify"><font size="4"><b>&lt;&lt;La acumulaci&#243;n de     capital cristaliz&#243; internacionalmente como el desarrollo, por una parte, de la gran     industria en los pa&#237;ses metropolitanos, que avanzaban hacia la completa     industrializaci&#243;n a trav&#233;s de una avanzada divisi&#243;n del trabajo y de la progresiva     innovaci&#243;n t&#233;cnica, y como la implantaci&#243;n, por otra parte, de la producci&#243;n de     materias primas en las colonias, definida por una divisi&#243;n del trabajo fija o estancada,     una tecnolog&#237;a atrasada y una econom&#237;a agr&#237;cola precapitalista, factores que bloquearon     todo proceso profundo de industrializaci&#243;n y reforzaron y perpetuaron el subdesarrollo.     (...) El problema del "intercambio desigual" se remonta en &#250;ltima instancia al     problema de la diferente estructura social del mundo subdesarrollado. A este respecto     estamos completamente de acuerdo con Emmanuel, Palloyx y Amin; mucho antes que estos     autores, se&#241;alamos que las condiciones desfavorables para la acumulaci&#243;n del capital en     estos pa&#237;ses deben ser atribuidas a causas </b><i>sociales</i><b> que fueron     endureci&#233;ndose bajo los efectos del imperialismo. Tambi&#233;n coincidimos con la tesis     b&#225;sica de Gunder Frank a este respecto: el desarrollo mismo del capitalismo produce la     yuxtaposici&#243;n de "superdesarrollo" en los pa&#237;ses metropolitanos y     subdesarrollo en las colonias y semicolonias.&gt;&gt; </b>Ernest Mandel: <i>"El     Capitalismo tard&#237;o" </i>Cap. III y XI)</font></p>   </blockquote></blockquote>         
<p align="justify" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"><font size="4">En todo caso, Mandel acepta un desarrollo industrial que el imperialismo dosifica convenientemente con medios de producci&#243;n obsoletos. Y piensa que esto es as&#237; por la existencia de una divisi&#243;n internacional del trabajo supuestamente cristalizada, dando tambi&#233;n por supuesto que el movimiento internacional de capitales del centro a la periferia est&#225; en funci&#243;n exclusiva de las mayores tasas de ganancia en los pa&#237;ses dependientes, como si el movimiento del capital en los pa&#237;ses dependientes se rigiera por leyes capitalistas especiales. </font></p>         
<p align="justify" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"><font size="4">A nosotros nos parece que esta es una aplicaci&#243;n err&#243;nea y, por tanto, inconsecuente de la Ley general de la acumulaci&#243;n capitalista. En primer lugar, porque es falso que el movimiento internacional de capitales tenga su <u>causa eficiente</u> o necesidad en las diferentes tasas nacionales de ganancia. Dado que las crisis t&#237;picas de superproducci&#243;n de capital se vienen produciendo desde 1857, de aceptarse el supuesto de que los capitales emigran bajo el influjo exclusivo de las distintas tasas internacionales de ganancia, habr&#237;a que explicar por qu&#233; la exportaci&#243;n de capitales se present&#243; por primera vez como un comportamiento com&#250;n a las burgues&#237;as de todos los pa&#237;ses desarrollados reci&#233;n en la etapa superior del capitalismo y no antes. </font></p>         
<p align="justify" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"><font size="4">El movimiento internacional de capitales tiene que haber obedecido, pues, a una fuerza objetiva del sistema en su conjunto y no a la decisi&#243;n discrecional de uno u otro sector de ella. &#191;De d&#243;nde ha surgido esta tendencia objetiva? Una vez m&#225;s del cumplimiento de la ley general de la acumulaci&#243;n capitalista descubierta por Marx. En efecto, dados los l&#237;mites de la jornada laboral media individual que no puede extenderse m&#225;s all&#225; de las 24 horas, si se acepta que la tendencia hist&#243;rica del capital consiste en apoderarse de una creciente cantidad de trabajo necesario para convertirlo en excedente, el caso es que seg&#250;n aumenta la fuerza productiva del trabajo y la composici&#243;n org&#225;nica del capital, est&#225; en la misma l&#243;gica objetiva del sistema que la parte del trabajo colectivo necesario disponible para ser capitalizada disminuye, y el capital acumulado en cada per&#237;odo de rotaci&#243;n se incrementa m&#225;s r&#225;pidamente que el trabajo excedente. Bajo tales condiciones, seg&#250;n avanza el proceso de acumulaci&#243;n el sistema sale de cada crisis de sobreproducci&#243;n de capital con una composici&#243;n org&#225;nica m&#225;s alta y, consecuentemente, con una masa de capital en funciones mayor. En semejantes condiciones tiene que llegar un momento del proceso en que los pa&#237;ses de mayor desarrollo econ&#243;mico desembocan en la sobreacumulaci&#243;n de capital, situaci&#243;n s&#243;lo superable mediante la exportaci&#243;n creciente de capitales o el desv&#237;o hacia mercados especulativos. Este fen&#243;meno deja de ser simplemente ocasional o epis&#243;dico, limitado a las cr&#237;sis, para pasar a ser cr&#243;nico. T&#237;pico y necesario en todos los pa&#237;ses de desarrollo capitalista avanzado. </font></p>         
<p align="justify" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"><font size="4">Este razonamiento se basa en la idea fundamental de la contradicci&#243;n inmanente al modo de producci&#243;n capitalista, entre el proceso de trabajo y el proceso de explotaci&#243;n asalariada, entre la ilimitada capacidad expansiva de las fuerzas productivas y la limitada posibilidad de valorizaci&#243;n del capital sobreacumulado. Aqu&#237; radica la diferencia se&#241;alada por Lenin entre el capitalismo de libre competencia y el capitalismo monopolista</font></p> <blockquote style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">   <blockquote>             
<p align="justify"><font size="4"><b>&lt;&lt;Lo que caracterizaba al viejo capitalismo, en el cual     dominaba plenamente la libre competencia, era la exportaci&#243;n de mercanc&#237;as. Lo que     caracteriza al capitalismo moderno, en el que impera el monopolio, es la exportaci&#243;n de     capital&gt;&gt; </b>V.I. Lenin: <i>"El imperialismo fase superior del     capitalismo"</i> Cap. IV)<b> </b></font></p>   </blockquote></blockquote>         
<p align="justify" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"><font size="4">Marx demostr&#243; la imposibilidad de una ilimitada inversi&#243;n de capital en un determinado pa&#237;s o conglomerado de pa&#237;ses y enunci&#243; las condiciones bajo las cuales debe surgir la absoluta sobreacumulaci&#243;n de capital que no admite unidades adicionales de valor capitalizables. La continuidad de todo proceso de acumulaci&#243;n exige plusvalor. Pero el plusvalor es trabajo, y la masa de poblaci&#243;n explotable en cada pa&#237;s est&#225; objetivamente determinada, es de una magnitud dada; y con una composici&#243;n org&#225;nica del capital tambi&#233;n presupuestada, de una determinada poblaci&#243;n disponible s&#243;lo se puede extraer una determinada masa m&#225;xima de plustrabajo. </font></p>         
<p align="justify" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"><font size="4">Respecto a eso de que el componente material del capital imperialista invertido en los pa&#237;ses dependientes es t&#233;cnicamente obsoleto y de composici&#243;n org&#225;nica menor que en sus pa&#237;ses de origen, esto merece una matizaci&#243;n. Est&#225; demostrado emp&#237;ricamente que aun antes de la etapa imperialista del capitalismo, los pa&#237;ses atrasados receptores de capital excedentario procedente de las m&#233;tr&#243;polis m&#225;s desarrolladas, incorporaron en poco tiempo las t&#233;cnicas de producci&#243;n capitalistas m&#225;s avanzadas. En una carta a Nikolai-on fechada el 15 de noviembre de 1878, Marx reporta que en unos pocos a&#241;os, el capital extranjero invertidio en EU.UU. ha operado transformaciones cuya realizaci&#243;n en Inglaterra demand&#243; siglos. Trotsky observa el mismo progreso experimentado por la industria Rusa desde los tiempos de Pedro el Grande:</font></p> <blockquote style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">   <blockquote>             
<p align="justify"><font size="4"><b>&lt;&lt;El desarrollo desigual, que es     la ley m&#225;s general del proceso hist&#243;rico, no se nos revela, en parte alguna, con la     evidencia y la complejidad con que la patentiza el destino de los pa&#237;ses atrasados.     Azotados por el l&#225;tigo de las necesidades materiales, los pa&#237;ses atrasados vense     obligados a avanzar a saltos. De esta ley universal del desarrollo desigual de la cultura     se deriva otra que, a falta de nombre m&#225;s adecuado, calificaremos de ley del <i>desarrollo     combinado</i>, aludiendo a la aproximaci&#243;n de las distinta etapas del camino y a la     confusi&#243;n de distintas fases, a la amalgama de formas arcaicas y modernas. Sin acudir a     esta ley, enfocada, naturalmente, en la integridad de su contenido material, ser&#237;a     imposible comprender la historia de Rusia ni la de ning&#250;n otro pa&#237;s de avance cultural     rezagado, cualquiera que sea su grado&gt;&gt; (</b>L.D. Trotsky<b>: </b><i>"Historia     de la revoluci&#243;n rusa" </i>Cap. I) </font></p>        </blockquote></blockquote>         
<p align="justify" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"><font size="4">Y polemizando con Bauer, Gorssman actualiza la verificaci&#243;n de esta misma tendencia hist&#243;rica en 1929: </font></p> <blockquote style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">   <blockquote>             
<p align="justify"><font size="4"><b>&lt;&lt;Si el capitalismo europeo     occidental necesit&#243; 150 a&#241;os para evolucionar de la forma organizativa del periodo     manufacturero hasta la forma capital&#237;sticamente desarrollada de los truts mundiales, as&#237;     los territorios coloniales de Asia, &#193;fricar y am&#233;rica no necesitan repetir este largo     desarrollo. Ellos reciben los capitales que fluyen de Europa en su forma m&#225;s madura, que     se conform&#243; en el seno de los pa&#237;ses altamente capitalistas. De esta manera, ellos     saltan por encima de largas series de etpas de desarrollo hist&#243;rico, y el negro     aut&#243;ctono del sur de &#193;frica es llevado desde sus selvas v&#237;rgenes directamente a las     mainas de oro y diam&#225;ntes dominadas por el capital de los truts, con su forma de     organixzaci&#243;n t&#233;cnica y financiera altamente desarrollada. Si en Ecuador, Sumatra,     Venezuela o Trinidad se emprenden perforaciones en busca de petr&#243;leo, son utilizadas     desde el comienzo los m&#225;s modernos m&#233;todos t&#233;cnicos e instalaciones que existen en ese     momento (1929), y as&#237; se contruyen oleoductos, dep&#243;sitos, refiner&#237;as, etc.&gt;&gt;     (Grossmann: </b><i>"La ley de la acumulaci&#243;n y del derrumbe del sistema     capitalista" </i>Cap. XIV BIII)</font></p>   </blockquote></blockquote>         
<p align="justify" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"><font size="4">Por lo tanto, seg&#250;n progresa la acumulaci&#243;n del capital social crece el n&#250;mero de pa&#237;ses que alcanzan la sobresaturaci&#243;n. Si los primeros pa&#237;ses excedentarios de capital fueron Inglaterra y Francia, pronto se le sumaron los EE.UU. de norteam&#233;rica e inmediatamente otros a menor escala como B&#233;lgica, Suiza, Holanda, Suecia, Alemania, Italia y m&#225;s recientemente Jap&#243;n y Espa&#241;a. Y a medida que aumenta el n&#250;mero de pa&#237;ses exportadores netos de capital y se acrecienta su masa excedente, es inevitable que la lucha entre las distintas fraciones del capital imperialista por las localizaciones para la inversi&#243;n productiva se intensifique. </font></p>         
<p align="justify" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"><font size="4">Un primer efecto de esta nueva realidad es, pues, la tendencia irresistible al aumento en la composici&#243;n org&#225;nica del capital de los pa&#237;ses anfitriones econ&#243;micamente dependientes en las ramas de la industria donde opera el capital extranjero. De la competencia por el mercado del autom&#243;vil en el contexto del Mercosur entre la Wolkswagen radicada en Brasil y la Ford en Argentina, por ejemplo, tiene necesariamente que resultar un aumento de la composici&#243;n t&#233;cnica y org&#225;nica del capital en la rama del autom&#243;vil de ambos pa&#237;ses. En un art&#237;culo donde cita un estudio elaborado en 1984 por J.L. Tauille: <i>Microelectronics, automation and economic development: The case of numerically controlled machine tools in Brasil", </i>J.P. souza se refiere a las condiciones del uso y fabricaci&#243;n de M&#225;quinas-herramientas de control num&#233;rico o aplicaci&#243;n de la inform&#225;tica a los medios de trabajo en Brasil, o sea, la producci&#243;n semiautomatizada: </font></p> <blockquote style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">   <blockquote>             
<p align="justify"><font size="4"><b>&lt;&lt;La difusi&#243;n de las m&#225;quinas     herramientas de control num&#233;rico (MHCN) en el Estado de San Pablo sigue la misma     trayectoria que se observa a nivel mundial, abarcando principalmente a las industrias del     sector mec&#225;nico-metal&#250;rgico de la econom&#180;ia, y dentro de &#233;sta, al subsector de     producci&#243;n de bienes de equipo no producidos en serie. (...) Se puede comentar con     mayores detalles la situaci&#243;n de la industria automovil&#237;stica, incluyendo las plantas de     ensamblaje de autom&#243;viles y camiones y sus proveedores de la industria de repuestos.     Seg&#250;n Tauille, los fabricantes brasile&#241;os de Veh&#237;culos empleaban en sus divisiones de     &#250;tiles y herramientas 40 MHCN en 1983 y las emprersas productoras de repuestos empleaban,     en el mismo a&#241;o, 150 MHCN. Los usuarios de estos equipos son grandes empresas que en su     mayor&#237;a cuentan con m&#225;s de 1000 empleados, siendo subsidiarias de empresas     transnacionales, o con participaci&#243;n de capital extranjero. (...) Se ha escrito hasta     ahora sobre la extensi&#243;n del uso de MHCN, pero tan importante como el uso es conocer la     medida de su producci&#243;n y de paneles de control num&#233;rico. Se estima que en 1980, de las     700 MHCN en uso en el pa&#237;s, 130 fueron producidas localmente. En ese a&#241;o eran 6 las     empresas productoras. Sin embargo, en 1982 ya se registraron 16 empresas produciendo 34     modelos diferentes de control num&#233;rico. A partir de ese a&#241;o, la Secretar&#237;a Especial de     Inform&#225;tica inici&#243; una pol&#237;tica de incentivo nacional de paneles de control num&#233;rico ,     autorizando a cuatro empresas para desarrollar proyectos con tecnolog&#237;a norteamericana, y     japonesa con el compromiso de una r&#225;pida nacionalizaci&#243;n de los equipos, 4 a&#241;os como     tiempo m&#225;ximo. Los incentivos dados a las empresas se pueden reducir b&#225;sicamente a dos:     reserva de mercado y una cuota de d&#243;lares para la compra de componentes en el exterior.     Las cuatro empresas a las que nos referimos son: Centelha [tecnolog&#237;a Johannes Heidenhain     (alemana)]; Digicon [tecnolog&#237;a Mitsubishi (japonesa)]; Mexitec [tecnolog&#237;a Siemens     (alemana) y Romi [tecnolog&#237;a Dana (norteamericana)]&gt;&gt; (</b>P. R. Costa Souza<b>: <i>"Los     impactos econ&#243;micos y sociales de las nuevas tecnolog&#237;as en Brasil" </i></b>Ed.     Fundaci&#243;n para el desarrollo de la funci&#243;n social de las comunicaciones (FUNDESCO)/1986)<b>     </b></font></p>   </blockquote></blockquote>         
<p align="justify" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"><font size="4">En este mismo trabajo Costa Souza reporta que en 1984 hab&#237;a en Brasil 50 robots, la mitad de ellos funcionando en las f&#225;bricas de autom&#243;viles, aclarando que:</font></p> <blockquote style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;">   <blockquote>             
<p align="justify"><font size="4"><b>&lt;&lt;La introducci&#243;n de robots     industriales en el Brasil no tiene ninguna relaci&#243;n con la cuesti&#243;n salarial y casi nada     con la presi&#243;n sindical&gt;&gt; </b>(Ib&#237;d).</font></p>   </blockquote></blockquote>         
<p align="justify" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"><font size="4">lo cual es elocuente en el sentido de que estos progresos tecnol&#243;gicos obedecen a los puros efectos de la ley general de la acumulaci&#243;n capitalista determinados por el desarrollo de las fuerzas productivas a nivel planetario. Respecto de Argentina, seg&#250;n informaciones recibidas directamente de especialistas en automatizaci&#243;n que hace un a&#241;o visitaron la Ford y la Volkswagen de Argentina, el grado de adelanto tecnol&#243;gico que vieron all&#237; es notable: decenas de robots funcionando en <i>cooperaci&#243;n</i> para la soldadura por puntos y pintado de los coches denotan una inversi&#243;n tecnol&#243;gica de primera l&#237;nea.</font></p>         
<p align="justify" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"><font size="4">En este mismo pa&#237;s, los ingenieros de Siderca han desarrollado un equipo basado en visi&#243;n artificial e iluminaci&#243;n con laser para control de calidad de la producci&#243;n sider&#250;rgica. Desde esta empresa radicada en Argentina se est&#225;n transfiriendo una cantidad de conocimientos t&#233;cnicos y equipamientos a su hom&#243;loga "D&#225;lmine" en Italia, que opera con un atraso relativo de 15 a&#241;os. No solo se transfiere tecnolog&#237;a, sino equipos gerenciales con t&#233;cnicas de gesti&#243;n determinadas. En general, la tecnolog&#237;a de la industria metal&#250;rgica latinoamericana aventaja considerablemente incluso a la de los EE. UU.</font></p>         
<p align="justify" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"><font size="4">Otra empresa argentina, YPF (ahora Repsol), tambi&#233;n opera con tecnolog&#237;a de &#250;ltima generaci&#243;n. Seg&#250;n fuentes de toda solvencia profesional, esta empresa petrol&#237;fera cuenta con una v&#225;lvula para la extracci&#243;n de petr&#243;leo que un operario ubicado en la destiler&#237;a abre o cierra pozos petrol&#237;feros situados a m&#225;s de mil kil&#243;metros de distancia, accionando un comando v&#237;a sat&#233;lite con el rat&#243;n de una computadora. </font></p>         
<p align="justify" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"><font size="4">Tenemos tambi&#233;n el caso de los tel&#233;fonos celulares y de la televisi&#243;n por cable. Estas dos tecnolog&#237;as llevan implantadas masivamente en Latinoam&#233;rica desde hace por lo menos 20 a&#241;os, cosa que reci&#233;n hace poco se populariz&#243; en Europa. Otro tanto pasa con el uso de internet y desarrollos de programas de computaci&#243;n (software) en zonas capitalistas perif&#233;ricas. Tenemos el caso de la India, uno de los principales pa&#237;ses en desarrollos de software. </font></p>         
<p align="justify" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"><font size="4">Ciertamente, no son estos m&#225;s que ejemplos aislados. Pa&#237;ses como Argentina, Brasil o la India siguen siendo econom&#237;as trabadas, con muy pocas vinculaciones con los mercados internacionales en lo que respecta a producci&#243;n y exportaci&#243;n de tecnolog&#237;a. Constituyen una parte todav&#237;a insignificante del desarrollo tecnol&#243;gico mundial<b>. </b>El ejemplo m&#225;s acabado de ello es la escasa proporci&#243;n que ocupan las exportaciones no tradicionales en sus econom&#237;as. Seg&#250;n datos del Banco Mundial para 1999, las exportaciones argentinas y brasile&#241;as de productos avanzados constituyen aproximadamente el 9 y el 7&#37; del Producto Bruto Interno respectivo; est&#225;n entre los m&#225;s bajos del mundo. La Argentina y Brasil son dos de las econom&#237;as m&#225;s cerradas del mundo. Cada uno exporta al otro y as&#237; cuando, en realidad, las dos econom&#237;as carecen de competitividad en los mercados mundiales, con la &#250;nica excepci&#243;n del Mercosur. Pero no es menos cierto que los datos que aportamos aqu&#237; constituyen una tendencia que la ley del valor no har&#225; m&#225;s que afianzar.</font></p>         
<p align="justify" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"><font size="4">Esta realidad actual del capitalismo desmiente, pues, la tesis de la presunta obsolescencia t&#233;cnol&#243;gica cristalizada que acompa&#241;a a la inversi&#243;n del capital imperialista en los pa&#237;ses dependientes. Estas ideas de los te&#243;ricos del estancamiento permanente en los pa&#237;ses dependientes del imperialismo, se reforzaron -como hemos visto ya en este trabajo- con las teorizaciones sobre el monopolio, y su supuesta capacidad para manejar a voluntad los precios y la marcha de la econom&#237;a. a expensas de los capitales de menor envergadura. Baran y Swezzy, Amin, Palloix y muchos otros, confirieron a los monopolios un poder discrecional para evitar la generalizaci&#243;n de las relaciones capitalistas en los pa&#237;ses dependientes, a fin de garantizar las ganancias extraordinarias derivadas del intercambio o de la inversi&#243;n directa de capitales. </font></p>         
<p align="justify" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"><font size="4">En realidad, durante los diez primeros a&#241;os de la segunda postguerra, el lento progreso de las fuerzas productivas en paises perif&#233;ricos con estructuras capitalistas acabadas, como Brasil, M&#233;jico, Argentina, Chile o Egipto, en modo alguno fue inducido por el capital imperialista, sino que tuvo su causa fundamental en proyectos de acumulaci&#243;n a caballo de burgues&#237;as nacionales d&#233;biles a cargo industrias subsidiadas, ancladas en la ineficiencia al amparo de barreras pol&#237;ticas, verdaderos monopolios artificiales que fijaron el atraso relativo en estas &#225;reas de explotaci&#243;n del trabajo social, impidiendo la necesaria difusi&#243;n del progreso t&#233;cnico por la &#250;nica via posible bajo el capitalismo: la competencia. Esto es lo que la ley del valor debi&#243; remover y lo vino haciendo desde el inici&#243; de la onda larga depresiva tras la inconvertibilidad del d&#243;lar en 1971. As&#237; fue como la verdad o no verdad de la proposici&#243;n acerca del estancamiento cr&#243;nico de la periferia capitalista &#150;que no tiene nada que ver con el pensamiento de Marx ni de Lenin- ha sido resuelto por la evoluci&#243;n de la realidad econ&#243;mica en la periferia capitalista durante los &#250;ltimos cuarenta a&#241;os. Seg&#250;n datos tomados de diversas fuentes por R. Astarita y O Colombo en: <i>"Revalorizando la dependencia a la luz de la cr&#237;tica de la tesis del estancamiento cr&#243;nico", e</i>ntre 1960 y 1968 las econom&#237;as capitalistas adelantadas crecieron a tasas anuales del 5,2&#37;, y los pa&#237;ses subdesarrollados al 5,3&#37;; entre 1968 y 1979, los primeros lo hicieron al 3,5&#37; anual, y los segundos al 6,2&#37;. Entre 1960 y 1968, las industrias de los pa&#237;ses atrasados crecieron a un r&#237;tmo del 8,5&#37; anual, y entre 1969 y 1979 al 6,4&#37; (datos tomados de Ominami, C."Le tiers monde dans la crise". Par&#237;s, La D&#233;couverte 1983). Entre 1970 y 1980 el crecimiento del valor agregado en la manufactura de los pa&#237;ses latinoamericanos fue del 6,4&#37; anual y en el Este y Eudeste asi&#225;tico del 11,5&#37; anual (datos de Ayres y Clark: "Capitalism, Industrialisation and Dependency" en "Capital &amp; Class&gt;"N&#186; 64 1998);el empleo industrial en los pa&#237;ses subdesarrollados creci&#243;, entre 1971 y 1982, el 58&#37; (dato tomado de A. Callinicos: "Contra el postmodernismo", Bogot&#225;, El &#193;ncora Editores, 1993, p.239). Adem&#225;s la extensi&#243;n y profundizaci&#243;n de las relaciones capitalistas se registraron en el comercio, transporte y otros rubros de "servicios". Este crecimiento de la periferia capitalista no se oper&#243; gracias a las "burgues&#237;as nacionales progresistas" de la periferia capitalista sino muy a pesar de ellas. Y la sangre derramada en todo este proceso, desde el genocidio perpetrado por la burgues&#237;a internacional en el Cono Sur de Am&#233;rica Latina, hasta los recientes acontecimientos en Yugoslavia, es parte de lo que el proletariado mundial est&#225; pagando por mantener hipotecada su acci&#243;n -y el futuro de la humanidad- a un antiimperialismo peque&#241;oburgu&#233;s pacato y anacr&#243;nico. </font></p>         
<p align="justify" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"><font size="4">En los a&#241;os ochenta, si bien Am&#233;rica Latina y Africa subsahariana sufrieron una profunda recesi&#243;n, la zona asi&#225;tica experiment&#243; un desarrollo notable: entre 1982 y 1993 Corea del Sur tuvo una tasa anual de crecimiento del 9,6&#37;, Tailandia del 8,3&#37;. Hong Kong y Malasia superiores al 6&#37; e Indonesia del 6,7&#37;. Si a esto sumamos el crecimiento de China, que est&#225; en un proceso de transformaci&#243;n capitalista y recibe cuantiosas inversiones externas, nos da como resultado que una parte del planeta que abarca casi el 60&#37; de la poblaci&#243;n mundial ha tenido altos &#237;ndices de crecimiento. Seg&#250;n datos tomados de Ayres y Clark, en los ochenta el valor a&#241;adido en la industria manufacturera en el subcontinente indio aument&#243; a una tasa anual del 6,1&#37;, en el Este y Sudeste asi&#225;tico al 8,8&#37;, y en la zona Norte y Occidental de Africa al 4,3&#37; anual..</font></p>        
<hr style="width: 100&#37;; height: 2px;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-weight: bold;">Disponible en:</span><br style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-weight: bold;" /><span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-weight: bold;">http://www.nodo50.org/gpm/decadencia/09.htm</span><br />        
<hr style="width: 100&#37;; height: 2px;" /><br />        
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 <dc:date>2008-04-12T23:47:00-06:00</dc:date>
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