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Escepticismo

La Ilusión de Dios: Alienación, Represión y Biopoder

Por Episteme - 10 de Septiembre, 2008, 22:31, Categoría: Escepticismo

Richard Dawkins: La Ilusión de Dios

Richard Dawkins ha publicado en el 2006, el libro : The God Delusion ("La Ilusión de Dios"), en el cual argumenta en contra de la existencia de dios o de dioses, cualesquiera que estos sean, en cualquier época y cultura. Considera que la creencia en un dios personal puede ser calificado como una desilusión, la cual la define como una persistente falsa creencia que se sostiene aun enfrente de fuertes contradicciones evidentes. Ya para Noviembre del 2007, la versión inglesa de "The God Delusion"  en el cual ha vendido más de 1.5 millones de copias y ha sido traducida a 31 lenguas. Dawkins ha desarrollado sólidos argumentos en contra del las ideas creacionistas sobre el origen de la vida, en sus trabajos previos sobre la evolución biológica. En "La Ilusión de Dios" enfrenta a un amplio rango de argumentos usados por los defensores de la existencia de Dios. El libro tiene diez capítulos. El primero argumenta en torno a  la ausencia de evidencias a favor de la existencia de un Dios. En los siguientes capítulos discute acera de las relaciones e implicaciones de las religiones y sus coerciones morales..  

Dawkins escribe que "La Desilusión de Dios" contiene cuatro mensajes que pretenden  lograr una mejor comprensión sobre el ateísmo y los peligros de las religiones:

1. Los ateos pueden ser felices, moral e intelectualmente completos
2. La selección natural y otras teorías científicas similares, son superiores a la "hipótesis de Dios" y a la  ilusión de un diseño inteligente, en cuanto al poder explicativo sobre los orígenes de  la vida y del cosmos
3. Los niños no deberían quedar etiquetados por la religión de sus padres. Términos como "niño católicos" o "niño musulmán", provocan prejuicios y rechazos artificiosos para con ellos y construyen fronteras fronteras ficticias y odios entre aquellos que quedan determinados por algunas de estas distintas etiquetas.
4. Los ateos deben estar orgullosos, pues el ateísmo es la evidencia de una mente saludable e independiente.


Parece sorprendente que en pleno siglo XXI, este tipo de argumentaciones de Dawkins, que evidencian lo ficticio y fabulesco de las ideas religiosas y de las hipótesis de la existencia de un Dios o dioses, sean estos judíos, cristianos, musulmanes, hindúes, griegos, babilónicos o egipcios, no sean completamente evidentes para todos los individuos educados y causen virulentas reacciones entre grandes masas de individuos del mundo.

Cabe preguntarse ¿Qué ha pasado?, pues desnudar las ficciones religiosas es literalmente un juego de niños, quiénes se divierten encontrando contradicciones en las historias religiosas como en las que se narran en los escritos bíblicos judeo-cristianos. ¿Qué fuerzas tan perversas han impedido que los seres humanos nos libremos de los pesados grilletes de las ideologías religiosas?.

Las ideas de Dawkins no son nuevas, desde hace 25 siglos, en la Antigua Grecia, Jenófanes de Colofón se preguntaba irónicamente, que "Pero si los bueyes, caballos y leones tuvieran manos o pudieran dibujar con ellas y realizar obras como los hombres, dibujarían los aspectos de los dioses y harían sus cuerpos, los caballos semejantes a los caballos, los bueyes a bueyes, tal como si tuvieran la figura correspondiente a cada uno". DK (21 B 15)".

No obstante se tuvo que esperar hasta el siglo XIX, para que Karl Marx, hiciera evidente la agenda oculta de las religiones, como instrumento ideológico de dominación de las clases dominantes y que permite la explotación laboral y de la inhumana pauperización de las grandes masas de proletarios. Textualmente Marx dice: "La inquietud religiosa es al mismo tiempo la expresión del sufrimiento real y una protesta contra el sufrimiento real. La religión es la queja de la criatura oprimida, el sentimiento de un mundo sin corazón y el espíritu de un estado de cosas desalmado. Es el opio del pueblo(-Die Religion ... Sie ist das Opium des Volkes-). La superación de la religión como felicidad ilusoria del pueblo, es la reivindicación de su felicidad real. El llamado para que el pueblo se deje de ilusiones acerca de su condición, es el llamado a que termine con un estado de cosas que necesita ilusiones. La crítica de la religión es ya, en embrión, la crítica del valle de lágrimas, santificado por la religión". Contribución a la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel (Kritik des hegelschen Staatsrecchts,1844).

El título de Dawkins, más bien recuerda a S. Freud, cuando publicó: "El porvenir de una ilusión"(1927), quien desde su perspectiva psicoanalítica, concluye que la religión es una ilusión ficticia de origen edípico y producto de la afección de neurosis infantiles: "la religión es la neurosis de la humanidad", es decir, una neurosis obsesiva de la colectividad humana, pero que debe ser superada en la edad adulta. En este sentido, el ser humano se siente incapaz de soportar su debilidad y su abandono frente a las perturbadoras exigencias de la naturaleza y de la sociedad, y por ello se refugia en una regresión infantil, fraguando la imagen de un Dios que le proteja y lo libere de sus temores: se adhiere como un niño a su padre, pero dotándolo imaginariamente de poderes superlativos. La religión adquiere en sentido entonces de  una neurosis obsesiva.

Pero, lo fatal es que los las grandes masas de seres humanos tendrán que convivir con los absurdos religiosos por mucho tiempo, pues hay tanto presiones exógenas como presiones  endógenas, para que la religión sea un significativo vector de la ideología dominante para lograr su autoreplicación.

No obstante, no sólo son las clases dominantes utilizan la religión como aparato ideológico de dominación, sino que los gobernantes de diversos Estados han encontrado en estas a lo largo de la historia,  medios poderosos de manipulación ideológica de masas, para que con toda alevosía y premeditación, justifiquen sus  propios intereses económicos y cualquier eventual genocidio propiciado militarmente.

Ejemplo preclaro de ello ha sido la constante apelación a cuestiones religiosas por parte de G. W. Bush como cara visible de los halcones de Washington, para justificar la invasión de Irak, sustentado por un tipo de fascismo neopuritano, dominante entre grandes masas fundamentalistas de votantes en EE.UU., y que apoyan de manera explícita desde el punto de vista religioso, que los EE.UU. son el pueblo elegido por Dios para cumplir su "Destino Manifiesto" de dominación y cristianización sobre las otras naciones del mundo. De ahí el grave peligro que representan para el futuro de la humanidad la alienación religiosa. No obstante, el efecto narcótico de las religiones, hace de los líderes fundamentalistas, una refinada forma de narcotraficantes permitidos por la ley.

Diría Freud entonces,  que los individuos se sienten molestos por  las imposiciones culturales sobre sus instintos básicos (-El Malestar en la Cultura(1930)-), la cultura consiste en reprimir los instintos, la religión emerge como un profundo temor de origen edípico, referido a un padre ideal de la colectividad, lo cual genera un dramático conflicto, una ruptura tensa entre la naturaleza esencial humana y el peso aplastante de la Cultura. Producto de ello son las grandes masas de individuos agresivos, frustrados en sus instintos básicos, particularmente en su sexualidad. En términos freudianos, conglomerados de individuos neuróticos  agrediéndose entre si, entre unos conglomerados y otros, producto de las reprensiones sexuales impuestas aplastántemente por los patrones morales de una cultura que ha intentado reprimir e invisivilizar a los instintos básicos de la naturaleza humana.

La religión tiene como condición "sine qua non", imponer a los sujetos humanos un camino único para ser feliz y evitar el sufrimiento. Su estrategia es reducir el valor de vida concreta, en función de una vida ideal imaginaria posterior, deformando la naturaleza de la facticidad del mundo, intimidando la racionalidad, infantilizando al sujeto para considerar solo realidades "blancas" por una parte y "negras" por otra, produciendo delirios colectivos. Aun así, lo sujetos narcotizados por la religión, muestran una cara, pero el sufrimiento del que intentan huir por este medio, siempre se mantiene presente como una angustia existenciaria que debe ser reprimida, ocultada, invisibilizada.

Esta es la condición humana presente en sujetos neurotizados por la reprensión sexual,  y encubierta por diversas  variantes complejas de una moral victoriana, que se encuentra  presente incluso a finales del siglo XX  e inicio del XXI. M. Foucault, inicia el primero de los tomos de la Historia de la sexualidad, con el apartado: "Nosotros, los victorianos"-, y citando textualmente, describe una visión previctoriana de la sexualidad: "Todavía a comienzos del siglo XVII era moneda corriente, se dice, cierta franqueza. Las prácticas no buscaban el secreto; las palabras se decían sin excesiva reticencia, y las cosas sin demasiado disfraz; se tenía una tolerante familiaridad con los ilícito. Los códigos de los grosero, de los obsceno y de lo indecente, si se los compara con los del siglo XIX, eran muy laxos. Gestos directos, discursos sin vergüenza, transgresiones visibles, anatomías exhibidas y fácilmente entremezcladas, niños desvergonzados vagabundeando sin molestia ni escandalo entre risas de adultos: los cuerpos se pavoneaban. A ese día luminoso habría seguido un rápido crepúsculo hasta llegar a las noches monótonas de la burguesía victoriana. Entonces la sexualidad es cuidadosamente encerrada. Se muda. La familia conyugal la confisca. Y la absorbe por entero en la seriedad de la función reproductora. En torno al sexo, silencio. Dicta la ley de la pareja legítima y procreadora. Se impone como modelo, hace ver la norma, detenta la verdad, retiene el derecho de hablar -reservándose el principio del secreto. Tanto en el espacio social como en el corazón de cada hogar existe un único lugar de la sexualidad reconocida, utilitaria y fecunda: la alcoba de los padres." (Foucault, M., 1977, Historia de la sexualidad, Siglo XXI editores, p. 9)

En este contexto, a la represividad sexual de perfil decimonónico, se le aunan las condiciones alienadas de trabajo, que determinan una permanente pauperización excluyente, que hacen que grandes masas de seres humanos prefieran huir de la crudeza de su vida cotidiana por medio de la ilusión religiosa y por ellos se aferran así a su neurosis infantil, prefiriendo narcotizarse por medio de mitos y ritos religiosos que alienen su propia conciencia y que le permitan exculparse y evadir su propia condición humana y su responsabilidad moral y social. 

Desde esta perspectiva,  esta alienación represiva presente en sujetos adheridos a creencias y prácticas religiosas,requieren compulsivamente, -de manera análoga como el heroínomano requiere de la heroína-, deauto-engañarse (-se ha probado experimentalmente desde diversas investigaciones neurofisiológicas, que este tipo de evasiones  psicológicas, son auto-gratificantes, pues producen endorfinas, que son sustancias químicas neurotransmisoras, que tienen funciones analgésicas e incluso producen sensaciones placenteras-). Esos autoengaños,  terminan creando "realidades" que por medio de un refuerzo conductual continuo, se almacenan en la memoria a largo plazo, entre-mezclándose con los "recuerdos verdaderos" de su pasadoy haciéndose indistinguibles entre sí. Este es el fenómeno denominado en neurociencia como "falsas memorias".  Finalmente, el autoengaño necesita de la auto-exculpación y esto es posible trasladando el mal al "otro" (-sea este Satanás o el vecino de al lado-) y a perseguir al mal, persiguiendo a muerte a todos aquellos que se atrevan a pensar o aun más, a argumentar en contra de sus ingenuas creencias o de sus prácticas morales contradictorias entre lo que dicen y lo que hacen, muy en particular si se trata de cuestiones de moral sexual.

El dispositivo de la moralidad sexualse convierte entonces en un perverso instrumento de poder, que permite el control sobre los instintos básicos de los sujetos pertenecientes a sus séquitos religiosos, por parte de los líderes religiosos, guiados por una mezcla de neurosis compulsiva y alevoso cinismo.

Como un efectivo dispositivo de biopoder, -la moralidad sexual-,  tiene como finalidad: perseguir, anormalizar y criminalizara aquellos individuos que tengan la osadía de disentir de la dogmática perspectiva unidimensional entorno a la instintividad básica en las relaciones de los seres humanos.

Lo que añade agravantes a estas prácticas fundamentalistas,  que son sustentadas por dogmáticos religiosos, es que han sido trasladadas a la institucionalidad secular de manera camuflada, y ha creado prácticas de biopoder sobre el control represivo de la interactividad natural y espontánea entre los seres humanos, convirtiéndose de esta manera en medios de control y persecución política.

Un caso particular de las prácticas represivas institucionalizadas, es el que ha sido propiciado por grupos "seudo-feministas",  que como un medio de establecer cuotas reticuladas de biopoder institucional, y mostrándose como una variante compulsiva de alienación sexual institucionalizada, han creado artificiosamente, a partir de prejuicios derivados de frustraciones sexuales gestadas en el contexto de una una espiral sexual represiva, la figura de: "acoso sexual", alcanzado incluso el rango de normas institucionales e incluso jurídicas, y que permite la persecución, anormalización y criminalización de sus enemigos, opositores o competidores sexuales por medio de las prácticas institucionalizadas y jurídicas. Siguiendo el mismo patrón con el que las sociedades burguesas han construido de acuerdo a los intereses de las clases dominantes, las figuras de: "el anormal", "el criminal", o "el loco".  El fin de esto, no es comprender y  solventar ciertas situaciones sociales complejas, tal que se encuentren las claves de al "criminalidad" o de la "locura", sino que por prácticas represivas se vigila, se persigue y se castiga al "criminal" y al "loco", tal como lo ha demostrado M. Foucault en: "La Historia de la Locura" y en "Vigilar y Castigar. Nacimiento de la prisión".  La figura del "acoso sexual", es una prejuiciosa variante sexualizada, de que lo son conflictos y tensiones de relaciones interpersonales en un contexto institucional, en la relaciones laborales, como: entre los roles y funciones de los diversos estratos administrativos, entre jefes y subalteros, entre capital y trabajo, entre trabajador y trabajador, entre profesores y estudiantes  y estudiantes y profesores; y sólo como una variante de todos ellos, conflictos y tensiones inter-género: Hombre-Hombre, Hombre-Mujer, Mujer-Hombre, Mujer-Mujer. En un marco general son conflictos que pueden ser tipificados en el peor de los casos como: "Hostigamiento en las relaciones laborales o interpersonales" o "Psicoterror laboral o interpersonal", como marco general de resolución de conflictos. No obstante,  la figura artificiosa del "acoso sexual", muestra un sesgo prejuicioso y morboso hacia la sexualidad (-neurótico lo hubiese calificado Freud-), y no se busca esclarecer transparentemente la naturaleza y los orígenes históricos e institucionales de los que sería entonces y en términos generales la "acosabilidad sexual", y que por ende resolver las raíces de las tensiones derivadas; sino que por prácticas y tipificaciones bastante opacas, se busca vigilar, perseguir, anormalizar, criminalizar y si es posible encarcelar a los individuos tipificados como "acosadores sexuales"(-interesa menos  esclarecer y resolver los orígenes y naturaleza de la "acosabilidad sexual"-), con un tinte vindicatio y bajo criterios completamente arbitrarios, sometidos a poca o ninguna discusión previa y por ende cuasi-dogmáticos. 

Por el mismo temor a develar  y debatir abiertamente el fondo de las temáticas sexuales,  se han evitado investigaciones sociales, que muestren como se ha utilizado institucionalmente este  dispositivo de biopoder que es la figura del acoso sexual, en tanto  que por múltiples situaciones históricamente datadas, se ha mostrado, que más que  resolver conflictos reales, se ha convertido en un dispositivo de anormalización y criminalización "a priori" de los individuos que requieren ser perseguidos políticamente.  En tanto se trata de una temática de sexualidad, se le imponen los tabúes y el morbo propios de una moralidad victoriana, por lo que aquellos individuos vigilados, perseguidos, anormalizados y criminalizados por acusaciones opacas de acoso sexual,  se encuentran presionados a silenciare,  pues a priori y sin los elementos probatorios  necesarios y suficientes, quedarán etiquetados de por vida como una nueva variante de "criminales sexuales".  

No obstante, esto ha permitido gestar social e institucionalmente, dependencias parasitarias que se han especializado en funciones de una "policía sexual", y que tienen potestades por encima de los derechos humanos, civiles, y de los debidos procesos,   permitiendo  imponer la anormalización y criminalización de los individuos perseguidos, -bajo la apariencia de una lucha por la rectitud moral-, al mejor estilo de la inquisición medieval, que ha revivido entonces en el pleno de los siglos XX y XXI.      

Entonces, la alienación religiosa,  se ha traducido en dispositivos de biopoder, que incluso  se han filtrado de manera camuflada en las instituciones seculares,  creando complejos entramados reticulados de intereses creados; por lo que les resulta indispensable vigilar, perseguir, reprimir, anormalizar  y criminalizar a los disidentes, escépticos o ateos que  puedan sembrar la duda en la sacralidad de las acciones de los líderes religiosos o políticos o dirigentes de instituciones seculares cuasi-sacras;controlando por diversos subterfugios a su vez, las posibilidades de acceso a los medios de comunicación por parte de estos disidentes o ateos, que pudieran ser capaces de cuestionar y difundir la duda sobre los débiles fundamentos de sus creencias religiosas y  de sus prejuiciosas y represivas moralidades sexuales.

Este entramado y perverso dispositivo de poder es lo que ha hecho casi imposible liberar a los seres humanos de los grilletes de los dogmas, asimismo ha impedido relaciones sociales e institucionales no represivas, y que los sujetos independientemente de su rol social e institucional se puedan mostrar como individuos libres y autónomos en la convivencia social cotidiana y en particular frente a los roles y decisiones de autoridades políticas o religiosas o institucionales, tanto de rangos altos, medios y bajos,  sin que sean aplastados  por  este tipo de retículas de biopoder intrínsecamente malignas.

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El Virus de la Fe

Por Episteme - 26 de Agosto, 2008, 12:01, Categoría: Escepticismo

Richard Dawkins: Memes y virus mentales

Richard Dawkins ha intentado explicar desde una perspectiva biológica las modas, los estereotipos, las frases hechas y otros fenómenos culturales de vida generalmente efímera. Nunca fue fácil determinar cómo brotan, se difunden y se extinguen ni por qué mientras algunas se expanden como plagas, otras abortan sin llegar a prosperar. Dawkins hizo eco de las sugerencias que hacía un pilar de la genética como Jacques Monod hacia el final de El azar y la necesidad. Cuando escribió su best-seller El gen egoísta (1976), Dawkins pensó que había llegado el momento de establecer una analogía entre genética y cultura, buscando el gen cultural.

Las unidades que codifican la información biológica son los genes, que la transmiten mediante la replicación y la reproducción. ¿Por qué no pensar en unidades análogas para la cultura? Dawkins propuso que el mecanismo transmisor en este campo debía ser la imitación.Cosas como tonadas, ideas, consignas, modas y procedimientos podían ser los programas básicos de la cultura. Puesto que se transmitían por imitación, Dawkins los llamó «mimemes» (usando la palabra como en «mímesis», imitación), o memes a secas, por analogía con «genes».

Su colaborador N.K. Humphrey llegaba a afirmar entonces que los memes son «estructuras vivas, no en sentido metafórico sino técnico» que parasitaban los cerebros tal como los virus lo hacen con los organismos.Para Dawkins, la cultura sería el campo de batalla donde los memes compiten al estilo darwiniano para imponerse unos sobre otros. Los memes serían tan egoístas como los genes. Si poseían un valor de supervivencia, en sentido evolutivo, no era para que sobrevivieran los individuos portadores sino el propio mensaje memético. De hecho, siempre se supo que la cultura sobrevive a sus creadores y que el triunfo de un escritor es llegar a ser anónimo.Yendo un poco más lejos, Dawkins calificaba como memes ideas tan complejas y multiformes como la de Dios o la creencia en la vida después de la muerte. Pero también admitía que la teoría de Darwin no dejaba de ser un meme.

Del mismo modo que los individuos son máquinas reproductoras de genes, la mente humana, afirma Daniel Dennett, es un complejo que va creciendo a medida que los memes reestructuran un cerebro con el único fin de volverlo más apto para su propia reproducción. Entonces, las religiones e ideas políticas pueden ser reducidas a memes o complejos de memes. Dawkins describe los «síntomas de la religión»: la fe, el sentido del misterio, la actividad «infecciosa» de los predicadores.

Vídeos de: El virus de la FE

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La absurda teoría del pecado original del judeo-cristianismo:

Richard Dawkins explica el sin sentido, de la muerte de Jesus.

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